En el capítulo anterior de la gran boda 2…
—TU! QUE RAYOS HACES AQUÍ —espetó el ecuatoriano irritado.
—simplemente vengo por que el viejo Toño me llamó para su boda, ¿hay algún problema con eso? —contestó retadoramente el peruano.
—Kike, cálmate no caigas en su juego… —le decía Juan pablo, su hermano mayor.
—Oye Pablito, —Le dijo el peruano— ¿Cuándo me devolverás el trapecio amazónico y Leticia?...
—IDIOTA, NO TE BASTÓ CON LA PALIZA QUE TE DI EN EL 36… —espetó el colombiano irritado. — ¿SE TE OLVIDÓ TARAPACÁ, IMBECIL?
—Cálmate Juan, solo está provocándote.
—ah, y de paso, ¿no crees que se vería más linda la línea divisoria si fuera diagonal? —dijo el peruano.
—claro, y de paso te quedarías con la mitad de mi mar, —exclamó irritado el ecuatoriano— no te basta con Arica…
—SI!, Pero quiero también Antofagasta…
—MALDITO BASTARDO CODICIOSO HIJO DE PUTA, NO TE ATREVAS A METERTE CONMIGO, MALPAR….. —ladró el chileno iracundo y rojo de ira.
Nota del autor: Mas problemas, bochinches, escándalos, lo que sea… aquí. Este episodio no pretende ofender a absolutamente a nadie. Puede que hayan palabras muy subiditas de tono, escandalo de parte y parte, pero todo sea por la audiencia.
Colombia tiene un leve toquecito yandere pero es justificado. Aunque eso si él no es Yandere, valga aclarar, Kat-sama no lo hizo así.
El consabido Disclaimer: todos los derechos de Autor de Hetalia le corresponden únicamente a Himaruya y blablablá, bah! Solo lean.
Capítulo 4: Preparativos para una boda medio-decente II parte: Locura pre-nupcial colectiva.
El escándalo salvaje y atroz en el jardín se podía perfectamente oír desde varios metros a la redonda, e incluso alcanzaba a oírse desde la puerta principal de la fachada de la casa que daba directamente a la calle. Y los más irritables eran los latinos y el filipino, debido a varias razones: una de esas era que a algunos los habían despertado a mitad del plácido sueño para que pudiesen "aportar" voluntariamente a la boda del que había sido su ex tutor.
—CUANTAS VECES TENEMOS QUE DECIRTE QUE EL AZUL CELESTE ESTÁ PASADO DE MODA, JODER! —espetó colérico el chileno
—NO IMPORTA, EL AZUL ES DIVINO, NO TIENES NI UNA PIZCA DE BUEN GUSTO —respondió el argentino
—CALLENSE BOLA DE IDIOTAS, LO IMPORTANTE ES QUE VAMOS A SERVIRLES A LOS INVITADOS, ¿RON, VODKA, CHICHA O SANGRÍA? —respondió irritado el colombiano
—se le salió el indio a este tonto —exclamó el valenciano— PUES OBVIO QUE SANGRÍA, SO PENDEJO
—la sangría sabe repugnante, ¿por qué no ron? Tengo una reserva excelente del 95 que no he sacado aun —refrendó el cubano alegremente
—Joder, el ron es de mal gusto Carlos —afirmo el valenciano— además, no queremos una panda de borrachos que hagan escándalo en medio de la fiesta, ESTÚPIDO
—no-vuelvas-a-decirme-estúpido —le respondió fría y duramente el cubano con un tono demasiado intimidante y macabro al Valenciano de mal carácter— JAMAS!.
Los más callados eran obviamente los tres italianos y la andaluza, pues el aspaviento y la alharaca espantosa no daba pié a opiniones contrarias. Sin embargo, aparte de la bola de neuróticos latinoamericanos, otro de los más atrozmente amargados y neuróticos era el propio Fabriccio. El rubio de ojos purpura no soportaba ni un segundo más el salvaje y atroz espectáculo que estaban dando los latinoamericanos y los ibéricos por lo que optó por lo que sabe hacer bien.
—MALEDIZIONE, DEJEN EL MALDITO ESCÁNDALO DE UNA BUENA VEZ —gritó encolerizado y rojo de ira San Marino, logrando la atención de todos en el jardín.
