UN DEMONIO ENAMORADO.

CAPITULO 3. ALIANZA DE HERMANOS.

-0-

Rin se había despertado temprano para empezar su rutina diaria, la cual comenzaba con ir a correr; desde el día que encontró a sesshomaru habían pasado muchas cosas la cual la habían desconcentrado de su rutina de ejercicios, Rin era atlética pero a la vez era delicada, se preparó y bajo las escaleras al salir del edificio, puso observar un alboroto que hacían las personas al otro lado de la calle, exactamente en el parque, no solo se encontraban personas civiles sino que también, estaba la presencia de la policía y una camioneta que pertenecía a la unidad de forense, camino hasta el lugar y pregunto a una de sus vecinas que se encontraba observando la escena.

-¿Qué sucede señora mei?- la señora la miro un poco desconcertada por tal escena.

-oh, rin han matado a 3 hombres, los 3 delincuentes que hacían de la suyas en este parque- o lo que rin dirigió su mirada hacia la escena –sé que eran peligrosos, pero no sé, si esa haya sido manera de asesinarlos cruelmente- dijo la señora un poco desconcertada.

Rin vio cuando los forenses empezaban a meter los cuerpos a las bolsas especiales para estos casos, y reconoció de inmediato a uno de ellos, eran los mismo que la habían golpeado y los mismos, de lo que ella estaba segura la habían asesinado, pero quien fue el que hizo esto, esa manera en la que murieron fue fatal pensó ella.

Uno de los forense informaba a un agente que las heridas de los cuerpos solo podrían ser echas por yakuzas.

-¿yakuzas?- susurro ella, pensando en el único al que ella conocía, el único yakuza que conocía a estos hombres, -¿será que fue él? ¿Por qué lo haría?-, se preguntaba, caminando de nuevo hacia su departamento.

Al entrar se preparó avena, tomo asiento en su cómodo sillón y seguía pensando, -¿Por qué razón los asesinaría así?- sus ojos se abrieron al caer en cuenta de algo, -será que lo hizo por haberme golpeado?-

Una vaga ilusión, se hizo presente a lo cual rin rechazo de inmediato, no quería ilusionarse, él era una persona fuera de su alcance, ella sabía que no pertenecía a su mundo.

-Rin, sabes que tu pobre mundo, no es el mismo que el de ellos- se dijo –a lo mucho que te pueden llegar a ver es como a una cualquiera- se levantó para alistarse –no pienso enamórame nunca así que mente, bloquea los pensamientos hacia sesshomaru- se dijo al momento de abrir la ducha y tomar un baño.

0oo-oo0

Inuyasha y sus amigos, sango y miroku, entraban al elevador, cuando alguien más entro con ellos, era sesshomaru quien llegaba a su rutina de trabajo en la empresa, a inuyasha le importaba poco su presencia y hablo ruidosamente a lo que sango y miroku le siguieron. El simplemente los ignoraba detestaba esas conversaciones vánales, faltaban pocos días para cumplir la orden de su padre, y parecía que para inuysha todo era un juego, como siempre su inmaduro hermano atacaba solo por atacar.

-sango, acompáñame a mi oficina- dijo sesshomaru al momento de abrirse el elevador.

-lo siento pero ya le pedí antes que venga a la mía- reclamo esa voz que había detestado siempre, -así que sango ven con migo-.

-no te atrevas a moverte sango- la pobre joven empezaba a sentirse incomoda en medio de esos dos hermanos, vaya que si lograba intimidar un poco su aura demoniaca; -le di a sango una orden y tu hibrido mejor vete a trabajar en los informes que te pedí ayer-

-para tu información señor bastardo, ya los tengo listos y sabes una cosa tú no eres nadie para darme órdenes a mí- lo reto con la mirada.

-se te olvida que soy el presidente de la empresa- una sonrisa de medio lado se hizo presente en su rostro –y aparte de eso, soy tu superior en la organización del clan y también no se te olvide que soy tu hermano mayor- le devolvió el reto de la mirada ámbar.

-caballeros, hablen civilizadamente, recuerden hay damas presentes- intervino miroku al ver a su esposa en medio de esas dos bestias, que en ese momento se veían con odio.

-¿Qué?, se supone que pretendes controlar mi vida como hermano mayor, ppffff,,, no me hagas reír bastardo- comento inuyasha burlándose de su demonio hermano.

-en asuntos de la empresa y el clan soy y seré siempre para tu desgracia, tu mayor, tu superior- dijo, Sesshomaru quien había empezado a caminar hacia su oficina – tu vida sabes muy bien que no me importa, si te mueres ahora, será como que muera cualquier insecto para mí, sango, andando- sango miro a inuyasha y a miroku levantando los hombros.

Desde que paso lo de abi, sango había estado cumpliendo como asistente tanto de inuyasha como de sesshomaru, aparte de cumplir como asistente de miroku lo cual así había sido siempre.

-es hora que deberían empezar a buscar a alguien más- pensó sango, pero sabía que esa familia, era desconfiada como para meter a la empresa a alguien así por así, -por el momento no me queda de otra que soportar a estos perros-, entro a la oficina de sesshomaru, y este le hizo seña para que tomara asiento, ambos se sentaron y sesshomaru la miro diciendo.

-necesito que me acompañes, este sábado a la dichosa ignauracion de los kumo- sango no aparto la mirada de él, pensando en que inuyasha contaba con ella para su dichoso plan, -confió en ti, en tus habilidades, de peleadora, a pesar de ser una humana- continuo diciendo.

