Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, solo la trama me pertenece.
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Bella observó de nuevo el reloj y bufó volteando los ojos. Iba a llegar tarde de nuevo y la iban a castigar... lo sabía.
Llegó al restaurante dejando su vehículo con el valet parking y acomodó las ondas de su vestido negro. Odiaba usarlos aunque la hicieran sentir más femenina, por lo menos era a cinco centímetros de su rodilla y por ello no tan corto como a Rosalie le hubiese gustado, así que fue mitad de la batalla ganada, aunque como carecía de mangas y tenía corte corazón revelaba más de lo que ella quería mostrar y presume que es por eso que permitieron que se lo comprara.
Entró al restaurante con la seguridad que su apellido y su crianza le otorgaban y las vio sentadas en el lateral del mismo, en una hermosa mesa con un arreglo de azucenas. Sonrió saludándolas con la mano mientras se acercaba.
Conoció a Alice en primer grado, compartieron un desayuno y con eso se volvieron amigas para siempre, eso era lo bueno de ser niñas. A Rosalie la conoció unos años atrás, cuando Emmett se la presentó como su novia, y aunque no eran muy compatibles tenían intereses comunes, además ambas contaban con Alice, que era la que las mantenía unida, y la razón por la que tres veces al mes Bella pasaba por la pequeña tortura de ponerse ropa aún más femenina de lo habitual y pasearse por los locales de moda a conversar y unir lazos, como tan cariñosamente habían llamado a esos eventos.
-¡Bella! - Gritó su demonio particular y sonrió acercándose a ellas y abrazándolas.
-¿Cómo están?
-Bien - contestaron ambas.
-Ya pedimos - anunció Rosalie mientras Bella tomaba asiento.
Entrecerró los ojos recriminatoriamente -¿Qué me vas a hacer beber ahora?
-Ya yo me rendí contigo Bella, te pedí vino blanco - dijo suspirando dramáticamente y apoyándose en el respaldar del asiento.
Bella rió sonoramente mientras le lanzaba un beso - Por fin... - dijo igual de dramática que Rosalie - ¿Cómo están sus hombres? - como siempre le preguntaba cuando las veía.
-Jasper con su grupo, va a tocar en el club Fun & fire el viernes, así que ya sabes... ese día estas ocupada.
Bella sonrió al camarero que le dejo la copa de vino - Por supuesto, sabes que me encanta ir a sus presentaciones.
-¿De verdad? – preguntó sarcásticamente.
Bella rodó los ojos - Alice... Jasper es un genio, todos los sabemos, deja de ser una malcriada porque si no he ido a las dos últimas es por el trabajo.
-La perdición de Bella Swan... su trabajo.
Bella rió a la vez que negaba con la cabeza - ¿Y Emmett? – preguntó mirando a Rosalie.
-Está de guardia hoy - Emmett era un prestigioso cardiólogo, lo cual a Bella siempre le pareció extraño, que él hubiese elegido una carrera tan seria cuando nada de él lo era; aunque tenía el corazón de oro y la empatía para ser un gran médico - el fin de semana que viene nos vamos a las Vegas – declaró risueña.
-¿A qué? – preguntó Bella.
-Un fin de semana romántico...
Alice negó con la cabeza - fin de semana romántico y las Vegas no van juntos
-Lo es si sabes que hacer - levantó las cejas sugestivamente a la vez que sonreía picara - además hay unos hoteles con tubo de striper que estamos muertos por volver a usar.
-¡Rose!, demasiada información, no quiero saber cómo le vas a hacer un baile erótico a Emmett – confesó Bella aterrorizada.
-¿Y quien dijo que iba a ser yo la que iba a hacerlo?
-¡Oh Dios! - gimió Bella hundiendo su cabeza en sus manos - no le va alcanzar la vida a mi psicólogo para hacerme superar el trauma que esa imagen mental dejo en mi vida.
