Capítulo 4

Finalmente había llegado el día que tanto esperaba, pero a la vez temía que llegara, nada menos que su primer día en la Universidad. Se habían levantado temprano como solían hacerlo para asistir a la Preparatoria y habían comido junto a toda la familia, para luego salir por la puerta siendo animados por todos.

Como la universidad de Tokio quedaba a tan sólo unas cuadras de su nueva casa, no había sido necesario tomar un bus para llegar a ella, sólo debían caminar. Sakuno estaba tan nerviosa que no sabía en qué pensar mientras caminaban a su destino, recordaba cuando había entrado al Instituto por primera vez, estaba tan nerviosa que era incapaz de socializar con los demás, si no hubiera sido por Tomoka que le había hablado, de seguro no habría tenido ninguna amiga. Pero ahora todo era diferente, porque había alguien más a su lado para apoyarla en esas circunstancias.

Ryoma caminaba a unos metros de ella, manteniendo su mirada hacia al frente, ignorando por completo que día era aquel, más bien parecía actuar normal a diferencia de ella. Quizás debía actuar como él, como si aquel día fuera similar a cualquier otro que habían tenido, pero no podía. Entonces otro recuerdo de su primer día de instituto apareció entre sus recuerdos, la primera vez que había visto a cierto ambarino en la ceremonia de apertura de aquel día, dando el discurso de bienvenida. Suspiró, ahora él se encontraba ahí caminando a sólo unos pasos de ella, le recordó cuando se iban juntos todas las mañanas, pero él solía ignorarla o decirle que se apresurara. Se preguntaba si ahora estaba viviendo un sueño o en verdad estaba ahí siendo una persona distinta...la mirada de Ryoma volteando hacia ella la hizo despertar. Si la llamaba Ryuzaki, pensaría que en verdad estaba soñando.

—Deberías apresurarte, Ryuzaki. O llegaremos tarde a la ceremonia.

—L-Lo siento...estaba distraída—Susurró cabizbaja para ubicarse a un lado suyo. Todo parecía ser igual a esos tiempos.

—Baka, no tienes que disculparte todo el tiempo.

—Lo sé, pensé que te habías molestado porque me llamaste por mi apellido otra vez.

—Desde que nos comprometimos que Ryuzaki ya no es tu apellido.

— ¿Eh? Oh es verdad. —Ahora era Sakuno Echizen, había olvidado por completo que el apellido que había llevado durante toda su vida no lo tendría más. —Es decir que ahora soy...

—Echizen.

—Ya veo, quiere decir que cuando pasen lista...mi nombre estará acompañado con tu apellido. Si es así, todos sabrán que nosotros...

—Sí, pero si no quieres puedes hablar antes con los maestros. Se puede arreglar mientras estés en la universidad.

—No es que no quiera, es sólo que...tu reputación podría cambiar si se enteran que estamos juntos.

—No me importa mi reputación, pero si deseas no usarlo mientras estudias, no me importa.

— ¿De verdad? No es que no desee usarlo, es sólo que preferiría conservar el Ryuzaki en mi formación.

—Sí, no hay problema. —Susurró viendo como avanzaba más rápido que él.

—Aunque eso podría significar... negar que estemos casados.

—Aún si nuestros apellidos son diferentes en la Universidad, no podemos negar que estamos juntos. —Tomó su mano. —Porque lo seguiremos estando.

—Ryoma-kun...

Era verdad, ahora que sostenía esa mano sabía que no podían negar lo que sentían el uno por el otro, porque aunque deseara utilizar su antiguo apellido en esos momentos, en el fondo siempre llevaría el apellido Echizen.

Se detuvieron frente a la entrada de la Universidad Tokio, la cual estaba rodeada por muros de cemento que se unían entre sí formando un seguro portón que permanecía abierto para todos los nuevos estudiantes. "¿Preparada?" Le había preguntado el ambarino que estaba a su lado, y ella había asentido mostrando amplia sonrisa. Luego de haber cruzado el umbral de cemento, caminaron por un parque flanqueado de majestuosos árboles de grandes ramas que los guiaban en su camino. Era tan bello que la castaña no podía evitar sorprenderse por todo lo que veía, muchos estudiantes leían libros bajo la sombra de los árboles, mientras otros recorrían los alrededores charlando. El ambiente universitario no se podía comparar con el de Instituto y Preparatoria, porque era completamente distinto, no sólo porque podían lucir ropa casual, sino porque también el tiempo ya no parecía ser un problema para ellos, al contrario se veían tan libres que sentía deseos de unirse a ellos en su paseo.

Al final del lindar de árboles, se apreciaba una construcción rectangular de color marrón imponente con un reloj en su cúspide, que extendía sus alas del mismo color hacia los lados, aparentando ir bajando en niveles. Estaba frente al edifico más importante de Japón, jamás imaginaba que sería capaz de estudiar en ese lugar, mucho menos en esa Universidad precisamente.

Como toda universidad, la suya se dividía en campus, entre los cuales estaban el campus hongo, Komaba y Kashiwa. El primero era al cual asistirían ambos, ya que ahí estaba la facultad de medicina, derecho, social, literatura, entre otras. Estaba ansiosa por cruzar la puerta, pero debía reprimir su emoción para no llamar la atención. Pero era tarde, porque ya había conseguido ser el centro de atención de todos al ser visto con Ryoma Echizen, quien era un genio reconocido sin importar en qué lugar se encontrara. Suspiró, de seguro muchas chicas se enamorarían de él de nuevo. No obstante, la mano que sostenía la suya con fuerza le recordó cual era su lugar, así que no importaba quien se enamorara de él, porque lo que sentían el uno por el otro no se comparaba con ninguna mísera atracción.

