CAPITULO 3
"EL JUEGO DEL SÍ, NO Y MÁS"
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La habitación de Terrence parecía acogedora con esa rubia pecosa que tenía tumbada encima de sus sabanas, susurrándole que la hiciera suya, que olvidaran todo el mal que habían pasado y reiniciaran una nueva vida unidos.
— Tómame Terry – murmuró Candy de nuevo, al sentir que él comenzaba a besarle desde la punta del pie subiendo con lentitud por su pierna, deteniéndose por unos segundos en los muslos para continuar su camino hacia uno de los senos desprevenidos, tomándolo prisionero entre sus labios – oh Terry – gemía.
— Te amo Candy, te deseo tanto, por fin eres mía, siempre seremos uno solo, con nadie más me sentiría igual de feliz como me siento contigo – Terry subió hasta la boca de Candy, ladeo su cabeza y se apodero de sus labios penetrándole la boca con la lengua, mientras con una mano la tomaba por la nuca y con la otra acariciaba su cintura, deslizándose hacía sus caderas.
La forma en que él la tocaba era mágica, el sentir sus caricias hacían a Candy llegar al cielo, cerrando los ojos, sus sentidos se dilataban, absorbiendo el aroma a fragancia masculina que llevaba ese hombre tan apuesto que no tenía la mínima intención de soltarla.
Candy hundió sus dedos entre los cabellos castaños de Terrence, explorando su boca, dejándose guiar también por el baile sensual que tenían sus lenguas dentro. Terry decidió aprisionarla entre sus brazos, colocó ambas de sus manos detrás de la espalda de Candy, incorporándose a horcajadas y tirándola hacia su pecho.
— Quiero hacerte mía Candy, te deseo tanto, que solo de decirlo se me eriza la piel, pero quiero que esta primera vez en tu vida sea épica, que disfrutes toda la noche, que sientas la intensidad con la que yo quiero hacerte feliz – dijo él, deteniéndola con ambas manos juntas detrás de su espalda.
— Yo también Terry, también te deseo, tus besos me hacen enloquecer, decir cosas que nunca antes hubiese imaginado decir, me encantas Terry, te amo.
Terry no contuvo su deseo de tenerla de nuevo entre sus labios, por lo cual, mientras la besaba, Candy rodeo su cuello con las manos apretándose contra él, rozando con sus senos el torso descubierto de Terry.
Él deslizo las manos desde los hombros bajando por su espalda, recorriéndole la columna vertical. Posterior a eso decidió tomarla por la cintura situándola encima de su regazo, ella le rodeo la espalda con las piernas aprisionándolo, en ese instante también se sonrojó, ya que sintió pegado a su sexo, el miembro viril excitado de Terry, pese a causarle un poco de vergüenza, su cuerpo le pedía a gritos sentirlo, seguir rozándose como lo hacían.
Al sentir Terry de igual forma ese contacto, la intensidad de su deseo aumento, quería poseerla ya, pero necesitaba esperar, a que ella llegara al éxtasis sintiéndose feliz de que él lograra llevarla a la gloria en aquella noche calurosa.
De modo que Terrence prefirió seguir acariciando la espalda de la pecosa, mientras la besaba en los labios, sin embargo esta vez bajo sus manos hasta las posaderas de Candy, halándolas hacia él, sintiendo más profundo el roce de sus sexos.
Al percibir ese frenesí incrementarse en él, Candy abrió sus ojos, separándose de sus besos. Mientras se mordía el labio inferior, observaba los luceros azul zafiro de Terrence y se dio cuenta que denotaban pasión, deseo, amor.
Ella descubrió que por primera vez quería hacer el amor con alguien, ese alguien era Terry y ahora estaba ahí para ella.
— Tus ojos verdes esmeralda son mi delirio – le dijo él al notar que ella lo observaba con insistencia.
— ¿así?, ¿solo eso de mi es tu delirio?
— No, toda tú eres mi delirio.
Terry deseaba sentir por la eternidad esos suaves y voluminosos labios color rosa tenue, no se cansaría de contemplarlos ni mucho menos compaginarse con ellos. Por lo que él con firmeza la miro a los labios y estos estaban entreabiertos deseosos de seguirse perdiéndose con los de él.
Ahora Candy no soportó la tentación de besarlo, tomo la iniciativa, cuando esto sucedió, él poso una de sus manos suaves sobre el seno derecho de Candy masajeándolo mientras ocasionalmente le apretaba con sutileza el pezón entre su dedo pulgar e índice.
