Saludos a todos, el trabajo me ha absorbido bastante, y esta historia no se ha dejado domar, tardara un poco mas de lo habitual, pero prometo en tanto traer una nueva historia que seguro les gustara. Les agradezco a mis fieles lectores que siguen con gusto mis creaciones (Sombra02, Soldado Dragon, Veggeta blue y demás, muchisimas gracias por sus atinados comentarios).
Esto aun no se acaba, ira lento, pero no se acaba, solo tengan paciencia, las buenas historias toman tiempo, y sin mas preambulos, continuamos.
My Little Pony, propiedad de Hasbro Inc., fanfic, adaptación, Grey Shadow y la Legión Oscura, su servidor
Capítulo 4: Risas y lágrimas (Pinky Pie)
Tras la visita a la princesa Twilight, Grey Shadow se sentía más tranquilo y animado, pues era la más importante de las encomiendas que debía realizar. Sin embargo, era solo la primera de las visitas, y aun debía lidiar con el resto de sus amigas, y por la información recabada por sus ponies de confianza, la siguiente era todo un reto, pues se decía que la pony rosada llamada Pinky Pie era alguien muy peculiar, con una actitud extraña y nunca antes vista, así que debía tomar sus precauciones para ver cómo manejar su extravagante actitud.
El unicornio gris llegó a la entrada de Sugar Cube Corner, la pastelería local donde ella vive. Espero durante media hora, mirando de reojo los alrededores y la fachada del local, tratando de distraer su mente. Era alguien muy puntual y el hecho de que lo hicieran esperar lo ponía de mal humor. De pronto y sin previo aviso, fue embestido por un torbellino rosado que lo derribó.
-YA ESTA AQUÍ, WIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! –dijo Pinky Pie con alegría, mientras Grey Shadow trataba de levantarse, tratando de contener sus ansias de golpear a la pony por su "ataque sorpresa".
-Sí, ya estoy aquí, Risueña Pinkie Pie -dijo mientras arreglaba su casco y su armadura.
-Oiga, no sea tan formal, tómese este día como si fuera un descanso, además, no necesita todo ese metal encima a donde iremos, venga conmigo –y de un solo tirón, y de forma desconocida, le quitó al general toda su armadura, algo que no fue del agrado del milenario unicornio.
-Oiga, estoy de servicio! –exclamó el potro, ruborizado y todavía más extrañado por la inconcebible habilidad de la pony para despojarlo de su prenda y dejarlo totalmente "desnudo".
-No bobito, ahora está conmigo, venga, tenemos mucho trabajo por hacer –dijo Pinky Pie mientras colocaba encima del unicornio lo necesario para tirar de una carreta que contenía una enorme caja llena de globos, bolsas, regalos y diversos materiales para fiesta.
-No comprendo, a dónde vamos? –dijo extrañado mientras cargaba la pesada caja.
-Usted solo sígame, ya vera que haremos muchas cosas hoy –dijo Pinkie Pie, al mismo tiempo que sacaba una libreta, la cual está llena de anotaciones, datos y citas-. Bueno, primero iremos a la escuela, hay una "cutieañera" que celebra la aparición de su cutie mark, después iremos a un cumpleaños en la casa de los Hoofington, luego una entrega de pastel para Lyra String, organizada por Bom Bom para su celebración de aniversario de su amistad, después una fiesta para Sunnyflower por la recuperación de su operación de cadera, luego la celebración de la fundación del Ayuntamiento de Ponyville, y…parece es todo por el día de hoy –dijo Pinkie Pie con tanta rapidez que el unicornio gris apenas entendió lo que decía.
-Fiestas, a que se refiere con eso? –dijo Grey Shadow algo intrigado.
-QUEEEEEEEE, NO SABE QUE ES UNA FIESTA? Acaso estuvo encerrado en una roca por mil años? Upsy, ahora que lo recuerdo, creo que si –dijo la pony sonriendo, comentario que no le hizo gracia al unicornio.
-Está bien, mejor corrijo mi pregunta: no sabe que es una fiesta, festejo, aniversario?
