Cap4: Renos, árboles, angelitos y Petunia.

No podía creer lo que estaba a punto de hacer. ¡Estaba completamente cegada por las estúpidas hormonas adolescentes, la idiota sonrisa de Potter, su brazo sobre el mío, en un leve y cosquilloso contacto, y con un pie en el aire, a punto de subirme a un reno de juguete!

-No es gracioso-repliqué al ver como se estaba por reír-Es vergonzoso y horripilante-Arrugué mi nariz, y a la vez tapé mis ojos. ¡Temía a un reno de juguete!

-¡Vete al carajo!-le propiné un puñetazo que fue esquivado por él, el mejor buscador de todo el colegio. ¡Ja! Lo había olvidado, tiene reflejos mejores que los míos.

-¡Ey..! Tranquila..!-me pidió en señal de tregua, con una mano arriba-Solo..-su boca se curvó en una mueca de risa-..Es que no puedes tenerle miedo a los renos, Lily..es..

-Extraño, Potter, lo sé-contesté hoscamente, bajándome del escenario sobre el cual estaba el reno de juguetes para niños. Le ponía una moneda y hacía luces, y todo..-Pero es una de mis manías extrañas..Soy una lunática, y si no me aguantes la forma de ser, pues ya sabes por donde irte..-Estaba realmente cabreada por sus burlas.

De echo, ignoraba totalmente las burlas de todas las personas, pero no de mis enemigos, como lo había sido Potter. Y menos enemigos que pasan a ser amigos, y luego amigovios, o cosas extrañas como esas.

-Lily, no te piques..-me dijo tomándome por la cintura y posando un beso en mi cabello-.Yo te quiero con todas esas manías raras..pero es que me resulta gracioso..-Yo volteé apenas para mirarlo con cara de pocos amigos-..Está bien, lo siento.

-Así se habla-le dije volteándome por completo y besando su mejilla-Ahora, no me trates de subir nunca más a uno de esos monstruos..

-Lo prometo-dijo solemnemente pero le ví un dedo cruzado detrás de su espalda-Pero observa lo que hemos hecho ya: Guerra de nieve-asentí, recordando que fue divertida-Muérdago-Asentí, de costado, con una mueca extraña en los labios-No sé tú, pero esa fue mi mejor parte-Sonreí, divertida-..Veamos..nos queda vencer el miedo a los renos, la fobia a Santa Clauss, hacer angelitos en la nieve, comprar un árbol de navidad, y decorarlo tú misma, con estrella y todo..

-Comencemos por lo de los angelitos..Por que lo de los renos y lo de Santa Clauss-canturreé con exageración estas dos últimas palabras-No creo poder hacerlo..

-Deja todo en mis manos..-terció con una sonrisa de convencimiento. Tomó mi mano por encima del guante, y nos dirigimos a la plaza principal.

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-Bien..-dijo con mirada evaluadora y un dedo posado en su barbilla-..El mío quedó mejor-anunció orgullosamente y yo le lancé una mirada incrédula.

Era cierto. Su ángel de nieve era más grande, pero tenía las alas como dos triángulos deformes. En cambio, el mío era más pequeño y regular.

-Está deforme-sentencié señalando con el pie uno de los intentos de alas-Eso no tiene forma, James.

-¿Qué dijiste?-preguntó asombrado, acercándose a mí con los ojos más abiertos de lo normal.

-Qué tus alas están deformes..-dije extrañada que el tipo se enloqueciera solo por que criticaba su arte.-¡Ey..! No te lo tomes a pecho..yo solo..

-No, no-negó con la mano-Lo anterior..

-¿Qué dije?-pregunté tratando de recordarlo. Tenía una pésima memoria y apenas recordaba mi nombre.-Te dije..Está deforme, …y.. luego te dije Eso no tiene forma, James..-repetí como si fuera lo más normal del mundo. Pero para él no lo era, por que se abalanzó sobre mí, besándome desesperadamente, hasta que caíamos sobre los dos angelitos.

-Me llamaste por ni nombre de pila..-susurró contentísimo, con una mano en mi mejilla sonrojada. Yo asentí, algo enternecida por que lo notara-Sé que te lo había pedido..pero nunca lo oí de tus labios…

-Nos estamos poniendo algo cursi..-le dije un toque exasperada, y rodé los ojos. Él rió con ganas y me besó en los labios-No es que sea una insensible, me gusta lo romántico y todo, pero..

-No te gusta empalagarte-asintió, comprensivo.