Al hacerlo, escuchaba la armoniosa melodía de los gemidos que no podía evitar soltar Candy, del placer que le estaba produciendo esa forma que tenía Terry de explorarle el cuerpo.
— Serás mía Candy, ahora solo mía – le dijo Terry, para esta instancia besándole el cuello, desde el hombro subiendo hasta el lóbulo de la oreja, mientras ella ladeaba su cabeza para dejar que explorara esa parte sin inconveniente.
— Si Terry, soy tuya nada más – le respondió ella, enterrándole sus uñas en la espalda cada que sentía choques eléctricos recorrer su cuerpo, porque Terry besaba con intensidad puntos sensibles que la hacían desfallecer.
Durante muchas ocasiones Terry soñó con ese momento, con estar entre los brazos de Candy, sintiendo el aroma a fresas que desprendía su cabello rubio. Pero eso no era más un sueño, se estaba convirtiendo en una realidad, misma que anhelaba extender lo más que se pudiera llevando las cosas con calma, sin prisas.
— Tienes una piel muy suave y tersa Candy, eres perfecta para mí – de pronto esbozo una sonrisa y ella lo miró desconcertada – incluso las pecas en tu rostro combinan a la perfección con tu sonrisa, ¿sabes?, tus pecas me conquistaron.
— ¡Terry! – Candy formo una mueca con la comisura de sus labios, pero luego añadió – tú eres muy apuesto, siempre me gustaste aunque lo negara, me atrajiste desde la primera vez que te vi.
— Uhm – murmuro Terry.
— ¿Qué no me crees?
— Es que siempre pensé que te acercaste a mí porque me parecía a tu antiguo novio, no porque en verdad te interesara – mientras se lo decía, le acariciaba los hombros de arriba abajo, con el rostro serio.
— Eso no es así Terry. Ese tema lo hablamos alguna vez y creí que estaba superado.
— ¡y lo está! – añadió él.
— ¿entonces?
— No sé, se me ocurrió decirlo. Pero tienes razón, no hablemos de cosas como esas ahorita, porque lo que más deseo es seguirte besando.
Candy doblo su cuello hacía atrás, encorvando su espalda al mismo tiempo que sonreía porque Terry la sostenía entre sus manos aprovechando esa posición para inclinar la cabeza y besarle el mentón, deslizando la punta de la lengua desde esa parte hacia abajo, sintiendo la resonancia que emitía el corazón latiendo presuroso en ella con ese contacto.
Ese hecho hizo estremecer a Candy entre esos brazos. Terry situó su boca sobre el pezón de Candy, succionando uno mientras con una de sus manos que puso en libertad continuaba estrujándole el otro.
— Terry, siento cosas extrañas, un calor invade mi cuerpo – dijo entre gemidos Candy, ya que con ese contacto Terrence noto que las delicadas montañas en ella se le endurecían más.
— Eso es bueno, quiere decir que estás disfrutando mis besos – eso se lo dijo halándola hacia él, con la mano por detrás de su cuello, para poder pronunciárselo al oído, dándole leves mordiscos en el lóbulo de su oreja, incluso introduciéndole la lengua.
Candy sentía como si una revolución en su vientre fuese incontenible, con cada beso de Terrence su entrepierna temblaba, produciendo marejadas salvajes en su interior. Eso era justo lo que Terry intentaba hacerle sentir, que llegará al placer extremo, conociendo por primera vez los orgasmos a su lado.
— ¿Puedo seguir haciéndote sentir en la luna? – le preguntó al oído.
¿Cómo poder oponerse?, si solo con su cálido aliento rozándole el oído, los escalofríos le dominaban los sentidos.
— Toda la noche – respondió Candy mordiéndose los labios.
— Lo que usted diga mi princesa pecosa – sonrió él.
Cuando lo dijo Candy abrió más sus piernas, pegándose a él lo más que podía, sintiendo la erección de Terry bajo sus nalgas, estaba dura como un puñal. Terry no es que tuviera el temple de acero para poder contenerse al sentirla presionándose a él con esa fricción.
Más bien era porque deseaba llevar las cosas con calma, disfrutar lo más que pudiera de ese momento que durante mucho tiempo imagino, llegando incluso a suponer que nunca sería posible.
Así que pese a desear penetrarla, resguardando su virilidad en ella, haciéndola suya por completo, incluso imaginando como sería, trataba de persuadir a su mente que se debía controlar para hacerla regocijarse a ella también, así juntos llegarían al éxtasis.
