Hola a todos, ¿cómo están?

¿Qué? ¿Qué me quieren matar? Oh, bueno, claro que entiendo que estén enojados y eso, pero no tienen que ser tan malas personas con una pobre chica que ya casi ni tiene tiempo para escribir porque sus maestros disfrutan joderle la existencia con muchas tareas.

*Corre como alma que lleva el diablo*

Ya enserio, perdón, juro que yo también moría por actualizar, pero vaya que a los maestros les encanta chingar, sin ofender a mis hermosos profesores que me pusieron 9 & 10.

Ni que fueran a leer esto ._.

Este fanfic está dedicado todas las criaturitas preciosas que me dejaron un review y que aguantan que me tarde como un siglo en subir el próximo capítulo ;D

Las amo!~

DISCLAIMER: Esta serie no me pertenece porque Isa la llama es un cabrón que disfruta torturarnos a cada capítulo del manga, gracias hijo de perra :3

ADVERTENCIAS: Faltas de ortografía, aburrimiento por parte del lector, ganas de asesinar a la escritora aquí presente, Eren rarito, Levi de experimental, Erwin dudoso y Hanji siendo la misma de siempre.

Sin más les dejo leer este capi~


Capítulo 3:

"Cuando la amistad ya no significa nada se da paso a la traición"


Observo impacientemente como su madre tocaba la puerta, ella se dio cuenta de su mirada insistente y le sonrió, intentando controlar sus ansias. La puerta se abrió y les recibió una mujer de cabellos negros y ojos del mismo color, ella les dejo pasar y les ofreció algún aperitivo.

¿Puedo ver a Levi?—Pregunto intranquilo, sin ni siquiera contestar a la pregunta de la señora Ackerman, ella asintió y salió disparado al cuarto de su mejor amigo.

Al entrar cerró la puerta en silencio, pues el azabache podría estar dormido y no quería despertarle. Se acercó a él y frunció el ceño preocupado al ver que estaba rojo, toco su frente con cuidado y pudo sentir lo caliente que se encontraba. Su fiebre había sido sorpresiva y no le había dejado ir a la escuela, el pequeño Eren le extraño durante las clases, pues Levi siempre era el que le explicaba todo, para el castaño el maestro era un inútil, Ackerman era más inteligente.

¿Qué haces aquí?—Eren se estremeció al ver los ojos plateados de Levi viéndole con curiosidad y mucho cansancio, quizás no había sido buena idea ir a molestarle.

Quise venir a verte, estaba preocupado—El azabache le sonrió, estirando su mano para tocar la suave piel de un Eren de siete años.

Me alegra que hayas venido—El castaño se sonrojo, sonriendo inmediatamente, acercó su rostro y le beso la frente con cariño a su mejor amigo.

Mama dice que los besos son buenos para curar cualquier enfermedad—Dijo el pequeño moreno con inocencia en su voz, Levi no pudo evitar contagiarse de su alegría.

Ese día el azabache se había sentido mejor por la tarde, prometiendo que para el día siguiente estaría curado y acompañaría a Eren a la escuela.

Apretó los párpados, abriendo los ojos con suma pereza, aun sentía el alcohol en sus venas, o más bien en su cabeza, ya que comenzaba a palpitarle. Iba a levantarse pero noto un peso extra en sus piernas, bajo la mirada y sonrió al ver a Levi dormido allí mismo. Se veía tan tranquilo y pacífico, tanto así que le dieron ganas de darle un beso en la frente como cuando eran niños.

Sin embargo no pudo mover la cabeza porque alguien tenía la suya apoyada allí, giro con cuidado, dándose cuenta que Erwin era esa persona. Después se ruborizó recordando que durante su borrachera casi le besaba, se tocó los labios despacio, viendo los del rubio con timidez.

Quizás fijarse en Erwin no era tan malo, podría dar ese paso si lo deseaba, después de todo ninguno estaba saliendo con alguien, sin mencionar que le ayudaría un montón a olvidarse de Jean.

Eren volvió a cerrar los ojos, apoyando su cabeza en el hombro del rubio, dejaría todas esas posibilidades para más tarde, cuando su cabeza no le doliera tanto.

.

