30/06/2017

Holi, holi, mis queridas amigas :) Viernes y como les prometí, con una nueva actualización. Muchas gracias por todos sus amables comentarios :3 Se los agradezco mucho. Gracias y las dejo con el capítulo porque me imagino que están locas por saber qué mas sigue ;) ¿no? Yo creo que sí. Besitos! Nos leemos abajo.


Capítulo 4

Mientras que en Japón eran pasadas las diez y media de la noche, en Honolulu, capital de la bella Hawaii y lugar de residencia de ahora: Los Kahako, como les pusieron los del programa de protección de testigos a Haruka y a Seiya cuando los casaron, se encontraban haciendo lo que hacían todos los días desde que se habían mudado, estaban arduamente trabajando; si, trabajando porque con la miseria que les daba la policía mensualmente para vivir no les alcanzaba ni para comer. Aquella ciudad, era una muy costosa pero, como muchas de las cosas que son tan costosas, hermosa, era una bella ciudad de clima tropical muy hermosa, paradisiaca para cualquier pareja enamorada… Bueno, casi…

— Hey, Mich, ¿vamos almorzar?

— No, no, ve tú, mi amor. — Le sonrió Seiya muy alegre y enamorado mientras acomodaba unas maletas y se disponía a llevarlas a la habitación que le habían mandado— Gracias por venir a preguntarme si quería ir a almorzar contigo, Meg.

Haruka y Seiya habían conseguido trabajo en un hotel, ella, como camarera y él, como botones. Llevaban seis meses de casados, sí, casados porque para hacer su farsa más real, decidieron casarse, y aunque Seiya era dulce, amable, cariñoso, responsable y un excelente esposo con ella, Haruka no conseguía olvidarla. Haruka, (que al igual que Seiya había cambiado completamente su look), era otra persona, no lograba olvidar a Michiru, a todo lo que había vivido con ella…

Yendo hacia el lugar que tenían destinado en el hotel para que los empleados pudieran almorzar, se sentó en un amplio sillón negro antes de destapar su portacomida, sacó su celular e hizo lo que hacía de dos a tres veces por semana, llamó por Skype a Serena.

Y en Japón, más específicamente en la sala de la casa de las muchachas y mientras los muchachos luchaban tratando de inflar bien esos colchones para poder pasar la noche…

— ¿No vas a contestar, Serena?

— Es Haruka, Darien, y no creo que sea muy buena idea contestarle en este momento.

— Es mejor que le contestes, Serena, porque si no le contestas, —dijo Lita que regresaba de buscar unas mantas y unos cobertores para los muchachos— se puede preocupar; y ya sabes cómo es ella.

— Sí, creo que tienes razón. Hola, Haruka.

¡¿Esa es la capitana Tenou?! — Pensó Darien con horror mientras, muy disimuladamente, evitando que Haruka lo viera, la veía por la pantalla del celular de Serena— ¡Esta muy cambiada!

Hola, cabeza de bombón. ¿Cómo has estado? ¿Cómo esta Usagi? ¿Ya se durmió?

— Sí, ya se durmió. Es que aquí van a ser las once, Haruka, ya es bastante tarde.

Ah, qué mal, y con las ganas que tenia de ver a mi primita.

— Haruka, —reía Serena— tú siempre llamas más temprano, ¿Qué pasó hoy?

Este maldito hotel está lleno y, bueno, cada que eso pasa, resulta más trabajo. Es una lástima que no haya podido ver a la princesa hoy pero dime, ¿tu cómo has estado? ¿Sigues con la ridícula idea de irte a trabajar a ese restaurante en donde trabaja ese otro bombón de Lita? Ah, y hablando de la reina de Roma…

— Hola, Haruka. —Respondió una sonriente Lita que había decidido dejarle a Nef la tendida de los colchones— ¿Cómo has estado? ¿Si te estas aplicando la vitamina que te recomendé para el cabello? Recuerda que ahora que eres morena…

Ni me lo recuerdes, preciosa, que no sabes la ira que me da.

Hizo Haruka cara de fastidio.