Quizás el amor que sentía por ella era más fuerte que sus impulsos mismos. Por otro lado Candy estaba emocionada, excitada con eso nuevo en su vida, era maravilloso, una experiencia que nunca antes hubiese pensado disfrutar como lo hacía ahora, el miedo se había disipado por completo, entre los brazos de Terrence se sentía segura, confiada de dejarse guiar por él.
— Hagamos algo ¿de acuerdo? – le preguntó Terry mirándola de nuevo a los ojos, así en la posición que estaban.
— ¿Qué haremos? – cuestionó ella.
— ¡jugar!
— ¿jugar? – exclamo sorprendida - ¿qué podríamos jugar?
— ¡Muchas cosas!, mira, vamos a jugar a, si y no o más – dijo Terry con una sonrisa pícara.
— ¿Si y No o más? – carcajeo Candy - ¿Qué es eso Terry?
— Bueno se trata de que yo te besare en varias partes de tu cuerpo y tú me dirás, si, que quiere decir que si te está gustando, no, si no te parece, y más…- hizo una pausa mirándola – si deseas que lo siga haciendo parando solo cuando me lo pidas, más bien me lo supliques.
— ¿suplicarte? – sonrió de nuevo - ¡que ocurrente!, aunque debo decir que suena tentadora tu propuesta, ¿Por qué no?
Esa resulto ser una afirmación para Terrence, que de inmediato se apodero de sus labios, mientras que con las manos inundaba sus dedos en los sedosos cabellos rubios de Candy, despeinándola con pasión.
Luego de eso puso una de sus manos en el mentón de ella, acariciándole con sus dedos los labios, para luego empujarla con delicadeza hacia atrás, quedando de nuevo encorvada de la espalda, allí Terry le lamió el cuello, bajando hacia sus pechos, acariciándolos con su lengua desde la parte externa hacia el pezón.
— ¿Te gusta? – la cuestionó, levantando un poco su brillante mirada para notar la reacción que ese contacto producía en ella, quien solo permanecía con los ojos cerrados mordiéndose los labios, hecho que le excitaba a él presenciarlo.
— ¿No que debías decir sí, no o más? – respondió entre sonrisas.
— No, tú debes de contestar eso a lo que yo te pregunte ¿de acuerdo? – se detuvo por unos segundos de lo que hacía y ella abrió los ojos – así que… comencemos de nuevo.
Diciéndolo volvió a hacer lo que tanto estaba estimulando a Candy.
— ¡Sí! – respondió ella. Escuchar esa respuesta fue como una armoniosa melodía para los oídos de Terry, mucho más porque venía acompañada de una banda sonora de gemidos.
— Entonces, bajaré más…
Terry fue deslizando solo su aliento hacia el ombligo de Candy. Ella comenzó a sentir como el cuerpo se le hacía frágil ante ese contacto, solo al percibir un ligero roce de la incipiente barba de Terry recorrerle hasta el ombligo, las descargas eléctricas la dejaban sin aliento y desmadejada, de modo que decidió tumbar su cuerpo de espaldas a la cama.
Terrence al distinguir la posición que adquirió Candy, se acomodó sobre ella, para disfrutar más el trazar un círculo con la lengua alrededor de su ombligo, acto que la hizo estremecerse. Las sabanas se contraían también debido a la presión que ejercía Candy en ellas, apretándolas con fuerza entre sus manos, enterrándole las uñas y arrugándolas.
— ¿Lo sigo haciendo? – cuestionó él.
— Si, si – balbuceó Candy.
Pero lo mejor estaba por venir, ahí no acabaría esa apasionada noche, sin duda Candy tocaría el cielo con sus manos esa primera vez en su vida. De algo le estaba sirviendo el esperar tanto tiempo, al fin la vida la recompensaba haciéndola disfrutar de una majestuosa velada, junto al amor de su vida.
Hola, les saludo con un nuevo capitulo de este fic pasional, espero les guste, disculpen la espera, por cierto ya no me dio tiempo agregarle más, espero concentrarme más mañana y subir otro, jejeje. Gracias y que estén bien.
PD: Agradezco mucho sus comentarios, tambien quienes me pusieron en favoritos y siguen mi historia.
Agradeciendo Reviews:
Dajimar-Alesita77-Gladys-Analiz-RoseDeGrandchester-Dianley-Tete-Guest-FlorMnll-Guest-VadaMarch-Esme05-Fati-LizCarter-Wendy1987-Guest-GcFavela-Guest. Gracias a todas por tomarse el tiempo de leer y comentar, les aprecio mucho.
Nos leemos pronto. Besos y abrazos.
¡Chau!
