4
Yo no voy, me llevan.
La luna dejaba caer, como manto, su luz sobre la calle por la cual caminaba ansioso de llegar a casa. Al fin estuve de frente a una fina reja con diseño pomposo, nada que ver con la de la escuela. La servidumbre se encargó de abrir y cargar mis cosas, incluida mi ropa mojada, hasta el interior de la sala.
Antes de llegar a la puerta principal logré distinguir en la lejanía, un automóvil negro. De inmediato supe que ella estaría dentro, esperando en el sofá mientras disfrutaba de una buena taza de té, con su cara serena y alentadora. Hacía meses que no la veía, por eso mismo estaba seguro que en cuanto entrara dejaría escapar algún tipo de saludo expresivo y luego me arrepentiría de parecer tan emocional.
Ordené a los sirvientes que entraran primero y que me dejaran un minuto solo; el tiempo restante entre aquel instante y el momento de mi entrada, lo desperdicié en recordar las poquísimas veces en las que me había alegrado ver a alguien.
Tomando un poco de aire giré la perilla. En efecto, tal y como lo había intuido, mi hermana me saludaba calurosamente mientras yo me acercaba, tratando de disimular mi alegría. Al llegar a su lado, me sobó suavemente la cabeza, sabiendo que era la única con permiso para hacerlo…ocasionalmente.
-¿Qué haces aquí?
-Vamos, Ren, esa no es forma de saludar a tu hermana, ¿A caso no te da gusto verme?
-Sí, pero ¿Qué haces aquí?- insistí
-Me enteré de que En te había mandado a estudiar a este lugar, así que vine para asegurarme de que estuvieras bien.
-Pues…estoy bien.
-Si ya veo, incluso cambiaste de facha ¿no es cierto?- dijo señalando el estampado de la playera- pero creo que no te va.- rió disimuladamente.
-Voy a mi cuarto.- traté de evitar tener que dar explicaciones sobre el por qué de mi ropa.
-Esta bien, te espero para cenar- me guiñó un ojo, tan coqueta como siempre.
Al cruzar la puerta de mi alcoba suspiré aliviado; después de todo el estrés al que me había visto sometido pude echarme pesadamente sobre mi cama. Boca arriba, con los brazos extendidos, miré las manchitas de humedad que se formaban, apenas perceptibles, en el techo. Pasé así algunas horas, tratando de no hacer caso a los llamados persistentes de mi hermana para que bajara a comer algo, después de todo, no tenía hambre.
Me levanté y dirigí hacia el baño cuando la herida que me había hecho en la mañana comenzó a arder; me sorprendió que mi hermana no la hubiera notado, o ignorado, pero daba igual, de todas formas no quería explicar que el mismo individuo aparecía en el trasfondo de las dos situaciones que me habían llevado a parecer un ser diferente al Ren Tao que mi hermana conocía. Me situé en un lugar conveniente para analizar mi ojo; aunque aún dolía, la herida parecía haber desaparecido, supuse que se debía al largo baño que había tomado. Decir que había sido un acierto ingresar a aquel lugar acompañado de semejantes sujetos habría sido exagerar, pero no negaba el hecho de que podría llegar a acostumbrarme a prolongados baños en compañía de alguien.
Finalmente mi día terminó cuando entré a la fría cama, coloqué los brazos detrás de mi cabeza y esperé a que se entibiara un poco para poder comenzar a buscar la mejor posición para descansar. Analicé un poco mi día y descubrí, que la presencia de mi hermana me hacía sentir mejor, sin embargo, no tanto como en todas las demás ocasiones en las que necesité un poco de compañía; deduje que se debía a la presencia de ese extraño ser: Horo.
-Maldición.
Ooooo
El primer mes se fue rápido en compañía de Horokeu –según escuché era su nombre completo- por las mañanas y de mi hermana por las tardes. De vez en vez me sacaban de quicio y terminaba alejándome de ellos, trepado en algún árbol o recluido en mi habitación. Luego, cada uno a su manera, trataba de seguirme y animarme a continuar a su lado, algunas veces con éxito, otras muchas no; lo cierto era que el compararlos sabiendo que a mi hermana la conocía desde hacía quince años y a Horo apenas un mes atrás, me estremecía a sobremanera.
Con mis demás compañeros de clase no interactuaba demasiado. En el laboratorio llegué a cruzar algunas palabras con Hao cuando iba a nuestro lugar a molestar al inglés, a Anna la acompañé en una ocasión hasta su casa, que era más bien un templo, ¿la razón? Aún la desconozco, a Manta le hablaba sólo cuando era necesario aclarar dudas sobre algún proyecto en equipo, a Yoh lo dejaba acompañarnos en el almuerzo, sólo porque era uno de los mejores amigos de Horo. En fin, como dije antes, no interactuaba mucho con ellos.