Todos fijaron su atención en el hombre de cabellos dorados, rizo de la misma tonalidad, ojos color purpura intenso, vestido con un fresco conjunto de camisa de lino blanca, pantalones grises del mismo material y tenis deportivos.
—CON UN DEMONIO, llevamos 2 horas, DOS MALDITAS HORAS, bastardi stupidi di merda! Y no se les ha ocurrido llegar a nada concluyente, maledizione!
—cálmate Fabriccio —le dice el maltés— no es bueno para nadie que te irrites así
—ni una mierda, Renato— espeta irritado el sanmarinense— si no llegan a nada esta maldita bola de inepti bastardi figli di la putana, (Traducción: ineptos bastardos hijos de puta)pueden dar por sentado que no se hará absolutamente NADA, CAPISCI BASTARDI IDIOTI!
—está bien, entendimos… —exclamó asustado el andorrano en un sutil murmullo, asustado por la sarta de insultos que habría dejado a su lado a Lovino como un santo y un dechado de virtudes— a pesar de tus redundancias.
Con eso había logrado acallar a todos. Sin embargo, el catalán, para aliviar la tensión le propone a todo el mundo:
—eeh, chicos ¿por qué no entramos a la casa?, hace un calor sofocante afuera, y adentro es más fresco.
—sabes, —exclamó el italiano de lentes y sotana— es una buena idea, por dios que el calor del jardín es infernal.
Todos entran en tropel a la casa del español, dirigiéndose al estudio de lectura del mismo, ubicándose como pueden todos en medio del amplio (mas no tan espacioso) despacho.
Ya allí, el joven de ojos almibarados y espesas cejas, con todos los asistentes calmados y tranquilos empieza a intervenir.
—veamos: lo primero que necesitamos es definir en qué parte vamos a realizar la ceremonia y la fiesta, y ya para cuando tengamos definido eso podemos empezar a hablar, o mejor dicho, a discutir sobre todo eso.
—buen punto —exclamó irónicamente Valencia— francamente todos son una bola de idiotas.
—Inclúyete en el grupo, Mauricio —recalcó Catalunya.
—dejen de discutir, dios santísimo esto es peor que el año pasado —afirmó el estado vaticano.
Sin embargo, Renato decidió telefonear a Lovino vía Skype que aun nada que regresaba de la casa de su hermano en Berlín, pues después de la sorpresiva serenata no quería nada que no fuera con su "bastardo enamoratto", pasar el día juntos, antes de todas las correrías de última hora para el día final. Y no hablo del día del juicio final…
Después de haber configurado el computador del escritorio del estudio de lectura para la videoconferencia, se logra ver por la webcam a Lovino y Antonio juntos, acaramelados y abrazados, aunque el italiano ya no estaba tan fastidiado como antes, y en cierto modo, se mostraba más displicente y tolerante con las demostraciones de afecto del español.
—Bene, bene, bene ¿para qué rayos nos contactan a estas horas, bastardi?
—chicos, —respondió el maltes por el micrófono— no los contactaría si no fuera por nada importante.
—Dinos entonces Renato, que no tenemos tanto tiempo.
—concuerdo con mi bastardo, el tiempo es oro —exclamó el italiano sin contrariar a su prometido y "novia" español.
—está bien. —dijo el maltes— lo que necesitamos es definir en donde quieren celebrar la boda.
El tenso silencio se palpaba en el despacho del estudio de lectura. Sencillamente se podía palpar esa tensión. Y la respuesta no se hizo esperar:
—en el castillo de la mota, de medina del campo —respondió Antonio.
—en Napoli, en la iglesia de San Ruperto —respondió a su vez Lovino.
E inmediatamente los dos empiezan a discutir, y para sorpresa de todos España le contesta a romano y discuten de ello agriamente en una mezcolanza de Español e italiano.
—lo mejor para todos es votar. —Intervino entonces el maltés de forma ecuánime, con una sonrisa relajante en el rostro— lo que opten por el castillo levanten la mano.
Cuatro alzaron su mano: Andalucía, Navarra, Galicia y Andorra.
—Entonces, cuales son los que quieren que se haga en la iglesia…
Otros cuatro: esta vez Portugal, Valencia, Cataluña y Euskadi.
