¡Buenas nuevas!
Les traigo un delicioso capítulo con un plus: Comienza el plan. Y más cosas reveladas. Sin más, ¡nos vemos el otro sábado!
-Namba64.
Con un suspiro de resignación notó como la sabelotodo Hermione y su zorra amiga entraban a su despacho con una cara de inocencia que no le iba a ninguna.
-Fallaron a favor del señor Defgook. -Afirmó la pelicastaña cerrando la puerta. – No tenía ni idea de que fuera un duende gay y que por eso quisieran despedirlo. Con todo el dinero que tiene ahora, podría no trabajar nunca más.
-Pero lo hará, como buen duende lo hará. Y tengo el lugar perfecto.
- ¿Por eso necesitas mi ayuda? - Cuestionó con un extraño brillo.
Resopló hastiado. – Una ayuda profesional, Hermione.
La mujer soltó un puchero porque claramente, entendía que no podía chantajearlo con aquello, no señor.
-Hablando de favores. Cariño, Hermione quiere que le hagas un favor sencillo. ¿Recuerdas la encuesta que hiciste rodar en los ex Slytherin sobre quién debía ganar la copa de Quidditch mundial? Fue una bomba, inclusive las revistas tomaron tu encuesta.
-Claro, ellos no pueden pensar por sí mismos algo tan increíble. -Comentó con una arrogancia que hacía muchos años no sentía. – Y ahora tú la apoyas. No sé por qué siento que ambas tienen mentes muy retorcidas. De ti- Le señaló con la mirada. – Ya me lo esperaba, pero ¿de ti Hermione? Nunca.
La mujer al menos intentó verse arrepentida.
Llevaba semanas negándose a ello.
No quería hacer una encuesta ni andarle preguntando a todo mundo cosas innecesarias como ¿Qué te gustaría que te regalaran de cumpleaños? Pero si Pansy se juntaba a ese plan, él no podía negarse.
Aunque se haría del rogar un poco más.
-Quizá no deberías rechazarla esta vez tan fuertemente- comentó de nuevo la mujer, estirándose cual gato. Levantándose esta vez de su regazo. Sin mirarlo, camino para recoger sus cosas. Su vestido gris se había levantado un poco. – Tenemos fotos de tu primer caso fallido hace cinco años. Luces tan triste. -Volteó a verle, y comentó lo siguiente, con una lentitud cadenciosa. - tan vulnerable.
Aquello le bajó todo.
Sintió la palidez envolverlo en microsegundos.
Recordó aquel día: Un abogado viejo, de esos que había peleado años contra los mortifagos, había dado gran batalla. Lastimosamente ese día sus argumentos no tuvieron peso, no porque no fueran correctos y demasiado lógicos, sino porque él era un ex mortifago.
Fue el primer impacto que le marcó sobre lo que significaba su pasado. Aún recordaba a su cliente: Sabía que igual iba a quedar preso, pero no que su condena iba a ser tan grande así que la mirada de odio no se hizo de esperar. Mucho menos el comentario No debí haber dejado que un mortifago me defendiera solo porque no tenía con qué pagar. ¡Maldito ministerio! Todo es culpa de este mortifago asqueroso.
El desprecio le marcó tanto, que decidió que aquello no le volvería a ocurrir. Sus argumentos eran cada vez más poderosos, su lengua más afilada y su actitud más certera.
Y ahora le recordaban aquello, justo después de haberse reunido con los abogados de su área, lo que en otras palabras significaba un golpe bajo.
-Sé que no tendremos que llegar hasta ese nivel. Pero Hermione quería que lo supieras.
-No quiero hablar con ninguna de ustedes dos en un buen tiempo. -Sentenció con voz autoritaria y seca.
Pansy lo aceptó con indiferencia.
Ya sabía que ese era un punto débil, pero era una Slytherin de nacimiento y no se acobardaba ante nada, mucho menos, por algo beneficioso para su Draco. Hermione en cambio, se mostró conmocionada durante los siguientes días. Intentaba buscarlo, pero sus respuestas eran tan frías y cordiales, que se sentía herida.
Un mensaje de Pansy, pidiéndole que fuera a verla, le recordaba que era el precio a pagar.
