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¡Hola a todos! ¡Hemos llegado al capítulo 4! Pff, me tomó casi 1 semana escribir este fragmento aun teniendo ya la idea sobre la que iba a tratar (realmente tengo ya pensados por lo menos los siguientes 2 después de este), pero es solo que tuve un bajón de inspiración aunado al hecho de que me ocupé con otras cosas. Sin embargo me decidí terminar de escribir esto de una vez por todas y ¡aquí estamos! Y vaya si me decidí, puesto que este capítulo es mucho más largo que los anteriores. ¡Espero que les guste!

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CAPITULO 4 - ¿IS THIS THE REAL LIFE?

Iori descansaba cómodamente sobre el sofá individual de su sala, descansando los pies sobre la mesa. Por la televisión pasaba un programa rarísimo de concursos donde los participantes debían cantar canciones de karaoke mientras se enfrentaban a cosas absurdas y humillantes como insectos en el cuerpo o soportar que les lanzaran comida en la cara. La verdad no le interesaba en lo más mínimo el programa sino era más bien una excusa para hallarse tumbado en el sofá. Sus dedos se movían hábilmente sobre las cuerdas de su bajo nuevo, ya que después de la pelea con el estúpido clon de Kusanagi se había el anterior había quedado reducido a nada.

Sahori relataba por tercera o cuarta vez los acontecimientos de las últimas 3 semanas con su amiga Vanessa: El día en el que pasaron la tarde jugando videojuegos y por la noche vieron películas, otro día que fueron al cine juntas, cuando la invitó a su casa a cocinar y otro día que la había llevado a una pequeña feria al otro lado del a ciudad junto a Kula y K'. Por mucho que le molestaba el incesante parloteo de su hermana, por más que se preocupara de sus numerosas salidas y por más que estuviera rodeada de lo que el categorizaba como "personas indeseables", también estaba contento de ver que su hermana disfrutaba mucho el mantenerse ocupada y convivir con gente que no fuera él mismo.

Las palabras de Sahori cesaron cuando entró a una de las habitaciones. A veces se preguntaba ¿Que querrían obtener de su hermana? ¿Sería acaso algún tipo de plan elaborado para llegar a él u obtener información de él? No es que fuera muy importante tampoco: Él se aseguraría de acabar con el primero que intentara algún truco sucio. Iori gruño un poco mientras se acomodaba mejor y buscaba descansar el bajo en su pecho de manera que no rozara con la herida que casi había terminado de sanar en su pecho.

Un anunció captó la atención de Iori de pronto. Un programa importado de Estados Unidos donde mostraban la travesía de 3 chicas jóvenes durante el conocido "Summer Break". Durante los siguientes 45 segundos, Iori no pudo apartar la vista de la televisión donde desfilaban un sinfín de paisajes distintos, todos llenos de bellas mujeres en bikini bebiendo, bailando y haciendo de todo con tal de quedar frente a la cámara. Cuando el anuncio finalizó, el pelirrojo parpadeó. "Necesito una mujer" pensó, entretenido con tantas cosas como su participación en el torneo, los entrenamientos, los ensayos con su banda y otras distracciones varias, hacía tiempo desde la última vez que había podido tener intimidad con una fémina a pesar de que era uno de sus juegos favoritos.

Iori era un hombre bastante atractivo, sus entrenamientos le hacían tener un cuerpo atlético y musculoso que le permitían tener ventaja sobre la mayoría de los hombres promedio (aunque no era una gran ventaja en una ciudad tan plagada de peleadores), su gusto por la música era otra de sus herramientas claves para la conquista ya que a muchas mujeres les encantaba verlo interpretar sus canciones y finalmente estaba su reputación de chico malo que derretía a más de una. La verdad es que no era difícil para el conseguir una conquista, un poco de insistencia, carisma y una que otra sonrisa era suficiente para lograr su cometido y encamar a la mujer que él quisiera...

