Exención de responsabilidad: Los personajes y la historia creados por Hiro Mashima no me pertenecen, son propiedad suya, y escribo esta historia sin ánimo de lucro
Llegamos al cuarto capítulo. Capítulo largo, más centrado en la acción, donde iremos conociendo la historia que Jack contó en el segundo capítulo, a medida que el grupo se adentre en la base enemiga. Al final del mismo he dejado una descripción de Gildarts, Estella y Mystogan, para el que le pueda interesar. Tened en cuenta que Mystogan no es ni va a ser igual que en la historia original, por lo que puede ser interesante que sepáis más de él, igual que de Estella, que es totalmente de mi creación.
Las partes de flashback de la historia que les contó Jack en la enfermería están narradas en letra cursiva, y se narrarán desde el punto de vista del personaje que lo esté recordando
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ARCO DEL ORIGEN
CAPÍTULO 4
EL ASALTO
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Mientras el grupo de Fairy Tail se preparaba para el asalto, no muy lejos de allí comenzaba un nuevo día de miserias y sufrimiento para cientos de personas. Los amos habían dicho que la fase dos debía ser completada esa misma semana, por lo que los guardias les hacían trabajar sin darles un minuto de descanso. No había muchos lugares en Fiore donde poder extraer un material como ése, que de hecho, era muy raro en el mundo. Y de las pocas vetas que se conocían, todas se encontraban bajo la protección del Ejército de Fiore y del Consejo Mágico, por lo que acceder a ellas era increíblemente complicado. Los guardias vigilaban y los esclavos trabajaban. Así había sido durante casi un año, y así seguiría siendo hasta que el plan estuviera completo.
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Mystogan, Gildarts y Estella regresaron al campamento, para despertar a los demás. Antes de que saliera el sol todos estaban en pie y comiendo todo lo que podían. Como nosabían lo que les depararía el día, aprovechaban para dejar los estómagos bien llenos. Mystogan recordaba las palabras de Jack cuando empezó a contar la historia, mientras descansaba sentado en una raíz.
Flashback desde el punto de vista de Mystogan
– Todo comenzó hace unos dos años, cuando me encontraba viajando por el mundo. Llevaba más de un año solo, después de que… Äldunade desapareciera… y tuviera que empezar a buscarme la vida sin su ayuda. No era malo del todo, porque pude hacer algunos trabajos con mi magia que me permitían vivir. Pero me encontré con un grupo de niños en mis viajes que se encontraban en una situación parecida. Todos ellos eran huérfanos, o sus padres les habían abandonado, y me propusieron unirme a ellos. Durante unos meses todo fue bien, y me hice muy amigo de una chica y un niño un año mayores que yo, llamados Samara y Nick y… de una chica de mi edad… llamada Lune. Nick era muy inquieto, nunca podía estar quieto y siempre quería vivir aventuras. Tenía el pelo negro y era muy alto y fuerte para nuestra edad. Samara era su hermana, era más pequeña, pero siempre estaba golpeándolo cuando la liaba. Y Lune era… Lune es muy especial. Tiene el pelo azul, y los ojos de color verde. Es preciosa, y muy simpática. Nunca perdía su sonrisa, pasara lo que pasara.
– Parece que ha sido un flechazo – había dicho el pelirrojo con una sonrisa estúpida, ganándose un bien merecido puñetazo por parte de Estella. Jack no había entendido la pregunta y le había mirado extrañado, pero había seguido con su historia.
– Eran únicos, y nos compenetrábamos a la perfección. Lune también sabía un poco de magia. Yo me hice muy popular en el grupo gracias a mis poderes. Pero entonces, una noche, nos atacaron un grupo muy grande de magos y bandidos encapuchados. Intentamos hacerles frente, pero eran muy fuertes y muchos de nuestros compañeros murieron. Su jefe era un monstruo, y yo intenté enfrentarme a él, pero no pude hacer nada… – cuando llegó a ese punto de su historia se le habían llenado los ojos de lágrimas que más que de pena parecían de frustración, y apretaba sus puños hasta dejarse los nudillos blancos – Nick intentó atacarle, pero ese hijo de puta lo mató delante de mis narices sin que pudiera hacer nada. Delante de su hermana y de Lune, y dejó su cuerpo allí tirado… mientras se reía y ordenaba al resto que nos ataran – con cada palabra que decía, notaba preocupado como su rabia contenida aumentaba, hasta el punto que casi no se le entendía en sus últimas palabras por cómo apretaba los dientes.
– ¿Cómo era ese hombre? Dime todo lo que recuerdes de él – le dije. Había decidido ya que ese hombre no merecía ser tratado por el pelirrojo o Estella. Eran demasiado compasivos. Yo mismo me haría cargo de que no volviera a asesinar niños pequeños
– No usaba capucha. Era alto, con una capa blanca y con un símbolo en ella de un pentagrama. Tenía una cicatriz en forma de cruz en uno de sus ojos, y el pelo negro. Sus ojos eran del color de la sangre, y su magia… no puedo decir que fuera magia. No se sentía como magia – le había dicho sin dudar el peli castaño, con la sombra del odio aún rondando por sus ojos. Mystogan no necesitaba saber más para saber a qué se enfrentaba, aunque no a quién. A un muerto, una vez hubieran ajustado cuentas, se juró.
– Nos trasladaron a una fortaleza subterránea, o una mina. La verdad es que era de todo. Almacén, fortaleza y abajo había una gran mina donde nos hacían trabajar hasta el agotamiento, a los que sobrevivimos y a cientos de personas que ya estaban allí. Pasamos casi un año allí encerrados, donde varios de mis compañeros y mucha gente moría, mientras traían a otros nuevos a trabajar. Nos tenían esclavizados, y lo único que les preocupaba era conseguir ese maldito mineral morado – había dicho con pena y asco. El dato del mineral morado me hizo mirar a Makarov, y pude darme cuenta de que había comprendido también lo que significaba – Pero nunca perdimos la esperanza de poder escapar de allí. Gracias a ambas pude mantenerme atento, esperando una oportunidad para poder actuar… que al final llegó.
