Capítulo IV: Recuerdos en el presente
¡Oh, no puedes ser feliz!
Con tanta gente hablando, hablando a tu alrededor,
¡Oh dame tu amor a mí!
Le estoy hablando,hablando a tu corazón.
(Hablando a tu corazón – Pedro Aznar, Charly García)
La mañana de los sábados siempre eran tranquilas, iba con Tenzin hasta el templo de la isla y se sentaban a meditar hasta que no sentían el trasero, o por lo menos eso le sucedía a la joven Avatar. Había tardado un poco en encontrarle lo placentero, pero finalmente entendió que el estar lejos de la bulliciosa ciudad, respirando aire limpio y sin ruidos molestos… resultaba realmente terapéutico. En especial porque nadie la molestaría ni sacaría de sus casillas. Especialmente en aquellos momentos, cuando más que nunca necesitaba aclarar su mente.
-Parece que hay algunas cosas que te preocupan.- le dijo Tenzin, estaban sentados tomando té de jazmín en una de las terrazas del templo, la impresionante vista hacia Ciudad República tenía demasiado atenta a Korra, quien habitualmente hacía cientos de preguntas con su curiosidad natural.
Ella lo miró, dubitativa.-Nada importante.
El monje arqueó una ceja, más no dijo nada y sorbió un poco más de su taza, la dejó sobre la mesa, finalmente sacó una carta de su ancha manga que extendió hacia Korra.
-Al parecer importantes miembros de todas las comunidades arribarán a Ciudad República, en conmemoración de la fundación, estás invitada, los miembros del concejo insisten en que deberías estar.- le explicó tranquilamente, aunque rodó los ojos.-Ya sabes cómo es la cuestión, aunque les explicaré que tienes cosas más importantes que hacer, si lo deseas.
Korra hizo una mueca, sostuvo la carta entre sus manos y la revisó, era de un papel muy suave que tenía estampado elegantes flores violáceas, la abrió y leyó rápidamente la invitación formal al evento.
-Quizás estaría bien que vaya, puedo aprovechar para hablar con esa gente sobre los posibles problemas en sus hogares.- musitó pensativa, y sus palabras sorprendieron un poco a su maestro.
-Sería algo bueno, aunque no sé cuántos estarán interesados en hablar sobre problemas en medio de una fiesta… ellos creen que están ahí sólo para festejar.- suspiró al final de la frase e hizo una mueca.-De todas formas, piénsalo bien, la próxima reunión del concejo es en algunos días y me pidieron que les informara de tu decisión. Korra, no quiero que te sientas presionada, tu deber como Avatar no es ser anfitriona de fiestas.
Ella asintió:-Gracias.
-No hay por qué.- contestó sonriéndole con empatía.-Y comprendo que tengas interés en cumplir tus deberes como Avatar… sin embargo, todavía queda camino por andar en el aire control y tu nexo con el mundo de los espíritus, Korra.
-Lo sé. Pero no niegues que he hecho grandes avances.- dijo, orgullosa y con una sonrisa en el rostro. Hasta ella misma se sorprendía, en los últimos meses sus habilidades no habían hecho más que mejorar.
-Así es, y tengo que felicitarte por eso.
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Esa tarde recibió una carta de su padre, el trabajo que tenía como supervisor en la fábrica metalúrgica lo mantenía fuera de la casa generalmente por un par de meses, luego regresaba un par de semanas y volvía a irse. Mako sabía perfectamente que él nunca había podido superar la muerte de su madre en aquel atraco y comprendía hasta cierto punto la aversión que sentía por el fuego control, de hecho, los primeros años si bien nunca le prohibió hacer uso de su don, siempre le rogaba que tuviera un extremo cuidado al practicar, sobretodo cerca de su hermano.
