GULAG

Hoy desayuné tacos de tortilla de Boria con huevos lavados por Yuriy y me acordé de todo nuestro Nemesis. Te amo hermosa! Ya quiero curarme para poder reírnos estridentemente como siempre!

Advertencias del capítulo: Tortura psicológica, amenazas de muerte, violación.

Capítulo 4

Herzeleid

-Maldición, ¿Por qué tardaron tanto? – preguntó Ian, quien los estaba esperando afuera junto con otros presos

-El muy idiota se escondió – respondió Spencer – ya vámonos

Jaló a Yuriy del brazo para que caminara tras ellos.

Una poderosa tormenta de nieve azotaba a Gulag, y todos sufrían por la baja temperatura. Yuriy veía muy bien a través de ella, pero apenas podía caminar y se tropezaba con las rocas del piso. La humedad y el frío traspasaban su uniforme, y apenas lograba mantenerse de pie, estaba exhausto, no había logrado dormir nada por estar preocupado por Brooklyn y ahora éstos locos iban a despertarlo para llevarlo a quien sabe dónde.

Entre todo el forcejeo que se dio dentro del edificio para que Spencer lo sacara y el frio que tenía ahora, no había podido preguntarles a dónde lo llevaban, empezó a imaginarse lo peor, recordando esos húmedos pasillos donde Kai lo había llevado…

-Tengan cuidado donde pisan – dijo Spencer

Yuriy se dio cuenta de que ésas rocas con las que había tropezado no eran eso, sino cuerpos.

Prisioneros que desafortunadamente no habían logrado ponerse a salvo a tiempo y se habían desmayado, quedando ahí, muertos en el piso, siendo cubiertos por la nieve.

Yuriy se dejó guiar por Spencer, tratando de no mirar hacia los pobres presos que se encontraban debajo de ellos.

Pobres no. Suertudos ellos, que por fin son libres. Pensó Yuriy.

El camino se le hizo eterno, los pasillos eran largos e interminables y sus piernas y extremidades se le engarrotaban cada vez más. Su cara se le congelaba y su nariz había comenzado a arderle por el frío.

Finalmente, con mucho esfuerzo, llegaron al edificio 1989 y Spencer metió a Yuriy con fuerza. Cerraron la puerta y empezaron a caminar hacia el fondo, y obligaron al ojiazul a hacer lo mismo.

Notó al instante la diferencia de temperatura, el edificio estaba caliente, habían sustituido las sábanas de tela por pieles, y habían forrado todas las paredes con cartón para evitar que el frio se colara.

Yuriy pudo escuchar algunos gritos y gemidos de chicos, y alguna que otra mujer, siendo abusados sexualmente en las camas privadas de cada uno de los amigos de Kai.

No puede ser… pensó Yuriy así que eso es lo que quiere…

Finalmente llegó a la cama de Kai, pero él no estaba ahí. Sino detrás de ellos.

-Tardaron mucho – escuchó la voz del chico y se giró para encararlo – ya iba a ir a buscarlos – le dijo a Ian y a Spencer, y después fijo su mirada en él – Hola, Yuriy – quien no respondió – te ves cansado.

-No dormí nada por tu culpa, ¿Por qué fueron a despertarme?

Kai sonrió y se sentó en su cama, les hizo una seña a sus compañeros de que los dejaran solos y ambos se quedaron en el pequeño cuarto de Kai. Yuriy aún podía percibir los gritos de los demás siendo violados y miró fijamente al ruso de 26 años.

-Ven, siéntate junto a mi – le indicó con su mano que se sentara a su costado izquierdo

Va a violarme pensó Yuriy y se quedó parado donde estaba.

-¿Para qué me trajiste aquí? – repitió la pregunta.

-Tu edificio no está acondicionado para éste tipo de tormentas. Muchos en él morirán ésta noche, incluyéndote. Y te dije que yo soy quien te matará, no quiero que un estúpido evento climático me robe tu vida.

-Mi vida no te pertenece

Respondió rápidamente Yuriy, sorprendiéndose a sí mismo y a Kai por la cruda y pronta respuesta.

Ambos se quedaron en silencio, aun escuchando los gritos y gemidos de los demás en los cuartos.