-Cuando juegas con un Slytherin, juegas con algo muy sagrado Hermione, juegas con la familia.
Con eso en mente, intentó despedirse de Draco, pero este no la recibió alegando que estaba ocupado con un caso. Cabizbaja se encontró a su mejor amigo en el ascensor, justo cuando iba por ella.
- ¿Qué pasó? - Le preguntó con una voz suave. Lo abrazó porque sabía que al menos tenía a Harry para desahogarse.
-Te lo diré esta noche. ¿Vienes a cenar?
- ¿Perderme tu lasaña? Eso sería pecado.
-Está bien. Nos vemos en la noche, iré donde Pansy. Gajes del oficio, supongo.
Aunque eso no era lo que se había esperado esa noche el oji verde. Con su pinta relajada, un jean y una camiseta, vio a una transformada Hermione mirarlo con temor.
- ¿Tan mal me veo? Y espera a ver mi ropa, impedí que fuera atrevida, pero aun así lo es. Dios, ¿por qué deje que me convenciera?
- ¿Quién? - Interrogó aturdido, pasando al comedor.
Hermione traía la comida hasta la mesa.
-Pansy. No sé porque, pero ha querido "meter sus manos en mi" desde hace tiempo y tuve que permitírselo porque me ayudó mucho hace unos días.
Puso todo en su lugar, y sacó de una olla gigante, mucha comida para su colosal amigo. Este le tomo la mano y la calmo con una sola mirada.
-Hermione, estás hermosa.
- ¿De verdad?
-No es que antes no lo estuvieras- Se excusó, afligido porque su amiga pusiera de nuevo esa cara de tristeza. – Solo que ahora estás. Wao. Increíble.
Por lo dicho, la peli castaña, ahora con un cabello lacio, brillante, un maquillaje que resaltaba sus ojos y una ropa casi hecha para ella; se afligió de nuevo. – Ron nunca me notará Harry, y lo sabes. Si le gusto, aunque sea un poco, se debe sentir mal por sentirse así conmigo; es decir, no soy como Pansy o Lavender, no soy de esas mujeres atrayentes. Solo soy una chica bastante intensa con las leyes, aburrida y frígida.
El moreno interrumpió su discurso tomándola del mentón. – No eres ninguna de esas cosas que dijiste. Eres atractiva, preciosa. Dios Hermione, eres increíble y si Ron no lo valora, ya sabes que debes hacer.
Ella suspiró, pero una sonrisa rota apareció después.
-Eres el segundo que lo dice.
- ¿Quién fue el primero?
-Draco.
-Herms...
Ding dong.
Más nerviosa que nunca, la abogada fue a su puerta para abrirle a Ron. Nuevamente con la rutina: Cuando Hermione cocinaba Ron nunca se negaba.
-Hey Hermione hay algo en tu …Wao… ¿Hermione?
Iba a matar a Pansy Parkinson.
-Sí, entra, termino de servir en un momento.
Los ojos azules siguieron el cuerpo de la mujer por todo el camino hasta su cocina. -Wao…
-Lo sé.
- ¿Pero…?
-Cosas de mujeres, supongo.
- ¿Sólo eso? Está bastante cambiada…Ya sabes…-El hombre no salía de su asombro.
Harry intentó no reír: debía comportarse como el amigo de Hermione en este momento.
-Si bueno, quizá tenga algún motivo.
- ¿Está con alguien? - Cuestionó ahora disgustado.
-No que yo sepa…
-Este fue el vino que trajo Pansy- Interrumpió la mujer. -Ahora sí, podemos empezar.
Fue la cena más silenciosa que el trío de Gryffindor pudo tener algún día.
El héroe no dejaba de pensar en tener que superar el record del escuadrón de Rodríguez, Hermione se sentía bastante nerviosa con su cambio de look, que en palabras de Pansy, "Era el cambio de look más triste que le habían dejado hacer" todo porque no dejo que le tinturara el cabello y porque a su hechizo de maquillaje lo puso más sobrio, ni qué hablar de la ropa elegante, pero sobria que había obligado a escogerle. Y finalmente, un asombrado Ron que no dejaba de mirar a su amiga con avidez.
