HOLAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

ME EXTRAÑABAN? :( PERDON PERDON... SOY UN DESASTRE... QUE HORROR...

PERO ACA ESTOY CON OTRO CAPITULO MAS... GRACIAS A STEPHANIE MEYER POR CREAR A SEMEJANTES PERSONAJES.

NO SE CUANDO VOY A VOLVER A SUBIR, NO PROMETO FECHAS YA, PERO VOY A SEGUIRLA, TENGANME PACIENCIA NADA MAS.

BESITOS...


Nos encontrábamos sentados en una de las mesas de la parte vip del restaurante. Todavía no podía entender como si era un lugar tan elegante y caro, encima tenía un lugar como esos. La gente rica y sus códigos no estaban diseñados para que yo los entendiera.

Todo el recorrido hacia la mesa fue estresante y humillante, todo el mundo se daba la vuelta para verme de pies a cabeza. Las hombres me miraban lascivamente y las mujeres despectivamente.

Mirase hacia donde mirase, todo el mundo llevaba elegantes trajes y vestidos bellísimos y finos. Los maquillajes eran exuberantes, todo era pulcro y me estaban entrando unas exageradas ganas de vomitar.

Ojo, esto no quería decir que yo viviera en un chiquero, pero todo tan prolijo, recto, sin ni una falla era algo a lo que no estaba acostumbrada y tampoco quería hacerlo. Siempre se necesita de algo anormal, para sentir que uno seguía siendo humano.

No era el mundo en el que yo había crecido, en el que quería vivir, y mucho menos era lo que yo quería para mi futuro. Si bien mi casa se encontraba siempre ordenada, en este lugar todo era el doble, el triple, el cuádruple de perfecto de lo que debe ser en la Casa Blanca. Todo estaba prácticamente en silencio, la gente solo se sentaba a degustar la comida, si bien yo no era de las típicas mujeres que hablaban hasta por los codos, tanto silencio y control me ponía los nervios de punta. Ya me sentía hasta paranoica conmigo misma.

*Bella… corazón… Estas bien? – susurro Mike asustándome, desde el otro lado, con una mueca rara. No me había dado cuenta que tenia aferrada la mesa con ambas manos y la sostenía como si de ello dependiera mi vida. Ya los nudillos comenzaban a ponerse blancos, por lo que la solté lentamente. Podía imaginar mi cara de espanto.

*Estoy… estoy bien Mike… no te preocupes – hable en un tono normal, que hizo que prácticamente todos los que se encontraban allí se dieran la vuelta. Mi cara enseguida tomo el tono de una manzana y lo único que atine a hacer, fue encogerme más en mi silla – lo siento... – susurre por mi exabrupto.

*Jaja.. No te preocupes… - hablo bajo – en realidad el que se tiene que disculpar aquí soy yo, debí haberte dicho a donde vendríamos… Quieres que no vayamos? – dijo dulcemente y con carita triste. Dios! Este hombre era bello.

*Estas perdonado Mike, y no, no tenemos porque irnos, pero en verdad no vuelvas a hacerme esto – hable, ahora si más bajo – no estoy acostumbrada a estos lugares. Igual de a poco me voy aclimatando – mentí. No podía quedar como una quejica delante de él. Encima que me traía al lugar más caro del pueblo yo iba a tener el tupe de quejarme y quererme ir?

*Prometido – tomo mi mano por sobre la mesa - la próxima vez te preguntare antes, bonita.

Mis mejillas volvieron a teñirse de rojo. Cada vez que uno de sus piropos salía de sus labios, mi cara repetía el mismo proceso.

Mientras Mike pedía la especialidad del chef y uno de los mejores vinos que tenía la casa, yo me dedique a observar todo lo que había a mí alrededor, para darme cuenta que muchas de las personas nos miraban de vez en cuando. Mi cara se volvió a poner roja, pero esta vez de la rabia que me daba la situación.

Es que no tenían vida propia todas aquellas personas?

Escuche un carraspeo y me gire nuevamente hacia mi acompañante.

*Bella… por qué mejor no brindamos? – pregunto mientras me pasaba una copa de vino tinto y tomaba con su otra mano la suya.

*Por qué quieres brindar? – pregunte siempre manteniendo un tono de voz bajo.

*Brindemos por nosotros y nuestro futuro cercano – me pareció un poco pronto hablar y brindar sobre aquello, pero no quería quedar como una aguafiestas constante, por lo tanto subí mi copa y chocamos con un suave tintineo las mismas.

El resto de la noche paso la mar de bien. Logre relajarme y sentirme un poco menos incomoda, pero solo un poco.

Me había contado que tenía unos 33 años, era arquitecto, se encontraba remodelándose una de las casitas que había adquirido a las afueras de Forks, no tenía hijos y se había venido a vivir aquí luego de un muy mal matrimonio acabado.

Su mujer lo había dejado por otro hombre, cuando él los descubrió en su propia cama. Había quedado muy mal después de ese suceso, ya que ese hombre era su mejor amigo. Ella se quedo con todo lo que le pertenecía a él, y por no discutir más y no ir a juicio le dejo todo y comenzó su vida lejos de ella.

Todavía no podía entender como alguien podía engañar a una persona como Mike.