El papel no decía mucho más que los saludos de siempre, las recomendaciones y la promesa de regresar en pocas semanas, aunque no fijaba una fecha específica. Apreció el detalle de preguntar por sus avances con el equipo de pro bending y todo el dinero que les envió, tenía que ir a hacer las compras básicas y hasta les alcanzaba para pagar los nuevos uniformes que Bolin había encargado impulsivamente después de que calificaran para el torneo.
Inevitablemente, mucho de ese sábado de aparente tranquilidad se lo había pasado pensando en Korra. Le preocupaba un poco volverse tan monotemático mentalmente, pero era como una picazón molesta, así escuchara la radio, leyera un buen libro o practicara su control, el recuerdo de la ojiazul se mantenía fresco en su cabeza… si hasta había estado a punto de robarle otro beso cuando se encontraban en la antesala de los vestidores. Así que para mantenerse un poco más distraído, decidió que aprovecharía la mañana para hacer las compras y cocinar algo rico, tal vez verduras salteadas con pollo, y así Bolin dejaría de lamentarse el no pasar el fin de semana en casa de Asami. El muy glotón tenía memoria a corto plazo cuando le convenía y se olvidaría con rapidez del hecho si tenía un buen plato de comida con el que llenarse la boca.
El mercado estaba relativamente más vacío que días entre semana y horarios pico, así que Mako pudo recorrer el lugar con tranquilidad, mientras pensaba y recordaba…
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Era una tontería, era una tontería involucrarse con una compañera de equipo. Era una tontería involucrarse con la mismísima Avatar, con su amiga Korra.
Pero no pudo evitarlo, cuando ella lo tomó por sorpresa… sus labios frescos, de maestra agua, de chica del polo sur, su impulsividad y ternura natural, el olor suave de su perfume… Simplemente no pudo evitar corresponderle exactamente con la misma entrega… Porque sabía que una parte de él siempre había anhelado aquello.
Pero ¿La amaba?
Sintió miedo, el miedo más cobarde que había sentido jamás.
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El olor del sector de pescadería le inundó las fosas nasales y el dibujo de una foca-pingüino con un pez rojo en la boca le llamaron la atención.
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-¿Y de dónde vienes?- preguntó un Bolin de apenas ocho años, sus grandes ojos verdes habían dejado de llorar por un momento, repentinamente fascinado con la particular niña de sonrisa enorme.
-Del polo sur.- recordó que la primera vez que la escuchó, su tono de voz le había sonado arrogante, así que se mantuvo cerca de su hermano.
-Oh… el polo sur ¡Mako, el polo es el hogar de las focas-pingüino de los cuentos!- chilló emocionado el pequeño y tiró de su brazo para acercarlo a donde estaban, se sintió incómodo con la mirada que ella le dio, más no abandonó su porte seguro.
-Sí, Bolin, pero en los cuentos son del Polo Norte.- le contestó tranquilamente, fingiendo que la presencia de ella no le afectaba.
-¿Cómo te llamas?- dijo la niña con evidente interés, inclinando un poco el cuerpo hacia él.
-Yo soy Bolin, él es mi hermano Mako. ¿Y tú?- contestó el ojiverde, sin entender que la pregunta iba en realidad a su hermano mayor.
-Korra. Vine con Katara, ella es como mi abuela, estamos de visita.
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Y ciertamente ese fue un verano maravilloso, pero la niña de los ojos azules más impresionantes que había visto se marchó, por muchos años, los suficientes para que se volviera sólo un recuerdo lejano de la primera niña que sacudió su vida, hasta que…
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-Buenos movimientos, quizás podrías enseñármelos luego.- habló esa joven con su voz confiada y pose que lo remarcaba aún más.
-¿Eres maestra tierra? Por tus ropas pensé que eras de la Tribu Agua… lo siento, asumí que manejabas el agua control.- se disculpó Bolin realmente sorprendido, y aquello también llamó la atención de Mako, era extraño encontrar gente fuera de Ciudad República cuyo aspecto físico no tuviera que ver con su control.
-Bueno, de hecho, también soy maestra agua.- señaló y dejó escapar una leve risita.
