Happiness is a warm gun
Capítulo 4: I'm happy just to dance with you
Pairing: Puckurt y Klaine por el lado.
Rating: R
Resumen: Kurt lleva 4 meses con Blaine y es incapaz de dejar que le toquen bajo la ropa. Necesita ayuda para liberar sus inhibiciones. Si estás enfermo le pides ayuda a un doctor, si estás caliente ¿a quién le pides ayuda? Pues a Puckzilla, obvio.
Se me había acabado la cerveza.
Al menos, esa era la excusa que mi instinto le dio a mi cerebro para que me pusiera de pie y fuera a la cocina. Que para llegar del salón al refrigerador haya tenido que pasar por la ventana que dejaba ver el exterior… eso era sólo un bonus extra. No tuve que ir demasiado lejos pues, en el porche, antes de bajar las escaleras pero bastante escondidos de la luz, estaban aquellos a los que estaba buscando.
No sé por qué los necesitaba ver, no pidan que lo entienda porque no lo quiero ni pensar y de todos modos estaba muy ebrio como para razonar. Supongo que en alguna parte de mi retorcida cabeza la necesidad de saber qué era lo que Kurt y el Hobbit hacían cuando estaban solos se empezaba a hacer presente, pero en esos momentos era más una preocupación amistosa que nada. No había de qué preocuparse, sólo de ser un buen amigo.
La ventana estaba en la cocina, por lo que pude ir por mi cerveza al congelador (aproveché la ocasión para bajar el resto de las botellas al refrigerador y evitar que explotaran) y echar un vistazo mientras la destapaba.
Kurt tenía a Frodo apoyado contra la pared de la casa, por lo que si bien no podía ver exactamente qué era lo que el tipo de Dalton hacía, podía ver claramente que no era el único participante de los besos. Era obvio que mi amigo estaba bastante entretenido en lo que estaban haciendo, si es que las manos que había tenido hacía unos segundos es la línea de su mandíbula, y que ahora bajaban por la espalda del moreno, eran indicación alguna. De a poco siguieron su camino hasta llegar a las caderas de Anderson afirmándolas con fuerza, por lo que se podía ver, y controlando sus movimientos.
Sin embargo de pronto ya no se estaban besando, al menos no los labios, y Kurt había dejado caer su cabeza hacia un lado mientras Blaine le mordía el cuello. Las manos del hobbit le acercaban cada vez más y parecía que acariciaban los puntos exactos para hacer que Hummel se pusiera rojo inmediatamente y levantara un poco la cabeza para poder gemir bien. Fue en una de esas ocasiones, en las que su mirada se perdía un poco, en que me vio en la cocina con la botella de cerveza en mi boca.
Levanté una ceja y me encogí de hombros, como para hacerle entender que no había sido mi culpa que ellos se pusieran en un lugar tan público.
Me hizo un gesto vulgar con la mano, que no creí que siquiera fuera capaz de dar, y me hizo señas con ese mismo dedo para que me fuera del lugar.
Con una carcajada (y un pack de cervezas) volví al salón, donde la gente había dejado de lado el juego y se encontraba bailando con al ritmo algún cantante negro de R&B. En dos segundos Santana y Britney me habían transformado en el relleno de un asombroso sándwich y Kurt desaparecía de mi mente por un rato.
Después de eso la noche pasó rápido.
Santana dejó de intentar ser hetero por la noche y persiguió a la rubia hasta que terminaron besándose en un sofá (para el jolgorio de la mayoría de los hombres y la curiosidad de varias de las mujeres), así que quedé libre para disfrutar de la noche jugando x-box con Finn y Artie, viendo como Sam intentaba disimular sus ganas de bailar con Mercedes y cómo Mike intentaba enseñar a los tíos de Dalton un par de movimientos. Kurt volvió después de un rato y se quedó conversando con Rachel antes de que Santana le sacara a bailar.
"¿Dónde está el hobbit, Señorita?" preguntó Santana, mientras le bailaba coqueta, moviendo los hombros. Yo casi me pongo a reír ante la imagen, como si a Kurt le fuera a interesar que López se moviera encima de él; dudo que fuera a sentir algo.