* TOC TOC *

Iori se levantó del sofá con el bajo en la mano aun regodeándose de sus dotes de casanova. Abrió la puerta sin pensarlo demasiado y pronto se encontró de frente con Vanessa quien lo observaba con cara de sorpresa. Iori también se sorprendió al verla, pero su cara pronto dejó escapar una mueca por lo descabellado del pensamiento que acababa de pasar por su cabeza: Tal vez ya había encontrado a su siguiente "victima".

— Pasa — Dijo Iori con calma.

Vanessa puso cara seria mientras se abría paso por la sala para tomar asiento en uno de los sillones. Iori la observó sin que ella se diera cuenta, llevaba un bonito vestido de color azul y unos zapatos de tacón alto que combinaban con él. Llevaba también unos aretes que colgaban y se destacaban bien gracias a su cabello corto. Era curioso verla en un atuendo que no fueran pantalones. Iori pensó que se veía fabulosa, aunque probablemente se debía a las ganas de sexo que tenía.

— ¿Quieres algo de beber? — La voz de Iori resultaba extraña, casi incomprensible para Vanessa quien no se había acostumbrado todavía a escucharlo hablar.

— Una cerveza estaría bien, gracias — Dijo intentando imitar el tono neutral del pelirrojo.

"Vaya, por lo menos no es ninguna mojigata. Eso es un punto a su favor." pensó Iori al escuchar la petición. Mientras caminaba meditó un poco más su plan. A pesar de sus numerosos amoríos y de los rumores que corrían por la ciudad, Iori jamás se había involucrado con ninguna mujer que compitiera en los torneos. Más que nada era por decisión propia, pues no quería que alguna de sus oponentes tuviera alguna manera de utilizar ese recurso en su contra.

Iori regresó a la sala con dos latas y le entregó una a Vanessa sin decir una sola palabra. Ella tampoco contestó. El siguió observándola cuando ella no estaba mirando aun debatiendo la opción de agregarla a su lista de conquistas. Iori estaba seguro de que eso sería una mala idea, pero no podía evitar sentirse tentado; La chica no era para nada fea. Al contrario, era bastante bonita y en forma, podía ver unos fuertes músculos en sus brazos y piernas. Las mujeres con quien había estado aunque todas contaban con una belleza excepcional carecían de estas características, ya que la mayoría eran chicas promedio. También era verdad que una vez que una idea se metía en la mente de Iori, era muy difícil hacerla salir.

Al cabo de 15 minutos de silencio sepulcral, Sahori salió corriendo de su habitación vestida con una falda y una blusa morada. Dio un gritito de alegría al ver a Vanessa.

— ¡Ah! ¡Te dije que ese vestido te sentaría muy bien! —Dijo mirándola de arriba a abajo — Es hora de irnos, le he dicho a Iori que nos lleve —

— ¿Llevarlas a dónde? —Preguntó Iori poniéndose de pie.

— ¡Al karaoke! Hay un sitio muy popular como a 20 minutos de aquí —Sahori se volvió a su hermano — ¡Por favor, por favor llévanos! No queremos conducir —

Iori no respondió a la pregunta, simplemente se dirigió a la puerta con las llaves en la mano. Ya lo había decidido, haría de Vanessa su siguiente "victima". Cuando llegaron al auto, Sahori abrió rápidamente la puerta delantera del pasajero y se apresuró a sentarse. Por otro lado, Iori abrió una de las puertas traseras para Vanessa quien lo miró atónita y después se subió al asiento del conductor para comenzar el trayecto.

Vanessa no pudo articular palabra. ¡¿Qué era lo que estaba ocurriendo?! Primero Iori le había recibido con una sonrisa, luego le había ofrecido algo de beber y después le había abierto la puerta del automóvil. ¿Acaso se había vuelto loco? Tal vez estaba teniendo un buen día o tal vez ella no se había dado el suficiente tiempo como para conocerlo mejor. Un pensamiento travieso recorrió la mente de Vanessa. ¿A Iori le gustaba? No, no puede ser. ¡Jajajaja, era una locura pensarlo! Para cuando Vanessa dejó sus pensamientos tranquilos y volvió a la realidad, ya se habían detenido.

