Todos los capitanes le miraron, observando sus facciones, escuchando sus palabras y buscando un motivo por el cual no matarlo ahí y ahora, excepto el de la Duodécima División, que deseaba estudiarlo en profundidad. Pero Meikram les ignoró, centrándose solo en la reacción de sus antiguos amigos.
Estos permanecieron callados unos instantes, tratando de asimilar la información que Meikram les había dado, tratando de comprender todo lo que les había dicho.
- ¿Cómo y cuándo te transformaste…?- preguntó haciendo acopio de valor para hablar en voz alta bajo la mirada de los capitanes.
- Hace 50 años, en una misión en la que me mandaron a mi solo. El bicho a purificar era un ajuukaru… y casi me mata- relató Meikram sonriendo.- Supongo que yo no desperté al Hollow, sino que él, al ver que estaba en peligro su propia existencia, despertó por sí mismo. Yo le sentí, y durante unos minutos, los que duro la lucha entre ambos por el control, fui un semihollow. Gane, no sé cómo ni porque, pero gané, desaté el poder que ello conllevaba…. Y me asuste.- Meikram hizo un alto en el relato, observaba a sus oyentes.- Al día siguiente el comandante y algunos capitanes más notaron el cambio en mi reiatsu… y se temieron que era lo que pasaría. Yo también me lo temí, y huí.
- Cuando sentimos como se escapaba por la puerta al mundo humano mandamos a dos miembros de la Segunda División a matarlo. Soi Fong taicho y otro más. Soi Fong regresó a duras penas, y el otro no pudo volver a ejercer de shinigami por las heridas que le provocó.- concluyó Yamamoto-sama. Graveyard y Sora eran incapaces de salir de su asombro. Meikram, un simple teniente, consiguió vencer a una capitana y a un shinigami de la división 2??? Era inaudito.
- Y nosotros casi no pudimos darle- completó Soi Fong con mucho resentimiento.
Todos permanecieron callados unos instantes. Soi Fong observaba a Meikram con un odio incalculable, maldiciendo al destino por obligarla a tener que verle otra vez. Meikram parecía más calmado y solo unos pocos supieron porque: se había liberado, había resuelto lo que le atormentaba desde hacía 50 años. Había contado la verdad.
- Me temo que he de apurarles. Hoy debo volver con una respuesta… o no volver- completó sonriendo- Pero en cualquiera de los casos ha de ser hoy, y ahora.
Meikram esperó, el que tenía la última palabra era el viejo, eso se sabía. Si decidía pedir autorización a la Cámara de los 46 tardarían días en llegar a una solución. Si rompía las reglas y hacia una votación en ese mismo instante al menos 4 capitanes de los presentes se negarían a la alianza, y los 6 restantes, el propio Yamamoto-sama inclusive, eran muy dudosos.
Yamamoto-sama se levantó, apoyándose en su bastón, recorrió la sala con la mirada y se aclaró la voz. La decisión que tomara en ese momento decidiría tanto el futuro de la SS como el de los Vizards y, a más corto plazo, el de Meikam.
- En condiciones normales, esta decisión debería de ser consultada con la Cámara de los 46, seria deliberada y se nos comunicaría la decisión. Pero no nos encontramos en circunstancias normales, estamos a las puertas de una guerra, tanto en la Sociedad de Almas como en el mundo humano. Me temo que he de saltarme el protocolo por esta vez. La votación se llevará a cabo con los capitanes aquí presentes, que votaran de viva voz. Tan solo los capitanes. Al margen de la Cámara de los 46. Estamos en guerra, y tomaremos decisiones de guerra.- sentenció Yamamoto-sama. Tras sus palabras dirigió su mirada a último de los capitanes que allí se encontraban.- Ukitake Jyuushirou, capitán del 13º Escuadrón, dinos tu voto.
Ukitake-taicho tragó saliva, sudaba bastante, tal vez sus problemas de salud estaban volviendo a atacar. Cerró los ojos unos segundos y cuando los abrió los dirigió, primero hacia el comandante, y después hacia el intruso. Se adelantó y pronunció su voto.
- Yo creo podríamos confiar en ellos, ya que ellos han dado el primer paso.- dicho esto volvió a su sitio y esperó la decisión del siguiente capitán.
- Kurotsochi Mayuri, capitán del 12º Escuadrón, tu turno- nombró el viejo
- Yo apoyo la alianza, ya que no me dejaran estudiarlos en profundidad pues los estudiare mientras se mueven por la SS.
Meikram sintió como se le revolvía el estomago… avisaría de que no se acercaran mucho a la 12 a sus compañeros. Zaraki se adelantó antes de que le nombraran y miró a Meikram desde arriba, pues a pesar de los 1,95 que media el intruso Zaraki media 2.02.
- Yo creo que la 11 podría defender sola a la SS sin necesidad de ayuda- dijo sin expresar ninguna emoción. Meikram se sorprendió de que Zaraki-san no aceptara, pero su argumento era digno de él, así que no podía reprochárselo- Pero…- continuó el capitán de la 11- si desean ayudarnos, no rechazaremos unas espadas más- concluyó con una maniaca sonrisa que Meikram supo apreciar.
Yamamoto-sama asintió, tomandolo como un apoyo a la alianza. Se volvió hacia el otro lado- Hitsugaya Toushirou, capitán del 10º Escuadrón, diga su voto.
- Yo me niego- fue la escueta respuesta del joven capitán.
El capitán de la 8, avanzó sonriente sin necesidad de que le nombraran y se dirigió directamente a Meikram.
- ¿Has cambiado? - ¿Eing? - Que si sigues siendo el mismo Meikram de siempre, con el que solía hablar de banalidades entre copas.
- Un poco sí. Me vi exiliado contra mi voluntad, algo si he cambiado- contestó con su misma sonrisa afable de siempre.- Pero sigo pudiendo mantener una conversación contigo sin sonrojarme.
- Con eso me basta. Yo apoyó la alianza.- y retrocedió hasta su puesto.
De entre los demás capitanes, Komamura Sajin, capitán de la 7, Kuchiki-taicho, de la 6 y Soi Fong de la 2 se negaron, y Unohana Taicho se abstuvo. Quedando solo el voto del comandante. Su voto decidiría si la alianza se llevaba a cabo o si no. Se mantuvo un rato pensativo, con los ojos casi escondidos tras sus espesas y adustas cejas. Al final, sin levantar la vista, hablo.
- La situación es complicada. Los vizards supondrían una importante ayuda, pero no sabemos si son esas todas sus intenciones, y Meikram-kun o no sabe o se niega a contarnos más sobre los suyos. Pero en ocasiones como esta, cualquier luz de esperanza ilumina incluso en la más profunda oscuridad.- se detuvo unos instantes, alzo la mirada y la dirigió directamente a los azules y profundos ojos del vizard- yo apruebo la alianza.
Meikam suspiró aliviado, aunque la felicidad duró poco. Las puertas de la sala se abrieron estrepitosamente. El vizard se volvió y observo una figura femenina, con una espada en una mano. La luz que provenía del exterior impedía verle el rostro o los rasgos, pero Meikram sabia quien era.
- Koe-chan¿¿qué ocurre??
- Están atacando, muchos Hamen, y no solo hollows, también hay menos.