Esto de tener que maquillarme todos, todos los benditos días, y cuidar de este maldito cabello tinturado, ¡me va a volver loca!

— Oh, vamos Haruka, no es tan difícil; además, déjame decirte que ese cabello castaño y largo, se te ve muy bien, te hace ver más joven.

Bueno, al menos recibo piropos de una mujer hermosa. — Le guiñó un ojo muy coqueta mientras Neflyte, empezaba a sentir celos al escuchar aquella conversación— Muchas gracias por el cumplido, preciosa, haces que el tener que someterme a esta tortura china todos los benditos días valga la pena.

— Bueno, te dejo Haruka, me dio gusto verte y saludarte.

Lo mismo, un beso, preciosidad… Me cae que no sé cómo fue que el imbécil de Andrew te cambió por la loba de Reika; hasta la embarazó y todo, ese sí es mucho tonto.

Entonces sí era cierto lo que Nef me dijo…— Pensó Lita al escuchar aquello— Eso ya no importa y bueno, ojala sea feliz. Adiós, Haruka, cuídate mucho.

Tú también, adiós, preciosa. Bueno, Serena, antes de irme, porque media hora de almuerzo se va volando… ¿Tú qué? ¿Sigues con ese cuento de querer trabajar? Mira que no me parece que…

— Haruka… — Decía Serena nerviosa porque ahí estaba Darien muy atentamente escuchando todo— Creo que no es momento para que hablemos de esto.

Cabeza de bombón, Seiya y yo estuvimos hablando y como se acerca la temporada, pues vamos a trabajar más. Vamos a empezar a ganar más dinero a partir del próximo mes y si nos organizamos bien, podríamos empezar a mandarte algo mensualmente.

— Haruka…

Ni él ni yo queremos que por irte a trabajar vayas a descuidar la niña. ¿Entendiste? Ah, mira, ahí viene el tonto este ya. Oye, Seiya, —lo llamó por su verdadero nombre porque no había nadie más que ellos dos ahí— ven y saluda a Serena.

Bombón…

Le dijo Seiya muy sonriente cuando le recibió el teléfono a Haruka y la miró.

Hola, bombón, hace rato no te veía.

¡¿Ese es Seiya?! — Pensaron Yaten y Taiki al mismo tiempo cuando lo vieron.

— Hola, Seiya, ¿Cómo has estado?

Aquí, cuidando de la difícil de tu prima y trabajando, trabajando mucho a ver si podemos empezar a mandarles dinero a ti y a la preciosidad de tu hija muy pronto.

— Seiya, de verdad que me da mucha pena con ustedes y…

No tienes porqué, Haruka y yo lo hacemos con mucho gusto. Entendemos que sea difícil para ti cubrir con todos los gastos de la niña. Serena, aunque no estás sola, vives con las muchachas, entendemos que es difícil. Ahora que si no fueras tan obstinada e intentaras hablar con: "El caballero", que cada día hace más y más dinero…

— No voy a pedirle nada a Darien para la niña y no lo pienso repetir, ¿de acuerdo?

Bombón, él, sigue siendo el papá. Deberías darle una oportunidad ya que…

— El que él no haya tenido nada que ver con la muerte de Michiru, y el que haya hecho todo lo que hizo para protegernos a Usagi y a mí de la loca enferma de su hermana y de los Black, no quiere decir que…

Bombón, bombón, bombón, tú ya sabes toda la verdad, ya depende de ti... Tenemos que irnos pero bombón, es en serio, si necesitas ayuda tan solo tienes que decirnos. Recuerda que Luna, Andrew, Haruka y yo, siempre vamos a estar ahí para ustedes, siempre que nos necesiten, vamos a estar ahí para ayudarlas.

— Sí, lo sé. — Se le quebrantó la voz a Serena al recordarlos a todos ellos— Hasta pronto, Seiya, hasta pronto, Haruka.

Cuídate, cabeza de bombón y por favor, hazle caso a Seiya. Trata de comunicarte con "Shields" porque si no lo haces, tarde o temprano te vas a arrepentir, créeme, yo sé por qué te lo digo…

— Gracias, nos vemos después.