-James Potter..-lo llamó una voz femenina desde arriba, desde una sombra frente a nosotros dos, acostados en la nieve.

El chico miró, tapándose la frente con una mano para hacer visera y ver mejor. Sonrió de lado y se levantó de golpe, sin mucho cuidado y ni siquiera ayudarme a levantarme. ¡Maldito desconsiderado rompe-momentos románticos!

-Margaret Sutcliffe-exclamó James y la chica asintió, alegremente-¿Cuánto tiempo, no?-preguntó con los brazos cruzados y ella lo tomó de la mano, con confianza.

Luego se acercó, lo miró unos segundos con sus azules y brillantes ojos, y lo abrazó, intensamente.

-James Potter..Por Merlín…-decía emocionada y a la vez, algo impresionada de habérselo encontrado allí-Estás muy guapo, James.

-Tu tampoco te has dejado estar, Maggie-le dijo mirándola de arriba para abajo. Me puse algo celosa, vale, lo reconozco ante ustedes nada más. Pero en realidad, no noté deseo, o ganas a la chica, solo sorpresa y un brillo de admiración a la belleza femenina.

-Ejemm..-carraspeé mirando desde abajo, un poco molesta por que no me hayan notado. Es que acaso era invisible o blanca como la nieve?

James hizo una expresión de sorpresa al verme y me ayudó a levantarme. Luego me sacudió un poco la ropa cubierta de copos de nieve y miré a la chica.

Era de baja estatura, ojos azules, muy azules a decir verdad. Cabello castaño oscuro, con unos bucles que parecían recién hecho con una especie de poción rizadora, aunque se le venían naturales.

-Ella es Lily Evans-me presentó Potter con una sonrisa-Una amiga del colegio-Yo levanté una ceja, pero casi imperceptiblemente por que no le pudo ver. La chica sí, que sonrió algo divertida, cosa que me mosqueó..pero igual le estreché la mano que me ofrecía-Es la chica de la que te he hablado..-agregó James nervioso y yo me sentí más importante.

-Oh, si, claro-musitó admirándome de arriba a bajo con algo de escrutinio como si fuera jurado de Miss Mágica. Eso me picó aún mas, por lo que le pregunté quien era, dándome aires de importante-Soy Maggie, una vecina de James..

-Ella vive junto a casa de mi abuela Nannie-me contó emocionado, como un niño-Y nos vemos cada verano, de echo, nos veíamos..por que Nannie murió hace unos años y no fui mas a esa casa..

-Oh, qué bien..-musité tratando de parecer interesada.

-James y yo nos conocemos desde que éramos unos niños de..-hizo una mueca con la boca-.unos cinco años más o menos..Pasamos Navidades, Años Nuevos, y muchas festividades juntos-sonrió…¿coquetamente? ¿Estaba filtrando con James? ¿Serían de esa índole los recuerdos que tanto añoraban ambos?¿Habrían salido, o tenido algo..?

Estas preguntas me agolparon la mente de golpe pero yo sonreí, lo tomé de la mano posesivamente, aunque él no lo notara por que seguía hablando.

Al final de unos treinta minutos que me parecieron horas, meses, años..en que ella y él reían recordando árboles de Navidad arrojados cuando correteaban, renos de madera que construían, un par de bebidas alcohólicas que robaron al abuelo de James cuando eran más chicos, y demás anécdotas súper divertidas si yo hubiera participado en ellas, o si, por lo menos, las contaran cuando yo no estuviera presente, ella volteó y le hizo una seña a un chico rubio que no habíamos visto.

-Me están esperando..-carraspeó y se acomodó la bufante color lavanda-..Bueno..James..ha sido un gusto verte aunque sea un momento..-¿Un momento?¿Media hora te parece un momento?

-¿Ese es..?-preguntó interesado James..cosa que me picó mucho, mucho. ¡Si la chica quiere salir con alguien, déjala! Al fin y al cabo, no fueron más que amigos, o eso quiero pensar.

-Es mi novio, Roger Goodhorse-aclaró con una boba sonrisa. Vale, la chica era amorosa y hablaba con cariño de todos y a todos, cosa que me quedó clara. Estaba saliendo con ese chico y estaba enamorada-¿Recuerdas el hijo de los señores Goodhorse, los de la esquina?

-Sí, esos amargados y horribles..-Ella soltó una risita algo contagiosa que me hizo sonreír. Potter era muy gracioso en sí.-¿No me digas que..?-señaló al chico y ella asintió, divertida-¡Ese es su hijo menor!