Sango había logrado ganarse la confianza de ese demonio, él sabía que ella era leal, excelente peleadora, y por su puesto buena en desempeñar su trabajo en la empresa.

-está bien sesshomaru, cuenta con migo- dijo sango mostrando su típica sonrisa –supongo que iré como tu acompañante o como tu leal sirvienta – hiso una reverencia en son de burla, sesshomaru simplemente giro los ojos ante tal acto.

-no seas estúpida, por supuesto que iras como mi acompañante,- sango contuvo la risa, -ahora lárgate, eso era todo- dijo sesshomaru empezando a revisar sus correos en la computadora.

-como digas sesshomaru, los detalles de tu plan me los das luego supongo- dijo sango al momento de abrir la puerta.

-el único plan es observar, y buscar el mejor momento, para atacar- sango solamente sonrió y salió de la oficina de este.

Sesshomaru estaba concentrado contestando unos correos importantes cuando su celular empezó a sonar, al ver el nombre de la persona quien lo llamaba gruño.

-¿Qué quieres?- dijo mirando aun el monitor de la computadora.

-¿ladrando tan temprano?- dos inmaduros en una misma mañana era el colmo.

-no estoy de humor koga, así que habla de una vez-, escucho como del otro lado de la línea sonaba tremenda risa del moreno.

-sesshomaru, tu nunca estas de humor, bueno, necesito que nos veamos, hay algo que quiero informarte- dijo el joven un poco serio.

-espero sea algo interesante, detesto perder mi tiempo- dijo acomodándose en su lujosa silla. –Que sea ahora en la tarde-

-como quieras te veo en la tarde entonces mi querido "guaf guaf"- dijo imitando ladridos de perros en tono de burla.

-imbécil- y colgó la llamada, solo esperaba que no le hiciera perder su tiempo, y se puso a trabaja era adicto al trabajo bien hecho.

00ooo-oooo00

Rin esperaba en una de las bancas de la universidad, había quedado de verse ahí con kagura, la otra vez. Vio acercarse un auto, del cual se bajaba kagura, que porte de mujer, pensó vaya que si hacia lucir bien ese vestido color azul, corto, un poco de escote y esos tacones la hacían ver más alta.

-Rin querida, que vas para una iglesia con ese atuendo-.

Rin portaba un vestido color rosa tierno, unas zapatillas color beige, llevaba el cabello recogido en una coleta con un listón rosa.

-no le veo nada de malo- dijo de manera inocente.

-ya veo, suerte para ti, acabo de recoger unos vestidos de la tintorería y creo que te debe de quedar uno-.

-acaso sugieres que use un vestido provocativo- dijo desconcertada.

-por supuesto, ¿Cómo crees que debes atender a los cliente?- dijo kagura al sacar un vestido y zapatos –ahora vamos al baño para que te cambies- caminaron rumbo al baño de la universidad –desvístete y ponte esto-.

Rin se cambió y empezaba a dudar un poco al ponerse el vestido, y esos zapatos en realidad, no estaba acostumbrada a vestir así, al salir se vio al espejo y se sorprendió, en verdad ¿ese cuerpo era de ella?.

Ese vestido marcaba muy bien su silueta, sus curvas, el corto del vestido dejaban ver sus piernas largas y bien torneadas, el practicar artes marciales le asentaba bien, sus senos firmes, se miraban bien en ese pequeño escote, rin se veía sexy y elegante, nada vulgar.

-rin, te ves preciosa, sabía que ese conjunto te quedaría genial- dijo kagura con malicia – ahora solo es cosa de soltar tu cabello y listo te ves linda, bien es hora de irnos-.

-kagura espera, sabes, me siento extraña no sé si pueda con esto- dijo rin un poco insegura.

-está bien si dudas, es porque no necesitas en dinero, y si es así, me voy- empezó a caminar y rin la detuvo.

-no, espera, tienes razón, en verdad necesito el dinero-

-bien dicho, querida una mujer siempre tiene que ser inteligente y ver que le conviene en esta vida, ahora camina-

Rin camino hacia la salida y kagura camino tras de ella con una gran sonrisa de victoria en su rostro.

00ooo-oooo00

Caminaba a toda prisa al ver que un hombre la perseguía, no entendía porque la seguía, le dio miedo, seria algún acosador del kiakybara, temía lo pero así que desvió su camino y el sujeto aun la seguía, trato de perderlo varias veces pero era inútil, su miedo incremento, visualizo un callejón al cruzar la calle y se dirigió a ese lugar para esconderse, de ese hombre.

Pero había algo con lo que ella no contaba, el olfato del sujeto, y precisamente por eso la había encontrado escondida en el callejón.

-¿Por qué rayos huyes y me haces caminar tanto?- le reclamo, -te vengo siguiendo desde que me baje del auto y te hable de forma amable, pero tú saliste corriendo como loca-.

-¿loca?, loca tu abuela, y si Salí corriendo es por tu espantosa cara- grito, si algo tenia es que, nunca se dejaba de nadie, así lo había aprendido.

-no me grites, aparte de loca histérica- se acercó un poco.

-a mí no hables así idiota-.