—Es evidente que no todos desean votar…
—no queremos meter más leña al fuego —contestó el peruano— bastante tenemos con haber viajado aquí kilómetros y kilómetros en búsqueda de un consenso que difícilmente se conseguirá gracias a ciertas personasque no les gusta oír reclamos ajenos.
El ecuatoriano se sintió aludido
—YA BASTA MIGUEL, DEJA TUS MALDITOS CAPRICHOS PARA OTRO MOMENTO, SO PENDEJO! —espetó irritado el ecuatoriano.
—el idiota del gorrito de colores tiene razón —exclamó el mexicano— si nos ponemos a dar nuestra opinión, aquí se armaría un pancho peor que el del jardín, y créanme, que lo que menos quiere el viejo y Lovino es más panchos y osos.
—Es verdad —refrendó el colombiano— pero la verdad es ¿por qué carajos nos llamaron para que viniéramos todos nosotros mientras dormíamos, o hacíamos cosa importantes, solo simplemente para oír toda su alharaca y bochinche?, bastante tengo con los (nota de autor: discúlpenme la expresión, pero es con conocimiento de causa) güevones de mierda de mis borrachos funcionarios y a mi querido ex jefecito loco para tener que andar con los problemas de otros. —luego, se quejó— la verdad, me duele como un putas la rodilla derecha y tengo más problemas en mi casa que la verdad no sé qué hago aquí.
—si quieres irte, pues ahí está la puerta Juan Pablo —le dijo serio el catalán.
—ni de riesgos salgo —respondió el colombiano con una sonrisa sardónica— la última vez que me dijo Antonio eso me dio una pela que nunca olvidaría.. al menos le agradezco al viejo Artie, mi parcero del alma a sacarme al Toño de encima en esa ocasión. Le debo mucho al cejudo. Bueno, tal vez demasiado
—entonces, de que putas te quejas, estúpido —exclama con sorna hiriente el valenciano —para eso te quedas en tu casa, o ¿es que los cojones de los que alardeas se te enfriaron en corea so pendejo?
—mira, pedazo de culicagao de mierda —le dijo el colombiano al valenciano sombríamente a modo de respuesta— de verdad no sabes lo que estás hablando… si deje las pelotas en mi casa ese es mi problema, pero mientras Toño y Rocío te limpiaban el culo y te ponían los pañales yo arriesgaba mi culo ayudándole a Alfred a limpiar a Yong Soo de perros comunistas en Corea. E Iván, Yao y el hermano de Yong Soo sufrieron la paliza monumental que les propinamos Alfred y yo, ellos te pueden contar con lujo de detalles, a pesar de que el idiota de mierda de Alfred aceptó el adefesio ese del armisticio de Panmujeon. Tú estabas muy pequeño para acordarte de la guerra civil española ¿Toñito y tus hermanos mayores no te han contado ni mierda de lo que pasaron en los treintas con Franco y sus parceros? Tú todavía no sabes lo que es una guerra. Y mientras tu ibas chupándole la teta a Rocío y pegado del culo de Toño, yo ya venía con más de 8 guerras civiles a cuestas y dos pelas: una que le había dado a Miguel en el amazonas, y otra a Iván y a Yao en Corea. Y créeme, no son cualesquier pelagatos, son enemigos de cuidado. Eso sin contar con la guerrilla que me ha dado problemas desde hace tiempo, y que me tiene con este puto dolor de rodilla alborotado.
—Cálmate juan, los chicos no queremos que causes problemas en casa del viejo Toño —le susurró José a modo de advertencia.
El colombiano al final advirtió sombríamente mirando al valenciano con contenida rabia.
—una advertencia: si vuelves a decir una barrabasada de esas, me aseguraré de hacerte probar la misma mierda que yo he probado tantas veces. Me buscas, me encuentras. Me sacas la mierda y te la hago tragar e incluso si te llega a gustar, seguro querrás repetir. Estas advertido, Mauricio Carriedo. Una palabra más y date por muerto, o si no que te lo diga Kike. Él sabe bien de lo que hablo.
—Juan habla muy en serio, Mauricio —afirmó el ecuatoriano sombrío— no te atrevas a meterte con el jamás.
