No sé qué hora era, solo sé que era tarde y mi mamá me estaba despertando para arreglarme a la cena, donde venía el tío Gaara con Yodo y Shinki, realmente no entendía porque tenía que fingir querer estar ahí, pero al fin, a regañadientes tuve que aceptar vestirme.
Me puse una ropa adecuada para cenar en la casa con invitados "importantes" donde aparte de los antes nombrados venía el Hokage.
Bajé a el comedor donde mamá estaba acomodado todo.
—Te ves tan lindo, uy, eres idéntico a tu padre a tu edad. —Asentí sonrojándome ligeramente.
—Siempre lo dices… —Sonaba un poco aburrido y tocaron la puerta.
—Anda a abrir, probablemente es tu padre con el séptimo y los demás invitados. —Me causaba risa que mi mama le dijera así, igual fui a abrirles aguantando la risa.
—Bienvenidos. —Dije abriendo la puerta, estaban todos, desde el séptimo hasta Yodo, y para mi sorpresa estaba Himawari, le di una sonrisa invitándolos a pasar, para de ultimo ver a papa.
—Hola hijo. —Me volvió a saludar dándome un abrazo que correspondí para cerrar la puerta.
Todos se sentaron en sus puestos, me senté al lado de Himawari quién me guardó el puesto mientras mamá servía, había muchas conversaciones en la mesa, pero mis pensamientos sobre lo traicionado que me sentía por la rubia no salían de mi mente.
—Veo muy cercanos a Himawari con Shikadai, ¿están aprendiendo una técnica juntos? —Preguntó el Hokage robándose mi atención, quizá un leve sonrojo se hizo de mi parte.
—Papá, te dije que Shikadai me estaba protegiendo y cuidando, se comporta como Bolt. —Respondió Himawari sonriendo muy tierna.
—Si, no puedo dejar que ande sola, no porque ella no se sepa cuidar, solo que no quiero que lo haga Hokage-Sama, y como Bolt casi siempre esta ocupado, aprovecho para cuidarla mientras me acuesto bajo un árbol —Dije poniendo una mano en mi cabeza.
—Solo quiere andar de vago todo el día —Dijo Tamari un poco molesta.
—No es algo que no haya sacado de Shikamaru —Bromeo el Kazekage y todos rieron.
—Lo importante es que cuides mucho a mi girasol, sabes que es de lo más preciado que tengo —El Hokage dijo dándome una sonrisa de aprobación, creía que tuvo que haber tenido una conversación a que Himawari deseara aquello porque de no ser así, no creo que me pusieran tal responsabilidad, esta solo me dio un abrazo sonriendo.
—Puede ser flojo, pero les aseguro que mi hijo daría la vida por ella. —Mi padre hablo con un tono muy orgulloso al cual solo incline ligeramente mi cabeza, tenía mucha razón, por mis amigos daría la vida por protegerlos. Miraba la comida mientras seguían hablando del tema, le di una mirada a Himawari que tenía un poco de comida en su mejilla y limpié de nuevo con una pequeña servilleta, pude observar cuando dejé de hacerlo que la rubia todavía tenía sus ojos en mi pero cuando nuestras miradas chocaron volteo a otro lado.
Terminamos de cenar y habían concluido que venían a quedarse Shinki, Araya y Yodo 2 semanas cada mes, en mi hogar bajo el cuidado de mi madre, el Kazekage le daría el dinero para la comida y traerían unas cosas para adaptar sus habitaciones, haciendo la mía más grande (para compartirla con Araya y Shinki) mientras que un cuarto más pequeño donde Yodo se quedaría. Esto era una pesadilla para mí, pero como siempre, no me interpondría a la decisión de mi madre.
Después de comer los mayores se fueron al piso de arriba dejándonos abajo a los 4 más jóvenes y había un silencio muy incómodo, solo me veía mal con Shinki y estaba seguro que algún día lo iba a derrotar.
—¿Por qué siempre estás tan molesto? —La menor de la sala le preguntó a aquel chico de la Arena rompiendo ese silencio.
—No lo estoy. —Respondió después de mirarla de arriba abajo.