-entonces calma tu histeria, y escúchame, solo quiero ayudarte-

-¿ayudarme?, ayudarme el hombre que pensaba comprarme, pues fíjate que no confió en miro y continuo –además eres del clan taisho, que tal si quieres sacarme información y luego matarme-

-si quisiera matarte lo hubiese hecho ese día, que tenía la orden de hacerlo-.

-¿orden?,- pregunto ella.

-ese día vi en tu mirada, miedo de estar ahí- ella lo miro con un poco de tristeza.

-todo el tiempo tengo miedo de estar ahí- inuyasha se acercó un poco más a ella.

-entonces el que estés con los kumo, ¿no es porque tú quieras estarlo?- pregunto ese joven desconocido para ella.

Como podría confiar en él, que tal si era una trampa de naraku? Pensó, y de inmediato supo que no podría ser así, él era el hijo del clan rival, en verdad quería ayudarla, como podría saberlo.

-¿Por qué quieres ayudarme? ¿Ni siquiera me conoces?- pregunto la joven

-tal vez tengas razón, pero ni yo sé porque quiero hacerlo- agacho la mirada, un poco –quizás sea solo por un simple recuerdo nada más, además, porque ahora sé que no estás ahí porque quieras estar-

Kagome lo miro pensando en que tal vez tenía razón y quería ayudarla, además ella anhelaba salir de ahí. Confiaría en el en ese apuesto joven de cabellos plateados.

-está bien, pero ahorita no puedo explicarte porque estoy ahí. Ya que tengo que entrar a cumplir mi horario-

-entonces, cuando tienes tiempo-

-espérame el viernes en el centro comercial, en un pequeño café que esta por la fuente-

-está bien te estaré esperando en ese lugar- y antes que se alejaran – por cierto mi nombre es inuyasha- ella lo miro con una sonrisa

-el mío es kagome- hizo una pequeña reverencia –adiós inuyasha no llegues tarde- y se marchó.

Inuyasha la vio marcharse con una pequeña sonrisa en su rostro.

0ooo-ooo00

Rin veía lo lindo y elegante que era ese gran salón, finos tapetes, mesas elegantes, todo muy fino, en el fondo sentía, tranquila porque lo único que tenía que hacer, es acompañar a los dichosos clientes, nada más, subieron unas escaleras que las conducía al segundo piso, al llegar kagura desapareció un momento, quedando sola, en verdad el lugar era muy bonito, pensó.

En ese momento se acercó kagura, con un joven albino de estatura normal, y con un buen físico.

-ella es rin, hakudoshi- le indico kagura.

El joven miro de arriba hacia abajo, recorriendo su cuerpo, poniendo especial énfasis en sus atributo, algo que incomodo a rin.

-me gusta, me gusta,- dijo con una voz que hizo estremecer a rin –empiezas hoy preciosa, kagura que te ponga al tanto de lo que se hace aquí, ah!- dijo dirigiéndose nuevamente a rin –eres virgen ¿verdad?- como si fuera una pregunta de lo más natural.

Rin solo asintió con la cabeza ruborizada, sin entender de porque tal pregunta.

-rin acompáñame, te mostrare los vestidores- dijo kagura tomándola de la mano.

Al llegar rin pudo ver a las demás chicas, concentradas en maquillarse, todas la veían de manera extraña, claro era nueva en el lugar, empezaba a sentirse incomoda.

-rin, ella es kagome- dijo kagura sacándola de sus pensamientos.

-mucho gusto mi nombre es rin- haciendo una pequeña reverencia.

-el gusto es mío rin- respondio al saludo.

-kagome, podrías mostrarle como vestir y todos los movimientos que hacemos en el trabajo- dijo kagura tomando su bolso y viéndose al espejo.

-¿acaso te vas kagura?- pregunto rin

-lo siento rin, tengo cosas que atender pero te quedas en buenas mano-

-no te preocupes kagura que yo le enseño todo- dijo kagome despidiéndose de ella.

-gracias kagome, adiós rin- dijo desapareciendo tras la puerta.

-a ver rin busquemos un lindo vestido para esta noche- dijo kagome animándola.

-si claro, gracias- fue lo único que dijo rin al caminar en medio de uno lindos vestidos.

00ooo-ooo00

Dos hombres de larga cabellera una platinada y la otra oscura, platicaban en un fino bar de la zona.

-y que supone que es eso tan importante que tenías que decirme, koga- pregunto una singular voz ronca.

Koga era parte del clan taisho, un demonio lobo, él y su esposa ayame, formaban parte de las filas de lo taisho.

Dentro del clan y de la empresa se hacían cargo de los asuntos legales, él y su esposa eran intermediarios de las negociaciones de estos individuos.

-como siempre de impaciente sesshomaru, relájate disfrutemos de la bebida.- comento koga, sabía que sesshomaru no era de esas personas que tomaba el tiempo libre de la mejor manera. Pero le encantaba molestarlo.

-no te hagas el gracioso, y habla de una vez, no cuento con tiempo para esas sendeces.-

-oh, palabra de oro de mi amigo perro- dijo levantado la copa.

-no se quien sea más imbécil si tu o el inepto de inuyasha,- dijo al momento de beber un poco.

-no me compares con ese pulgoso, no somos iguales, bueno, en fin, por lo que te cite es que en el viaje que me mando tu padre a Okinawa, para asuntos con el clan shouman; me di cuenta de una serie de cosas- dijo de manera seria.