Los engranajes dieron vuelta en la cabeza del maestro fuego con rapidez… entonces ella…
-¿Qué? ¿Cómo es posible?- balbuceó el ojiverde haciendo una mueca, confuso.
-Es posible porque ella es la Avatar.- afirmó sin lugar a dudas Mako y se giró para mirarlos.-Y he sido un idiota.
La joven se rió con ganas, caminó hasta él y le palmeó el hombro.-Las dos cosas son ciertas. Es un gusto verte de nuevo, Mako, y a ti también por supuesto, Bolin.
Y entonces entendió, esa sonrisa no se olvidaba fácilmente.
-Así que eras tú. Pensé que jamás te volvería a ver…
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Y entonces todo comenzó, con el tiempo se volvieron un trío inseparable. Mako recordaba los primeros entrenamientos como si fueran los últimos, el tiempo dedicado sin duda forjó una sólida unidad entre los Hurones…
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-Eres la Avatar, Korra… y algún día te marcharás para cumplir con tu deber. ¿Qué pasa si ese día llega antes de que ganemos el torneo?- le dijo, esa tarde estaban practicando sólo ellos dos, porque su hermano se había pescado una gripe brutal.
Korra se movió hacia un costado, esquivando magistralmente la llamarada de fuego, se inclinó un poco, entendió los brazos y con un movimiento fluido estiró un látigo de agua que fue enviado hacía él.
-Aún falta para ese día, tengo que pasar mi prueba de fuego control y aprender el dominio del aire antes de poder irme a ningún lado.- contestó con la seriedad que le daba la concentración. Mako bloqueó el ataque, aunque le costó un poco más, el látigo de agua fue enviado hacia él con quizás deliberadamente más fuerza de la necesaria.
-Eso espero. Sería terrible perderte.- admitió sin pensar, y notó que ella arqueó una de sus cejas sorprendida, aprovechó entonces para atacar con rapidez y, devolviéndole la intensidad, surgieron de sus puños dos ráfagas de fuego muy bien dirigidas.
La Avatar volvió al juego y esquivó nuevamente el ataque, no dijo nada más.
Desafortunadamente para Mako, la posibilidad de perder a su amiga y compañera de equipo, en pos de un bien mayor a sus casi infantiles intenciones de ganar el torneo profesional, muchas veces le provocaba insomnio.
¿Y si ella se iba y nunca la volvía a ver? Después de todo, él no era más que un maestro fuego del montón y ella una poderosa Avatar.
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Decidió que no era bueno pensar tanto, porque no saldría más del mercado de esa forma. Así que se apuró, compró lo que tenía anotado y en cuestión de media hora llegó a su casa, cargando en dos bolsas llenas de comida y algunos productos de higiene. De todas formas, todo casi se fue al piso cuando una ráfaga demoledora lo sacudió.
-¡Mako! ¿Dónde estabas? ¡Te estábamos esperando! ¡Y mamá ya casi tiene la comida lista!- le reclamó una impaciente Ikki, cuya sonrisa radiante no despertó más que desconfianza.
-Entonces vayan a comer y vuelvan luego, no hagan enojar a su madre.- le contestó encogiéndose de hombros.
-¡No, tonto! ¡Hoy comerán con nosotros! Bolin ya está en casa, al igual que Korra y papá.- le informó Jinora.
Sintió repentinamente que la bolsa de la derecha se le escurría de los brazos y comenzaba a moverse sola. Entonces captó que era el menor de los hermanos aire quien se las arregló para equilibrarla en su cabeza.
-Vamos, te ayudaré a dejar esto y entonces podremos irnos a casa.- le dijo Melo con una sonrisota.
Mako ahogó una mueca de desesperación, abrió la puerta y permitió que Melo e Ikki, quien se encargó de la otra bolsa, dejaran todo sobre la mesa de la cocina.