.

.

.

.

—No creas que no recuerdo nada de ayer—Erwin observo a Hanji sorprendida, ella tenía un gesto acusador en su rostro y el rubio desvío la mirada al sentirse atrapado—Estuviste a punto de besarlo.

—Lo sé y estuvo muy mal, no sabía lo que estaba haciendo, pero...—Zoe sonrió, posando su mano en el hombro de su rubio amigo.

—¿Pero qué?—Le pregunto, animándole a continuar con las palabras que no se atrevía a decir.

—Creo que Eren me sigue gustando un poco—Suspiro, masajeando su frente con cansancio, su mente era un lío y estaba realmente confundido, porque no quería sentir nada hacia Jeager, no por el bien de Levi, pero también no podía controlar esas emociones que le hacían no estar seguro de sus sentimientos.

—A mí me parece que no estas completamente seguro, además, ayer me dijiste que había la posibilidad de que te gustara Mike—Era cierto, había dicho eso, pero también había algo respecto a Eren que no le dejaba pensar con claridad—Y disculpa que te diga esto, pero me parece ilógico que te gusten dos personas al mismo tiempo.

—Tienes razón, debo aclarar esto—Aunque ahora que lo decía en voz alta sonaba muy difícil.

—Exacto, de esa manera podrás quedarte con Mike—Hanji frotaba sus manos maliciosamente y le veía con una sonrisa pícara que a Erwin le avergonzó.

—Puede que no sea al profesor.

—¿Entonces? ¿Estás dispuesto a pelear a muerte con Levi por Eren?—Trago saliva, ver al Ackerman enojado siempre le había traumado, porque parecía un psicópata fuera de sus cabales.

—No lo sé, es raro cuando lo veo de esa manera—Pues no podía imaginarse a sí mismo peleando contra Levi, nunca habían discutido y le gustaba pensar que era porque eran buenos amigos.

—Supongo, pero no te preocupes, si acabas herido tienes una amiga a quien pedirle asilo mientras te escondes de Levi—Erwin arqueo la ceja, a veces pensaba que a Hanji le encantaba meterse con él.

—Como sea, es fin de semana y aun podemos hacer varias cosas.

—Quiero ir a ver esa película de terror—Dijo, emocionada de imaginarse la sangre y los gritos, algo sádico de su parte, pero cierto a final de cuentas.

—Ni loco, la última vez que te acompañe acabe asustado de por vida—a Ella hizo un puchero, inflando sus cachetes con ojos de cachorro herido, Erwin solo chasqueo la lengua.

—Está bien—Contesto, resignado a ver el filme terrorífico.

—¡Gracias mi oh buen amigo!~—Hanji saltó hacia él, abrazándole con mucha fuerza innecesaria.

—Sí, sí, vamos a comer y luego veamos esa película.

Smith al menos podía tranquilizarse en ese sentido, estaba seguro que aunque cometiera cualquier error estúpido allí estaría Hanji para acompañarle y reconfortarle, solo que tenía maneras extrañas de hacerlo.

.

.

.

.

.

A la edad de seis años:

A esa edad Levi ya se sentía como todo un adulto. Porque no cualquiera tenía el beneficio de ir a la escuela y menos con la responsabilidad de cuidar a su mejor amigo, que a pesar de tener su misma edad se veía frágil y vulnerable. Así es, al azabache le habían encargado la difícil tarea de acompañar de ida y de regreso al indefenso Eren en el trayecto hacia la escuela, tomados de la mano, claro está. Cosa que le hacía sentir orgulloso, pues le creyeron lo suficientemente maduro como para cumplir con aquel trabajo.

Levi ¿No tienes sueño?—Pregunto con esa voz de niño pequeño que tenía el castaño, a veces pensaba que ese chiquillo era un ángel recién caído del cielo. No solo por su manera tímida de ser, si no por su físico que le hacía querer cuidarlo como algo preciado.

No—Le respondió cortante y el moreno sabía que no es porque Levi fuera malo con él. Él era de esa manera y eso era algo que no podía cambiar, no al menos en ese momento.

Mama me levanto muy temprano—Se quejó tallándose los ojos con pereza, pareciendo un cachorro, algo que sinceramente enterneció a Levi.