-Aaaahhh, creo que lo recuerdo…..son….celebraciones.
-Asi es! Yo le enseñare a relajarse y a di…ver….tir…..seeeeeee! Es parte de mi trabajo.
-Trabajo? Repartir bocadillos y otorgar presentes es un trabajó? Además, para hacer reír a los ponies teníamos a los bufones en Canterlot, eso no parece complicado –dijo Grey Shadow. Esa respuesta hizo que Pinkie Pie volteara de una forma lenta y espeluznante. La pony terrestre retrocedió para encarar al unicornio con una expresión de ira en sus ojos pocas veces vista.
-OIGA! LAS FIESTA SON ALGO SERIO PARA MI! LLEVAN MUCHO TIEMPO, TRABAJO, PLANEACIÓN Y DEDICACION! CREE QUE ES FACIL REPARTIR ALEGRIA Y FELICIDAD A TODOS LOS PONIES? ES ALGO SUMAMENTE IM...POR…TAN…TE, ASI QUE NO QUIERA USTED ENSEÑARME A MI COMO HACER MI TRABAJO, ENTENDIÓ? -dijo la pony rosada con un tono de voz particularmente molesto y cavernoso. Grey Shadow no sabía que decir ante semejante respuesta y la intimidante expresión de Pinkie Pie, cuyos ojos estaban encendidos como carbones ardiendo, así que solo se limitó a asentir con la cabeza.
-OKI DOKI LOKI! Comencemos, tenemos una apretada agenda hoy –dijo la pony fiestera más calmada y retomando su actitud optimista y alegre. Se dirigieron al primer destino, la escuela primaria de Ponyville, donde un contingente de potrancas y potrillos los esperaban. El motivo del festejo era la aparición de la cutie mark de una pequeña potranca, un buen motivo para celebrar. Pinkie Pie comenzó con sus acostumbradas rutinas de fiesta, las cuales eran conocidas y celebradas por todos los presentes. Sus juegos, risas, expresiones, bromas, todos eran un variado y colorido catálogo de entretenimiento, y conformaban todo una homenaje a la diversión. Por su parte, Grey Shadow se limitaba a ser el forzado asistente de la pony organizadora de eventos, algo que no era tanto de su agrado, al ser un corcel de batalla, veía eso como un mero pasatiempo sin relevancia, algo que en su época eran labores atribuidas a los arlequines o saltinbanquies que los aristócratas contrataban para amenizar sus eventos. Sin embargo, comenzó a notar algo que no veía en centurias: los ponies reían, jugaban, festejaban era algo que pocas veces presencio en sus tiempos, algo que ni él ni sus tropas pensaron vivir para ver realizado: paz, verdadera y duradera paz. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un pequeño potro que lo tocó con su pequeño casco, sacándolo del momentáneo trance.
-Disculpe, me podría dar una de esas cajas de dulces que traen cargando? –dijo el potrillo con algo de timidez, con una mirada enternecedora, mientras señalaba unas bolsas que traía cargando en la carreta, las cuales preparaba Pinkie Pie para repartir entre los pequeños invitados, con dulces, pastelillos, bocadillos y algunos juguetes para las fiestas.
-Es cierto! Es hora de los bocadillos! Podría ayudarme con eso….asistente? –dijo Pinkie Pie haciendo un ligero guiño de ojo al unicornio gris.
-Ehhh…seguro, aquí tienes pequeño, disfrútalo –dijo Grey Shadow mientras usaba su magia para levitar una bolsa al potrillo, quien la sostuvo con su hocico.
