Renuncia de derechos: Vamos, ya saben que Harry Potter y todo su universo son propiedad de J. K. Rowling. Bueno fuera que pudiera ganar algo con esto…

Supervivencia.

Una noche fui a buscar… en tus brazos el lugar… que hace años no supe encontrar…

(Tantas cosas que contar, La Oreja de Van Gogh)

Un tío del que nunca he oído hablar.

Esa ha sido la gran preocupación de mi madre a últimas fechas.

Tiene un hermano squib.

Al llegar a casa de tío Cyril, lo observo atentamente. Se parece a mi madre en el cabello, negro y lustroso. Posee un aire serio y a la vez, agradable. Curiosamente tenemos los mismos ojos, oscuros y brillantes, pero en él dan la impresión de pertenecerle a una persona amable y compasiva. O quizá he pensado eso cuando él me dedica una sonrisa, para luego invitarnos a mis padres y a mí a entrar en su casa, de dos plantas, bastante grande

Es una típica casa muggle. Lo sé, llevo Estudios Muggles y una vez Macmillan se puso pesado con ese tema cuando aparecieron unas preguntas al respecto en el TIMO. Tío Cyril se mueve con naturalidad, explicándoles a mis padres para qué se usa tal o cual objeto. Y no deja de sonreír. Eso es lo que me parece más sorprendente. Si yo fuera la única sin magia en una familia como la de mi madre, seguramente me deprimiría o me enfurecería. Pero él no. Parece que se ha adaptado al hecho de no poder realizar ni el más simple conjuro.

Oímos pasos en el corredor cercano al salón y pronto entra lo que parece un numeroso montón de chiquillos. Cuando puedo contarlos, veo que son cinco. Dos de ellos, un niño y una niña vestidos de verde, son tan similares que deben ser mellizos. Tío Cyril los presenta como sus hijos y de mí dice que soy su prima bruja, con tal sonrisa radiante que me he sonrojado completa.

Pronto estoy rodeada de niños. Todos me preguntan qué se siente ser bruja, si es divertido, cuánto tiempo estudio al día (esa pregunta me sorprende viniendo de la niña melliza, siendo sincera) y poco a poco, me sonsacan mi rutina diaria en Hogwarts. Están fascinados. Pero igual que tío Cyril, no se ven molestos o tristes porque ellos no sean magos. Quizá porque jamás va a esperar serlo o porque viven felices así. Me da gusto por ellos. De corazón.

No es hasta después de cenar y que los niños se van a dormir que me entero por qué hemos ido a pasar las fiestas allí. Mi padre, con voz seria, me advierte que siendo mayor de edad, tengo derecho a enterarme de lo sucedido. Cuando frunzo el ceño, sin comprender, me conduce al despacho de mi tío, una habitación cuajada de libros en sus paredes y con un globo terráqueo en una esquina, donde mi madre y mi tío muestran la misma expresión preocupada.

Al parecer, a mi madre la han chantajeando. Es sanadora en San Mungo, especializada en los efectos dañinos de los hechizos. Quieren que sea sanadora de un grupo "sospechoso" que seguramente es de mortífagos, pero hasta la fecha se ha negado. Si no coopera, van a matar a toda la familia. Mi madre ha recurrido a su hermano, quien no ha tardado en abrirnos las puertas de su casa por el tiempo que haga falta.

Hay algo que no encaja en la historia, así que paseo la mirada por las tres personas que me acompañan en la habitación. Tío Cyril, con una sonrisa tenue y apagada, relata que al saberse que era squib, lo mandaron a vivir al mundo muggle con un amigo del abuelo y nadie de la familia le habla desde entonces, salvo en ocasiones especiales, como su cumpleaños o Navidad.

Por eso mi madre está tan nerviosa, pienso. Porque le ha dado por años un trato de hielo al tío Cyril y ahora que le pide ayuda, él se la da de buena gana. Se avergüenza de su comportamiento.

Sonrío. Aunque no imagino lo que es vivir en una casa sin nada de magia, si están allí mi tío y mis revoltosos primos, siento que nada puede salir mal. Así que acepto el plan de buena gana.

Vamos a vivir como muggles.

–&–

Bienvenidos al siguiente capítulo de EPF.

En esta ocasión, descubrimos lo que la madre de Mo escondía: un hermano squib. Es con él con quien pasarán las fiestas, lo cual a Mo no le incomoda porque lleva Estudios Muggles (en HP3, el único del curso que se menciona que la lleva, aparte de Hermione, es Ernie, así que es un dato con el que se puede "jugar" libremente) y descubre que su tío le agrada y que tiene un montón de niños, que lo más probable es que no sean magos, aunque eso no les impide entusiasmarse cuando les dicen que Mo es bruja. Ya en la Saga HHP, la misma Mo mencionó que durante la guerra, ella y su familia vivieron como muggles para protegerse, pero en este fic he explicado el cómo y el por qué. Lo bueno de Mo es la escasa (por no decir nula) información que da JK de ella, así que puedo hacer y deshacer en su historia, como que en las vacaciones de Navidad de 1996 ya sea mayor de edad: en el capítulo de HP6 donde se menciona que varios de sexto van a Hogsmeade para el examen de Aparición (un veintiuno de abril), solo se quedan en Pociones Harry, Ernie y Draco (se sabe que el cumpleaños de Draco es en junio y el de Harry, en julio; el de Ernie no importa ahora, la verdad), así que para mi fic, Mo ha cumplido los diecisiete mucho antes de esa fecha, y con el presente capítulo, la hago de la edad de Hermione.

La cita de este capítulo se refiere, más que nada, a la madre de Mo acudiendo con su hermano en busca de ayuda y dándose cuenta que el trato que le dio en el pasado no fue el correcto, aunque Cyril, que después de todo ha sido feliz, no le guarde rencor.

Cuídense mucho y nos leemos a la próxima.