— Gracias por traernos, Iori —Dijo Sahori preparándose para salir del vehículo.

— Creo iré con ustedes… —Dijo el pelirrojo sin voltearlas a ver.

— ¿¡Que!? —Sahori no sabía que decir.

Volteó a ver a Vanessa quien también había escuchado a Iori, pero esta tampoco supo que decir sino que se encogió de hombros.

— ¿Estás seguro? — La voz de Sahori destilaba confusión.

— ¿No quieren que vaya con ustedes? —Esta vez Iori se giró para ver a las dos pelirrojas con una mirada acusadora, lo cual puso a ambas de nervios.

— C-Claro que si… —Contestó Sahori.

Una vez que todos se bajaron del automóvil, caminaron lentamente al lugar. Ya había caído la noche y había bastante gente rodeando al lugar, que también fungía como un bar/restaurante. Una vez que entraron, pidieron una cabina privada donde los 3 pudieran sentarse tranquilamente. Caminaron por un largo pasillo hasta llegar a la que les habían asignado. La cabina tenía un toque bastante moderno con una sala pequeña de 3 sillones, paredes que aislaban el sonido decoradas con algunos vinilos falsos de artistas conocidos, una televisión de buen tamaño y algunos micrófonos regados en una mesa de centro. Entre la TV y la sala, un pequeño escenario.

Al ver que las dos chicas estaban un poco avergonzadas por su presencia, Iori decidió que tendría que ser el quien pusiera las condiciones propicias para que se relajaran y el pudiera lograr su cometido. Enseguida trajo algunas cervezas y se preparó para cantar las primeras 4 canciones de la noche las cuales a pesar de que Sahori y Vanessa no conocían, resultaron en muchas risas ya que eran canciones un tanto anticuadas y que poco tenían que ver con el Iori serio que todo el mundo conocía.

Iori se lucía confiado en sus habilidades como cantante: Su voz era ronca, grave y carecía mucho de la habilidad para alcanzar tonos muy altos, pero su oído musical le ayudaba bastante para nunca perder el ritmo y dar un buen espectáculo, incluso aunque era mejor músico que cantante. Tampoco le daba vergüenza, puesto que ya había tocado para mucha más gente con anterioridad. Todo parecía estar a su favor.

"Es bastante extraño que Iori se haya decidido a salir con nosotras" pensó Vanessa. Ahora sí que estaba convencida de que hoy era un día especial para el cuándo la tercera canción está finalizando, Sahori y Vanessa ya habían bebido un poco más y se habían relajado bastante. Una vez terminada la canción, Iori recibió muchos aplausos por parte de ambas chicas que se reían. Sahori, quien era la menos intolerante al alcohol, se apresuró a hacerle el relevo a su hermano con una canción más actual y con un sonido más pop.

— Muy bonita actuación, Yagami —Dijo Vanessa ofreciéndole una cerveza a Iori — De verdad creo que te mereces el premio a Artista revelación del año —

— Puedes llamarme Iori —Dijo para sorpresa de Vanessa, dirigiéndole una mirada fija mientras le daba un largo trago a la cerveza para refrescar su garganta.

Vanessa se sonrojó ligeramente, pero luchó por ocultarlo lo mejor que pudo.

— ¿Y a que debemos el honor? —Preguntó ella sin despegarle la mirada.

— Bueno, ¿Supongo que ya no intentaras matarme de nuevo o sí? —

— No creo que a tu hermana le guste mucho esa idea —Vanessa se giró a mirar a su amiga que se mecía de lado a lado sin despegar los ojos de la pantalla, de verdad parecía estar pasando un muy buen rato sobre todo sabiendo que su hermano había venido a acompañarla y…

— Tu sí que me gustas — Dijo Iori con franqueza dándole otro trago a su cerveza mientras se relajaba un poco en el sofá para ver con más detenimiento la interpretación de su hermana. Todo era parte de su plan, aunque sus palabras no eran mentira sabía que ser directo era una técnica que le funcionaba siempre.