- ¿Quieren postre?
Con mucha pena, solo Ron se negó para sorpresa de ambos.
-Es que... Tengo que irme…
Tenía una cita.
El moreno lo supo: Era la primera vez que Ron veía a su amiga con esos ojos, y de verdad estaba apenado de irse.
Cuando se fue, se volteó hacia su amiga:
- ¿Te sientes bien Herms?
- Sí solo…
-Puedo venir otro día si quieres. -Ofreció.
-No, está bien, tengo que contártelo. Pero, el postre primero, después te contaré todo.
Al auror le tocó aceptar la decisión de la mujer, y ya en la noche, con dos vasos de vino en la mano y más en la mesa, Hermione comenzó a relatarle.
-Draco es tan bueno. Es un hombre tan generoso y tan amable. Claro que es sarcástico y frío muchas veces- Comentó como si no fuera obvio. - Pero él nunca fue malo. Tú lo sabes, estuviste ahí y nos contaste por todo lo que pasó.
-Sabes que nunca quiso ser mortifago, de lo aterrado que estaba ante la idea en sexto año. Y aunque algunos lo tratan bien, muchos lo tratan tan mal Harry- Le comentó desolada. -Lo ignoran, y murmuran tantas cosas. Él ya ha pagado con todos sus errores, inclusive con los de su padre.
-Así que piensas que, si haces que se acerque a los demás, ¿lo van a aceptar? - Cuestionó dudando de todo lo que le había dicho.
La mirada brillante de su amiga le respondió.
-Sus encuestas son divertidas. Ha hecho unas para los Slytherin, y sus preguntas son tan curiosas. Además, el asunto del cumpleaños me importa, lo sabes bien.
- ¿Aún no lo has podido olvidar? - Susurró esas palabras, atajándola con su brazo para abrazarla.
-Aún no.
– Era una de las posibilidades que sucedería después de desoblivatear a alguien y lo sabes.
-Quiero que se acuerden de mi cumpleaños. Han pasado muchos años.
-Ahora te reconocen como su hija, y sabes que eso es algo duro. Llegará el momento en el que te reconozcan totalmente.
La mujer, contra su torso, habló sobre este nuevamente. Era un hábito que tenía cuando no quería hablar, decía las cosas sí, pero no se escuchaba nada porque hablaba contra su cuerpo. -Y no es solo eso. Tampoco supe sino hasta hace unos pocos años la fecha de cumpleaños de Draco. Y todos los años anteriores pasaba sin que nadie lo felicitase.
-De seguro Blaise y todos ellos lo hacían.
-Pero no nosotros. ¿Tampoco lo entiendes Harry?
-Lo haré algún día, solo que hoy no. Y no te juzgo- Atajo de manera rápida. – Aunque me parece un buen gesto.
-Pues a Draco no, ya no me habla y es tan cordial que lo odio.
-Sé de lo que hablas, ha sido así desde el inicio ¿Recuerdas?
-Solo que nunca lo fue conmigo, y ahora sí.
-Debes entender Herms, Malfoy…Él no es como Ron o como yo, ya se calmará, solo dale tiempo.
Bebieron un poco más y eso le dio fuerzas a Hermione para seguir firme con su plan. La idea era que les preguntara a los trabajadores en los diferentes pisos de abogados que existían, puesto que el suyo solo era del área social y penal.
…
Desde que se levantó ese día, Draco odio el resto del mes.
Tenía que idear una estúpida encuesta para que entre el departamento de leyes todos "Se conocieran y fueran más cercanos" según Hermione. Y no solo eso
¡Él debía aplicar la dichosa encuesta!
Creo la encuesta y la semana siguiente comenzó con el trabajo, luego de que Hermione amablemente, en la reunión trimestral que se realizaba en el departamento de leyes, le pidiera a cada abogado que respondiera a la encuesta que, honestamente reconoció, le había insistido hacer. Todos lo aceptaron porque se trataba del héroe de guerra y una de las mujeres más fieras del departamento.
Aun así, las cosas no fueron tan buenas al principio…
-Hola ¿Se encuentra Lawers? - Le preguntó amablemente a la secretaria.
-Depende de para quién.
Maldito vejestorio.
