Gracias a todos mis lectores fantasmitas! Cuéntenme que tal le esta pareciendo la segunda parte de esta historia, saben? no muerdo jejejejejeje

He tenido un poco mas de tiempo libre y también estoy traduciendo una nueva historia de Alicia Blade! También relacionada a los cuentos de hadas pero muy original! No se si esperarme a terminar esta historia para publicar los capítulos que ya tengo... jajaja decisiones, decisiones...


Capitulo Tres


Se les estaban acabando los lugares para esconderse. Los Terrícolas siempre estaban un paso delante de ellas y estaban más cerca con cada segundo.

Haruka se dejó caer sobre la cama a la par de la siempre dormilona Michiru, cerrando sus ojos cansados y esperando por un momento que realmente podría descansar. Ahora estaban simulando ser hermanas, ambas se habían teñido el cabello de un color rubio soleado. Haruka llevaba un año dejándose crecer el cabello y bajo un poco de peso para verse más femenina, además que se vestía así. Michiru se había cortado el cabello justo por debajo de las orejas y se lo había alisado.

Estaban en Londres, ya llevan tres días allí, y cada vez se les hacía más difícil evadir a las oficinas de la ley, locales e internacionales. Sus rostros estaban en primera plana en todos los periódicos y en cada programa de noticias. No podía entender como la policía lograba encontrarlas.

Haruka se había sorprendido de que ella junto con Michiru hubieran llegado tan lejos. Habían logrado escapar de ser capturadas en LAX y en Heathrow. Habían viajado en aerolíneas distintas y Haruka hasta había tomado conexiones, y en cada aeropuerto diferente desde California hasta Nueva York había logrado robarse los tickets de personas, sin que estas se dieran cuenta, antes de comprar su propio boleto con una identificación falsa. Esa era la parte fácil. Ahora estaban cerca del impostor. Estaba refugiándose en alguna parte de las tierras altas de Escocia junto con un ejército de sus más devotos y leales seguidores, para protegerlo. Aún más, todo Scotland Yard, la Milicia Británica, y las unidades de Fuerzas Especiales parecían interponerse en el camino de las Senshi.

Haruka realmente deseaba saber cómo el hombre las estaba rastreando. Creía que ni Endymion ni ninguno de sus seguidores poseían algún tipo de magia. Había llegado a la conclusión que sus casi capturas eran pura suerte, además de tener recursos ilimitados que permitían a los terrícolas estar cerca de ellas. Había dicho en voz alta que el había utilizado magia para persuadir a los terrícolas de que lo hicieran rey, pero solo por enojo. Pluto una vez les había dicho, después de haberlas despertado, que los terrícolas no tenían magia. Terra era el trono de vida entre el universo y no necesitaban del poder de instrumentos como el Cristal de Plata para poder soportar vida.

Pluto también les había explicado que el Cristal de Plata Imperial era la llave para todo el poder del universo. El cristal contenía todo el poder del sistema solar y soportaba cada planeta del sistema. Seguramente era la razón por la que Endymion había matado a su princesa y a las otras. Estaba sediento de tener el poder del cristal y del universo para sí mismo.

Recordaba que la última vez que había visto a otra Senshi que no fuera Pluto. Había sido Venus, la líder de las Inners. Había retado a Endymion en el Delta. Pluto les había dicho que las Inners siempre eran imprudentes y estúpidas, y Venus lo había probado de manera brillante cuando intentaba pelear contra un loco que acababa de destruir el Delta Mugen. Haruka nunca llego a ver lo que había pasado, puesto que otra explosión sacudió el área y para cuando el fuego se había disipado, Endymion y Venus habían desaparecido.

Haruka se puso de lado y se puso en posición fetal mientras que olas de culpa la bañaban. Le había fallado a su Princesa por haberse alejado, le había fallado a su nuevo hogar al dejar que el bastardo llegara al poder, pero no podía fallar en liberar a Terra de su puño sin compasión. Ella mataría a Endymion en honor de la memoria de su Princesa. Se pararía sobre el con su Espada Espacial y dejaría salir todo el poder en un solo golpe para desaparecer al bastardo de Terra.

Pluto había prometido que la Princesa volvería a nacer una vez que hubiera conseguido todos sus poderes y Terra podría convertirse en el nuevo Milenio de Plata, obteniendo finalmente la paz.

"Paz," susurro Haruka, "finalmente tendremos paz."


xXx


El Regente Royal Uraniano y el Gran Alto Consulado estaban demandando que se tomara algún tipo de acción militar contra Terra si algo llegaba a pasarle a la Reina Atalanta y el Embajador de Neptuno dijo que su Reina deseaba lo mismo.

La Reina Serenity había hablado con el Styx temprano en la semana y podía entender el predicamento al que se enfrentaba el gobernante Neptuniano. Neptuno y Urano estaban unidos por matrimonio y recientemente habían adoptado la misma posición hacia la decisión de los terrícolas concerniente a Atalanta y a Xanthe.

