IV
—Oficinas Uchiha… Mmh, ajá… sí, verá— posicionó el teléfono entre su hombro y oreja, tecleando con mayor facilidad algún documento importante—. Sí, sí, entiendo, pero el señor Uchiha está ocupado, no tiene tiempo.
Acomodó sus gafas nuevamente y siguió tecleando.
—Ok, déjeme anotarlo— Tomó con su mano derecha el auricular y buscó ciegamente un taco que siempre dejaba al alcance. Cogió un bolígrafo y volvió a situar el aparato sobre su hombro, dándole más libertad para apuntar lo que le habían dicho—. Bien, ya le digo que lo llame… ¿Señor…?— devolvió el auricular a la base y resopló enojada.
¡Sólo ella podía ser maleducada!
Adormilada avanzó por la sala de estar y se percató que la luz roja de su teléfono fijo parpadeaba, alguien había dejado un mensaje en la contestadora. Presionó sin ganas el botón y caminó hasta la cocina.
—¿Sakura?— era Ino—, ¿Estás bien? No contestas tu teléfono, me preocupas. He estado ocupada, por eso no he ido a verte…mmh… Recuerda que la próxima semana comienzan los exámenes finales. Intenta venir a clases— Buscó una caja de cereales y un tazón. Vertió las hojuelas en el cuenco—. Cuídate— Su voz sonó angustiada. Realmente estaba muy preocupada.
¿O había algo más?
Buscó la leche en el frigorífico y entonces sonó la contestadora.
Se escuchó una respiración, y pudo apostar a que era el Sasuke.
—Sakura, tengo que hacer un viaje— Su corazón se detuvo un segundo. La leche comenzó a derramarse sobre el mesón y se sintió tan estúpida al redescubrir que aquél hombre causaba estragos en ella—. Saldré mañana y no volveré en un mes. No podré ir a la ecografía.
Maldito Uchiha.
—Te espero para almorzar. Donde siempre— añadió antes de que la contestadora anunciara que no había más mensajes.
"Qué consideración" Fue lo primero que pensó.
Actuó como una tonta el otro día en su oficina. Y se encerró hasta ese día en su casa. No contestó llamada alguna y le dijo al conserje del edificio que no estaba para nadie. Cabía preguntarse si sería bueno para ella ir. Emocionalmente no, pero él quería hacerse cargo. De alguna u otra forma. Y de todas maneras tenía que convertirse en una mujer implacable, porque el resto de la vida lo iba a seguir viendo. Inevitablemente.
Limpió rápidamente la leche que comenzaba a gotear al suelo. Caminó, con el cuenco en sus manos, hasta la silla más próxima y comenzó a desayunar, sin darse cuenta qué se llevaba a la boca. Tenía la mirada perdida. Existían rastros de lágrimas en sus mejillas y unas tenues ojeras se estaban dibujando bajo sus ojos. Su cabello, que alguna vez había caído delicadamente liso sobre su espalda, en ese momento estaba hecho una maraña. Dejó el tazón sobre la mesa y miró los sillones, a través del umbral de la cocina. Se deslizó hacia un sofá y se recostó, mirando la mesita de café que tenía frente a ella. No, no quería ir. Porque era una cobarde.
Cobarde.
.
Estaba realmente muy ocupado esa mañana. La llamada de su tío Madara —cuya existencia, ignoraba hasta hace un par de meses— desde Estados Unidos lo tenía sin cuidado. Se suponía que él podía manejar a la perfección el correcto funcionamiento de la filial de sus empresas. Al parecer iban a la banca rota y él era el único que podía arreglar el problema.
Consultó su agenda y decidió cancelar todo compromiso posterior al día viernes de la semana en curso.
"…Sasuke, pensé que te importaría un poco más" resonó en su cabeza.
¡Oh, mierda!… Sakura.
Decidió rápidamente reservar una mesa en un conocido —y oneroso— restaurante. Él recordaba el lugar por su elegancia y exquisitas comidas. Seguramente Sakura lo recordaba porque muchas de sus citas fueron ahí. Y eso sólo lo hacía mejor; no tendría por qué quejarse del servicio u otra insignificancia. Era uno de los mejores restaurantes de Japón.
Una vez hecha la reserva, telefoneó a Sakura. Una, dos, tres veces. Era temprano, seguro estaba durmiendo. Conociendo a la Haruno, logró deducir que no faltaría mucho tiempo para que despertase. Optó por dejarle un mensaje en la contestadora de su casa.
Y listo. Pasó una mano por su cabello, despeinándolo un poco y sonrió con satisfacción. Nada podía salir mal.
El comedor era grande. El suelo era de madera y en las paredes, cada cierto espacio, maravillosas y costosas obras de arte. Las mesas, cuadradas a tono con el suelo eran acompañadas por elegantes sillas blancas. Sobre cada mesa existía intercaladamente una lámpara que caía en cascada, de un cuarto de metro de largo. Cerca del comedor había un bar. El mesón de madera y taburetes dispuestos para cualquier cliente.
Él se encontraba sentado, mirando con característico desinterés la carta del menú. Alternaba miradas del pasillo hacia su reloj de pulsera, sin cambiar su hermética expresión. Por un minuto se podría pensar que estaba comenzando a perder la paciencia.
Le había dado aviso a Sakura sobre su junta de almuerzo hace ya cuatro horas. Joder, eran las dos menos un cuarto de la tarde.
De pronto, su teléfono vibró. Dos o tres segundos. Un mensaje de Sakura.
«Sasuke, lo lamento, no podré ir hoy»
Apretó con ligera furia el teléfono y sonrió con malicia.
Detrás del gran ventanal, en la calle, se encontraba ella. Mirándolo. Bien vestida y radiante, disfrutó de cada segundo de espera del Uchiha y la posterior reacción. Se sonrió satisfecha; ella podía lograr una emoción en él, aunque sea negativa.
Pudo jurar leer en los labios del Uchiha, medio segundo más tarde un "Me las pagarás" y eso sólo logró ensanchar su sonrisa.
Acomodó bien sus gafas de sol y comenzó a caminar por la vereda. Al llegar al semáforo de la esquina, giró lentamente la cabeza hacia su derecha. Un hombre alto y pelirrojo se aproximó para saludarla. Ella le sonrió amablemente y volvió a sentir, después de mucho tiempo, que su corazón latió.
Muy, muy fuerte.
Jeje, estoy de vuelta. Increíblemente encontré unas horas durante estos tres días y logré concluir este capítulo. Pero nuevamente estaré muy ocupada (BUH!)
Con respecto al capítulo, ¿Les gustó la pequeña "venganza" de Sakura? Jaja, dejar plantado a Uchiha es deliciosamente posible. Y tengo que admitir que la pareja que comenzará a desarrollarse ahora es mi gran capricho.
Y por último, recuerden apretar el botoncito azul de abajo! Me gustaría saber qué es lo que piensan sobre cómo va el fic, y si tienen una pregunta se las responderé por PM. O alguna crítica, no sé.
Feliz Navidad!