Serena colgó la video llamada y en cuanto lo hizo, los muchachos, Yaten y Taiki, que no salían de su asombro, dijeron casi que al mismo tiempo…

— ¡Es increíble!

— Muchachos, —río Serena al igual que hicieron las demás…— ¿no me digan que no habían visto a Seiya hasta ahora? ¿A poco no sabían que es rubio y usa lentes color azul cielo?

— ¡No sabía!

Dijo un muy impresionado Yaten. Y luego dijo, mientras Mina regresaba de hacer dormir a su hijo, cuando había tenido piedad de él y había regresado al cuarto decidida a rescatarlo…

— Es que si no es porque lo escuché hablar, porque no hay nadie en el mundo que tenga una voz como la de él, no lo creería.

— Sí, en eso tienes toda la razón, Yaten. — Lo miró Taiki igual de sorprendido— Se ve muy diferente, es, es como, es como si fuera otra persona…

— Exactamente; es que esa era la idea, Taiki.

Sonrió Serena mientras Darien, no podía dejar de mirarla, necesitaba hablar muy seriamente con ella.

— La idea es que nadie, ni siquiera, digamos en este caso, su familia, pudiera reconocerlos. Seiya, ustedes ya saben cómo es él, —rio de nuevo— se lo tomó como un juego, como un chiste mientras que Haruka… Bueno, ustedes la escucharon, aun no se acostumbra.

— No lo puedo creer pero, bueno, la verdad no se ve tan mal.

— A mí lo que realmente me alegra es que estén bien. — Dijo Darien serenamente pero luciendo muy serio— Me hubiera gustado que las cosas hubieran sido distintas pero, bueno, ya saben.

Y de un momento a otro, el ambiente se puso muy incómodo. Pero como Mina era Mina…

— Ay, Yaten, mi amor…

— ¿Sí, dime, flaca? — Le sonrió con la misma coquetería con la que ella le sonreía mientras posaba ambas manos sobre su diminuta cintura…— ¿Qué quieres? Conozco esa sonrisa…

— ¿Sí? ¿De verdad?

— Oh, sí… Claro que sí.

— Cof, cof, —tosió fingidamente Taiki que le daba envidia…

— Ay, ¿en serio, Taiki? Por favor, madura.

— Eres un…

— No vayan a empezar ustedes dos. — Se levantó Darien del sofá y los detuvo a los dos con un gesto de manos, un "stop" estilo guarda de transito— ¿No les da vergüenza?

— Señor…

— Aquí no estamos en el rancho, ni en ninguno de los lugares en donde a ustedes les encanta ponerse a pelear. Aquí estamos es en la casa en donde viven mi hija y mi…

— Ay, ya, ya, ya, —reía Mina muy abrazada a Yaten— no es para tanto, muchachos, y, ¿entonces qué, Yaten, mi amor? ¿Si podemos salir un rato por ahí? Me gustaría mostrarte la ciudad... ¿Qué dices?

— Por supuesto que sí, claro que sí, flaca, vámonos y vámonos antes de que sea más tarde.

— Oye, Mina.

— Sí, Amy, dime. — Giró el rostro hacia donde Amy estaba sentada.

— ¿Y tú cómo con quién piensas dejar a Yatencito, tu amor, ah?

— Ay, ay no, Amy, no, no seas así.

Hizo cara de tragedia y de inmediato se le soltó a Yaten y fue hacia donde ella estaba.

— Por favor cuídame al niño un ratito, ¿sí? Te prometo que no me voy a tardar; además, no puedo desaprovechar esta oportunidad. ¿Tú sabes cuánto tiempo va a pasar antes de que pueda ver a mi loco otra vez? ¡Un montón!

— Aunque no lo creas…— Miró disimuladamente a Taiki que estaba sentado frente a ella— Te entiendo. Está bien, vete tranquila que si el niño se llega a despertar yo me encargo de él.

— ¡Gracias Amy!

Le dio un fuerte abrazo seguido de un beso.