Estaba cansada. Serenity se permitió a su recta postura el curvarse un poco y que su fachada indomable se desvaneciera. Su gobierno antes de la Caída nunca había sido tan difícil. Desde luego, había tenido el completo respeto de sus colegas y la confianza de sus amigos. Todos habían llegado al poder casi al mismo tiempo. Habían sido jóvenes, atrevidos y sin temores, y ella se encontraba en el centro de las ideas para una nueva utopía.

Sin embargo, los tiempos habían cambiado y el sistema solar no había sido inmune a tal hecho. Casi todos los gobernantes de la época de Serenity descansaban en sus criptas cada uno en su mundo. Su reino estaba teniendo dificultades para recobrar su lugar al centro de la Alianza de Plaza y ella, su Reina, peleaba para recuperar el respeto que una vez había tenido.

Los planetas la habían perdonado por el haberse dejado engañar por Pluto y su falsa profecía; sin embargo, no estaban tan inclinados en perdonar que Serenity hubiera aceptado voluntariamente seguir ese camino y sumergir al Universo en el caos y la oscuridad. Venus y Júpiter la culpaban por la muerte de sus gobernantes y por el abuso que sus herederos sufrían. El Ato Cónsul Uraniano había declarado tras puerta cerrada que ella no era la adecuada para gobernar. Estaban esperando por un que algún evento sucediera y pudieran usarlo en su contra para probar su caso. Y esa era la razón por la que todos estaban observando la situación de Terra con cercanía.

El escrutinio de sus acciones sería suficiente para volver loco a una persona común. Pero ella estaba acostumbrada. Había tenido que lidiar con críticos mucho más poderosos cuando vivía en Tokio. Ya era suficientemente duro el ser tomara seriamente como una novelista de romance, pero una novelista de fantasía/romance/horror tenia críticos condenándola antes de tan siquiera leer una página. Y aunque parecía extraño, ella preferiría escuchar a diez de sus más rábidos críticos destruir la última de sus novelas en vez de todo por lo que estaba pasando.

Miro alrededor de la fantástica habitación blanca. El incalculable arte de todos los planetas. Los muebles de aspecto delicado, los pilares de cristal que proveían de luz y los estantes llenos de libros e incontables documentos, cada uno de los cuales requería su inmediata atención. Serenity añoraba los días cuando era simplemente Ilene Tsukino y sus únicas preocupaciones eran lidiar con las fechas límites de su publicista. Pero no podía ser. Ella era la Reina del Milenio de Plata y hasta que el tiempo viniera, la gobernante del Sistema Solar. No rendiría ninguno de los dos tronos hasta que su muerte la arrancara de su cuerpo.

Aun así…

Sus ojos descansaban en el planeta azul mientras que se elevaba sobre su reino. Silenciosamente, la Reina rezo a su diosa para que protegiera a su pequeña niña. El plan que habían creado las chicas era imprudente y muy peligroso. Pero creía que ellas eran las únicas que podrían conseguir que fuera exitoso.


xXx


Artemis estaba parado cerca del portal de tele transportación, bostezando un poco puesto que no había dormido en toda la noche preparándose para la llegada de las cuatro princesas solares.

Endy estaba descansando en una silla cercana, sus pies colocados sobre el panel de control, la cabeza hacia delante y con brazos cruzados sobre su pecho, estaba dormido y sus lentes se le estaban resbalando por la nariz. Erubus estaba recostado a su lado, protegiendo al joven exhausto y Terran estaba también cerca del joven rey, asegurándose que nadie se le acercaba e interrumpiera su sueño.

Endy había estado despierto mucho más tiempo que Artemis, intentando crear algún tipo de arreglo de paz dentro de dos naciones en guerra y en pláticas sobre una guerra religiosa que estaba sucediendo en América del Norte. Además, Endy tenía que lidiar con su madre, quien había decidido que quería que se le construyera un palacio en medio de Paris. La mujer era demandante y loca. Endy una vez le había dicho a Terra que su madre solo se preocupaba por la vida de sociedad. Lo había dejado a él y a su padre cuando conoció al papa de Kris, quien era mucho más rico que Edward Shields y quien tenía un impresionante título, cuando Edward no lo tenía por ser un simple americano, justo como ella. Caroline nunca tuvo ningún uso para Endy y el tampoco, lo que explicaba porque estaba tan desesperado de tener a la Princesa Serenity. Desde que Endy había recobrado su memoria del Milenio de Plata, vivía por el día en que se reuniría con su Princesa. En su unión, Endy había confesado que esperaba encontrar el amor y la seguridad de la que había estado privado por tanto tiempo. Amor y seguridad de una familia, algo que Pluto le había arrancado al enviar el carro, en el que estaba su padre, su madrastra embarazada y el, por el precipicio en un intento para hacer que su versión del Destino se volviera realidad.