-¿Vas a violarme? – preguntó Yuriy

Kai lo miró y se empezó a reír.

-¿Quieres tener sexo conmigo? -Yuriy se sonrojó y negó con la cabeza.- ¿Y por qué te pones nervioso? – Kai se volteó a verlo y puso una mano en su pierna –…Yuriy

Cuando la distancia entre ellos comenzó a reducirse, el pelirrojo se levantó.

-Si vas a obligarme hazlo ya, quiero regresar a dormir

Kai se acostó sobre su espalda y colocó sus brazos detrás de su cabeza. Yuriy no pudo evitar notar cómo sus músculos se marcaron, ya que el ruso no llevaba suéter debido a la rica temperatura de su cuarto.

-No te traje para eso – respondió Kai – ya te dije, si regresas morirás y quiero ser yo quien reclame tu vida

-La cual no te pertenece – respondió el pelirrojo

-Tranquilo… - Kai lo miró – de eso hablaremos mañana. Ven a dormir.

-¿Contigo? – Yuriy se acercó a la puerta

-O puedes ir con mis amigos – rio – pero ellos si te violarán y te harán sangrar por…

-Ya sé lo que pasa cuando te violan, Kai – respondió Yuriy y el mencionado sintió un escalofrío cuando su nombre fue mencionado por esa suave voz –pero no quiero acostarme en tu cama, no confío en ti y no quiero…

-Mira, idiota – Kai se levantó y tomó a Yuriy por el cuello de su suéter, aventándolo a la cama violentamente – vas a acostarte a dormir ya.

-No puedes obligarme.

Kai se subió sobre él y lo tomó de los brazos, aprisionándolo contra la cama. Yuriy sintió la erección de su atacante a través de la ropa.

-No hagas las cosas más difíciles – Kai continuó sometiéndolo – no puedes hacer nada contra mi

Tenía razón, trató de quitárselo de encima, pero el chico de ojos rojos era demasiado fuerte, y no podía moverlo, de hecho su cuerpo había comenzado a reaccionar ante la dureza de Kai contra su vientre.

-Vale, OK, dormiré contigo, pero ya quítate de encima

Kai lo soltó y se hizo a un lado. Se quitó las botas y se acostó en la cama. Yuriy se quitó sus botas también y se acostó junto a él, lo más a la orilla que pudo.

El pelirrojo se quedó boca arriba. Ésa posición le inducía el sueño, pero no se dormía hasta que se giraba. Estaba exhausto.

Por su parte, el otro se volteó dándole la espalda a Yuriy. Se sentía cansado, los nuevos prisioneros se habían portado difíciles y había tenido problemas controlándolos, Boris había exigido casi unos doscientos para sus experimentos, la mayoría niños. Pero a pesar de eso, por alguna razón, la cual él sabía muy bien, le estaba costando trabajo relajarse y dormir.

Había decidido no violar a Yuriy, aún, pero tener el cuerpo del ojiazul a su lado encendía su fuego interno, deseando hacer suyo a ese hermoso ruso de cabello rojo.

-¿Eres virgen, Yuriy? – preguntó, sabiendo que éste seguía despierto

-No es asunto tuyo – respondió el pelirrojo

-Mañana lo sabré – Kai sonrió

-Ya voy a dormir – Yuriy se giró, de frente a Kai, no confiaba en darle la espalda

Tras unos minutos de silencio, Yuriy finalmente quedó rendido y se durmió profundamente. Kai se dio cuenta ya que su respiración se volvió más lenta y dejó de moverse más que el movimiento de su pecho al respirar.

Se giró y encaró a Yuriy. Los suaves rasgos del pelirrojo finalmente descansaban, mostrando un hermoso rostro relajado, como no lo había visto. Se acercó a él y aspiró su aroma. Reconoció el olor de la cocina y percibió su calor a la distancia.

Pensó en besar sus labios, pero no quería desear aún más al chico, ya que sabía que al final iba a terminar matándolo.

Continuó viendo el rostro del pelirrojo hasta que se quedó dormido.