Se separaron frente al edificio principal del campus Hongo, debido a que cada uno debía dirigirse a su facultad correspondiente, por ello se despidieron frente a una pequeña pileta que se encontraba situada precisamente en el centro del parque. Como Sakuno solía perderse con mayor frecuencia, Ryoma había decidido dejarla en la entrada de su facultad para estar seguro de que nada le sucedería.

—Aquí nos separamos.

—Lo sé, gracias por traerme. —Le sonrió la castaña. —Qué tengas un buen día.

—Tú también, buena suerte. —Acarició su cabeza. —Procura no meterte en problemas.

— Lo intentaré. —Rió nerviosa, sabiendo que no podía evitarlo.

—Esa respuesta no me deja tranquilo. —Suspiró. —Nos vemos más tarde.

—S-Sí, hasta pronto.

Cualquiera esperaría un beso de despedida, pero ella no podía esperarlo, ya que conociendo al ambarino sabía que no haría ese tipo de cosas en público, es más, ocurría cuando menos lo esperaba. Lo observó un momento, viendo como se alejaba a la distancia, mezclándose entre la gente que lo rodeaba, hasta finalmente perderse en el parque. Tomó aire, era hora de entrar, si seguía los consejos de Ryoma todo saldría bien. Por ello, sacó su agenda de su cartera para entrar a la Facultad de Sociales, debía seguir las instrucciones a pie de la letra para no perderse.

Al cabo de cinco minutos, logró llegar al salón indicado, según su reloj aún estaba dentro del margen de horario establecido, así que no habría problema con entrar. Al abrir la puerta, se percató que el salón ya estaba lleno de estudiantes muy distintos entre sí, se preguntaba si estaba en el lugar indicado, ya que no parecían tener apariencia de estudiantes de Psiquiatría. Caminó en silencio hasta un puesto vacío, dado que los demás parecían estar ocupados. Algunas chicas la miraban con desprecio, mientras que otros chicos se dedicaban a observarla sin decir una palabra. Era tan incomodo, le recordaba a sus primeros días de clases en Seishun Gakuen, claro que esto era totalmente diferente.

— ¿Puedo sentarme aquí?—Le había preguntado una chica de melena negra que llevaba gafas.

— ¿Eh? S-Sí, por supuesto. —Respondió nerviosa.

—Gracias, no sabía donde sentarme. Además no me agrada ese grupo de ahí, no parecen ser buenas chicas. —Bufó, señalando a las mismas que la habían mirado con desprecio hace unos minutos. —Tú en cambio no aparentas ser como ellas. Pareces ser una buena persona. Al menos esa intuición me diste, porque lamentablemente aún no tengo el don para analizar personas. —Rió, la mayoría de la gente creía eso de los que estudiaban la mente.

—Yo tampoco, espero hacerlo pronto.

—Sí, yo también. Mi nombre Miyuki Tomoe, es un gusto conocerte.

—Oh, el gusto es mío. Soy Sakuno Echi...Ryuzaki.

— ¿Echi Ryuzaki? Es una extraña combinación, pero me gusta. —Se burló.

—No, es Ryuzaki. Lo siento, estaba pensando en otro apellido.

—No te preocupes, me suele pasar todo el tiempo con los apellidos de mis personajes favoritos. Por cierto, de casualidad ¿Lees mangas?

—Sí, algunos.

— ¿De qué tipo?

—Shoujo.

—Ah, me gusta el shoujo. Pero en general leo de todo un poco.

—Sí, yo también. Pero más shoujo.

— ¿Sí? ¿Conoces el yaoi?

—¿Eh? Sí, lo conozco. Pero yo no...

—Soy una fujoshi. —Sonrió orgullosa de serlo.

— ¿De verdad...? Es decir que tú amas a...

—Sí, amo las series de yaoi. Pero no sólo eso, hay otro tipo de series que no lo son por categoría, pero en toda serie, hay parejas ocultas. —Habló emocionada. —El yaoi está en todas partes, por ejemplo esos dos de allá. —Señaló a dos chicos que hablaban al fondo del salón. —Para ti puede ser una conversación normal, pero quién sabe si en verdad son amigos de toda la vida y uno de ellos ama al otro en secreto.

—Pero no creo que todos los amigos pasen por ese tipo de cosas...

—Es verdad, pero hay otros que sí ¡Estoy segura de ello!— Sonrió. —De seguro debes creer que soy rara ¿Verdad? Lo siento si te asuste, pero no puedo controlarme cuando hablo de eso.

—No creo que lo seas, es sólo que...no lo comparto. Eso es todo.

Su personalidad le recordaba a Tomoka, hablaba igual que ella cuando se emocionaba con algo, claro que a diferencia de ella, Osakada amaba el shoujo más que a nadie, así que en ese sentido no eran semejantes. Había oído hablar de las fujoshi, pero no había tenido la oportunidad de conocer a una nunca antes. El sonido del altavoz les anunció que se dirigieran al auditorio para presenciar la ceremonia de bienvenida. Por lo que tomaron sus bolsos y salieron en compañía de los demás. Todos los estudiantes debían asistir al auditorio principal, donde se reunirían con otras las facultades, pertenecientes al campus Hongo. Es decir, podría ver a Ryoma en medio de la multitud.