Y cuando Colombia advertía, era mejor hacerle caso. No por nada el colombiano tenía fama de soldado cruel, disciplinado y despiadado. Cuando de guerras y combates se trataba, había pasado por incontable cantidad de guerras civiles, a pesar de que no hizo parte de la segunda guerra mundial (decidió hacerse al margen de forma bastante prudente de las operaciones bélicas, cosa que le extraño a Pedro y a Luciano que si enviaron tropas, mientras Juan se limitaba a hacer negocios y abastecer a Alfred y a los aliados de materias primas). La guerra de corea fue uno de sus más grandes logros, su arrojo y valor en el combate con sus muchachos del batallón Colombia le hizo ganar el respeto del enorme ruso y del chino, a pesar de que ellos no tuvieron contemplación con el colombiano en Old Baly. Y tal era su prestigio que tuvieron que acudir a él para dirimir el asunto del canal de Suez entre Egipto, Israel y Francia nii-chan. Aprendió de su experiencia y de las valiosas lecciones de su maestro en las artes de la guerra, Prusia, el cual con frecuencia exclamaba que Colombia era su "discípulo más aventajado". Siempre al pie del cañón, al frente de la batalla, nunca le había temido a las balas y por una costumbre propia nunca iba desarmado, ni siquiera en actos formales, o en la misa. Y más de un problema se había ganado en los aeropuertos al detectar su pistola colt. Que en ese momento tenía al cinto.
Y Juan no advertía en vano: cuando descubrió que Enrique se hacia el de la vista gorda al dejar pasar guerrilleros por su frontera le importó cinco pesos que fuera su hermano y no vaciló en dar la orden de bombardear el campamento enemigo en suelo ecuatoriano. Durante días Enrique permaneció con lesiones en el hombro y el cuello, masticando una rabia sorda y estuvieron a punto de entrar en guerra, pero después de que Juan Sebastián (República dominicana) entrara a conciliar las cosas se arreglaron… en apariencia.
Pero ese no era el punto. La verdad es que después de las sombrías y aterradoras declaraciones del colombiano, más de uno había quedado aterrado y asustado, en especial el valenciano, el cual había quedado pasmosamente aterrado y con una expresión en blanco. Sin embargo, el genio neurótico del mismo se borró cuando el chico en mención, de refulgentes ojos color verde esmeralda y cabello negro azabache, se levantó proponiéndole a todos con una sonrisa en el rostro.
—bueno, creo que lo mejor es descansar un poco, ¿Quién quiere café?
Todos estaban aterrados con la facilidad con la que el colombiano había cambiado. De un sombrío y despiadado hombre que estaba que mataba y comía del muerto, había cambiado radicalmente a un chico de sonrisa confiada y luminosa, de gestos alegres y mirada vivaz.
—Juan de verdad da miedo —exclamó el argentino asustado entre murmullos al chileno— mucho miedo.
—por primera vez coincido contigo, weón —refrendó el chileno aterrado.
Todos aceptaron sin chistar la propuesta del colombiano, el cual parecía fresco como una lechuga. Y este por su parte, al ver el sucedáneo que usaban en la casa de su ex tutor se sintió ultrajado, y algo ofendido.
—de verdad, ¿Cómo se le ocurre a Toño beber y servir esta porquería?
—no alcanza para más —se excusó el catalán.
—menos mal siempre traigo algo de café en mi maleta.
Y sacó de su maleta un tarro de granos de café tostados, tomó un mortero, los machacó y molió con pasmosa paciencia, calentó agua, le echó el café recién molido.
—como lo quieren, ¿solo, con leche o con crema?
Algunos pidieron simplemente solo, otros con crema, otros con leche. Con una inusitada agilidad de barista coló, mezcló y sirvió las tazas de café en menos de un parpadeo. Incluso el brasileño, algo reticente a aceptar el café de la competencia, se sintió a gusto con la taza de café que le sirvió el colombiano.
Y después del receso y el cafecito, regresaron al despacho, en donde Gabriel les dijo a todos, a causa de que Renato ya había desistido de intervenir y buscar un consenso.
—bien, el problema es que una boda de esta clase no se puede oficiar así como así en una iglesia.
—Yo no le veo problema, Gabriel —exclamó el mexicano— si Toño y Lovino pueden casarse donde se les venga en gana no le veo ningún problema en que se casen en una pinche iglesia.
—ese es el punto, Pedrito…
—No se te ocurra volverme a llamar pedrito… —respondió sombrío el mexicano.
