Digimon Adventure TRI
Hikari - Takeru
El conductor del bus se detuvo y comenzó a gritarles, Takeru la sujeto de la mano y se la llevó corriendo todo lo rápido que podía, hasta que él consideró que estaban lo suficientemente lejos y de detuvo.
—Takeru eso no estuvo bien —sostuvo la chica.
—¿Qué cosa? ¿El beso? —dijo él apenas, todavía jadeante por el esfuerzo.
Ella se sonrojó, pero negó con la cabeza.
—El que huyéramos así —aclaró la chica
—¿Entonces lo del beso sí estuvo bien? —insistió el chico.
Hikari cambió la expresión de preocupación por una de seriedad.
—¿Puedes hablar en serio? —pidió ella.
—Si me pongo a hablar en serio podrías enojarte, porque tengo mucho que decirte —respondió él.
Takeru miró sus manos todavía tomadas y ella notó lo mismo, no estaba segura de si debían continuar con aquella clase de contacto.
—El sujeto sólo iba a gritarte, tu bicicleta ya es pasado —expresó él —. No había nada que hacer y no iba a dejar que te insultaran aunque te lo merecieras.
Las palabras del chico hicieron mella en su corazón y tuvo de pronto deseos de llorar, pero se contuvo.
—¿Por qué estabas tan distraída? —consultó él.
—No es asunto tuyo —respondió la chica con rapidez.
—Lo es, si no te hubiese seguido no quiero imaginar lo que te hubiese podido pasar —manifestó él con preocupación.
El mutismo se apropió de Hikari cuando Takeru la abrazó con tanto sentimiento que las lágrimas que apenas contenía amenazaban con salirse aún en contra de sus deseos.
—¿Quién era esa chica con la que estabas? —interrogó ella.
Hikari optó por dejarse querer y consolar por su amigo, lo cierto es que el susto que se llevó con lo de la bicicleta recién lo estaba empezando a sentir.
—Una amiga —respondió con simpleza.
La escueta respuesta de Takeru la irritó, y quiso soltarse de su abrazo. Ella lo sabía, él no iba a cambiar.
—Una amiga que quería consejos para su blog —agregó él al notar que su respuesta no era la deseada.
La contestación del chico la turbó… ¿había sido su imaginación lo que había pensado acerca de que se le estaba declarando? ¿Estaba desvariando al respecto?
—Ah… —acotó monosilábicamente ella.
—¿Pensaste otra cosa? —quiso saber Takeru.
Ella negó con la cabeza y quiso obtener un poco de distancia de él, alejándolo pero no bruscamente y él lo permitió.
—No te creo, dime lo que pensabas —pidió él.
Desvió la vista hacia otro lado, sentía que si le respondía le daría en el gusto.
—Imaginaste algo que no era, ¿cierto? —adivinó él —. ¿Pensaste que era mi novia o algo así? ¿Qué me estaba declarando? O quizá… ¿que ella se me declaraba?
Las conclusiones tan acertadas del muchacho la hicieron estremecerse. Él no podía ser tan asertivo.
—Imaginaste algo así, ¿no? ¿y eso te molestó a tal punto?
—No te rías de mí —pidió ella.
—Jamás lo haría —aclaró él.
Sus miradas se volvieron a encontrar, y él se acercó a ella con la clara intención de volver a besarla, pero antes de hacerlo, le dijo algo:
—Cuando quieras saber algo pregúntamelo a mí. nunca te voy a mentir, Hikari… no te doy autorización para que imagines cosas en lo que respecte a mí –habló él con franqueza —. No supongas cosas.
Una vez que terminó de hablar él la besó nuevamente, aunque fue menos apasionado que el beso que habían compartido antes fue satisfactorio y tranquilizador. Hikari supo reconocer que el anterior era un beso de desesperación y alivio, y el segundo como el sello de alguna clase de acuerdo.
—Creo que necesitas algo de azúcar —dijo él —. ¿Te parece si te invito un helado? El que tú quieras…
Ese era un golpe bajo y él estaba completamente consciente de te eso. Él sabía que su debilidad eran los helados.
—¿El que yo quiera? —preguntó ilusionada.
—Sí, el que quieras —confirmó.