-Clara ¿ya llamaste a…? ¿Malfoy? -cuestionó ceñudo- ¿Qué haces aquí?
Estoy usando tiempo que no tengo para perderlo en estúpidos.
-La encuesta del departamento.
-Ah…La verdad no tengo tiempo Malfoy, de verdad lo siento.
-Yo tampoco Lawers.
-Sí, pues, que mal que no sea mi obligación.
Casi diez personas le habían respondido de manera similar, pero eso no fue lo peor, no lo fue.
-Hola ¿Se encuentra el señor Rawford?
-No.
- ¿Qué?
-El señor me comentó que no deseaba ser encuestado por usted. Y ciertamente, yo tampoco quisiera estar diciéndole esto, pero ya sabe, es parte del trabajo tratar con indeseables.
Iba a matar a esas dos, lo juraba por Morgana.
- ¿Una mala semana?
- ¿Tirándote en mi sofá como si fuera el tuyo?
- ¿Para qué preguntas?
-Ha sido una semana de mierda. Tengo que hacer esa maldita encuesta y solo van cinco personas. Cinco jodidas personas que me han mirado como si en cualquier momento los fuera a matar.
-Ouch.
-Y tengo que ignorar la actitud lamentosa de Hermione, que me busca todos los días.
- ¿Pansy no te ha llamado?
-La he ignorado dos veces. Sé que vendrá si no contesto a la tercera.
-Estás grave.
El otro lo ignoró y siguió trabajando.
Tenía el caso de una familia importante en sus manos y debía enfocarse en eso, no en el hecho de que estaba sintiéndose como una mierda todo ese tiempo. Ni siquiera entendía las razones por las que era forzado a hacerlo.
-Draco…
- ¿Hmm?
- ¿Blaise ha venido por aquí?
El rubio se dio un descanso. Miro a su amigo en detalle. Si, en definitiva, algo pasaba. -No, pero llamó.
- ¿Ah sí?
-Deja todo eso. ¿Qué pasa?
Cuando levantó la cabeza, el heredero de los Nott le mostró tanta preocupación al rubio, que este se asustó. - ¡Habla!
-Estaba en el bar y Matt me dijo que lo vio salir la otra vez con un peli rojo.
- ¿y? - Estaba impaciente, no lo podían regañar.
- Hace un mes que no salimos, y Millicent me dijo que lo vio en el restaurante de Crabbe, dice que estaban muy acaramelados.
-De verdad estás preocupado si repites sus palabras.
El otro le ignoró, sentándose rígido.
Ahora que lo veía bien, en todo el tiempo que llevaba en su habitación no se había desparramado o dormido.
Era serio.
- ¿Por qué no han salido?
-Porque dice que está muy ocupado.
-Quizá lo esté y no lo sabes. -Después de un tiempo de decirlo, cuestionó:-Eso no es todo ¿cierto?
Theo se levantó y comenzó a caminar por la habitación. – Lo vi hoy, en la mañana.
- ¿y?
-No sé cómo describirlo, pero… Estaba feliz, mariconamente feliz.
- ¿Maricona…? ¿En serio Theo?
-Tenía esa cara…-Hacía gestos con sus manos de lo desesperado que estaba. No había rastro del alegre, alocado, creador de fiestas y promiscuo Nott. – Creo que tiene novio.
El silencio reino en el lugar.
-Vaya…No tenía idea, últimamente he estado ocupado…
-Lo sé, pero quería saber…Podrías preguntarle algo, o hablarle a Pansy...
-Espera, espera ¿Por qué no le hablas tu a Pansy?
-Porque me dio un ultimátum- Confesó abatido. - Si no me ponía serio con Blaise me dijo que no volviera a hablarle, y sabes cómo es.
El único hijo del matrimonio Malfoy comparó las situaciones: Pansy le había hecho hacer encuestas ridículas y a Theo le había hecho la muerte Slytherin que era dejar de hablarle.
Esa mujer era descendiente de Morgana, estaba seguro.
-Haré lo posible Theo. Voy a averiguar que está pasando, lo prometo.
