El día que tus amigas tanto habían planeado finalmente había llegado: el festejo de tu última noche de soltera. Habías encontrado al hombre perfecto para ti, te hacía sentir hermosa, única y como una mujer fuerte que no le temía a nada. Pero lo que más amaba de él era que cuando estaban juntos, el tiempo podía volar que siempre se sentía de oro, era especial, y formidable.
Te llevaron al bar más cotizado de la zona en la que también dejarías de vivir para mudarte a las afueras y comenzar una relación adulta junto a Kendall. Sus amigos también se encargaron de darle una cálida despedida a sus días de soltero también. Solo te preocupaba que no le pidieran hacer cosas alocadas que pudiera interrumpir el matrimonio, pero conocías a Kendall, el buen chico que todos admiran por su honestidad y caballerosidad. Confiabas en él.
Se adentraron al lugar a oscuras, con la música electrónica en un tono muy audible y te sentaron en el centro de todas tus amigas, como la invitada de honor que eras. El presentador terminó de hacer comentarios indirectos sobre lo que se aproximaba, y al finalizar, una luz tenue alumbró solo a la pareja de stripper que se habían contratado. Bailaron sensualmente a tu alrededor, se acercaban a ti y decían cosas para que te estremecieras del placer de tan solo imaginarte que te hicieran esas travesías. De repente, uno de ellos te invito a bailar junto a él, y con un paso de baile se apagó la luz y te llevaron consigo detrás del local. ¿Era esto parte del show?
Te apoyaron sobre una puerta, y podías sentir como tu miedo al percibir que la manija estaba siendo abierta a una única recámara. Una mano salió desde adentro y tapó tu boca para que no emitieras sonido alguno. Comenzaste a agitarte en tu posición para librarte.
"Gracias" dijo la grave voz de la persona que estaba robándote, que inmediatamente reconociste.
"No ha por qué. ¡Disfrute el delicioso aperitivo!" exclamó la voz de una de los stippers.
Kendall descubrió tu boca, e rápidamente posó sus labios sobre los tuyos para besarlos brutal pero dulcemente a la vez.
"Mi amor..." dijiste entre dientes ya que Kendall parecía estar hambriento y ahora devoraba tus labios. "Mañana... ¡Te confundiste de noche!, ¿te escapaste de la reunión de tus amigos?"
"No creo que haya una noche explícita para hacerlo" dijo con su voz aterciopelada. "Además estoy encendido ahora y muero de ganas por hacerte mía de una vez... y, ¿de dónde crees que vengo con tantas ganas de desearte...?" comentó apartándose de tu cara para besar tus hombros e ir bajando hasta tu pecho ya descubierto por trabajo de los bailarines eróticos.
"Oh, Kendall" gemiste "Ken, Ken"
"¿Qué pasa, _?" preguntó deteniendo la marcha.
"Nada, continúa, pero ten cuidado" dijiste con voz temblorosa, que reflejaba el placer que te daba que Kendall masajeara tus pezones con su juguetona y ensalivada lengua. De repente, se detuvo una vez más. "Kendall, por favor"
"¿Qué pasa, _?" repitió, posando sus manos en tu duro trasero.
"¡Ya que estas tan excitado, atosigame de una vez por todas!" musitaste bruscamente en su oreja antes de lamerla y morderla.
Kendall comenzó a masajear bruscamente tus nalgas, y luego descendió hasta tus muslos para abrir tus piernas y alzarte hasta llevarte a lo que sería sobre un colchón que se encontraba a un nivel un poco elevado de la altura normal. Siguió masajeando tu entrepierna, separandolas más para tener suficiente espacio que explorar. Succionó cada parte de tu torso hasta llegar a la zona más baja de tu vientre. Levantó tu pollera hasta la cintura, y terminó deslizando tu ropa interior para descubrir por primera vez tu lugar más íntimo, y que ahora sería su sitio de guerra, o su campo de bombardeo.
Comenzó a besar toda tu feminidad, y luego su lengua encontró el camino a tu placer. Acomodaste una de tus manos sobre su cabeza, y hacías presión sobre ella para que te consumiera, y siguiera adentrándose. Tu mano libre, se aferraba a la seda del colchón, y sobre ella, estaba la de Kendall que acariciaba tus nudillos. Por un momento el mundo se detuvo, y lo único en que podías pensar, si eso podías hacer con claridad, era el hecho de que Kendall era quién hoy te hacia gozar maravillosamente.
"Oh, Ken..." te quejaste.
Siguió con su proceso de pre-calentamiento hasta que se detuvo para desnudarse por completo. Se posicionó sobre tu viente luego de deslizar su ropa de debajo. Mientras se quitaba la camisa, acariciaste su duro miembro que parecía que iría a estallar. Sentiste como sus venas resaltaban, y como iba cambiando su tamaño y el groso de su masculinidad cuando ligeramente lo masajeabas. Tomó tus caderas con sus manos violentamente, y no dudo ni un segundo en ingresarte. Con movimientos desapacibles como los del embriague de un auto, el ritmo fue creciendo.
"_, Oh, _. Estas ardiendo de dolor. Disfruta, zorrita" susurró mientras besaba tu cuello.
El hecho de que te llamara de aquel modo hizo que gimieras indudablemente unas repetidas veces, y Kendall así se excitaba más y más.
"Estoy... ahí" comentaste dentro de su boca que ahora se adueñaba de la tuya.
Tu acabaste primero, y él unos pocos segundos después. Salió de tí, y permaneció recostado sobre tu pecho algunos minutos. Descansó su cabeza sobre tu pecho, mientras acariciabas su suave y corto pelo.
"¿Exhausto?" preguntaste riendo muy por debajo.
"Podría decirse" dijo mientras trazaba dibujos imaginarios sobre tu brazo con su dedo.
"Estuviste fantástico" dijiste reposando tus manos sobre mejilla algo transpirada.
"Un honor" respondió besando tu pecho descubierto. "Tu fuiste muy obediente... Para ser la primera vez, estuvimos muy bien"
"¿Me estas asegurando que habrán otros encuentros de este tipo?" dijiste sonriendo aunque él no sería posible de verlo en la oscuridad.
"¿En las que te voy a domar? Oh, si, pero en algún momento tendremos que cambiar de roles..." aclaró antes de besar tus labios. "No te olvides de nuestra luna de miel"
"Te vas a impresionar" murmuraste.
"Va a ser mi placer..." comentó acariciando tu vientre con su rígida mano.