—Además, todos ya sabemos que tú y el loco escopetero de Vash son algo más que amigos…— respondió el catalán con tono socarrón y con una mal disimulada sonrisilla picara—y que tú lo consideras más que un escolta...
—ese no es el punto Jorge
—Jordi, imbécil —le responde el catalán fríamente —aprendre aparlàcatalà, maldit descarat de merda.. —le respondió en Catalá el catalán.
—Perdón… —contestó el vaticano— pero lo que exista entre Vash y yo no es incumbencia de absolutamente nadie
Y después de un tenso silencio siguieron con la reunión.
—Bueno, el punto es que Toño no quiere porque sí el castillo de la mota para celebrar su boda, yo no le veo problema en que se case allí con Lovino —afirmó el gallego.
—es más, creo que la razón por la que escogió el castillo fue para recordar a su madre —refrendó el navarro.
—¿hablas de Inés? —refrendó el italiano de lentes— es obvio. Si Feli hubiese querido habríamos celebrado su boda con Ludwig en el foro trajano, eso le recordaría mucho a nuestro abuelo Roma, pero si Lovino quiere que celebremos la boda de el en un sitio consagrado no puedo oponerme a los pedidos de mi fratello.
—si Lovino quiere casarse en una iglesia, creo que el castillo tiene una capilla —intervino a su vez el euskera— solo es cuestión de adecuarla, adecuar el gran salón y listo.
—concuerdo con Patxi, Gabriel —reafirma el portugués— además de que saldría más económico para todos hacerlo aquí y no en Italia, sin ánimo de ofender.
—entonces —intervino el sanmarinense— ¿hay alguien que se oponga?
Nadie se opuso al respecto.
—bien, todo está decidido se hará en el castillo de la mota.
Después de haber definido el sitio de la ceremonia, vuelven a comunicarse con Antonio y Lovino vía Skype.
—eeh, chicos… ¿están ahí? —preguntó el navarro con cautela.
El español estaba con unos salvajes chupetones en el cuello y la camisa desabotonada, mientras que Lovino también tenía sus propios morados y chupetones, además de estar sin camisa. Agregado a que ambos, si, ambosestaban sentados de forma bastante extraña y para colmo una puerca y sucia sonrisa se veía en los rostros de ambos.
—se ve que mientras estaban desconectados, aprovecharon bien el tiempo, ¿no? —exclamó socarronamente la andaluza.
El italiano de sotana estaba algo aterrado con las insinuaciones de la andaluza, aunque el sí que tenía bastantes secretos sucios con su guardaespaldas de chocolate, o en otros términos Suiza. Total era que la pareja de futuros esposos estaba de plácemes por la webcam y en apariencia habían solucionado sus problemas.
—bien, ¿la pasaron bueno en nuestra ausencia?
—no sé de qué estén hablando ustedes —respondió el italiano por la webcam.
—bien, lo mejor es dejar las cosas así —afirmó el filipino— pero todos los que ves aquí optamos ya por el castillo que Toño propuso.
—gracias chicos, hoy por la noche estaremos regresando.
Sin embargo, nadie se había percatado de la ausencia de Gilbert de la casa. Era como si se lo hubiese tragado la tierra.
—por cierto —afirmó el catalán— ¿alguien sabe dónde rayos está Prusia? No lo he visto desde el desayuno de esta mañana.
Estación central de Atocha, esa misma mañana…
Un chico de cabellos níveos, intensos ojos color rojizo, vestido con un fresco conjunto de camisa blanca, saco de chaqué gris, pantalones de la misma tonalidad del saco, y tenis converse con un colorido par de cordones azul fosforescente esperaba el arribo de uno de tantos trenes por las salidas de la estación.
—su atención por favor, el expreso Berlín-Bruselas-Madrid arriba por la plataforma nº 6, en menos de 15 minutos.
—no debería de tardarse tanto.
Minutos antes…
Después de que Antonio partiese en un vuelo sin escalas hacia Berlín, Gilbert había decidido llamar a Klaus para que viniese a Madrid a ver en que podían colaborar, por conocer bien la mala fama de los casi "holgazanes" hermanos de Toño.
—Klaus, deberías venir acá a Madrid —le rogó el prusiano— no sabes lo que piensan hacer esta bola de idiotas.
