Capítulo 04: La cita
El llevador flotante se cerró de forma hermética, para conservar el frío de los helados. James se acomodó en una silla giratoria cerca a un largo mesón, mientras que Cho cruzaba encantadoramente las largas piernas al acomodarse en la silla junto a él.
Ambos clavaron la mirada en el mesón.
- ¿Deseas algo en especial? - le preguntó James. Cho se rascó la mejilla en señal de estar pensando lo que quería comer.
- Batido de durazno - le dijo ella mirando cuidadosamente cada platillo que estaba en la base de la mesa - Y una ensalada ligera -
- ¿Nada más? - preguntó James sintiéndose extraño a que alguien comiera tan poco.
- Tengo que cuidar mi figura - le respondió ella con una encantadora sonrisa.
James sonrió en respuesta, luego señaló en el el menú la petición de ella.
- Para mí.... - dijo James mirando todo el menú, su estómago le insistía en que aplastara todos los botones sin pensarlo dos veces. - Un poco de papas fritas, estofado, jugo... ensalada de frutas -
- ¿Siempre comes tanto? - preguntó Cho al percatarse que James seguía aplastando los botones de platillos cada vez más apetitosos.
- Mucho!! Y no engordo en lo mínimo -
- ¡Cómo te envidio! - le soltó ella con una mueca que al instante transformó en una risita.
El menú desapareció apenas transcurrieron diez segundos desde que James había pedido el flan de vainilla, él lo lamentó porque se le había antojado un poco de pastel de calabaza.
Al poco llegó la orden de ambos jóvenes. El hambre que sentía James cada segundo era más intenso, a tal punto que le estaba provocando horribles dolores en el estómago, por ello tomó de inmediato los cubiertos y no se percató de inmediato que Cho no alcanzaba los suyos.
James estuvo a punto de dejar cortar la carne para pasarle sus cubiertos a Cho, cuando ella dijo una palabra y los cubiertos, con servilleta incluida, corrieron de inmediato a sus manos. James la miró analizando minuciosamente la situación.
- A...c... Este... Hace un par de días que me llegó la invitación al programa - le comentó Cho sonriendo. Las manos le temblaban al sujetar los cubiertos - De esto te quería hablar cuando la mente se me quedó en blanco mientras tomaba los cubiertos -
James asintió levemente al llevarse un trozo de carne a la boca. Su estómago danzaba de alegría al recibir el alimento, como si fuese la primera vez que comía luego de un par de agonizantes días.
Cho se llevó el jugo a los labios tomando silenciosa y cuidadosamente.
- ¿Y qué tal? - indagó James tratando de hacer conversación - Los panelistas -
- Todos fatales - dijo la joven con sinceridad deslizando un mechón azabache detrás de su oreja mientras tomaba un poco de ensalada y la comía lentamente, como si aquella fuese su última comida antes de una ejecución - Pedantes, creídos... jactándose de misteriosos los condenados. Cada quien creyendo que su profesión era mejor que la de una deportista, francamente me sentí sola contra todos ellos -
- ¿Tan malos eran? - indagó James apenas terminó de deglutir una porción de papas fritas.
- No tienes idea.... Estaba ese Diseñador Gráfico tan agradable como una dolencia permanente, una persona antipática y repugnante, con esa expresión de que los humanos le apestamos, luego ese arqueólogo dándoselas de importante y misterioso por saber (según él) cosas sobre la vida y la muerte, de montones de cosas que los demás desconocemos, otra persona desagradable.. y al final esa.... - Cho apretó el vaso y un poco de batido se derramó. Una mano mecanizada apareció del borde de la mesa y con una franela azul limpiaba los restos de jugo. La joven inspiró mucho aire y lo dejó salir, como buscando calmarse - ... persona más sabelotodo. ¡Qué odiosa! Los 3 son personas indeseables para mí -
James ya se imaginaba a su psicólogo, un hombre de bata blanca, con largos cabellos plateados, mirándolo con sus intensos ojos azules, a través de unas gafas transparentes, y dando el diagnóstico fatal: 'Simplemente eres un bueno para nada'
El joven sacudió de inmediato esas imágenes de su cabeza. Esas 6 palabras quien se las decía era el imbécil de Vernon, mientras vivió en PD4. Mezcló un acontecimiento con otro. ¡Cómo odiaba tener la mente tan revuelta!
