Pairings: NoruegaxBelarús, USAxMéxico, UKxSeychelles, FranciaxMónaco, EspañaxBélgica, PrusiaxHungría, IslandiaxLiechtenstein, JapónxTaiwan, CanadáxUcrania, ChinaxVietnam.

Advertencias: Humor de pubertos. Carácter de perros y el zoo escolar adolescente. Aaaah, ¡El instituto!~.

Personajes: Noruega (Lukas Bondevik), Islandia (Emil Steilsson), Estados Unidos de América (Alfred F. Jones), Belarús (Natalya Arloskavya), México (María Hernández López), Inglaterra (Arthur Kirkland), Seychelles (Victoria Bonnefoy), Francia (Francis Bonnefoy), Mónaco (Cloé Dubois), España (Antonio Fernández Carriedo), Bélgica (Emma Hepburn), Prusia (Gilbert Bielschmidt), Hungría (Elizabeta Hérdeváry), Liechtenstein (Lily Zwingli), Japón (Kiku Honda), Taiwán (Mei Wang), Canadá (Matthew Williams), Ucrania (Katyusha Braginski), Vietnam (Hue Ha) y China (Yao Wang).

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, si no los latinos ya hubieran aparecido.


Alfred reía intensamente. Francis combinaba su francés con el español. Kiku quería decir algo, pero Antonio y su 'conjuro' para aflojar un poco la tensión que había en ese momento lo interrumpían. Gilbert se adulaba a si mismo. Emil y Lukas estaban dispuestos para irse. '¡What a mess!'' Pensó el inglés. Frunció un poco el ceño, bueno, exagero. Frunció demasiado el ceño, mientras se masajeaba un poco las cienes para evitar explotar en ese maldito momento.

Ne pas m'énerver*. — 'Que se joda Francis, que se joda su puto lenguaje de mierda' Pensó Arthur. — Ayúdenme esta vez. Lukas, Emil, vayan con la chica que trae un vestido largo y tinto con la otra que está sentada arriba de el equipaje. — Explicó Francis.
— Está bien. — Afirmaron los hermanos, un poco hastiados de la situación. Los comprendía, Arthur los comprendía. Todo estallo en risas por la reacción de Lukas al enterarse de que iba a moverse. Hasta el tímido Kiku había optado por reírse. Ya iba a explotar.

Cuándo Lukas y Emil ya estuvieron lo suficientemente lejos, Arthur explotó... literalmente. Y de paso también saco su florido lenguaje.

— Que te den, Francis. — Gritó 'amablemente' Arthur. — Que te den.

— ¡Ooooh~, mon ami! — Contestó Francis. — Vamos, vamos. He traído chicas lindas y así me lo agradeces. No es justo. — Contestó el rubio, guiñando un ojo. El inglés bufó en ese momento.

— Eeh... Francis... — Espetó Kiku. — Debemos ayudarlas, ¿No?.

— Eh... Sí, sí. — Contestó hostigado el rubio. — Tú y Alfred vayan con las dos castañas obscuras, para ser más fáciles de explicar, ya que son las únicas. Antoine, Gilbert. Vayan con la rubia de listón y con la chica de vestido verde. Yo y mi mon ami, Artie iremos con la morena y con Cloe~.

— Francis, tus explicaciones nos han servido taaaaaaaaaaan bien para diferenciar cuales son las chicas. — Escupió sarcásticamente Alfred, con una enorme sonrisa en su rostro.

— Déjenme explicar bien... — Replicó molesto el francés. — Tu y Kiku vayan con la chica de vestido blanco con holanes y con la de apariencia asiática. Antonio y Gilbert irán con la castaña clara de flor rosa en el cabello y con la rubia obscura de listón azul eléctrico. Yo y Arthur iremos con las restantes.

Todos asintieron levemente con su cabeza para representar lo 'bien' que iba a hacer ese día. Los pares se separaron y fueron con las chicas.


— ¡Déjame ver si entendí! — Gritó el rubio. — Iremos con la morena con un punto en el labio y con la china, ¿Verdad?.

— Alfred... No es un punto, es una peca. Y no podríamos averiguar si es china o no... dígamosle asiática, ¿bien?. — Contestó un hastiado Kiku mientras suspiraba levemente. En realidad, nunca había soportado a Alfred, y nunca, por los siglos de los siglos lo soportará. Amén. Así estaba dictado, ese chico americano era un desastre, un completo desastre. Un estúpido, arrogante y horrible desastre.

— Eso, eso. La mancha y la coreana.

Kiku tenía ganas de golpear a el rubio en ese momento.

— Bien, y eso de que ya estamos 'bien' ubicados de cuales son las chicas... — Respondió Kiku. — ¿Vamos ya?.

— Ok!. — Contestó entusiasmado Alfred.

Los chicos se pusieron en marcha hacía donde las dos chicas se encontraban. Para decir verdad, cada vez que se acercaban hacia donde estaban eran más lindas según el tímido asiático. Una joven morena, de figura esbelta y ojos mieles hermosos, llegando a el punto de ser amarillos, enmarcados por unas gruesas pero bonitas cejas. La chica portaba un bonito vestido blanco de holanes con cuello de V. Aquél vestido le llegaba hasta medio muslo, que para ajustarlo más traía un bonito cinturón de metales cortados en una bonita forma de hoja. Traía unos calcetines o mallas, como le preferéis decir, negros, hasta igualmente, medio muslo. Llevaba del mismo color unos tacones altos y una chaqueta. Sus mejillas estaban teñidas de un ligero rosado, y sus labios también, quienes estaban acompañados por un lunar pequeño en su lado izquierdo. No olvidéis, para el frío, también llevaba unos guantes y un gorro igualmente negros.