Fin del flashback
Mystogan abandonó sus pensamientos al ver como todos estaban listos para la última etapa. Jack les había dicho que llegarían en más o menos un par de horas, asique ya no se separaría del grupo, por precaución.
Natsu y Gray intentaron varias veces hablar con Jack, pero éste iba muy callado, reconociendo el sitio por donde avanzaba y recordando cosas que habría preferido olvidar. Makarov se acercó al peli rosa y al peli negro, y los miró muy seriamente, igual que a Happy
– A partir de éste momento, hijos míos, haréis exactamente lo que yo os diga y no os separaréis de mí. En cuanto Jack desactive la barrera que protege ese lugar, volveremos al campamento donde hemos pasado la noche. Si me desobedecéis y ponéis en peligro a alguno de nuestros nakamas, no podré perdonároslo. ¿He sido lo suficientemente claro? – el tono y la mirada del viejo eran extraordinariamente serios, sin dar margen a la negociación. Natsu, Gray y Happy asintieron, un poco asustados.
– Hemos llegado – anunció Jack, que se detuvo en la base de una colina rocosa, desprovista de vegetación. Todo el grupo se detuvo. En apariencia, no había nada en ese lugar que indicara presencia de magia, ni siquiera usando sus sentidos al máximo podían detectarlo. Gildarts recordó lo que Jack había dicho respecto a ese sitio
Flashback desde el punto de vista de Gildarts
– El día anterior a poder escapar tuve un gran golpe de suerte. Encontré unos documentos, mientras me escondía de mis perseguidores, que indicaban cómo era el escudo que protegía el lugar. No lo entendí todo, pero parecía que estaba protegido por magia y algo más, y sólo si tenías la marca podías traspasarlo. A todos nos hicieron una marca en un costado. El escudo también tenía, según leí, un sitio desde el que salía… como un motor o algo así…
– Una fuente de energía central – había dicho Estella, para ayudarle a continuar su historia. Para qué diría nada, se cargó mi concentración cuando le vi la delantera. Pero la mirada que me lanzó me obligó a volver a atender al pequeño dragon slayer, que se rascaba la cabeza confuso.
– No tengo ni idea de qué es eso, pero seguro que vosotros lo entendéis mejor – dijo sonriente, para volver a ponerse serio al momento, y levantarse la camiseta para enseñar un costado, donde tenía un hexágono de color negro, y dentro de él un círculo en espirales sucesivas del mismo color – Yo tengo ese símbolo, asique podía salir de allí, comprendí, y pedir ayuda. No soy idiota, y aunque quería rescatar a Lune sabía que yo sólo sería incapaz, asique lo único que podía hacer era escapar de allí. Me abrí camino como pude hacia una de las puertas que daban al exterior, escondiéndome de los guardias, y cuando llegué a la puerta luché con los que la custodiaban y conseguí derrotarlos. Salí para encontrarme en una muralla que rodeaba toda la cima de una colina. No podía ver el exterior bien, porque una especie de velo ocultaba lo que había detrás. Una alarma sonó, porque me habían descubierto cuando derribé a los soldados. No tuve tiempo para pensar, asique salté por la muralla, y usé mi magia slayer, que aún estaba muy débil, para aterrizar más o menos bien. Y corrí sin mirar atrás, llegué al velo y lo crucé sin pensar. Sólo quería escapar de allí y llegar hasta alguien que pudiera ayudar a Lune y a mis amigos. Corrí durante horas y entonces… ¡no, no puedo continuar! – gritó, mientras se agarraba la cabeza con las manos. Parecía que quería olvidar algo aún peor que todo lo demás. La buenorra de la pelo alga se había levantado y le había abrazado enterrándole su cara entre sus pechos, joder, que envidia me dio esa escena.
– Es suficiente, no necesitas decir nada más, ahora descansa y cuando estés preparado hablaremos de lo que nos has contado para poder ayudarles – había dicho. Eso no era de mi agrado, porque para ayudar a toda esa gente había que ser rápidos
– Escúchame, hijo. Esto es muy importante, asique necesito que seas totalmente sincero. ¿Sabrías encontrar de nuevo ese lugar? – le pregunté, siendo lo más educado y amable posible. Pero esa estúpida alga con patas me había golpeado por haber dicho algo muy razonable. Tuve que contenerme para no empezar una batalla con ella y explicarme para que se calmara. Poco después los mocosos nos habían interrumpido, entre ellos mi peli rosa favorito, que como siempre estaba haciendo el ganso. Cómo me recuerda a mi cuando era más pequeño... salvo por lo de las mujeres.
Fin del flashback
Volviendo al presente, Jack había agarrado el aire y parecía estar tirando de él. Para sorpresa de todos, una zona de unos metros de altura y anchura se fue oscureciendo, mostrando una especie de escudo mágico de color negro, que ninguno de los magos habían sido capaces de percibir. Jack tiró con más fuerza hacia arriba, consiguiendo abrir un agujero en el escudo. Parecía que era una magia que podía ser manipulada físicamente, pero sólo por los que tenían la marca que Jack tenía.
– Cuando llegamos, varios de esos cabrones que nos capturaron hicieron esto – explicó Jack, al ver las caras de confusión de varios de sus compañeros. Mystogan fue el primero en moverse y dirigirse hacia el agujero. Se agachó para entrar por él y miró a los ojos al niño
– Te doy mi palabra de que me encargaré de quien mató a tu amigo – dijo en voz baja, para que sólo lo oyera él.