"Tiene que estar mañana en Chicago para sus audiciones, así que se tuvo que ir temprano"
"¿Tan pronto empieza la competencia?" preguntó la latina de pronto.
"Sí, y ha estado ensayando casi a diario así que estoy seguro que le irá genial" respondió Kurt.
Cuando Santana se fue a hacerle ojitos a una de las novias de los tipos de Dalton le pasé una cerveza al chico mientras me meneaba junto a la chica negra, quien se empezó a reír de inmediato. Tina se nos unió, atrayendo a Kurt al grupo y haciendo que bailáramos y saltáramos por la habitación, hasta que llegamos a molestar un rato a los que jugaban frente al televisor.
Riendo le quité las gafas a Artie pues me hacían ver sexy y lo sabía, antes de seguir recorriendo el salón como un grupo molesto de borrachos (que era lo que éramos en esos momentos, después de todo). Además, el mundo era tan entretenido cuando estabas ebrio y las dimensiones cambiaban porque tus ojos veían todo a través del cristal.
Bailar es divertido.
Beber es divertido también.
Aunque Brittany realmente debería dejar de hacerlo pues, por mucho que esas dos cosas sean agradables de hacer, ella no parece poder resistir el alcohol, como nos dejó claro en la asamblea. La chica estaba bailando arriba de un sillón, sólo vestida en su ropa interior, cuando las náuseas le golpearon.
Finn estaba demasiado lejos como para darse cuenta, así que fue Kurt el que se tuvo que encargar de llevarla al baño corriendo para evitar accidentes en la mitad del salón.
Cuando pude llegar con lo que encontré de su ropa el chico le sostenía el cabello mientras ella devolvía lo que hubiera sido que había comido antes en el retrete. El chico estaba acuclillado junto a ella, sobándole la espalda, mientras ella se disculpaba entre sollozos.
"No te preocupes, al menos pudiste llegar al baño. No sé cómo hubiera podido sacar una mancha así de la alfombra" rió Kurt, acariciándole un poco el cabello mientras esperaba que la chica terminara con sus arcadas.
"Tu baño es helado. Lo helado se siente muy bien ahora" dijo la chica, con la cabeza apoyada en una mano.
"¿Estás algo mejor, cariño?" preguntó Kurt.
"Lord Tubbington no me hablará en días. Le prometí que iba a dejar de perder mi ropa" suspiró ella, mientras se intentaba poner de pie. Yo aproveché la ocasión para golpear suavemente el umbral de la puerta y mostrarle la ropa que había conseguido.
No sé si esto era extraño o no, creo que nunca antes me había preocupado por alguien en tan mal estado. Debo admitir que el año pasado probablemente me hubiera puesto a reír al ver a una chica correr al baño; incluso peor, podría haber bromeado sobre cómo la chica sería presa fácil para algún necesitado ahora que estaba tan ebria.
Pero ya no podía ser así.
Esta era Britney, una chica algo lenta pero adorable. Algo así como la hermana menor que cualquiera quisiera tener, y de cierta forma es la hermana menor de esta familia que terminó siendo Nuevas Direcciones.
Que la chica estuviera casi desnuda y ninguno de nosotros tuviera problemas en ayudarla no debía ser normal tampoco, pero vamos, yo ya me he acostado con ella y Kurt es gay, había suficiente confianza, supongo.
"Vamos a ponerte la falda, ¿ok?" preguntó el chico, haciéndome un gesto.
Dejé la ropa sobre un mueble junto a la puerta y tomé a la chica por debajo de las axilas, asegurándome de que no fuera a perder el equilibrio mientras levantaba las piernas para pasarlas por la tela. La espalda de la chica se apoyaba a mi pecho mientras Kurt se inclinaba para ayudarle. En un par de segundos el chico ya estaba de pie y abrazaba a Britney por la cintura para cerrar el cierre de la prenda en su espalda.