- ¿De verdad? - Preguntó haciendo esos ojos, esos benditos ojos que habían enamorado a Blaise en primer lugar. En todos los demás, esos ojos eran conocidos como los "Imperius", te obligaban a hacer cualquier cosa que quisieran.
Que se la estuviera dirigiendo a él significaba que estaba muy mal, esa era su carta final. -Lo prometo, ahora ve a trabajar, concentra tu mente en algo.
Theo le obedeció y el llamó a Blaise
- Zabinni… ¿Debo preocuparme por algo?
….
- ¿Estás bien hermano? Tienes este aspecto…
- ¿Acabado?
-Me leíste la mente.
-Si…Sabes cómo odio llenar estos informes. -Confesó su mejor amigo.
-Ni que lo digas. – Comentó el otro antes de dirigirse a su propia oficina. Habían tenido cinco misiones ese día y los informes que se tenían que llenar eran otro trabajo.
Se bebió su café antes de empezar.
Tres horas después se escuchó una voz detrás de la puerta:
- ¿Jefe Potter?
-Puedes pasar Alex. -Aceptó, intentando organizar los papeles frente a él.
La puerta se abrió, dando paso a un joven auror. Se había graduado dos años atrás y era bastante bueno.
- ¿Ha pasado algo?
-Ya va a ser el conteo.
-Oh, vamos entonces.
Con el conteo se refería a una actividad al final del mes en la que se contaba el número de misiones con éxito que se habían realizado y se felicitaba y daba beneficios al escuadrón que hubiera ganado. Era una buena medida que habían implementado cinco años atrás con el fin de motivar a los aurores. Se reunían en el salón de eventos del tercer piso, donde inclusive tenían anotado los ganadores anteriores. Hasta Julio iban empatados dos del escuadrón Potter, dos del escuadrón Rodríguez, uno del escuadrón Spotz y uno del escuadrón Reddington.
-Jefe ¿Cree que ganemos? - Interrogó en voz baja mientras se llenaba el lugar.
-No lo sé. Escuche que Rodríguez tuvo tres misiones de ranking A este mes. Además, Thomas y Isaac estuvieron internados unos días y eso nos costó la misión de los elfos.
-Oh no…Tiene razón.
-No te deprimas aún.
-Pero Jefe- apareció Oliver- dicen que también el escuadrón de Reddington tuvo misiones A y B.
-Oh no…
Harry tuvo que calmar a sus aurores más jóvenes.
-Igualmente saben que siempre tenemos una reunión nosotros.
-Pero no es lo mismo, queremos ganar.
-Entonces ganaremos.
Mientras más de sus subordinados se le reunían alrededor, llegaron las personas importantes:
-Bien, ya que están todos los escuadrones- Comenzó el jefe del departamento, Frederal Spitow, un hombre de sesenta años que prontamente sería sucedido. Era una leyenda en ese mundo, y el respeto se notó, pues todos callaron de inmediato. A su lado estaba el general Austborg, un hombre de cuarenta años, rudo, inteligente, mandón y con un alto odio hacia el héroe. – Hay dos anuncios importantes: El primero, agradecemos las misiones internacionales que Galiat- El susodicho asintió- y Harry hicieron. Lo segundo, es que este mes las cosas estuvieron muy reñidas.
El hombre se permitió reír, haciendo más tenso el asunto.
-Psss…-Era Ron llamando a Harry a su lado. – Te apuesto a que vuelve a decir el discurso.
- ¿Qué apuestas? - murmuró en voz baja, ignorando la mirada egocéntrica de Rodríguez.
-Que le digas a Hermione que quieres postre este viernes.
-Sabes que termina muy ocupada, que sea el sábado.
-Hecho.
-Y si no lo dice me debes una.
-Bien.
Los otros escuadrones estaban entusiasmados por el resultado así que Harry y Ron se forzaron a parecerlo también.
-Recuerden que cada uno de ustedes ha pasado por el entrenamiento más arduo y sagrado que pueda tener alguna institución mágica, y que por ello pueden portar con honor esos uniformes….
-Gané. -Musitó Ron alegre.
Pero Harry negaba divertido.
Volteó a mirarlo: Parecía bastante ilusionado. sentía que su mejor amigo iba a hacer un movimiento pronto.