-Sí, nos conocimos el verano pasado en una fiesta que dieron en pub del pueblo-explicó-Nos hicimos amigos y luego comenzamos a salir..y ya ves-declaró con una sonrisa y los brazos abiertos.

-Felicidades-dijo James y me soltó la mano para darle un ligero abrazo. Vale, eso se lo dejo pasar por que la vi con otro chico, y sé que no quiere nada con James.

Se separaron, se dieron un besó en la mejilla sonoro y la chica se despidió de mí con un abrazo algo seco, pero sentido.

Nos dedicó una última sonrisa y se alejó junto a Roger, que nos saludó con la mano.

-Bueno..-masculló James con una sonrisa melancólica-Esa que conociste es una de mis amigas de la vida.

-Si..-suspiré largamente y me miró de costado, preguntandome con la mirada que pensaba-Pensé que tuviste algo con ella-le confesé de repente, cosa que lo impresionó pero a rato asintió, sonriendo con sorna para picarme más. Pero había aprendido la lección en estos pocos días que lo tenía junto a mí y no me enojé.

-Tuvimos algo en un verano…hace como tres años-¿Con qué tenían catorce nada más, eh? Entonces no fue nada serio que recordar.

-¿Fueron..novios?

-No, pero nos besamos un par de veces-explicó tomando mi mano y besándola-Pero lo recordamos con cariño..por que nos queremos como amigos..o..como hermanos, entonces no lo cuento como una relación amorosa-Eso me tranquilizó un poco y lo besé en la comisura de los labios-¿Ahora que te parece si vamos a comprar un árbol de Navidad para colocar en tu casa?

-Ya tenemos..uno con nieve artificial y todo..-tercié con una mueca de repulsión, recordando el olor de aquella espuma blanca.

-Entonces, uno para tu cuarto..-propuso entusiasmado,y yo me negué, pero al ver que suspiraba, cansado y derrotado, asentí, sorpresivamente-Lo dices en serio?

-Sí, esta de la dejo fácil..-contesté tratando de sonreír, y me besó con euforia.

Luego, nos dirigíamos al mercado más próximo por uno de esos pinos verdes, uno pequeño, claro.

Oh Merlín.

Pensé cuando ya habíamos pagado el árbol.

Este chico si me ha cambiado.

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Cuando llegamos a casa, cargados de bolsas con adornos, entre ellos una horrenda estrella con purpurina blanca que James eligió para mí, no había nadie en casa.

Suspiré, aliviada, al entrar y él me miró, extrañado. Yo le quité importancia, nos sacamos los abrigos y lo invité a subir hacia mi cuarto, el cual estaba ordenado, gracias a las manías de mi loca y limpia madre.

-Pasa-le anuncié, luego de haber entrado yo a inspeccionar que no haya sostenes o cosas por el estilo que me averguezen.

¿Qué? Soy una chica, desordenada, por cierto.

-Tu cuarto es como me lo imaginé-dijo admirando la cuadrada, aburrida y mal decorada habitación.

Tenía una ventana con un asiento lleno de almohadones rojos y dorados. Si, mi manía Gryffyndor era traducida hasta en el mundo muggle. Mi cama, con un alcoholado blanco y almohadones rojos, estaba junto a la ventana, enfrentada a una biblioteca pequeña, donde estaban mis libros escolares del año, y debajo, un escritorio pequeño, ordenado, lleno de revistas, un lapicero con plumas, un tintero, otro con lapiceros muggles, y un pequeño televisor, regalo de mis padres, donde podía ver mis telenovelas mexicanas.

James volteó hacia la pared donde estaba la puerta de entrada y abrió otra puerta pequeña: mi ordenado ropero.

-¿Nunca te enseñaron a no ser chusma?-le insté a decir cerrando mi chiqueroso ropero de ropa. Él soltó una risotada y se sentó con confianza sobre mi cama, mirando las paredes recubiertas con algunos postres de The Beatles, la Fiesta de San Patricio, y las Urracas de Montrose

-¿Te gustan las Urracas de Montrose?-preguntó sorprendido y yo alcé mis cejas-Lo siento, pensé que eras una desentendida del Quiddicth.

-¡Ey..!-me quejé, ofendida apenas-No entenderé mucho del juego, y en la escuela voy a los partidos por el espíritu de Gryffyndor..además que amo cuando les ganan a los Slytherins ..y hacerles burla, y hacerles burla también a esas Ravenclaw idiotas que creen que sus jugadores son mejores y más atractivos que los nuestros..-Oh, oh..Estaba roja, algo agitada y James me sonrió, contento.