Al disimulo miró la hora en un pequeño aparato sobre el menú del día, eran casi las diez y faltaba mucho para comenzar su terapia de vaciar su mente, bloquear esas imágenes que no le traen nada bueno.
Y seguro que su mente comenzaría a divagar en nuevas escenas sacadas de quien sabe dónde, sino fuera porque la pulsera de Cho brillaba constantemente.
- Tienes una llamada - le hizo ver James llevándose a la boca una buena porción de flan. El joven estaba tan hambriento que picaba de todo al mismo tiempo.
Cho clavó sus ojos en su RDTC móvil, la que muestra a la persona con que se platica en forma de holograma. El aparato brillaba en tonos rosas.
C.... D.... Los observadores ojos de James fácilmente se dejaron llevar por las letras que salían en forma de holograma entre tantas luces rosadas. I ....G... Pero no era caballeroso de su parte leer el nombre o las iniciales de quien estaba intentando comunicarse con la persona que recién conocía.
James entonces le dio más prioridad a su nutritivo alimento. Le puso bastante mayonesa a las papas fritas y se las llevó una a una a la boca, con el mismo deleite de quien saborea cubitos de hielo en una calurosa tarde.
El aparato de Cho llamaba bastante la atención, y eso que no era un artefacto de última moda.
- Si es por mí no te preocupes - dijo James dándole un sorbo a su malteada de chocolate - Es más, deberías contestar -
Cho, quien había estado leyendo cada letra que salía de su RDTC, negó de inmediato con un gesto.
- No hay problemas, luego me comunicaré - de pronto la joven volvió a mostrar una de sus sonrisas marca registrada - Además, no sería cortés de mi lado no darte toda mi atención -
James sintió una punzada en el estómago, y no era que la comida le estaba cayendo mal. Cho queriendo darle toda su atención y él preocupado en atragantarse con comida.
La RDTC de Cho sonó 6 veces más en el transcurso de la plática entre ambos jóvenes. Ella seguía empeñada en prestarle más atención a su nuevo amigo y James se sonrojaba nerviosamente.
Milagrosamente Cho hizo durar su batido de durazno todo el tiempo en que conversaron sobre sus respectivas vidas, lo que no sucedió con la ensalada ligera que ella había pedido y desde hace casi una hora se había terminado. James admitió que no era muy fanático de los deportes (El Diseñador Gráfico es sedentario por naturaleza) y sólo observa en el monitor películas, programas de ingenio, o publicidad.
Cho admitió que ella cambia de transmisión durante las publicidades, o aprovecha esos momentos para ir a la cocina a picar algo, así luego deba estar un par de horas extras en el gimnasio.
No tenían prácticamente nada en común, sin embargo estaban pasando un rato sumamente agradable. James, en ese lapso de tiempo, dejó de tener visiones sin sentido a pesar de que estuvo tentado en un par de ocasiones a contarle a Cho sobre su problema, pero por un lado no quería darle a la linda jovencita la impresión de que él es un psicópata... por otro lado no creía que Cho podría ayudarle, por más instruida que se la notaba.
Las manecillas horarias se posaron en el 1 y en el 4 al mismo tiempo. James apenas reparó en esto mientras reía sobre el acontecimiento de Cho en un partido que ella tuvo, cuando le dio con el bate a la pierna del capitán del equipo contrario y no al balón.
«Trece horas, veinte minutos» le habló su voz de la razón, volviéndolo a la realidad cuando también le recordó el mensaje «Se solicita puntualidad»
James abrió la boca estando a punto de gritar El psicólogo, pero lo que hizo fue tomar una bocanada grande de aire y tranquilizarse. Ya le perdió el hilo a la conversación que tenía con Cho y atinó a sonreírle por cortesía. De inmediato verificó en su RDTC la hora y tenía un minuto más que hace unos instantes
Cho le notó inquieto, y le preguntó lo que le pasaba sin dejar de mostrarle la blancura de sus dientes.