— ¡Eres la mejor! Ya vengo, —miró a Yaten mientras tomaba camino a su habitación para cambiarse de ropa— me cambio y nos vamos.

— No tardes, Mina.

Reía Yaten de verla así, tan sonriente, tan desenvuelta, tan, ella; tan loca como la recordaba…

— Aquí te espero.

— Oye, Lita.

— Olvídalo Neflyte.

— ¿Qué? — Alegó inocencia mientras Lita terminaba de tender el último colchón inflable y se levantaba— ¿Por qué me dices eso si ni siquiera sabes qué es lo que te voy a decir?

— Te conozco muy bien; y sé lo que estabas a punto de decirme. ¿Sí o no me ibas a invitar a salir? ¿Y de casualidad no sería para que nos fuéramos con Yaten y con Mina?

Neflyte, soló se soltó a reír.

— ¿Lo ves? Hay cosas que nunca cambian; y tú eres una de esas.

— Bueno, entonces si no quieres que nos vayamos con los tortolos…

— ¡Oye! — Se quejó Yaten; aunque luego y mientras se reía…— Ah, di lo que quieras; lo que pasa es que ustedes no son más que un montón de envidiosos.

— Salgamos por ahí, cerca, por si el niño se despierta y nos necesita, a tomarnos algo y a platicar. ¿Qué dices? Te prometo que no vamos a tardarnos mucho.

Lita asintió con una tenue sonrisa mientras los demás (muy disimuladamente) se reían.

.

.

Media hora después y mientras Amy se daba un baño y Taiki estaba viendo cómo estaban los niños que dormían plácidamente en sus cunas (mientras vigilaba especialmente a su inquieta hija)…

— ¿Con que no vas a permitir que le dé nada a la niña, eh, Serena?

— Ay, Darien, —respondió Serena con molestia mientras intentaba levantarse del sofá y él se lo impedía— por favor. No quiero hablar de eso y, ¿sabes qué? Está muy tarde y estoy cansada. Creo que lo mejor es que…

— Tal vez tú no quieras hablar, tal vez tú estés cansada, aunque no te culpo, imagino que cuidar de los niños todo el día no debe ser nada fácil…

— Gracias, es muy amable de tu parte reconocer lo difícil que es mi trabajo.

— Y ahí están de nuevo tú y tu sarcasmo. ¿Siempre tienes que hablar así, con sarcasmo?

En aquel momento, Serena no lo pudo evitar. Aquellas palabras le recordaron una situación del pasado, una en donde se había divertido mucho a pesar de las circunstancias… En cuanto Darien le dijo aquello, recordó la primera cita que había tenido con él. Recordó como si hubiera sido ese día, y no hace ya más de dos años, el día de su primera cita, la primera vez que tuvo un encuentro con él; o, bueno, con quien él pretendía ser ante ella…

— ¿Qué es tan divertido? A mí no me parece para nada gracioso que tú no me dejes…

— Es que, claro, qué te vas andar acordando. — Y volvía a reír— Eso fue hace muchísimo tiempo y es normal que…

— Si hablas de que lo que te acabo de decir te lo dije el día que tuvimos nuestra primera cita en el restaurante de Lita, cuando, después de mucho…. Insistirte, conseguí que me aceptaras una invitación a comer, cuando nos encontramos ahí y mientras nos sentábamos a la mesa te dije que te veías hermosa, y tú hiciste lo de siempre, me respondiste con tu maldito sarcasmo que tanto odio, yo eso ya….

— ¿Tú todavía te acuerdas de eso?

Le preguntó muy sonrojada.

— ¿Te cae?

— Claro que sí. — Le respondió esa vez sonriente— ¿Cómo no lo voy a recordar si ese día fue uno de los días más felices de mi vida? Serena, yo lo recuerdo todo, absolutamente todo de ti.

— Darien, eh, esto, no creo que…

— Sé que no quieres escucharlo, y no es de esto de lo que te quería hablar en primer lugar pero, Serena, yo todavía te amo.

— Darien…

— Yo todavía te amo, a pesar de lo que me hiciste, y quisiera que…

— ¿Lo que yo te hice? — Se enojó Serena— Y según tú, ¿Qué fue lo que yo te hice?