-Muchas gracias -dijo cortésmente y se retiró a donde estaban sus padres, mostrándoles el pequeño pero significativo detalle. El resto de los potros y potrancas se arremolinó alrededor del unicornio milenario, quien empezó a repartir las bolsas entre los asistentes. Cuando terminó, vio a las potrancas y potrillos platicar a gusto, intercambiando risas y mostrando orgullosos el contenido de sus obsequios, además de ver como la "cutieañera" disfrutaba con sus padres el festejo. El siempre serio y profesional militar sintió como sus ojos se humedecieron ligeramente. Recordó que uno de los propósitos de su legión, además de velar por la seguridad de su Princesa de la Noche, era proteger a los más indefensos, en especial a los pequeños potros, quienes en su época eras los más vulnerables, y prometió que con su propia vida haría todo lo posible por protegerlos. Y verlos convivir y divertirse con total libertad lo hizo sentir que las batallas y sacrificios hechos por las legiones siglos atrás habían valido la pena, y que también las fiestas eran una buena forma de compartir esa alegría entre los demás. Nuevamente, sus pensamientos se vieron interrumpidos por Pinkie Pie, quien le llevaba un plato con pastel.
-Quiere una rebanadita? Lo hizo la señora Cake, y esta de…li…cio…soooooooo!
-Ooohh… gracias, Risueña Pinkie Pie –dijo Grey Shadow, agradeciendo el postre recibido.
-Bueno, espero le haya gustado esto, porque tenemos muchos otros lugares que visitar, saldremos en unos 15 minutos –susurró Pinkie Pie, quien retomó sus rutinas de fiesta para amenizar a los invitados, dándole suficiente tiempo al unicornio para ir repartiendo el resto de presentes y regalos, así como de disfrutar su pastel, postre que pocas veces podía disfrutar.
Terminada esa celebración, se dirigieron a las siguientes actividades que estaban marcadas en la libreta de la pony rosada. En cada festejo, Grey Shadow pudo atestiguar como Pinkie Pie daba lo mejor de sí misma para complacer y alegrar a los ponies, un entusiasmo y una energía que nunca antes había visto, el cual era recompensado por la aprobación y los aplausos de la multitud. Ver tantas caras felices y tantas sonrisas le hizo pensar que realmente la labor de la peculiar pony terrestre era algo necesario en las nuevas épocas, una consecuencia lógica de la paz alcanzada a lo largo de los siglos de lucha, algo que realmente ameritaba celebrarse.
Tras terminar con el último festejo, los dos ponies se dirigieron nuevamente hacia Sugar Cube Corner. El unicornio gris apenas podía jalar la carreta que llevaba y se veía extenuado, algo que no comprendía, cuando antes podía pasar jornadas enteras de pie, mientras que Pinkie Pie avanzaba dando pequeños saltos, sin mostrar ni una pizca de agotamiento.
-No se cansa…. por hacer todo esto….risueña Pinky…Pie? -pregunto Grey Shadow, jadeando y sacando la lengua por el cansancio.
-Bueno, a decir verdad, si, es algo agotador, planear todo esto no es fácil, y menos cuando es un día como este con varias celebraciones, pero soy muy dedicada a mi labor, y al ver como los ponies se alegran, es suficiente para mí, repartir felicidad y alegría es mi propósito, y es muy satisfactorio, pues la felicidad se expande como el polen en el campo, la risa es contagiosa, y es algo que es muy saludable para todos, en una fiesta nadie pelea, nadie discute, todos disfrutan y ríen, y si yo puedo hacer que esos ponies se olviden de sus problemas y tristezas y estén alegres por un rato, mi labor está completa, si ellos están felices, yo estoy feliz.
-Viéndolo de ese modo, tiene lógica lo que dice –dijo Grey Shadow.
-Yo sé que no es igual que su trabajo, que era proteger a la Princesa y al reino y hacer todas esa cosa de militares que hacia –dijo Pinky mientras imitaba movimientos de marchas y saludos militares -, pero quiero suponer que usted hacia su trabajo con mucha pasión, pues así es como yo lo hago, y si la gente está feliz con lo que hago, mi trabajo ha sido exitoso.
-Eso….es realmente muy sabio.
-Solo es lo que siento, y me hace sentir bien.
El unicornio no podía creer que, pese a esa actitud tan extravagante e incluso infantil que la pony rosada proyectaba, había dicho grandes verdades, y realmente era alguien que estaba dedicada a realizar su labor de forma tan comprometida como él mismo lo hacía siglos atrás. Él brindaba seguridad, mientras que ella brinda felicidad, la cual era igual de importante para los habitantes del poblado, y al final era lo que se buscaba tras tantos años de luchas: prosperidad.