Que durante un par de segundos me haya quedado pensando en lo bien que se sentían los nudillos de Kurt contra mis abdominales es algo de lo que sólo puedo culpar al alcohol.
Creo.
"¿Me darías un beso? Tienes los labios suaves, como las chicas. Tú eres todo suave" dijo ella, un poco perdida si es que me preguntan, mientras ponía sus manos en los hombros de Hummel.
"Seguro, Brit" dijo él antes de darle un pequeño beso en la mejilla. "Ahora levanta los brazos para poder ponerte la camiseta"
La chica hizo como le pedían sin chistar, aunque todavía un poco mareada. La tomé con un poco más de fuerza de la cintura para que Kurt le pudiera bajar la tela por encima de los pechos y luego la sujeté por debajo de los hombros para tomarla en andas.
"No encontré sus zapatos" comenté, al tiempo que Kurt tomaba la chaqueta que había quedado sobre el lavabo y la doblaba sobre su antebrazo.
"No vine con zapatos. Fueron a pasear por el lago y volvieron llenos de barro; no quería manchar tus alfombras, Kurtie" respondió ella a Hummel, cerrando los ojos y acurrucándose contra mi pecho.
Caminamos hacia el salón, donde Santana parecía buscar con los ojos en todas direcciones. Cuando nos vio aparecer con su chica en brazos hubo una expresión en ella que no supe identificar, como si estuviera de pronto con el corazón en el piso pero a la vez muy aliviada.
"¿Qué pasó, Hummel?" preguntó la chica latina de inmediato.
"Ha bebido demasiado por la noche. Ya lo vomitó todo, creo, pero aún está muy borracha" respondió él, entregándole la chaqueta de la chica.
"Ok, la llevaré a su casa" dijo Santana, quitándomela de los brazos y cargándola en los suyos como quien carga a un niño pequeño. Por un momento mi mente se quedó pegada en lo fuertes que deben ser las porristas para poder lanzar chicas al aire todo el tiempo.
"¿Estás segura que puedes manejar? Se pueden quedar aquí si quieren" sugirió señalando vagamente a las habitaciones que habían en el segundo piso.
"No, está bien. Si no bebí hoy fue exactamente por esto, tenía la impresión que Brit no estaría bien" dijo la chica encogiéndose de hombros de forma extraña al tener el peso de la rubia encima.
"Te acompañaré hasta el auto" dijo Kurt.
Luego de eso las cosas se fueron terminando pronto. Los chicos de Dalton y sus novias se fueron después de un rato. Mike decidió que Tina y Mercedes iban a quedar sin voz si seguían riendo y se las arregló para meterlas en su auto e ir a dejarlas a casa. Sam y Artie esperaron que los padres de Ruedas le fueran a buscar y Rachel decidió que Finn estaba demasiado ebrio como para darse cuenta que llevaba cinco minutos viendo cómo su personaje chocaba con una muralla en la televisión, por lo que decidió acostarle mientras Kurt se preparaba un café en la cocina.
Yo… bueno, yo seguía sin mi auto, así que le había advertido a Hudson que me quedaría a dormir en su casa, pero nunca había planeado en quedarme en el sofá sino que con Finn, pero con Rachel allá arriba…. Uf, no me quería ni imaginar lo que podía estar ocurriendo allá, pues llevaban diez minutos ahí y aún no salía.
"¿Qué harás, Puck?" preguntó Kurt, con cara de sueño, por sobre una taza humeante de café.
"No quiero dormir en tu sofá" dije, mirando el desastre en el que se había convertido después de tener a un par de chicos saltando encima. Además, parecía que Finn había derramado leche en algún punto de la noche y se veía pegajoso.
"No sé si podría desearle ese sofá alguien, ni siquiera a Karofsky" respondió él, mirándolo con asco antes de cerciorarse de que las puertas y ventanas estuvieran cerradas. "No sé cómo se las arreglará Finn para limpiar esto, pero no seré yo quien arregle este desastre"
"Finn estará muerto para el mundo por un buen rato más. Yo te ayudo en la mañana" dije, encogiéndome de hombros. "¿Puedo dormir contigo?"