Tanto como para acercase y besarme cortamente en los labios.

-¿Así que..-posó una mano en mi cintura, sensualmente-..en Gryffyndor estamos los jugadores más lindos..?

-Debo reconocer que Black tiene un buen culo..y que Pekins tiene unos labios apetitosos..-él me miró, incrédulo-..Y que Jonson tiene una espalda como un barco.. y que..-Ahora estaba algo celeste, celoso-..Tú tienes un cuerpo de un Dios-acabé sonriendo con una mueca de placer al verlo así de molesto.

-Eres malísima, Lily Evans-susurró antes de atrapar mi labio superior entre los suyos y tumbarme con cierta violencia sobre la cama, donde chillé de dolor al caer sobre los adornos navideños-¡Auchhh!!-chilló sobándose la espalda y yo me tenté en reírme, pero me callé al ver que estaba adolorido en verdad.

Me incorporé como pude y él también, sobándose la espalda.

-Y me gustan las Urracas por que tienen jugadores muy guapos-expliqué señalando el póster y haciendo que carraspera, receloso-Además que tienen tácticas de juego muy buenas, claro-agregó y él sonrió a medias.

-¿Qué te parece si comenzamos a armarlo..?-indicó el árbol, de pie junto a un colgador de ropa y carteras. Yo asentí, poco entusiasmada y convencida.

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-Quedó bien..No?-preguntó James colocando un brazo detrás de mi cuello. Yo viré la cabeza un poco para tratar de entender la forma de eso que se llamaba árbol navideño.

-Quedó bien mal, así quedó..-dije viendo ese objeto horrible, verde, con luces colocadas de manera dispareja, bolas navideñas de colores exóticos, colocadas de mala forma, unas cadenas doradas que se caían y por su propio peso, torcían el árbol de base inestable.

Y, para finalizar, James me alcanzó la dichosa estrella.

-Generalmente en las casas, con familias numerosas, y con árboles importantes..el esposo sube a sus hijos hacia la cima del árbol para que coloque la estrella-contestó, emocionado y sumido en sus propias palabras. Me dio la impresión que era un recuerdo con su padre, por lo que no me burlé-Pero como no hay niños..aún-Ahí sí le dirigí una hosca mirada-..Y no te pudo cargar por que la altura del árbol es baja-¿Baja, solamente? ¡Me llegaba a la rodilla!-..No nos queda más que la pongas tú.-Me la tendió, en su extensa mano. Era blanca, pequeña y brillante, pero no de un brillo enceguecedor, sino de un brillo vítreo y bonito.-Vamos, tómala-instó, pero yo le hize una mueca con la boca, de desagrado-¡Vamos, Lily! Es solo una tonta estrella..y la tienes que colocar en la punta de este arbolito petacón-indicó y me hizo sonreír levemente.-Vamos, tómala y colócala.

-Mmm…-musité, indecisa. No era algo difícil, lo sé, pero me sentía idiota al hacerle caso y con este paso, sencillo e idiota, abandonaría mis principios de odiar la Navidad. Pero, al fin y al cabo, esa era la misión del insistente Potter con sonrisa brillante, como la estrella-Mmm…de acuerdo-me decidí, algo avergonzada por tal actitud aniñada y tomé la estrella rápidamente, la coloqué en la punta del arbolito petacón, como él graciosamente lo llamó, y me volteé, suspirando como si acabara de hacer algo sumadamente peligroso.

-¡Así se hace, Lily!-me vi entre sus brazos, recibiendo un beso de felicitación-¿No fue tan difícil, ves?

-No me trates como si fuera una niña-repliqué, mosqueada, y él me abrazó de nuevo, reconfortándome luego de tal acto de valentía.

-Está bien..pero dime lo que sentiste-me pidió y me dio un beso en el cabello, acariciando mi mejilla-¿Miedo, decepción, vergüenza..?

-¿Te das cuenta que con lo que acabo de hacer dejé de ser yo misma?-solté, asombrándome hasta mí misma-Quiero decir..tú llegaste con todos esos versos de hacer que yo amara la Navidad..y..nosé si loe estás haciendo realmente pero..-carraspeé y lo solté, para verlo a los ojos-..lo que acabo de hacer es lo que nunca imaginé hacer y lo que me prometí a mí misma no hacer..