— Te fuiste, Serena, un buen día armaste tus maletas, compraste un tiquete de avión y me abandonaste; y lo peor no fue eso.

— ¿Ah, no? — Le preguntó mientras empezaba a cruzarse de brazos y cruzaba una de sus largas piernas que había logrado desconcentrar a Darien…— Sigue, sigue, es que quiero saber qué tanto fue lo que, según tú, yo te hice.

— Te llevaste a mi hija y eso fue lo peor que pudiste haberme hecho en la vida. ¿De verdad? ¿Tan malo fui contigo como para que te desaparecieras del mapa y me quitaras el derecho de estar ahí durante tu embarazo, durante su nacimiento?

— Darien, no más, no sigas por favor.

— ¿Tan malo fui contigo que me quitaste los primeros meses de su vida? Serena, hasta tú tienes que reconocer que eso que me hiciste fue muy cruel. Tú, tú sabias que yo te amaba. ¿Cómo pudiste hacerme eso? ¿Tienes una idea de lo que te he buscado? ¡¿Tienes una maldita idea de todo lo que me he gastado tratando de encontrarte?!

— Shu, baja la voz, puedes terminar despertando a alguno de los bebés si sigues hablando de esa manera.

— Lo siento. — Le dijo sinceramente— Es que cada vez que me acuerdo me da un coraje que…

— Y para tú información, sí, claro que lo sé. ¿Crees que no sé qué ofreciste...? Y en la estación de policía, eres un descarado de lo peor…

— Serena…

— ¿Crees que no sé qué ofreciste pagar medio millón de pesos a quien te diera información de mí y de mi paradero? Darien, por favor, ¿por quién me tomas? Por supuesto que estaba al tanto de todos los disparates que estabas dispuesto hacer con tal de dar conmigo y con las demás.

— Y eso solo lo hace peor, incluso más cruel. — Se levantó del sofá realmente indignado— ¿Tú sabias todo lo que yo estaba haciendo para dar contigo, con mi hija y con las demás, y seguiste callando, seguiste ocultándote? ¿Pero por qué eres así? ¿Por qué me odias tanto?

— Yo no te odio, Darien.

No pudo evitar derramar aquellas lágrimas cuando él dijo aquello.

— No digas eso, por favor.

— ¿Ah, no? ¿Entonces cómo más interpretarías esa actitud? Porque déjame decirte que amor no es. Yo sería incapaz de…

— Lo hice porque tenía miedo, porque estaba asustada.

— Serena, no, no tenías por qué temer porque yo jamás permitiría que…

— Muchas veces quise comunicarme contigo. — Se limpió con el antebrazo las lágrimas que no dejaban de rodar por su rostro de finas facciones — Yo, yo, hubo momentos en el los que llegué a sentirme realmente sola, muy sola, Darien…

— Serena, mi ángel.

Fue con ella y la abrazó.

— No, no llores que me partes el alma y lo sabes, no soporto verte así, simplemente no puedo; hasta prefiero que sigas siendo sarcástica conmigo. — Le tomó el rostro en ambas manos y la hizo reír— ¿Cómo ves que hasta prefiero que seas grosera conmigo antes de verte sufrir? Serena, mi delicado ángel de ojos celestes, yo…

— Te extrañaba, Darien, te necesitaba muchísimo.

Le dijo Serena ahogada en llanto mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas.

— Darien, Darien… Nadie sabe, ni se alcanza a imaginar, lo difícil que todo esto ha sido para mí.

— Llora, Serena. — La abrazó con más fuerza a su perfumado pecho (que ella tanto había extrañado, el que amaba…) y le dijo mientras no podía evitar sonreír al tenerla así, tan cerca de él…— Llora todo lo que quieras que para eso estoy yo. Yo, siempre voy a estar ahí para ti así tú no quieras, siempre….