Mi vida, por lo demás, se basaba en una monótona y bien planeada rutina diaria. Todos los días me desplazaba de mi casa a la escuela y de la escuela a mi casa, todos los días dedicaba algunas horas al ejercicio y otras a la lectura, todos los días ignoraba la vida social escolar y todos los días, cosa nueva en mi práctica, almorzaba acompañado en la azotea del instituto. Mi vida se había amoldado a la perfección a ese nuevo lugar, y aunque aún no conocía por completo el entorno en el que vivía, me bastaba poder llegar al colegio.
Pronto llegó el fin de mes, que casualmente fue un viernes. Aquel día, como todos los demás, me levante para asearme, desayunar y encaminarme, con los materiales perfectamente guardados y la tarea corregida, a aquella horrible escuela.
Por el camino me encontré con Yoh.
-Ren, no esperaba verte por aquí- saludó.
-Si estudiamos juntos, es obvio que me veas por aquí- me parecía increíble pensar que existiera en este mundo gente tan simple.
-Sí, creo que tienes razón-se rascó la cabezota que, además de sostener aquellos audífonos, de nada le servía- jijiji.
Me mantuve caminado por unas cuantas calles, acercándome cada vez más a la escuela; Yoh me seguía callado. Después de un mes de toparme con algunos de mis compañeros cerca del instituto, se me había hecho normal que caminaran detrás de mí. Manta, era por lo regular, quien siempre lo hacia; tratando de hacerme la plática al principio, desistiendo el segundo día, caminando en silencio a partir del tercero. Hao caminó a mi lado algún día, pero lo hizo simplemente porque mi camino era también el suyo y su paso, tan apresurado como el mío. Me topé con Anna en un par de ocasiones, ambas veces esperé a que se adelantara y caminé de nuevo solo; sabía que eso era lo más cómodo para ambos. Sólo había uno que caminaba a mi paso, que me seguía muy de cerca y hasta aceleraba dejándome detrás de él, que no paraba de contarme estupideces y que siempre, sin excepción alguna, me esperaba en el mismo lugar.
-Hola Ren
-Mff- saludé sin ganas
-Hola Yoh.
-Hola Horo.
-Que raro que el fin de mes coincidiera con el fin de semana, ¿No lo creen? Es maravilloso que el universo se sincronice de esa forma.- me sorprendí que Horo hubiera notado un detalle tan insignificante como aquel -¿Saben?- siguió con su monólogo-Como ya es viernes ¿Qué les parece si hacemos algo divertido? después de todo hemos estudiado muy duro.
-Tú ni siquiera te apareces en la escuela durante las últimas horas.
-Lo siento, no quería preocuparte.- se mofó.
-Torpe.
Aquel golpe en la nuca que se había vuelto tan común en nuestra relación, no se hizo esperar. Un codazo en el estómago fue lo que vino después, tomándome desprevenido; ya iba a darle un segundo coscorrón cuando Yoh intervino.
-Se nota que se llevan muy bien.
-Para nada, yo odio a este sujeto.
-¿A si? pues tú tampoco me caes bien, chino amargado.
-Digan lo que digan, nunca había visto a Horo llevarse tan bien con alguien.
Si lo que decía Yoh era cierto, mi impresión de Usui cambiaría radicalmente, pues le había visto hablar con todo el mundo fluidamente y sacarle al menos una oración completa al más callado de los estudiantes. No podía, de ningún modo, llevarse tan bien con alguien como yo.
-Ya llegamos a la escuela- nos hizo notar en más alto- que flojera, ¿y si nos vamos de pinta?
-No sería mala idea.- le secundó Yoh.
-Pues ya está decidido.
-Adiós.-me alejé para evitar verme envuelto en la situación. Pero Horo me detuvo arrebatándome la mochila y moviéndola de un lado para otro para que yo no la alcanzara.-Ya dámela, cabeza hueca- comenzaba a desesperarme.
-Hola chicos- apareció Manta.
-Hola, oye ¿Quieres irte de pinta con nosotros?
-Pues no creo que sea buena idea, porque…
-Ya te pareces a Ren- aproveche su momento de distracción para tomar mi mochila.-oye, eso fue trampa- me reclamó.
-Annita, nos vamos de pinta ¿vienes?- Yoh seguía invitando a todos los que se encontraba en la entrada.
