Día 4: Masturbation
El pequeño local estaba a reventar. Taemin le había llevado consigo a uno de esas noches de karaoke en un espacio increíblemente reducido, donde podía literalmente sentir la respiración de algún extraño justo en su cuello pero como importaba si podía seguir contemplando la expresión llena de emoción y alegría del más pequeño al ver como un banda local formada por sus amigos hacía un gran espectáculo y se robaba las miradas.
No sabe cómo, pero de alguna forma entre el mar de gente, han terminado surfeando hasta quedar cerca del escenario y sonríe a modo de saludo al darse cuenta que Jonghyun movía sus manos llamando su atención a mitad de una canción.
Siente como Taemin le toma de la muñeca para evitar así quedar separados.
Minho opta por simplemente rodear al moreno por la cintura con las manos y mantenerle seguro, cerca de su cuerpo para así no ser llevado con la corriente.
La multitud parece más calmada a medida que las tonadas cambian dando lugar a una serie de baladas dulces que eran perfectas al ser cantadas por su amigo; a sus labios sube una sonrisa al sentir como el cuerpo del más joven queda contra el suyo y entrelaza sus dedos con los propios aun sin alejar el agarre en su cintura. Se inclina y deja un casto beso justo detrás de su oído.
Taemin posa la cabeza en su hombro, se gira algunos grados para poder verle y dedicarle una hermosa sonrisa.
Los tonos animados regresan y quiere reír por lo bajo al notar como su acompañante comienza a saltar sin contemplaciones.
—¡Es mi canción! —Taemin se gira para verle como un niño emocionado por algún dulce. —¡Minho, están cantando mi canción! —Así es, Jonghyun a veces se llegaba al departamento y pasaba horas con el pequeño tratando de terminar algún verso, una rima cuando nada parecía funcionarle.
Entre la emoción de escuchar sus versos en vivo y lo simplemente adictiva de la canción, Taemin comienza a bailar, moviendo sus caderas de un lado al otro haciendo su cabello se moviera en distintas direcciones. Aun sintiendo el agarre del castaño en su cintura, él solo se pierde en la música, bailando hasta que no puede moverse más, sin darse cuenta de la incómoda y dificultosa posición en la que comenzaba a dejar al mayor.
Minho siento un escalofrío recorrerle la espalda y afianza el agarre en la piel del menor, la cual podía sentir comenzaba a volverse sudorosa debido a su baile y al grupo de gente que les rodeada, y de alguna forma estaba agradecido de que nadie se fijase en lo que sucedía entre sus pantalones.
Sabía que Taemin no tenía mínima intención de provocarle, él solo estaba disfrutando de su noche pero una vez que sus movimientos comenzaron a enfocarse en hacer presión justo sobre su entrepierna, él en verdad intentaba hacer uso de su mejor autocontrol.
Pensar en la numerosa cantidad de personas a su alrededor, en como la banda tocada a todo dar; pensaba en la capa de sudor que comenzaba a formarse en el cuello del menor haciendo que mechones de su cabello quedasen adheridos a él y como su camisa parecía volverse transparente y hacer visible su menuda pero tonificada.
¡Demonios Choi!
Parecía que su única salvación era contar hasta el infinito y rogar que su erección desapareciera por arte de magia.
La banda canta su última canción y luego de pedidos del público por más, finalmente la presentación se da por terminada y la multitud comienza a dispersarse. Por momentos se siente aliviado, este era su momento de huir a casa pero con una última mirada a sus pantalones, siente los colores subir a su rostro al fijarse que su hombría seguía igual de erguida y prominente, completamente visible tras sus pantalones.
¡Rápido, piensa!
Con Taemin siguiéndole los talones, una mano fuerte en su muñeca y con la otra se aferraba a su camisa, zigzagueaba evadiendo personas que con paso lento traban de dejar el lugar y como por intervención divina llega a su campo de visión la señal de un baño.
