Una Heladería Muggle

Sus tíos no volvieron hasta la noche, durante el día Harry vio la tele, leyó el periódico, vio mas televisión, y comió a su antojo de lo que había en el frigorífico, cuidándose de que no se notara su incursión.

Fue un día muy bueno, algo cansado pero muy bueno, cuando sus tíos volvieron él dijo que no tenía hambre y subió a su habitación, esperando que su tía no notara el atraco al refrigerador.

Iba a escribirle a Neville, pero no era su día mas inspirado para la lírica así que opto por escribirle cuando supiera que decir, quizás el lunes, quién sabe.

Abrió su baúl buscando algo que lo distrajera de todo lo que lo rodeaba y lo primero que vio fue su libro sobre quidditch. Quidditch que gran deporte pensó, cuando jugaba al quidditch sentía que nada se le resistía, que todo podía hacerlo y más montado sobre su Saeta de fuego, aquella maravillosa escoba regalo de su padrino, en la que nadie lo alcanzaba, con la que podía atrapar las snitch dorada en muy poco tiempo, con la que se sentía ágil, rápido y veloz, era lo que más echaba de menos del mundo mágico además de sus amigos, el quidditch.

Empezó a leer la historia de las escobas voladoras, y de los antiguos juegos mágicos sobre escoba que dieron origen al quidditch, todo con el mismo interés o más que si fuera la primera vez que oía hablar sobre ellos. Cuando llegó a la relación de equipos ingleses de quidditch, se quedó dormido a mitad del párrafo que hablaba sobre su equipo favorito, los Chudley Cannons.

Se encontraba de nuevo en Hogwarts, pudo reconocer que estaba en el baño de los prefectos cuando vio el cuadro de la sirena, estaba dentro de la bañera, una bañera grande como una piscina, y cálida, agua calentita y con espuma de muchos colores, todo era perfecto, estaba descansando, no quería pensar en nada, solo quería disfrutar el momento, pero tal y como había ocurrido en la última semana a Harry lo interrumpían cada vez que el intentaba pensar o simplemente olvidarse del mundo por un rato, esta vez no fue tan desagradable, era como si alguien le mordisqueara la oreja, ¿qué alguien le mordisqueara la oreja? Eso nunca le había pasado, había visto hace un par de años a una pareja de séptimo con jueguecitos parecidos, pero como le recordó a su padrino, el no tenía con quién jugar...al menos a eso. Lo de Cho, bueno, Cho seguía siendo la chica que ocupaba su corazón, aunque ahora no sabía como iba a llevar ella la muerte de su, para dolor de Harry, amado Cedric. Pero no podía seguir pensando, algo le seguía mordiendo la oreja, se decidió a abrir los ojos y se le vino el mundo encima...Fue como si cayera al vacío desde la piscina del baño de los prefectos hasta...su cama, su cama de Privet Drive, fue un simple mal despertar, un despertar en mitad de un buen sueño, de esos que no se tienen muy a menudo. Y si, le habían estado mordisqueando la oreja, pero era solo Hedwig, no es que no le gustara que Hedwig demostrara ese cariño por él, si no que hubiera preferido seguir, aunque fuera en sueños, en el baño de los prefectos que volver de sopetón al numero cuatro de aquella calle por la que tantas veces había corrido huyendo de su primo y sus matones.

Acerco la mano hasta la mesilla que había al lado de la cama para alcanzar sus anteojos, una vez los tuvo puestos vi el mundo algo mas claro, hasta ahora solo había visto manchas borrosas, pero supuso que un manchurrón blanco era Hedwig, y en efecto así era. El colmo para Harry llegó cuando observo que Hedwig no traía ninguna carta. Esta al notar el enfado creciente en Harry le señalo el reloj viejo de Dudley que había en la mesita. Este marcaba las diez de la mañana y a las diez y media Harry tenía que presentarse ante su nuevo jefe.