"¿Qué hay de la habitación de Finn? Como sacó el colchón inflable asumí que ibas a dormir con él" no me respondió, pero por la forma en que se fue a su habitación encogiéndose de hombros asumí que no habría problemas.
"Rachel dijo que lo iba a acostar porque estaba muy ebrio y no han salido, no me quiero ni imaginar qué es lo que está pasando adentro" respondí yo, mientras le seguía.
"Conociéndola… sólo están durmiendo" rió Kurt, mientras abría la puerta de su habitación.
"Aun así es demasiado"
"Lo peor de dormir con Rachel no es lo que sexy que pueda ser o no ser, sino que patea" me comentó riendo, mientras terminaba su café y buscaba su pijama.
"¿Puedo dormir aquí entonces?" pregunté, algo inseguro de si cruzar la puerta o no.
"No es como que no lo hayas hecho antes" me respondió con una de esas medias sonrisas que hacían pensar que estaba en control de la situación.
Me metí en el baño al final del pasillo, pues era ahí donde tenía guardado mi cepillo de dientes dándole tiempo a Kurt de cambiarse y hacer todas esas tonterías que seguramente hacía en su baño antes de acostarse. A mí me bastaba con calmar mi vejiga y lavarme los dientes. Aunque admito que tomé un poco de agua para ver si la resaca del día siguiente era mejor. No había bebido ni la mitad de lo que había bebido la vez pasada con Hummel, pero nunca es suficiente precaución.
Cuando volví a la habitación Kurt ya se encontraba metido en la cama, acostado de lado mirando hacia el centro. La última vez que había dormido aquí había sido completamente vestido, y si bien era incómodo no había tenido demasiados problemas, pero estaba vez estaba seguro que si me metía entre sus sábanas con olor a alcohol que Santana había derramado en mí, Hummel me mataría.
"¿Tienes algo que me puedas prestar como pijama, Kurt? ¿Una camiseta o algo?" pregunté, sentándome en la cama.
"Eres muy ancho de espalda como para que algo mío te quede bien. Cualquier cosa que te pudiera prestar quedaría arruinada de por vida" respondió él con un bostezo.
"¿Y qué se supone que haga?" pregunté mientras le acercaba la remera a la cara para que pudiera olerla. Kurt arrugó la cara en un gesto de desagrado antes de mirarme irritado.
"Según lo veo tienes dos opciones" dijo, después de otro largo bostezo. "Puedes ir donde Finn y pedirle algo que te quede bien," supongo que mi cara de horror ante esa opción fue suficiente respuesta "o puedes simplemente sacarte la ropa, quedar en ropa interior, y acostarte. Prometo no tocarte y mantenerme en mi lado de la cama si es lo que te preocupa" añadió luego, haciendo un gesto de desesperación con los ojos.
"Me preocupaba más que tú no estuvieras cómodo si me desnudaba" dije, encogiéndome de hombros mientras me quitaba la camiseta y la lanzaba a un rincón de la habitación. Lo mismo mis pantalones y mis zapatillas.
"Eres un dulce para los ojos, Puck, pero demasiado hetero para mi" bromeó él, girándose en la cama para mirar hacia una de las murallas en vez de hacia el centro y donde estaba yo. "Duerme como quieras, pero mantén tus manos en tu lado de la cama"
Me recosté rápidamente pues si bien ya estamos en verano eso no quiere decir que el clima sea literalmente veraniego y si bien durante el día estaba algo caluroso de noche no lo era tanto, además había probabilidades de lluvia para hoy y no hay nada mejor que sentir el ruido de la lluvia cuando estás seguro y tibio dentro de las mantas.