Es porque no podemos llegar tarde a la escuela.

No quiero ir, todos dicen que es un lugar aburrido—Levi no pudo evitar sonreír, era como escuchar a un adolescente, bueno, eso es algo que había aprendido al ver tantos programas de televisión.

Pero estarás conmigo—Los ojos del pequeño Eren se iluminaron inmediatamente, Levi pudo jurar que el agarre en su mano se hizo aún más fuerte.

¡Eso es lo único bueno!

La escuela ya no se veía tan mala a lado de Eren.

Gruñó al sentir algo frío tocándole la frente, cuando abrió los ojos tuvo la reacción de hacerse para atrás, pues la cercanía del rostro de Jeager le había asustado en demasía. Él le sonrió, mostrándole una taza de café que traía en la otra mano. Levi se dio cuenta que Erwin y Hanji se habían ido pues sino estaba seguro que escucharía quejas de esa mujer fastidiosa.

Aunque ahora él quería quejarse del dolor terrible en su cabeza.

—¿Cuándo se fueron?—Le preguntó empezando a tomar el café con lentitud, su cuerpo necesitaba acostumbrarse a la cafeína, de manera que el dolor bajaría más rápido.

—Hace unos minutos, tuve que despertarte—Se disculpó sentándose a su lado con una taza para él. Eren agarro en control de la televisión y la encendió.

—Está bien, de todas manera debo ir con mi madre por el dinero de la semana—Jaeger se tensó, desviando la mirada al instante, parecía no muy cómodo con ello.

Y es porque sabía que eso era culpa suya. Al final de todo tuvieron que contarle a la madre de Eren sobre lo sucedido con Jean, ella obviamente se mostró sorprendida y asustada del hecho en que su hijo había pasado por todo eso. Cuando Eren dio señales de un grave daño psicológico Carla le ordenó al moreno dejar su empleo y tener citas mensuales con el doctor Pixis, además de citas diarias con el psicólogo.

La madre de Levi, al escuchar de esto no se pudo quedar de brazos cruzados, así que Eva también le pidió a su hijo dejar el trabajo. Ambas madres, al ser grandes amigas tomaron la decisión de darles dinero a sus hijos para que continuarán con su vida y estudios.

De manera que ahora Eren se sentía un completo inútil y Levi agradecía el hecho de poder cuidar diariamente de su mejor amigo, pues Jaeger ya les había dado sustos horribles.

Ackerman no deseaba contar las veces en que Eren había intentado suicidarse.

Eran muchas.

.

.

.

.

.

Había escuchado muchas veces la frase "tengo una cruda terrible" y él nunca había experimentado algo como eso, no hasta ese día. Era espantoso, sentía que la cabeza le explotaría en cualquier momento y tenía nauseas. Se paseó por el cuarto, con solo su ropa interior puesta, al llegar al baño se acercó rápidamente al inodoro para poder vomitar, pues la sensación de malestar no se iba y no estaba seguro si el vomitar haría que se fuera.

Haciendo su cabello para atrás logró desechar lo que su cuerpo le pedía expulsar. Una vez terminado se permitió a si mismo soltar un suspiro de alivio, fue allí cuando percibió el frío que hacía en la habitación y pasó a segundo grado cuando se dio cuenta que estaba en el suelo, parecía hielo mortal.

Pero el sentirse enfermo no le ayudaba a querer levantarse. Cuando escucho unos pasos prefirió desviar la vista de la puerta, no estaba de humor como para sentirse aún más culpable de lo que ya era.

Sin motivos sexuales, eres un idiota Marco Bodt.

—¿Estas bien?—Jean entro al baño con una cobija en sus brazos, Marco no podía verle al rostro, el segundo en que lo hiciera se sentiría la cosa más asquerosa del universo—Traje esto—La tela sobre su cuerpo casi le hace llorar. ¿Por qué era tan malditamente bueno con él? Además, ¿por qué seguía cayendo ante un hombre tan bastardo como Kirchstein?