A la mañana siguiente las campanas que anunciaban el desayuno lo despertaron. Abrió sus ojos y se encontró cara a cara con Yuriy, quien seguía dormido. No se había movido ni un centímetro.

Kai lo observó durante casi un minuto, hasta que se levantó y se estiró, sintiendo súper rico en sus extremidades y su espalda.

-Despierta, Yuriy – agitó su brazo para que éste volviera a la realidad. Tan pronto Yuriy abrió los ojos, Kai arrancó nuevamente la insignia de su suéter y sacó la cuadrada, cosiéndosela.

-¿Hoy si me vas a matar? – preguntó Yuriy, despertando

-Sí. Hoy sí.

Yuriy tuvo un escalofrío al escuchar tal declaración y sintió un vacío en su pecho.

-Sólo déjame terminar en la cocina – para despedirse de Max y de Ray, incluso de Brooklyn si es que lo encontraba- y dejaré que hagas conmigo lo que quieras después de la comida

-No, gracias. Será ahora. – Kai lo obligó a levantarse y Yuriy vio como los demás los escoltaban fuera del edificio.

Ambos se quedaron congelados cuando dieron su primer paso. Justo afuera del edificio había una pila de cuerpos, los cuales eran trasladados a camiones, pero más y más cuerpos seguían llegando, todos de los presos que habían fallecido la noche anterior.

-Ahí estarías tú si no fuera por mí – le comentó el mayor y lo obligó a caminar, Yuriy en shock por la cantidad de cuerpos que se encontraban a su lado.

-¿Qué más da si vas a matarme?

Kai no respondió y llegaron a un puesto de comida, donde nuevamente todos se hicieron a un lado para dejarlos pasar.

Ambos pidieron su razón y por supuesto, Kai consumió la de Yuriy. Él no dijo nada en todo el rato, ni siquiera cuando entraron a Prisioneros Holgazanes.

Yuriy pensó que Kai lo llevaría ante ese tal Boris, pero no fue así. Lo metió a una de las primeras puertas que llegaron y el pelirrojo vio con horror como Brooklyn estaba amordazado a una silla, con la cabeza baja.

-¡Brooklyn! – gritó y corrió hasta él.

En la habitación no sólo estaban ellos 3, si no Ian, Spencer y un guardia.

Su amigo estaba consciente y no veía señas de que lo hubiesen lastimado.

-Yuriy… - dijo Brooklyn, feliz de verlo

-Tienes suerte de que tu amigo me caiga bien, no le tocamos ni un cabello. Pero…

Kai se acercó a Yuriy y le dio una navaja grande, de mayores dimensiones que las que Yuriy les había visto antes.

-¿Y esto? – Reclamó Yuriy – sé lo que quieres que haga. Ya te dije que no pienso hacerlo.

-Ni siquiera sabes qué es lo que te voy a pedir… - Kai se cruzó de brazos. – Brooklyn lleva aquí desde anoche, no ha comido nada. Sólo está esperando a que – hizo un movimiento en su cuello, cómo si lo estuviera cortando con su dedo – termines con su sufrimiento.

-Ya te dije. No mataré a nadie – Yuriy le tendió la navaja, para que Kai la tomara – prefiero morir yo.

-O, pero claro que sí –Kai sacó una pistola de un cajón. Checó las balas, la cerró y le quitó el seguro – te mataré ahora mismo si no lo matas a él

-Kai, por favor, se razonable – le pidió Brooklyn – el chico acaba de llegar, y no olvides que yo…

-Lo se

Kai le apuntó a Yuriy, directamente a la cabeza. Éste sintió una potente descarga de adrenalina y sus ojos se llenaron de lágrimas por el pánico.

-¡Kai! – Gritó Brooklyn – déjalo

Yuriy no hizo nada, siguió tendiéndole la navaja, esperando a que él la tomara, a pesar de tener la pistola apuntando a su cabeza.

-No tengo miedo de morir – dijo Yuriy – ya no. Pero no mataré a Brooklyn – aventó la navaja a un lado del cuarto – Y si quieres dispararme, hazlo

-Estás consciente… - empezó a decir Kai- de que esta vez es en serio. Si no matas a Brooklyn ahora, será tu cabeza a la que le volaré los sesos.