La diferencia entre ésta vez y la anterior en que estuvimos juntos en esta cama, tiene mucho que ver con el hecho que ahora siento como nunca el espacio que hay entre nosotros, la distancia física y real que separa su cuerpo del mío. Si hubiera sido cualquier chico probablemente no hubiera tenido problemas, pero es Kurt y me dan ganas de abrazarlo porque la relación que tenemos me es ligeramente más íntima que la que tengo con los otros chicos. De nuevo la comparación errónea entre tu amiga de la infancia y la chica que te gusta. Aunque sigo sin entender cuál de los dos es Hummel en esta situación y a veces me da la impresión de que su papel va cambiando dependiendo de lo que nos sucede, pero en estos momentos no sé si es lógico que quiera abrazarlo pues soy su amigo y a la vez siento que no puedo porque eso significaría algo más.
"¿Así que, en mi competencia con el Hobbit, gané cierto?" pregunté después de un par de minutos de silencio en los que estaba seguro que Kurt aún no se quedaba dormido.
"Lo siento, pero Blaine tiene una ventaja que tú no tienes" respondió Kurt, con una risita, quizás no completamente despierto.
"¿Qué cosa?"
"Es mi novio, y eso hace que sus besos siempre sean mejores"
"¿No es una cosa de técnica entonces, sino de cariño? Bueno, supongo que no es competencia. Él juega de local" comenté encogiéndome de hombros. No es como que me duela perder en algo así. Nunca tan patético, ¿o sí?
"Ugh, no compares mi vida amorosa con referencias deportivas"
"Hablando de vidas amorosas… ¿Qué fue eso con Britney?" pregunto, levantándome un poco para apoyarme en el codo y mirarle desde arriba.
"Sólo digamos que tuve una semana de crisis existencial. Vamos, tú estuviste ahí… ¿Mellencamp no te suena?" río un poco al acordarme de Kurt vestido de camionero. No sé si eso fue más raro que aquella vez en que intentamos la cabellografía y Kurt apareció con esa peluca rubia. Lo recuerdo porque se veía como esa chica graciosa de la serie de las lesbianas que a Santana le encantaba ver después de follar (porque después de todo, vamos, las tías estaban buenas y había bastante sexo entre chicas como para pasar por alto el drama).
"¿Por qué te llamó delfín?" pregunto luego, porque eso era lo que más me había llamado la atención. Después de todo creo que todos habíamos entendido que Kurt había tenido sus dudas, por lo que no era tan raro que se metiera con Britney.
"Porque los delfines son tiburones gay, ¿no sabías?" rió él, girándose en la cama hasta poder verme desde su lado. Su sonrisa dormida era adorable.
"¿Estás diciendo que a sus ojos estás al mismo nivel que yo, pero en versión gay?" pregunté, riendo.
"No creo que haya estado pensando en tiburones del sexo cuando lo dijo" me respondió él, algo confundido, pero feliz.
"Después de lo que hiciste con esa lengua, yo creo que sí. Das buenos besos, Hummel" dije, tirándome a la cama de nuevo aunque esta vez más cerca y boca abajo mirando al chico.
"Por favor, con Blaine lo único que hacemos es besarnos. Si las cosas no evolucionan durante el verano, para cuando empiecen las clases tendré un doctorado en el uso de la lengua" dijo Kurt, intentando mantener su sonrisa entremedio de todo esa sangre que se le había subido a la cara cuando se sonrojó.
"No hay nada malo en eso. Hay muchas cosas que se pueden hacer con la lengua, no sólo besar" reí, moviendo mis cejas de forma insinuante pero en broma. Hummel al lado mío no parecía saber dónde esconderse, por lo que decidió no responder.
Realmente el chico era adorable, pensé mientras Hummel volvía a bostezar.
"Duérmete, Noah" dijo luego de un rato, antes de cerrar los ojos.
Me quedé en silencio, mirándolo, por una buena cantidad de minutos. No sé cuánto, pero suficientes como para que el chico ya estuviera bastante dormido. Noté cuando cambió su respiración, cuando la mano sobre la almohada se relajó y cuando su boca se abrió ligeramente mientras movía la lengua adentro de ella. Sus labios se veían suaves, si bien secos, y era completamente extraño pensar que hacía un par de horas los había estado besando.
Había sido un buen beso, si es que me atrevo a aceptarlo, uno genial.