—Pues así parece. —Encogió sus hombros. —Nadie, después de comer tan rico debería estar así de molesto.
—Que no lo estoy…
—Tu mamá cocina muy bien. —Yodo me comento y solo la ignoré.
—Si, su mamá es muy buena cocinera, casi igual que la mía. —La mitad Hyuga dijo sonriente, de verdad admiraba lo amable que podía ser a veces.
—¿Por qué no vino Bolt? —Le pregunté a Himawari.
—Solo porque le rogué a mi padre venir, Bolt estaba en casa con el tío Sasuke. —Abrí un poco mis ojos.
—¿Está aquí? —Pregunté un poco emocionado, después del Hokage-Sama, el papá de Sarada era asombroso.
—Sí, estaba enseñándole unas técnicas. —Asentí algo triste. —Uh, quisiera haber visto eso.
—Eres muy vago para esas cosas. —Interrumpió Shinki y volví a mirarlo mal.
—No te metas… —Dijo Yodo y este le dio una mala mirada.
—No soy un vago. —Respondí de mala manera, volviendo a ignorar a la rubia que recibía una mala mirada de su compañero.
—Te comportas como uno, y ya he escuchado que eres incapaz de ganar en el juego ridículo de tu clan, inevitablemente serás solo un estorbo. —El chico con su capa de arena decía cada palabra menospreciando cualquier merito que podría tener.
—No es tu problema, Shinki, mete tu nariz en cosas que te incumban. —Himawari se puso de pie acercándose a este.
—Shikadai es muy fuerte, y creo que es más fuerte que tú. —Dijo con mucha seguridad, deteniéndose solo porque un poco de arena que controlaba el chico le impedía seguir.
—No lo es, niñita, así que quédate lejos de mí. —Advirtió, pero esta ni se inmutó en alejarse, me puse de pie para tomarla por el brazo, sin antes darle una mirada a la rubia que solo no sabía que hacer.
—Himawari, déjalo, mientras más alto esté pues más fuerte será la caída. —Una sonrisa cómplice se hizo en mis labios.
—Shikadai, demuéstrale que eres mas fuerte. —Me miró la menor y negué.
—No lo vale.
—O no puedes. —Solo sonrió soltado una pequeña risa, recibiendo una mala mirada.
—Que problemáticos. —Aleje a Hima para sentarme de nuevo junto a ella.
—No creo que deberían pelear, son muy inmaduros ambos. —La rubia dijo sonando indiferente.
—Solo porque sea tu capricho no deberías evitar que se enfrente contra mí, sabes que perderá. —La rubia negó para colocarse sus audífonos para escuchar muy bajo. Un "no creo que pierda", Shinki me dio una mala mirada para cruzarse de brazos.
Enseguida Himawari tomó mi mano para invitarme a salir de la habitación, fui con ella hasta el pasillo donde nos encontrábamos solos.
—Gracias por todo. —Dijo la menor sonando algo tierna, solo negué.
—No agradezcas, para mi siempre vas a ser especial. —Esta se sonrojo.
—Eres el mejor —Sus brazos me rodearon y levemente le correspondí.
—Himawari! —La voz del séptimo se aproximaba y nos separamos.
—Creo que ya nos vamos, el loquito se queda hoy contigo. —Bromeo y asentí.
—No me queda de otra —Camine de nuevo junto a ella a la casa.
—Espero verte mañana. —Sonaba entusiasmada, en su miraba notaba que estaba muy feliz.
—Igual yo, dile a Bolt que a la hora de siempre. —Di un pequeño abrazo a la menor antes de hacerle una pequeña inclinación al Hokage. —Hasta luego, Hokage-sama.
—Buenas noches. Shikadai. —Acaricio mi cabello y se retiró junto a la menor.
Me volteé para ver a mi mamá y tenía esa mirada donde me iba a mandar a hacer cosas, dio un suspiro.
—Shikadai, acompáñame para acomodar el cuarto de huéspedes. —Asentí para ir con ella.
Mientras papá y Gaara hablaban acompañe a mi mama, esta noche los tres se iban a quedar así que acomodamos la habitación de invitador.