"¿Is this the real life?" una canción sonaba de fondo mientras la pelirroja se encontraba sumida en sus pensamientos. No hubo manera humanamente posible de que Vanessa pudiera evitar que sus mejillas se pusieran rojas como dos tomates. ¿Sería acaso la cerveza? ¿Se lo había imaginado todo? ¿Esto estaba pasando realmente? ¿Qué estaba pasando con el sanguinario, frio y despiadado Iori Yagami? Esta vez los aplausos del pelirrojo la sacaron de su meditación, Sahori había concluido la canción y se acercó a la mesa a darle un trago a su bebida.

— Esto es muy divertido pero, creo que tendrán que disculparme un momento. Voy al aseo —Sahori salió de la cabina balanceándose un poco, parecía ser que las cervezas ya comenzaban a hacerle bastante efecto.

El pasillo le pareció un poco más largo que antes… y quizá un poco más torcido, razón por la cual se apoyó con una mano en la pared para ir avanzando lo más cerca a línea recta que podía. No estaba acostumbrada a beber y tampoco a salir mucho, pero le encantaba poder hacerlo con su nueva amiga y mejor aún, con su hermano que parecía haber adquirido también interés en salir. Nada podía hacerla más feliz ya que era muy difícil que Iori pasara tiempo junto a ella.

Dobló la esquina para encontrarse con el restaurante/bar que también se encontraba en el establecimiento. El lugar estaba a reventar, mucha gente riendo, comiendo, disfrutando de la noche y también muchos meseros moviéndose de una mesa a otra tratando de cubrir la mayor cantidad posible para que los clientes estuvieran satisfechos. Escudriñó un poco el lugar hasta divisar la ubicación del baño; Se encontraba en línea recta cruzando el lugar y a mano derecha. Se armó de valor para caminar lo más lentamente posible y no lucir como una borracha sin escrúpulos, cuando se encontraba ya muy cerca de la entrada, un chico distraído colisionó de con ella y debido a que Sahori era una chica pequeña, fue ella quien termino en el suelo y con la ropa un poco mojada por la bebida que el chico cargaba.

— ¿¡Estas bien!? Lo siento mucho, no te vi… Rayos, creo que te he tirado una bebida encima ¡Lo siento muchísimo! Déjame que te ayude… —

Un brazo fuerte le extendió la mano y Sahori hizo su mejor esfuerzo por levantarse, aunque su borrachera se lo impedía. Una vez que se puso de pie puso divisarlo mejor; Era un chico de cara alegre, con cabellos castaños y una bonita sonrisa. Sahori le sonrió al verle la cara.

— Ehh… Si quieres podemos ir a la barra, seguro que ahí nos puede prestar algo para limpiarte la ropa —

— Estoy un poco mareada —Dijo Sahori.

— Creo que te has pegado un buen golpe. No importa, yo mismo te cargaré en brazos —Dijo mientras se agachaba un poco y extendía los brazos en señal de que se subiera

Sahori decidió que estaba bastante borracha como para volver a hacer el ridículo y más en compañía de un apuesto joven, se encogió de hombre y decidió dejarse llevar por aquel chico. Una vez que llegaron a la barra, la sentó en uno de los bancos y pidió a la mesera que le llevase una toalla para limpiarse, además de dos bebidas. Una vez que Sahori tuvo oportunidad de limpiarse un poco, dio un trago a la bebida nueva que le habían traído.

— ¿Qué tal, estás un poco mejor? — Preguntó el chico un poco preocupado, al ver que Sahori asentía prosiguió haciendo conversación — ¿Vienes sola? —

— No, en realidad vine al karaoke con una de mis amigas y con mi hermano. Sólo iba al aseo para refrescarme un poco… Aunque creo que ya me has ayudado bastante con eso… —

— ¡Lo siento! —El chico se puso de pie haciendo algunas reverencias.