Las lágrimas recorrieron sus mejillas cuando Jean se acercó con un pañuelo mojado para quitar los restos del vomito en las comisuras de sus labios, ese gesto sí que había sido hermoso. El pareció asustarse así que cuando terminó de limpiarle le abrazó en silencio, sin preguntar absolutamente nada.

Oh, con que eso era estar enamorado.

—Soy un asco—Murmuró en voz baja, estaba tan decepcionado de sí mismo por haber caído de nuevo por el hombre que le había sido infiel a su pareja con él.

—No lo eres, en todo caso yo debería ser el asqueroso—Marco no pudo evitar sonreír, era demasiado. Se sentía tan a gusto con Jean a pesar de lo que este le había contado, a pesar de que sabía que este había sido un desgraciado con aquel chico.

¿Por qué era tan masoquista?

—¿Vas a cambiar?—Cuestionó de repente, Kirchstein no le respondió inmediatamente pero le tomó del rostro y le vio a los ojos fijamente.

—Voy a cambiar, lo prometo—Eso fue suficiente para él, para caer rendido ante los brazos de Jean, no le beso, porque sería repugnante hacerlo en ese momento, en cambio solo acercó su rostro al del castaño, apoyando su frente sobre la otra.

—Cambia conmigo.

—Cambiare por ti, Marco, enserio, lo digo muy enserio.

Ah~ El amor era definitivamente ciego y a Marco ya no le importaba tener que ponerse una venda en los ojos.

.

.

.

.

.

Lunes por la mañana...

Erwin estaba hecho un completo asco, no sólo había batallado con su cruda del sábado yendo a ver una película de altos niveles acústicos, sino que también había bebido el domingo porque Hanji le había obligado a "relajarse". Ahora al ser lunes tuvo que levantarse temprano, mala fortuna para su cabeza y cuerpo entero.

Tenía mucho sueño y la cabeza le punzaba como loca, por eso había decidido que cuando se sintiera mejor mataría a Hanji con una sonrisa en el rostro. Pero en ese momento prefería dormir un poco, aunque lamentaba hacerlo durante clases, porque sabía que si perdía tiempo durmiendo lo lamentaría cuando llegasen los exámenes.

—Joven Smith, despierte joven Smith—Se removió, alzando la mirada para ver quién era la persona que se atrevía a interrumpir su sueño, grande fue su sorpresa al encontrarse con su profesor.

—¿Profesor Mike?—Giro a ver a todas partes y ya no había nadie dentro del aula, ni siquiera Zoe estaba allí y se asustó al encontrarse solo con aquel hombre.

—La clase de contaduría ha acabado, Smith, te recomiendo que te mantengas despierto en mi clase si quieres pasar la materia—El rubio se acarició la frente, tratando de aminorar el dolor punzante.

—Si, en verdad lo lamento—Mike no se veía molesto pero si lo estaba tenía todo el derecho, después de todo era una falta de respeto dormir durante clase.

Se puso de pie, dispuesto a marcharse, solo que no contó con un leve mareo que le hizo balancearse y justo cuando vio que estaba a punto de precipitarse contra el suelo un brazo cubrió aquella visión. Mike Zakarius le había detenido en el momento perfecto y ahora estaba entre sus brazos.

Al verle a los ojos supo que hacer. Todo se acumuló en un instante y explotó. Posó sus manos sobre la nuca de su profesor, acercando sus labios sin titubear, al igual que lo hizo el hombre mayor. Se encontraron a sí mismos en un torbellino de emociones, explorando cada una de ellas en esos segundos, aquellos en los que sus lenguas danzaban dentro de sus bocas.

Los dedos de Mike sujetaron su cadera, Erwin no se dio cuenta de que ahora se encontraba contra la mesa donde antes estaba dormido. Unos movimientos más y podría acabar sobre ella, al terminar el beso Zakarius comenzó a desabrochar su camisa al igual que hizo Smith, los botones desaparecían poco a poco y aquello era una tortura.

—Voy a...

—¡Wow! ¡Oh wow!—Ambos se detuvieron al escuchar esas exclamaciones, Hanji estaba en la puerta con los ojos muy abiertos.

En su mano portaba un frasco de pastillas, seguramente eran para el dolor de cabeza de Erwin.

