Capitulo 4.- Los enamorados

― ¿Cómo dices? ― Pregunto Kohaku, que pensó que sus oídos le hacían una mala jugada.

― ¿Quién? ― Preguntaron los muchachos, ya que después de la muerte de Naraku, sus padres sólo se dedicaban a exterminar youkais que molestaban otras aldeas, pero nunca les contaron sobre Kikio.

― Nadie, ― respondió Koga, mirando a todos con cara de que era mejor no preguntar ― Kohaku, Inuyasha nos espera en su casa para hablar, pero será mejor que los muchachos se queden.

Los chicos entraron mientras Miroku y Sango salían para reunirse con los demás.

― Kento, tu acompañaras a Izayoi a casa de la anciana Kaede― dijo Miroku, que no quería que por ninguna razón se quedara sola.

Todos los adultos sabían que era la que mas corría peligro por culpa de Kikio y su sed de venganza.

― Si, y tu Rin, no te vayas sola, quédate con los gemelos, (Mizuki e Itsuki), ― decía Sango mientras se subía a Kirara delante del monje y Kohaku, Koga ya se había ido corriendo― Jaken vendrá al anochecer por ti.

En la comida, Izayoi estaba sentada enfrente de Kento y lo veía comer, y a diferencia de Koga, el comía de manera decente.

Kento, se esforzaba al máximo por recordar la manera correcta de comer ya que no quería que Izayoi, lo despreciara por comer como un animal. A él le encantaba la manera en que ella comía, con tanta delicadeza, a él le hubiera gustado comer como Itsuki, para que Izayoi no tuviera que soportar ninguno de los defectos que él tenía.

En casa de Aome…

― ¿Qué es lo que piensas hacer, Inuyasha? ― Pregunto Miroku que no estaba seguro si era bueno o malo que Kikio hubiera regresado, tal vez pudieran matarla, pero… ¿a qué precio?

― No voy a dejar que esa se acerque a mi familia ― Respondió Inuyasha mientras abrazaba a Aome y le susurraba ― Te amo, y no quiero perderte a ti, o a nuestra hija―

― Yo también te amo, y no te preocupes ― le susurro Aome ― Mejor seguimos como si no supiéramos nada, así veremos cuáles son sus intenciones ― Dijo Aome para todos mientras se acurrucaba entre los brazos de Inuyasha, donde siempre se había sentido segura, amada, y protegida.

― Ok ―respondieron los demás pensando en la pareja quería intimidad ahora que su enemiga había regresado.

― Hay que ir por Izayoi, ― "No quiero que mi hija sufra como yo sufrí por culpa de Kikio"

― Kento va a traerla a casa de Kaede.

― Más le vale a ese muchacho que ni se le ocurra tocar un solo cabello de MI Izayoi ― Gruño Inuyasha en pleno ataque de celos.

―¡ABAJO!

Aome sabía muy bien que a su hija le encantaba estar con Kento, y no quería que el hijo de Koga sufriera con los celos de Inuyasha. ― Gracias Koga, por dejar que Kento acompañe a Izayoi, ¿Verdad Inu?

―...

― Bueno, entonces Kento tu acompaña a Izayoi a casa de la anciana Kaede, y yo ayudo a mi hermana y a Rin a poner la comida que se va a llevar. ― Itsuki sabía que Kento andaba loco por Izayoi, pero también sabía que el lobo no se creía lo suficientemente bueno para ella.

Mizuki y Rin intentaban contener la risa de la cara de susto que tenían Kento e Izayoi, de tener que quedarse solos. Ambas chicas sabían que ellos se gustaban, y esa era la razón por la cual Kento la trataba diferente a las demás chicas.

Cuando Kento e Izayoi salieron de la casa de Sango, ninguno de los dos sabía que hacer o decir. Después de unos minutos muy silenciosos e incómodos Izayoi quiso dar el primer paso, retándolo a una carrerita aunque el chico siempre ganaba, pero ella ya tenía un plan para ganarle esta vez.

― Te hecho una carrerita de aquí a la casa de la anciana Kaede.

― Bueno ― Dijo Kento, "Me encanta como corre, ver su cabello flotando detrás de ella, o ese movimiento tan sensual y hechizante de sus caderas, mmm, me vuelve loco"

Izayoi se detuvo y con una rama trazo la línea de salida en la tierra del camino. Ambos se colocaron enfrente de ella y Kento empezó a contar.

―1… 2…―

Antes de que pudiera terminar de decir 2, Izayoi ya había salido corriendo.

― 3―Gritó mientras corría.

Kento no podía moverse hacia mucho que no veía correr a Izayoi y los destellos que soltaba su cabello negro-castaño hacían que Kento se sintiera hechizado y no pudiera pensar.

― ¿Qué? ¿Acaso me vas a dejar ganar? ― gritó Izayoi mientras me reía.

Kento empezó a correr detrás de Izayoi, ella quería demostrarle a Kento que ella también era rápida e inteligente. Kento quería que ella supiera que él no era débil.

Ya casi llegando a la casa, a unos metros de distancia Izayoi se colocó delante de Kento para que él no acelerara y le ganara, pero Kento ya había acelerado e iba muy rápido como para detenerse, y cuando Izayoi se colocó justo delante de él, sabía que la derribaría y derraparían por el camino.

Kento rodeo la cintura de Izayoi con sus brazos, para poder arrimarla sin detenerse, pensando que ella seguiría corriendo, pero Izayoi al sentir los fuertes brazos de Kento rodearla y acercarla a su espalda, ella se paralizo, podía sentir perfectamente en su espalda el calor que Kento desprendía por el ejercicio, y justo en ese momento dejó de correr.