—lo sé bien Gilbert— contestó el Sajón algo cansado— pero ¿no crees que ya es muy de noche como para viajar?
—está bien,… irás en el próximo tren en la mañana.. Te espero en la estación de Atocha, sabrás como reconocer mi asombrosa presencia.
Y de eso ya habían pasado ya más de 4 horas y ya eran cerca de las 12:00 del día.
Entre tanto, en la plataforma 6 descendía un chico de larga, frondosa y resplandeciente cabellera rubia, constitución fornida, vestido con una chaqueta verde oscura con capucha, ojos color azul cielo, vestido de una forma descomplicadisima, con una simple camiseta negra sin mangas, pantalones vaqueros desgastados y rotos y tenis converse algo ajados por el uso.
—Hallo Preussen.
—¿Sachsen? Que rayos haces vestido así —le reclama el prusiano
—en primera, quería pasar desapercibido, y en segunda… estamos en España —le respondió el sajón— si alguien se enterara de que soy la representación de una nación extinta, no dudarían en hacerme no sé qué cosas…
—no deberías ser tan precavido,… porque con mi asombrosa protección y fuerza no te pasará nada.
El sajón se echó a reír sonoramente.
—sí, sí, sí, ejejeje… hace tiempo que no veo Rocío, Stefan y Ferdinand, me gustaría irlos a saludar.
—está bien Klaus.
Dicho esto salen de la estación y toman un taxi con destino a la casa del español en la avenida de la gran vía. Y al llegar Sajonia toca de la campanilla.
Entre tanto, en el interior de la casa…
Los gritos y alaridos procaces entre los latinoamericanos, los ibéricos y los italianos eran salvajes y atroces. El catalán había alcanzado a oír el sonido tan característico de la campanilla de bronce que estaba ubicada en la puerta.
—YA VOY, UN MOMENTITO! —exclamó el catalán, mientras se dirigía rápidamente hacia la puerta principal que daba obviamente a la calle.
Después de haber evadido con una agilidad pasmosa muebles, subido y bajado escaleras consigue llegar a la puerta de la casa. Y al abrir la misma se encuentra con el prusiano y otra persona, un fornido hombre de unos veintitantos años, largo y frondoso cabello rubio, intensos ojos azul celeste, vestido de forma muy descomplicada, muy al estilo Grunge.
El catalán se sintió algo perturbado con la visión que tenía enfrente. Sus ojos verde lima se conectaron con los ojos azul celeste del sajón. Klaus notó la incomodidad y tensión patente en el catalán de cabello rojizo y ojos verde lima, y también algo extrañamente se movió algo adentro de él. Una sensación extraña de deseo. Precisamente lo mismo que sentía en ese momento el catalán.
—este… hola Gilbert.
—hola Jordi —exclamó alegremente el prusiano— llamé a mi hermano Klaus para que nos ayudara.
El sajón algo sonrojado asiente a modo de saludo.
—este… pasen, pasen… los demás están en el estudio.
El prusiano entra con un inusitado desparpajo, mientras el sajón entraba con bastante cautela. Y después de haber entrado, se dirigen al estudio de lectura de la casa del español, en donde todos estaban gritando de forma descontrolada e intimidante.
—MEIN GOTT YA BASTA! —gritó el prusiano irritado— mis asombrosos y maravillosos oídos no soportan tanto escandalo
El escándalo para ipso facto. El tenso silencio se notaba en el ambiente. Gilbert se encontraba irritado de sobremanera, y en especial por haber recordado el atroz escándalo del año anterior. Por lo visto hacía falta un buen conciliador.
—creo que tendremos mucho trabajo por delante.
Total, después de casi dos horas en donde ya les había cogido la noche a todos en el estudio de lectura, pero al menos se habían puesto de acuerdo en los grupos que se encargarían de las tareas principales para el éxito de la boda de Antonio y Lovino.
Ceremonia: Gabriel (estado de la ciudad del Vaticano), como oficiante. Le colaborarán en esto Enrique (Republica del ecuador) y Esteban (Galicia).
Alimentación: Fabriccio (Serenísima republica de san Marino) junto con Rocío (Andalucía) y Pedro (Estados unidos Mexicanos, región del norte) se encargarán de preparar las viandas, postres y platillos.