Cuando Rodríguez lo miro mal de nuevo, se dio cuenta de que los líderes de otros escuadrones comenzaron a mirar a otros líderes de manera ostentosa. Era el momento. Eso era lo más interesante del conteo porque era la manera de pasar ese discurso aburrido que a veces se saltaba el jefe, pero esa vez no, Así que hizo lo mismo.
-Bueno, que comience el conteo. ¡Misione Conteu! - Frente a una pizarra mágica comenzar a recitar el número de misiones que tenía un escuadrón al lado del nombre del escuadrón. Finalmente, luego de minutos estresantes, el escuadrón de Harry se llevó la victoria.
-Felicidades Potter. – Congratuló sin sentir la más mínima emoción.
-Gracias Rodríguez. -Aceptó la fuerte mano del otro auror.
-Suerte para la próxima- atinó Ron siendo Ron.
Después de las palabras finales y de la felicitación de los demás, muchos con caras largas, tuvieron que ir a sus oficinas para terminar el trabajo. El anuncio de los beneficios que obtenían le llegaba vía lechuza una semana después. Por lo que siempre terminaba diciendo los beneficios en las reuniones que Ron y Seamus se encargaban de organizar para el escuadrón.
-Eh ¡chicos! Para la reunión vamos a ir a un nuevo pub, es en el Londres muggle, lleven a todos los que puedan. Es este sábado, para que Isaac pueda ir. -Informó Dean desde su oficina. -Sin falta.
- ¿Algo más auror Thomas? -Interrogó el jefe de aurores pasando por su piso. Harry ahogó una risotada al ver a su moreno amigo pálido.
-Jefe, un honor verlo.
-Potter, galante como siempre. Permíteme entrar a tu oficina.
-Claro jefe- Al cerrar la puerta no pudo evitar reír ante la cara de sus subordinados, entre esos Seamus y Alex, quienes hacían lo mismo al ver la pálida de Dean.
Después de eso, resoplo aun entretenido. Era su turno de ser el adulto. - ¿Cómo has estado Frederal?
-Bah muchacho, lo mejor que puede estar un viejo como yo.
-No diga eso, está bastante joven y saludable.
Una carcajada bonachona salió del hombre mayor.
Luego de que pidiera unos aperitivos, Harry enfoco toda su atención en el mayor. - ¿Ha pasado algo últimamente?
-Solo vengo a ofrecerte la jefatura nuevamente Harry, sabes que es necesario.
-Soy un newbie* Frederal, llevo pocos años en la fuerza, no puedo ser el jefe, al menos no todavía- Se negó, intentando no sonar demasiado grosero. Era la tercera vez en dos años que se lo proponían.
-Y sabes tan bien como yo, que desde que el señor oscuro cayó otros magos aún más poderosos están haciéndose del mundo mágico. Tráfico de pociones, de especies mágicas y el surgimiento sectas prohibidas por mencionar algunos. Lo sabes bien, el mundo mágico está entrando en una era que alguien como yo ya no puede proteger.
El joven no interrumpió, su jefe parecía inspirado. – Están pasando cosas que nunca pasaron en mi tiempo, así que es hora de que me retire y le dé cabida a la nueva generación.
Negó con la cabeza.
– Frederal entiendo que desees retirarte, es una buena idea para que puedas descansar, estoy seguro que tus nietos lo agradecerán muchísimo. -El otro sonrío bonachón. – Pero Austborg merece ese puesto más que yo. Tiene más experiencia, es mucho más astuto, usted sabe, es un perro viejo.
El otro lo desestimó.
- Es sangre vieja Harry al igual que yo. No entiende de muchas cosas actuales; las relaciones continuas con el mundo muggle, las modalidades de crímenes que los magos están aprendiendo de los muggle es algo que se le dificulta a una sangre vieja como nosotros, pero no a ti, ¡Creciste con muggles! Y también tienes experiencia- exclamó con seriedad. -Y es un tipo de experiencia que nadie más ha tenido.
Si el jefe se jugaba su carta de héroe, él también se la iba a jugar. Sentándose derecho se mostró imponente ante el otro, justo lo que un auror debía ser, pensaba Frederal.