Cálido, ardiente y estoy seguro que si el Hobbit no nos hubiera detenido podría haberme hecho dudar varias cosas, pero se detuvo en el momento justo. No me había dado tiempo para pensar, en ese entonces, si me hubiese gustado repetirlo o si valía la pena pensar siquiera en ello. No soy gay, eso es algo que tengo más que claro, pero tenía más que claro que si una chica me hubiese hecho sentir eso haría lo imposible por conseguir otro.
Ahora, de noche y más calmado, podía verle e intentar razonar porqué el beso me había marcado tanto… pero no quería hacerlo. ¿Para qué? Kurt era mi chico, era mi amigo, otro tío más como el resto de los tíos del club Glee. No necesitaba arruinar las cosas porque en mi cabeza algo se había confundido cuando me di cuenta que Hummel besaba bien. Ciertamente a él no parecía molestarle y si a mi amigo no le molestaba ¿por qué debía molestarme a mí?
Mis dedos, sin embargo, parecía que tenían consciencia propia y habían aprovechado la oscuridad para decidir si los labios de Kurt eran tan suaves como se veían.
Y lo eran.
*.*,*.*
A la mañana siguiente Finn golpeó la puerta antes de gritar que iba a salir con Rachel y que volvería durante la tarde, que la chica le había obligado a limpiar así que no debía odiarle. No supe si agradecer que el chico no hubiera abierto la puerta o si matarle por gritar cuando sabía que había posibilidades de que, quien fuera que estuviera tras la puerta, alguien tuviera resaca.
El gruñido del chico en mis brazos fue indicación suficiente de que Kurt pensaba lo mismo.
La puerta de entrada se cerró con un portazo y un grito de Finn pidiendo disculpas, pero no fue hasta que el ruido del auto de Hudson se perdió en la calle que Hummel hizo siquiera el intento de moverse de donde estaba.
"Nunca habría pensado que te gustaba abrazar" dijo, aunque era obvio que no le molestaba pues se había arrebujado entre las mantas y mis brazos como si buscara más calor.
La lluvia caía afuera, fuerte, golpeando contra las ventanas y el techo.
"Soy como los S'mores. Duro por fuera, pero con harto chocolate y blandito por dentro" respondí yo, algo dormido, una definición que me había dado mi hermana.
"Y un coma diabético cuando quieres, estoy seguro" susurró Kurt, antes de volver a caer dormido.
*.*.*.*
Cuando volví a despertar la lluvia había amainado y la cama estaba fría en el lado de Hummel. Me puse la camisa de la noche anterior y los pantalones sin abrochar mientras bajaba la escalera hacia la cocina en busca de algo de comer. La resaca se había ido durante el sueño, no así el frío.
Kurt estaba en la cocina, preparando leche caliente en una olla. Comía distraídamente unas manzanas cortadas en tiras mientras esperaba que hirviera.
Abrí el refrigerador sin preocuparme de pedir permiso, pues ya había estado en casa de Finn antes y cualquier casa de Hudson era como mi casa, tal como esperaba que la mía fuera como la de él. Hummel iba a tener que acostumbrarse a mi manera de ser y asumir que podía comportarse de igual forma si alguna vez me iba a ver.
"Así que tienes problemas con el sexo oral" comenté mientras sacaba algunas cosas para hacerme un sándwich. A mi lado Kurt se atoraba con una manzana y se podía completamente rojo.
"No me digas que pretendes seguir con eso" dijo, con la voz pequeña y aguda después de tomar agua para pasar lo que había comido.
"Te dije que hablaríamos de esto cuando estuvieras sobrio"
"Dijiste que me llamarías durante la semana" acotó él. Luego agregó en un murmullo que apenas escuché. "Esperaba que se te olvidara después de un par de días"
"Pues no lo hice y es mejor que hablemos ahora, ¿no? Así, cuando Cejas vuelva de su viaje le podrás recibir como corresponde" bromeé mientras me servía un vaso de jugo y me sentaba a la mesa con mi sándwich. Con una mano le señalé el asiento frente a mí.