-La gente cambia..tú cambias..

-No, James, yo no cambio..-protesté y tragué saliva-Yo..nosé que me estás haciendo, pero me has hecho hacer angelitos en la nieve, jugar con bolas de nieves, adornar un árbol que ni pinta como árbol, besarme bajo el muérdago, perderle la alergia..y..

-Nos queda poco por hacer, Lily..-me pasó un mechón de cabello por detrás de la oreja-..solo..déjame guiarte como lo has hecho hasta ahora y todo saldrá bien..-yo asentí, algo embobada pero luego recordé quien era yo y quien era él.

James pareció notarlo, me abrazó de nuevo y me preguntó si había sido demasiado cursi.

-¡Estás bañado en caramelo, Potter!-le dije sonriendo y lo besé con intensidad.

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Antes que mis padres llegaran de despedir a Tía Margaret del aeropuerto o para peor, Petunia y Pig Dursley, disponíamos a salir de casa, después claro está, de una sesión de fogosos besos sobre mi cama, donde tuve que contenerme y pararle el carro a James.

¿Por que?

¿No es obvio?

¡Estaba con un chico en mi cuarto, sola, en mi casa!

Nunca me había imaginado en una situación así. Bueno, en realidad, en fantasías locas y deseos, si, pero nunca pensé que se haría realidad.

Me ponía nerviosa estar sola, completamente a solas, con James en mi casa. Y si no se podía contener él, yo tendría que ponerme seria ante el baño hormonal que me atacaba.

Para tranquilizarnos un poco, bajamos por té y galletas, y luego salimos hacia la Parroquia de St. Mary, donde la Hermana Cecile, la adorable monja del mercado, me invitó para ver a los niños huérfanos.

-Es aquí..-anuncié frente una iglesia al estilo victoriano de puertas color café. James se adelantó a entrar. Era pequeña, fría, con varios asientos y una tarima con una cruz detrás, donde el cura daba las misas.

-Es muy linda..-comentó James, que nunca había entrado a una de estas. En realidad no me dijo, pero lo presentí al ver su calle de maravilla.-¿Esto..es una iglesia?

-Parroquia, mejor dicho-corregí y me persigné, hincada en una de las filas. James me miró, extrañado pero me imitó-Esto que hize se llama persignarse, es como una especie de saludo ante Dios-señalé la cruz con los ojos y él asintió.

-La parroquia es todo el edificio..-dijo una voz a nuestras espaldas. Volteamos y estaba la Hermana Cecile, caminando hacia nosotros-..por que la iglesia es solo esta capilla, humilde pero llena de paz..Y atrás, hay un orfanato de niños.

-Hola Hermana.-saludé con una sonrisa y ella me la correspondió-¿Me recuerda..?

-¿Cómo no recordar a una jovencita tan especial..?-preguntó con amabilidad-Pensé que no vendrías por aquí..

-Soy Lily Evans-me presenté ante todo-Y este es un amigo..

-James Potter, Hermana..-dijo el chico con una estrechada de mano. Su cabello estaba más revoltoso que nunca, y eso creo que hizo risa a la hermana.

-Bien..-exclamó y se persignó-Supongo que querrán conocer el edifico..¿No?-nosotros asentimos. James aún admiraba el cuarto, blanco y santificado.-Vengan entonces..los niños estarán felices de conocerlos..-Seguimos a la robusta mujer por la puerta trasera que salía a un patio cubierto de escarcha de nieve hasta una construcción precaria y circular, con puertas grandes.

Entramos a una acogedora sala común, como la que había en Hogwarts, pero esta tenía varios sillones más, una chimenea que abarcaba una pared completa, y era mucho más grande.

En el centro, había una larga mesa con sillas, y en el suelo, alfombras llenas de juguetes, libros para pintar, lápices de colores, juguetes.

El salón cobraba vida con unos cincuenta niños, de todas las edades, en rondas, jugando a distintas cosas. Se veían felices, radiantes, despreocupados.

-¿Ves, Lily..?-me susurró James-Esto es Navidad-Y pude ver un árbol más pequeño que el mío, si era posible, en un rincón del cuarto.

-Sí..-asentí con una exhalación y seguí hasta un rincón a la Hermana, donde dos ancianitas estaban coloreando con tres niños-¿Sra McDowell?¿Sra Ford?-pregunté, asombrada que aquellas ancianas, vecinas mías, fueran voluntarias en St. Mary.