- ¿Por qué cree que estoy tomándome las cosas de esta manera? Manejo misiones intermedia y algunas tipo A porque después de lo que pasó, creo que merezco vivir normalmente- La cara del mayor se transfiguró, era algo que siempre pasaba cuando usaba esa carta. – Ya llegará el momento en el que sea jefe, pero no es ahora Frederal, y es mi última palabra.
-Ahh- suspiro el otro. -Terco como tu padre, Harry. Solo espero que Austborg deje de lado su orgullo cuando las cosas se compliquen.
-Yo lo ayudaré cuando eso pase.
-Cuento con eso muchacho. – Se despidió el mayor.
El moreno suspiró nuevamente.
Le gustaba la normalidad que llevaba, era joven y no tenía por qué llevar el peso del mundo mágico sobre sus hombros de nuevo. Sabía que, en unos años, quizá veinte, le tocaría. Pero por ahora, estaba satisfecho.
Era joven, no se consideraba atractivo, pero llamaba la atención, tenía un sobrino por quien preocuparse, y muchos deseos de viajar y ser libre. Aún no quería que le pusieran una soga en el cuello.
-Dean, no sabes cuánto espero para que sea sábado
Quizá podría conseguir un ligue, y si Hermione invitaba a Malfoy, bueno, él no se quejaba.
….
Ese viernes salió con Theo y se desquitó de esa semana de mierda.
Lo peor fue encontrarse a sus compañeros de curso y escuchar sus historias de vida, lo buenos que ellos fueron siempre por apoyar a Harry, y por nunca haber portado una marca asquerosa en el brazo. Lo peor no era eso.
Era llevar una semana de mierda, verse siendo juzgado por sus estúpidos ex compañeros y también ser cuestionado por todo por esa pelirroja tinturada. Por suerte Theo se deshizo de la tal…¿Lavender? Cuando le recriminó en la reunión, a la que al parecer nunca lo invitaron pero arribó por culpa de un compañero de trabajo, en un bar mágico.
Pero su ánimo empeoró cuando aparecieron magos cuyos familiares habían muerto a mano de los mortifagos. El tal Colin Creevey se creyó con el suficiente poder como para gritarle en la cara que era un asesino.
Después de eso se largó.
Cuando llegó a su mansión, abrió su guarnición especial.
…
Normalmente no tomaba mucho, y menos desde la última borrachera con Potter, pero su pasado siempre volvía. Recuperándose de la resaca que tenía, paso el sábado encerrado en su mansión hasta que Pansy lo sacó para "Llevarla a conocer las novedades del callejón Diagon".
Nuevos locales, más coloridos y modernos ocupaban los antes acabados y destruidos pasillos. Había locales de comida y de ropa al estilo muggle, también había mucha gente por esos lugares, y Pansy se encargó de caminarlos todos, con mil bolsas reducidas en las manos. No importara cuántas fueran, Siempre eran muchas.
- ¿Me contarás que pasa o tendré que sacártelo a la fuerza?
- Lo mismo de siempre.
-Draco…
-No insistas, estoy muerto y Hermione me invitó a esa reunión de aurores.
- ¿A ti también? Dean me invitó personalmente.
-No tuve que acostarme con Hermione para lograrlo- Atinó burlón. - Pero estoy cansado, quiero llegar y dormir un rato. Es muy probable que no vaya.
La mujer le miro sanguinariamente.
Con un movimiento de manos lo despidió de su apartamento lujoso en el centro de la ciudad, y Draco se marchó. Decidió ir hasta su mansión caminando, por lo que atendió fácilmente el celular cuando le llamaron.
- ¿Eh… Malfoy?
- ¿Quién habla?
- Soy Dean Thomas, buenas tardes. -Respondió educadamente el moreno. ¿El auror? ¿El amante de su amiga? El rubio estaba intrigado. -Solo que, no sabía si Hermione te había invitado, pero la reunión de este mes va a ser en un local muggle, es de un primo, y quería que fueras.
Maldita Pansy. – Claro, dame un mensaje con la dirección.
-Seguro- Afirmó el otro, con una actitud más alegre. – Es bueno que Pansy venga de vez en cuando, ahora si sales con nosotros. En fin, nos vemos Malfoy.