Se maldijo a si mismo por ser tan vago y haber olvidado que hoy empezaba a trabajar en una Heladería y salto de la cama, cosa que a Hedwig no le hizo gracia ya que si no fuera por que ella tenía alas esta habría caído violentamente al suelo, aunque Harry no tenía tiempo para disculparse. Se puso la ropa que su padrino y Lupin le habían traído, era de su talla. Se puso unos zapatos negros nuevos, un pantalón vaquero negro y una camisa blanca, el uniforme de un típico camarero, además tenia varias mudas. Bajo las escaleras con solo diez minutos para llegar a la Heladería, no dijo nada a sus tíos, no desayuno, salió por la puerta dando un portazo y siguió por la calle corriendo hasta que algo lo detuvo, había chocado con alguien y le había tirado un par de paquetes al suelo, los recogió rápidamente se disculpo y echo una fugaz mirada a una joven de unos veinticinco años con la que se había topado mientras corría sin apenas saber por donde iba, era muy guapa y tenía un brillo especial en sus ojos, un brillo que Harry no había visto a mucha gente con ese brillo, pero no se paro a observarlo detenidamente solo se limito a seguir corriendo.

Cinco minutos mas tarde llegó a la plaza donde se encontraba su lugar de trabajo, aún estaba cerrado, con las cancelas echadas, eran las diez y veinticinco aún, pero había una joven sentada en la cancela, una muchacha que Harry supuso de su misma edad y la cuál observo muy guapa, era morena, con el pelo castaño por los hombros y unos ojos de un marron profundo, tenía una sonrisa preciosa a juzgar por la cara de Harry mientras la miraba. Se había acercado sin darse cuenta y el saludo de la chica lo saco de su ensimismamiento.

Hola, soy Anne, ¿ tu debes de ser el nuevo no? Eh...esto.. si soy Harry - Contesto con cara estúpida, pero recobro la habitual en unos instantes Encantada, oye no te había visto por aquí antes, ¿dónde vives? - Preguntó la chica, ya que Harry seguía sin saber que decir. En Privet Drive - Contesto cortadamente. Ajam, pues te pilla un poco lejos para salir huyendo del ogro que tendrás por jefe, no es que me guste hablar mal de el, pero ¿sabes? Es algo...como lo diría... severo "Lo que me faltaba otro Snape" ¿No será tanto no? - Murmuro Harry casi sin voz.... Si... pero ya lo comprobarás por ti mismo... ah mira ahí viene. - Dijo la joven mientras señalaba un coche rojo descapotable que se acercaba y que aparcó en la calle lateral cercana a la plaza. Ahora lo veremos- Dijo intentando parecer seguro de sí mismo Harry Buena suerte - Dijo Anne mientras levantaba las cejas y sonreía a Harry.

El hombre que se bajo del coche para nada se parecía a Snape, al menos desde lejos, era un hombre alto, y delgado, incluso atlético, se mantenía en forma, aunque tenía ya algunas canas. Un bigote para nada como el de tío Vernon afloraba entre su nariz ganchuda y sus labios. Llevaba el pelo corto y el bigote lo hacia parecer más amable y no como hacia con Tío Vernon que lo hacia parecer un trol recién levantado. Se acerco andando y miro a Harry, frunció el ceño, luego se puso serio y finalmente sonrió y dijo: Hola, tu debes de ser Potter ¿no? - Dijo amablemente mientras tendía la mano. "No, definitivamente no es como Snape" Hola, encantado, yo soy Harry Potter - Dijo aun no muy seguro de lo que había pensado. ¿Bueno, has trabajado alguna vez en algo? Anne toma las llaves ve abriendo tu Yo, no señor, no he trabajado antes en nada Bien, siempre hay una primera vez. ¿Hay algo que se te de especialmente bien? "El quiditch"- Penso para sus adentros Harry - No..señ.. Nada de señor, yo además de tu jefe voy a ser tu amigo o al menos tu compañero de trabajo, así que me puedes llamar Pier Esta bien Pier, y no, no hay nada que se me dé especialmente bien, al menos que yo sepa - Contesto algo preocupado Harry Entonces aprenderás rápido, pareces inteligente y trabajador - Dijo completamente seguro de sus palabras Pier, a Harry lo reconforto ese comentario y no comprendía por que Anne había dicho que era un ogro, ella ya había abierto y miraba sonriendo, con una sonrisa muy bonita volvió a pensar Harry. Se intentará Esta bien, Anne, ven, este es tu nuevo compañero, espero que os llevéis bien Ya nos hemos presentado antes de que llegaras - Contesto esta Ah estupendo, entonces Anne explícale como va todo y saca las mesas a la terraza. - Dijo mientras se iba hacia el interior del almacen. Ven, hay que sacar algunas sillas y mesas para los clientes, luego tendremos que limpiar un poco y ordenar la barra, después te enseñare a poner los helados y de paso si no hay clientes podemos comernos algunos, a Pier no le importara - Dijo ella en un tono no de orden si no de explicación. Esta bien.