Se dividieron por facultades en asientos enumerados que rodeaban el escenario principal, entonces lo vio al otro lado del auditorio, ahí estaba charlando con unos chicos, era tan rápido para socializar, pareciera que en tan sólo un cuarto de hora había podido hacer lo que ella siempre había querido, estar rodeada de personas. Pero no tenía envidia por ello, al contrario estaba feliz por él. "¿Qué miras? Sakuno" Le preguntó Miyuki interesada a su lado, ante lo cual negó con la cabeza diciendo que en verdad no era nada. Antes que pudiera interrogarla más, inesperadamente el director de la Universidad habló por el micrófono dando unas palabras para los nuevos estudiantes y mencionando además lo orgulloso que estaba de que entre los nuevos se encontraran algunos realmente capacitados para entrar ahí. Sabía de quien hablaba, seguro se trataba de cierto ambarino que miraba atentamente lo que tenía que decir. "Quiero invitar al escenario a esos estudiantes que obtuvieron un excelente resultado en el examen de ingreso. Denle un gran aplauso a Ryoma Echizen, perteneciente a la Preparatoria Seishun, quien no sólo obtuvo las mejores calificaciones durante su formación, sino que también fue uno de los ganadores de los torneos internacionales de Tenis. Hijo de Nanjiro Echizen, reconocido como el rey del tenis"sonrió un hombre de unos cuarenta años que llevaba un vigote negro al igual que su cabello.Todos aplaudieron sorprendidos por las palabras del director, no sólo era un genio en diversas áreas, también era guapo. Esos fueron algunos de los comentarios de las compañeras de Sakuno que la incomodaron un momento. Sabía que Ryoma era un genio, pero no se le había pasado por la mente que ese día se lo recordaría. Estaba tan orgullosa de él, se preguntaba cómo se sentía en esos momentos, siendo reconocido por todos sus nuevos compañeros y principalmente por el Rector.

—Es muy guapo ¿no?—Sonrió Miyuki. —Aunque no es mi tipo, debo reconocer que me sorprendió todo su expediente. Ahora que lo pienso ¿Asistieron a la misma Preparatoria?

—Sí, de hecho fue mi compañero desde el Instituto y además él es mí...

"Denle la bienvenida también a otro estudiante ejemplar que debemos destacar por su arduo esfuerzo en Preparatoria, si bien no tuvo las mejores calificaciones durante el Instituto, en la Preparatoria fue capaz de igualar a Echizen Ryoma. Además de ser una excelente jugadora de tenis que compitió en Partidos internacionales. Curiosamente comparten el mismo apellido..." Anunció el hombre de vigote, provocando que el corazón de la castaña latiera frenéticamente ¿Era ella? No puede ser, no creía que estuviera catalogada por ser un genio también. Pero más que eso, revelaría al mundo que era Echizen y por lo tanto era esposa de él. Antes que el hombre lograra seguir con su discurso, observó como el ambarino le susurraba algo al oído, lo que llamó la atención de todos porque el hombre asintió sin decir más. "Retracto mis palabras, sus apellidos son diferentes. Ella es Sakuno Ryuzaki de la facultad de Sociales" Dijo finalmente, provocando que todos se voltearan hacia la hilera de sociales donde Miyuki la miraba sorprendida.

—No puedo creerlo ¡eres una genio también! ¿Por qué no me lo dijiste? —Sonrió Miyuki emocionada. — ¡Felicidades, Sakuno!

La castaña asintió, tratando de responder a sus palabras, pero ¿Cómo podría mencionarle algo que ni siquiera estaba segura que era? Se levantó nerviosa, viendo como todo el auditorio dirigía su mirada hacia ella, incluso las chicas que antes la habían despreciado estaban ahí pasmadas por cierta declaración. Caminó hacia los escalones, donde un hombre cuyo rostro no conocía le extendió la mano para ayudarla, "Seré uno de tus profesores según tengo entendido, será un honor tenerte en mi clase" Sonrió el hombre de cabello rubio y ojos zafiro. No esperaba un trato como ese, ni tampoco esperaba ser felicitada por el rector por sus calificaciones, ni esperaba que compartiera el mismo escenario que el ambarino que la observaba a unos metros. Quizás estaba igual de sorprendido que ella, pero ahí estaba con su semblante único actuando como si nada. Se ubicó a su lado nerviosa, escuchando como todos le aplaudían. Estaba nerviosa, mirando a todos desde ese ángulo, las personas parecían dejar de ser humanos y se volvían en luces sin forma que iluminaban el auditorio, parecían faroles desde ahí, ya que no podía verlas con claridad.

Entonces ocurrió lo que más temía, les pidieron que diera un discurso de bienvenida. Estaba más nerviosa que nunca, porque no sabía qué decir en verdad. Pero, Ryoma la calmó señalándola con la mirada unos papeles que estaban sobre la mesa, al tomarlo entre sus manos lo comprendió, debían leer lo que decía, pero sólo si deseaban podían decir algo más. El ambarino leyó los primeros párrafos, para luego añadir su opinión personal. Tales palabras la enviaron a otra dimensión y la transportaron al lugar donde empezó todo, donde él daba el discurso y ella lo observaba en el público, claro que ahora era todo distinto porque estaban al mismo nivel. La miró indicándole que era su turno, estaba tan nerviosa que en un comienzo las palabras no salían como debían salir, pero de súbito sintió su cálida mano aferrándose a la suya, lo que la obligó a mirarlo a los ojos, logrando captar la confianza que tenía en ella, recordándola incluso las palabras que le había dado por la mañana. Como estaban tras un cubo de madera que contenía el micrófono, nadie había visto el gesto que había hecho, pero daba igual porque para ella había significado todo. Ya que gracias a ello, fue capaz de reunir el valor suficiente no sólo para leer los párrafos, sino también para mezclar su experiencia personal y mencionar las expectativas que tenía de Todaí.