-Adiós Thomas. -Colgó y marcó otro número.
- ¿Thomas? ¿En serio?
- ¿No es un amor?
Le colgó, la muy maldita ni siquiera lo negaba.
Llegó a su casa y descanso hasta que fueron las siete. Fue a cenar con su madre y cuando volvió los nervios lo inundaron, se bañó en su tina y acomodó una máscara de hielo para ver al elegido. Desde hacía dos semanas que no veía al auror porque era el Weasley el que recogía a Hermione, Theo y Pansy tenían una hipótesis sobre eso. Él no tenía demasiado tiempo para chismosear, así que simplemente los ignoraba cuando iban a su oficina.
Su teléfono sonó.
- ¿Blaise?
-Hermione tenía razón, estos aparatos son muy buenos.
-Lo sé, pero no se lo digas, ha molestado demasiado últimamente.
-Sí, Pansy me contó.
-Y ¿Qué quieres?
-Demasiado arisco Malfoy, voy a pensar que no me quieres.
-Lo siento, estoy cansado, eso es todo.
-Hermano, tienes 28 años y vives cansado ¿No deberías vivir un poco más la vida?
-Merlín- Invocó sobándose las sienes. - ¿Qué quieres Blaise?
-Recordarte la fiesta de esta noche. ¿Voy por ti?
-Solo quieres presumir ese auto muggle. Bien, a las diez.
-Era a las ocho…Vamos, solo estás en tu bañera.
-No quiero llegar muy temprano, y estaba con madre.
-Entonces ¿voy ya?
-Algún día te voy a matar Blaise.
-Sí, sí, lo que digas. Ponte lindo, pero no demasiado lindo, , quiero llamar la atención.
-Finalmente algo sobre lo que debemos hablar.
-Jódete Malfoy
Al fin algo en lo que coincidían.
No había sido jodido en unos buenos días, necesitaba uno fuerte, y lo necesitaba ya. ¿Y así iba a ver a Potter?
Se decidió por un pantalón negro y una camisa azul de las que Pansy le había mandado. Maldición, siempre rechazaba las reuniones de los aurores y todo lo que tuviera que ver con el lado Gryffindor de Hermione y ahora era arrastrado a ello.
Como los odiaba.
…...
Ese día Harry se lo dedicó a su sobrino.
Teddy solía ser muy absorbente y exigente. Por lo que después de una cena que Andrómeda le preparó, quedó listo para ir a la reunión. Dean le había dicho que iban los Slytherin y aquello era jodidamente bueno.
Pansy había dicho unas cuantas cosas en la cena que habían compartido unas semanas atrás sin que ella lo supiera.
Como, por ejemplo, el hecho de que Draco no estaba en una relación estable en mucho tiempo, o el que estuviera en una relación fugaz, como la llamaba Pansy, con un hombre mayor. También estaba la situación familiar, que le exigiría en un buen tiempo tener que decidirse por la abogacía o los negocios de los Malfoy. O el hecho de que tuvieran que sacarlo también de su oficina para que dejara de trabajar. Y lo más importante, que se le escapó en un momento de tristeza, hasta se sintió culpable de haberle sonsacado aquello: Malfoy siempre deseó una familia propia, diferente a la que tenía, una donde el cariño y el respeto fuera la ley.
Al parecer nunca conoció a Draco verdaderamente, pese a que creía que siempre lo tuvo todo.
Pansy había sido una mina de oro.
Así que estaba listo para conquistar. Unos jeans bastante favorecedores, una camiseta blanca de esas que usaban los muggles a la moda, y una chaqueta de cuero. Alguna vez un amante le había dicho que esa combinación estaba hecha para matar, y bueno, esta vez lo necesitaba. Malfoy era demasiado atractivo para su bien, y bueno, nunca estaba de más utilizar la artillería pesada.
*Generalmente se le dice así a las personas que entran nuevas a un lugar, ya sea un colegio, un trabajo, un deporte etc.
¡Estamos llegando al Quid de la cuestión!
¿Creían que todo era rosas para Draco? ¿Se esperaban que la vida de auror fuera así?
Ya los van conociendo más, y espero que se enamoren de ellos como yo lo he hecho.
-Namba64