— ¡Tranquilo, tranquilo! ¡Solo estaba bromeando! — Sahori rio con fuerza no sabía si por la cantidad de alcohol en su pequeño sistema o por lo graciosa de la situación.

— En verdad, ¿Habría algo que pudiese hacer para compensarte esto? — El chico estaba completamente rojo — Tal vez pueda, ya sabes… Invitarte a comer algún día o algo… —

Sahori sonrió.

— De acuerdo… Pero yo decidiré el lugar, después de todo fui yo la victima del descuido de un hombre tan grande siendo yo tan pequeña… —

La pelirroja se reía mientras miraba como el chico volvía a disculparse por milésima vez.

— ¿Es que no vas a cantar? —Preguntó Iori.

— No, no creo. No soy muy fan de cantar —

— Escoge una canción —Iori le entrego a Vanessa el control de la maquina karaoke — Yo te ayudaré a cantarla —

La máquina estaba llena de canciones japonesas con las que Vanessa no estaba familiarizada. Pensó que sería mejor buscar en la sección de música en ingles por algo más de occidente. Tras estudiar la lista por unos cuantos minutos, se decidió por una popular canción de Radiohead. Iori conocía bien la canción y estaba decidido a cumplir su palabra (y la siguiente parte de su plan) y ser el que comenzara la canción.

Después de cantar la primera estrofa, el pelirrojo le pasó el micrófono a su compañera para que continuase. Aunque al inicio le daba un poco de vergüenza cantar frente a Iori, no tardó en armarse de valor para cantar la canción con una voz fuerte y segura. A la mitad inclusive se atrevió a ponerse de pie para cantar mirando fijamente a la pantalla, sin notar que Iori también se había puesto de pie tras de ella y la observaba muy de cerca. Tampoco se encontraba preparada para lo que estaba a punto de ocurrir.

Cuando la canción se acabó se giró con emoción para encarar a Iori, pero al darse la vuelta el pelirrojo quien estaba detrás de ella se acomodó hábilmente para que sus labios rozaran con los de ella. Al sorprenderse por lo que estaba ocurriendo, Vanessa intentó separarse de él pero los fuertes brazos de Iori solo la acercaban más a ella, forzándola a continuar. Ahora que lo tenía más cerca podía notar que Iori despedía un olor bastante agradable y a pesar de la manera de ser del pelirrojo, sus movimientos no eran para nada bruscos sino suaves y dulces.

Cuando supo que ya la tenía entre sus redes, una de las manos de Iori se movió hasta el rostro de Vanessa, acariciando su cuello hasta llegar a su mejilla. Un escalofrío recorrió la espalda de la pelirroja quien como reflejo abrió la boca dándole paso a Iori. "Es demasiado sencillo" pensó él. No sabía si era demasiado bueno en lo que hacía o simplemente exudaba sensualidad. El beso continuó por un largo rato hasta que Iori escucho el sonido de la manija de la puerta abriéndose, por lo que con rapidez se alejó de Vanessa con la misma sutileza con la que se había acercado. Sahori entró de espaldas a la habitación, aun despidiéndose del chico que acababa de conocer.

— ¿Pero qué hacen tan aburridos y sin música? —Preguntó Sahori.

— Te has perdido de la actuación de Vanessa en el escenario — Dijo Iori — ¿En dónde estabas? —

— No encontraba el baño y me perdí… ¿Vanessa, cantamos otra? —La voz de Sahori era un ruego.

Vanessa asintió sin decir ni una sola palabra con las mejillas encendidas.

— ¿Que te sucede? ¿Tienes calor? —

Vanessa negó con la cabeza tomando uno de los micrófonos de la mesa para dárselo a Sahori. La verdad es que por dentro tenía un calor que la estaba consumiendo y el culpable no era otro sino el hermano de la chica que estaba a su lado. El beso que había compartido con Iori había sido una delicia sin duda, pero al ver a Sahori se sentía terrible por lo que había pasado.

