Smoker intentó decirle algo al espadachín, pero, ¿qué le iba a decir? No tenía ningún poder sobre él, pero al menos esperaba que se quedase un rato más. Poco quedaba ya de la felicidad de hace unos instantes, ya solo quedaba espacio para el desconcierto y la tristeza.
Zoro salió de la habitación de manera triunfal, se sentía tan a gusto consigo mismo después de haber descargado toda esa tensión sexual que nada podría fastidiar su ánimo. La verdad es que se preguntó porque el marine le habría mirado de aquella manera, pareciera que le había entristecido su marcha. "Pero si solo ha sido un polvo, no creo que esté enamorado de mí, será mejor que no le dé más vueltas y siga con lo mío" pensó y se fue a hacer lo de siempre, levantar pesas.
Robin observó al espadachín salir de la habitación con ganas de matarlo. Primero se limpió la sangre de su nariz (consecuencias de ser una fujoshi y de haber visto la escena entera gracias a sus poderes) y segundo repasó mentalmente todo lo que acababa de suceder. Se preguntó si habría hecho mal al hacer que ambos se besaran, ya que por la actitud de Zoro estaba claro que no sentía por el marine más que deseo sexual. Se preguntó cómo estaría el marine sintiéndose ahora mismo, probablemente estaría destrozado. Una voz interrumpió sus pensamientos, concretamente la de Sanji.
-¡La cena está lista!-gritó desde el pasillo y al ver a Robin se acercó en un torbellino de corazones-¡Robiin-Swaann!
Robin escondió rápidamente los pañuelos empapados y puso una sonrisa forzada.
-¿Qué hay para cenar hoy Sanji-kun?-preguntó amablemente.
-¡Es una sorpresa! Seguro que te encantara mi amada Robin-dijo Sanji con corazones en los ojos y revoloteando a su alrededor.
Robin asintió con una sonrisa y fue hasta la cocina. Allí ya se encontraban todos menos Smoker. Tashigi hablaba con el reno y se la veía muy contenta e interesada en la conversación. La arqueóloga no pudo evitar recordar aquella escena en la que casi la mata, pero rápidamente borró esos pensamientos de su mente.
-¿Dónde está Smoker-kun?-preguntó sabiendo perfectamente la respuesta.
-Quizás esté en su cuarto, voy a buscarlo-se ofreció Tashigi, pero Luffy la interrumpió.
-¡Ya voy yo! Antes fui a buscarlo y no me quiso abrir la puerta y para colmo no paraba de gemir cosas extrañas-se quejó Luffy provocando un leve sonrojo en la cara del espadachín y el desconcierto en todos los demás, menos en Robin que sabía el porqué.
Luffy fue rápidamente a buscar al marine y Robin aprovechó para fijar en lo que el cocinero había preparado para ellos y no puedo evitar relamerse los labios al verlo. Había cinco platos principales, uno de pescado, otro de ternera, otro de pasta, uno de pollo y el último era una especie de tarta de cinco torres rellena de crema, chocolate y dulces varios. Cada plato tenía una pinta exquisita y había sido debidamente elaborado por el gran cocinero. Cada miembro del barco procedió a sentarse dejando un sitio en el centro vació que por casualidad estaba en frente al de Zoro. Luffy no tardó mucho en llegar y detrás venía el marine que parecía no tener ni ganas de cenar. Zoro miró a Smoker y justo le miró el otro, pero el marine apartó la mirada con un leve toque de tristeza y Zoro se volvió a preguntar si en verdad el marine sentiría algo por él.
-Espero que disfrutéis de la cena, ¡así que a comer!
Cada uno se deleitó con el maravilloso sabor de uno de los platos e incluso el propio marine tuvo que reconocer que estaba buenísimo. Sanji sirvió vino a todo el mundo y el marine se encontró bebiendo más de la cuenta. Llevaba ya cuatro vasos de vino y notaba ya los efectos del alcohol, por si fuera peor tenía a Zoro delante y eso le incomodaba bastante y más le incomodó cuando sintió algo tocar su entrepierna, tanto que pegó un bote en la silla que pasó desapercibido para todos menos Luffy que simplemente se río mientras seguía tragando cantidades ingentes de comida. Se atrevió a mirar al espadachín y vio como este le dedicó una sonrisa pícara y luego le guiñó el ojo. Por desgracia para él, su erección no tardó en crecer y se apresuró a meterse más en la mesa para que el mantel la tapara. Cosa que fue un error porque dio a Zoro más alcance para seguir molestando al marine. El marine no podía creer que una persona pudiera tener menos vergüenza, como si no le importase ser pillado, aunque en esa situación el marine era el que peor parado salía ya que verían su erección.
-¿Smokey? ¿Qué te pasa porque no comes?-preguntó Luffy con la boca llena para luego recibir un puñetazo por parte de Nami.