Una sonrisa genuina apareció en su rostro por primera vez en días.
—Acepto —respondió ella.
Siguieron su camino en busca de un buen lugar para comprar, y para Hikari no pareció indiferente el hecho que aún siguieran tomados de la mano ¿Debía soltarse? Hizo el amago, pero lo único que consiguió fue que él entrelazara sus dedos con los de ella haciendo más difícil el que la quitara. Ella buscó una explicación con la mirada, pero él la ignoró y sólo obtuvo como respuesta el agarre se volviera más firme incluso.
Era demasiado extraño estar caminando por las mismas calles que había caminado infinitas veces con él de esa forma, todo lucia igual, pero al mismo tiempo todo había cambiado.
—¿Te agrada este lugar? —preguntó él.
Era una de las heladerías más caras de la ciudad y aunque Hikari amaba los helados con locura tampoco quería aprovecharse de él.
—Por mi está bien cualquier otro —contestó ella.
—No creerás que es muy costoso, ¿no? —acertó él.
La chica se sonrojó a modo de respuesta.
—Entremos —ordenó él.
Hikari estaba maravillada, ese lugar tenía helados que eran muy dificils de encontrar, demasiados sabores que no había probado todavía, tanto que decidir que en vez de resultar placentero, estaba resultando ser un problema. Estaba complicada porque no sabía qué elegir.
—¡No puedo decidirme! —expresó frustrada.
—Empieza con el que más te llame la atención —dijo él divertido—. Siempre podemos volver a intentar los otros.
Lo miró ilusionada, aquella promesa sonaba demasiado tentadora y le hizo caso y pidió los que más quería.
.
—No sé cómo le explicaré a mi madre lo que ocurrió con mi bicicleta —dijo acongojada.
—Puedes decirle que la dejaste en un lugar y que en un descuido volviste y ya no estaba —sugirió él.
Inevitablemente el que tuviera una mentira tan a la mano le provocó un poco de ruido en su interior.
—No quiero mentirle —explicó ella.
—No creo que quieras decirle la verdad de lo que pasó —dijo él —. Hay cosas que son innecesarias de decir.
—Creo que tendré que utilizar lo que me dijiste —aceptó —. Si mi madre supiera que por andar distraída casi me atropellan me iría a buscar y a dejar a la escuela.
—Y eso no sería bueno, ¿no? Digo… ¿cómo podríamos tener citas si está tu madre en medio? Es muy pronto para besarte delante de ella.
La boca de la chica se abrió expresando sorpresa absoluta ante las palabras de su amigo.
—Nosotros no estamos saliendo —clarificó ella.
—Pero lo haremos, eventualmente terminarás siendo mi novia —aseguró —. Quizá no va ser hoy, y tal vez tampoco mañana… pero estoy seguro que si pasado mañana.
—Tu seguridad te quita atractivo —dijo ella medio ofendida—. Eres muy pagado de ti mismo.
—El saber que te gusto hace que me sienta así —explicó él.
Ella lo miró y negó.
—Tú eras así desde el principio —afirmó ella.
—Tal vez en eso tengas algo de razón —convino él riendo.
Una vez frente al gran edificio de Hikari llegó la hora de despedirse.
—Nos vemos mañana —se despidió ella.
—Nos vemos —respondió él.
—Gracias por venir a dejarme —acotó ella.
—No es nada, es lo que se supone que hace un novio por su chica —justificó.
—Tú no eres mi novio —negó ella.
—Aún —corrigió él.
Ella se volteó y emprendió el camino a su departamento, con una sonrisa en el rostro, pero sin su bicicleta y no llegaba a su casa cuando recibió un mensaje de él.
"No te lo dije, pero te lo aclaro… tu eres la primera chica a la beso"
Su corazón se alborotó y la sonrisa se ensanchó todavía más. Ni siquiera el pensar que le quedaba todavía explicarle a su madre el por qué había salido con bicicleta y vuelto sin ella pudo acabar con su regocijo interno.
El imaginar el día de mañana hacia que su pulso se acelerara todavía más.
Continuará...
Muchísimas gracias por su aceptación, la verdad es que asi si dan ganas de escribir :D
¡Saludos!
