Declaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo las situaciones son mías.

IV

Debo ir por algo a la biblioteca. Te alcanzo en el estacionamiento xx.

-Bella.

Estaba al lado de mi Volvo, esperando por ella. Era increíble como las cosas habían cambiado (no me quejo) Desde siempre me ha gustado Bella, pero antes era algo como más de hermanos, sin embargo, hace dos años me atrajo físicamente, no sólo su personalidad, y un año después de eso ya me había visto completamente enamorado. Yo no era un cobarde y pensaba declararme, además de que trate de darme a entender lo suficiente para que se diese cuenta de mis sentimientos, el problema es que ese chucho de Black tuvo la misma idea, siendo él más rápido.

Sin embargo ahora era mi oportunidad y no la iba a desaprovechar.

-¿Ed?

-¿Am? Sí... ¿Qué pasa?- Dije volviendo de mis pensamientos.

-He estado aquí dos minutos y solo miras a la nada- Dijo Bella divertida.

-Lo siento, sólo pensaba... ¿Vamos?- Le abrí la puerta del copiloto.

-Claro ¿por cierto vamos a tú casa o a la mía?

-No sé, ¿cuál prefieres?- Ella se encogió de hombros.- Ok, la tuya hay menos personas, y no estará Alice para molestar.

-Buen punto, la mía será.

Bella se subió, yo me di la vuelta para subir al lado del conductor y emprender el viaje que fue en silencio, pero uno muy cómodo, con la canción Bad Habit de The kooks haciéndonos compañía.

-¿Qué fuiste a buscar a la biblioteca?- Le pregunté, mientras le abría la puerta nuevamente. Ya habíamos llegado.

-Fui por un libro de historia, pasado mañana, el viernes, tengo prueba y necesito estudiar sobre la segunda guerra mundial.

-¿Quieres que te ayude a estudiar?- Abrió la puerta y entramos a su solitario hogar.

-No, gracias... ya basta con tu ayuda en matemáticas, además historia se me da muy bien.- Me dedicó una hermosa sonrisa.

-Está bien, pero si me necesitas no dudes en preguntar.

-Claro que no. ¿Nos ubicamos en el comedor o en otra parte?- Dijo ella, decidiendo hacia donde caminar.

Me acerqué rápidamente, la tomé por la la cintura y la besé con necesidad, adentré mi lengua en su boca, comenzando una guerra... Sus manos viajaron a mi cuero cabelludo el cual masajeaba con delicadeza. Nos separamos en busca de aire, pero yo viaje hasta su cuello.

-¿Que tal si nos ubicamos en la habitación?- Susurré antes de morderle el lóbulo, provocando que un sexy gemido escapara de sus labios.

-Hay que estudiar- Pronunció con dificultad, mientras ahora ella besaba mi cuello.

-Ya cumplí mi parte- Le dije divertido, entretanto me acercaba a besarla nuevamente.

-Pero-beso-primero son-beso-los-beso-estudios.

-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-….-

Me tomó del cuello con fiereza y estampó su boca a la mía, sus manos se volvieron avariciosas por mi cuerpo y yo no me podía quede atrás, era una persona muy competitiva cuando la situación lo ameritaba. Acariciaba su espalda, cabello y todo lo que podía alcanzar... no habían centímetros entre nosotros y el hecho de saber que aún podíamos estar más cerca el uno del otro me desesperaba.

Cada vez que Edward me tocaba durante los años sentía sentía una leve corriente eléctrica, nada molesto, sólo algo que mandaba sensación a mi sistema nervioso

Edward no preguntó ni nada, me alzó a la altura de su torso y me llevo a horcajadas hasta mi cuarto en el segundo piso, sin dejar de besarnos ni tocarnos. Prácticamente me lanzó a la cama antes de ponerse encima mío y volver a la acción.

-¿Alguien está ansioso?- Pregunté riendo sobre sus labios.

-Mucho.

Me sacó la polera que estaba estorbando en nuestro contacto, Edward sacó mi sujetador dejándome semi expuesta, se me quedo mirando y susurro un halago tan suave que se sintió como una caricia, su boca fue a mis senos en los cuales hizo milagros… milagros tan placenteros que hasta una prostituta se ruborizaría. Agarré el dobladillo de su suéter y lo tire hacia arriba, él extendió sus brazos para ayudarme. Su físico por supuesto no era perfecto, el de nadie lo era, pero sabía que si existía la perfección Edward se le acercaba bastante, todo en él me llamaba a tocarlo y decidí seguir mis instintos que para algo estaban ahí.