– Con que volváis vivos y rescatéis a los demás me basta, señor Mystogan. Muchas gracias una vez más por ayudarnos – Mystogan asintió y cruzó el escudo. Gildarts le siguió, y no le dijo nada, pero le dedicó una gran sonrisa y le revolvió el pelo cariñosamente, para a continuación ser el segundo en entrar.
– Bien niños, sed buenos y hagan caso al Maestro en todo momento – dijo Estella sonriendo y fingiendo estar tranquila. Cruzó una mirada con su Maestro, a quien no podía engañar "Ten muchísimo cuidado, niña" le dijo el viejo telepáticamente. Ella asintió y se dirigió hacia la entrada que Jack mantenía abierta – Pase lo que pase ahí dentro, no dejes que tus malos recuerdos nublen la luz de tu espíritu, Jack – le dijo en un susurro. El dragon slayer la miró con la boca abierta, incapaz de decir nada y visiblemente emocionado. Ella le sonrió, y desapareció en el otro lado. Jack dejó caer la barrera, mientras en su cabeza resonaban esas palabras. Sería una frase que nunca podría olvidar.
– Joder, yo quería verles en acción ojiisan – dijo Natsu, molesto por quedarse sin su dosis de acción.
– ¡Aye! – coreó Happy. El aludido no contestó, porque miraba preocupado hacia el lugar donde sus hijos habían desaparecido. "Tengan mucho cuidado" pensó, antes de comenzar a caminar para alejarse de ese lugar, seguido de Jack y Gray. A regañadientes, Natsu comenzó a caminar detrás de ellos, volviendo la cabeza una y otra vez hacia el lugar donde esos tres monstruos habían desaparecido. Realmente le habría encantado verlos en acción, pero ya habría más ocasiones.
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A partir de aquí, nuestros magos de clase S comenzarán a patear culos
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Los tres compañeros miraban hacia lo alto de la colina. Una muralla de unos 20 metros de altura y color negro rodeaba la cima de la misma, en la cual había varias torres equipadas con cañones. En la cima de la montaña se podía ver un cañón Júpiter. Al parecer estaban muy confiados de que su escudo era imposible de descubrir, porque todavía no había sonado ninguna alarma, señal de que no les habían visto pese a haber entrado
– Bien chicos, es el momento de moverse. Cada uno tenemos una lácrima de comunicación, asique si alguno es tan flojo como para necesitar que les ayude me avisáis. Mystogan, ocúpate del cañón Júpiter, y luego intenta localizar la fuente de alimentación del escudo y destrúyela. Yo me transportaré hasta las murallas, las despejaré de enemigos, y luego iré a buscar a los prisioneros. Vamos a arrasar toda defensa en esta zona para que cuando lleguen los inútiles del Consejo tengan el camino libre. Y tú, Gildarts, derriba las puertas y causa un poco de caos para distraerlos. Y procura no cargarte la montaña entera hasta que pongamos a salvo a la gente – dijo Estella con la firme voz de quien está acostumbrada a mandar y a organizar estrategias. Y es que antes de despertar al grupo, había enviado un mensaje al Consejo Mágico para que enviara sus unidades de detención y de ataque más cercanas, así como personal médico y recursos para atender a los heridos y enfermos que sin duda habría entre las personas esclavizadas dentro de la fortaleza. El Consejo había respondido de forma afirmativa, y también habían avisado que uno de los Magos Santos, Draculos Hyberion, se encargaría de supervisar la operación de detención, una vez que que esos tres magos clase S hubieran cumplido su misión. Y si fracasaban, él se haría cargo del trabajo, ahora que la base había sido descubierta. Estella era muy respetada dentro del Consejo, que la había informado hacía meses que si cumplía aquella misión sería promocionada al grupo de los Diez Magos Santos, en el que en ese momento había una plaza vacante.
– ¿Desde cuándo tomas tú las decisiones, cara alga? – exigió saber Gildarts, encarándose con ella. Por toda respuesta, Estella le soltó un bofetón.
– Porque soy más inteligente que tú, maldito acosador. ¿Algún problema por tu parte con mi decisión, Mystogan? – preguntó la mujer, girando hacia Mystogan, pero éste ya no estaba allí. Un pilar azul apareció en la torre central donde estaba el Júpiter, provocando una enorme explosión que lanzó en todas direcciones los restos del cañón. Una de sus partes se estrelló al lado de donde los dos se encontraban – Vaya, este chico es más eficiente que nosotros. Como no me ande con cuidado me dejará sin la fiesta – y se teletransportó hasta las murallas, donde comenzó a golpear a los pocos guardias que había en ellas, dejándolos inconscientes para unas cuantas horas. Era tan fuerte, que no necesitaba ni emplear la magia contra los guardias, que habían sido cogidos por sorpresa al no esperar un ataque.
– ¡Esos malditos van a cargarse todo este lugar antes de que llegue allí! – gritó Gildarts, cabreado y lamentando por un momento no controlar la magia de la teletransportación. Golpeó el suelo, provocando que éste se dividiera en cientos de partes y explotara, ayudándole a salir disparado hacia las puertas de la fortaleza. Al acercarse a las mismas, y sin frenar su vuelo, extendió la palma de su mano hacia ellas, y tras vencer una resistencia mágica que no era lo bastante fuerte para detenerle, consiguió que se fraccionaran en decenas de grandes cubos, que a continuación lanzó con su magia contra lo que hubiese al otro lado de las mismas, provocando una gran explosión en el interior, que hizo temblar toda la montaña. Aterrizó en mitad del humeante pasillo que estaba lleno de cráteres y encapuchados heridos e inconscientes. Al fondo de la habitación había dos escaleras, una descendente y otra ascendente. Supuso que Mystogan y Estella bajarían por la ascendente, asique tomó la descendente para buscar más enemigos.