Alice se carcajeó y Rosalie rodó los ojos - Necesitas probarlo para que sepas lo bueno que es y dejes tus traumas mentales, Alice y yo acordamos pagarte un prostituto si a los Veintiséis años no pierdes la virginidad.
Bella las observó indignadas - ¡Chicas!... no digan eso, no quiero hablar sobre mi falta o no de virginidad - si tan solo supieran que ya eso no es necesario, aunque el autor de ese gran evento no se haya dado cuenta que ella era virgen. De cualquier forma no tenía ninguna intención de contárselo ni a ellas ni a nadie... ese era su secreto.
-Si... si, lo sabemos - contestó Alice resignada - eso no significa que no lo intentemos - le dijo guiñándole el ojo - ¿y cómo está tu hombre?
Bella puso los ojos en blanco y bebió un sorbo de vino - Edward no es mi hombre...
-Claro que si - respondieron las dos al mismo tiempo.
-Es. Mi. Amigo - enfatizó ella cada palabra.
-Amigo el ratón del queso...
-¿Tenemos que hacerlo cada vez que nos vemos? – preguntó Bella cansada, siempre tenían una conversación parecida y ya le agotaba repetir siempre lo mismo.
-Bella... solo decimos que ustedes se ven como si fueran pareja y eso es obvio para todos incluso para la fatídica casi ex mujer Cullen.
Bella sonrió negando con la cabeza - ¡Claro que no nos vemos así!
-Si lo hacen, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver lo que tiene al frente - terminó Alice - ¿cómo esta? Nosotros no lo sabemos, nos está evitando.
-Tiene mucho trabajo.
-¿Seis meses de trabajo? Y ¿sin descanso? Nos está evitando – declaró sin lugar a ninguna duda, lo cual Bella no pudo refutar.
Bella las miró triste y negó con la cabeza - No sale de la oficina - les dijo como si fuera una gran confesión - yo misma casi no lo veo y trabajo cinco pisos abajo.
Las cosas cambiaron, así ella no lo quiso aceptar al principio, aunque no de la forma que ella pensaba. Su noche quedo olvidada, por lo menos para él, así como todo lo demás, Edward solo pensaba en trabajar; llegaba al amanecer a la oficina y no se iba sino hasta altas horas de la madrugada, lo confirmaba con el vigilante cada mañana al llegar a su trabajo. Imaginaba que solo dormía unas pocas horas, incluso habían noches, muchas a su parecer, que no salía de la oficina, el oficial de seguridad le decía que se quedaba en la oficina y solo se iba una hora a cambiarse y continuar la rutina.
Hablaba con él poco y generalmente del trabajo. La única vez que tuvieron una conversación verdadera fue dos días atrás cuando le notificó que ya estaba divorciado y le enseñó el acta de divorcio para que la revisara aunque no era su área de experticia.
En ella efectivamente pudo constatar que Edward Cullen y Victoria habían roto todos sus lazos matrimoniales, por petición de Edward Cullen. Ese día trato de hablarle, que se abriera con ella, que le comentara que sentía, pero como había quedado demostrado ya muchas veces anteriormente cuando intentaba acercarse… él era una pared irrompible.
Imaginaba que todavía amaba a Victoria, pero nunca más lo vio sufrir como ese día, y ni siquiera lo escuchó nombrarla o experimentó algún cambio en él al escuchar que alguien pronunciaba su nombre.
Requirió de mucha fuerza de voluntad superar lo que él ha pasado en esos meses. Por dos meses completos los principales titulares de las revistas del corazón hablaban sobre el rompimiento de la pareja de oro, de la culminación de la Boda del Año sin llegar si quiera a cumplir el aniversario de papel. Sacaban artículos completos hablando de las distintas hipótesis del rompimiento, yendo desde lo ilógico hasta lo ridículo; culpaban a Edward de ser infiel, de golpearla, incluso uno casi hace que Bella se caiga de la silla por la risa que le provocó cuando leyó la teoría de la aducción de Victoria por los extraterrestres ya que estaba desaparecida.