-¡Vamos!- exclamó Jinora con emoción y prácticamente lo arrastró a través de la calle, hasta su casa. Abrió la puerta con un empujoncito de aire y fueron hasta el comedor, donde los demás estaban reunidos alrededor de la mesa baja.-Este es tu lugar.- le indicó, dio un aeróbico salto para alcanzar sus hombros y tiró hacia abajo para obligarlo a sentarse.
Mako se percató de que de Korra sentada a su costado, quien le dirigió una mirada interrogante más que nada a la niña. Afortunadamente, nadie pareció encontrar extraño aquella deliberada acción. Los dos jóvenes se quedaron mirando unos instantes, hasta que él pudo aclararse la garganta y encontrar su voz.
-Buenos días ¿Qué tal la meditación?- fue todo lo que se le ocurrió, de repente se sentía incómodo, fuera de lugar.
-Muy bien, sirvió para pensar en muchas cosas.- le contestó Korra con aparente neutralidad, cosa que lo hizo arquear una ceja interrogante.
-¿Sí? ¿Sobre qué temas?- preguntó, fingiendo naturalidad, no tenía la menor intención de que el resto de la familia notara la tensión entre los dos… estaba concentrado en no hacer movimientos en falso y que todo pareciera una conversación casual.
Korra dudó un instante, no quería tocar el tema en ese momento o se le cerraría el estómago y perdería su paz mental. Y para colmo de males, el aspecto entre interesado y relajado del maestro fuego no hacía otra cosa que llamarle más la atención.
-Hablaremos luego.- soltó finalmente y giró el rostro, Pema había llegado con una gran fuente de comida y sus dos hijas traían dos más pequeñas, seguidas por Melo quien sostenía una jarra llena de jugo que era casi de su tamaño.
No volvieron a dirigirse la palabra en todo lo que duró el almuerzo, hasta que llegó el té y Bolin había salido a patio con los tres niños aire, improvisando un partido de pelota que se pasaban utilizando su control.
-Y bien, Korra, he de suponer que Tenzin ya te habló sobre la fiesta ¿Irás?- le preguntó Pema tranquilamente y la aludida pareció salir de sus pensamientos.
-Oh, no lo sé. Hay gente importante con la que sería bueno hablar pero…- contestó e hizo una mueca.-No es algo que me emocione.
-Por lo menos tú puedes elegir, es mi deber acompañar a mi esposo a tan semejante evento.- dijo la mujer con una sonrisa divertida y codeó suavemente a su marido, quien negó con la cabeza un par de veces.- ¿Lo ves? Él está muy emocionado.
Los tres rieron por el comentario, y una duda se hizo presente en la cabeza del joven maestro.
-¿Irás sola? Es decir si decides ir.- se interesó, intentando sonar casual y no levantar sospechas.
-No, iré con Tenzin y Pema.- contestó rápidamente Korra como si fuera lo más obvio del mundo.
No entendió si lo decía en serio, estaba tratándolo de idiota o era una indirecta de que no quería más compañía. ¿Quizás las tres cosas?
-Creo que se refiere a si irás con alguna pareja, Korra.- dijo Pema, con una sonrisa que a los dos se les antojó extraña.
Mako se preguntó entonces si Pema lo decía con inocencia o había algo más detrás de sus palabras… ¿Acaso ella sabía sobre lo sucedido? O peor ¿Sabía algo que él no?
La joven Avatar arqueó una ceja, torció la boca, apretó con los dedos la taza de té, pestañeó un par de veces rápidamente y… no dijo absolutamente nada.
Quizás Pema sabía algo que los dos ignoraban, entonces.
-¿Estás libre el próximo sábado, Mako?- preguntó Tenzin con tranquilidad.
Korra sintió que se le estaba bajando la presión. De repente los segundos pasaban lentos, tortuosos, y no podía articular palabra. ¿Qué estaba sucediendo? Seguramente alguien estaba haciendo bloodbending con ella…
O estaba muriéndose de miedo, anticipándose a la situación.