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Mystogan, una vez que escuchó a Estella, de la que respetaba su gran capacidad para la estrategia, comenzó a ejecutar el plan. Tras destruir el cañón Júpiter, y de paso la torre en la que se encontraba dicha arma, se dedicó a acabar con los cañones y enemigos que se encontraban en las demás torres principales, sin preocuparse mucho de si los dejaba inconscientes o muertos. Uno de los grupos a cargo de uno de los últimos cañones fue lo bastante hábil como para apuntarle mientras saltaba de una torre hacia la suya, y disparar una potente ráfaga de energía mágica contra él.
– Sanjūmahōjin Kyousu – (círculo mágico de tres niveles: espejo del agua) dijo con calma, y creó un gran círculo mágico con el que repelió el ataque y lo desvió contra los que le habían disparado, saltando por los aires la parte superior de la torre y dejando fuera de combate a su guarnición. Las cinco torres secundarias estaban destruidas o muy dañadas, por lo que el siguiente paso sería encontrar el lugar desde el que controlaban el escudo que les protegía. Pudo ver que Estella había terminado la limpieza de la muralla, y cómo se adentraba por una puerta, seguramente para bajar a los niveles inferiores y buscar a los supervivientes. Comenzó a descender por la escalera de la torre medio derruida, reservando su magia de teletransporte para cuando le fuera realmente necesaria. Después de unos minutos y despachar sin esfuerzo a algunos guardias con los que se cruzó, llegó a una gran escalera que daba al vestíbulo principal de la fortaleza. El lugar estaba totalmente destrozado, claramente Gildarts había hecho de las suyas. Vio una escalera que descendía de nuevo, y se internó en ella con paso seguro.
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Estella no tuvo que hacer ningún esfuerzo en derrotar a los guardias de la muralla. Tampoco eran demasiados, en total contó 30, repartidos por todo su perímetro. Mientras hacía la limpieza, se produjo una gran explosión que hizo temblar toda la estructura de la muralla. Ésa era la magia de Gildarts, desde luego la sutileza no era su fuerte, pero si causaba suficiente caos la daría una oportunidad para rescatar a los prisioneros. Cuando acabó la limpieza se internó por la puerta lateral número IV y descendió rápidamente hacia los niveles inferiores, recordando las palabras de Jack sobre cómo era el lugar, y sorprendiéndose de cómo se ajustaba todo a lo que les había contado. Sin duda ese niño tenía una buena memoria.
Flashback desde el punto de vista de Estella
– Mientras estábamos allí encerrados, trabajando sin casi descanso, pude ir poco a poco aprendiendo cosas de ese sitio, mientras mantenía la esperanza en poder escapar con mis compañeros algún día. Los guardias se dividían en dos tipos. Unos, que eran más débiles y no sabían magia, con túnicas negras, y se dedicaban a golpear con diferentes armas o látigos a los que no trabajaban o intentaban algo. Los otros, con máscaras en forma de calavera y túnicas moradas, que eran magos, y eran menores en número que los primeros. En la zona de los prisioneros pude llegar a contar unos 200 de los primeros en el tiempo que pasé allí, y unos 50 de los segundos. Tampoco puedo estar seguro… pero fácilmente puede haber entre 500 y 1000 de esos cabrones ahí dentro. Realmente no puedo asegurarlo, pero… es como una intuición. Un día, nos enviaron a Lune y a mí a una de las zonas superiores, para reparar una máquina que estaba averiada, pero cometieron el error de no haberme dado ese día una droga que nos daban para anular nuestra magia. Cuando se dieron cuenta intentaron detenerme, pero yo ya tenía la energía suficiente para derrotarlos. Huí junto a Lune antes de que llegaran más, mientras nos liberaba de los grilletes con los que nos hacían trabajar. Encontramos un almacén y pudimos comer y ponernos algo de ropa. Después, le dije a Lune que teníamos seguramente que ir hacia arriba, asique empezamos a buscar escaleras y túneles que nos llevaran hacia arriba. Pero cometimos un error, y nos descubrieron. Los dos seguíamos muy débiles, y se llevaron a Lune mientras intentaba enfrentarme a ellos… ella todavía tenía restos de esa droga en su cuerpo. Intenté rescatarla, pero eran demasiados… y en ese momento, sentí algo que nunca había sentido, y hubo una gran luz… y eso es lo último que recuerdo. Mi siguiente recuerdo es que estaba tirado en un pasillo de piedra, y se había activado una alarma. A mis espaldas estaba el ascensor por el que nos bajaron al llegar a la mina, que es donde también nos tenían encerrados cuando no trabajábamos. No sé donde se llevaron a Lune… pero cuando la gente intentaba escapar se los llevaban a unas celdas de castigo, donde los dejaban unos cuantos días y a veces les hacían cosas malas – a Jack-kun se le quebró la voz, supongo que imaginaba lo que podrían haberle hecho a Lune. Pero nos dijo que debía tener la esperanza de que no la hubieran hecho nada, porque otros niños fueron allí enviados y regresaron vivos, más débiles, y algunos heridos, pero en general bien. Los adultos, en cambio, no regresaban de allí.
– ¿Qué pasó con la otra niña, con Samara? – le pregunté. En cuanto vi su cara, comprendí que había metido la pata, y me mordí el labio maldiciendo mi torpeza. Por lo visto, la pobre niña había enfermado varias semanas antes de que pudieran fugarse, y no pudieron hacer nada por ella para tratarla. Los malditos guardias la habían negado cualquier clase de medicina o tratamiento. Samara había muerto por culpa de esa enfermedad. Tenía verdaderas ansias de matarlos o rematarlos a todos cuando los hubiese derribado, pero debía controlarme. No era mi decisión quién vivía o moría, pero si se decidí en ese momento, que si se me iba la mano con alguno de los carceleros de las minas mientras los combatía y acababa muerto, no lo iba a lamentar. Jack-kun había terminado su historia contándonos a los cuatro qué pasillos había seguido desde la entrada al ascensor, hasta que escapó por la puerta IV. Gracias a Mavis, el pervertido no le interrumpió ni una sola vez mientras describía su recorrido, asique pude memorizar fácilmente el camino. No se me escapó el detalle de que Mystogan se separaba de la pared donde se apoyaba unos pasos para escuchar mejor esa parte del relato de Jack-kun.