- Debo irme... - dijo James sintiéndose culpable porque ella ignoró todas sus llamadas por estar platicando con él - ...lo siento tanto, tengo algo pendiente y no puedo retrasarlo -
Cho le negó con la mano y con la cabeza, era espectacular verle el cabello brillante y azabache moverse con tanta gracia.
- No te preocupes - la sonrisa del rostro de Cho no desaparecía aunque su voz parecía delatar no estar de acuerdo con la partida de James - Estaremos hablando ¿Verdad? -
- Sí, sí... Claro - James le acercó su RDTC sintiendo por breves instantes que firmaba su sentencia de muerte. Él mismo se rió de las locuras que pasaban por su cabeza. Cho acercó también su muñeca derecha a la de James y un fulgor dorado se transmitió entre ambos aparatos.
Cada cual tenía la ruta de comunicación del otro. Podrían llamarse en cualquier instante. James presionó un botón rojo en el mesón, el que tenía la inscripción de Cuenta en letras negras y gruesas. La mano mecanizada que había limpiado anteriormente el jugo derramado de Cho ahora les mostraba un mini tablero blanco en el cual detallaba todo lo consumido por ambos jóvenes.
James presionó el botón de finalizar para que el valor adeudado saliera al instante.
- Vaya que tienes prisa - le bromeó Cho sonriendo coquetamente.
- Se me fue el tiempo volando platicando contigo - admitió James con una semisonrisa mientras deslizaba una mano por su rebelde melena azabache, la que luego de mostrar su frente lisa por breves instantes, volvió a acomodarse salvajemente, como un león apenas domado.
James obtuvo de su billetera una tarjeta roja y la deslizó por una ranura adjunta en el tablero de la cuenta. Verificó que los datos mostrados estuviesen correctos y puso su pulgar derecho en la zona destinada para ello. Una luz infrarroja (parecida a la que se usa enlos autovoladores) se deslizó por la huella dactilar del joven para verificar su identidad.
Se grabó en la tarjeta la transacción realizada con la forma de pago diferida a 4 cómodas cuotas sin intereses (James es cliente gold en el CC)
James le dio la mano a la joven, quien aprovechó el contacto para halarlo hacia ella y plantarle un cálido beso en la mejilla. Al menos James creyó que era cálido, porque sintió un intenso ardor en su rostro.
Cho sonrió coquetamente y con un suave movimiento de piernas se levantó de su asiento. Ya a lo lejos se despidió con la mano.
James miró el reloj (13h25) y se sacudió la melena azabache antes de tomar como rumbo las cajas electrónicas para cancelar sus helados. Se puso a hacer fila en la sección ultra-express (para clientes con menos de 5 artículos) y a pesar de ser el tercero en la fila él creía que al segundero le dio por darse una corrida tipo maratón.
James abrió su llevador flotante y del mismo sacó las tarrinas de helado. Un rayo láser apareció en la barra de códigos de los envases y de inmediato aparecieron unas cajas adaptadas al tamaño de las tarrinas y que contenían aire helado en su interior, las cajas se cerraron alrededor de los helados ('No es justo que el frío refrigerio se haga agua' era la brillante idea que se le ocurrió a la compañía de empaques cuando lanzó al mercado sus cajas climáticas y demás está decir el éxito que tuvieron con esa idea)
Cuando James guardó su tarjeta roja en su billetera el reloj marcaba 13h28. James respiró hondamente y apenas puso un pie fuera del edificio se saltó el pasillo eléctrico, halló un atajo a su autovolador si brincaba la cerca de medio metro. Claro que se llevó el riesgo de que alguien le llamara la atención y le quitara más de su ya limitado tiempo, pero ¿Qué era la vida sin romper de cuando en cuando las reglas?
James se subió a su autovolador, incluso el láser de identificación le pareció lento en esos instantes.
«Estás tenso, estás acelerado... Y eso no es bueno»
- Automático - dijo James. El autovolador tomó total control de las rutas de la ciudad. Del lado del volante apareció un pequeño mapa de la ciudad. James no recordaba si había leído la dirección del psicólogo, y si lo había leído no la memorizó.
Afortunadamente existía la manera de dar con un sitio a través de la ruta de la RDTC.