Transportes (tanto de los novios, como de lo que se necesite para la boda): Renato (República de Malta), Luciano (república Federativa de Brasil), Gilbert (el ex Reino de Prusia o Estado federal de Berlín-Brandemburgo) y también Mauricio se encargarán de toda la logística del transporte
Invitaciones (elaboración y reparto): Entre todos se repartirán las invitaciones para repartirlas por todo el globo. Valga aclarar que quedarán comisionados para elaborarlas Albert (Principado de Andorra), Diego Andrés (República Argentina) y Patxi (Euskadi).
Decoración y adecuación de la capilla y el gran salón del castillo: Naturalmente Jordi (Catalunya), Klaus (estado federal de Sajonia) y Manuel (República de Chile) se encargan de eso...
—espérate, espérate un momento… —reclama el catalán— ¿yo?, ¿con él?
—¿Qué problema hay con que Klaus esté contigo?— exclamó serio el navarro.
—no, no es por eso, malicio, no tengo problema con que Klaus… la verat no sé como parlar de est... Collons, no sé, la verdad yo …
El catalán se encontraba sonrojado hasta un punto inconcebible.
—Por mí no hay ningún problema si Katelunien desea cambiar de grupo —exclamó el sajón tranquilo, aunque con un leve tono rosado en sus mejillas.
—No Klaus —interviene de nuevo el navarro— él tiene que aprender a tolerarte, no sé porque Jordi se ha comportado tan extraño…
—eso ha sido apenas vio a Klaus…—exclamó socarronamente la andaluza, mientras una sonrisa algo intimidante se veía en su rostro (Hungary Face)
Bueno, como decía… el hecho radicaba en que la incomodidad del catalán no era de puro gratis. Andalucía, con gustos similares a los de Hungría, (le gusta también el yaoi o en otros términos, ver hombres follando) sabía cuándo un hombre estaba interesado por otro, ustedes ya sabrán. Y el hecho radica en que la andaluza, un poco más guarra que la Húngara no tenía contemplación a la hora de cazar material yaoistico. Y no requería de una sartén.
Reanudando la asignación de tareas, los grupos restantes quedaron así:
Licores y Bebidas (grupo nuevo): José (República Bolivariana de Venezuela), miguel (República del Perú) y Paulo (República de Portugal) se encargarán de distribuir y emborrachar bajo su responsabilidad a los invitados. También estarán Alonso (República de Filipinas) y Carlos (república de cuba) colaborando con esto.
Música (tanto de la fiesta como de la ceremonia): Juan (República de Colombia), Fernando (Comunidad Foral de Navarra) y Feliciano (República Italiana, Región del norte) se encargarán de la música de la fiesta y la ceremonia nupcial.
El resto…: Obviamente los pajes de la boda serán Mauricio (Comunidad Valenciana) y Benedetto (Principado de Seborga), y por tradición el traje lo hace la misma "novia" aunque Francis (Republique Française) nos podría colaborar con eso.
—Otra vez el bastardo pervertido,… no de nuevo —se quejó el italiano de lentes y sotana.
—Es un muy buen amigo de Toño, si él quiere hacerle la deferencia no le veo problema. —respondió a la defensiva el navarro— aunque no es que me guste tanto el francés este.
—Porque obviamente es tu vecino desde hace más de 800 años —afirmó el gallego con una sonrisa algo cruel.
Concluida la repartición de las tareas, todos se dispusieron entonces a dormir como podían, aunque para darle más orden al meollo Prusia repartió a los latinoamericanos, los ibéricos y los italianos lo mejor que se podía en las 8 habitaciones de cada uno de ellos. Y por cosas del destino (o cosa de Prusia, o que se yo) Sajonia y Cataluña compartieron habitación (amén de compartirla también con Ecuador y Malta), por lo que la incomodidad (y no me refiero a la cama, que era muy mullidita, cómoda y amplia, o los edredones) entre el catalán y el sajón creció, así mismo que el Deseo.
Amor, quizás. Deseo, tal vez. Lujuria reprimida, la verdad no sé. El hecho estaba en que Jordi Carriedo Companys tenía grabada a fuego en su mente la mirada y los ojos celestes del sajón de larga cabellera. Y Klaus Bielchsmitchd también estaba en el mismo predicamento.