-qué cosas, ¿no renovaron el contrato para la compra de nuestro armamento?-

-no les hable nada sobre el contrato…- no pudo terminar porque un enojado demonio lo interrumpió.

-se supone que para eso te mando mi padre, para renovar el maldito contrato-

-antes de hablarles, del contrato me di cuenta que varios de sus hombres, portaban armas con el símbolo de la araña-

-¿araña?, el miserable símbolo de los malditos kumo- dijo seriamente sesshomaru.

-así es, investigue un poco- dijo koga sirviendo más trago a su copa.

Sesshoamru lo observo un poco, pensando que tal vez el clan shouma, pensaba traicionarlos, este clan había surgido como otros clanes con el paso del tiempo, de los demonios fuertes que sobrevivieron, a la guerra feudal, que hubo entre demonios, clanes y humanos, este y otros clanes, estaban aliados con ellos en negociaciones, donde ganaban todos, en especial los taisho, ellos le suministraban las armas echas por su herrero totosai y el mejor medicamento creado por el viejo mioga y ginengi. El ya sospechaba que naraku pretendía ganarles terrenos y poder, quitándoles la alianza con esos clanes, sabía que él siempre jugaba sucio.

-pude escuchar una plática entre unos de sus soldados, sobre una posible alianza con los kumo- lo miro seriamente –como lo sospechabas, naraku pretende robarles terreno, y todo porque les ofrece fragmentos de una perla poderosa para hacerse más fuertes-

-maldito naraku- dijo quebrando la pequeña copa entre su mano.

-es mejor que calmes tu furia, eso no ayudara en nada- tratando de calmarlo y una pregunta cruzo en su mente, -¿tu sabes de esa perla?, tengo entendido que pertenecía a tu padre-

-no lo recuerdo, solo recuerdo que estaba bajo la protección de los poderes espirituales de esa mujer kikyo- como le desagradaba nombrarla.

-claro- dijo con asombro –de ahí vino la traición que les hizo, todos porque naraku quería esa perla-

-pero mi padre logro recuperarla, eso lo recuerdo, kaede lo dejo para el cuidado de unos hermanos con los mismo poderes de esa mujer-

-la pregunta es cómo llego esa perla de nuevo a las manos de ese maldito naraku- se miraron serios – todo esto es muy raro demonio –

-lo que quiero que hagas, es que te vayas con tu mujer, para Kioto, investiga, si el clan takeru piensa hacer lo mismo-

-y que hay del clan ouji-

-de ese me encargo después,- dijo poniéndose de pie, - naraku está equivocado, si piensa ganarnos terrenos, nadie es más poderoso que nosotros-

-pom!.. ah hablado el demonio sangriento- dijo koga haciendo una reverencia exagerada.

-déjate de estupideces y cumple con lo que te he ordenado lobo – dijo empezando a caminar hacia la salía con koga a su lado.

-o-

Y así fue al siguiente día koga y ayame partieron para Kioto a cumplir con lo ordenado por sesshomaru. Mientras que el e inuyasha cumplían con las demás tareas de la empresa. Era una semana llena de trabajo, por otro lado rin y kagome parecía hacerse más amigas cada día, rin había estado cumpliendo bien su trabajo no se negaba ganaba buenas propinas, por su trabajo con los clientes, además estas personas eran cordiales y amables, no trataban de sobrepasarse con ella, sin embargo no dejaba de pensar en sesshomaru ya había pasado más de una semana desde que lo vio por última vez. Al igual que kagome pensaba en inuyasha en su desconocido interés por ayudarla. Ese par de nuevas amigas, no se imaginaban que ambas pensaban en un par de hermanos, de cabellos plateados.

-o-

Había sido una semana extenuante, en la empresa, con el mando de sesshomaru, su estrés estaba al tope, pero ahora estaba relajado sentado cerca de una fuente esperando a kagome, quien venía caminando hacia él.

-hola inuyasha espero no haberme tardado demasiado- dijo kagome tomando asiento en la silla que le abría inuyasha.

-no te preocupes recién acabo de llegar-

-que bien, estaba preocupada por eso- le dedico una pequeña sonrisa.

Un mesero llego a tomarles la orden ambos pidieron un café y un pequeño postre.

-ahora, dime ¿Por qué quieres liberarte de los kumo?-

Pregunto directamente inuyasha.

-que directo, pero tienes razón, es mejor ir al grano de una vez-

Hicieron una pequeña pausa al llegar el mesero con la orden quien al marcharse continuo.

-estoy con los kumo, porque, es estar con ellos y vivir o es salirme y morir- dijo mientras tomaba un poco de café.

-entonces te tienen a la fuerza ¿Por qué?-

-asi es,- lo miro seria –te contare todo si prometes ayudarme a escapar de verdad-

-si estoy aquí es porque deseo ayudarte no seas tonta-

-bueno, hace años, cuando mi mama y mi tío eran unos niños, a mi abuelo y mi tía abuela les fue entregada una perla, la cual pusieron en un lugar sagrado, permaneciendo ahí por muchos años-

-tu abuelo y tía abuela, tenían poderes espirituales o algo así-

-así es pero los poderes de mi tía abuela eran más fuertes que los de mi abuelo,- dijo haciendo una pausa para dar un pequeño bocado a su postre.

-supongo que tu mama y tío heredaron esos poderes-

-supones mal, es extraño pero ningunos de los dos como ni mi hermano prima y yo los heredamos-

-entonces si tienes una familia, ¿Por qué no te ayudaron?-

Kagome agacho la mirada, triste.