—Shinki debería quedarse contigo. —Sugirió.
—No —Me queje poniéndole una mala cara.
—Sí. Tu padre y Gaara en esta habitación, yo con Yodo y tú con Shinki…
—Mamá —Me queje poniendo mala cara —Él es un problemático.
—No importa, igual debes obedecerme.
—Prefiero dormir afuera. —Puso la peor cara que podía, trague un poco en seco.
—No vas a ser su amigo, solo dormirán y ya —Sonaba algo molesta, me encogí de hombros para llevar las cosas y arreglar mi habitación.
Acomodé las cosas, mamá indicó como iban a dormir todos y me fui al patio, iría a dormir cuando Shinki ya estuviera dormido, no quería estar con nadie en estos momentos.
No me molestaba estar solo, disfrutaba de está paz que tenía mientras repasaba todo lo que había acontecido en el día y quizá lo que más me ponía a pensar era como termine siendo una clase de protector de Himawari, todo pasó muy rápido. Y este chico Shinki tenía mucho odio dentro de él, o alguna razón para sentirse superior a nosotros, algo que no entiendo… Enseguida un olor llego a mis narices, lo reconocía a donde fuera, era el olor del cigarro mezclado con el labial de bubblegum.
—Oye… —Me volteé solo mirándola sin decir nada. —¿Podemos hablar? —Encogí mis hombros con indiferencia, ya no me importaba.
—Como sea. —Me apoye mejor en el muro que estaba apoyado mientras veía las estrellas.
—No pienso igual que Shinki. —Se sentó a mi lado.
—Ya no vale que lo digas aquí. —Mis palabras eran con mucha indiferencia.
—Si creo que eres mi amigo, piñitas, solo que… Después, si volvemos a Suna Shinki estará molesto conmigo y creará conflictos.
—Pensé que podías defenderte sola, y no puedes complacer siempre a otros.
—No lo hago.
—Bueno, eso no es lo que demuestras.
—Lo siento, no volverá a pasar… —Hice una pequeña mueca.
—Yodo, ese día me sentí muy conectado a ti ¿sabes? Nunca tuve tanta conexión con alguien y después solo me dijiste que me fuera y de muy mala gana, fue grosero… Luego ya me trataste tan mal… —Bufe. —Ya no importa.
—Yo sentí lo mismo… —Nuestras miradas se encontraron por un momento, tenía esos lindos ojos que me hacían perdonar o aceptar lo que fuera. —Y lo sé, por eso me estoy disculpando. —Volví mi mirada al cielo suspirando, que problema…
Sentí como activaba la música en su reproductor, puso un auricular en mi oreja y ella tenía el otro, ya no era un sonido inentendible, de hecho, era una canción suave y muy bonita, algo romántica… En ese momento entendí algo que me dijo mi papá, solo tenía que disfrutarla y no entenderla. Nos quedamos unas 3 canciones mirando la luna juntos, en un momento sentí su mano sobre la mía, mi instinto me hizo mirarlo y esos ojos azules me miraban, tenia una ligera sonrisa que le devolví tiernamente, creo que ambos nos sonrojamos.
—Creo que debo irme. —Me murmuro en ese momento, donde ambos estábamos viéndonos tan cerca.
—Si… No queremos estar en un problema…
—Mañana me voy y regreso en una semana para quedarme dos, pero volvemos con Araya. —Asentí.
—Te estaré esperando… —Le di una sonrisa grande para extenderle mi mano. —¿Amigos?
—Siempre. —Sonrió levemente, se acercó a mi para dejar un beso en mi mejilla.
Esta se levantó y me puse de pie junto a ella.
—Hasta mañana —Se acerco para abrazarme, así que le correspondí con igual fuerza.
—Hasta mañana.
Entramos a la casa y cada quién fue rápido a su habitación.
Shinki estaba dormido, me puse el pijama para acostarme, tenía una gran sonrisa en mi rostro y por la ventana se veía la luna, la misma que disfruté con la rubia que me hacía estremecer con sus músicas extrañas.