Fin de los flashbacks
Estella atravesó varios pasillos y desenvainó su nodachi, al escuchar que un grupo se acercaba. Era una espada con protección para la mano circular, de color negro y con un dibujo de color verde en forma de olas.
– Silent Death – susurró, cuando delante de ella aparecieron un grupo de al menos 20 encapuchados. Varios de ellos eran de los magos. Estella pasó a toda velocidad junto a ellos, sus pies sin tocar el suelo, mientras su espada acariciaba el aire junto a ese grupo. Luego continuó caminando, mientras todos los guardias caían, heridos de gravedad con grandes cortes en sus cuerpos, sin que ninguno supiera si quiera qué era lo que había pasado. Estella siguió avanzando, recorriendo varios pasillos y habitaciones, y luego tomó una escalera de caracol que la llevó a un nivel inferior. Estaba en el pasillo donde Jack había despertado, y pudo ver con una sonrisa cómo al fondo se encontraba el ascensor que la llevaría a las minas. Pero no había dado ni un paso, cuando por encima de ella notó una sensación mágica muy conocida. Antes de que tuviera tiempo de hacer nada, todo el techo y las paredes se derrumbaron con estrépito, y desde arriba cayó Gildarts, que iba con las palmas por delante. El suelo bajo los pies de ella se derrumbó, y todo lo que Estella pudo hacer antes de empezar a caer fue usar su magia de control del espacio para crear una burbuja protectora en torno a sí misma.
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Gildarts se había cansado de caminar intentando recordar el complicado camino que Jack les había descrito. En su camino, había dejado fuera de combate a puñetazo limpio a varias decenas de guardias, así como a tres grandes perros de aspecto demoníaco de dos cabezas que le habían atacado por la espalda. Con esos bichos no había sido tan considerado, y los había desintegrado con su magia. Pero no era capaz de encontrar el camino correcto para ayudar a los prisioneros, ya que ése era su plan. Además, si llegaba antes que la pelo alga podría restregárselo en la cara. Entonces se le ocurrió una brillante idea. La zona de la mina se encontraba DEBAJO de la fortaleza. Por lo que para llegar allí, sólo le hacía falta bajar. Posó las manos sobre el suelo mientras sonreía por su ocurrencia.
– ¡GIGA CRASH! – gritó, y todo el suelo junto a él, así como las paredes y el techo se deshicieron en millones de partículas, provocando explosiones. Mantuvo el flujo de magia a medida que caía, destruyendo paredes, roca, suelos, techos, y dividiendo, aunque no matando, a los que se encontraran en su camino. Lo que no contaba era encontrarse con la peli verde, que le miró con la boca abierta, mientras agrietaba el suelo hacia el que caía, incluída una gran capa de rocas que se encontraba por debajo. Tuvo que vencer nuevamente una resistencia mágica, pero después de un esfuerzo logró romperla, provocando una gran explosión. Estella se había cubierto con su magia del espacio ni bien la mujer comenzó a caer, mientras pensaba formas de matar al pelirrojo si sobrevivían, pero él simplemente atravesó la explosión como si nada, sabiendo que no le haría daño. Lo que no contaban era que debajo de ese suelo y esa capa de roca, se encontraba el techo de una gran caverna en forma de cúpula. El suelo se veía muy lejano
– ¡Maldita sea mi estampaaaaaaa! – maldijo el pelirrojo, mientras rocas, ladrillos, objetos, personas divididas en cientos de partes, la propia Estella y él mismo caían por ese hueco, y delatando su posición a todos los enemigos que se encontraban en la gran caverna y que ya habían sido avisados de la intrusión. Gildarts usó su capa como si fuera un paracaídas, y cerca del suelo volvió a usar su magia destructiva para hundir el suelo al mismo tiempo que aterrizaba sobre él, creando un pequeño cráter que amortiguó el impacto.
– Bueno, parece que mi plan no salió tan mal – afirmó mientras se ponía en pie y se estiraba.
– ¡PEDAZO DE IMBÉCIL! – gritó a sus espaldas la peli verde, y antes de que Gildarts pudiera girarse se llevó un tremendo golpe en la cabeza, que lo hundió en el suelo unos cuantos centímetros, para seguidamente empezar a ser estrangulado por Estella, que tenía los pelos revueltos y estaba cubierta de polvo, igual que él. Gildarts usó su magia para defenderse, mandándola por el aire y consiguiendo que se separase de él, mientras se levantaba con esfuerzo. Estella se le quedó mirando mientras jadeaba, intentando normalizar los desbocados latidos de su corazón – ¿Es que nadie en el gremio puede hacer algo diferente que no sea no pensar y destruirlo todo? – preguntó al aire, mientras cómicos lagrimones recorrían sus mejillas.
– Ya llorarás más tarde. Por el momento, tenemos compañía – dijo Gildarts muy serio, que veía como desde todas partes llegaban magos y soldados para atacarles.
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Mystogan se encontraba un poco por encima de Gildarts cuando éste hundió el suelo de todo un lateral de la fortaleza. Al escuchar el estrépito fue corriendo por unas escaleras, hasta el lugar donde se había producido, y vio el inmenso cráter que su compañero había hecho. Fue dando ágiles saltos, hasta encaramarse en un saliente que se mantenía en pie, justo encima de la bóveda de la caverna. Desde allí tenía una panorámica perfecta de todo el lugar.