-es porque me quede sin ella, y todo por causa de esa estúpida perla-

-no me digas que, ¿naraku?-

-sí,- dijo asintiendo – no sé cuál sea el valor de esa cosa, pero recuerdo que varios hombres de negro llegaban todos los días a la casa con el fin de que se le fuera entregada esa perla, pero mi abuelo y tía siempre se negaban a hacerlo, - hiso una pausa- pero una noche, recuerdo que era tenía apenas 10 años fue la más horrible de toda mi vida, llegaron los hombres con espadas y armas, uno de ellos hirió a mi abuelo de manera grabe, me asuste y fue entonces cuando mi tío nos tomó a mi prima hermano y a mí, para ponernos en un lugar seguro, cuando salíamos vimos como mi abuela caía al suelo con herida de arma en la cabeza y luego mi madre, mi hermano se soltó del agarre de mi tío y corrió hasta donde mi madre yo hice lo mismo, mi tío nos gritó pero no le hicimos caso, él se fue a dejar a mi prima a un lugar seguro, pero regreso por nosotros, pero mi hermano ya no estaba con vida, me defendió y me dijo que corriera hasta la esquina lo quise ayudar pero ya estaba herido, entonces corrí, pero me atraparon, pensé que me matarían pero naraku ordeno que no lo hicieran,- miro al cielo- trabaje en la mansión de los kumo hasta los 19 años y luego me mandaron para el kiakybara que administra hakudoshi, y así he estado todo este tiempo.- dijo volviendo a ver inuyasha que se encontraba con la miraba molesta.

-maldito naraku siempre juega cobardemente- dijo dando un golpe en la mesa –y esa niña tu prima, no supiste nada de ella-

-no, no sé qué paso con ella, a veces me siento culpable, si no hubiese regresado tal vez, mi tío no hubiera muerto y mi prima no estuviera desaparecida- dijo limpiando unas cuantas lagrimas que salían de sus ojos.

A inuyasha le dieron ganas de abrazarla, pero se contuvo, no podía caer de nuevo en esos sentimientos.

-no llores, aun si hubiese escapado, hubieran ido tras de el, así lo dicen las reglas, sin testigos- es precisamente por eso que quiero ayudarte para no matarte mañana.-

-¿matarme?- pregunto asustada

-mi padre dio la orden de acabar con el kiakybara de los kumo, en su dichosa inauguración y una de las reglas es no dejar testigos.-

-y como harás para que escape-

-eso ya lo tengo planeado, tu solo tienes que actuar rápido, cuando te lo diga- la contemplo por unos segundos –y tienes que actuar rápido porque el bastardo de mi hermano, es un demonio que no muestra compasión ante nadie-

Kagome se asustó por un momento, lo miro y en verdad era guapo, no creía que un joven tan apuesto fuera un yakuza asesino, pero empezaba a confiar en el sin saber porque.

-seguiré tus ordenes inuyasha, si estas con migo no tendré miedo- sin saber porque a inuyasha le agradaron esas palabras.

-es hora de que me vaya, gracias por todo inuyasha- dijo esto dándoles un beso en la mejilla –adiós- se despidió y fue.

Inuyasha estaba petrificado desde cuando no sentía esto, quizás nunca lo había sentido, esa cálida sensación, en su estómago, en su pecho, no lo había sentido ni siquiera con kikyo y empezaba a preocuparse por eso.

0ooooo-ooooo0

Había llegado el día de la inauguración, rin estaba preparándose para estar bella esa noche como se los habían ordenado a todas, tenía que estar todo bien según el joven kumo. Se puso un vestido color rojo, con un pequeño escote y con la espalda descubierta, era largo con un corte que mostraba una de sus piernas, bien definidas, soltó su cabello lacio azabache, puso un poco de maquillaje en su rostro. Agrego unos cuantos accesorios, y se dispuso a ponerse sus zapatos, eran tocones altos que había aprendido a manejar muy bien.

-wow! Te ves preciosa rin- dijo kagome que llegaba en ese momento junto con kagura.

-te ves bien querida, has aprendido a ponerte bella-

-gracias kagura, kagome, ustedes también se ven hermosas, como siempre-

-gracias rin, pero tú te robaras miradas hoy- dijo kagome guiñándole el ojo. A lo que rin se ruborizo.

-bueno las dejo chicas, o si no mi vuelo me dejara-

-¿te vas kagura?- pregunto kagome

-no estarás en la celebración de hoy- continuo rin.

-no, tengo asuntos que atender en Kioto-

-que mal que te vayas- dijo kagome

-sí, has sido una buena amiga, para mí, te agradezco por ayudarme – dijo rin al momento de darle un abrazo.

Kagome, miro a rin, no sabía cómo hacer para salvarle, había encontrado una buena amiga, en ella sentía que la conocía desde niña, era extraño.

-bueno, nos vemos, disfruten la noche, que será nueva para ustedes doncellas- dijo kagura sonriendo de manera malévola.

-que quieres decir con eso kagura- comento rin

-lo sabrás después querida, adiós- rin la vio salir de la habitación, pensando en lo último que dijo, kagome se acercó a ella.