A cada medio de comunicación le fue entregada la nota oficial que especificaba la separación de ambos por diferencias irreconciliables; y al parecer todos y cada uno de ellos escondieron esa razón y se emocionaron en crear escenarios más jocosos e interesantes a fin de conseguir lo más querido por ellos... vender más copias y tener más rating.
Edward superó esa prueba como el caballero que era, sin comentar a nadie su versión. La verdadera solo la sabían la familia, incluso cuando un periodista, el más intrépido según Bella, le preguntó si era cierto que Victoria se había escapado con otro hombre, Edward contestó reafirmando la versión oficial y que era completamente falso esa hipótesis, siendo tan elocuente y luciendo tan seguro que dejo completamente avergonzado al periodista por no tener los medios de prueba para refutarlo.
Ese día cuando observó en televisión las reacciones de Edward por esa pregunta, Bella se asombró al darse cuenta lo mucho que lo conocía. Para quien lo viera era un hombre seguro y tranquilo, pero ella podía percatarse por la forma en que su mirada cambio al escuchar la pregunta, que el periodista lo había sorprendido al averiguar algo que él estaba buscando mantener oculto a toda costa, y por la manera como enarcó la ceja derecha estaba completamente rabioso… ¿Con la situación?, ¿con Victoria? ¿Con el periodista?, no lo sabía, solo supo que lo estaba.
Ese conocimiento de sus mañas eran provechosos cuando lo tomaba desprevenido o lo veía lejos pero de nada serbia cuando estaban frente a frente, ya que cuando lo estaban él se escudaba en su máscara inescrutable y no permitía que nadie lo viera... sobretodo ella, aunque no supiera la razón del por qué se sentía vulnerable en su presencia, tal vez porque lo vio en su peor momento y quería demostrarle que ya estaba bien.
-Ojala supere a esa arpía rápido - declaró Rosalie e hizo que Bella despertara de sus pensamientos deprimentes.
-Si... ojala - aunque no creía que iba a ser tan fácil - Ya salió el divorcio -declaró como si no le importara.
-¿Tan rápido? – preguntó Rosalie.
-Si, a mí también me sorprendió, pero me lo enseño hace dos días.
-¿Y qué estás haciendo aquí? - le preguntó Alice con el ceño fruncido
Bella la miró extrañada y respondió en forma de pregunta más que de afirmación - ¿Cenar con ustedes?...
-No tonta, lo que quiero decir es ¿por qué no tratas de conquistarlo? Debiste aprender algo de la vez pasada.
-¿Qué? - Preguntó ella perpleja - ¿tratar de conquistar a Edward?
Alice negó con la cabeza y suspiró hondamente - Estás loca por él
-¡Claro que no! - dijo ella seria, lo quería como amigo, nada más...
-Claro que sí, siempre lo has estado, ¿o te olvidas cuando declaraste que lo ibas a amar por siempre?...
-Era una niña Alice, tenía 12 años, también declare que iba a amar por siempre a Nick Carter y lo supere…
-Bueno yo supere a Kevin Richardson, pero solo porque me case con mi músico - contestó ella picara - pero hablando en serio… ¿estás segura que lo superaste?
Bella asintió rápidamente aunque con el corazón latiéndole rápidamente. Por supuesto que lo había superado, si lo amara se hubiese muerto de sufrimiento cuando él se caso, le hubiese gritado que dejara a Victoria y que la amara ella, todo el tiempo pensaría en él suspirando por los rincones, ¿no es así como el amor es definido según las películas? ¿No es así como se actúa? Alice estaba equivocada... él era solo su amigo.
-¿Por qué entonces si lo superaste tus ojos siguen brillando de la misma manera cuando lo miras?
-Mis ojos no brillan - replicó ella obstinadamente.
-Igual que los de él - declaró Rosalie mirándola fijamente a Alice.