Sus malditos besos comenzaron a descender por mi cuerpo, tomándose más tiempo en cada punto erógeno que alguien pudiese tener. No sabía dónde Edward había aprendido a ser tan bueno en la cama, pero le debería agradecer a esas mujeres por dejarme algo tan jodidamente experto.

-Edward- Gemí con necesidad.

Desabrochó el botón de mi jeans, sin quitar la mirada de mis ojos, me mordí el labio y acaricie mis pechos. Los ojos de Edward se abrieron desmesuradamente y dejó salir un gruñido gutural, arranco en menos de tres segundos los restos de ropa en mi. Abrió mis piernas y acercó su rostro a mi sexo húmedo y deseoso.

-Estás tan mojada.- Susurró tirando su aliento sobre mi sensible anatomía.- Uno de sus dedos jugaba lacio en mi, dándome un poco de fricción pero no la que en realidad necesitaba, lo que era completamente frustrante.

Edward hablando de esa forma me excitaba y no entendía muy bien por qué… normalmente no me gustaba hablar durante el sexo.

-Tú me tienes así y deberías hacer algo al respecto- Lo reté.

Él se sonrió para si mismo y se acercó a mi sexo, succionando mi clítoris. Mis caderas se alzaron y un suave gritó de sorpresa escapó de mis labios.

-Ah… más.- Mis gemidos inundaban la habitación.

Una presión en la parte inferior de mi cuerpo comenzaba a formarse que comenzaba a ser cada vez más insoportable, mi espalda se arqueaba y mis caderas parecían no poder quedarse quietas.

-Estoy cerca- Dije con dificultad cuando mordió mi botón de nervios causando que el orgasmo me golpeara.

Volvió a mi altura, con su sonrisa socarrona adornando su rostro que se veía contrastada por unos ojos oscuros que tal vez en otro contexto me habrían asustado.

-Sabes delicioso.- Lo tomé del cabello y lo estampe a mi rostro, lo besaba con un impresionante deseo, arrastrando mis uñas por su espalda cuando sus dedos se enroscaban habilidad en mis pezones.

Le indiqué que nos girara, ya que yo quería a estar arriba, y así lo hizo. Puse cada pierna al lado de sus caderas, tomé su miembro entre mis manos bajando lentamente, torturándolo.

-Be-bella- Siseó.

Lamí una de mis manos, y volví a masturbarlo.

-Mierda.-

Con mis manos aun en su pene, lo guié hacia mi entrada sin dejar que entrara completamente. Mis ojos se se cerraron debido a la fuerte sensación y a la frustración de que no lo tenía todo en mi, pero quería jugar un poco, sin embargo, Edward al parecer no estaba de humos, porque me agarro de las caderas y me empujó hacia a bajo hasta que nuestras pelvis chocaron.

-Ahh- Gemí con mi labio entre mis dientes, tratando de no gritar.

Esta primera vez no era suave no delicada, era fuerte y algo salvaje y me gustaba. No era del tipo romántica.

-Eres demasiado estrecha.- Me dijo Edward y me alegró el hecho de que yo me sentía tan bien para él como él se sentía para mi.

Lo seguía montando ahora haciéndolo en forma de círculos mis gemidos no dejaban de salir de mi garganta como si tuviesen un stock infinito.

Esa presión conocida bajo mi vientre se volvía a formar con más potencia. Mucha más potencia.

-Me… corro- Dije entrecortado.

Sus manos volvieron a mis caderas llevándome a un ritmo fuera de control. y yo ya no entendía razones, hasta se me había olvidado como hablar y al final solo pude decir su nombre.

-Edward- Exploté, un segundo después sentí como Edward me llenaba. Agradecía a Alice por obligarme a tomar la píldora.

Caí sin fuerzas sobre su pecho, mientras calmábamos nuestras respiraciones, él estaba tan alterado como yo, aun con los ojos cerrados y una cara de satisfacción.

-¿Bella?- Dijo luego de unos minutos, cuando nuestra respiración era calmada al igual que nuestros latidos.

-¿Si?

-No te alarmes, pero no usamos protección.- Me reí con suavidad.

-Cullen no hubiese dejado que te metieras a mis pantalones son ninguna protección. Tomó pastillas.- Le informé con una sonrisa.