Sacaron entre los dos varias mesas y sus correspondientes sillas, luego Anne y Harry pasaron tras la barra y esta enseñó a Harry a poner los Helados, los tres primeros no parecían unos helados, mas bien la tarta de manzana de tía Petunía, pero a partir del cuarto, ya no le cabían helados mal puestos en el estómago a Harry, empezaron a parecer helados. Luego tuvo que poner los granizados, aunque solo dos, estos eran fáciles de poner y simplemente se tomaron uno cada uno mientras esperaban a los primeros clientes. Pier no daba señales de vida, seguía en el almacén, Harry aprovechó para hablar con Anne, o mejor dicho, Anne con los monosílabos de Harry.

¿Y a que escuela vas? - Pregunto esta mientras sorbía granizado de limón. ¿Yo? Esto.. al Centro para delincuentes juveniles San Mungo - Contesto este.. casi sin querer, ya que tenía esa respuesta metida en la cabeza por culpa de sus tíos. Mmm ¿ah si? ¿ Y que hiciste para ir allí? - Pregunto con una gran sonrisa Anne Nada, son mis tíos que son mugg... que son algo raros y la tienen tomada conmigo. - Casi había soltado muggle a esta chica que tan bien le caía, y ya que no había parecido molestarle lo de que Harry fuera a un reformatorio pues no quería estropear una posible amistad. Nunca sobraban amigos y así podría tener con quién pasar los veranos si Dumbledore no lo dejaba ir a La Madriguera. Aja, yo estudio en el extranjero, en Francia, en un internado, no se está mal, pero a veces uno echa de menos el hogar, aunque por lo que has dicho ¿no te gusta vivir con tus tíos no? No, no mucho la verdad. A ti no se te nota el acento - Dijo Harry intentando cambiar de tema ¿No? Bueno será que como donde estudio hay muchos ingleses no hablo apenas francés. Será eso, ¿qué edad tienes? - Pregunto Harry, que buscaba entablar una conversación agradable. Quince años y nueve días, ¿y tu? Pues catorce hasta el treinta y uno de julio Vaya entonces Pier te celebrará una fiesta sorpresa, ups no tenía que habértelo dicho ya no será sorpresa - Dijo sarcásticamente la última frase, mientras sonreía a Harry. ¡¡Harry!! Ven aquí un momento, tengo que hablar contigo.- Lo llamo desde la barra Pier Bueno me llaman, ahora vuelvo - Se despidió de Anne y se fue a ver quería "el jefe". Hola de nuevo Harry, bueno tengo que hablar contigo, no puedes empezar a trabajar... bueno no puedes trabajar sin saber antes cuanto vas a cobrar y el horario - Dijo este mitad sonriendo, mitad serio. Es verdad, ¿qué horario tiene la Heladería? - Pregunto Harry Pués abre a las diez y media y cierra por la noche cuando se vayan los últimos clientes, suele ser sobre las ocho. - Contesto este Esta bien, me quedo todos los turnos y sin días libres - Dijo rápidamente Harry, quién había encontrado la posibilidad de pasar por casa de los Dursley solo para dormir y comer. Bueno...no se..quizas sea demasiado para ti, te advierto que esto es muy cansado... Tranquilo... no así no me aburriré, necesito algo de ejercicio, si no se me dormirá el cuerpo, además no tengo otra cosa que hacer hasta septiembre. Esta bien, ya que tantas ganas tienes, aunque tendrás descanso de una hora para comer. y respecto a tu sueldo, bueno serán 2 libras fijas más 0.50 libra por hora y una libra por las horas a partir de las ocho de la tarde, ¿te parece bien? - Dijo este dejando claro que aunque intentara negociar no iba a cambiar nada. Si, estupendo.- contesto Harry, al que el sueldo le daba igual, ya que tenía aún mucho dinero en Gringotts, pero penso que no le iba a venir mal algo para comprarse algunos caprichos que se diera. Entonces vete a ayudar a Anne que ya empiezan a llegar clientes - Con todo el ajetreo del primer día eran ya las cuatro de la tarde y Harry ni se había enterado, la Heladería estaba empezando a llenarse y Anne aún podia con todos los clientes pero dentro de poco necesitaría ayuda, así que, que mejor que hacer prácticas mientras no tuviera prisas.