Tras un rato de recorrido, los dos ponies llegaron a Sugar Cube Corner, donde Grey Shadow dejo la carreta con todas las cosas que sobraron del agitado día, y se sentó un momento para descansar y recuperar el aliento, algo que fue interrumpido por la pony rosada.
-Okie Dokie Lokie! Por hoy terminamos, y usted fue un asistente muy servicial, tal vez lo contrate más seguido para los días en que tengo mi agenda abarrotada –dijo Pinkie mientras abrazaba al unicornio gris, quien se veía particularmente cansado.
-YA SE! Como terminamos todos los festejos que tenía programados del día, que le parece si lo llevo a conocer a mis padres? Le aseguró que será toda una experiencia, son los ponies más animados y agradables que usted haya visto antes en su vida, no se arrepentirá!
Grey Shadow no sabía que decir ante esa respuesta, y tampoco era algo que quería imaginar, si ese era el comportamiento de la pony terrestre, suponía que los padre de Pinkie Pie serían el doble de animados y efervescentes, lo cual sería algo bastante problemático y demasiado para sus nervios, pero sin otra opción, decidió aceptar la "generosa" oferta de la pony fiestera.
-Está bien, risueña Pinky Pie, la acompañare, indíqueme el camino -dijo el unicornio. Ambos ponies emprendieron el viaje. El recorrido era largo y tedioso, pero el mayor reto para el general fue mantener la calma, debido a que la pony rosada hablaba sin parar de mil y un temas al mismo tiempo y a una velocidad inaudita, lo que estaba comenzando a desesperar al milenario potro, pero al no poder hacer ni decir nada por las expresas ordenes de la Princesa Luna, su única opción era aguantar con heroica paciencia, lo cual era una tarea titánica, incluso para las amigas de la pony fiestera. Tras un rato de recorrido, llegar a la granja de rocas de la familia Pie. Grey Shadow se asombró al ver que Pinky Pie proviniera de un lugar tan gris y monótono. La pony terrestre literalmente pateo la puerta con sus cascos traseros y entró a la vivienda.
-Ya llegue familiaaaaa!- dijo Pinky, mientras su familia estaba sentada alrededor de la mesa.
-Hija mía, sabeis bien que debeis avisarnos cuando pretendais venir a visitarnos, y quien es este sujeto que os acompañais?
-EEHHH, QUIEN….AAAAHHHH, SIIIII! es un invitado, digamos que es…..alguien que me han puesto como un asistente por este día –dijo jalando a Grey Shadow, quien apenas pudo esbozar una sonrisa algo fingida.
-En ese caso, es usted bienvenido a nuestra humilde morada, yo soy Igneous Rock, mi esposa Cloudy Quartz, y mis hijas: Marble Pie, Limestone Pie y Mud Pie, y usted es…?
-General Grey Shadow, mi señor, recién asignado a Ponyville, y en esta ocasión vengo encargado de ciertas diligencias con su enérgica hija.
-MMmhh, su nombre me resulta particularmente familiar, si…..creo de algún lado…..tal vez lo recuerde después, gustais acompañarnos a la mesa?
-Sera un honor, señor –dijo educadamente. El unicornio acompaño al pony terrestre y se acomodó en la mesa, mientras Pinky se sentaba a su lado, dando brincos de alegría. Una vez que todos estuvieron sentados, Cloudy Quartz sirvió a todos los presentes su clásico platillo de sopa de roca. Grey Shadow tomó un sorbo del peculiar platillo y comenzó a saborearlo.
-Mhhhhh, esta sopa es deliciosa, señora mía, me recuerda a la que una vez comíamos antes en el campo de batalla, cuando pasamos por Maresotta.
-Me alegra que alguien aprecie nuestra comida tradicional, y veo que la conoce de antaño.