—E-Esto no es lo que..yo...—Las palabras murieron en su garganta y de repente ya no sabía que decir, pues toda explicación le parecía estúpida.

—Señorita Zoe tengo que pedir que no mal interprete esto.

—No tiene que mal interpretar nada, porque esto no significa nada—Erwin le detuvo, antes de que dijera o pensara que esas acciones habían significado algo más.

Se empezó a abrochar los botones con rapidez, esquivando la mirada de Mike, obviamente no quería verle a la cara. Tomo sus cosas a la velocidad de la luz y antes de que este dijese algo se fue con Hanji siguiéndole el paso en silencio.

—¿Seguro que no fue nada?—Pregunto Zoe con burla.

Erwin no respondió y siguió caminando, se sentía muy confundido en ese momento.

.

.

.

.

.

La respiración se le iba a cada embestida y eso era un problema para sus pulmones, pero no para su corazón, el cual ya estaba más que herido y torcido. Sus ojos grises vieron fijamente a los color miel del chico debajo de su cuerpo, su rostro era en definitiva parecido al de Eren, pero más allá de eso no había algún otro parecido, el cabello solo era otra coincidencia cruel.

Levi había decidido algo que nunca creyó posible, tener sexo con un hombre, pues el sexo con las mujeres había dejado de satisfacerle. Aunque no es como si tener sexo con otra persona fuera suficiente, porque en realidad lo que su mente y cuerpo le pedían era a Eren, solo a él.

Frunció el ceño cuando sintió el clímax cerca, los jadeos combinados con gritos placenteros del chico con el cual estaba teniendo sexo se volvieron incomprensibles. Aumentó la velocidad mientras mordía su labio inferior, cerró sus ojos imaginando a Jaeger en lugar de ese tipo desconocido y aquello le hizo estremecer, llegando a venirse de inmediato.

—Ah...ah, fue estupendo—Le halago el desconocido con una sonrisa en el rostro, Levi se sentía seguro de sí mismo en cuestión de sexo heterosexual pero el homosexual era otra historia diferente, por eso no pudo evitar sonreír cuando el chico le dijo lo mismo que otras mujeres le habían dicho.

—Entonces ya soy todo un maestro—El castaño comenzó a reír y Ackerman supo que era el momento para salir de su interior, cosa que aún le parecía algo extraño, no estaba muy acostumbrado al sexo anal.

—No puedo creer que apenas estés entrando a los chicos, de haber sabido que existías por allí hubiera hecho lo imposible por conquistarte—Se había deshecho del condón que había utilizado en el bote de basura a un lado de la cama y ahora estaba sentado sobre el colchón, siendo masajeado por un gigoló.

—Pero no sería el único en la lista, ¿cierto?—Él le sonrió, deslizando sus manos por la espalda pálida de Levi, apreciando cada tramo de piel a su alcance.

—Evan Blydon no puede interesarse en solo una persona, después de todo hay muchos tipos de hombres y cada uno de ellos es especial—El azabache no quiso preguntarle por esos tipos de hombre, temía que entrará en detalles, quizás deseaba tener sexo con su mejor amigo pero no por ello quería escuchar de la vida íntima de otro gay.

—Eres directo—Las manos se detuvieron, Evan se levantó de la cama y se paró frente a él, arrodillándose y viéndole con los ojos de un depredador.

—Me fascinaría saber quién es el chico que causó tu salida del clóset—Desvío la mirada, pensando en Eren obviamente, pero al hacerlo su corazón se estrujó, sabiendo que su mejor amigo nunca iba a sentir lo mismo por él.

—No se lo diré a cualquier persona—Le susurró acercando su rostro al del castaño y este volvió a sonreír.

—Debe ser alguien importante—Levi podía decir que era más que importante, que era más que su vida entera, pero el decirlo iba a ser un golpe muy bajo para el mismo.

Evan comenzó a vestirse y Ackerman solo podía ver la pared, sumamente pensativo. Quizás era hora de moverse, quizás no perdía nada con intentarlo.

Quizás Eren sentía algo por él.

.

.

.

.

.

—¿Vienes de haber ido con tu madre?—Carla le había interceptado en su camino, probablemente había salido a hacer las compras y ahora Levi sentía la obligación de acompañarla.