James presionó 310-719-80, de inmediato el autovolador se detuvo a 60 metros del CC mientras un scanner comenzó a buscar la dirección exacta del sitio.
Cuando el autovolador reanudó la marca apareció un temporalizador cuyo mensaje principal era 'Llegaremos a su destino en...' y abajo los minutos y segundos iban en retroceso.
James comenzó a hacer cálculos en su mente (Llegaría a las 13h57 minutos y 08 segundos) Apenas contaría con un poco más de dos minutos para llegar al estacionamiento y dirigirse a la sala en donde tendría su primer encuentro con la medicina mental, y las sensaciones que habían desaparecido en su plática con Cho ahora volvían con mayor intensidad.
Por breves instantes estuvo tentado a abrir uno de las tarrinas de helado, para calmarse un poco, por otro lado su estómago pareció advertirle que no aceptaría ni un grano de arroz.
'Llegaremos a su destino en 14 minutos y 54 segundos'
Lo primero que pediría es algo para calmar su maldito insomnio-somnolencia. Estaba cansado de no dormir bien en las noches y cuando debería estar despierto lo atacaran las más inusuales imágenes en forma de pesadillas sin sentido.
- Mi prioridad es terminar el proyecto, no puedo fallar, ¡¡No debo fallar!! -
Le temblaban las manos terriblemente, como las hubiese sumergido en agua helada.
'Llegaremos a su destino en 09 minutos y 45 segundos'
James abrió un pequeño cajón ubicado en el asiento del copiloto y en el mismo existía una libreta plateada con páginas blancas, enlazada con un bolígrafo negro, de punta dorada.
Las páginas se doblaban por la mitad y podían partirse. Eran ideales para dejar mensajes a otras personas (esta costumbre es imposible quitársela a los humanos), o para propias anotaciones de una persona despistada u olvidadiza. Y James pertenecía a este último grupo.
En la primera página, en la parte inferior trascribió 3 palabras sin relación alguna para cualquier persona pero no para él (Objeto - trasladar - sitios) y agregó, en forma diagonal, la palabra Proyecto, subrayándola repetidas veces.
Quedó pensando brevemente en cualquier otro detalle que debería agregarle a su proyecto de juegos pero parecía que su imaginación se dio un merecido descanso.
James se recostó en el respaldar y cerró los ojos. Inconscientemente se llevó la mano a su melena azabache (un horrible tic que quien sabe de dónde sacó) y la deslizó con suavidad, volviendo a sentir nuevamente que originalmente no es él quien hace eso. Es otra persona... ¿Una mujer? El acto le llenaba de calma y calidez, le hacía creer que nada malo ocurría en esos instantes... le recordaba a...
Beep, beep
El autovolador emitió un breve sonido mientras números rojos parpadeantes se veían debajo de 'Llegaremos a su destino en....'
James parpadeó un par de veces para visualizar bien el tiempo. Y el pánico volvió a invadirle en el pecho al ver que el tiempo iba en 00 minutos 08 segundos, y siguiendo en marcha. Fue cuando se percató que iba descendiendo en una avenida que pocas veces había frecuentado, estaba en la zona norte de la ciudad y esa zona desde hace un par de años atrás el gobierno estaban remodelándola.
A unos quince edificios más allá aún se notaba a los ingenieros señalando las estructuras, guiando a los obreros dónde colocar las paredes de vidrio y las bases metálicas.
Y lo primordial en esas construcciones era el letrero flotante que no sólo indicaba el cuadrante en que la persona se hallaba, sino que tenía insertado un chip bloqueador. La función del chip era de prevenir accidentes de tránsito. Si un autovolador presentaba fallas o su conductor perdía el control del vehículo, el chip emitía sondas de alerta para que los otros autovoladores se salieran del rumbo del descontrolado.
Prevenir es mejor que lamentar, y hay que darle crédito a ese chip maravilloso. Coincidencia o no pero no ha existido accidentes de tránsito en los 6 años que van desde que se implementó este sistema.
James leyó brevemente el monitor de su autovolador, el que indicaba 'Dpto. H' James sonrió brevemente, esa también era la letra de su departamento.