Era cierto que era un hombre sumamente misterioso, y a veces tenía unas actitudes que te desconcertaban, como aquella que había tenido esa misma noche que me fue a buscar a casa. Pero sacando esas cosas, era un hombre cariñoso, amable, caballero y realmente guapo. Su ex mujer realmente no sabía que es lo que hacía.

Que zorra.

Nos encontrábamos yendo en silencio hacia mi casa. No era un silencio del todo cómodo, como los que tenía con Edward, pero tampoco estaba mal.

Dios! Por qué pienso en Edward ahora? Me recrimine a mi misma mentalmente.

Deseche esa idea de la cabeza y gire mi cabeza para posar mi vista en Mike. Estaba muy concentrado en la calle y cuando se dio cuenta que lo estaba mirando me sonrió. Satisfecha por el momento volví mi vista hacia delante.

Una vez llegamos a mi casa, Mike me ayudo a bajar del auto y me acompaño hasta la puerta. Todo el vecindario estaba a oscuras, solo había unas pocas luces de los porches de las casas. Había un silencio sepulcral, al cual ya estaba acostumbrada.

Me gire sobre mis talones, para quedar de frente a aquel bello hombre, mientras escuchaba los pases continuos y desesperados de Carer. Mike se acerco mas a mí, tomándome por la cintura, dejándome totalmente helado por la brusquedad y fuerza que ejercía.

Cuando sus labios estuvieron a punto de chocar contra los míos, Carer comenzó a ladrar y arañar la puerta enloquecidamente, haciéndome pegar el susto de mi vida.

*Lo siento Mike, no sé qué rayos le pasa a este perro – me disculpe dándome vuelta, intentando acertar con la llave en la cerradura.

*No sucede nada, deja y te ayudo con él – quiso ayudar realmente, pero cuando abrí la puerta, llegue justo a tiempo a sostener a Carer, antes de que saltara sobre él. No sé de donde había sacado tanta fuerza para controlar a un perro casi más grande y pesado que yo, pero hasta el momento lo había logrado, y no creía que lo pudiera hacer por mucho tiempo más.

*Sera mejor que te vayas Mike, lo siento – dije apenada, viendo que Carer no iba a ceder. Sus colmillos aparecían como filosas navajas entre sus fauces. Realmente no entendía que era lo que le pasaba.

*Creo que tienes razón… Adiós Bella – se despidió, y pude notar que realmente estaba asustado de mi perro. Debía reconocer que en cierto punto yo también lo estaba, jamás lo había visto de tal manera y me preocupaba.

Tironee de Carer hacia dentro, mientras veía la silueta de aquel hombre subir a su auto e irse a toda velocidad. Menudo cobarde eh! Oye Bella, todo el mundo tendría miedo de un desquiciado animal. Cerré la puerta de un portazo y tire todas mis pertenencias al suelo mientras soltaba a Carer.

*Oye… que es lo que a ti te pasa eh? – recriminé con mi mejor cara de enojada a aquel animal parado frente a mí, que todavía seguía en posición de guardia, con su lomo erizado, mirando hacia la puerta. Tardo varios minutos en relajar un poco su postura, pero de igual manera se lo podía ver atento a cualquier movimiento fuera de la casa – Carer… CARER! Te estoy hablando a ti chucho… - grite. Realmente estaba enojada.

A los pocos segundos estaba girando su cabeza hacia mí, mirándome con ese brillo en los ojos que tanto conocía. Lo había herido, sabía que lo había herido llamándole chucho. Se dio media vuelta, camino hasta quedar frente a la puerta, dio varios giros en el lugar y se recostó apoyándose sobre sus patas delanteras.

*Agggg… bien, así que ahora el ofendido eres tu – levante mis frases al aire y puse mis ojos en blanco - bien! – me di la vuelta para irme a mi cuarto, cuando me entro una angustia terrible, me volví, agachándome a su altura, acaricie su cabeza tiernamente, y le hable al oído – siento lo de recién cariño, pero no fue buena tu actitud, puedes venir a dormir conmigo si quieres – lo bese y me levante caminando hacia mi habitación, esperando que me siguiera. Al no escuchar sus pasos, gire mi cabeza sorprendida

*Carer… - llame triste y dulcemente – Carer… - logre que solo levantara la cabeza en mi dirección, me mirara cinco segundos más con sus ojitos tristes y volviera a descansar sobre si.

Nunca habíamos tenido una pelea tan grande, como para no dormir juntos. Siempre con un lo siento, un beso, las cosas se arreglaban y volvíamos a ser los buenos amigos. Yo sabía que estaba medio decepcionado, triste y enojado todavía. No enojado conmigo, pero él seguía alerta por si sucedía algo.

Llegue a la habitación, me cambie, desmaquille, y me metí en la cama, dejando un hueco con la esperanza de que todavía viniera a dormir conmigo.

La noche fue larga. Nunca llego.


BUENAS BUENAS BUENAS! QUE LES HA PARECIDO NIÑAS DE MI CORAZON?

MERECE LA PENA QUE SIGA O DEJO TODO HASTA ACA Y ME DEDICO A OTRA COSA? SABEN QUE SU OPINION ME INTERESA...

POR FAVOOOR.. DIGANME QUE LES HA PARECIDOOOO... MIL MILLONES DE GRACIAS POR LOS COMENTARIOS EN EL CAP. ANTERIOR... SE LAS QUIEREEE!

HASTA LA PROXIMA...