Inuyasha es propiedad de Rumiko Takahashi, fic sólo con el fin de entretención.

Cap. 4.

El sábado Kagome y Sango estaban en la casa de la segunda, veían televisión y hablaban sus cosas, Kagome acababa de contarle sobre su visita a la casa de Inuyasha.

-¿entonces está forrado en dinero?- preguntó Sango impresionada.

-por lo visto sí, si hubieras visto la biblioteca, parecía sacada de la película la Bella y la Bestia.

-en sí es impresionante que tenga una biblioteca.

-me pregunto por qué no va a una escuela privada.

-quién sabe- contestó Sango.

-¡pero lo que no puedo creer es que te insultara y tú tan campante vas a volver a verlo!

-olvídalo, sólo estaba jugando.

-¿tú crees?

-sí, o si no ¿para qué me hubiera incitado a que yo lo insultara también?

-sí, pero… No sé, cualquier otra cosa rara, por muy pequeña que sea, por favor aléjate de él.

-sí, mamá- respondió Kagome con burla.

Se quedaron en silencio un momento, sólo mirando el programa de concursos en la T.V.

-¿y has sabido algo de Bankotsu?-preguntó Sango cambiado de tema.

-no, lo que es un alivio, no quiero volver a saber de él- respondió Kagome con el entrecejo fruncido.

-igual es extraño, no creo que se quede tranquilo con un rechazo y una paliza.

-¿piensas que podría tomar venganza?

-yo creo, estamos hablando de alguien con un autoestima enorme.

-sí, pero… no lo sé, no lo creo, yo no era tan importante como para hacer algo así.

-Kag, ese tipo casi te golpea sólo porque no quisiste ir un bar ¿no te has puesto a pensar qué hubiera pasado si te hubiera intentado golpear a solas y no habría un Inuyasha Taisho u otro que te defendiera?

Kagome sí lo había pensado, la historia hubiera sido totalmente distinta, pero ella no era de las que se quedaban calladas, ella no se dejaría someter… ¿o no?

-en fin, eso no pasó, no quiero volver a saber de él ni de sus estúpidos amigos, ayudaré a Taisho estas 3 semanas y me olvidaré de que esto ocurrió. Haré borrón y cuenta nueva.

-supongo que es lo mejor… de todos modos ten cuidado por favor.

-no te preocupes- dijo Kagome con una sonrisa de entusiasmo.

•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•

La semana pasó rápidamente, pero ocurrió algo que desconcertó a Kagome: comenzaron a correr rumores de ella, Inuyasha y Bankotsu. Según algunos de sus compañeros ella engañaba a Bankotsu con Inuyasha, por eso el pelinegro se alteró e Inuyasha se metió. Lo consideraba inaudito, sabía que estos rumores los comenzaron esas chicas que admiraban al líder de los shichinintai y envidiaban a Kagome por salir con él, pero lo que le sorprendía era que esas tipas justificaban con eso el comportamiento de Bankotsu, esas tipas estaban locas ¿quién en su sano juicio justifica un intento de agresión?

-no lo puedo creer- comentó Sango al escuchar lo contado por Yuka.

-sí, cuando escuchamos a la arpía de Yura Sakasagami decirlo en el baño a sus amigas quisimos decírtelo de inmediato- dijo Eri dirigiéndose a Kagome.

-gracias chicas, no saben cuanto aprecio que me contaran esto- dijo Kagome.

-no te preocupes, para eso están las amigas- contestó Ayumi.

-creo que lo mejor es que te mantengas alejada de ellas, no vaya a ser que intenten algo contra ti- sugirió Yuka.

-nah, esas son pura boca, más que destilar veneno por sus lenguas no arán- dijo Kagome.

-espero que tengas razón- dijo Sango.

Kagome se encogió de hombros, para ella el problema con Bankotsu estaba más que solucionado, no agrandará los rumores sólo para agradar oídos chismosos, ella no era de ése tipo.

•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•

El día jueves Kagome se dirigió a la consulta de la doctora Midoriko Naohi, aún no se sentía cómoda con la idea de visitar una psicóloga, pero creía que era necesario.

-buen día, Kagome- saludó Midoriko.

-buen día, señora Naohi- contestó Kagome.

-¿cómo te has sentido?

-bien- dijo Kagome encogiéndose de hombros.

-¿Hay alguna novedad ya que te haya pasado esta semana?- preguntó la psicóloga.

-no realmente, bueno… El viernes visité a Taisho- respondió Kagome.

-¿el chico que golpeó a Onuki? ¿Y a qué fuiste a visitarlo?

-a agradecerle supongo, bueno, el me ayudó ¿no?

-comprendo ¿y cómo te fue?- Kagome vio como Midoriko anotó algunas cosas en el informe.

-bien, sí, bien, aunque fue algo extraño.

-¿extraño en qué sentido?