Todos los edificios en esta época estaban etiquetados con letras del alfabeto (que jamás cambia), y al llegar a la Zeta el edificio se daba por completado. No se podía hacer otra habitación adicional, y si las circunstancias forzosamente la requería, entonces se debe solicitar un permiso a las autoridades, y el departamento tendría como denominación la letra del departamento del solicitante más 001. En casos extremos (generalmente de edificios usados en alquiler) existen departamentos alfanuméricos, pero se los trata de evitar en lo posible para tener un control de todos los ciudadanos (evitar ilegales en el país, mayor control en los censos)
James abrió la puerta H, sintiendo su camisa empapada de sudor (por suerte su chaqueta lo cuidaba de una primera impresión negativa)
El salón detrás de la puerta H estaba con paredes blancas adornadas de cuadros de magníficos paisajes que James se juró mentalmente revisarlos apenas salga del sitio (Un Diseñador Gráfico tiene que analizar todo lo visualmente atractivo)
Caminó algo acelerado por el piso brillante que reflejaba su físico (el lugar estaba pulcramente aseado) y por inercia se dirigió a otra puerta que tenía la inscripción, en letras doradas, P.C.J.G.
James tocó la manija de la puerta y el reloj de su RDTC parpadeó exactamente a las 14h00, esto como recordatorio de su encuentro con el psicólogo. El estómago le brincó del susto y se reprochó mentalmente no desactivar la condenada alarma.
Con mayor cuidado James abrió la puerta encontrándose con una habitación fresca pero semi-obscura. Apenas se visualizaba un sillón de cuero cerca de una pared, y más allá un sillón el cual James deducía que sería en donde su psicólogo se sentaría a escucharlo.
- Puntualidad - dijo una voz haciendo notar a James que había alguien sentado en el sillón - Impresionante -
Continuará...
(Qué mala soy XP) No quería marearlos más de la cuenta, así que aquí terminamos por ahora.
Feliz Año Nuevo!!! Prepárense por lo emocionante que va a ser!! Sexto libro a la vista!! Cuarta película cercana!! Nuevos capítulos de Atrapado en una Red!! Besos, abrazos y bebitos a montón!!! (Ummm... ¿Verdad que sí, Anasazi? XP)
Y ahora... contestando a sus divinos mensajes:
Calista: Ah!! Mejor no me alteres mis neuronas de Odio-a-Cho (las tuve por una temporada, fue una enfermedad espantosa que sólo se me curaba cuando leía las 3 famosas escenas en que Harry protege a Hermione de La Orden del Fénix, las mismas que verás al final de todo este capítulo) Pero los detalles son los detalles, y ella tiene algo que hacer por estos rumbos. Eso sí, Anasazi y Dama-blanca son las mejores escritoras del fandom de Harry Potter, (en mi humilde criterio) por eso yo les intento seguir (siempre quiero seguir los pasos de las mejores)
Pruepotter1: Prometo que en un par de capítulos.... trataré de enredarte más aún!! XP Atrapado en una red, versión inglés (Hikari queda suspirando frente al monitor por horas, cruzando los dedos porque Anasazi le siga al fict para ya quitarse la angustia de lo que está por venirse mientras sigue soñando con Harry disfrazado para el baile, esto es simplemente espectacular!!!) Mi historia rara? Jo! Y eso que apenas comienzo!! Curiosa? Ummm.... Nones, creo que más bien sería disparatada y loca.
Rahel Ocean's: ¡¡Ocean's twelve!! Je! Es imposible olvidarse con facilidad de esos ladrones que hicieron de todo!! Y de aquí una preguntita... ¿Por qué dices que es psicólogA? (Me explico mejor, el género de la persona es femenino) Y ya tienes un nombre??? O.o!!! Vaya, vaya, vaya... no puedo decir nada más al respecto. Y bueno, tampoco hay tanta robótica (Hikari siente que los lectores la miran raro por tantos enredos XP) Oh!! Sí!! Y los fragmentos al final de mis ficts es sólo que.... estoy aprendiendo a leer entre líneas (Creo yo) Además me recuerdan cada instante en que me convencí más del Hr-H sea cual sea el rumbo que tomen los libros. Gracias por tus dos reviews!!! Besos y abrazos!!
