CAPITULO 4

Cuando llegamos a la playa, casi todo el instituto se encontraba ahí, había comida, bebidas, y globos rojos y blancos por todas partes, había una banda, que al parecer tocaba canciones de tipo rock & roll. Realmente todo lucía espectacular.

Nos dieron a beber lo que al parecer era ponche, aunque el sabor realmente era diferente, tomé un sorbo más, pero estaba delicioso, lo que hace el alcohol. Me estuve paseando por ahí a ver que más ocurrencias habían hecho, y al parecer Cato no cambia, mientras hacía mi pequeño paseo vi que tenían escondido en el puestecito del bar botellas de alcohol, o vino, no logré captar bien lo que era.

-Hey, Katniss ven-me llamaron Annie y Johanna-toma un poco de esto-me acerqué a ellas y tomé el vaso que me ofrecían. Lo bebí y luego lo escupí.

-¿Qué demonios es eso?-pregunté entre risas, ya que le había escupido a Johanna.

-Se llama cerveza, Katniss-me explico Johanna mientras se limpiaba con una servilleta que Annie le dio y me lanzaba una mirada penetrante por escupirle-rico, ¿verdad?

-No lo es-respondí

-Oh vamos Katniss, la primera vez es algo irritante, ya verás que luego sabrá rico.-Dice Jo, su comentario en doble sentido me hizo reír.

Hice otro pequeño paseo con ellas, y en ello nos encontramos con Finnick, quien vino corriendo a abrazar a Annie y decirle lo hermosa que se veía y bla bla bla. Me separé de ellos y fui a buscar comida, al poco tiempo, alguien se acercó a mi, y cuando me giré, me encontré con la persona menos esperada.

-Bebe algo, Katniss-me dice Cato y me ofreció un vaso.

-¿Qué es eso?-pregunté mirando el líquido color azul que había dentro del pequeño vaso de plástico que me tendía

-Un buen trago-Se supone que no debe haber este tipo de bebidas aquí por los chicos de primer año, aunque en realidad a nadie le importa, en todas estas fiestas hay alcohol.

-Se supone que no debe haber alcohol-le dije

-Bueno, aquí no hay nadie quien vigile, así que mi fiesta, mis reglas.-Dudé unos minutos, pero que mas da, no toda la vida estaré en la preparatoria, además es mi último año. Cogí el vaso y me tomé ese misterioso líquido. Cato sonrió y me dio mas de esos tragos, al principio fueron algo irritables para mi garganta, pero luego me encantaron.

Y no me di cuenta del momento en el que me quité la camisa, sentía tanto calor que no quería tenerla, estar en la playa hace que tengas frio, aunque esta vez estaba rodeada de tanta gente que supongo que eso fue lo que hizo que tenga calor, solo me quedé con el sostén, y mis shorts se mantuvieron en el mismo lugar. Empezaba a preocuparme, porque me sentía tan genial, cosa que es rara, me sentía feliz, y sé que estaba bailando de forma no adecuada.

POV PEETA

Estaba observándola cada 5 minutos, porque quitarse la camisa era demasiado, y estar exponiendo su hermoso cuerpo ya era preocupante. Estaba en una pequeña lucha mental sobre si ir con ella o quedarme viendo que más estupideces hará, hasta que Cato se acercó.

-Se te está cayendo la baba, Peeta-dice cato-te estás comiendo a Everdeen con los ojos, y te comprendo-posó su mirada en ella y empezó a subir y bajarla-tiene lindo cuerpo, ¿no crees?... me pregunto como se verá sin…

-¡Cállate Cato!-le grite, y no sé porque su comentario me hizo enojar. Digo, solo somos amigos y eso.

Caminé en dirección a ella, tenía un vaso lleno de cerveza, iba a tomárselo cuando yo se lo arrebaté de las manos, y me lo tomé.

-Oye, essse era mío, Peeta- me dijo

-Ya no, chica en llamas, ya no-. Dime, ¿cuántos de estos…-alcé el vaso a su vista-te has tomado?

-Ay Peeta, solo llevaba como… 3-me dice, mientras me mostraba 4 dedos, si que estaba tan borracha-y mira…aún estoy despierta, no tengo ni un poquitín de sueño-. Tuve la impresión de que intentaba seducirme, porque acercó sus labios muy cerca de mi rostro-dame otro…¿si?

-No…llevas mas de 3 tragos-la tomé de la cintura y la jalé hacia mí, planeaba llevarla a la casa de una vez por todas-vamos

-¿A dónde?

-A la casa, te ves terrible-respondí

-Pero aún no me quiero ir…bailemos Peeta…por favor-y finalmente caí ante sus "encantos"

-De acuerdo, pero solo 15 minutos, ni uno más.- Hizo un pequeño baile triunfal, lo cual me produjo un poco de risa, porque ni siquiera se podía sostener en pie.