-Oh, Lily..-balbució una de ellas, contenta de verme-¿Tú también eres voluntaria?..Por que no te habíamos visto nunca por aquí.

-Ellos vienen de visita-explicó la Hermana Cecile-Mira, Lily..ellos son Rob, Fred y Tyson..-me presentó, señalando a cada uno de los niños. Fred era afroamericano, y tenía graciosas motas en la cabeza. Los tres parecían no tener más de seis años de edad.-Niños, saluden a James y a Lily..

-Hola..-gesticularon al unísono, con esa alegría que solo un niño podía tener.

-Hola pequeños..-saludé sentándome a lo indio alrededor de la alfombra. James me secundó, a mi lado.-¿Qué están haciendo..?

-Marion y yo estábamos tratando de enseñarles que no se pasen de las líneas del dibujo..-contestó Carmine, una de mis ancianas vecinas-Yo ya estoy cansada, Tyson..creo que Lily querrá seguir..No es así?-Yo tomé un crayón de color rojo y me senté junto al chico-Mis nietos me esperan en casa-agregó apenada viendo la decepción de Tyson pintada en su rostro-..Vienes, Marion?-preguntó, dirigiéndose a la sra McDowell, la cual asintió, besó en la cabeza a Fred, y se levantó de la silla mecedora-Hasta luego, Lily..-se despidió con la voz tembleque y miró inquisitivamente a James, cosa que me encendió las mejillas por completo.

-¡Qué les sea leve!-exclamó Marion McDowell con una sonrisita provocadora que me hizo tragar con dificultad. James estaba divertido ante las insinuaciones de las señores pero estaba más concentrado en ayudar a Rob, un niño muy rubio, a pintar un barco.

-¿Ves..?-le indicaba y el niño asentía-El mar va de azul, el barco de gris..y el sol de amarillo..

-Creo que están bien ubicados aquí..-terció la Hermana y se fue hacia otro grupo junto a nosotros.

Luego de jugar un rato con los niños, los cuales eran amorosos, nos decidimos a irnos.

Cada uno de ellos nos dio un beso en la mejilla, y nos despedimos de la hermana Cecile, la cual me retuvo antes de salir.

-¿Es a ese chico a quien le darás la tórtola..?-preguntó interesada. A mí me sonó a cotilla.

-Oh..-balbuceé, sonrojada.-No lo sé, todavía..-Ella sonrió. Con esas sonrisillas que solo la gente cristiana, servidora de dios, sabe tener. Era mística y confusa.

-Adiós, Lily..Vuelve pronto..-me dijo y yo asentí.

Afuera me esperaba James, con las manos dentro de los bolsillos del pantalón, congelándose de frío. Verlo así, en esa escena, me hizo pensar que sí que se había ganado esa tórtola.

Era él, la persona más importante en ese momento, en esa capilla, en ese minuto, para mí.

-¿Vamos..? Estás congelándote.-le expresé divertida y él me retuvo por el hombro, turbándome-¿Qué pasa..?

-Lily..solo quería decirte lo bien que te asentaban esos niños-soltó con una sonrisa sincera-Te quedaba muy bien Rob, en tu regazo.

-Y a ti Tayson..-susurré avergonzada- A estas alturas no tenía orgullo pisoteado, más bien, enterrado.

Sonrió de lado, se acercó a abrazarme por la cintura, y comenzamos a caminar hacia casa. Fue en una plazoleta, iluminada sus árboles de luces blancas y celestes, donde varios niños estaban alrededor de algo que llamó nuestra atención.

-¿Qué es eso?-pregunté, yo, la curiosa en todo.

-¡Un reno de verdad!-chilló una niña emocionada, corriendo hacia donde los chiquillos acariciaban al reno, agarrado su hocico con un bozal. Era viejo, pero aún preservaba su hermosura.

-Parece dócil.-terció James y me dirigió una mirada de animación-Oh, si, vamos-exclamó tomando mi mano y tirándome hacia la ronda-Es tu momento y lo sabes..No lo postergues más.

-Pero…pero..pero..yo..-No me daba tiempo a replicar, quejarme, patalear, pegarme un puñetazo o putearlo, simplemente me llevó, con una resistencia mía mínima de solo plantarme más en el suelo, hasta aquella bestia, vale, no era bestia, sino tierno animalito, como los de las películas infantiles.

-Se llama Rudolf-dijo una niña de trenzas color rubias-Y es mi regalo de Navidad.