Eva-AngelHr/H: No, no te mueras... un lector menos ;; eso fue muy cruel de tu parte ¿Por qué Cho Chang? (Hikari adopta una voz sombría y vengativa) Porque me voy a desquitar de este personaje a como dé lugar aquí es cuando se inserta la risa maquiavélica y se ve los fondos de los rayos y truenos Ejem.... Cuídate mucho.
Hermi567: Sí, pronto, pronto!! Yo también quiero saber cómo salgo de este enredo emocionante y delirante en el cual me metí XP. No te pierdas!!
Ady-chan: Hola, niña preciosa!! ¿Lista para un emocionante año aguantándome? Espero que sí, porque prometo que en este venidero se viene tu fict. Ya el primer capítulo lo conoces y estoy re-feliz por no lograr adivinar la trama de lo que te envié!! (Hikari parece nena de 3 años brincando en un parque) aunque conociéndote como te conozco, con los siguientes capítulos luego me pones hasta el epílogo XP Y respecto a lo que me enviaste por mail sobre esta historia.... pues ya será rutinario, pero sí a todo (admiro y readmiro tu increíble intuición e inteligencia), en especial que a mí tampoco me gustó serpiente con busto en escena, pero debía darse el caso. Ah!! Lo que no te apoyo es eso de que yo escriba la versión Hr-H, mejor me imagino cierto fict llamado Una hechicera diferente y lo pregonaré como epílogo - Un largo, emocionante, apasionado e intenso epílogo -
Anasazi: Estoy reloca por platicar contigo otra vez! Cada plática es más emocionante y entretenida que la anterior!! Espero que la pases divino, y sino coincidimos.... pobre de tu cuenta de correo XP Estoy muy feliz porque contigo sí que aprendo a montón, amiga! (Hikari adquiere un semblante de chica malévola que pocos conocen) No contesto tus inquietudes por miedo a que me descubras antes de tiempo y creo que ahi te estoy diciendo demasiado .
Harry Potter y Hermione Granger pertenecen a la escritora Jo Rowling, la causante de que pase parte de mi existencia escribiendo ficts (principalmente sobre estos dos), todo lo escrito y utilizado es hecho sin fines de lucro, sólo con el mero objetivo de entretener (y de unir más partidarios al ya saben qué nn) Si aquí no hay Hr-H... entonces ¿Por qué ESTE tipo de escenas? Las denominadas Harry protege a Hermione - TRES veces, situaciones críticas de La Orden del Fénix
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De pronto la mano de Grawp salió lanzada hacia Hermione, pero Harry agarró a su amiga, tiró de ella hacia atrás y la escondió tras un árbol. La mano de Grawp rozó el tronco, y cuando se cerró sólo atrapó aire.
- ¡ERES UN NIÑO MALO, GRAWPY! - gritó Hagrid mientas Hermione se abrazaba a Harry temblando y gimoteando.......
Harry Potter y La Orden del Fénix (Cap. 30 "Grawp", Pág. 717 )
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- ¡Cállese! - le gritó Hermione, pero era demasiado tarde: la profesora Umbridge apuntó con su varita a Magorian y gritó:
- ¡Incárcero!
Unas cuerdas que parecían gruesas serpientes saltaron por los aires y se enroscaron con fuerza alrededor del torso del centauro, sujetándole los brazos: éste soltó un grito de cólera y se encabritó, intentando liberarse, mientras los otros centauros cargaban contra la profesora Umbridge.
Harry agarró a Hermione y la tiró al suelo; él se tumbó también boca abajo....
Harry Potter y La Orden del Fénix (Cap. 33 "Pelea y huída", Pág. 777 )
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- ¡CORRAN! - gritó Harry mientras las estanterías oscilaban peligrosamente y seguían cayendo esferas de cristal.
Agarró a Hermione por la túnica y tiró de ella hacia delante, a la vez que se cubría la cabeza con un brazo para protegerse de los trozos de madera y cristal que se les echaban encima.
Harry Potter y La Orden del Fénix (Cap. 35 "Detrás del velo", Pág. 811 )
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