-¿Tú también Rosalie? - preguntó negando con la cabeza - No amo a Edward - dijo ignorando el retortijón de su estomago al pronunciar esas palabras - y él ciertamente no me ama a mí, así que… ¡olvídenlo!
-Lo que tiene que hacer - continuó Rosalie ignorándola - es acostarse con Edward - Bella la miró asustada y volteó la cabeza como si sintiera que en su frente iba a salir la declaración de que lo hizo y que fue completamente maravilloso, aunque después paso las tres semanas más horribles de su vida al temer estar embarazada. Él se había olvidado por completo de usar algún tipo de protección y ella estaba tan absorta en lo que estaba pasando que no se le ocurrió eso, su mente se apagó y sus sentidos de alarma se embotaron. Cuando recibió su visita del mes casi cae arrodillada al suelo agradeciendo a todas las fuerzas divinas por su suerte; una parte de ella pequeña y estúpida se sintió un poco decepcionada, pero la gran parte, la sensata, estaba completamente feliz por ello. No podía ni quería siquiera imaginar las consecuencias que eso hubiese traído a ella y a Edward… - si lo hace y no siente nada significa que es verdad lo que dice, pero si siente algo... significa que siempre tuvimos razón – y sonrió ampliamente.
-¿Y crees que su primera vez debe ser un experimento?
-¿Chicas? – dijo Bella despertando de sus pensamientos confundida y asombrada a donde iban dirigida esa conversación. ¿Acaso no veían que estaba allí?
-Bueno por lo menos sabremos que Edward la tratara bien, no como uno de esos imbéciles que se acuestan con una virgen y no se dan cuenta...
-Chicas... – volvió a decir más severa. ¿Acaso no la escuchaban?
-Cierto... aunque el problema es hacer que él acceda... pero qué estoy diciendo... – dijo Alice golpeándose la frente con una mano - ¡Es un hombre!
-¡Chicas! - gritó y ambas la vieron consternadas al igual que la mitad del restaurante. Bella bajo la cabeza sobando su frente con una mano completamente avergonzada, a los cinco segundos todos volvieron a sus comidas - podrían... por favor - dijo en voz baja – dejar de hablar de mí como si yo no estuviese aquí.
Ambas asintieron - Bella... es solo que sería perfecto que se juntaran.
-¿Para ustedes?
Alice arrugó la nariz - Para el grupo... ¿no es así Rosalie? - la nombrada asintió emocionada.
-¿Y no les parece que nosotros somos los que tenemos que decidir eso?, ciertamente no me voy a acostar con Edward para probar si me gusta - la voz al final se le partió un poco y miró a un punto a la pared. Ni siquiera necesitó la excusa de un experimento para entregarse completamente - y seguro que él no aceptara de buen grado que lo haga, así que olvídenlo, somos amigos... nada más.
-No son solo amigos Bella - declaró Alice.
-Alice...
-No lo son... son almas gemelas, todos lo sabemos, incluso Victoria, por eso lo forzaba a no acercarse a ti, a alejarse de todos, porque tenía miedo que él se diera cuenta.
-¿Qué? - ¿Victoria sintiendo miedo de ella?
-Victoria siempre te envidio, no entiendo como no te das cuenta - dijo Rosalie.
-¡Porque es Victoria, por Dios!, es una diosa, ¿cómo me va a envidiar a mi?
-Bella - negó Alice con su cabeza - no te ves claramente, eres mil veces mejor que ella.
-No para Edward - declaró y se arrepintió rápidamente al darse cuenta que se puso en evidencia.
-Edward no estaba pensando claramente, se dejo influenciar por otras cosas – anuncio Alice indignada.
-Por su cuerpo, su cara, sus piernas, ¡por Victoria!...