—Sí, acabo de recoger el dinero para la semana—La mujer de ojos turquesas sonrió melancólica, la señora Jaeger tendía a sonreír así después de haber perdido a su esposo en un accidente de auto.

—Trabajamos muy duro esta semana para que tuvieran dinero extra—Él le devolvió la sonrisa, fijando la vista en el suelo, desde que descubrió sus sentimientos por Eren ya no podía ver a la cara a la madre de este, por alguna extraña razón se sentía culpable por ello.

—Lamento que tengan que hacerlo, desearíamos ya no ser una carga.

—No, al contrario, debo agradecerte a ti y a tu madre por el bienestar de mi hijo, son lo que Eren necesita después de haber pasado por todo eso—Y aunque Jean era un tema que ya no se tocaba seguía saliendo a flote, pues la hierba mala nunca muere.

—Ya sabe que no tiene que agradecer, cuidar de Eren siempre fue algo que hacia inconscientemente—Carla se acercó a él, tomando sus manos con delicadeza, ella siempre tenía la afinidad de alguien digno de la realeza.

—Hablando de eso, cuando mi hijo me contó sobre su gusto por los chicos, cosa que sinceramente ya sospechaba, pensé que vendría tomado de la mano contigo—A Levi se le detuvo el corazón, reteniendo el aliento.

Oh Carla, a Levi le hubiera fascinado algo como eso.

—Supongo que el único fallo fue mi heterosexualidad—La castaña rió ante el dramatismo del azabache.

—Eva me confesó que no le hubiera molestado que ustedes acabaran juntos, de todas maneras tendríamos nietos gracias al maravilloso don de la concepción que mi pequeño Eren tiene—Hijos, familia y de repente se imaginó casado con Jaeger y con niños a su alrededor. No era tan mala esa visión.

—Quizás no nos casemos pero siempre seremos muy unidos—Al final solo se habían quedado en el jardín de la joven Carla, Levi no había tenido que acompañarle hasta el supermercado y eso en parte le alivió, se ponía tenso al ver esos ojos, aquellos parecidos a Eren que le miraban con amor, es algo que nunca podría obtener de su mejor amigo.

—En eso tienes razón, bueno, ya no te quito tiempo, de seguro Eren estará preocupado y ustedes dos tienen mucho que hacer, hasta luego—Ella le dio un beso en la mejilla y se despidió con esa sonrisa cálida que le hacía preguntarse si Carla Jaeger no había pensado en casarse de nuevo.

Lo más probable es que ella no encontrara a alguien tan perfecto como su fallecido esposo.

.

.

.

.

.

Entró al departamento con demasiado peso en los hombros, no se sentía muy bien y solo deseaba tomar una taza de café que Eren preparaba excelentemente. Al cerrar la puerta detrás de él movió sus labios varias veces, había sonreído demasiado, cada vez podía constatar cómo se volvía mejor en eso de la actuación.

Porque Levi ya comenzaba a hartarse de tener que fingir que todo estaba bien.

—Eren, ya llegué—Dejó el sobre con dinero en la mesa de la cocina, esperando la respuesta de este, quizás estaba en la sala, viendo algo de televisión, al ir allí y no encontrarlo se asustó—¿Eren? ¿estás en el baño?—Nada, apretó a los labios, rogándole a cualquier dios existente que el castaño no estuviera encerrado en su cuarto. Caminó hasta la puerta del cuarto de Eren, tocando la puerta con nerviosismo—¿Eren, estas allí?

Sus manos temblaron.

—¡No voy a abrirte!—Su corazón empezó a palpitar demasiado rápido, el miedo le consumió en esos segundos, sin embargo inhaló y exhaló antes de dejarse llevar por la locura.

Cada vez que Eren se encerraba en su cuarto sin querer abrirle a nadie significaba otro intento de suicidio más.