La caverna tenía por lo menos un centenar de metros de altura, y más del doble de anchura. Sus paredes eran de color rojizo. Justo en el centro de la misma, se encontraba una gran torre hecha de piedra gris, que llegaba hasta el centro del techo de la cueva, y de la que salían varias tuberías que se incrustaban en la roca. "Allí debe estar la fuente de alimentación del escudo" comprendió el mago, y se permitió una medio sonrisa por la facilidad con la que le estaba saliendo todo. En el lado derecho de la caverna había una gran grieta en la roca, de la que salía una luz violeta. Encima de esa grieta, en la pared, se encontraba un buen número de cuevas, protegidas por barrotes "Y ahí debe estar el mineral que están extrayendo, junto con las celdas de los esclavos".
Debajo de él, donde sus compañeros habían aterrizado, se iba juntando un gran grupo de enemigos. No pasaron ni treinta segundos, y rayos dorados brotaron del puntito que era Estella, mientras que una gran luz blanca destrozó toda un área desde la que se lanzaban los atacantes. Esperó hasta que sus compañeros terminaron de despachar al grupo atacante, y luego sacó su lácrima de comunicación de entre sus ropajes. La activó, y después de unos segundos escuchó la voz de Estella.
– Mystogan, ¿te encuentras bien? – preguntó la mujer. A su lado se situó Gildarts, que no dijo nada pero escuchaba atentamente mientras vigilaba por si aparecían nuevos enemigos.
– Sí. Las celdas de los prisioneros se encuentran a vuestra derecha, igual que el nodo del mineral que están extrayendo. Yo ya he localizado la fuente de energía del escudo, y me voy a dirigir hacia allí – cortó la comunicación, sin esperar respuesta, y levantó uno de sus brazos, apuntando hacia la torre central. De un dispositivo que tenía oculto entre sus ropas, salió disparado un gancho metálico, que se dirigió hasta la torre y se incrustó en ella. A continuación apareció un hilo mágico de color gris, al cual se enganchó con un hierro que guardaba, y cogiendo impulso se lanzó. (Básicamente una tirolina) Se desplazó hasta la pared de la torre, y observó la misma. Notó magia, y algo más oscuro, que la protegía. No podría teletransportarse al otro lado, y seguramente no le sería fácil derribarla. Esa protección tan fuerte que tenía el edificio, le confirmó que allí se guardaba la fuente de alimentación, y seguramente algo más. Mientras Gildarts y Estella se abrían paso entre los enemigos, sin grandes esfuerzos por su parte, él pensaba como entrar.
Finalmente tuvo una idea. Sacó un pequeño objeto circular que guardaba en una de sus bolsas, y lo lanazó contra una de las tuberías. Segundos más tarde el objeto explotó con gran potencia, y Mystogan saltó hacia la misma. Se apoyó en el techo y comprobó que la tubería había desaparecido, y sin perder un segundo pegó un gran salto, entrando en la fortaleza por el lugar donde había estado la tubería. Segundos más tarde de aterrizar sobre el piso de la misma, una pesada compuerta de metal bloqueó el acceso. "Lo tenían bien pensado" pensó. Ahora estaba dentro. Un vapor oscuro salía de los restos de la tubería destrozada, y no le gustaba nada.
– Air shield – dijo mientras ponía una mano junto a su boca, y formó una bolsa de aire que le permitía respirar, evitando ese humo. Vio una puerta en un lateral, y se internó por la misma, en busca de su objetivo. Si el destino estaba con él, el ser al que buscaba estaría también allí.
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Estella y Gildarts habían despachado a la mayoría de los enemigos. Fiel a lo que había afirmado, sabiendo que ahora sí se enfrentaba a los carceleros y verdugos de un buen número de inocentes, mató a muchos de ellos en su avance. Gildarts era más compasivo, pero modificó su magia crash, pasando de dividir en cientos de partes a sus enemigos, provocando que quedaran inconscientes, a la segunda fase. Ahora básicamente lo que hacía era explotar las zonas donde dirigía sus manos, hiriendo a todos aquellos que se quedaban donde su magia golpeaba. Un grupo de magos algo más fuerte se unió, e intentaron hacer frente a Estella, lanzándole ataques con sus báculos. Ella los miró con asco.
– Manipulación del espacio: Gran Implosión – dijo la peli verde, y el lugar en el que se encontraban los magos se iluminó con una luz amarilla, para a continuación producirse una intensa explosión. Estella siguió avanzando hacia las celdas, con su único objetivo de liberar a todos aquellos inocentes. La misión Omega original era encontrar la base y capturar o acabar con los líderes que dirigían la base, pero ahora no podían dejar de lado a todos esos prisioneros. Una vez hubiera puesto a salvo a toda esa gente, fuera de la fortaleza, volvería para aplastar a los líderes, si esque sus compañeros no habían acabado con ellos antes.
Llegó junto a las celdas y vio a todos esos hombres, mujeres y niños, delgados y muchos de ellos con heridas. La miraban como si fuera un ángel venido de los cielos.
– Mi nombre es Estella Percival. Soy una maga de clase S de Fairy Tail. Hemos venido a rescataros ya acabar con estos miserables que os han tenido aquí encerrados – muchos prisioneros comenzaron a llorar, otros cayeron de rodillas. La peli verde sólo podía alegrarse de la decisión que tomó hace mucho tiempo de ser una maga que ayudara a los demás. Por momentos como éste, eran por los que merecía la pena combatir, ser herido, o incluso sacrificar la vida – Por favor si os echáis un poco para atrás, abriré todas las celdas – cuando la gente obedeció, Estella desplegó su magia de la luz, haciendo brotar rayos en forma de látigos de sus brazos que usó para destruir los candados. Una vez todo el mundo estuvo fuera, muchos de ellos quisieron quedarse junto a Gildarts para luchar, pues nuevos grupos de enemigos habían salido de la torre y se dirigían hacia ellos. Estella no podía obligar a nadie a ir con ella, si su deseo era ayudar a su compañero, asique unos cien prisioneros se quedaron junto a Gildarts, mientras ella se llevaba al grupo principal, de unas trescientas personas. Mientras Estella y Gildarts se miraban, entendiéndose sin necesidad de palabras, se produjo un rayo de luz, que cayó entre ambos, y un gran poder mágico golpeó a todos los presentes, que se quedaron inmóviles.