Sus palabras, consiguieron que el publico aplaudiera asombrado, se preguntaba si lo que había mencionado serviría de ayuda para alguien que estuviera confundido o desesperanzado en la vida a encontrar su camino, tal cual como lo había hecho Ryoma aquella vez, dándole sentido a su propia vida.

Cuando la castaña regresó, toda la hilera de sociales le aplaudió y alabó por sus palabras, mientras Miyuki que permanecía a su lado le esbozaba una gran sonrisa. Pero no podía mantener la mirada en ellos, sino en cierto chico de cabello negro que había regresado a sentarse con los demás. Ryoma era tan hermoso incluso a esa distancia, deseaba agradecerle por todo, pero debía esperar para ello aún.

De camino al salón, muchos se acercaban a Sakuno para felicitarla por sus palabras y preguntarle cosas sobre Ryoma, por haber oído que asistían a la misma Preparatoria. Tenía deseos de decirles la verdad, pero no sabía cómo hacerlo, de seguro armaría un escándalo y le había prometido a él que no causaría problemas. Suspiró, no podía hacerlo. Estaban a punto de ingresar al salón, cuando inesperadamente una chica chocó con Miyuki, provocando que ambas cayeran instantáneamente.

—Miyuki-Chan ¿Estás bien?—Preguntó Sakuno preocupada, ayudándola a levantarte.

—Sí, estoy bien. —Susurró adolorida, aceptando su mano para levantarte.

— ¡Lo siento! No me fije por donde caminaba, ha sido toda mi culpa. —Se disculpó una chica de pequeña estatura que llevaba el cabello de color castaño oscuro cayendo por sus hombros.

—Descuida, yo también he sido distraída. —Sonrió Miyuki y la ayudó a levantarse.

—Gracias por entenderlo.

—Oh se te ha caído esto. —Susurró Miyuki preocupada, pero al levantar el cuaderno su mirada cambió. —E-Esto es...tú eres una

— ¡No lo digas!—Gritó nerviosa y le quitó el cuaderno de las manos para guardarlo. —Nadie debe saberlo...

—Fujoshi. —Sonrió—No te preocupes, no me aterra que lo seas. Porque yo también lo soy.

— ¿Eh? ¿De verdad?—Sonrió—Creí que no había nadie en esta universidad que compartiera los mismos gustos que yo. Es un alivio saberlo.

—Sí, para mí también es emocionante. Mis amigas no comparten los mismos gustos que yo y pensé que no encontraría a nadie aquí que lo hiciera. —Esbozó una gran sonrisa, viendo como Sakuno las observaba extrañada. —Por cierto, mi nombre es Miyuki Tomoe y ella es Sakuno Ryuzaki.

—Oh si, acabo de escucharlo en la ceremonia de apertura. No puedo creer que seas una genio ¡Eres genial, Ryuzaki-San!

—No lo soy, de hecho no soy una genio. Sólo estudie más de lo normal y...

—Aún así, lo eres. Estoy de acuerdo con ella.

—Oh lo siento, también debo presentarme—Rió nerviosa. —Mi nombre es Midori nanase.

—Un gusto conocerte, Midori-Chan ¿Te puedo decir así? —Sonrió Miyuki.

— ¿Eh? Sí, claro.

— ¿Ibas a entrar? —Le preguntó Sakuno.

—Oh es verdad, deberíamos entrar para sentarnos.

—Sí, es verdad. Entremos.

Midori las siguió con una sonrisa, jamás habría imaginado que conocería gente tan rápido, además por sus gustos no solía ser muy popular en la Preparatoria. Tras encontrar un asiento, se sentaron juntas y siguieron charlando, hasta que llegó el profesor. Sakuno se percató que era el mismo hombre que la había felicitado en el escenario, el hombre de cabello rubio y ojos color zafiro. Ahora que lo veía con claridad, podría pasar desapercibido como un estudiante. "Buenos días, estudiantes"Saludó a todos y la castaña pensaba levantarse como solían hacerlo en Preparatoria, pero Miyuki la tomó del brazo, ya que en la universidad no era necesario hacerlo. Les indicó que sacaran sus cuadernos para comenzar con la clase. Pero entonces se detuvo, al recordar que tenía la lista en sus manos y quería conocerlos. Revisó la lista cuidadosamente y corroboró el número que había asistido aquel día. Para ser el primer día, había bastantes estudiantes, lo que le había sorprendido. No obstante, se sorprendió al ver como uno de los nombres resaltaba en el libro y no parecía ser el mismo que había escuchado frente a la audiencia. El apellido Echizen se desprendía del papel, descartando el Ryuzaki se preguntaba por qué. Ignorando sus interrogantes, prosiguió con la clase, llamándola por el mismo apellido que había escuchado antes. "Bien, primero deben comprender la diferencia entre Psiquiatría y Psicología ¿La saben?" Comenzó el maestro, esperando que ella levantara la mano como estudiante modelo, cosa que no hizo.

