Capitulo 4

"Zuko"

Amanecía y las suaves cantos de las aves que pasaron por su balcón lo despertó, se sienta en su cama algo cansada y voltea sus ojos a un lado para darse cuenta que ella no se encontraba, se exalto.

— ¿Athena? –la llamo y la busco en el baño, en la sala, con su mirada en la playa pero no, su corazón se estremeció ¿Ella se fue? No, no podía ser cierto después de la magníficamente noche que pasaron juntos, ella no se pudo haber ido.

Se vistió de inmediato y fue directamente con la recepcionista del hotel y luego por el restaurant, seguramente se encontraría ahí y la regañaría por dejarlo solo, eso quiso creer Iori en ese momento. Se acerco al estrado donde estaba la recepcionista.

—Buenas días Señor Yagami. –lo saludo amablemente.

— Disculpe, ¿Ha visto a mi esposa? –pregunto preocupado.

—pues, si ella estuvo aquí y dejo este sobre para usted. –se lo entrego y se retiro para atender a nuevos clientes, Iori con temor abrió el sobre y comenzó a leer.

"Iori... gracias por enseñarme lo que es el amor pero tuve que alejarme, no puedo decirte a donde y tal vez no comprendas mi decisión pero recuerda que te amo. Athena Asamiya... "

Iori arrugo la carta con rencor, frustración y puro resentimiento... ella lo había dejado, lo había abandonado.

En el aeropuerto de Atenas...

— ¿Se puede saber que demonios haces aquí? –la regaño el francés.

—No molestes Ash y mejor subamos de una vez. –lo ignoro queriendo subir las escaleras del avión pero el la detuvo tomándola de la mejilla preocupado.

— ¿Qué te paso? –pregunto viendo el labio de ella lastimado.

— Me golpee. –contesto aunque no convenció del todo al francés.

— Entonces deberías tener mas cuidado. - la siguió y ambos entraron al avión.

Había pasado mas de dos meces de aquel viaje a Grecia, Iori ya había vuelto a Japón a la mansión Yagami a seguir sus deberes con los negocios que había heredado de su padre y en ese momento se encontraba viendo una fotografía donde aparecía el con ella en la playa de Atenas, ahí se veían felices, lleno de ilusiones y felicidad.

¿Qué paso? Se pregunto miles de veces el pelirrojo, ¿Porque lo había dejado?

—Otra vez viendo esa fotografía mi señor. –la voz de Kenji a su lado lo saco de sus pensamientos, no se había dado cuenta cuando entro a su despacho.

—Asi es amigo mio.

— ¿Aun no la ha olvidado?

—No lo entiendes Kenji.. ella me hizo reír.

—Mi señor...

—Y no descansare hasta encontrarla, la buscare y la traeré de donde sea que este, aunque sea en el mismo infierno. –hablo lleno de resentimiento y dolor.

—Señor, sabe que el consejo quiere que se case lo mas pronto posible para que les de el nuevo heredero del Clan. –le recordó, Iori suspiro en desacuerdo. — ¿Qué hará?

—No lo se..

Mientras tanto Athena al otro lado del mundo se encontraba ansiosa y a la vez asustada, no se atrevió a abrir ese sobre antes, temía que sus suposiciones fueran ciertas pero ahora se tomo valor para abrirlo, cuando vio el resultado de ese análisis quedo sin hablar pero no sorprendida...

Positivo... –susurro.

Dejo el sobre aun lado para sentarse y pensar bien las cosas, no había duda, estaba embarazada de Iori Yagami, debería estar feliz pero no lo estaba ¿Tendría que decírselo? Suspiro y voltio su mirada triste hacia su ventana viendo como las gotas de lluvia que resbalaban sobre el vidrio, lo extrañaba...

Fue divertido ¿No crees? –dijo ella terminando de reír.

Eso creo. –contesto sentándose en la arena al igual que ella. —Nunca me había divertido tanto.