-rin, ¿nunca me has dicho porque llegaste a trabajar en este lugar?- pregunto kagome

-pues, necesitaba el dinero, para mis estudios,- dijo dando la vuelta para verla –casi termino mi carrera, y no pienso atrasarla, por falta de ingresos-

-y ¿tu familia? ¿No recibes ayuda de ellos?-

-yo, no tengo familia, - dijo mirándola a los ojos – a mí me abandonaron, cuando era muy pequeña-

-lo siento, no quise ser imprudente, disculpa- dijo apena

-no te preocupes, eso ya es normal para mi- sonrió dulcemente

-yo, también me quede sin familia,- dijo tomándola de la mano – nos parecemos en eso rin-

-sí, sabes es extraño, pero desde que te conocí, me siento bien a tu lado, -dijo mirándola a los ojos – siento como si fueras mi hermana o algo así.-

-yo también rin, es extraño pero así es- dijo dándoles un abrazo, pensó en la posibilidad de llevarla con ella, no quería ver morir a rin, si inuyasha le decía que no le importaría y se la llevaría.

-rin te diré algo y pon mucha atención- estaba a punto de decirle su plan, cuando hakudoshi entro junto con entei, su fiel amigo y sirviente.

-espero estén preparadas todas, para esta noche- dijo hakudoshi, mientras veía a todas las mujeres – ahora salgan a hacer su trabajo, no quiero que estén platicando, las quiero complaciendo a los clientes- dijo mientras veía salir a todas las chicas –esta será una gran noche.

000oooo-ooooo000

Sesshomaru llegaba a su pent-house, a prepararse para esa noche, se despojó de sus vestiduras, y se dispuso a tomar una relajante ducha, el agua caía sobre su escultural y musculoso cuerpo, era fuerte, con una espalda ancha, donde estaba plasmado un gran esplendoroso y bien trabajado tatuaje de un perro blanco con ojos rojos y fauces feroces, se marcaba por toda la espalda. Al terminar su baño, pasó a ponerse un lujoso traje negro de última temporada, de uno de los famosos diseñadores.

Salió de su pent-house, oloroso y bien vestido, portando sus espadas, bakusaiga y tensaiga, con gran porte y elegancia al caminar, llego a su auto, donde lo esperaba, su fiel sirviente jaken.

-amo bonito, luce esplendoroso, como siempre, el mejor..-

-jaken, cállate sube al auto y deja de decir sendeces-

-si amo sesshomaru, hay que bonito-

Entraron al auto y se condujeron, hacia la casa de sango.

00oooo-oooo00

-sangito mi amo, te ves maravillosa- dijo miroku maravillado de su bella esposa.

-no exageres, me veo normal- dijo modestamente sango en verdad se veía hermosa, con ese vestido negro tubo, con pedrería fina, y un sutil corte en la pierna para poder tener un mejor movimiento a la hora del ataque en su otra pierna tenia escondida su arma.

-por eso eres mi esposa y la futura madre de mis hijos- dándole un tierno beso en los labios a su amada.

-dejen eso para el final, par de enamorados- dijo inuyasha quien entraba a la sala de estar de la casa de la pareja.

-inuyasha que apuesto te ves,- comento sango a inuyasha quien llevaba un traje similar al de sesshomaru, con la diferencia que el color de la camisa era diferente.

-hizo su mejor esfuerzo para vestirse, claro como será el héroe de su nueva novia, hasta se cepillo el cabello- comento un jovencito de cabellos color café, ojos verdes, que entraba en ese momento.

-calla tu bocota shippo, si no quieres que te golpee mocoso –

Shippo era el hijo de uno de los soldados demonio de inutaisho, tras morir, inutaisho se hiso cargo de él formándolo, y entrenándolo para ser digno del clan, estaba bajo el mando de inuyasha al igual que sango y miroku.

Tocaron el timbre en inuyasha mando al pobre shippo a que fuera a ver de quien se trataba, era jaken quien pasaba a recoger a sango, la cual salió de inmediato no pretendía hacer esperar a ese hombre que de lo que precisamente faltaba aparte de buen humor y amabilidad era de paciencia, dio un pequeño beso a su esposo y salió hasta el auto donde sesshomaru le abrió la puerta, no sin antes ver a su hermano.

-no quiero errores inuyasha- menciono este

-no es necesario que lo digas, no soy un cachorro- dijo molesto

-a veces actúas como si lo fueras- dijo al momento de entrar al auto inuyasha solo le dedico un fino saludo, con su dedo mientras, el cerraba la ventana del auto.

-ustedes se aman odiosamente- dijo shippo

-idiota – se limitó a decir mientras preparaba su espada –están listos, miroku tu entraras con migo, y tu shippo, nos esperaras, en el callejón trasero ahí hay una ventana donde tendrás que estar listo entendido.-

-claro yo siempre estoy listo y atento- contesto shippo

-bueno partamos mis estimados, a ver a todas esas hermosas señoritas- dijo miroku.

-como siempre de pervertido- dijo shippo moviendo la cabeza de un lado a otro-

Subieron al auto de inuyasha y se condujeron hacia su destino.

00oooo-ooo000

Sesshomaru salió del auto y tomo a sango de la mano para ayudarla a salir, como todo un caballero, esta al salir lo tomo del brazo y empezaron a subir las escaleras, para entrar al salón, era lujoso y muy grande pero jamás se compararía con los de su clan. El lugar estaba repleto de gente.

-sesshomaru- dijo hakudoshi llegando frente a él.

-hakudoshi- respondió el con voz fría.