-Bella no te hagas esto – le pidió Rosalie y ella tuvo que asentir y aceptar que no tenía que entrar allí. Debía alejar las inseguridades que la propia Victoria había creado y que por más que ha tratado de eliminar todavía están allí, así sean mínimas y salgan a reducir en los peores momentos - tú eres hermosa, inteligente, sexy, cariñosa, cualquier hombre estaría completamente feliz al tenerte.
Bella suspiró y sonrió. Amaba a sus amigas, aunque a veces quería matarlas por indiscretas y hacerle cuestionar cosas que ella no quería pensar - Si pero entre esos hombres no está Edward, si no ya hubiese pasado...
-Pero ahora tienes otra oportunidad Bella, ¡ahora puedes conquistarlo! - dijo Alice emocionada a la vez que la observaba con esa mirada maquiavélica que ella conocía bien y que era la causante de muchos de sus peores dolores de cabeza - puedes evitar que otra arpía lo conquiste, ya que nuestro Edward es un ciego y no sabe elegir, sus múltiples conquistas eran o cabeza huecas o solo servían para una sola cosa... O era Victoria que fue la peor de todas.
Bella se carcajeó sin poder evitarlo, de verdad su amigo no sabía elegir, y por eso estaba donde estaba - Si quiero otra oportunidad, lo que supone que alguna vez desee una y no es cierto, te avisare…
-Recuerdo a alguien que juró al lado del mar lanzando ofrendas a una diosa pagana que haría lo que fuera por tener el amor de Edward Cullen.
-Tenía 13 años Alice - dijo Bella haciendo un pequeño mohín.
-Quisiste una oportunidad con él... acéptalo.
Bella asintió derrotada - Era una niña… ya madure.
-Tal vez antes habías madurado y ahora te comportas como una niña - refutó Rosalie. Las tres se vieron un segundo y empezaron a reír sin poder evitarlo.
-Basta de la odisea Edward y Bella, cambiemos el tema - declaró Bella y respiró aliviada al ver que ambas asentían y empezaban a hablar de sus matrimonios.
Salió del restaurante dos horas después y entró a su apartamento completamente agotada, entre el día de trabajo que fue infernal y su cena con las chicas solo quería tirarse a la cama y dormir para toda su vida. Se bañó y se acostó en su cama.
¿Sentía algo por Edward Cullen?
Maldijó a Alice y a Rosalie por colocarle una duda en su cabeza que no necesitaba y que no quería en ese momento; porque si se permitiera pensar que había desarrollado algún tipo de sentimiento por él, o llegar a la conclusión de que su fascinación infantil nunca murió del todo como ella presumía y deseaba, tenía que analizar también que era el peor momento para que a ella le surgieran ese tipo de sentimientos, ya que si bien estaba completamente solo y disponible también era un Edward completamente distinto al que ella conocía, se había vuelto reservado, callado, una máquina de hacer dinero, sin ser capaz de mostrar un sentimiento.
¿Podrá volver a ser él de nuevo?
Decidió ignorar esa incertidumbre que la embargaba como había hecho siempre. No era correcto en esos momentos y de qué serbia desarrollar sentimientos por Edward si él no iba a sentir nada por ella, era una pérdida de tiempo y cordura que no necesitaba.
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Llegó a su oficina tarde, agradeciendo a Alice y Rose por hacerle perder horas de sueño al pensar en idioteces, y empezó a leer unos contratos de la empresa con una contratista de construcción y a analizar los riesgos de las cláusulas penales, como siempre hacia. No era bueno dejar por alto alguna contingencia que podría ocasionar la contratante y que le cause problema a la empresa.
-Señorita Swan.
-Dime Zafrina - contestó presionando el botón de su teléfono.
-La llama el Señor Black - dijo con una risita que a Bella no le pasó desapercibida
-¿Qué hora es? - Preguntó inconscientemente.
-Las cuatro... como siempre puntual.
Bella rodó los ojos… Jacob ganó una fan incondicional – Comunícamelo – espero un segundo mientras le transferían la llamada - Quisiera saber en qué momento atiendes tus negocios Jacob...