– ¿A dónde pensáis que os lleváis a mis esclavos? – preguntó una voz seca, y del rayo de luz apareció un sujeto alto, que llevaba pantalones amplios de color morado, botas negras, y una coraza de acero negro. Sus brazos, desprovistos de ropa, tenían varios tatuajes negros, incluyendo el símbolo del pentagrama en uno de sus hombros. Su cara se ocultaba debajo de una máscara y un casco de acero, rodeado de pinchos. No llevaba armas, y Estella y Gildarts comprendieron al momento que aquél era uno de los capitanes.
– Esto no podía ser tan fácil como parecía – dijo Estella. El recién llegado levantó su brazo, y apuntó hacia el lugar donde una parte de las personas liberadas se encontraban, mirándole aterrorizados. Muchos cerraron sus ojos, pensando que el final había llegado, pero éste nunca se produjo. Gildarts, alarmado, había chocado su puño contra el del enmascarado, provocando un forcejeo de magias que el pelirrojo ganó, forzándole a retroceder.
– ¡Estella sácalos a todos de aquí AHORA MISMO! – gritó, lanzándose contra ese tipo, que consiguió detener un nuevo golpe suyo, pero volvió a retroceder por la gran fuerza de Gildarts. Estella quedó muy impresionada por el hecho de que su amigo la llamara por su propio nombre, cosa que jamás hacía. Ese tipo era fuerte, pero no tanto. Lo que debía buscar era matar a todas aquellas personas, ahora que habían sido liberadas. Entonces la peli verde tuvo una idea. Requeriría de una gran cantidad de su magia, pero la permitiría sacar a todo su grupo sin que ese sujeto pudiera actuar a tiempo.
– ¡Todos síganme! – gritó, y los condujo hasta el lugar donde Gildarts y ella habían caído no hacía mucho rato. El otro grupo también se había alejado del enmascarado, pero habían cogido las armas de los guardias que alfombraban el suelo, y estaban cubriendo la retirada del grupo principal combatiendo a los guardias que habían salido por la puerta.
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El encapuchado volvió a intentar salir detrás de ellos, pero nuevamente Gildarts llegó a tiempo para detenerle, bloqueando su avance. El sujeto se detuvo y por debajo de las rendijas de su máscara, sus ojos relucieron peligrosamente.
– Soy Eurodras, uno de los Tres Capitanes de éste lugar, ¿cómo piensas impedirme que acabe con todos ellos, pequeña hada? – le preguntó el encapuchado a Gildarts. Éste estaba mortalmente serio, asqueado con ese hombre que pretendía matar a personas desarmadas e indefensas. No respondió a su provocación, sino que lo que hizo fue incrementar su poder mágico oculto, formando un aura blanca de puro poder que rodeaba su cuerpo. El otro pareció sorprendido por la gran presión que se formó en todo el lugar, que le hacía doblar ligeramente las rodillas.
– Te has metido con la gente equivocada – fue toda la respuesta de Gildarts, que lanzó una onda de choque horizontal contra Eurodras, que a su vez saltó para poder esquivarla. Pero no pudo esquivar el puñetazo que le lanzó el pelirrojo, que había saltado al mismo tiempo que él. La fuerza del impacto le mandó volando contra una la pared de la cueva que tenía a sus espaldas. Se levantó, con el lado de su máscara donde había sufrido el golpe roto, y escupió un poco de sangre por el mismo
– Bien, tendré que ponerme serio – dijo, y sus tatuajes comenzaron a brillar.
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Mystogan había atravesado pasillos y escaleras, percibiendo un lugar donde se generaba una poderosa magia, acompañada de algo que sospechaba lo que era. Después de unos minutos llegó hasta una gran habitación, en el centro de la torre, en cuyo centro se encontraba un cristal hexagonal de color negro, del cual salía una sombra que iba hacia las tuberías de la parte superior de la torre. Junto al cristal se encontraba un hombre de capa blanca, que se giró en cuanto entró en la habitación, ojos rojos despiadados, pelo negro, y una cicatriz en forma de X en su ojo izquierdo. No sentía ningún poder mágico proveniente de él, lo que le confirmaba que se encontraba ante el tipo que había matado al amigo de Jack.
– El destino, al parecer, está conmigo. He venido a matarte. Espero que estés preparado– dijo Mystogan, mientras tomaba entre sus manos uno de sus báculos.
– Vaya, y yo que pensaba que los dos de fuera eran los únicos que habían bajado… ocultas muy bien tu magia, Mystogan. No fuimos capaces de percibirte desde que destruiste el Júpiter – dijo el peli negro, ladeando la cabeza y relamiendo sus afilados colmillos.
– ¿Conoces mi nombre? – preguntó Mystogan, fingiendo sorpresa.
– Tendría que vivir en una cueva para no concerlo – le contestó.
– Ya vives en una cueva… – dijo Mystogan. El peli negro le miró, incapaz de responder a eso. La cara le cambió de confusión a un rictus de odio, y se abalanzó sobre él.
– Onda devastadora de la tierra – dijo con voz tranquila el encapuchado, posando una mano sobre el suelo, que se elevó, golpeando varias veces a su atacante y obligándolo a saltar hacia atrás.
– Tienes idea de a lo que te enfrentas, miserable humano – dijo al poner sus pies en el suelo, mientras sus ojos rojos le miraban con rabia.