—Ábreme—Silencio, nadie le contestó, lo cual ya era habitual, pues Jaeger no contestaba en ciertas ocasiones, Levi intentó volver a recordar lo que el psicólogo le había dicho que hiciera si llegaba a pasar algo como eso—Ábreme, por favor—La súplica en su voz no pudo pasar desapercibida, generalmente Eren solía abrirle la puerta a la tercera vez, nunca había pasado de aquello, así que tenía la esperanza en que esta ultima vez le abriera—Eren, abre la puerta—Esperó el sonido del seguro ser quitado, pero no, no hubo nada, ni siquiera la mirada perdida de Eren tras la puerta, fue en ese momento que Levi perdió la paciencia, estrelló su puño contra la madera y gritó—¡Abre maldita sea!

—¡Ya te dije que no lo haré!

Ackerman corrió hasta el teléfono de la casa. ¿A quién debería llamar primero? ¿Al psicólogo? ¿A una ambulancia? ¿A Carla Jaeger? ¿A quién? No tenía ni puta idea de que hacer y eso le estaba comenzando a frustrar. Mandó todo al diablo y marcó el primer número telefónico que pasó por su cabeza.

Y este era el número celular de Erwin Smith.

—¿Erwin? ¿Podrías venir al apartamento?—Trató de no sonar desesperado pero había fallado miserablemente.

¿Qué pasa? ¿Sucede algo malo?—Claro que pasaba algo malo, pero si se ponía a pelear con Erwin por teléfono eso solo asustaría más al rubio.

—Eren se encerró de nuevo en su cuarto, pero no me abre—De repente pensó en el cuchillo gigantesco que había en la cocina, el que se utilizaba para cortar carne gruesa, quizás podía usarlo para cortar la puerta.

Tranquilízate Levi o perderás los estribos.

¿Ya lo intentaste tres veces?

—Obviamente Erwin, no te estaría hablando si no lo hubiera intentado—No era tiempo para sarcasmo pero ya estaba perdiendo la paciencia, cada segundo que pasaba podría ser un segundo en que Eren estuviera muriendo.

Entonces voy para allá—Levi suspiro, un poco más tranquilo de obtener ayuda.

—Apúrate Erwin, siento que si no logramos sacarlo esta vez definitivamente voy a perderlo—Colgó, yendo a la cocina a verificar que Eren no hubiera tomado ningún cuchillo de entre los utensilios.

Todo estaba en su lugar, así que fue al baño, sintiendo que algo estaba mal busco en la regadera por si algo faltaba.

No estaba el rastrillo, no estaba y eso era mala señal.

Eren realmente planeaba suicidarse.

.

.

.

.

.

Ven conmigo—Eren soportó el dolor en su muñeca, no estaba seguro de si dejaría marca, pero realmente ya no le importaba, solo se dejó arrastrar por Jean, era lo que hacía últimamente.

Parecer un vil títere.

¿Pasa algo malo?—El no dijo nada, pero el castaño estaba seguro de que algo ocurría, siempre tenía que pasar algo para que Jean le tratara de esa forma, aunque quizás solo era una excusa más para tratarle mal.

¿Por qué hablas con toda esa gente sin mi permiso?—Ah, era cierto, había olvidado que necesitaba avisarle a Kirchstein si quería hablar con alguien más que no fuera Levi, Mikasa y Armin.

Lo siento, lo olvidé—Jean soltó su muñeca y le tomó del rostro, apretando sus mejillas con sus dedos, hundiéndolos en su piel como si fueran garras.

Ya sabes que no se te puede olvidar, ¿que acaso eres un idiota?—Probablemente, si él lo decía era porque era verdad.

Lo lamento, de verdad lo lamento—Aun no entendía porque estaba tan molesto, cuando pasaba algo como eso Jean solo le daba una advertencia, como todo novio normal lo hacía, luego le abrazaba y le susurraba frases cariñosas al oído.

Con eso no es suficiente—Los dedos abandonaron sus mejillas y en cambio recibió una bofetada que le hizo caer al suelo por la sorpresa.

¿Es porque estaba hablando sobre Levi?—Ahora que lo pensaba cada vez que hablaba sobre él, cada vez que mencionaba siquiera su nombre Jean tendía a irritarse fácilmente.

Celos, eso era lo que pasaba.

¡Ya basta!—Se encogió, cubriendo su rostro con sus brazos, temiendo otro golpe que pudiera romperle la quijada, solo fue una patada en la rodilla, de seguro dejaría moretón—¡Deja de hablar de Levi como si fuera un puto Dios!