-¡No hables con la boca llena!-dijo la pelirroja suspirando.
Smoker intentó decir algo, pero sintió la pierna de Zoro masajeando su erección con más intensidad. No quería admitirlo, pero se sintió jodidamente bien y soltó un gemido que corrigió rápidamente con una tos que fue muy descarada. Para desgracia del marine, el espadachín continuó con su labor de molestarlo. La erección del peliblanco pedía a gritos liberar su esencia, pero si eso sucediera sería el fin definitivo para el marine ya que esta vez verían la mancha en sus pantalones y se le ocurrió algo, se lo pagaría con la misma moneda.
-Robin pásame la sa…
Zoro no pudo terminar la frase, ya que de repente sintió como algo le tocaba en la entrepierna y se la masajeaba con ahínco. Empezó a ponerse colorado ante aquella situación y le echó una mirada a Smoker, el cual se hizo el distraído. Echó una mirada para ver qué era lo que le tocaba y vio las manos de Smoker masajeando su musculosa pierna, muslos y su entrepierna, rodeadas por una estela de humo. Zoro tragó saliva intentando calmarse, pero el marine era muy habilidoso con las manos, lo que más le sorprendía era la actitud activa que había tomado el marine. Nunca se hubiera imaginado que Smoker pudiera llegar a ser tan pervertido como el mismo.
-¿Roronoa-san?-dijo Robin mirando a Zoro que estaba intentando que no se le notara lo cachondo que estaba.
-Dame… la sal…-consiguió decir notando como su erección estaba plenamente excitada, pero gracias a su kimono no se le notaba.
Robin ni se inmutó y un brazo surgió de la mesa, cogió la sal y la lanzó hasta donde estaba Zoro, haciendo surgir otro brazo que la cogió y la dejó sobre la mesa. Zoro se hartó y siguió con la labor de antes de molestar al marine. Una lucha comenzó por ver quién era el que hacía excitar más al otro. El marine separó sus diez dedos gracias a su poder y los deslizó por el interior de la ropa de Zoro acariciando zonas como los pezones, los abdominales, la erección y las piernas y todo esto permaneció oculto a la vista de los demás gracias a la ropa de Zoro. El marine se lo estaba poniendo increíblemente difícil, al contrario que él, el solo disponía de su pierna para excitar al marine y no era suficiente. Así que decidió cometer una locura, sin saber que eso sería su final.
-Joder se me ha caído el tenedor-dijo mientras miraba el suelo fingiendo que lo buscaba y se agachó debajo de la mesa acercándose al marine.
En el momento en el que Zoro paró con el pie, el marine se extrañó sorprendiéndose a sí mismo ya que echaba de menos esa sensación. Pero luego lo vio agacharse y de repente sintió como le bajaban la cremallera del pantalón y su erección se veía libre por fin, por poco no se libera. Zoro sonrió triunfalmente, el marine estaba claramente en su límite y ya no había nada que Smoker pudiera hacer para evitar la victoria del espadachín, o eso era lo que pensaba él, pero el marine tenía otros planes.
Rápidamente no dejó llevarse por el placer y continuó dando placer al peliverde con sus dedos mágicos hasta llegar a las nalgas de Zoro, una zona que en los pensamientos de Smoker era inalcanzable y esta vez materializó sus manos y le dio una buena agarrada sintiendo los músculos y la dureza y perfección del trasero del espadachín. Zoro pegó un respingo al sentir las manos del marine en su culo, definitivamente no era normal lo que estaba pasando, le estaban ganando en su propio terreno y lo estaban dominando con una facilidad tremenda. Lo peor de todo es que su erección pedía a gritos atención, como si estuviera disfrutando estar en esa situación.
-Zoro, ¿has encontrado ya el tenedor?-le dijo Ussop mirando de reojo las piernas de Zoro por debajo de la mesa y este se asustó al oír que le llamaban.
-No lo encuentro-respondió secamente girándose para ver como la nariz de Ussop se asomaba.
El marine decidió empeorar más la situación del espadachín e hizo algo que pilló a Zoro totalmente por sorpresa e introdujo un dedo en la entrada del peliverde. Soltó un gruñido al sentir como algo lo invadía por dentro seguido por un pinchazo de dolor que fue aliviado al sentir los dedos del marine masajear su erección.
-Te ayudo a buscarlo-dijo Ussop y se dispuso a agacharse.
-No te preocupes, creo que ya lo he visto-le contestó Zoro horrorizado por que el tirador le descubriera en esa situación.
-Vale, vale-respondió el narizota volviendo a sentarse.
Zoro intentó volver a retomar el control, pero el marine no tenía eso en mente e introdujo un dedo más provocando que el otro volviera a gruñir. El marine sonrió, sentía en sus dedos la presión y lo apretado que estaba el interior del espadachín y su erección se encontraba a punto de explotar, pero no quería darle a Zoro la satisfacción de venirse antes que él. Contra todo pronóstico Zoro se metió la erección del marine en su boca y los mugiwaras oyeron el gemido de Smoker pasmados al ver la cara del peliblanco, que estaba hecha un cuadro.