Algunas canciones después la renta de su cabina se había terminado y decidieron que había sido suficiente por el día de hoy. Vanessa hizo que Sahori se recargase en ella para que pudiera caminar ya que luego de la bebida que había traído, su borrachera había empeorado a tal grado que tenía problemas para caminar. Ambas salieron del lugar lentamente hasta donde se habían estacionado antes mientras Iori pagaba la cuenta. El viaje fue relativamente en calma excepto cuando Sahori se esforzaba por contarles cosas que nadie lograba comprender aunque para cuando arribaron a la casa de ambos ella había caído en un profundo sueño. Vanessa hizo un ademan para cargarla pero Iori intervino antes de que ella pudiera hacerlo. Entró sin dificultad a la casa que compartían para ir a depositarla en su respectiva cama. Vanessa tragó saliva y no quiso entrar, debatiéndose si debería irse caminando a su casa o debería esperar a Iori… hacía bastante frio pero a pesar de ello, no estaba segura de sí esperarlo sería una buena idea.

— Siguió durmiendo —Dijo Iori saliendo de la casa con una pequeña sonrisa en la boca — ¿Te llevo? —

Vanessa asintió y ambos volvieron al automóvil rumbo a su casa. No dijeron ni una sola palabra en todo el trayecto, Iori daba la impresión de estar concentrado en algo mientras que Vanessa se encontraba ansiosa por salir del auto y refugiarse en su hogar. Una vez que estuvieron en el estacionamiento de los departamentos, Vanessa se bajó rápidamente del auto y cuando iba a acercarse a despedirse de Iori se dio cuenta de que también había bajado.

— N-No es necesario que me acompañes a la puerta… —

— Es tarde. Además sería de muy mala educación que no lo hiciera —Iori seguía con un gesto serio, tratando de disimular una sonrisa por lo segura que era su victoria.

— Te aseguro que puedo cuidarme sola —Vanessa se cruzó de brazos, cubriéndose del frío.

— Y yo te aseguro que no creo que te defiendas muy bien en ese vestidito tan apretado. No me tomará más de 10 minutos asegurarme de que llegaste con bien, vamos —

Vanessa tragó saliva y se dio la media vuelta caminando con prisa hacia el elevador. Una vez que llegaron al piso número 7, se apresuró directo hasta la puerta de su departamento con el pelirrojo siguiéndole la pista muy de cerca. Al llegar abrió la puerta y el lugar se encontraba a oscuras. Antes de dar un paso adelante dijo:

— Bien, como ves no hay nadie dentro y estoy viva —Vanessa se giró para despedirse, de nuevo sin saber que Iori se preparaba para besarla de nuevo — así que ya te puhd… —

Por segunda ocasión se encontró de nuevo con los labios de Iori pegados a los suyos. El pelirrojo decidió arrinconarla entre la pared que estaba junto a la puerta. Esta vez el beso era diferente, con prisa y ansia. A Vanessa le costaba mucho no ceder ante los hábiles labios de Iori y se estremecía al sentir las caricias que le proporcionaba en la espalda. Sin embargo esta vez pensó en Sahori y en lo triste que probablemente se pondría si se enterase de lo que estaba a casi nada de ocurrir, con ambas manos empujo suavemente el pecho de Iori lejos del suyo aunque por dentro sabía que quería más. Iori se encontraba confundido por lo que ella acababa de hacer.

— ¿Qué pasa? ¿Tienes frío? Podemos continuar adentro —Iori arrastraba las palabras, estaba deseoso de que lo invitara a entrar para terminar su tarea.

— Yo… Sahori… No creo que… — Vanessa luchó con todas sus fuerzas por aclararse la cabeza después del subidón de endorfinas que le había provocado.

Y lo que estaba a punto de ocurrir era algo que Iori no podría haber predicho.

— Lo siento, pero no puedo — Dijo Vanessa con firmeza y girando la cabeza a los lados. Con rapidez se giró para entrar al departamento y cerró la puerta con llave detrás de sí.