-que hermosa señorita – dijo percatándose de la presencia de la joven mujer.

-mucho gusto mi nombre es sango-dijo haciendo un pequeña reverencia.

-lindo nombre para linda mujer- correspondió su reverencia, -oh!, y llego el otro taisho, que honor tener a los hijos del perro blanco aquí-

-como si tus palabras fueran sinceras, hakudoshi- comento inuyasha.

-con las nuevas reglas de hoy, podrás divertirte con la doble de tu amor traicionero- escupió venenosamente hakudoshi.

-maldito…- no alcanzo a terminar su frase porque sesshomaru intervino rápidamente

-inuyasha compórtate, y tu hakudoshi guarda tu comentarios venenosos hacia el- mostrando una mirada fría hacia el joven kumo.

-vaya, la hermandad se a echo presente, hasta me dan ganas de llorar- sonrió sínicamente – en fin, permítanme conducirlos hacia nuestra mejor mesa para ustedes.-

Caminaron hasta llegar, a la mesa, sentándose majestuosamente, mientras hakudoshi pedía que les sirvieran el mejor sake del bar, inuyasha buscaba con la mirada a kagome, hasta encontrarla, vio que estaba sentada con un joven empresario, se veía hermosa vestida así, y se molestó al verla servir trago a ese hombre, movió su cabeza de un lado a otro para tratar de apartar esos pensamientos.

Sesshomaru ignoraba los comentarios de hakudoshi, quería encontrar a la maldita de abi, pero tenía la sospecha que esa mujer ya no se encontraba en ese lugar, quería acabar con todo eso de una vez por todas, miro hacia todos lados hasta que una presencia llamo su atención, gruñendo en seguida, estaba ahí tan hermosa con ese vestido, regalándole esa sonrisa a ese hombre, volvió a gruñir, ¿Por qué estaba ahí? Precisamente esa noche en la que había llegado para matar a todos.

Hakudoshi y entei trataron, de seguir su mirada para encontrar a la persona que había llamado la atención, pero rápidamente había vuelto a mirar al frente mostrando nuevamente su frio e indiferente rostro.

-bueno, no los hago esperar más, jóvenes taisho y soldados de estos- dijo hakudoshi, dirigiendo sus pasos hacia el escenario, se paró frente a todos tomando el micrófono entre sus manos.

-buenas noches, estimados clientes, sean bienvenidos todos a esta que es su casa, que a partir de ahora, dará un cambio a petición de muchos clientes, el kiakybara kumo a partir de hoy pasara a ser un sekushii kyaba, - todos los presentes aplaudieron, en ese momento, -disfruten, disfruten!.. Que tienen bellas mujeres alrededor, y si gusta un ambiente más privado, contamos con nuevos salones privados al fondo-

Los clientes aplaudieron, entusiasmados, mientras rin abría los ojos asustada, - he escuchado bien- pensó y volvió a ver al hombre que estaba con ella, cuya mirada, había cambiado.

-ven aquí preciosa, he estado esperando besarte, desde que llegue aquí- dijo acercando su rostro a ella mientras que rin retrocedía, antes que el hombre la tocara hakudoshi la tomo del brazo y la saco de la mesa.

-disculpe, distinguido caballero, pero tengo aquí, otra chica, con más experiencia, usted sabe para atenderlo mejor como a usted le guste- dijo hakudoshi mientras se llevaba a rin a otra mesa –ahora entenderás al hijo del presidente del país, como se debe – dijo

Rin solo miraba atónita, como los clientes, besaban a las chicas su ojos se ponían llorosos, pensando en lo que pudiera ocurrirle.

-no puedes perder la calma rin- se dijo así misma, por lo que trato de controlarse.

-hakudoshi, aquí tienes a kagome- dijo entei quien se acercaba junto a la chica.

-perfecto- sonrió

-hakudoshi por favor deja ir a rin- suplico kagome.

-y porque tendría que hacerlo ella pertenece a este lugar-

-rin no llores, cálmate. Saldremos de esto- animo kagome a rin con sus palabras más serena posible.

Caminaron hacia una mesa donde kagome reconoció de quien era,.

-para que veas que estamos en son de paz inuyasha te traigo a esta doncella para que revivas viejos recuerdos- inuyasha enfureció ante lo dicho por hakudoshi.

Mientras rin estaba asustada percatándose en seguida de la presencia de sesshomaru, no pudo más su lagrimas que trataba de controlar, ahora salían de sus ojos, por la vergüenza que estaba sintiendo, sentía las mejillas arder de la humillación que estaba pasando y nada menos que delante de quien la miraba fijamente, pero de manera fría, e implacable, como si no la conociera.

-tu rin, atenderás al señor- dijo el joven kumo sacándola de sus pensamientos, sesshomaru solo vio que la llevo a dos mesas de la que él estaba. –atiéndelo bien o no vivirás para contarlo- susurro amenazantemente al oído de rin sentándola bruscamente al lado del hombre, sesshomaru escucho claramente esa amenaza u su sangre hirvió de cólera, estaba tentado a mandar todo al diablo, y sacarla de ahí.

El hombre se acercó de manera bruca hacia rin tratando de besarla y tocando su cuerpo, se asustó pero no permitiría eso, actuando por instinto lo golpeo en la cara, mientras que todos observaron la acción de la joven, el hombre la tomo bruscamente de la mano pero fue kagome quien intervino esta vez ganándose un golpe de la chica.