-Smoker-ya estás raro-afirmó Law observando los gestos sospechosos del marine.
-No, no es nada de verdad…-dijo este tratando de reprimir sus gemidos, pero Zoro continúo succionando la erección del marine tratando desesperadamente que se viniera antes que él.
El propio orgullo del espadachín guiaba sus instintos e incluso le daba igual verse pillado en esa situación, el marine lo estaba dominando en su propio terreno y eso era algo totalmente inconcebible para Zoro. La verdad es que se le estaba haciendo muy difícil, el marine tampoco se iba a echar atrás y aumentó la intensidad con la que invadía la entrada del espadachín y la rapidez con la que masajeaba la erección de este. Zoro estaba en su límite y el final se acercaba y en un último intento hizo un vacío con su boca, succionando con fuerza y eso fue la gota que colmó el vaso para el marine. El cual soltó un grave gemido que debieron de oír todos y liberó toda su esencia en la boca del espadachín que no había planeado dejar que se vinieran en su boca y se intentó separar para escupir el semen del marine, pero este lo mantuvo atrapado en su boca empujando su cabeza incluso más profundamente con la mano. Zoro incapaz de aguantar más tiempo tuvo que tragar y al mismo tiempo se vino en sus pantalones sintiendo los dedos del marine aún en su entrada y como el semen del marine se le salía por la comisura de los labios.
El silencio reinó en la mesa durante unos instantes, en los cuales Zoro aprovechó para escupir la sustancia viscosa aun saboreando el toque salado y observó como la figura del marine se desvanecía en una estela de humo. Se fijó en como su semen empezaba a gotear a través de los pantalones y decidió limpiarlo con el interior de su kimono. Se volvió a colocar en la silla y observó como la estela de humo desaparecía por la puerta.
-¿Qué ha pasado?-preguntó inocentemente para romper la tensión.
-Smoker-ya acaba de soltar un grito y luego se ha ido con sus poderes-le respondió Law fijándose en la extraña sustancia blanca que sobresalía de los labios del espadachín-Roronoa-ya tienes algo en la boca.
Zoro se cagó en sus muertos y con la servilleta se limpió los restos de semen. Los mugiwaras continuaron con las conversaciones y cuando terminaron cada uno se fue a lo suyo y Zoro esperó el último para levantarse y rápidamente irse a cambiar. El marine se las pagaría, le había humillado completamente y encima se había venido en su boca. Zoro sabía qué tipo de castigo se merecía el marine y no podía esperar para dárselo cuando de repente oyó un grito femenino. Tuvo un mal presentimiento y corrió a la cubierta para ver qué había pasado con las espadas listas para ser desenvainadas. La marine se encontraba en el suelo desolada y ríos de lágrimas caían de sus ojos y al ver a Zoro se acercó a él corriendo y empezó a zarandearlo y Zoro la contuvo. Ella simplemente señaló a unos peces que se veían en la lejanía siendo llevados por humanos.
-¿Qué ha pasado maldita marine?-preguntó extrañado por la actitud de Tashigi.
-Es Smoker… ¡Se han llevado a Smoker!-gritó la marine y la noticia cayó como un plomo sobre Zoro y un sentimiento de ira, miedo e impotencia recorrió todo su cuerpo.
Zoro dio la alarma y todos se reunieron en la cubierta. Se aseguraron de que nadie más había sido secuestrado y Tashigi procedió a explicar lo que había sucedido entre sollozos. Explicó que ella estaba en la cocina cuando oyó a alguien gritar y se asomó a la cubierta para ver cómo unos piratas apresaban a Smoker con kairoseki y se lo llevaban en sus peces voladores. Se fijó también en que todos llevaban un logo de símbolos fálicos y vaginales, al oír esto Robin se asombró con su usual apatía.
-Son famosos piratas en el nuevo mundo, cazan a gente importante para luego subastarlas en el mercado negro, y normalmente subastan a esclavos sexuales-dijo Robin analizando como Zoro asimilaba la información.
Este permanecía callado y por primera vez en mucho tiempo sintió algo como un nudo en la garganta. No pensaba que le afectaría tanto la desaparición del marine, ¿tanto se había encariñado de él? Robin continúo explicando lo que sabía sobre esta mafia, por lo visto su base estaba asentada en la isla en la que tenían planeado dejar a ambos marines desde el principio. Luffy no esperó más y anunció que irían a rescatar al marine. Al oír esto la marine exclamó de alegría y Zoro en su interior pensó en la de cosas que le haría pagar a los secuestradores por llevarse a su marine. Sin darse cuenta Zoro empezaba a desarrollar sentimientos que creía olvidados…