Iori.. –ella paso su mano por su hombro. —Sabes que yo tampoco.

Mientes.

No, de verdad.. este viaje fue lo mejor que me paso porque pude conocer al verdadero Iori Yagami. –confeso ella, Iori la miro a los ojos para comprobar que fuera verdad.

¿Y según tu como es el verdadero yo?

Es un hombre divertido, un hombre con sentimientos y lleno de vida gracias al agua divina.

Por parte lo es.. –contesto acomodándose para tenerla en frente, respiro profundo tenia que decírselo o moriría. —Athena yo... –se puso nervioso pasando una mano por su rostro. —Yo...

Tranquilo. –lo interrumpió ella mirándolo con una sonrisa. —Tu secreto estará a salvo conmigo.

Ella recordó sus palabras y una lágrima broto de sus ojos.

—Athena ¿Te encuentras bien? –pregunto preocupado Ash, desde que llegaron a Argentina actuaba raro y no la veía sonreír como antes.

—Si, no te preocupes. –se incorporo alejándose de la ventana.

—No me mientas, se que algo te sucede. -se cruzo de brazos de forma arrogante.

—Ya te dije que estoy bien... –lo esquivo yendo a la cocina por un vaso de agua.

—Si claro... –musito y vio el extraño sobre en la mesita del living y sus ojos se abrieron cuando vio el resultado, Athena apareció en ese momento. ¿Embarazada? ¡¿Estas embarazada?!

Athena asintió y se tiro en el sofá comenzando a llorar...

—Lo siento, lo siento tanto Ash...

— ¿Quién es el padre? –cuestiono enojado haciendo cenizas el papel.

—Es... Iori Yagami. –confeso, Ash se asombro aun mas

Esto no debe estar pasando ¿Sabes lo que significa?

—Que moriré al dar a luz, si lo se ¡Y no me importa! –exclamo. —Aunque sea una diosa encarnecida sigo siendo humana... no tengo salvación.

—Vaya... tendré que buscar una solución para ese problema. –pensó mientras enrulaba su mechón de cabello, Athena lo miro con furia.

— ¡NO VOY ABORTARLO!

— ¿Entonces? Sabes muy bien que el Clan de Orochi nos busca y pondrás en riesgo tu vida y todo por ese... –se callo de inmediato abriendo aun más sus ojos... –El es el heredero... –susurro.

— ¿Qué?

—Ese podría ser el heredero del clan que acabaría con Orochi. –aseguro.

— ¿De que hablas? ¡Ash Crimson explícate!-se exalto ella.

—Ahora entiendo porque Orochi te busca Athena... tu traerás al mundo al único guerrero quien acabara con su maldita vida. –la tomo de los brazos mirándola a los ojos como si fuera alguien muy importante.

—No lo entiendo...

—Esto ya estaba escrito Athena, los mismos dioses lo predijeron miles de año atrás... "El heredero del Clan será quien traicione al dios serpiente, su propia sangre lo derrotara" –dijo con pura seriedad, Athena parpadeo varias veces tratando de asimilar las cosas. —No lo entiendes, el no quiere matarte a ti sino a el. –apunto con su mirada el vientre de la psíquica.

Athena se preocupo recordando las palabras de su madre en el hospital psiquiátrico.

"Muy pronto nacerá de tu vientre un guerrero, el nos salvara a todos del demonio con cara de serpiente"

6 meces después...

— ¡Ash! –grito tomándose de las paredes, no aguantaba mas el dolor. El francés llego rápidamente. —Ya va a nacer...

Y la tomo en brazos llevándola al hospital, llego de inmediato y los enfermeros ayudaron a acostarla en una camilla y llevarla a la sala de partos, Athena no dejaba de gritar de dolor a causa de las contracciones y sus reparaciones eran más ligeras, tomo fuertemente la mano de Ash.

— Si llego a morir... llévaselo a Iori, llévaselo. –dolor y lagrimas a la vez hasta que llegaron a la sala de partos donde a Ash no lo dejaron entrar.