Bailábamos muy pegados, incluso hubo un momento en el que ella entrelazó sus manos alrededor de mi cuello y escondió su cara en el. Sentí como su cuerpo empezaba a tensarse porque empezó a caerse y tropezarse por todas partes, y esa fue la señal que me decía que era suficiente y que debería llevarla a la casa, pasé mi brazo por su desnuda cintura y la atraje hacia mí. Caminamos por la arena, no quería que yo la toque, apartó mi mano de su cuerpo, y cuando quiso caminar cayó en la arena, la recogí, y aunque siguió protestando volví a pasar el brazo por su cintura. Cuando abrí la puerta, ella se introdujo violentamente en la casa, ni siquiera la luz había prendido, y como consecuencia de ello, tropezó con algo.

-Estúpida mesa-gritó. Reí y ella me miró amenazante. La ayudé a subir las escaleras, y a penas entramos en la habitación ella corrió al baño a vomitar, le sujete el cabello mientras ella tenía la cabeza en el inodoro y le acariciaba la espalda. Se enjuagó la boca, se cepilló los dientes y la llevé a la cama, inmediatamente se quedó dormida, me detuve a verla un segundo, no me sentía capaz de irme del cuarto, el mío estaba cerca, pero me sentía tan cansado, hice espacio a lado de ella y me recosté, al poco tiempo me quedé dormido.

Me despertó un pequeño ruido, me incorporé en la cama y vi a Finnick delante de mí, me miraba interrogante, salté de la cama y le tuve que explicar que solo me quedé dormido, no me creyó.

-Acabamos de llegar-me dice. Vi que tenía su móvil a la mano.

-¿Qué hora es?-pregunté, examinó el móvil.

-Las 4:30.

-Oye Finnick, ¿Te digo algo?-el asintió-me siento drogado.

-Lo sé, yo también-me dijo-inclusive más de lo normal-agregó. Se quedó pensativo unos cuantos segundos-¿crees que Cato les puso algo a las bebidas?.

-No lo sé, yo me encargué de ellas…a menos de que él les haya echado otra cosa-dije, porque sabíamos perfectamente que Cato consumía algunas drogas, incluso nos ofrecía, pero al menos Finnick y yo las hemos rechazado.-Bueno, ya vámonos de aquí, necesito sentir mi cama y abrazar mi almohada-dije, haciendo que Finnick se riera, digo, el chiste no realmente era un chiste, pero él se lo tomó así.

-Sí claro, abrazar a tu "almohada"-dijo. Entró en su cuarto y yo en el mío, y a penas pasé el umbral me dejé caer sobre la cama para quedarme profundamente dormido.

Cuando me desperté me di una ducha, salí con una toalla enrollada y luego me vestí con unas bermudas azules y una camisa blanca. Bajé a desayunar y me encontré a todos riéndose de la pobre de Katniss mientras sostenía una taza de café, no tarde nada en unirme a ellos.

-Vaya, así que después de todo sigues viva-le dije.

-Cierra el pico-me respondió mientras se tocaba la cabeza-y por favor no grites.

-Déjala Peeta, no todos los días te emborrachas así como ella lo hizo-agregó Johanna, chocamos las manos ella y yo y Katniss hizo una mueca. Nos seguíamos burlando de ella en casi todo el desayuno, Katniss subió a su cuarto porque dijo que aún se sentía cansada y que necesitaba dormir más antes de irnos. Antes de ello, mi hermana la obligó a tomarse unas pastillas, para el dolor de cabeza, que más bien era jaqueca. Estuvimos viendo el televisor un par de horas, sino me equivoco veíamos Futurama, sugerencia de Marvel, en poco tiempo él y Jo se marcharon. Al dar las 6:00 pm Annie me llamó.

-Oye Peeta, nosotros ya nos vamos, y puesto a que Kat aún no despierta…-oh no, no me gustará lo que oiré-serás el encargado de llevarla a casa.

-¿Qué?. Eso no es justo Ann, dejémosla aquí, eso le pasa por beber demasiado y…

-La llevarás y ya-me interrumpió-¿de acuerdo?-me pregunta, me dediqué a mirar para otro lado-o les diré a mamá y a papá que te pusieron una infracción hace días por ir a un exceso de velocidad-me amenazó.

-No le tengo miedo a mamá y…papá está de viaje con Haymitch-sacó el móvil de su bolsillo y empezó a teclear cosas-¡No!-la detuve, de acuerdo, a Plutarch si le tengo miedo-esta bien…lo haré.