Escuchó que él se carcajeaba y sonrió mientras se reclinaba en su asiento y levantaba las piernas poniéndose cómoda. Sabía que sus conversaciones siempre se alargaban.
-Sabes que esta hora es sagrada y es solo para ti.
Bella suspiró cansadamente - Jacob…
-No... ¿En qué quedamos? – preguntó dejando toda la jocosidad de lado.
Bella miró al techo sin saber qué decir o ya cómo responderle.
Había conocido a Jacob tres meses atrás cuando tuvo que viajar a terminar de concretar las licitaciones del infierno para poder terminar de construir el resort. Necesitaba la autorización de la reserva para utilizar los metros que le hacían falta y para ello necesitaba la firma de Jacob Black.
Más que asombrarle el hecho de que en un solo hombre residía todo el poder de decisión, cuando en las reservas generalmente había un concilio, le asombró el hecho que el hombre en si sea un apuesto indio americano de veintiséis años edad, de casi dos metros de estura, ojos marrones, sonrisa de estrella y una espalda... no quiere ni empezar a pensar en su espalda.
Había sido nombrado Cacique un año atrás, por la muerte reciente de su padre y en casi todos los aspectos era un cargo simbólico. Por Dios, el chico es el dueño de una de las empresas de manufactura y reparación de vehículos automotores de mayor prestigio de Estados Unidos, no tenía tiempo para actuar sus funciones de Jefe de su reserva; además que con su labor en la empresa ayudaba a surgir a su poblado al siglo XXI, como él mismo le dijo una vez. Pero en uno de los aspectos que no era simbólico era en ceder terreno ordenado por acuerdos firmados con el Estado, o por lo menos eso fue lo que le hizo creer a ella.
Después de dos semanas de negociaciones, flirteos descararos por parte de él, y una conducta intachable por su parte ya que estaba trabajando y no sería responsable si tuviese un romance con un cliente, terminaron un negocio provechoso para ambos. Él recibió dos veces más del dinero propuesto al principio y ella tenía sus metros de tierra y la satisfacción de empezar a construir su proyecto.
Bueno... fue un negocio enteramente provechoso solo para ella. Había pautado desde el principio el monto que le termino pagando a la reserva... solo que ellos no tenían que saber eso.
El mismo día que firmaron el acuerdo, él la invito a cenar para celebrar. Ella no era imbécil, sabía que significaba esa cena y aunque generalmente las rechazaba para no unir negocios con placer ese día aceptó... le gustaba Jacob.
Salieron esa noche, la llevó a comer, a bailar, sacó toda su artillería pesada para conquistarla y al finalizar la noche la besó en la puerta de su habitación de hotel.
Quisiera pensar que pudo besarlo, empujarlo adentro de su habitación y haber estado con él, pero... no pudo, solo lo besó, le agradeció una excelente noche y se aparto de él.
Se bloqueó completamente. Era como si su cuerpo rechazara otro hombre. Es ilógico, pero no podía dejar de pensar y sentir que no era correcto. Respiró hondamente, eso no significaba que solo podía estar con Edward, eso solo significaba que solo puede estar con alguien con quien sienta algo o conozca de tiempo atrás, o eso fue lo que decidió después de mucho análisis.
Pero desde ese momento Jacob está detrás de ella, cortejándola, llamándola, ha ido dos veces a su ciudad y han salido juntos. Le gustaba estar con él, le gustaba besarlo, solo que... algo faltaba.
Tal vez deba hacerle caso a Alice e ir a un psiquiatra, su conducta no era la de una persona de veinticinco años normal.
-No recuerdo – preguntó ella perdida completamente.
-En que te dejarías conquistar.
-Uhhh eso esta difícil - dijo riendo.
-Lo sé... pero no imposible – ella sabía que se estaba riendo aunque no lo viera.