-Por que no.- me sorprendió la respuesta de Anna. Pensé que era un ente más responsable.
Horo aún peleaba por mi mochila para mantenerme con ellos el mayor tiempo posible.
-Vamos, Ren, nos seas aguafiestas. Incluso Anna nos va a acompañar.
-¿Qué insinúas baboso? ¿Qué soy una aburrida?- la bofetada que le propició hizo que algunos de los presentes, sin sentirla sobre su piel, mostraran muecas de dolor.
-Yo no me refería a eso-lloriqueó sobándose la mejilla.
-Anda Ren, ven con nosotros- me suplicó Yoh.
-Tal vez no deberíamos, recuerden que hoy…
-Cállate Manta, ¿no vez que estamos en medio de algo importante aquí?- dijo Horo con un tono bastante serio- se trata de que mi mejor amigo pase tiempo de calidad con nosotros y pierda el horrible tono pálido de su desabrido rostro, es una cuestión de vida o muerte- terminó su discurso
-No voy a ir con ustedes y no pueden hacerme cambiar de opinión.-disimulé lo mucho que me había gustado lo decidido que se veía Horo al mencionar que yo era su mejor amigo. Sin pensarlo dos veces, y avergonzado por permitirme sentir alegría al escuchar algo tan mundano, me alejé de allí.
Ooooo
-¿Y ahora que hacemos?
-No lo sé, fue tu idea venir al parque de diversiones.
-¿Y si vamos por una golosina?
-Yo quiero una manzana cubierta.
-Chicos…
-Por mi está bien ¿Tú que dices, Ren?- sí, muy a mi pesar, allí me encontraba, en un estúpido parque de diversiones. Nada podía ser peor -¡Ya lo tengo! ¡Subamos a la montaña rusa!
-Que gran idea Horo-Horo.- expresó Yoh con agrado, luego su rostro se torció reflejando incertidumbre. –pero… ¿vamos a comprar la golosina antes o después de subir a la montaña rusa?
-Chicos…
-Esa es una buena pregunta.-ambos adoptaron posiciones extrañas y a la vez detectivescas mientras buscaban respuesta. Que irreal me pareció que una pregunta tan boba causara tales reacciones.
-Ya basta, yo me largo.- y como por arte de magia, la pregunta que ambos, con ahínco, trataban de responder, quedó resuelta.
-¡Vamos a la montaña rusa!- corearon.
-¡CHICOS!
-Manta, no grites.-pidió Yoh.
-Bueno, ya que tengo su atención, sólo quería decirles que ¡HOY TENEMOS QUE ENTREGAR EL REPORTE FINAL DE QUÍMICA!
-¿Y por qué no lo dijiste antes?- el ver caer a Manta de espaldas ante la pregunta de Horo, me hizo suponer que ya antes había intentado decírnoslo.-como sea, ya estamos aquí. Vamos a divertirnos.
-Oigan, ¿alguien ha visto a Anna?
-Si- respondí- allí viene.
Anna se alejaba de un puesto disfrutando de una gran manzana cubierta de caramelo. Cuando se integró al grupo, los más relajados decidieron que era hora de encaminarnos a la montaña rusa.
Resignado y desconociéndome por completo, les seguí. Estar con gente así realmente me estaba cambiando, pero la vida es como es, a veces hacemos cosas sin quererlo ni pensarlo, el arrepentimiento, la culpa el dolor, todos esos sentimientos vienen después, cuando ya no hay nada que hacer, cuando ya es demasiado tarde; y en mi caso, ya era demasiado tarde; una semana junto a ellos y mi vida había cambiado por completo.
Al llegar a la fila para subir al juego notamos –algunos con alegría- que no era para nada larga. Apenas se juntaban unas cuantas personas, uno que otro estudiante y… ¿Lyserg?
Notas
Acerda del capítulo: Bueno, ya apareció Jun, creo que debí incluirla un poco más en la historia, pero ya llegará su momento de fama. Lo del parque de diverciones no iba a ser escrito sino hasta unos capítulos más adelante, pero se dió y decidí dejarlo. ¿Qué les está pareciendo la historia? ¿va muy lenta? ¿a que personaje les gustaría que incluyera?
Acerca de nada en particular: Este capítulo salió más corto de lo que esperaba, pero tuve algunos problemas y de no haber cortado allí no hubiera podido actualizar, espero que no me odien por eso. Bueno, me stoy muriendo de hambre, así que ya terminó y los dejo descansar.
Gracias a todos los que se animan a leer esta historia.