En otro lado y mientras Darien y Serena se abrazaban larga y tiernamente (ay, sí, son tan lindos… Risa enferma), mientras Amy y Taiki se encontraban en el pasillo, (sin querer) y mientras Yaten y Mina se reían y tomaban unas cervezas en aquel agradable bar, Lita le decía a Neflyte, como por milésima vez mientras compartían esas latas de cerveza en aquel hermoso y solitario parque…

— Ya te dije que no te voy a decir, eso tendrás que descubrirlo por ti mismo.

— Pero, mujer, ¿Qué tanto trabajo te puede costar decirme si anoche estabas hablando de mí o del imbécil ese del detective? ¿Por qué eres así? ¿Por qué eres tan mala conmigo? ¿No ha sido suficiente con todo lo que me has hecho hasta ahora?

— Me da mucha pena contigo pero yo no te he hecho nada.

— ¿Ah, no? —Dejó la cerveza a un lado y se le acercó más para decirle…— ¿Cómo qué no? Me cae que esto sí que es el colmo. ¿Cómo de que no? Primero: Me llamas una noche y me dices que te vas.

— Neflyte, antes agradece que te…

— Segundo: Efectivamente te vas, me mandas a mí y todo lo que sentía por ti a la chingada y para acabar de completar, no me dejaste ver al niño más que por fotos y por video llamadas. No, Lita, me cae que no, nada de lo que has hecho conmigo ha sido justo.

— ¿Y lo que tú hiciste conmigo qué, eh?

— Lita, tú dijiste que ya me habías perdonado por lo que pasó con los muchachos y con la dichosa apuesta que me hicieron. Creí que por fin habías entendido que en todo eso, que al principio había sido un reto, un…

—…Juego. — Dijo Lita y se levantó del césped en el que se encontraba cómodamente sentada— Tú jugaste conmigo y con el amor que te tenía, jugaste con mis sentimientos, Neflyte.

— Pero esa nunca fue mi intención. Encanto, por favor.

Se levantó igualmente e impidió que se fuera.

— Yo me enamoré de ti; de verdad, de veritas de veritas.

— ¿De verdad?

Levantó una ceja con desconfianza.

— ¿Lo dices en serio?

— Sí, de verdad de verdad. Por si no lo recuerdas, porque yo sí, jamás podría olvidar el día en el que lo "descubriste todo" porque ese día me pegaste muy feo…

— Y te lo tenías más que merecido. No me querías dejar ir y además te atreviste a besarme aunque yo no quería.

— Pues sí pero eso no era lo que te iba a decir. — Sonrió al igual que ella lo hacía— Lo que te quería decir es que por si no lo recuerdas, ese día yo le dije a los muchachos, mientras tú estabas escondida en mi casa y escuchabas lo que no debías escuchar, que yo estaba tan contento contigo, que me sentía tan cómodo, tan bien a tu lado, que hasta quería pedirte que te mudaras conmigo. A ver, ¿atrévete a decirme que no es cierto?

— Pues… No, no puedo negarlo porque es la verdad. Tú ese día sí les dijiste eso a todos esos vagos buenos para nada, que querías pedirme que me mudara contigo a tu departamento.

Rieron ambos. Pero Lita luego más seria, mientras Neflyte se le acercaba cada vez más, lo miró a los ojos y le preguntó mientras sonreía de lado…

— ¿De verdad quieres que te diga de quién estaba hablando anoche cuando me llamaste?

Neflyte asintió y dio un paso más al frente, quedó a centímetros de ella y de su sonrojado rostro.

— ¿De verdad no lo sabes? ¿De verdad tengo que decirlo?

— Yo quiero escucharlo. Quiero escucharte decir que me quieres, que me extrañas, que todavía estas enamorada de mí y que, al igual que me pasa a mí contigo, no consigues olvidarme.

— Hablaba de ti. Anoche, cuando me llamaste y hablamos, cuando me preguntaste si tenía a alguien o si me gustaba alguien y te dije que la persona que me gustaba, a la que quería, estaba lejos de mí, hablaba de ti, Nef. Yo, aunque no debería eh….

— ¿Qué? — La tomó con propiedad por la cintura mientras ella reía— ¿Y por qué demonios no si yo también te…?

—… Sigo enamorada de ti.