Los minutos se convirtieron en horas, y los segundos en minutos.

Kento no sabía qué hacer Izayoi se había detenido y si no seguían corriendo ambos caerían al suelo. Kento giro a la estupefacta chica para poder verla a la cara, y que no cayera de frente, Izayoi no podía creer que al fin estuviera entre los brazos de su amado, y para colmo estaba a punto de caer en el camino.

El chico uso su súper velocidad, girando de manera que él callera debajo de su amada.

"Nunca había estado tan cerca de mi amada, ni la había tenido entre mis brazos, es tan suave mi niña, tan pequeña, que inclusive puedo rodear con un solo brazo su cintura, puedo sentir sus curvas femeninas contra la dureza de mi cuerpo, están dulce, tan perfecta"

Izayoi sintió como Kento la volteaba y creyó estar en el paraíso.

"¿Me abraza así porque me quiere o porque nos estamos cayendo? Y ¿Porqué pone esa cara?, me ve como si tuviera monos en la cara ¿a caso me la llene de tierra? ¿Por qué me aprieta tanto? Me encanta como me rodean sus fuertes brazos se sienten tan bien, me siento segura"

Después de caer, ellos se quedaron tendidos sobre el suelo. Izayoi no quería moverse pero lentamente se fue sentando sobre él, para no estar acostada, terminando sentada a horcajadas sobre Kento.

Él doblo la rodilla izquierda, e Izayoi se recargo en ella, poniendo sus rodillas a los costados de él, y sus manos en el pecho de Kento para no perder el equilibrio.

Kento puso sus manos en las piernas de ella y le sonrió. Izayoi no sabía qué hacer, antes de que pudiera protestar o moverse Kento levanto el torso y quedó atrapada entre la pierna de Kento y su pecho.

― Te voy a besar Izayoi―

― ¿mmm? ― Ella no sabía que contestar, ella quería que él la besara, pero no quería que sus papás los cacharan. Kento acerco sus labios a los de Izayoi muy despacio porque no quería que ella se sintiera presionada.

Izayoi y Kento se movieron despacio hasta que sus labios estuvieron a solo un suspiro uno de otro. Izayoi ya no se quería mover porque si no estaría completamente recargada en Kento.

Kento se movió y posó con suavidad sus labios sobre los de Izayoi. Ella llevo sus manos al cuello de Kento mientras movía con suavidad sus labios al ritmo de su corazón. Él mordisqueo los labios de Izayoi poco a poco.

"Son tan suaves pero carnosos al mismo tiempo, me encantan, podría vivir el resto de mi vida besando a Izayoi"

Cuando Izayoi sintió los dientes y colmillos de Kento en sus labios supo que su sonrojo había aumentado, ella se separo de él y escondió la cara en el cuello de Kento, él hundió la nariz en el cabello de Izayoi y lo olisqueó.

― Me encanta como hueles.

― Y a mí me encantan tus besos― susurro Izayoi pensando qué no la escucharía, pero Kento contaba con su súper oído.

― ¿De verdad?

― Sí. ― Izayoi estaba sonrojada de pies a cabeza.

― Mi niña, tenemos que pararnos, escucho que se acercan pasos. ― Kento se paró sin dejar de abrazar a Izayoi.

― Izayoi, ¿quieres ser mi novia? ― Kento estaba que se moría de nervios, nunca antes ninguna chica le había importado tanto.

― ¡SÍ! ― Izayoi tuvo que brincar para poder besarlo, ya qué él era cabeza y media más grande que ella. Kento la agarro de la cintura y empezaron a dar de vueltas.

De repente Kento le dio un beso fugas y la puso en el suelo, se alejo un poco y se arreglo la ropa diciendo: ― Tus padres casi están aquí.

Izayoi sabía que tenía cara de culpable pero se arreglo lo mejor posible y entraron juntos a casa de la anciana Kaede.

― Mis niños ― los saludo Kaede-sama

Justo después de ellos entraron Inuyasha con Aome en su espalda.

― Ya vámonos ― Dijo la sacerdotisa.

La anciana Kaede estaba cerca del fuego con Shippo, Izayoi y Kento estaban del otro lado de la entrada con Inuyasha enfrente de ellos.

Todos salieron y caminaron hasta el pozo.

― Adiós Aome ― Shippo la abrazo mientras le daba un beso en la mejilla al igual que Izayoi.

Aome y Kaede también se abrazaron y dieron besos en las mejillas.

Kaede y Shippo partieron a la aldea, y Aome se había dado cuenta de las miradas que se enviaban Kento y su hija, por eso decidió saltar primero con Inuyasha.

― Inuyasha, ¿me cargarías? ― dijo poniendo carita de perro apaleado ―, es qué me siento cansada.

Inuyasha no entendía cómo podía estar cansada pero como no quería que se lastimara, la agarro por la cintura y salto al pozo.

Cuando su papá desapareció por el pozo, Izayoi sintió como Kento la abrazaba por la espalda.
― Te voy a extrañar mi niña.

― Yo también.

Izayoi se volteo entre los brazos de Kento y se besaron con ternura y despacio. Cuando se separaron Kento le dio un beso en la frente.

― Cuídate mi amor.

―Tú también, te quiero ― Izayoi brinco dentro del pozo y Kento se quedo unos minutos más antes de regresar a la aldea.