Al finalizar la clase, antes de anunciar su partida, llamó a la castaña de ojos carmesí que permanecía concentrada en sus apuntes, como si estuviera tratando de resolver algún acertijo, para pedirle que la acompañara a fuera. Nerviosa, obedeció a su llamado para salir por la puerta junto a él y caminar a la sala de profesores, mientras los demás murmuraban que se debía a lo sucedido en el auditorio.

Una vez que se encontraron solos, se sentaron en una mesa redonda y charlaron sobre ello.

—Señorita Ryuzaki, primero que nada...le quiero dar la bienvenida a la Universidad Todai, estoy orgulloso de tener un estudiante como usted en mi clase y en esta carrera en particular. Espero conocer sus habilidades durante la carrera, porque estoy seguro que lo conseguirá.

— ¿Eh? Gracias, sensei. Pero no creo que sea un estudiante modelo...Sin embargo, daré lo mejor de mí en esta nueva etapa.

—Estoy seguro de ello. —Sonrió. —Por cierto, la llamé aquí no sólo para felicitarla por el examen, también porque...el apellido que sale registrado en la lista de estudiantes no es el que escuché durante la ceremonia. Por lo mismo, quería preguntarle personalmente ¿Usted tiene algún parentesco con el estudiante modelo Ryoma Echizen?

—P-Pues sí, estamos casados.

—Ya veo, había oído que unos chicos de Todai tenía ese tipo de relación, pero no imaginé que se tratara de ustedes. Entonces Ryuzaki es el apellido de soltera ¿Verdad?

—Sí, lo es. En realidad había olvidado por completo que tenía que renunciar a él, lo recordé esta mañana y entonces él me recordó que era así. No obstante, me mencionó que si quería podía utilizar el apellido Ryuzaki en la Universidad, pero debía hablar con los profesores correspondientes para ello, porque estoy consciente que en el registro sale el nuevo.

—Si desea puedo hablar con los demás profesores sobre ello, de seguro me escucharan si se enteran que se trata de usted.

— ¿Puede hacerlo? Porque...no conozco aún a todos los profesores.

—Sí, no hay problema. Pero me queda una duda al respecto ¿Porqué quiere omitir el apellido Echizen? ¿Es por algo en particular?

—Pues...quisiera conservar el apellido Ryuzaki, porque pienso que si utilizo el Echizen la gente podría esperar demasiado de mí y no podría actuar como realmente soy. Quizás es una tontería, pero quiero hacerme conocer...por mí misma, no por la reputación que pueda tener por Ryoma.

—Ya veo, entiendo a lo que se refiere. Entonces yo me encargaré de ello.

— ¡Muchas gracias, sensei! Sé lo agradezco.

—No tienes nada qué agradecer, ahora puedes regresar con los demás. Cualquier cosa que necesites, no dudes en preguntármelo.

—L-Lo haré, gracias.

Al salir de la sala de profesores, se encontró con que sus nuevas amigas la esperaban con una sonrisa, lo que le facilitó todo porque no sabía cómo regresar al salón después de haber recorrido tantas escaleras. Cuando le preguntaron por ello, prefirió no mencionarles acerca del tema, aún no sabía cómo hacerlo. Se preguntaba cómo estaría el ambarino en esos momentos ¿Habría conocido a más personas? ¿Se habría adaptado bien? No sabía porque se preguntaba ese tipo de cosas, si sabía que él lograba adaptarse a todo.

Las próximas clases fueron más interesantes que la primera, era tan emocionante estudiar la mente, aunque era tan sólo el comienzo, deseaba aprender más sobre todo. Según lo que había investigado sobre su carrera, la psicología no era valorada en Japón como en otros países, sino que para poder triunfar en la vida como terapeuta era necesario estudiar Psiquiatría para tenerlo como respaldo, ya que una vez adquirido ese título, sería capaz de manejar cualquier situación que se le presentara.

Por lo mismo, ahora se encontraba cursando el primer año de Psiquiatría que duraría alrededor de tres años, mientras otros dos años debía estudiar Psicología para dar por terminado su especialización. Había calculado que ocurriría en esos años, lo más seguro es que Ryoma ya estaría trabajando en el hospital, mientras ella aun no terminaría, por el mismo motivo no podía reprobar nada y debía luchar como fuera posible para triunfar. Si bien en la Preparatoria sus calificaciones habían subido notoriamente, en la Universidad debía cambiar su método de estudio para ser mejor que antes. Pero deseaba hacerlo sola, porque no quería molestar al ambarino con sus estudios. Además consideraba que si bien sus carreras se conectaban en ciertos puntos de la medicina, luego se apartaban el uno del otro porque no tenían el mismo objeto de estudio. Ryoma curaría a las personas a través de la biológica por medio de la razón, en cambio ella se dedicaría a sanar sus almas, lo que mantenían en su interior de manera inconsciente. Cuando pensaba en eso, recordaba las palabras que él le había dicho alguna vez sobre ello "Los sentimientos son un estorbo para el intelecto", así pensaba en un comienzo, aún si ella había intentado hacerlo cambiar de parecer, diciendo lo fundamentales que eran. Cuando se había casado con él, había dejado de creer en esa perspectiva suya, porque no había uno más importante que el otro, sino que ambos eran igual de relevantes en la vida de una persona.

