Ojalá les guste este nuevo capitulo y me dejen unos cuantos comentarios.

Ademas tengo que decirles que el proximo capitulo lo voy a subir el lunes...

Eres un…

HERMIONE

Mi dormitorio parece que es mi propia jaula que cada momento que pasa se va haciendo más y más pequeña, hasta llegar el punto en que no puedo soportar pasar un solo momento más en ella o si no me va a dar algo, necesito hablar, pero no con cualquier persona. Necesito a Ginny, ella es mi mejor amiga y de seguro que me escucha sin reprocharme nada.

Es la única en quien puedo confiar en estos momentos, porque Harry que es mi otro gran amigo no puede ser por razones bastante especificas:

1.- Es hombre y no me entendería.

2.- Malfoy es su enemigo.

3.- Ron es su mejor amigo.

4.- ¡No es mujer!

Así que tomada la decisión me ducho y me visto a tiempo record, para salir hacia la Sala Común de Gryffindor a despertar a mi amiga.

Lo bueno es que al ser las vacaciones de navidad no me topo a nadie por los corredores y los que se quedaron todavía están durmiendo por la fiesta.

Al llegar al retrato de la Dama Gorda le digo la contraseña y me voy directa al dormitorio de las chicas, porque tengo la sensación de que no voy a aguantar un minuto más antes de ponerme a gritar todo a los cuatro vientos y esa sería una muy mala idea.

-Ginny -le digo en un susurro- Ginny.

Al ver que no me escucha, cierro las cortinas de su cama, pongo un hechizo para que nadie escuche lo que vamos a hablar y le hablo otra vez.

-¡GINNY! -si me dejan que me corrija, no le hablo sino que se lo grito.

-¿Qué? ¿Por qué gritas? -me dice toda confundida.

-Te quiero contar algo muy importante.

-¿Y no puedes esperar unas horas?

-No

-Está bien, habla -me dice bostezando. Al verla con tanto sueño casi siento una pizca de culpabilidad por despertarla y no esperar hasta más tarde. Solo a mí se me ocurriría ir a despertarla a las 8:35 de la mañana.

-Me acosté con Draco Malfoy.

-¿¡QUÉ!?

Parece que solo le tenía que decir eso para que se despertara de una buena vez por todas, por que por poco salto de su cama al escucharlo poniendo una cara de asombro, horror, incredulidad, a decir verdad una mezcla de todo un poco, en cualquier otra situación habría sido de los más graciosa y hasta le habría pedido que se quedara quieta sin mover un solo musculo para poder sacarle una foto.

-Dime que es una broma.

No puedo hablar así que solo muevo la cabeza para decirle que no me lo estoy inventando.

-Está bien, te creo. Pero cuéntamelo desde el principio.

Y eso es lo que hago. Le cuento como es que iba al baño por un poco de paz, porque el sonido de la fiesta ya me tenía un poco harta y quería estar sola un rato y en la única parte donde iba a encontrar esa soledad que necesitaba era en el baño de Myrtle la Llorona, pero nada más entrar me encontré con semejante escenita que estaban haciendo Ron con Lavander.

-¿Qué? Yo lo mato. Te lo prometo Herms, yo lo mato -créanme si yo se lo pido ella lo hace y ni siquiera le importa que sea su hermano, porque en este preciso momento se ve más furiosa de lo que yo lo estuve anoche, aunque también todo el mundo conoce el carácter que tienen las pelirrojas y mi amiga no es la excepción.

-No quiero que hagas eso Ginny. Además si me hubieras visto…

Le sigo contando todo lo que siguió a eso, hasta lo de la voz y como me insto a hacer cosas que no habría ni soñado.

Después de desahogarme, ella me dice que no se lo va a contar a nadie como buena amiga que es y yo me siento como si me quitaran un peso de encima, para luego cambiar de tema drásticamente y hablar de todo pero a la vez de nada. Y así se nos pasan las horas y cuando nos venimos a dar cuenta de la hora vemos que falta poco para el almuerzo, por lo que decido esperarla en la sala por mientras que Ginny se arregla para que luego bajemos juntas al comedor a comer algo.

Lo malo es que a la primera persona que me encuentro en la Sala Común es mi ex-novio sentado en uno de los sillones más cercanos a la chimenea.

Aunque no quiera sé que tengo que hablar con él, es un tema que no puedo evitar y dejar que pasen los días, porque mis amigos también son sus amigos y no podemos crear una situación incómoda en la que ellos también se verán influenciados.

-Ron.

-Mione.

Me mira sorprendido, de seguro que pensó que iba a hacer lo mismo que él y me iba a esconder para no hacer frente a la solución, porque por su cara es como si no quisiera tener esta conversación. Me siento a su lado y empiezo con las preguntas.

-¿Por qué no me dijiste que ya no me querías?

-Yo aún te quiero, Mione.

-¡Por Dios, Ron! Sabes que eso es mentira. Si me hubieses querido aunque sea un poquito no te habrías metido con la hueca de Brown.

-Soy hombre, Hermione.

-¿Esa es tu excusa? ¿No te parece que es un poco mediocre?

-Me deje llevar y…

-¿Desde cuándo?

-¿Qué?

-¿Desde cuándo me engañas?

-Ayer fue la primera vez.

-¿Por qué no terminaste conmigo antes? ¿O creíste que no me iba a enterar?

-Hermione, tome unas copas de más y no estaba pensando.

"Parece que no soy la única que se dejo llevar por unas copas de más" pensé.