En un gesto increíblemente tierno, me dio un beso en la coronilla de mi cabeza, acariciando suavemente mi cabello.

-¿De verdad tenemos que estudiar?- Preguntó con claras insinuaciones, pasando sus manos por mis caderas hasta mi trasero.

-Sí, ya di mi parte, ahora debemos ser responsables, así que mueve ese lindo trasero tuyo y bajemos.

-Así que mi trasero es lindo.- Alzó sus cejas con una sonrisa creída en la cara.

-Oh muérdeme.- Me levanté de encima suyo, tomando un short cómodo y un polerón.

-Con gusto.- Agarró mi trasero antes de enfundarse en sus bóxer y el resto de su ropa.

Bajamos tomados de la mano, no le di mucha importancia a este gesto que él tuvo conmigo, pero le preguntaría sobre ellos luego a Alice, a ver si me podía decir algo.

Nos sentamos en el comedor, luego de recoger nuestras cosas, ni cuenta me había dado cuando las tiramos por todas parte. Abrimos los libros, sacamos hojas y calculadoras, estábamos tan concentrados que me sorprendió cuando llego mi padre.

-¿Bella?

-Acá papá, en el comedor.

-Hola hija.- Me dio un beso en la mejilla.- Hola Edward ¿Cómo estás?

Mi compañero le tendió la mano y el la recibió. Mi padre tenía buena relación con él, Charlie era muy amigo de Carlisle, el padre de Edward, por lo que le estimaba como si fuera su sobrino.

-Bien ¿y usted tío?

-Todo bien y tranquilo en le trabajo. Iba a ir a cenar donde Sue ¿te iba a decir que fuéramos, pero veo que están ocupados?

-Sí, muchos ejercicios de matemáticas. Ve tú y le mandas mis saludos.

-De acuerdo.

Se fue a cambiar el uniforme de poli, se despidió y salió nuevamente.

Con Edward seguimos hasta que hicimos unos cuarenta ejercicios.

-Ya estoy muy cansado y se hace tarde.- Informó en ánimos de despedida.

-Está bien.- Nos levantamos, yo le ayude a guardar sus cosas y lo acompañe hasta la puerta.

Cuando abrió, se fijó en el piso del porche donde había una caja de chocolates con una nota amarilla encima que decía:

Eres mía, amor. Nos vemos.

Ed leyó también, porque vi como su mirada se volvía negra de furia, yo más que enojada estaba completamente asustada.

-A este imbécil lo mato ya.- Lo tomé del brazo y lo detuve.

-No, para... es mejor no prestar atención, tal vez después se aburre.- Le sonreí olvidándome del miedo.

-Mañana pasaré por ti, al igual que todos los días y si vas a alguna parte me avisas.- Dijo serio.

-¿Por qué tanta preocupación?- Su mano descansaba en mi nunca.

-Porque no quiero que nada te pase, es simple.- Me besó con mucha ternura.

-Está bien, me mantendré a salvo y no saldré a recorrer el bosque de noche como hago siempre.- Me miró con cara de incredulidad.

-Bromeaba,a hora vete antes de que Esme se preocupe y llévale esto de mi parte. Ah y deja de ser tan controlador.- Le tendí la caja que había dejado Jacob, el me sonrió como si ese gesto significara mucho para él, decidí no preguntar.

-Adiós, nos vemos mañana.- Me besó

con intensidad y suavidad al mismo tiempo, introdujo lentamente su lengua a mi boca, casi como en un cariño.

Nos separamos luego de un largo rato, con una sonrisa en nuestros labios. Me dio otro corto piquito y se fue sin decir nada, espere hasta que el Volvo desapareciera de mi vista para volver a entrar a mi casa y dejar bien cerrado.

-Tal vez después de todo, esta venganza no sería tan mala como había pensado- Dije para mi misma completamente sonrojada cuando veía el desorden en mi habitación, recordando todo lo que había pasado allí y como secretamente quería repetirlo.

…..

Niñas, perdón si me demoré con esta corrección, pero la universidad es horrible.

Necesitaba pedirles un favor. Estoy concursando por un M&G para Ed Sheeran y necesito que compartan esta foto. Por favor se los ruego… es uno de mis más grandes ídolos y de verdad lo quiero conocer… con solo una vez que lo compartan me harían un favor enorme.
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