— Sakuno-Chan, quizás fue mi imaginación...pero juré haber escuchado al director decir que tu apellido era similar al otro estudiante modelo. Lo que me hizo recordar que cuando te presentaste, también mencionabas algo similar que eras Sakuno Echi...Ryuzaki. Eso me da pensar muchas cosas. —Murmuró Miyuki, analizando la situación. — ¿Tienes algún parentesco con ese chico?

—S-Sí, de hecho eso les iba a mencionar.

— ¿Son hermanos o primos?—Preguntó Midori confusa, porque no se parecían en mucho.

—No, nosotros estamos juntos. —Susurró por fin.

—Juntos... ¿Te refieres como pareja? —Preguntó incrédula Miyuki al ver que asentía —Espera un momento, si llevan el mismo apellido y están juntos, eso quiere decir que ustedes están...

—Casados. —Respondió Sakuno, viendo como ambas chicas la miraban perplejas.

— ¿De verdad? ¿Tan jóvenes? Había oído algo así en la Universidad, pero no creí que fueran ustedes.

—Mi apellido actual es Echizen, es sólo que él me sugirió esta mañana que si deseaba podía llevar mi apellido de soltera en la Universidad. Y estuve de acuerdo, no porque no me gustara el suyo, sino porque siento que llevando el apellido "Echizen" los demás estarían teniendo una mala impresión de mí, porque no soy tan...buena como él.

—Ahora lo entiendo todo. —Suspiró Miyuki. —Sigo sin creer que eso sea posible ¿Y cómo sucedió? ¿Se enamoraron en la Preparatoria? Mencionaste que fueron compañeros de toda la vida, pero se ve tan...frío que no creí que estaría con alguien.

—Es una larga historia. —Se sonrojó.

—Me encantaría oírla. —Sonrió Midori. —Infiero que es interesante.

—Sí, yo también quiero oírla. —Habló Miyuki interesada, pero entonces sus palabras fueron interrumpidas al percatarse que estaba precisamente al otro lado del casino charlando con unos chicos de medicina. —Hablando de eso, él está precisamente aquí ¿No deberías ir a saludarlo? Pareciera que ya se hizo popular entre las chicas. —Bufó. —Mira hasta las de nuestra clase se interesan en hablar con él. Deberías enseñarles a los demás quien eres.

—N-No sé si sea buena idea, pero Ryoma...siempre ha sido popular entre las chicas.

—Me imagino, pero no por eso deberías permitir que se acerquen libremente. Deberías ir ahora, nosotras te esperamos.

— ¿Eh? No sé...quizás está ocupado.

Luego de una larga conversación, se atrevió a caminar con ellas por el casino, ahí estaba él rodeado de gente desconocida, parecía charlar sobre asuntos de clases, porque todos le pedían ayuda sobre unos apuntes. Suspiró, quizás no debería molestarlo, considerando que de todas las maneras lo vería más tarde. Estaba a sólo unos pasos de él, cuando se percató que una chica de cabello rojo caminaba hacia ella en sentido contrario, parecía haber estado hablando con él. Cualquiera habría pensado que era una compañera de su clase, salvo porque le había visto aquella mañana en su salón, así que era de Psiquiatría.

—Si piensas hablar con él, pierdes tu tiempo. No está interesado en chicas como tú. —Sonrió maliciosamente.

No sabía qué decir, cuando notó que Ryoma dejaba de lado a sus compañeros para caminar a ella, sus ojos ámbar penetraban en los suyos como si fueran fuertes imanes. Sintió su corazón latir desesperadamente, tiñendo sus mejillas de rojo de la misma forma que solía hacerlo cuando no eran nada más que compañeros.

— ¿Sucede algo? Sakuno. —Le preguntó, dejando fuera su apellido.

—N-No...sólo quería saber cómo estabas.

—Bien, las clases han estado interesantes ¿Y las tuyas? ¿Ya terminaste?

—Sí, salimos temprano ¿Y tú? ¿O tienes más clases?

—También hemos salido antes. Por cierto, me acaban de invitar a cenar esta noche—Miró a sus compañeros de medicina que lo observaban extrañado. — ¿Quieres acompañarme?

— ¿Eh? No creo que a tus amigos les agrade la idea...

—Tienen que aceptarlo.

— ¿Pueden ir ellas también? —Señaló a unas chicas que permanecían a una distancia prudente mirando la escena.

—Sí, no creo que haya problema. Te veo en un rato en la entrada de Todai.

—Está bien. —Sonrió.

Luego de comentarles a sus compañeras sobre el plan, Miyuki aceptó sin problemas, mientras que Midori se sentía temerosa por ello, ya que no solía socializar mucho con otras personas y no tenía idea como eran los chicos de medicina.

— ¿Quién era ella? ¿Otra chica que se quería confesar? —Rió una chica rubia de cabello ondulado.

—No, es mi esposa.

— ¡¿Qué?! ¿Estás casado? —Exclamó la rubia sin comprenderlo.

—Sí, hace algunos meses.

—No me digas... ¿Ella te lo propuso?

—No, yo lo hice.

— ¿Ella no es la estudiante modelo de Psiquiatría? ¿No es la que subió al escenario esta mañana? —Preguntó un chico de gafas, al verlo asentir sonrió. —Ya veo, era de pensar que tu novia era estudiante modelo como tú, Echizen-Kun.