-¿y como estas Jacob? ¿Los negocios? ¿La vida? ¿Las novias?
-Bien, mejor que siempre, perfecta ahora que estoy hablando contigo y ausentes hasta que me des el sí.
Bella se sentó de nuevo y apoyó sus manos en el escritorio – Vivimos en ciudades distintas…
-¿Y no existen los aviones?
-Nuestros horarios no coinciden… - sabía que era ilógico dar esas excusas pero no podía detenerse.
-Pues tengo ya un mes demostrándote que si coinciden ¿o ese no es el motivo de mis llamadas y visitas?
Bella asintió resignada. Esa fue la excusa que uso cuando se fue al otro día, que aunque quisieran tener algo tenía que entender que sus horarios no eran compatibles, que su vida acelerada evitaba que pudiera tener algo serio y él le ha demostrado que quien quiere puede, el problema es que ella no puede, aunque quiera y no sabe por qué. Suspiró resignada, estaba pensando de más de nuevo, ¿debería darle la oportunidad?...
-¿Hay alguien más? – preguntó él un minuto después. ¿Lo había?, a Bella le sorprendió estarse preguntando eso cuando sabía que era completamente libre, ¿por qué se sentía entonces que no podía estar con nadie? – Disculpa – escuchó antes de poder responder que no – no debí haber preguntado eso, no es mi problema…
-Jacob…
-No importa Bella, si hay alguien allí no es importante, porque no ha sido lo suficientemente inteligente para declarar que eres suya al mundo, como se que yo lo haré, me lo estas poniendo difícil Bella Swan, pero me gusta, cuando te conquiste será más… gratificante – a Bella se le enrojecieron las mejillas sin poder decir nada, nunca alguien había sido tan insistente y tan reacio a aceptar la huida de ella – ya lo veras… hasta mañana Bella.
-Adiós Jacob.
-Que sueñes conmigo – dijo y escuchó como colgó el teléfono.
Se dejó caer en el escritorio. Todo sería más fácil si se enamorara perdidamente de Jacob, si se enamorara perdidamente de alguien, tal vez vino descompuesta, le es imposible amar a una persona, por lo menos en el sentido romántico de la palabra. Tal vez sea porque perdió a su madre… sonrió y negó con la cabeza mientras se acomodaba de nuevo en su silla, sus pensamientos estaban siendo ilógicos de nuevo.
Continuó trabajando. A las seis de la tarde se fue Zafrina, y ella decidió una hora después que debía imitarla, necesitaba descansar, la noche anterior había dormido pocas horas y pronto su cuerpo le pasaría factura. Se estiró completamente emitiendo un pequeño grito, rió por su falta de decoro y se levantó de la silla a buscar sus cosas.
Sonó el teléfono de la oficina y ella rodó los ojos a la vez que lo observaba ¿podría pasar un día en que ella decidiera irse y el teléfono se quedara callado? Tenía que ser su karma o tal vez es que hizo algo en su vida pasada, a lo mejor mató a pequeños telefonitos que querían vivir y ahora se están vengando…
-¿Aló? – contestó sentándose de nuevo en su silla y sonriendo por su chiste bobo.
-¿Bella?
-Papá – dijo a la vez que fruncía el ceño, su padre no la llamaba a esas horas.
-¿Por qué no te has ido a casa? – ella miró al teléfono recriminatoriamente culpándolo de todos sus males.
-Estaba a punto de hacerlo… - respondió cansadamente.
-Oh Bella… - Escuchó su tono preocupado y ansioso y se tensó rápidamente.
-¿Qué pasa papá?
-Tal vez es mejor que hubiese ido a buscarte para hablar contigo personalmente… pero sabía que ibas a estar en la oficina…
-Dime – contestó rápidamente interrumpiéndolo
Charlie suspiró hondamente y ella se imagino que se pasaba la mano por su cara, como hacía cada vez que pensaba seriamente en algo.
-Victoria ha vuelto.
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