"No lo llames Cejas. No lo llames Hobbit tampoco, se llama Blaine, o por lo menos tiene un apellido si es que no quieres llamarle por su nombre" reclamó Kurt, antes de sentarse frente a mí con su leche y un tazón de cereales.
"Mientras a Frodo no le moleste no veo por qué no, y no intentes evadir mi pregunta: ¿Por qué tienes problemas con el sexo oral?" pregunté, mientras comía mi pan.
"¿Por qué no debería tener problemas? Sólo se trata de poner tu boca demasiado cerca del lugar por el que alguien va al baño. Ugh, Puck, en serio. Se me ocurren mil cosas más tentadoras e higiénicas que eso para meter en mi boca. ¿Por qué alguien querría hacerlo?"
"¿Porque se siente bien? No sé en cuanto a las chicas dándole una mamada a un tío, pero para un tío es bastante bueno, sabes. Siempre y cuando no haya alguna chica con demasiados dientes o un reflejo de arcada que sea una mierda, claro, pero es placentero" respondí, viendo en los ojos del chico que si bien la conversación le incomodaba también le daba curiosidad.
"¿Y cómo es con una chica? Asumo que les has practicado sexo oral en alguna ocasión" dijo, ocultando sus mejillas rosadas al apoyarlas en sus manos. La posición le hacía ver tanto adorable como interesado, pero el rictus de su boca demostraba su disgusto.
"Bueno, las chicas… supongo que es menos obvio que con los hombres. Después de todo un clítoris y una polla son bastante distintos en tamaño" aquí agregué unas estimaciones con mis manos del tamaño de cada uno y Hummel perdió completamente los colores, supongo que ante la idea de las partes de una mujer. Reí cuando me di cuenta de que se había separado de la mesa tanto como le era posible. "Pero es placentero verlas perder el control, sentir sus gemidos o sus manos en tu cabeza mientras te obligan a chupar, casi sin darse cuenta. Supongo que darle una mamada a un tío debe ser similar. A Beta parecía gustarle"
"Pues Beta no tenía sentido de la higiene"
"Vamos, Kurt, el sexo no es algo muy limpio que digamos. Es sucio, sudoroso, con en otro contexto probablemente no querrías ver, pero está todo en eso, hombre, en el ambiente" le digo, terminando de tragar mi jugo. "Cuando lo único que quieres es correrte, un poco de suciedad será lo último que tendrás en mente. Además, lo sucio también puede ser muy excitante"
"Dios mío, no puedo creer que puedas hablar de todas estas cosas sin siquiera ponerte rojo" me comentó con cara de incredulidad.
"Es normal, Hummel. Es todo práctica" dije con una sonrisa. "Y si tú quieres recibir a tu Hobbit como se debe deberías empezar a practicar"
"¿Practicar cómo?"
"No sé… ¿plátanos?"
"¿Y cómo se supone que sepa qué es lo que se siente bien cuando mi mentor es una fruta?" criticó alzando una ceja.
"No sé… Supongo que te podría ir diciendo lo que yo considero que se siente bien"
"Olvídalo, no haré algo así en tu presencia"
"¿Y cómo se supone que aprendas entonces?"
"¡No voy a practicar sexo oral con un plátano mientras me miras y me criticas!"
"¿Y si lo hago contigo?"
"¿Qué?"
"Si prometes que no le contarás a nadie puedo practicar contigo. Dudo que sirva de algo, pero puede que entienda cómo hacerlo y si una chica lo hace mal puedo darle clases antes. Vamos, somos amigos, me puedo sacrificar una vez" reí, mientras le daba palmadas en la espalda para espabilarlo.
"Estás loco, Puck" me respondió, completamente extrañado.
No se me escapó, sin embargo, que no me dijo que no.
NA: En mi Lj (que pueden encontrar en mi perfil) pueden encontrar este mismo capítulo y las imágenes comparativas entre Alice (la chica graciosa) y Kurt con peluca.
Sus Reviews serán amados y respondidos en cuanto pueda (si les molesta que responda me pueden tirar las orejas y dejaré de hacerlo, pero no de amarlos)