-De acuerdo-hizo una sonrisa triunfal-nos vamos-me despedí de ese par y esperé a que Katniss baje. 30 minutos después bajó.

-¿Dónde están todos?-preguntó con voz somnolienta.

-Se fueron, pero tranquila, yo aún estoy aquí.

-No puedo creer que me hayan dejado con la persona más irresponsable que he conocido en toda mi vida.

-Bueno, pues esta persona irresponsable-me señalé con el dedo índice-te llevará a tu casa

-Pues no pienso ir-me dice irritada.

-No te estoy preguntando, me dijeron que haga esto, así que debo hacerlo

-No iré-respondió.

-Mira, a mí tampoco me agrada la idea, pero soy todo un hombre y debo hacerlo, puesto a que eres una "señorita"-le dije, abrió la boca para decir algo, pero le corté inmediatamente, porque iba a empezar con sus pequeños no tan pequeños sermones-así que ve a preparar tu maleta y punto final.-En menos de 10 minutos estaba esperando afuera, cuando vi que salía con unas maletas, no eran de ella, eran de Annie, lo sé porque las he visto en mi casa, y cuando mi hermana sale de paseo un par de días se lleva casi todo su cuarto con ella.

-Deja eso, desgraciadamente eso lo hacemos los hombres.

-Egocéntrico-susurró.

-¿Qué dijiste?.

-Nada.

-¿Qué?

-¡Nada!-me gritó y yo reí.

Le abrí la puerta del copiloto, y ella se introdujo en el coche. Rodeé mi auto y me subí, en menos de 5 minutos y a la velocidad a la que iba ya estábamos en carretera. Por el rabillo del ojo derecho vi a Katniss, que empezaba a dormitar desde su asiento, seguramente sigue cansada por la fiesta de anoche, cuando volví a mirar estaba completamente dormida.

Estábamos a unas cuantas calles de su casa, creí que se despertaría, pero no, seguía dormida. Estando ya afuera de su casa le llamé:

-¿Katniss?-pero no hubo respuesta. Le dí una leve sacudida, pero nada, salí del coche-ay no, no, no…despiértate por favor-abrí la puerta de su lado, puse un brazo por debajo de sus piernas, y con el otro la atraje hacía mí, la saqué de mi coche y la llevé en brazos hasta la puerta, toqué el timbre, para mi suerte me abrió Prim, que se quedó observándome por unos segundos.

-Se quedó dormida-expliqué

-Sí, claro…

-¿Dónde está su cuarto?-pregunté, puesto a que era la primera vez que estaba en su casa.

-Arriba a la izquierda-subí y seguí sus instrucciones. Entré en su habitación, la recosté en la cama, le quité los zapatos y la cubrí con el endredón. Le eché un último vistazo, su cabello le cubría la frente, noté que tenía las mejillas rosadas y labios entreabiertos, sonreí al verla de aquella manera, se veía tan tierna y adorable, y por un momento sentí algo cálido en mi interior, así que no resistí, me acerqué a ella, puse se cabello para atrás y le besé la frente. Puse su mochila en su mesita de noche y salí del cuarto.

Cuando me estaba estacionando, vi a Annie y a Finnick afuera de mi casa, besándose, ella estaba sentada en la cajuela del auto de él. Abrí la puerta, bajé molesto y luego la cerré de un portazo, lo que pareció no importarles, porque no se percataron de mi presencia.

-Demonios, Annie, si tienen ganas mejor váyanse a un cuarto y listo-dejaron de besarse y mi hermana habló:

-No es mi culpa que no tengas novia, Peeta- mientras que Finnick solo se dedicaba a reír.

-No me enoja que tengas novio, me molesta que te vea besándote con él, así-la señalé por la forma en que estaba- en medio de la calle-dije, lanzándole una mirada amenazadora a Finnick.

-Oye Peeta, tranquilo, mira…te mostraré algo que seguramente te va a levantar los ánimos.- Sacó su móvil y empezó a teclear, al cabo de unos pocos segundos me tendió el teléfono-aquí está-miré y nos vi a Katniss y a mí, durmiendo plácidamente, mis brazos rodeando su diminuto cintura, sus manos sobre las mías, mi cabeza descansando sobre su hombro derecho, y su rostro estaba a unos pocos centímetros del mío, de tal forma que mis labios rozaban sus mejilla.

-La tomaste anoche, ¿Cierto?-le pregunté. Ambos rieron, luego mi cuñado asintió.

No es lo que parece, me dije, solo somos amigos, bueno no tan amigos, no soportamos estar en el mismo lugar un día entero, pero su presencia me pone alegre…a veces. Me disculpé con ellos, subí a mi habitación, y al entrar llegue a una conclusión: Katniss Everdeen, eres especial para mí.