— ¿Desde donde se conocen? Además de asistir a la misma preparatoria.

—Desde el Instituto.

—Me impresionas, Echizen. Pensar que estás casado a esta edad. —Sonrió Mizuki Hajime, un chico de cabello azabache. —Creí que siendo tan popular entre las chicas, serías un Casanova. Pero sinceramente estoy sorprendido al igual que los demás ¿Cómo puedes haber decidido quedarte con una sola persona? Yo no habría hecho lo mismo.

—Es verdad, teniendo tantas oportunidades ¿Porqué la escogiste a ella? —Inquirió la rubia enfadada.

—Porque es distinta a las demás.

—Sí, tiene razón. Sakuno-Chan parece ser distinta a las otras que he visto. —Rió Mizuki. —Creo que yo también me fijaría en ella, se ve que es adorable ¿no?

—Ni lo pienses, Hajime. —Gruñó Ryoma, haciendo caso omiso a la sonrisa que se le dibujaba en su rostro.

Tras salir del casino, todos se reúnen en la entrada de Todai como lo tenían establecido, para dirigirse al centro de la ciudad a comer una parrillada. Miyuki no tardó demasiado en adaptarse, incluso logró entablar conversación con algunos estudiantes de medicina, defendiendo la terapia psiquiátrica por sobre todo lo demás. Mientras que Midori permaneció a su lado nerviosa, pero de igual manera logró entablar charlas con otras chicas de medicina que curiosamente compartían el mismo amor que ella por el anime, no yaoi específicamente, pero teniendo ese lazo en común logró dejar la vergüenza de lado. Ryoma y Sakuno platicaron sobre el día que habían tenido, no obstante la castaña no podía sentirse a gusto de estar en ese lugar, porque de vez en cuando la chica que se encontraba frente ella le lanzaba miradas de odio que podía notar, a través de sus reacciones imaginaba que se debía a su relación con él. No quería pensar en eso, aún si ella era guapa, no podía desconfiar de él si la había invitado después de todo.

— ¿Estás cansada?—Le preguntó Ryoma después de unas horas.

—Sí, un poco.

— ¿Quieres que nos vayamos?

— ¿Eh? No es necesario...

—Es demasiado temprano para que se marchen. —Habló Mizuki. —Pero si Sakuno-Chan desea marcharse, puedo acompañarla a su casa.

—N-No estoy diciendo que quiero marcharme, aun así te lo agradezco Hajime-Kun.

—Ya veo, pero si deseas hacerlo, no dudes en decirme. —Le cerró un ojo.

—Olvídalo, si quiere marcharse puedo ir con ella. —Intervino Ryoma, sabiendo que no lo decía con buenas intenciones.

—Lo sé, sólo bromeaba. —Se burló esbozando una gran sonrisa. —No creí que fueras tan celoso, Echizen. Eso da mucho que pensar. Pobre Sakuno.

—No es cómo crees, Ryoma no es así...es un buen chico. —Habló la castaña, tiñendo sus mejillas de rojo al notar que todos la miraban, incluso él. —Y no lo digo porque estemos juntos...es la verdad.

—No tomes en cuenta sus comentarios, sólo quiere fastidiar. —Suspiró Ryoma.

—No es que quiera fastidiar, es sólo que me llama la atención lo celoso que puedes llegar a ser. Pero no quería ofenderte, Sakuno-Chan.

Luego de haber brindado por el inicio de clases, Miyuki cantó karaoke junto a los estudiantes de medicina, mientras Sakuno y Midori la apoyaban, tenía una energía increíble, sin duda le recordaba a Tomoka. Se preguntaba cómo habría sido su primer día de trabajo y sí habría conocido a otras personas. La llamaría cuando salieran de ahí, de eso estaba segura.

Cuando fueron alrededor de las ocho de la noche, todos se despidieron en la entrada del local, para después seguir sus caminos. Miyuki le agradeció a Sakuno por la invitación, lo había pasado increíble, incluso Midori estaba agradecida por ello y ahora caminaría con ella a tomar un bus que las llevaría a casa. Ryoma y Sakuno en cambio caminarían a casa, ya que era un desperdicio tomar un bus, sabiendo lo cerca que era. "Hasta mañana" les habían dicho sus nuevas amigas y ella había imitado el gesto, para despedirse con una sonrisa.

Una sombra sigilosa de un chico se escondía tras ellos, mirando cómo se marchaban juntos. Infería que ella estaba detrás de todo eso. No podía creer que por una chica, Ryoma había renunciado a sus sueños.

—Ha sido un gran día. —Le dijo Sakuno al ambarino que sostenía su mano y caminaba mirando hacia adelante.

—Sí.

— Jamás imaginé que conocería personas tan maravillosas el primer día. Miyuki-Chan me recuerda a Tomoka. Mientras que Midori, es más similar a mí.

—Lo noté, pero podría decirse que Nanase es incluso es más tímida ¿no?

—Sí, tienes razón. —Sonrió. —Tus compañeros también me agradaron, considero que Hajime-Kun es increíble, sabe mucho sobre medicina. Y no sólo eso, también posee conocimientos de Psiquiatría, así que podía ayudarnos.

—Aun así, no deberías confiar en él.

— ¿Porqué?

—No es lo que aparenta ser.

— No entiendo qué quieres decir...se ve una buena persona.

—Se ve así, pero no lo es. Deberías mantenerte alejada de él.