-¡Oh, vamos!-le contesté, incrédula-¿Cómo puedes pedirle de regalo un reno y tus padres concedértelo? Es ridículo..-susurré esto último y James me fulminó, con la mirada. Vale. Lo admito. Estuve dura con la niña y casi se pone a llorar-Lo siento..-me disculpé hincándome para llegar a su altura y saqué un chocolate de mi bolsillo-Toma, disculpa..No me hagas caso..soy una amargada que odia la Navidad..

-¿Por qué la odias?-preguntó con la voz más tierna que haya escuchado jamás

-Por que..por que..-no sabía como decírselo-..Digamos que hay muchas cosas que no me gustan-hize un gesto en forma de trompa, con mi boca-Odio las guerras de nieve, los angelitos, el múerdago, los árboles de Navidad..etc..

-Pero..debes superar todo eso-me aconsejó-Navidad no es solo un árbol y Santa..es..estar con tu familia..Mi abuela viene de Edimburgo cada Navidad..y espero verla siempre.-contó la chiquilla.

-Eso..es..-Estaba anonada por su explicación de por qué la Navidad era bueno-..lindo..

-¿Tienes familia?

-Sí, una pequeña..

Ella sonrió, y me dio un beso en la mejilla que me tomó desprevenida. Era adorable.

-Feliz Navidad-me saludó y se volteó a acariciar a Rudolf.

-¿Ves..? Hasta la niña te lo dice..-Yo le corté el discurso con una mirada de advertencia y suspiré, hondamente. Me dí la vuelta para enfrentar a bambi el cual estaba siendo acariciado por la niña y varios chicos más. Parecía disfrutarlo. Me les uní, haciéndome paso levemente y acercando mi mano a la cabeza del animal, pero sin si quiera rozarlo.

-Ven-La niña me tendió la mano. Yo la tomé. Me sentía idiota-Es fácil..-explicó entiendo mi temor a los renos.

No lo podía creer..Estaba rozando al reno con mi mano. ¡Y no me hizo nada!

Sonreí ampliamente y voltée a ver a James, el cual estaba sonriéndome también.

-Estoy..estoy..

-Tocándolo, lo sé-repuso contento y se me sumó acariciando el lomo del animal-Se siente suave.

-Sí-respondí y me aventuré a acariciarlo, suavemente, con lentitud, viendo la expresión en los ojos negros del animal. Le gustaban mis caricias..Era como acariciar a Campanita, mi perra, cuando estaba enferma.

-No muerde de ni nada-me dijo otro niño, para tranquilizarme. Yo le sonreí, agradecida.

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Al pasar apenas el umbral de mi casa( al cual entramos luego de besarnos como quince minutos en la puerta), se escuchó un grito desde la cocina. Signo de que Petunia estaba en casa.

-¡Estoy harta de esos anormales!

-¿Qué sucede?-pregunté sacando mi chaqueta y viendo a mi padre que recién bajaba por las escaleras.

-Es que..

Demasiado tarde. Petunia salió echa una lunática de la cocina, con los cabellos despeinados y mi madre detrás, con el delantal puesto y una cara de sufrimiento mortal.

La santa estaba tratando de convencerla de algo. Siempre se ponía así de mortificada cuando discutía con la idiota de Pet.

-Oh, tú-musitó con aburrimiento y enfado, como siempre que me veía. Ahora, con James detrás de mí, lo miró con asco y superioridad. Eso me cayó como un balde de excrementos de lechuzas.

-¿Qué te molesta ahora?-inquirí, descortésmente. Estaba saturada de ella y sus idioteces por nada.

Había tenido un día especial, donde estaba aprendiendo cosas nuevas y ella no iba a arruinarlo.

-¿Qué me pasa?-preguntó retóricamente-Tus amigos raros y tú me pasan-dijo con una mirada de mala forma a James, el cual estaba sorprendido y sentí como se volvía a poner la chaqueta a medio sacar, sobre los hombros, dispuesto salir.

Yo sabía que James era ubicado y si le dijéramos que estorbara, se habría ido. Pero nada de eso sucedería. Era mi cada también y yo lo quería en ella.

-Estás siendo hosca, Pet-tercié con cara de pocos amigos y le hize un gesto a James que se quedara-No es contigo, James..Es que es algo..