-pues, él no parece muy sociable que digamos.

-¿te hizo algo?

-¡no, no! sólo que me pareció algo tosco para hablar.

-entiendo, hablando de él ¿cómo te sientes con respecto a su ayuda?

-¿Taisho? Pues… Eh… Agradecimiento, si no fuera por él….- titubeó.

-sientes que si no hubiera sido por él estarías en una situación peor- adivinó Midoriko.

-¡sí! es eso, si no fuese por él quién sabe.. por eso quiero ayudarlo a pesar de su forma de ser tan tosca.

-cambiando de tema ¿has tenido algún problema con Onuki?

-no, no he sabido nada de él desde el incidente.

-¿eso es un alivio o motivo de preocupación?

Kagome lo meditó un momento.

-según mi amiga Sango debería preocuparme, que no es normal que él no haga nada.

Midoriko notó que Kagome no contestó la pregunta directamente.

-¿y tú crees lo mismo?

-no... no lo sé realmente, pero quiero pensar que no hará nada.

Era fácil decir a Sango, a otras personas o incluso a sí misma que estaba aliviada por no saber nada de Bankotsu pero por algún motivo no podía decir lo mismo a Midoriko ¿será algo de los psicólogos que no puedes mentirles?

-quieres creer eso, pero sabes que su ausencia no es normal.

-sí… Según Sango tiene el autoestima demasiado grande como para quedarse tranquilo.

-más bien al contrario, las personas que utilizan la fuerza para retener a otros a su lado suelen tener graves problemas de autoestima baja, apenas ven que esa persona especial para ellos se aleja un poco o no actúa de acuerdo a su expectativa recurren a la manipulación y la agresión, porque no son capaces de mediar con la frustración ni de mantener relaciones interpersonales sanas por sus miedos a no poder controlar la situación, tienen miedo de la opinión de esa otra persona.

Kagome meditó un poco, no podía imaginar a Bankotsu con problemas de autoestima, siempre seguro de sí mismo, líder innato…

-no creo que sea el caso, ni siquiera creo haber sido especial para Bankotsu y menos que él tenga ese problema con la personalidad tan avasalladora que tiene.

-cuando uno piensa en alguien con problemas de autoestima se imagina a alguien muy tímido ¿verdad?- preguntó Midoriko, Kagome asintió con la cabeza- si bien es el tipo más común de baja autoestima también están los que tienen una baja autoestima agresiva, que en pocas palabras sienten la necesidad de subyugar a otros para sentirse bien consigo mismo.

-nunca imaginé a Bankotsu así.

-¿y qué hay de ti? ¿Lo has buscado tú a él?

-no, no quiero saber de él.

-¿qué sientes cuando piensas en él?

-no lo sé, sólo… No quiero seguir pensando en él, quiero hacer como si nunca hubiera existido en mi vida, jamás haber aceptado salir con él.

-ese es un rechazo muy grande ¿cómo fue que comenzaste a salir con Onuki?- preguntó Midoriko después de anotar algo en el informe.

-una compañera hizo una fiesta de cumpleaños en la que invitó prácticamente toda la preparatoria, allí él me invitó a bailar, acepté por cortesía, como éramos de distintos salones lo conocía sólo por los rumores que siempre corrían alrededor de él, en fin, terminé pasándola bien con él, bailamos y conversamos casi toda la fiesta, al lunes de la semana siguiente me interceptó a la salida de la escuela y me invitó un helado, era amable conmigo, a nuestra tercera cita me dijo que yo le gustaba y si quería ser su novia.

-¿cuándo comenzaste a sentirte incómoda en la relación?

Kagome meditó un momento.

-el primer mes fue todo color rosa, pero un día tuvimos una cita al cine, él compró las entradas por internet, pero no de la película que habíamos acordado, al decirle que si no quería verla me lo hubiera dicho y que la película que había elegido no me gustaba se rió y me dijo que mi única función era sonreír bonita.

-¿y qué hiciste?

-me enojé y me fui, me llamó y me mandó mensajes por horas, al final lo perdoné, era una tontería después de todo.

-bueno, dejaremos la conversación hasta aquí por hoy- dijo la psicóloga anotando las últimas cosas- para la próxima semana quiero que pienses sobre las cosas buenas y malas que percibiste en Onuki.

-¿como una lista de pros y contras?

-exacto. Hasta la próxima semana, señorita Higurashi.

-hasta la próxima, señora Naohi.

•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•

El viernes había llegado, por lo que Kagome ya tenía preparados los apuntes y una bolsa con dulces árabes, con una sonrisa se despidió de sus amigas y partió a la casa de Inuyasha.

Cuando llegaba a la parada del autobús sintió que alguien la agarraba del brazo derecho, al girarse se sorprendió de ver a Bankotsu.

-hola, Kag.

-¿Bankotsu?

-¡que bien, recuerdas a tu novio!- dijo él con ironía.