Harry se acercó a una mesa en la que había un caballero leyendo el periódico, este solo pidió café, ¿café? Eso no sabía como se hacía, nunca lo había echo en una maquina como la de la heladería. Pier que advirtió el apuro de su nuevo camarero y que estaba detrás de la barra sin nada que hacer ya que aún no había cola para probar sus famosos helados, le puso el café a Harry mientras le enseñaba como se usaba la maquina, algo que Harry creyó sencillo tal como lo hacia y explicaba su jefe, del que por cierto aun no había signos del famoso ogro. Luego comprobó que no era tan sencillo, sobre todo para un novato. Tras quemarse con la leche y el propio café varias veces, consiguió poner un café con leche, bajo la atenta mirada de Pier. Anne se había encargado ya del cliente del periódico el cuál aun seguía allí después de cuarenta y cinco minutos, los que Harry había tardado en aprender a poner cafés. Parecía inmerso en el periódico.

Harry pasó todo el resto de la tarde poniendo cafés, tés, helados y granizados, no parecía estar en la Gran Bretaña si no mas bien en Mallorca, por como sus tíos se la habían descrito, no a él si no a su primo pero como él no era sordo, era un lugar donde la gente se lo pasaba de la playa a los chiringuitos, donde tomaban helados y granizados, y donde hacia calor. Justo como hoy, pensó Harry, a quién le pareció que todo el mundo en Londres había decidido ir a por uno de los buenísimos helados de Pier.

El flujo de gente no paro hasta las ocho de la tarde, a partir de esa hora empezó a menguar para dejarlos cerrar sobre las ocho y media. Cuando tenían todas las mesas guardadas y todo recogido Pier los invitó a un helado para recompensarlos por el buen trabajo echo. Cerró el local y se despidió de ellos y se fue en su coche. Anne y Harry se quedaron a solas.

Bueno pues hasta mañana Anne - Se despidió Harry, que estaba deseando acostarse para descansar. Adios Harry, y bien echo, para ser tu primer día no a estado mal - Dijo ella, aunque... se notaba la guasa en su voz.

Ella hizo un gesto de despedirse con la mano y se encaminó hacia el lado contrario del que iba Harry. Harry se encaminó por la ya oscura calle que lo conducía a la casa de sus tíos. Durante el camino no vio ningún perro negro gigante que lo mirara fijamente, ni tampoco estuvo a punto de atropellarlo ningún autobús mágico, cosa que a Harry no le hubiera parecido para nada extraño. Tardo solo diez minutos en llegar al número cuatro de Privet Drive en el que entro sin llamar y subió a su habitación, no tenía ganas de ver las desagradables caras de sus tíos y primo, pasaba por la puerta entreabierta de la habitación de su primo y le vino el hilillo de una música que no había oído antes, unas guitarras desgarrantes y una voz aguda y muy buena...

Keep your distance, walk away, don't take his bait.

Don't you stray, don't fade away.

Watch your step, he's out to get you, come what may.

Don't you stray, from the narrow way.

I'm running and hiding in my dreams you're always there.

You're the Phantom of the Opera, you're the devil, you're just out to scare.

You damaged my mind and my soul it just floats through the air.

Haunt me, you taunt me, you torture me back at your lair.

A eso lo siguió un solo que ni la guitarrista de Salem podría equiparar, Salem es un grupo muy conocido y aclamado en el mundo mágico, pero no hacían esta música tan buena, ni mucho menos.

Harry entró en el cuarto de su primo sin que este se diera cuenta ya que estaba viendo la tele, lo que parecía un concierto, vio sobre la cama la caratula del DVD, un disco muggle en el que se guardan datos como video y música, y leyó : IRON MAIDEN, ROCK IN RIO. No los conocia mucho pero ya le gustaban, decidió preguntarle a su primo:

Eh... Dudley, oye... ¿qué tipo de música es esto? - Pregunto intentando no asustar a su primo. Son Iron Maiden Harry, el mejor grupo de Heavy Metal de todos los tiempos, son británicos, y llevan mas de veinte años tocando. - Dijo Dudley quien no se daba cuenta de que estaba hablando tranquilamente con su primo el mago, ya que estaba demasiado absorto en el televisor, como era normal en él, aunque ahora no lo miraba como antes que parecía aburrido, si no con un interés y un afán por no perderse ningún detalle que sorprendió a Harry.

I am a man who walks alone

And when I'm walking a dark road

At night or strolling through the park

When the light begins to change

I sometimes feel a little strange

A little anxious when it's dark.