-¡Claro que es con él!-gruñó molesta apretando los puños. Estaba enfurecida-Ahora no podremos ir a ese pub porque debemos quedarnos a cenar con tu amiguito y tú-exclamó con un dedo levantado. Temblaba de la molestia y pude ver una masa de carne, roja y con cabello rubio, acercándose hacia ella por la parte de atrás. Era Vernon, el cual asintió levemente con un ojo entrecerrado. Hacía eso siempre que se enfadaba por algo, generalmente, con algo relativo a mí.

-Mira Petunia..-advertí con voz queda. Estaba siendo grosera con James, que pensaría cualquiera cosa de ella. En realidad, cualquier cosa era visible: Petunia, mi desagradable hermana, odiaba todo lo relacionado con magia, y James, era todo eso junto.-..No te permito que actúes de esa forma..James es mi invitado y se quedará quieres o nó-decreté de forma terminante y ella se enojó más, enrojeciéndose en contraste con su rubio cabello

-¿Ahora me prohíbes enojarme? Pero quien te crees que eres..?

-Basta, Petunia-pidió mi madre con una cara de extenuación que me soltó una onda iracunda en mi pecho. No merecía sufrir por los desplantes chiquilines de mi caprichosa hermana.

-Tu madre tiene razón, detente-exigió mi padre con una voz seca y contundente. No estaba enfadado, por que en realidad nunca lo hacía, pero si estaba algo agotado por la discusión.-James se quedará por que es amigo de Lily..así como Vernon es tu novio, y se queda-expuso serenamente y golpeó su periódico en su mano.

-Pero..papá…ella..

-Petunia..-pidió mi madre, suplicante, tomando su mano. Ella asintió y Vernon resopló, casi insonoramente.

-Mamá, déjalo..-aseguré con una mano levantada. Tomé mi abrigo y me lo puse de un voleo sobre los hombros, me ajusté la bufanda y abrí la puerta con rapidez.-..Ustedes no tienen por qué regale que me deje quedarme en mi casa..Ella no es nadie para decidir quien entra y quien no-Tomé la mano fría de James, el cual susurró palabras como "Me voy..si molesto.." que ignoré, ceguecida por la incredulidad y el enojo hacia aquella mujer que era mi hermana, increíblemente, solo la sangre y unos documentos nos unían.-..No puedo tolerar esto, Petunia..Es demasiado..-murmuré ahora con tristeza, y me apuré a salir de casa, con James a mi lado, casi trotando, hasta llegar a un callejón lejana donde me confortó entre sus brazos y me susurró que todo estaría bien.

-Mis padres la obligaron a cenar con nosotros..-le susurré a James. Tenía ganas de llorar y los ojos se me aguaron de inmediato-..Y en vez de hacerlo, sin decir nada..Arma semejante escándalo..cuando yo me tuve que aguantar cientos de cenas con Vernon-Cerdito.

-¿Quién es Vernon-Cerdito?-interrogó con una caricia en mi frente y una sonrisa que percibí.

-¿No es obvio..? El novio de mi hermana..

-Ah, eso pensé-comentó entretenido-..Pero por las dudas, quería preguntar..

-Oh..Los detesto!-farfullé con los ojos bien cerrados, con mucha presión y la boca arrugada. James me besó en la frente y rió ligeramente-Los odio, los odio, los odio..

-¿A mí me odias..?-quiso saber, alejándome un poco para verme a los ojos. Yo negué con la cabeza.

-Yo a ti te quiero..-admití sin vergüenza alguna, como en otro momento hubiera sentido, y me volví a arropar entre sus brazos.

-Eso quería oír.-susurró antes de volver a caminar hacia un rumbo desconocido, por lo menos hasta encontrar un lugar donde cenar y tomar algo caliente.

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Hola a todos..Muchas gracias por la eterna espera de dos meses, más o menos.

Les confieso que perdí la inspiración para seguir escribiendo pero la he recobrado ahora en mis mini vacaciones y he escrito este capitulo en la semana..Espero que no les aburra mucho , pero es un poco el proceso que debe pasar Lily para que le agrade la Navidad.

Me ha queda mas o menos..no me ha gustado mucho pero es lo que me salió y me dije"Si no lo publicas ahora, no lo harás más.." así que esto es lo que les puedo ofrecer por ahora hasta que pueda volver a escribir fluidamente.

Es como muy apabullante, quiero decir, el capitulo me quedó muy largo..Como de 9 hojas y creo q tiene de todo..y mal relatado..Ustedes me dirán..pero les prometo que vendrán algo muy bueno al final.

CRITICAS!!

DENLE AL GOO!!

Espero eso con ansias, sii?

Saludoos

Lutencia.