Las lágrimas de los ojos de Yuriy empezaron a caer por su rostro.

El peli azul se colocó frente a él. La pistola apuntando directamente a la frente de Yuriy.

-Tienes diez segundos – dijo – diez

Spencer tomó la navaja y se la entregó en la mano a Yuriy.

-Es mi amigo – le rogó Yuriy

-Nueve… ocho – continuó

-No lo haré – Yuriy abrió su mano y la dejó caer al piso

-Siete… seis… cinco…

-Hazlo, Yuriy – dijo Brooklyn, cuatro dijo Kai – yo te metí en esto

Yuriy negó con la cabeza y cerró los ojos.

-Tres…

-¡Kai, ya! – Gritó Brooklyn, dos… - ¡Kai!

-Uno…

Yuriy apretó los ojos y escuchó a Kai jalar el gatillo. Brincó. Ya se hacía muerto.

Pero la descarga jamás se dio.

-No puedo creerlo – Kai bajó la pistola – en serio… no vas a hacerlo

Yuriy abrió los ojos y vio que le sonreía maquiavélicamente.

-Bueno Yuriy Ivanov… -Kai abrió la pistola y le mostró el barril.

-Está vacío – Yuriy se sorprendió

-Vaya, vaya… - Kai le regresó la pistola a Spencer- Realmente prefieres morir que tomar una vida

-Ya te lo había dicho – el ojiazul secó sus lágrimas – no seré responsable por la vida de nadie

Kai se acercó a Yuriy. –Eres un cobarde. Pero... no un asesino. – le sonrió

El pelirrojo se quedó confundido.

-Déjenos solos – ordenó Kai

Spencer e Ian desataron a Brooklyn y lo sacaron del cuarto, seguidos del guardia.

-Verás… yo no confío en nadie más que en mi mismo – Kai se sentó en la silla y recogió la navaja – soy la única persona que sé que no me lastimaría. El hombre que mató a mis padres era mi hermano. -Yuriy abrió su boca con sorpresa- Y él iba a matarme a mí. Mi propio hermano, vendido por unos cuantos rublos – Kai miró de cerca la navaja, analizando su filo – en esta vida estamos solos, Yuriy.

-Yo… lo siento – se acercó un poco a Kai, notando por primera vez una reacción emocional en su rostro

-Las personas de las que me rodeo son aquellas que me han demostrado no se venderían tan fácilmente. A Ian y a Spencer les salvé la vida, aquí. Y desde ése día jamás me han traicionado. Y tú… que pudiste haberme matado tantas veces… jamás lo hiciste. Ni siquiera anoche, que tuviste oportunidad… Ni mataste a tu amigo, con quien no tienes ninguna responsabilidad… Eres muy ingenuo. –Yuriy se acercó hasta quedar frente a él, sin agacharse – Pero… puede que eso te salve…

En ese momento se agachó, y lo abrazó, colocando el rostro de Kai en su pecho, quien se quedó anonadado ante tales acciones.

-Estoy de acuerdo en que estamos solos – dijo Yuriy – pero a veces… estamos más solos.

Kai se sorprendió por el gesto del pelirrojo. Era la primera vez que alguien lo abrazaba de ésa manera. Sintió una especie de calidez que le resultaba familiar y su mente viajó a su pasado, cuando sus padres aún vivían.

-Yuriy…- empezó a decir Kai, cuando de repente la puerta se abrió con un fuerte golpe.

-¿Qué es esto? – una sombra entró a la habitación y Yuriy lo soltó - ¿Qué haces Kai?

El hombre encendió la luz.

-Boris… - Kai se levantó

Yuriy vio a Boris Valkov clavar su mirada en él.

-Tus ojos – el doctor se acercó peligrosamente a Yuriy – son perfectos

-¿Perfectos? – preguntó Yuriy, dando un paso atrás. Ése hombre irradiaba una extraña aura. Algo en su rostro le indicaba peligro.

-Tu azul… es perfecto. Trajiste un excelente sujeto, Kai – lo felicitó Boris

-No, señor. –Éste se acercó a Boris – él no es un sujeto, sólo estaba divirtiéndome con él

-No importa – Boris tomó el rostro de Yuriy en sus manos, quien estaba paralizado por el miedo y no podía moverse – es sólo un preso más

-De hecho no – Kai negó con su cabeza – aún no termino con él. Es mío.