-No te creo.

-Es la verdad, Mione. Yo te quiero a ti. Por favor no termines conmigo, te prometo que no lo vuelvo a hacer.

-Entonces, ¿Por qué no me seguiste cuando salí del baño? Tu mismo me acabas de decir que esa era la primera vez.

Ante esa pregunta se quedo mudo.

-Yo te puedo responder a eso.

Tendría que haberme imaginado que cualquiera se iba a poner a escuchar nuestra conversación, pero que resultara ser justamente ella, eso sí que me da rabia.

-¿No te enseñaron que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, Lavander?

-Solo escuche por casualidad y respecto a tu pregunta no te siguió porque lleva un mes acostándose conmigo -elevo la voz para que la escucharan todos y así colocarnos como el centro de atención- solo seguía contigo por compasión, estaba esperando el momento adecuado para terminar contigo y volver conmigo, porque es a mí a la que siempre a amado.

No lo puedo creer, miro a Ronald para que me diga si es verdad, pero no me da la cara y tiene un aire de culpabilidad que me lo dice todo. Siento que la furia se apodera de mí y no me importa que me estén mirando. Eso paso a un segundo plano. Tampoco me importa hacer un espectáculo.

-¡Ronald Weasley eres un maldito mentiroso!

Y le di un derechazo que le dio en todo el ojo. De seguro que le iba a poner morado para mi gran satisfacción.

Ni siquiera pude esperar a Ginny, ni tampoco fui a almorzar, se me había pasado el hambre. Me fui directa a mi Sala Común. Tampoco pensé que podia estar Malfoy, yo me quería encerrar en mi dormitorio a llorar y no salir por lo menos en un año.

Ya debería de saber que ese día era mi día de la mala suerte porque al primero que me encuentro leyendo un libro en la sala es al rubio oxigenado del Malfoy que al verme entrar se le forma una sonrisa malévola.

-¿Vienes por más, Granger? -me dice en ese tono que tiene de arrastrar las palabras y sin faltar la arrogancia que es bien conocida en él.

-Ya quisieras, hurón.

-¿Yo? No, es que como no tienes experiencia de seguro que te gustaría tenerme de profesor, te puedo enseñar muchas cosas.

-No me interesa.

Me dirijo hacia las escaleras para dirigirme hacia mi santuario (que es como lo veo en estos momentos), algo que por supuesto no voy a poder hacer de momento por culpa de Malfoy que se apresuro a cerrarme el paso. También me fijo en que su nariz se encuentra en perfectas condiciones, una verdadera lástima, había tenido la esperanza que se la hubiese roto. Me habría encantado verlo diciéndoles a sus amigos quien había sido la culpable, aunque de seguro que habría mentido para salir bien parado y no humillarse diciendo que se la había roto una mujer y no cualquiera sino que la sangre sucia de Granger.

-¿Estás segura, sabelotodo?

-Cualquiera diría que el que quiere repetir eres tu, poco más me estas suplicando.

Por la cara que puso me doy cuenta que mi respuesta no le gusto lo más mínimo, de seguro me va a salir que un Malfoy no tiene para que rogar, que tiene a todas las chicas a sus pies y puede elegir a cualquiera o cualquier otra de esas estupideces que siempre dice.

-No me importaría.

Sorpresa, eso es lo que sentí, nunca imagine esa respuesta de su parte. Cualquier otra menos esa. Está reconociendo que no le importaría acostarse con una sangre sucia como yo, aunque pensándolo bien si no le importo la primera vez ¿Por qué le iba a importar ahora?

-En tus sueños, hurón.

-En mis sueños haces cosas que tu inocentona mente no se puede ni imaginar.

-¡Hermione!

Escucho que me grita Ginny desde fuera, de seguro que al ver que no la estaba esperando y el revuelo que había en la Sala Común cuando me fui se imagino que me iba a venir directa a mi dormitorio.

Chica lista.

-¡Hermione! -me grita otra vez.

-¡Ya salgo! -le grito de vuelta.

-¿Qué me dices, Granger?

-Púdrete.

-Para que veas que soy de fiar, te puedo enseñar con la pobretona de Weasley, así formamos un trío y tú estarías en confianza. ¿Aceptas?

-¡Eres un cerdo, Draco Malfoy!

Y como se me venía haciendo costumbre le di en puñetazo que al igual que Ronald le di en el ojo, otro más que lo tendrá morado. Solo que también se lo di en el lado derecho, no se me ocurrió dárselo en el izquierdo así hubiesen ido… como decirlo… no se me ocurre, pero ustedes entienden la idea.

Luego salí en dirección a la puerta para encontrarme con Ginny. Esa mañana era la peor mañana que he tenido en mucho tiempo.

Solo que al salir un pensamiento cruza mi mente y sin que pueda evitarlo me pongo a reír, ni siquiera me importa que Ginny me mire como si estuviese loca, es algo que yo no me esperé.

Definitivamente ese día, había sido el día de los puñetazos.

Luna White 29: Siempre me he dado cuenta que cuando uno trata de negar algo con todas sus fuezas siempre termina encontrando excusas sensillas, absurdas o echarle la culpa a terceras personas. Es un mal que tenemos todos. Tratar de atrasar lo maximo posible la verdad... no crees?

Serena Princesita Hale, Poenix1993 y cachilapo gracias por comentar y espero seguir leyendo sus comentarios en el transcurso de ente fic (sin presiones) :)