-Así es, de hecho conozco un poco este rumbo, muchas rocas de esta granja se usaron para la construcción del Castillo de las Hermanas Nobles e incluso de nuestra fortificación.
-Aaahh, debe referirse usted a mi antepasado, Vulcanis Rock, quien prestó diversos servicios a la corona, aunque eso fue hace ya muchos siglos atrás.
-Es lo más seguro, las piedras de esta granja eran fuertes y sirvieron para construir una buena parte de Canterlot, tal vez las requiramos para futuras remodelaciones a nuestra fortaleza.
-Sabe, me está agradando, hace mucho que no sostenía una plática con alguien tan educado y que aun valora la cultura y las tradiciones antiguas.
-Ve? Le dije que le agradaría –susurró Pinky Pie al unicornio gris.
-Es un honor, señor mío, usualmente en mi ámbito de trabajo ya no se ve gente así tampoco.
-Y decidme, cuales son los servicios que vos desempeñais en Ponyville?
-Vera, soy protector de ese poblado, fuimos asignados después de despertar de nuestro encierro de mil años –dijo un poco más confiado.
-Encerrado? No es usted parte de la Guardia Real al servicio de la Princesa Celestia?
-No, yo pertenezco a la Legión Oscura, a cargo de la ….
En ese momento vio que los rostros de Igneous Rock y Cloudy Quartz esbozaban una expresión de terror y después de indignación, solo las hermanas de Pinky Pie se mantenían al margen al no saber de qué hablaban. Igneous se levantó y azotó su casco derecho en la mesa.
-YA RECORDE SU NOMBRE, ALIMAÑA DE MAL TALANTE, USTED ES EL SECUAZ DE LA USURPADORA NIGHTMARE MOON, LA QUE ATENTO CONTRA LA PORTADORA DEL SOL! HEREJE! IMPIO! ALIADO DE LA MALDAD! ENEMIGO DE EQUESTRIA! TRAIDOR!
-Oiga, no me diga así, soy un humilde servidor público y empleado de la corona…..
-LARGO DE MI CASA, LOS ENEMIGOS DE LA LUZ, LOS PROFANOS Y TRAIDORES A SU MAJESTAD LA ÚNICA Y OMNIPRESENTE CELESTIA NO SON BIENVENIDOS A ESTA MORADA! FUERAAAAA! –gritó Igneous. Viendo esa situación, Pinky Pie decidió intervenir.
-PAPAAAAAAA! Tranquilízate! General, podría esperar afuera por unos minutos? –dijo la pony rosada, mientras empujaba al confundido unicornio hasta la puerta de salida.- Espere aquí, en lo que hablo con mi familia y arreglo este ligerísimo malentendido.
Pinky Pie dejó fuera de la morada al unicornio gris, mientras podía oír como discutía con sus padres. El milenario militar estuvo casi media hora, sentado afuera de la vivienda, pensando en lo que había visto y oído. Suspiro entristecido al saber que aún había ponies que lo recordaban, pero por su traición, y la traición de Nightmare Moon, y que aun conocían ese vergonzoso episodio que muchos llamaron "la herejía de la oscuridad", algo que lo desanimo bastante, pues pensaba que ya había logrado sepultar esa parte del pasado que lo perseguía y atormentaba. De pronto, la puerta se abrió y vio a Igneous Rock y su esposa, acompañados de Pinky Pie.
-Papa tiene algo que decirle, señor Grey Shadow –dijo la pony rosada-, verdaaaaaad?
-Si…..mire, lo siento…mi hija me explicó todo, desde su resurgimiento hasta vuestra llegada a Ponyville, usted debe entender que las tradiciones son difíciles de superar y compaginar con el presente, así que….considero que…..le debo a vos una disculpa por mí anterior arrebato….yo…lo siento mucho.
-Descuide –dijo Grey Shadow un poco más reconfortado-, sé que para muchos nuestra legión aún sigue siendo vista como algo maligno e incluso herético, pero le aseguro que las acciones por las cuales fuimos castigados han quedado en el pasado y hemos sido indultados por las propias regidoras reales, y nuestro compromiso sigue siendo velar por la justicia y el bienestar tanto de las princesas como de la buena gente de Equestria.