—No morirás Athena, no puedes morir... –musito apretando sus puños para no llorar.

Daba vueltas y vueltas por los pasillos, los nervios lo consumían, habían pasado más de una hora y solo deseaba que saliera alguien y le diga como esta ella...

— ¿Primerizo? –cuestiono un hombre también en su mismo estado, Ash lo miro por un momento, en todo este tiempo fue el quien cuido de Athena y del bebe eso lo convertía en algo mas que un simple amigo aunque ese es su deber, ya comenzó amar a ese niño cuando sintió su primera patadita por primera vez.

—Asi es. –contesto con una sonrisa.

—Tranquilo, todo saldrá bien... yo ya tengo tres hijos. –sonrió. —Recuerdo que me encontraba asi de inquieto como tu cuando nació el primero.

—Señor Crimson, su hijo ya nació. –le comunico el doctor saliendo de la sala. — ¿Y ella? ¿Cómo esta? –lo interrogó sumamente preocupado.

—bueno... sufrió un paro cardiaco después que nació el niño, lo tenia sobre su pecho y paso algo inexplicable... revivió ¡FUE UN MILAGRO! –se alegro en comunicarle el doctor.

— ¿Dónde esta ahora? –cuestiono tomándolo de la ropa.

—En el cuarto numero 5. –respondió algo asustado.

El rubio llego casi corriendo al cuarto y entro rápidamente para encontrarse con la mejor imagen de toda su vida, Athena se encontraba dándole el pecho a su hijo, cansada pero feliz.

—Ash. –musito ella muy emocionada. —El me salvo, sentí su poder dentro de mi...

—Eso quiere decir que será mas fuerte de lo imaginaba. –sonrió acariciando el cabello rojo del pequeño.

—Es el niño más hermoso del mundo ¿Verdad?

—Lo es. –la miro con orgullo. — ¿Cómo se llamara?

—pues... he pensado en Zuko, me gusta ese nombre. –sonrió.

—entonces asi se llamara Zuko Crimson.

—No Ash, no creo que sea justo que te hagas cargo de el. –respondió seria. —Llevara mi apellido, Asamiya.

—Esta bien, como quieras. –acepto resignado, después de todo debía aceptar la realidad, el no era el padre del niño.

7 años después...

El pequeño Zuko se había quedado dormido en la mesa de juegos en su cuarto, Athena entro a echar un vistazo pero sonrió al verlo dormido con sus dibujos lleno de colores, lo tomo y lo acostó en su cama para que descansara mas cómodo cuando...

— ¡ATHENA! –exclamo Ash entrando al apartamento apurado.

— ¿Qué te sucede Ash? –le regaño. —Zuko acaba de dormirse.

—Fudo nos ha encontrado ¡Tienen que salir de aquí! –tomo al pequeño dormido en sus brazos comenzando a salir del apartamento.

— ¡¿Cómo que nos han encontrado Ash?! –cuestiono nerviosa mientras lo seguía subiendo las escaleras.

—No te preocupes, hay un helicóptero esperándote arriba del edificio, te llevara directo a Japón ahí pide ayuda a Kyo, el fue tu mejor amigo sabrá que hacer. –llego a la terraza donde estaba el helicóptero, le entrego al niño. —Sube.

— ¿Y que pasara contigo Ash? –pregunto entre lagrimas.

—Los despistare... prometo que los alcanzare allá –dijo mientras acariciaba el cabello del niño. —cuida de el...

—Lo hare. –y lo abrazo por un momento. —Cuídate tú también.

Y subió al helicóptero despidiéndose con lágrimas, el niño comenzaba a despertar...

—Ash... –lo vio de lejos desde la ventanilla. — ASHHHHHHHH. –grito con desesperación pegándose a la ventana.

—Zuko... –susurro Ash viendo al helicóptero cada vez más pequeño.

Aquí les deje el cuarto capitulo...