— Lita, encanto, preciosa…

Y tomándole el rostro con delicadeza por una de las mejillas, se acercó más a sus labios para besarla y cuando la besó, ella le correspondió. Empezaron a besarse al inicio suave, muy suave y lentamente pero como ellos se querían, y habían estado separados tanto tiempo, y ninguno de los dos (más específicamente Lita) había tenido sexo en un buen tiempo… Las cosas, bueno, empezaron a ponerse calientes, algo peligrosas…

— Lita, Lita, oh, preciosa, encanto… Ninguna mujer besa como tú, ninguna puede compararse contigo…

— Nef, Nef, —decía mientras él la besaba y acariciaba sin descanso, decía, muy agitada, mientras correspondía a sus besos y le revolcaba el corto cabello castaño…— vámonos para la casa. Vámonos y…

— No, no, no creo que pueda esperar tanto.

Se detuvo y con la mirada, señaló un árbol, con la mirada le señaló una parte más oscura y profunda del parque.

— ¿Vamos?

— No, si llegan a descubrirnos podríamos meternos en un grave problema; y aquí no es como en México, aquí no puedes comprar…

— Lita, preciosa…— bajó la mano y empezó a tocarla, ahí, sobre el pantalón con mucha insistencia— Te necesito tanto, me has hecho mucha falta y no puedo esperar para…

— Camina.

Le tomó una mano con firmeza y empezó a caminar con él hacia la parte que él le había señalado….

(Risa enferma y completamente desquiciada)

Darien acompañaba a Serena hasta su habitación, Amy verificaba que Yaten junior siguiera dormido, Taiki, seguía con su hija tratando de hacerla dormir (sin conseguirlo) y Mina y Yaten estaban…

— ¿Qué tan ebria estas, eh, flaca?

— Lo suficiente como para no negarme y no mucho como para no recordarlo. — Le guiñó un ojo y cruzó una de sus largas y aterciopeladas piernas con seducción— ¿Por qué? ¿Para qué te interesa saber?

— Oh, Mina, Mina, Mina…

Le respondió muy sonriente mientras sacaba dinero de la billetera (dólares) y se levantaba de aquella pequeña mesa para ir con ella.

— Solo espero que esta vez sea verdad y no como cuando nos conocimos aquel día en el bar de los Black. ¿Te acuerdas?

— Oh, —y no lo pudo evitar, mientras le daba una mano y se levantaba de la mesa se empezó a reír sin parar— ¿hablas de eso?

— Eso, sigue, sigue riéndote que no sabes todo lo que Taiki, y hasta Darien, eso sí era el colmo… —Reía igual que ella mientras salían de aquel ameno bar —… Me jodieron gracias a ti. No sabes todo lo que ese par de burlaron de mí por tu culpa.

— ¿Por mi culpa? Oh, pero mi loco, ¿yo qué tengo que ver en eso, eh?

— Se reían de mí porque gracias a ti, a todo lo que pasó y lo que no pasó esa noche entre nosotros, yo me estaba volviendo loco, completamente loco, Minako.

— ¡Yaten! No me digas así que bien sabes lo que me molesta.

— Ese es el punto, — reía mucho mientras le hacia la parada a un taxi— hacerte enojar. Vámonos, vámonos que aunque me encanta pelear contigo, más me gusta que hagamos otra cosa… Cosas en las que eres muy obediente…

— Eres un naco de lo peor, Yaten. — Reía Mina mientras subían al taxi— Que vulgar y corriente eres, mi amor…

— Y bien que te gusta andar con este naco, ¿no? A ver, ¿atrévete a negarlo?


¡Pero que caliente se puso esto de un momento a otro! :D jajaja, ah, sí, ustedes que ya me han leido tanto saben cómo soy yo ;)

Muchas gracias por la lectura del día de hoy y ya saben, dudas, teorías, quejas y reclamos, aplausos, flores y tomatazos ;) jejejeje, en los reviews. Besitos! Les deseo un lindo fin de semana y nos leemos muy puntuales el lunes mas o menos a esta misma hora. Bye, cuidenseme mucho.