Boris soltó a Yuriy y lo miró a él.

-¿Es tu amante? – preguntó Boris

-Sí. Era virgen antes de que yo lo tomara, y ahora sólo me pertenece a mí – Kai colocó un brazo alrededor del cuello de Yuriy- ¿Sabes lo difícil que es encontrar un chico virgen en éste lugar?

-Sí. Búscate otro.

Kai negó con la cabeza.

-Éste me gusta. Casi no grita.

Boris soltó una carcajada. -De ésos hay muchos. – clavó su mirada en Yuriy. – Tráelo al laboratorio

Kai iba a responder otra negativa cuando Garland entró al cuarto.

-Señor Boris, lamento la interrupción, el señor Hiwatari quiere verlo en su oficina.

-Ya voy – Boris le sonrió a Yuriy – nos vemos después

Se dio la vuelta y salió del cuarto seguido de Garland, dejándolos solos.

-Tengo que sacarte de aquí – le dijo Kai – sígueme

Kai esperó a que Boris abandonara el edificio para después salir él y regresar con Yuriy al edificio 1989.

-¿Ese loco va a venir a buscarme? – Preguntó Yuriy, nervioso -¿Qué es lo que quiere hacer con mis ojos?

-Volverlos marrones – Kai se apresuró a descoser la insignia y remplazarla por la redonda

-¿Por qué le mentiste? – preguntó Yuriy, aun sintiendo su corazón latir rápidamente por la adrenalina.

-Si no lo hubiera hecho, ya te tendría atado a una camilla experimentando contigo – terminó de cambiar la insignia

-Pero, ¿Por qué no me dejaste con él? Pensé que querías que me muriera. Y ni siquiera me mataste. ¿Dónde está Brooklyn?

-Relájate. Boris está lejos y jamás entra a ésta zona. Lo más probable es que jamás te vuelva a ver.

-¿Por qué le mentiste entonces?

-Por que seré yo quien tome tu vida – Kai se levantó – ya te lo había dicho - encaró a Yuriy

-Pues hazlo ya

-No. Será después –Se dejó caer en su cama

-Tengo que irme. Me van a regañar en la cocina – hasta ese momento recordó que tenía hambre y su estómago volvió a sonar – empezó a caminar hacia la salida.

-Espera – Kai sujetó su brazo y lo detuvo – Yuriy, ven ésta noche.

-No, gracias – respondió y se soltó

-No te hagas el difícil, tendré algo para ti

-No me interesa nada que tú puedas darme

-¿Y si te invito a cenar?

-No, Kai. No quiero volver a verte en mi vida.

Edificio de la Dirección General, Zona Norte de Gulag

Boris entró a la oficina de Voltaire, donde éste ya lo estaba esperando.

-Toma asiento – le indicó y Boris ocupó la silla frente a él – Hay algo que me tiene preocupado. El General Stalin morirá pronto, y una vez que el régimen caiga, querrán destruir Gulag. Si alguien externo llega y descubre todas tus… investigaciones nos fusilarán a todos. –Boris iba a decir algo, pero Voltaire alzó un dedo en señal de que no había terminado – No voy a cerrar tu departamento, ésa conversación ya la tuvimos… Pero – miró fijamente a Boris – en caso de que exista el peligro de que eso suceda, quiero que destruyas todo. Toda evidencia de lo que haces. Bitácoras, fotos, videos, todo. No quiero nada que pueda incriminarnos.

-¿Qué hay de los cuerpos deformes? – Boris se recargó en la silla – si los encuentran…

-Ya dije. Quemaremos todo. Los cuerpos a los que te refieres han sido separados de la fosa común y han sido destruidos.

-¿Cuándo?

-Boris – Voltaire se levantó – Estamos en una zona de alto riesgo. Nadie puede saber nada, y no debe de haber ninguna prueba que pueda ser usada en nuestra contra. Debes prometerme que destruirás todo.

-¿Prometértelo?