Pero, también no olvidéis a la asiática. Una bonita blusa de estampados florales morados se dejaba ver casi completa por una linda chaqueta de cuero con botones negros, de color carne, que cubría sus brazos y hombros o cualquier parte que dejara descubierta la blusa, del frío. Unos pantalones de mezclilla en forma tubo hasta casi arriba del tobillo, que tenía sus rodillas pintadas de un tenue blanco. También traía puesta una bufanda color rojo, que hacía denotar más su pálida piel. Un gorro blanco, pulseras de metal y un bonito bolso negro hacían juego. Tacones brillantes y negros, que daban un aire de seriedad que hacia contraste contra su rostro. Ojos grandes de color café, redondeados por unas finas pestañas. Cabello largo y castaño obscuro hasta la mitad de la espalda, con un copete cuidado y un curioso rizo saliendo de él. El asiático se sonrojó un poco por ver aquella linda mujer.

— ¡Hey! — La voz de Alfred sacó de sus pensamientos a Kiku.

— ¿Eh...? — Preguntó con una voz adormilada la morena. — ¿Podría saber quién e- — La chica fue interrumpida por la otra joven.

— ¿Kiku? — Dudó curiosa la joven asiática. El pelinegro dirigió su mirada curiosa hacia ella.

— Perdón... ¿Nos hemos visto antes? — Preguntó Kiku.

— Tal vez no lo recuerdes... — Contestó con una sonrisa nerviosa la muchacha. — Soy prima de Yao. Tu compañero de clases en tu antiguo colegio. Te vi en su fiesta de despedida, y pregunté por tu nombre hacia mi primo... ¡porqué tu ibas en mi misma clase! — Exclamó sorprendida, mientras Kiku abría de golpe sus ojos, en modo de sorpresa. — Pero... Tú eras de otro grupo de amigos, así que jamás me hablaste, ni yo a ti. Ahí fue cuando Yao me dijo tu nombre, y te conocí.

Kiku desvió la mirada hacía su acompañante, Alfred. Quien en modo de curiosidad abrió un poco los ojos. Volvió a dirigir su mirada hacia la chica.

— Oh... — Contestó Kiku. — Pienso que debería de presentarme correctamente. Mi nombre, es Kiku. Kiku Honda. Soy de Japón, ¿Y tú?.

— Mi nombre es Mei. Mei Wang. Soy taiwanesa, ¡Un gusto conocerte!. Aunque... sería mejor presentarnos formalmente. María,¿se buena chica y presentate!

— Yo soy María Hernández, soy de México. — Contestó Maria. — Un gusto en conocerte a ti también Kiku. — Respondió la mexicana esbozando una pequeña sonrisa.

I'm Alfred Frederick Jones!. — Interrumpió entre risas el rubio. — I'm from the awesome United States! Hahahaha!.

— Sí sí. Basta de formalidades por hoy. — Contestó un poco molesta Isabel por la actitud de Alfred. — Aún así... ¿Qué hacen ustedes dos aquí? ¿Tienen algo que decirnos a mi y a Mei? ¿O a las demás chicas?.

— Maria... — Contestó Mei con una voz un poco aguda. — ¡No seas tan grosera con los chicos!

— No, Mei. Está bien. — Contestó alegremente Kiku, con una diminuta sonrisa en sus labios. — Francis, hermano de Victoria, nos ha dicho a mi y a Alfred a que os ayudáramos a llevar sus maletas hacia su habitación.

— Ya veo... — Contestó aliviada Isabel. — No hay motivo de que preocuparse, yo puedo llevar las de Mei las mías solas. Enserio, lo podemos hacer solas, no se preocupen.

Antes de que el asiático pudiera decir alguna palabra, la latina ya estaba cargando las dos pesadas maletas que estaban llenas de todo tipos de cosas. Kiku miraba un poco... ¿entretenido? la situación mientras Alfred tenía una boba sonrisa en su rostro. Mientras Mei regañaba a gritos a la latina, Alfred se acercó al oído de Kiku.

— ¿No te parecen lindas? — Preguntó un poco nervioso, y eso se denotaba por las diminutas risillas que aveces soltaba. — En especial la morena.

Kiku se sonrojó como un tomate debido a la pregunta de el estadounidense Quería contestar algo pero de su boca sólo salían leves tartamudeos y unos pequeños gritos. Inhaló y suspiró levemente, aun con un sonrojo en su rostro, para llamar la atención de las dos chicas.

— ¡It's OK! — Gritó estruendosamente Alfred, haciendo poner de nervios a Maria. — ¡Las podemos ayudar!.

Alfred ya tenía las maletas en sus manos antes de terminar de decir la oración. Una serie de insultos inaudibles se dirigían hacia el chico de parte de la latina que tenía el ceño fruncido.

''Este será un buen año...'' — Pensó Mei.


— Gilbo... ¡Hey, Gilbo! — Gritó preocupado Antonio, haciendo un pequeño puchero en sus labios. — ¿Qué pasa?

— ¿Que qué pasa? — Contestó. — ¡Qué esa rubia y esa tipeja han arruinado mi sesión de la tarde genial con Gilbird!

...


Oh yea. Mátenme. Hice el capítulo corto de nuevo. Lo escribí en tiempo récord de 40 minutos.

Sorry si María me salió un poco molesta, igual y así somos de groseros los mexicanos lml (?).

Olvidé mencionar que ahora todos los capítulos serán de los encuentros de los pares con las chicas. El próximo será con Gilbert y Antonio y el siguiente con Iggy y Francia.

¿Reviews? ¿Favoritos? :DDDDDDDD NO. Ya sé que mi historia está horrible xD.