Fear of the dark,fear of the dark

I have constant fear thas something's always near

Fear of the dark,fear of the dark

I have a phobia that someone's always there

Esta era otra canción, otra también muy buena, los guitarristas parecían estar jugando mas que tocando ante muchos miles de personas. Harry se sentó junto a su primo sin que este saliera corriendo y disfruto del concierto, repitieron algunas canciones y luego Harry se despidió de su primo.

Buenas noches Dud - Dijo este amablemente. Buenas noches Harry, me alegro que te gusten también a ti - Dijo su primo, algo raro, Harry no sabia que era, pero lo notaba mas raro que el año pasado, o sencillamente diferente, sobre todo por el echo de tratarlo normalmente, sin huir, sin temblar, sin echarse mano a la rabadilla.

Salió por la puerta y dejo a su primo con sus videos de Iron Maiden, para ir el mismo a ver si le quedaba aún algo de dinero muggle del que había cambiado en la estación para el verano. Cuando llegó a su cuarto encontró una lechuza parda sobre la cama, Hedwig la miraba con recelo, como hacía con todas. Harry se acercó y esta puso la pata para que él cogiera la carta. Cuango la desató esta salió por la ventana a la noche oscura.

Hola Harry

Ya se que hablamos ayer, pero se me olvidó decirte que me escribieras para contarme como te había ido el primer día de trabajo, que tal es tu jefe, si hay alguien mas trabajando allí, si has visto algo raro, en fin todo sobre la heladería. También quiero que me digas que sabores de helado hay y como no, tu horario y aunque solo sea por curiosidad cuanto cobras, no me gustaría que te explotaran, un abrazo de mi parte y de Remus.

Hocicos

Harry sonrió alegremente, ayer había hablado con su padrino y Remus Lupin y hoy ya tenía carta suya, definitivamente este verano estaba siendo mejor de lo que lo esperaba. Busco en el baúl un pergamino y una pluma, como no encontraba ninguna se aventuró a usar un boligrafo viejo de Dudley que había desechado este último simplemente por que un compañero de su clase tenía uno mas caro, por lo demás el bolígrafo estaba nuevo. No era lo mismo que una pluma, pero creyó que a Sirius no le importaría, además pensó en enviárselo al Señor Weasley a la vuelta de Hedwig para así alegrarle un poco su no tan seguro alegre verano. Al señor Weasley, el padre de Ron, le apasionaban los objetos muggles. Ron... también tendría que escribirle a él, Ron se moriría de envidia cuando supiera que Harry iba a pasar el verano acompañado de una preciosa muchacha y no como el que lo iba a pasar desgnomizando el jardín, aunque Harry hubiera dado lo que fuera por pasar el verano en La Madriguera, cerca del mundo mágico, cerca de sus amigos. Tambíen tendría que escribir a Hermione, quizás sus padres la pudieran llevar algún día a la Heladería, Harry invitaría por supuesto, ya que no tenía otra cosa en la que gastar su elevado sueldo, o quizás en algún disco de Iron Maiden o de algún otro grupo de Heavy Metal y un reproductor por supuesto. Bueno, ya había desvariado en sus pensamientos, volviendo a lo que estaba, se puso a escribir la respuesta a Sirius, acordándose de pasar por alto lo guapa que era Anne.

Hola Hocicos

La heladería esta cerca de casa de los Dursley, hay mucho trabajo, parece como si todo Londres quisiera tomar un helado de Pier, mi jefe, es muy amable y simpático, me ha ofrecido un buen suelto, dos libras fijas y media por hora hasta las ocho de la tarde (empezamos a las diez y media de la mañana, yo escogí el horario completo para no estar cerca de los Dursley) tengo una compañera que me ayuda en las mesas mientras Pier esta tras la barra. Los helados los hay de todos los sabores, excepto quizas de sabor de galleta para perros, pero seguro que otro te gustará, también tenemos granizados de limón que están buenisimos. Espero que te vaya bien a ti también, por cierto Sirius, me gustaría saber si hay alguna manera magica de escuchar los discos compactos muggles, es que mi primo tenía hoy un disco de un grupo llamado Iron Maiden y son muy buenos, pero en Hogwarts no funciona nada electrico según leyo Hermione en Historia de Hogwarts. Pregúntale a Remus, quizás el sepa como. Gracias por interesarte, ya te enviaré un disco para que los oigas tu también.

Harry

La releyó y le pareció que no se olvidaba de nada así que la doblo y la puso sobre la pata de Hedwig y se la envió a su padrino. Luego calló rendido aún con la ropa en la cama.