—Hyung, ¿a dónde vamos? —Taemin le mira confuso pero no sin dejar de seguirle y un grito sorprendido muere en su garganta al sentirse estampado contra el cubículo del baño. —¿Hyung? —busca la expresión del mayor con preocupación y muerde su labio inferior con fuerza al sentir la prominente erección del mayor contra su muslo. El aliento caliente le hace cosquillas en el cuello.
—¿Ves, Minnie? —le mantiene en su lugar con una mano mientras y alza las caderas en un movimiento suave. —Esto es lo que provocas. —Quiere reír al percatarse de como las mejillas del moreno se teñían de carmín y posa una mezcla entre un beso y una mordida justo en la unión de su cuello con su hombro. Le siente estremecer.
Taemin entreabre los labios para contestarle pero la vibración causa por su celular le hace cambiar su atención y hace una mueca insegura, Minho asiente para que pueda contestar.
—Jonghyun-hyung —por la cercanía puede escuchar como el mayor se preguntaba donde andaban metidos, les estaban esperando a las afueras del local. Es obvio que Taemin no sabe qué contestar por lo que él le quita el aparato.
—Vamos en camino hyung. —Corta la comunicación sin esperar respuesta y Taemin le lanza una mirada acusadora, de esa que le pregunta cómo iban a salir con sus amigos cuando él tenía una bien marcada erección, a lo que Minho sonríe. —Voy a necesitar tu ayuda Minnie.
Sus manos se encuentran por encima de su ropa interior y se deslizan en un suave movimiento, su miembro se hace presente y Minho entrecierra los ojos posando la frente sobre el hombro de Taemin suspirando agradecido ante el contacto.
Deja besos a lo largo del níveo cuello que se le presenta y Taemin hace un puchero mientras afianza el agarre de su mano creando presión.
—¡Hyung! —Le recrimina aun sin descuidar sus movimientos. Arriba-abajo, sus dedos rodean con suavidad el falo que comenzaba a volverse húmedo y pegajoso; Minho ríe por lo bajo y le acaricia el cabello a modo de disculpa. Era cierto, estaban allí por un despliegue incontrolado de hormonas, no debía jugar demasiado con su suerte.
Las estocadas comienzan a tomar rapidez y el castaño se ve en la necesidad de mover las caderas con prisa, tratando de encontrar alivio.
Su cuello y espalda se perlan de sudor mientras se aferra con fuerza a la cintura del menor, intenta no ser demasiado obvio en sus acciones pero no puede evitar el seguimiento de jadeos y gemidos cortos que escapan de su garganta todos dirigidos al oído del moreno.
Sintiendo el conocido calor sembrado en su vientre, se aleja unos cuantos pasos para evitar dejar manchas sobre su pequeño y una media sonrisa mal intencionada llega a su rostro.
Allí estaba Taemin, observándole con completa atención, el cabello un tanto despeinado y su rostro cubierto de un pronunciado sonrojo. Se toca a si mismo con fuerza y prisa y cerrando los ojos tilda la cabeza hacia atrás liberando así su carga.
Le toma unos pocos minutos recuperar el aliento, luego arreglar su vestimenta le dedica una sonrisa suave y no puede evitar dejar un beso sobre su cabello al tiempo que el pequeño cubría su rostro avergonzado entre las manos.
—Las cosas que hago por ti. —Sí, el ayudar a su novio a liberar el estrés en un lugar público no era el mejor escenario en cómo había imaginado la noche, pero el solo hecho de contemplarle necesitado, ansioso y solo para él le llenaba de orgullo. Aun cuando probablemente nunca se lo haría saber.
Despeina su cabello avergonzado e intenta sonreír a sus amigos una vez que logran encontrarse a las afueras del local, sin prestar verdadera atención a las quejas sobre su tardanza, tiene que morder sus labios para evitar que sus acompañantes sean testigo de la sonrisa llena de complicidad que se formaba en la pareja.