Hakudosho llego de inmediato tomando del brazo a kagome

-suéltala idiota, yo fue la que provoco esto- dijo rin defendiendo a su amiga.

Inuyasha quien ya tenía a la mano a tesseiga, estaba furioso al ver a kagome en tal posición. Sesshomaru quien observaba estuvo a punto de intervenir cuando el hombre tocaba a rin de esa manera estaba endemoniadamente furioso, mientras sango miroku y jaken , estaban listos sabían que en cualquier momento la pelea estallaría.

-par de zorras, les ordene cumplir su trabajo, en especial a ti – dijo hakudoshi a rin a quien tomaba del cuello en ese momento.

Rin le dio una fuerte patada en su costado, soltándola inmediatamente.

-maldita- dijo sacando su espada, listo para asesinarla, quien lo único que hiso fue cerras sus ojos.

Escucho como otra espada chocaba con esta y abrió los ojos, se sorprendió al ver una larga cabellera plateada delante de ella.

-sesshomaru- mención ella sorprendida de nuevo el acaso no estaba enojado con ella, como para que la defendiera de nuevo.

Todos se sorprendieron al ver como sesshomaru intervino para proteger a una humana. En especial inuyasha quien sabía los pensamientos de este hacia los humanos.

-ummm,,, estas siguiendo los pasos de tu estúpido padre y hermano- dijo hakudoshi burlándose de este.

-eso a ti no te importa- dijo dándole un certero ataque a hakudoshi quien lo esquivo, los dos habían empezado a pelear atacándose el uno al otro.

-entei mata a esas perras ahora mismo- ordeno su joven amo, mientras se limpiaba la sangre que caía de su boca.

-entendido- pero antes que este tocara un solo cabello de las chicas, inuyasha lo golpeo con sus garras fuertemente haciéndolo volar.

-kagome estas bien- dijo tomándola para salir de ahí

-espera, no puedo dejarla, es mi amiga-

-lo siento pero no puedo arriesgarme-

-kagome, no te preocupes por mí- dijo rin al ver a su preocupada amiga.

-inuysha, sácala de aquí a ella también- dijo sesshomaru quien llegaba donde ellos estaban.

-¿Qué dices? ¿Tú me dices eso a mí?-

-me escuchaste bien, aprovecha este alboroto hakudoshi ha llamado a sus hombres-

-tu sabes lo que mi padre dirá de esto-

-no te hasgas el imbécil con migo, desde antes pensabas en ayudar a esta mujer,- hiso una pausa y miro a rin – ahora te ordeno que la saques a ella también- volvió su mirada a su hermano –por mi padre no te preocupes no le diré nada, esto queda entre nosotros-

-está bien, si no vas a acusarme te ayudare, bastardo pero dime ¿de dónde la conoces?- pregunto el menor

-eso a ti no te importa-

-disculpen que los interrumpa pero podrían ayudarnos,- dijo sango posicionándose para pelear ante los hombres de los kumo.

-as lo que te digo inuyasha,- volvió su mirada hacia sus rivales – sango ataca a los humanos, miroku tu acaba con los demonios junto con inuyasha cuando regrese, jaken acaba con los testigos incendia cada rincón de este asqueroso lugar ordeno.

Rin solo resivio una fría mirada de el – sesshomaru…- se quedo a mitad de la frase por la fría vos de este yakuza endemoniado.

-lárgate, ahora- las lágrimas salieron de sus ojos y kagome la tomo de la mano para salir del lugar, inuyasha abrió la ventana y las ayudo a salir.

-no se supone que solo era una- pregunto el joven kitsune

-no hagas preguntas y sigue con el plan-

-está bien, por aquí señoritas- los tres corrieron hacia el auto y se marcharon de ahí.

Mientras inuyasha se unió a la pelea donde sesshomaru peleaba a muerte contra hakudoshi, inuyasha peleaba contra entei quien estaba a punto de herir por la espalda a sesshomaru, sango ya había acabado con la vida de los soldados humanos ayudando a su esposo miroku a exterminar a los demonios de este clan, jaken había asesinado a todos los testigos posibles, mientras empezaba a incendiar el lugar, las llamas empezaban a cubrir el lugar.

El auto donde rin y kagome escapaban se alejaba del lugar, rin veía a lo lejos el fuego consumiendo el lugar, tenía miedo de que algo le pasara, pero tenía más miedo de que no volviera a verla como antes, acaso se había enamorado de él, no lo sabía pero de lo que si estaba segura es que amaba esa mirada, esos ojos ámbar, esos ojos del demonio más temido, que ahora peleaba, en ese lugar envuelto en llamas.

-sesshomaru, vuelve pronto- dijo con todas las fuerzas de su corazón, con la esperanza que él las escuchara.

-o-

Hola de nuevo aquí les traigo un nuevo cap, creo que me excedí me salió un poco larguito pero igual.. Espero que les guste.

Agradecimientos especiales a Jezabel por esta pendiente de cada capítulo. Y si te fijas sii se metió a la boca del lobo, y si sessh se puso furioso.

Espero que inutaisho no se ponga furioso por lo que an echo sus hijos,,, xD

Gracias espero les guste y recuerden leer siempre que eso hace grandes mentes, sigan viendo anime que esta temporada de julio vienen varios estrenos que uuufff están emocionantes. Pendientes para el prox cap vengo luego adiosito…..