– Sé perfectamente a lo que me enfrento. Y ten por seguro que voy a destruirte… demonio
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Bueno, hasta aquí el capítulo. El próximo traerá el nudo central de las batallas individuales, la conclusión de las mismas… y algo más.
Descripción de los tres magos clase S implicados en la misión Omega.
De los tres, el más fuerte, pero por poco, es Gildarts. Estella es la segunda. Mystogan es menos fuerte, pero igualmente es un mago de clase S con muchísimo potencial y experto en las tácticas ninja y de la ocultación
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Estella tiene el pelo verde, recogido en una coleta, y su cara se parece en sus rasgos a los de la princesa Hisui, aunque tiene los rasgos más endurecidos, una cicatriz en la mejilla, y se nota que es más mayor. Es de cuerpo atractivo, que engaña a su verdadera y monstruosa fuerza, de hecho para muchos es la maga más atractiva de Fairy Tail en el momento de ésta historia inicial. Tiene 30 años. Es miembro del gremio desde hace 16 años. Estella es sólo un poco menos fuerte que Gildarts, pero lo compensa gracias a sus armas y su mayor inteligencia estratégica. También es más despiadada que el pelirrojo, estando dispuesta a hacer cualquier cosa por su gremio y sus seres queridos, hasta el punto de matar si es necesario, aunque intenta por regla general no hacerlo. Pero pese a ello, tiene un impecable sentido de la justicia y el deber, y siempre ayuda a las personas que lo necesitan. Sus magias son la magia del control del espacio, y la magia de la luz, enseñada por el Maestro Makarov. Además, conoce la magia de transformación, la de teletransportación y la telepatía, las tres a un nivel básico. Es experta en el manejo de la espada. Es la candidata elegida como sucesora de Makarov cuando este decida retirarse, y su gran sueño es convertirse en Maga Santa. Siente un gran instinto maternal por Erza y Mirajane, a las que considera como sus hijas y educa y entrena cuando puede.
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Gildarts tiene el pelo de color anaranjado rojizo, y a diferencia de en la saga de la isla Tenrou, tiene el pelo corto y una pequeña barba. Oculta su cuerpo debajo de su capa y de sus ropajes, pero tiene un cuerpo muy musculado con varias cicatrices. Tiene varias placas de armadura laminada, en los hombros y en las piernas. Todavía tiene ambos brazos y piernas. Tiene, al comienzo de ésta historia, 34 años. Es miembro del gremio desde hace más de 25 años. Gildarts es opuesto en casi todo a Estella. Mientras Estella se toma muy en serio la seguridad del gremio, es atenta y muy responsable, él es despistado, un poco alocado y despreocupado. Con todo, es muy buena persona y tiene un fuerte sentido de la amistad y la palabra. Al igual que Natsu, evita matar personas siempre que sea posible. Está especializado únicamente en la magia de desunión y destrucción, o crash, pero es un auténtico maestro en su uso, siendo considerado el mago que mejor domina esas magias en todo Fiore. Sus habilidades físicas son también impresionantes, y su cuerpo tiene una gran resistencia tanto a los ataques mágicos como normales. Está interesado en ser un Mago de Clase SS, y llegado el momento incluso se plantea ser un Mago Santo, pero tiene una promesa con su amiga/ rival Estella de sólo intentar ser uno de los Diez si ambos llegaban a ese puesto, y primero llegaba ella; es decir, si Estella cumple su sueño primero, y decide mantenerse como Maga Santa, él entonces intentará convertirse en Mago Santo para poder darle su apoyo. Le gusta la libertad de movimiento, viajar por el mundo, el alcohol y las mujeres, y su objetivo real es ser uno de los magos más fuertes del mundo, sin renunciar a su libertad. Natsu, sin él saberlo, ha llamado su atención desde un primer momento, y siente mucho cariño hacia él, llegando a considerarlo casi como un hijo
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Mystogan es de los tres, el personaje más misterioso. Nadie sabe su verdadero nombre, ni su rostro real. Ni siquiera sus compañeros, Gildarts y Estella, o el Maestro, que son los únicos que pueden contactar con él, saben algo de su pasado antes de unirse a FT. Su edad no resulta fácil de determinar, pero parece que tiene entre 20 y 25 años. Es miembro del gremio desde hace 5 años Es también un mago de clase S, pero no parece tener interés por llegar más arriba en el escalafón. Es el miembro de FT que más magias usa, sabiendo usar de forma experta la magia del aire, la del sueño, y varias formaciones Amaterasu. También controla magias como la del teletransporte, la de la tierra y algunas otras desconocidas (posiblemente, entre otras, controle la magia celestial, como Jellal, y la de almacenamiento, pero no está confirmado). Tiene grandes habilidades físicas comparadas con la mayoría de magos, y, aunque es más débil que Gildarts y Estella, compensa esa menor fuerza y resistencia con su estilo de pelea ninja. Por supuesto, también domina la mayoría de las artes y armas ninja y un buen número de habilidades de ocultación, espionaje y evasión. No duda en matar si tiene que hacerlo, y es una persona fría, reservada, algo tosca y desagradable con la mayoría de la gente, y muy misteriosa. Con todo, tiene un curioso, pero válido, sentido de la justicia, basado en la pureza del alma de las personas y en sus acciones, a raíz de las cuales ayuda a las personas poniendo en riesgo su propia vida si es necesario, o no. Cuando se enfrenta a alguien cuya alma está especialmente hundida en la maldad, o sus actos han resultado ser imperdonables, no duda en matar a ese tipo de personas. Siente mucha lealtad por aquellos que considera sus compañeros, así como por su gremio, aunque no parece demostrarlo casi nunca. Desde el principio, Jack despierta su interés, y mantiene cierto contacto con él cuando pasa por Magnolia. En ocasiones, llegará incluso a entrenarle en algunos aspectos que considera necesarios para potenciar las habilidades o la mentalidad del hijo de Äldunade.