-Confío en ti, Boria – Volty puso una mano en su rodilla – creo que nuestra relación va más allá de supervisor y subordinado. Si tú lo prometes, para mi es suficiente.

Boris asintió. –Te lo prometo.

-Bien. Ahora… - Voltaire se levantó y se colocó en medio de las piernas de Boris – tengo algo de tiempo libre.

Boris sabía lo que su superior quería, así que se apuró a abrir el pantalón de Volty.

Una hora después.

Boris tomó el teléfono de su escritorio y lo aventó, así como todos los papeles que tenía frente a él, rompiéndolos del coraje.

¿Destruir todo? ¿Voltaire está loco?

El médico tomó un reloj que descansaba sobre un mueble y lo azotó contra el piso, haciéndolo añicos. Su ira no era sólo de la orden que se le había dado, sino también por que nuevamente, el ruso había utilizado su cuerpo para satisfacerse, pero jamás le interesó ser considerado con Boris y una vez más, no había podido venirse durante el coito.

Iba a tomar una botella del escritorio para aventarla a la pared cuanto tocaron su puerta.

-¿Quién?

-Es Kai – le avisó Garland

-Entra

El chico de ojos rojos entró a su oficina, cerró la puerta detrás de él y notó todo el desastre.

-¿Qué pasó aquí? – preguntó Kai

-Nada – Boris se sentó en su silla y el otro tomó un asiento del otro lado del escritorio

-Mi abuelo… - Kai evitó la mirada de su superior – me mandó a buscar y me hizo saber de la situación. De que tendremos que destruir todo. Y creo que tú y yo sabemos que… no lo volveremos a ver.

Boris se sujetó la cabeza, la cual le daba vueltas, y no podía negar que su erección continuaba presente. Abrió los ojos y miró a Kai.

-Garland – llamó Boris y su guardia personal entró a la sala – verás Kai… hay veces en que… - Boris se levantó de su silla y se acercó a él – tienes que dar un poco más de ti

Él alzó una ceja, pero sintió que algo estaba mal.

-¿A qué se refiere? – preguntó

Boris se colocó detrás de él. Llevó su mano al cuello de Kai y lo acarició, éste se levantó rápidamente.

-¿Qué está haciendo? – Kai se hizo a un lado y se alejó de Boris

-Quítate la ropa – ordenó

-Por supuesto que no – Kai se quedó lejos de Boris y se colocó en una posición defensiva

-Garland

El mencionado se sorprendió un poco por la orden, pero debía seguirla, así que se dirigió a Kai.

-No te atrevas – le advirtió éste – eres mi amigo, pero no dudaré en defenderme

Garland lo ignoró y se lanzó contra él, a lo que el peli azul se defendió, pero el otro era mucho más fuerte y después de un rato de forcejeo, Garland logró esposarlo y sujetar su cadera.

Boris se acercó a él y alzó su suéter, mostrando el blanco abdomen de Kai.

-¡No lo hagas… suéltame Garland!

Boris tomó unas tijeras de su escritorio y empezó a cortar el suéter de su víctima, pero éste empezó a retorcerse, dificultándole el trabajo a Boris.

-Quédate quieto – pero Kai siguió forcejando. Boris alzó su mano y juntó fuerza para darle un puñetazo que le partió el labio al joven ruso, quien comenzó a sangrar. -Ya sabes que entre más te resistas más te va a doler.

Oficina de Bryan Kuznetzov

-Debes de asegurarte que lo destruya todo – Voltaire se levantó y extendió su mano – fue un placer haber trabajado contigo. Confío en que te harás cargo de Gulag tan bien como lo has hecho hasta ahora.

-Por supuesto que sí señor – Bryan tomó su mano – y también puede estar seguro de que cumpliré mi promesa

-Por favor hazlo. No permitas que se lo lleven – Voltaire lo soltó y se dio la vuelta, encaminándose a la salida – Por cierto… esta noche… - abrió la puerta – Llega Aseret.

Fin del capítulo

Adelanto del capítulo 5

-¿Dónde está Tala? – Preguntó Yuriy -Kai se quedó callado - ¿Kai?

-Sabes… - dijo el mencionado – también tenía unos hermosos ojos azules…