Capítulo 4

Jacob llegó a la casa tras oír el aullido reclamador de Eimy.

-¿Qué te ha pasado, Nessie?- preguntó completamente preocupado.

-Tommy me encontró…- la híbrida no quiso decir más, por si Jake se asustaba aún más.

-Por poco la mata- concluyó Eimy.

-¡¿Cómo? ¡Pienso ir ahora mismo a cortarle la yugular a ese cabrón!

-¡No, Jacob!- Renesmee agarró el brazo del indio.

-¿Por qué no?

-Por… porque no quiero que te haga daño.

-Renesmee, no mi importa si me hace trizas con tal de ponerte a salvo.

-No vayas, por favor- las lágrimas comenzaron a derramarse por las mejillas de la chica.

-Nessie…

Emimy decidió retirarse y salió al galope hacia al bosque, buscando la pista de Tommy. Jake y Renesmee estaban al fin solos.

-¿Por qué lloras? ¿No dijiste que ya no me dirigirías la palabra?

-Sí, pero…

-No me odias, ¿no?

-No. Pero quiero que me expliques por qué me dijiste que lo que te mostré hace dos días no te importaba.

-No es que no me importara, Nessie. Es que si correspondiera a tus sentimientos…

-¿Qué, qué pasaría?

-Rompería la promesa que le hice a tu padre.

-¿Cuál?

-La de no tocarte un solo pelo. No puedo besarte, ni siquiera acariciarte.

-¿Le prometiste eso a papá?

-Sí.

-¿Por qué?

-Seguramente temía a que te hiciera daño.

-Eso es una estupided.

-Lo sé, pero en cierto modo es cierto. Podría descontrolarme y hacerte cosas que no quieres que te haga.

-¿Cómo cuáles?

-No sé, robarte tu primer beso es un buen ejemplo. O tocarte en zonas que te desagradan.

Renesmee se irguió del sofá, posó sus manos en las mejillas del licántropo y le besó. Jake quiso rodearla con los brazos, pero no pudo. Por el contrario, la híbrida recorría el pecho y la nuca del indio con los dedos, de una forma tierna y a la vez salvaje, al igual que el beso.

-¿Qué haces?- preguntó Jacob en cuanto la semivampira despegó los labios de los de él.

- no puedes besarme, pero yo a ti sí.

-Visto así, tienes razón.

Nessie acarició con los labios el pescuezo del licántropo y le posó su rostro en su hombro.

-Te amo, Jacob Black.

-Y yo a ti, Renesmee Carlie Cullen.

La chica volvió a besar a su amado, éste deseaba con todo su ser abrazarla y devolverle los besos, pero su fidelidad a la promesa se lo impedía.

-Acaríciame, Jake.

-No puedo.

-Te doy mi permiso.

-Pero…

-Esa promesa no tiene sentido si yo misma quiero que me toques.

El joven calló y caviló durante unos segundos, aquello era verdad. La promesa se refería a que Edward no quería que él la sedujese sin que Renesmee se sintiera cómoda, pero si ella deseaba y daba su permiso de que Jacob la tocase, era libre de hacerlo.

-Haré lo que me pidas, Nessie. Siempre y cuando no sea algo que me haga perder el control.

-De acuerdo.

El licántropo comenzó a recorrer con las yemas de los dedos la cintura de la chica, subiendo por los costados y terminando en los hombros. Por fin, Jake dio a conocer sus sensuales y salvajes besos en la boca de Renesmee, volviéndole loca. La sangre les quemaba y se aceleraba por las venas de ambos, bombeando el corazón a cien por hora. Los pelos de la nuca se les erizaron, el cuerpo se les tensó y la mente perdió el control sobre ellos. Sólo había sitio para el amor que se tenían. Se olvidaron de Tommy, de la caza, de todo… Eimy iba a entrar cuando escuchó los pensamientos de su hermano, la loba sonrió y decidió volver al bosque de nuevo. A pesar de la sangre vampírica de Renesmee, la híbrida ya no le parecía un peligro.