-Ves? Te dije que ya estaban reformados, deja de poner esa expresión de tristeza –dijo Pinky Pie mientras movia las mejillas de su padre para que formara una sonrisa.
-Sabeis bien, hija mía, que no me gusta que hagáis estas escenas frente a nuestros invitados –dijo Igneous severamente a la pony fiestera, quien dejo de tocar sus mejillas.
-UPSIE! Lo siento papá! –dijo la rosada apenada-, pero lo importante es que ya se solucionó este malentendido y podemos volver a cenar.
Dicho eso, todos regresaron a terminar la cena y los dos potros continuaron platicando de cosas del pasado, en un ambiente extrañamente ameno en esa casa. Una vez terminada la cena, el unicornio se despidió amablemente de sus anfitriones y emprendió el largo camino a su fortaleza, acompañado de Pinky Pie. Sin embargo, durante todo el recorrido Grey Shadow tuvo que oír nuevamente una de las clásicas "platicas" de Pinky Pie, consistentes en diversos temas que la propia pony trataba, preguntaba y contestaba al mismo tiempo de manera frenética e incontrolable, una avalancha de palabras que pronunciaba de manera vertiginosa y con tanta rapidez que era imposible de seguirle la continuidad, desesperando al milenario unicornio a niveles nunca antes vistos, tanto que era la única pony que estaba a punto de minar su legendaria pero cada vez más escasa paciencia. Afortunadamente, logró divisar a lo lejos la entrada de su amada fortaleza, algo que le trajo un poco de paz a su alma, y fuerza para soportar lo que quedaba del recorrido. Una vez que llegó a su destino, iba a hablar, pero nuevamente fue interrumpido por la pony con una nueva ráfaga de vertiginosas palabras.
-Bueno, fue un día maravilloso y agotador, estoy exhausta! –dijo Pinkie Pie mientras brincaba de un sitio a otro-, fue una experiencia interesante tenerlo de asistente, aunque le pondré un ocho de diez de calificación porque no vi que sonriera en ciertos momentos y le faltó divertirse más, no puede estar en una fiesta triste, debe verse más alegra! Pero hizo un buen esfuerzo, tal vez le pida a la Princesa Luna que nos vuelva a juntar para cuando tenga mi agenda ocupada, pero mientras, lo dejo descansar, en fin, adiosito! –dijo Pinky Pie mientras iba de regreso a Ponyville dando sus acostumbrados y característicos brincos.
El unicornio gris miró como se alejaba la pony rosada, agradeciendo a los astros que el día había terminado. Tocó a la puerta y sus guardias, al ver su expresión, lo dejaron entrar de inmediato. En su rostro era evidente que tenía los nervios destrozados, y avanzó con pasos temblorosos al interior de las barracas. Lo único que tenía en mente era llegar a su cama para poder reposar. En eso se encontró a sus tres capitanes dando instrucciones a sus tropas.
-Señor! Cómo le fue? –pregunto Whipslash. De forma imprevista, el unicornio se teletransportó a una montaña alejada donde usualmente iba cuando necesitaba desahogarse y gritó tan fuerte que incluso en Canterlot se escuchó su alarido. Una vez que terminó, se teletransportó de vuelta a las barracas, miró a todos sus legionarios fijamente y después habló:
-VECTORIA, TOMA NOTA: TROPAS! ESCUCHEN BIEN, A PARTIR DE HOY, SE IMPLEMENTA UNA NUEVA REGLA: TODO AQUEL QUE TENGA EL ATREVIMIENTO DE DESOBEDECER MIS ORDENES, SERA ASIGNADO A DESEMPEÑAR LABORES FORZADAS COMO ACOMPAÑANTE DE ESA TAL PINKIE PIE, QUEDO CLARO?- gritó el unicornio gris, lo que hizo que sus tropas tomaran muy en serio la nueva directriz. Dicho eso, se retiró a sus aposentos y cayó pesadamente sobre su cama, esperando a que amaneciera.