-¡suéltame, yo ya no soy nada tuyo!- gritó Kagome tratando de que la soltara, un miedo repentino se apoderó de ella haciendo que su estómago se encogiera.

-yo no recuerdo haber terminado contigo así que sigues siendo mi novia hasta que me dé la puta gana- dijo Bankotsu apretando el agarre y acercándola a él.

Kagome recién allí se dio cuenta del yeso que cubría el brazo de Bankotsu, sorprendiéndose, no esperaba que la golpiza fuera tan dura.

-¡suéltame te digo!- gritó Kagome, era inútil, entre más tiraba ella más la apretaba él, sentía que le quebraría el brazo en cualquier momento.

-deberías estar feliz, te llevaré al Wcdonals ¿no por eso te enojaste? Por que no te lleve al estúpido restaurante, bien, te llevaré para que te calles la puta boca y no hagas escenitas estupidas.

-¡no quiero ir a ninguna parte contigo!- seguía forcejeando Kagome, miraba a todas partes y las únicas personas en el paradero hacían como si no pasara nada y trataban de no mirarlos, los ojos de la chica se estaban nublando por las lágrimas, pero se negaba a soltarlas, no delante de Bankotsu.

-¡callate!

A rastras la llevó calle abajo, en la esquina había un restaurante, entró sin importarle la mirada de la gente, se dirigió a la caja.

-buenas tardes, 2 promos 5 por favor, para servir- pidió Bankotsu con todo el cinismo del mundo, el empleado lo miró perplejo y por un segundo no supo qué hacer, pero finalmente decidió atenderlos.

-enseguida estará su orden, señor, que disfrute su comida- dijo el empleado todo nervioso.

Demoraron unos 10 minutos en traer su comida, 10 minutos que se volvieron tortura para Kagome. Cuando finalmente fueron servidos la obligó a sentarse en una de las mesas más apartadas del lugar.

-por favor, Bankotsu, para con esto- pidió Kagome mirándolo seriamente.

-de qué te quejas, estoy siendo bueno contigo ¿no? Te estoy reponiendo la salida que olvide para que dejes de hacer berrinches.

-sabes que no estoy hablando de eso- apretó los dientes- no hay necesidad de que te hagas el macho herido, sé que sólo querías una chica que te siguiera como perro faldero y te dijera a todo "sí" sin cuestionar nada como lo hacen tus amigos, pero yo no sirvo para eso, Bankotsu- recordó lo dicho por la psicóloga, pero no lo podía acusar de autoestima baja en su cara, eso sería peor, tal vaz esta vez sí la golpearía.

-¿qué sabes tú de lo que yo quiero? Si quisiera tendría a la mujer que quiera, siéntete afortunada.

-no, no me siento afortunada, tú no me quieres y yo no te quiero a ti ¿para qué seguir con esto? ¿por qué quieres seguir haciéndonos daño?- preguntó kagome intentando que es sus nervios no la traicionaran.

Bankotsu la miró serio, apretando los puños.

Ninguno de los 2 ha probado la comida.

-por que eres mía.

-¡por favor! ¿De qué libro rosa sacaste eso?- gritó Kagome con hastío.

-¿te estas burlando de mí? Te está saliendo caro esto, Kagome, no toleraré que me sigas humillando de este modo ¿macho herido dijiste? Bien, no me importa, tú y el imbécil de Taisho la pagarán y tú seguirás siendo mi novia hasta cuando se me dé la gana, hasta cuando me ruegues que no me aleje de ti, porque lo harás.

Se levantó de su asiento y le agarró la mandíbula con fuerza.

-le dices a alguien de esto y estás muerta.

Y sin más salió del local.

Kagome aguantó las ganas de llorar, como autómata salió también del restaurante, se dirigió a la parada del autobús y se quedó allí esperando, dentro de su cabeza había un torbellino que no la dejaban pensar, era como tener un montón de ideas y a la vez nada. Del mismo modo se subió al autobús. Al llegar al paradero que la llevaba al hogar de Inuyasha recién se dio cuenta de lo que hacía.

•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•

Inuyasha estaba preocupado, hace más de una hora que Kagome le había enviado un mensaje diciendo que iba en camino, intentó llamarla pero aparecía el buzón de voz, cuando iba a hacer la segunda llamada la vio caminando hacia él, apenas la vio se dio cuenta que algo malo había pasado, su forma de caminar y su mirada perdida se lo decía.

-¿Higurashi?- preguntó sin saber cómo actuar.

-Taisho…

Estar frente a él hizo que algo se soltara dentro de ella, las lágrimas que antes impidió que bajaran por sus mejillas ahora corrían a raudales.

Inuyasha hizo lo único que pasó por su cabeza y que Kagome más necesitaba en ese momento: abrazarla.

•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•.•

Gracias por leer y por sus lindos comentarios, favoritos y follows 3