Naruto no me pertenece.


Odio que esperes siempre que desee hacerte mía, que piensas que siempre estaré ahí para cuando tú lo quieras. Odio tus estúpidas prendas sensuales con las cuales enciendes el deseo en mí, tal como fuego en gasolina, pero sobre todo, odio mi poco autocontrol.

Podría decir no a todas esas veces que me provocas, pero un cierto sentimiento –en mis pantalones– me gana y es un tanto inevitable suprimir mis ganas de arrastrarte a la cama más cercana y hacerte hasta de lo que no. Odio que tus manos tan suaves recorran mi espalda desnuda y me provoque cosquillas en lugares donde creía que era imposible tener cosquillas.

Odio que lo sepas, mayormente.

Odio que pases sin preocupación a lado mío, me provoques sin saber y que te nieges a hacerte responsable de tus actos irresponsables.

No es necesariamente bueno para mi orgullo cambiar mí decidido no, a un desesperado si después de un simple paseo de tus pequeñas manos por mi cuello, o un pequeño e "inocente" beso en mi cuello cuando estoy de malhumor para que satisfacer tus necesidades.

Odio que sepas que no soy ni un poco inmune a tus encantos, pero odio más que ignores el hecho de que tus bailes no son realmente sexys, aunque debo decirlo, es algo lindo ver cómo te esfuerzas para complacerme.

Aunque siempre soy yo quien debe de complacer a su majestad, sin lugar a dudas. Pero prefiero mil veces ser un esclavo sexual de la pelirosa más cruel y voluble del mundo, a saber que es otro quien cumple sus fantasías.

Pero si hablamos de eso, algo que realmente odio es que mi pelo de chicle favorita sea tan poco imaginativa.


Lamento la demora, pero aquí esta el siguiente capitulo.

Capitulo dedicado a mis tres lectores fieles, con quienes me disculpo arrepentida por la tardanza: Victoria SyS, Tatutu y Karliss.