No era un Dios, era su mejor amigo de la infancia, casi su hermano.

De allí en adelante la furia de Jean siempre fue causada por Levi, siendo desquitada en Eren.

Era por eso que Jaeger no quería ver el rostro del Ackerman solo por esos momentos, el rastrillo estaba a sus pies, gritándole que lo usara, que se armara de valor y dejara esa vida cruel y despiadada. Pero no podía, todavía había algo en su cabeza que no le permitía liberarse y eso era la esperanza de ya no vivir con miedo.

Vivía con miedo todos los días, temiendo que Jean volviese a joderle la existencia, siempre escondiendo todo debajo de una sonrisa falsa, eso hasta que todo se acumulaba y explotaba, encerrándose en su cuarto, pensando si sería buena idea seguir viviendo.

El suicidarse sonaba muy fácil, pero no lo era.

—¿Eren? soy yo, Erwin, ¿podrías abrirme la puerta?—El moreno lo pensó, tenía miedo de abrirla y ver al azabache en lugar del rubio, no quería verle, no en esos momentos—Levi está en la cocina, así que no te preocupes.

Como si le hubiera leído la mente le respondió lo que había querido escuchar. Entonces se levantó del suelo y giró la perilla, dejando pasar a Smith, el cual cerró la puerta detrás de sí. Eren se volvió a sentar en el suelo, Erwin hizo lo mismo, sonriéndole antes de sentarse a su lado.

—¿Levi está bien?—Preguntó preocupado, tampoco quería que el Ackerman tuviera un infarto cardiaco por su culpa.

—Lo tranquilice un poco, aunque si estaba muy asustado, bueno, yo también lo estaba.

—¿Es así?—Sin querer había usado sarcasmo, se arrepintió segundos después.

—Sí, Eren, eres un muy buen amigo, claro que me preocupo por ti—Erwin le abrazó, como Levi solía hacerlo cuando tenía sus crisis mentales, no dudaba que el azabache le hubiera contado al rubio sobre las cosas que debía hacer.

—Gracias—Alzó la mirada, observando fijamente los ojos azules de Smith.

Eran como dos preciosos pedazos de cielo.

—No es nada, además..-

Le detuvo, besándole en los labios con lentitud, Erwin se vio muy sorprendido y confundido, Jaeger se ruborizó como colegiala enamorada. El beso se había sentido bien.

—Perdón, tu vienes a tratar de que no me suicide y yo me aprovecho de ti—El rubio frunció las cejas, sin saber que decir exactamente, eso hasta que recordó el beso con su profesor, algo que deseaba borrar de su mente.

—No, está bien—Ahora el confundido era Eren y él sonrió ante ese gesto en la cara del moreno.

Ni un segundo pasó antes de otro beso, Erwin pensó que los labios de Eren eran más carnosos que los de Mike, más suaves y atrayentes. Su rostro era más oscuro que el de Zakarius, sus caderas tenían un poco más de curvas, su espalda no era tan ancha como la de Mike.

Y Eren era mucho mejor que su maestro. Así que se dejó llevar por los besos de un castaño necesitado de cariño.

Ambos podían olvidar juntos a personas indeseadas.


Si, bueno, ya estoy lista para sus amenazas de muerte ;-;

Técnicamente esto ya estaba planeado así que no es mi culpa (?)

A quien engaño, esto es mi culpa porque yo lo escribo, pero como ya les había escrito anteriormente esto no iba a acabar con Jean, pero tampoco quiere decir que Erwin se vaya a hacer un bastardo, digo, solo para aclarar las cosas .-.

Agradecimientos a mis preciosuras: Mikraller, Naancii, Ariyass, Violet Rose's Dreams, MeliKsta, Fujimy, KiraItsuki-san, Ritsu-chan and Sook Lee, NekoDanyHentai, Akane-chan, Akemi Hoyos, valenti43, voice-L & valepaz1992.

Gracias por sus reviews mis chicas lindas ;D

Me anima que cada vez se una más gente a esta historia, al igual espero que la estén disfrutando tanto como yo ewé

Sin más Levia-chan se despide!~