—Está bien. —Susurró confusa ¿Porqué no podía confiar en él?

Al llegar a casa, Sakuno le contó todo a Rinko y Sakura sobre la Universidad, además lo que había sucedido en el auditorio. Estaba ansiosa por un nuevo día, para pasar más tiempo con Miyuki y Midori. Pero antes de eso, debía llamar a sus amigas de Preparatoria, para saber cómo les había ido en su primer día. Era la primera vez en años que se mantenían alejadas de ese modo, especialmente con Tomoka que la conocía hace más años.

Al día siguiente, Ryoma se encontraba rondando por los jardines de la Universidad, cuando inesperadamente una pelota de tenis apareció frente a él a gran velocidad, sin pensarlo cogió su raqueta de su bolso y la detuvo sin problemas. Al sostenerla entre sus manos, notó que llevaba algo escrito con plumón sobre juegos internacionales de América. Sus ojos se abrieron de par en par tratando de recordar a quien le pertenecía, ya que no era la primera vez que la veía. Entonces ese nombre llegó a su mente, nada menos que de un chico de cabello rubio con el que había jugado cuando asistía al Instituto.

—Por tu expresión, infiero que lo has recordado. —Dijo una voz, perteneciente a alguien que no veía hace años.

—Kevin Smith. —Susurró sorprendido, viendo como un chico de cabello rubio y ojos celestes se encontraba frente a él llevando una chaqueta y gafas de sol. —No creí que nos volveríamos a ver después de ese encuentro en América.

— Tanto tiempo, Echizen.

—Sí, no creí que te encontraría aquí ¿Estudias en Todai?

—Así es, gracias a mis logros en el tenis me han dado una beca para estudiar aquí. Quería contactarte para que tuviéramos un encuentro, pero no esperaba encontrarte estudiando esto. La última vez que hablamos, tu padre planeaba que estudiaras arquitectura y te hicieras cargo de sus negocios ¿no?

—Ya veo, no creí que estuvieras interesado en la Medicina también. —Suspiró. —En un principio planeaba estudiar Arquitectura por él, pero después de pensarlo me di cuenta que no era lo que quería.

—Comprendo...al parecer has cambiado mucho desde la última vez que nos vimos. Ya sabes, en América los rumores corren rápido y uno de ellos mencionaba que te habías retirado de los torneos internacionales de tenis, debido a que ahora te habías comprometido con alguien. No creí que fuera cierto, hasta que lo comprobé por mi mismo ayer.

—Así que tú eras el sujeto que nos seguía.

—Sí, no puedo creer que estés con una chica, pero aún más...no logro comprender qué es lo que tiene ella que te ha hecho cambiar tantas cosas de ti.

—Ni te imaginas.

—Por eso he decidido venir a Japón, ya que te ayudaré a darte cuenta el error que has cometido al renunciar al tenis por una chica.

—Perderás tu tiempo, porque no me arrepiento de ello. Además, no he renunciado al tenis por completo, creí que estabas informado de eso.

—Lo sé, has participado en torneos con un equipo...Seigaku ¿no? —Al verlo asentir, prosiguió. —Sé a lo que te refieres, pero tú no solías pertenecer a un equipo para poder ganar, jugabas tenis por ti mismo y eso era grandioso.

—He pensado en hacerlo en otros torneos independientes de competencias individuales, pero por el momento tengo otras cosas de qué ocuparme.

— ¿Cómo tu carrera? ¿O acaso hablas de ella...?

—Ambas, pero hay una más importante que la otra.

—No es necesario que lo digas, ya lo sé. Pero aun así, no me rendiré. —Le dio la espalda para marcharse. —Haré que cambies de opinión sobre ello.

No veía hace muchos años a Kevin y no pensaba encontrárselo en momentos como esos, parecía que todos tenían una mala impresión de él y nadie esperaba aceptar su relación con Sakuno, pero era lo que menos le importaba, porque seguiría con ella de igual manera.

Continuará...

Hola! Escribí 20 páginas que espero que hayan sido de su agrado y comenten. Pienso actualizar pronto, porque se aproxima marzo O.o y como saben debo entrar a clases, así que no sé si tenga tiempo para actualizar tan seguido.

Responderé a reviews ahora, siempre suelo responderles a través de sus cuentas, pero hay personas que no tienen en fanfiction así que comenzaré a hacerlo por aquí n.n A los demás por el mismo medio de siempre.

Isis: hola, me alegro que te haya gustado mi fanfic 3 tanto la primera como la segunda. Sí, este fic pienso que será más épico que el anterior, como lo mencioné antes en mi página la primera historia se titula "Say you love me" (Dime que me amas) enfocado en los dos, la declaración de Ryoma que esperamos en todo el fic y los sentimientos de Sakuno que siempre tuvo por Ryoma. Ahora en este "Do you love me?" Como dice el summary está dedicado más a él, es decir ¿Me amas? si es así, demuéstralo :D Por eso, pienso que será distinta con la otra. Gracias por seguir n.n Saludos!

Guest:Hola! Gracias por comentar siempre en todos mis fanfic *-* siempre veo tus comentarios, pero no tengo como responderlos, ahora si lo haré a través de este medio. Me alegro que te haya gustado el capítulo anterior, ya que me resultó más complejo escribirlo que el otro, porque no tenía experiencia en Smutt. :D Espero que este también sea de tu agrado, aunque quizás es más corto. Saludos!