-Sí, estoy libre.- contestó el maestro fuego a su costado, con una simpleza que a ella se le hizo sospechosa, porque podía leer el interés a través de sus palabras. Lo presentía, Mako estaba ahí, esperando a que sus dos tutores la condenaran a una tortura aún mayor a la de vestirse de etiqueta y fingir ser una damisela.
-¿Y por qué no lo invitas, Korra?- sugirió Ikki.
¿Cuándo mierda Ikki había entrado en el comedor? ¡Escurridizos maestros aire!
-No quiero condenarlo a una noche tortuosa soportando a gente pedante.- balbuceó velozmente Korra, levantó sus ojos del té, vio a los tres hermanos de pie en la entrada y detrás de ellos Bolin, que tenía una expresión de curiosidad y deseo.
-¿Habrá comida gratis?- balbuceó el maestro tierra dubitativo.
Korra captó su salida perfecta.
-Sí, en cantidades, todo un banquete.
A su amigo los ojos le brillaron con anhelo.
-Yo podría soportar a esa gente si hay comida gratis.- dijo Bolin, cuya imaginación ya volaba a cientos de kilómetros de allí.
Mako presintió que estaba a punto de quedar fuera de la ecuación y se adelantó… no se libraría tan fácil de él.
-¿Y qué tal si vamos todos los Hurones de Fuego? Ya sabes, apoyo moral, prometo que controlaré a Bolin para que no arrase con todo y deje sin comida a los demás.- ofreció el maestro fuego actuando con normalidad, como si realmente no tuviera segundas intenciones.
La joven Avatar arqueó una ceja, lo miró y luego trasladó su mirada a Tenzin.
-¿No será mucho problema agregar tantos invitados?- dijo cautelosa, su maestro hizo una mueca restándole importancia.
-No lo creo, además, es la conmemoración de Ciudad República, me parece justo que sus ciudadanos participen de ella.
-¡Wow! ¡Genial!- chilló Bolin dando un salto de pura emoción.
Ni siquiera ser giró para mirarlo, pero prácticamente olisqueó, escuchó, percibió… la sonrisa de triunfo que se extendía en los labios de Mako. Había ganado. Otra vez. Estaba segura porque Tenzin y Pema se perderían hablando con multitudes y Bolin se concentraría en comer, beber, aprovechar, todo lo disponible. Y entonces Mako tendría la oportunidad perfecta para estar con ella sin levantar sospechas.
¿Había ya resaltado Korra lo provocadoramente sexy que le quedaban a Mako los trajes de etiqueta?
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Buenas! Me tardé más de lo previsto, mil disculpas, estuve de vacaciones! Quería hablar un poco sobre la trama que se da en los capítulos… como verán, el padre de los hermanos hurones está vivo, y sí, es que me pareció necesario para no complicar más el tema de que ellos vivan en una casa aparte y no la tuvieran tan complicada a la hora de subsistir, pero será un personaje relevante, sino muy pero muy ausente, manteniendo los roles de los dos, sobretodo el de Mako como responsable y protector ;). Cambiando un poco de tema, sé que está muy apenitas descripta la escena del beso entre Korra y Mako, pero esta no es la definitiva, es solamente un recuerdo chiquitiiiito, será ampliado en próximos capítulos. Y sobre las canciones… sí, son todas de cantantes argentinos de rock nacional jaja, me encanta su música y quiero compartirla un poco con ustedes
Muchísimas gracias a las personas que dejaron sus reviews, animan a seguir escribiendo! Conteste todos los que pude y a los que no les doy las gracias desde acá:
Time Death: ¡Muchas gracias! Creo que es importante mantener sus personalidades lo más reales posibles aunque sea un AU, espero que te guste como se desarrollará la historia de ahora en más, las cosas van a empezar a "avanzar" entre estos dos ;)
Julia: Hola! Gracias por tu review! Confieso que cuando leí el "te estas tardando un poco" caí en cuenta de que tenés razón… jajaja, espero que te haya gustado este cap