Los monitores comenzaron a sonar mientras que una luz parpadeante lleno la habitación. Terra se paró y toco gentilmente a Endy en los hombros. El Rey abrió los ojos inmediatamente y se levantó, estirándose un poco antes de arreglar su atuendo. Terra ayudo a Endy a colocarse su largo abrigo y Endy se quitó el pelo de encima de los ojos. En el último momento se quitó los lentes. Tenía que parar de quedarse dormido con esas cosas puestas.

Artemis le echo un vistazo antes de regresar su atención al transportador.

Hubo un leve resplandor y una vez que la luz se hubo desvanecido, dentro del transportador se encontraba la Princesa Suprema y su corte.

Las jóvenes lucían como si acabara de salir de un anuario de historia. Sus vestimentas se asemejaban a las de los romanos.

Perséfone fue la primera el salir de la plataforma. Era pequeña, casi de la misma altura que Athena Diana y con cabello negro violeta casi del mismo largo que el de Athena, estilizado en una trenza que le caía por la espalda. Sus ojos oscuros se enfocaron en el grupo, de una manera tan escalofriante que hizo que todos instintivamente retrocedieran un paso por temor. Un aire frio la rodeaba y una sensación arrolladora de muerte parecía seguirla como una sombra.

Artemis se acercó e hizo una reverencia delante de la Senshi de la Muerte y Destrucción. "Su Majestad, es un honor tenerla aquí." Murmuro mientras se enderezaba.

Una breve sonrisa toco los labios de Perséfone mientras que le ofrecía la mano a su antiguo tutor y amigo. "Artemis," dijo en una voz tan delicada que no pertenecía a una diosa de la Muerte. "Por favor, me conoces desde que andaba en pañales, y por lo que recuerdo me cambiaste más de una vez. Nunca me sentiré cómoda con tanta formalidad proveniente de ti."

Sonriendo, Artemis le tomo la mano y la llevo hacia sus labios. "Ahh, Kore, si tan solo fuera un milenio o dos más joven…"

"Aun seriamos demasiado viejo para ella," le dijo Eros mientras que se apresuraba hacia él.

Artemis se volteó rápidamente y atrapo a la chica que volaba hacia sus brazos. "Mi pequeña niña." Grito alegremente mientras que abrazaba a Eros.

Ella le regreso el abrazo entusiasmada. Había sido como un segundo padre para ella en el Milenio de Plata, como Campeón Real de Venus y entrenador de las Senshi Imperiales, Artemis siempre había tenido un lugar muy importante en su vida. "Por Cupido que te he extrañado," le dijo mientras que volvía a abrazarlo fuertemente.

Athena y Serena la siguieron lentamente. Athena saludo a Artemis igual de calurosa, puesto que también había entrenado con él. Serena se contuvo un poco, aunque fue muy cordial, pero aún estaba intimidada por el gran hombre tanto como lo había estado en el Milenio de Plata.

Endy, quien estaba cansado de ser ignorado, se aclaró la garganta fuertemente para interrumpir la reunión. Por supuesto que todos los ojos se volvieron en su dirección y el Rey se acercó para dar su bienvenida.

Cinco minutos después, las chicas fueron escoltadas hacia sus habitaciones. Endy les deseo buen día antes de dirigirse a sus habitaciones para el tan necesitado descanso.


xXx


Veinte minutos después de su llegada, todas se encontraron en el cuarto de la Princesa para planear su estrategia. Athena deshabilito todos los bugs, Serena juraba que nunca se sentiría segura en Terra después de lo que había pasado en Tokio. Una vez que las cámaras y los micrófonos escondidos fueron quitados, la planeación comenzó.

Serena podía sentir sus auras y la corrupción de sus almas.

"Esto no es nada bueno," les dijo a las otras. "Están cerca, puedo sentir su desesperación. Tienen órdenes de Pluto de atacar a Endymion en cualquier momento. Lo que les ha faltado ha sido una oportunidad."

Una mirada oscura paso por los ojos de Eros, "Pluto se ha pasado de sus límites, y ha retado mi autoridad."

Perséfone se levantó y se encamino hacia la ventana que daba a un hermoso valle verde. "De lo que recuerdo, Ananke nos contaba repetidamente acerca del Milenio de Plata. Por supuesto que su versión nunca era cierta, había convencido a Atalanta y a Xanthe de que nos encontrábamos en nuestros mundos cuando Beryl había atacado. En ese momento, no entendía porque yo podía recordar la verdad y ellas no. Parecía tan desesperada en hacernos creer en lo que ella creía, como si intentara olvidar un error del pasado—"

"Es como si intentara negar su propia participación en la Caída," adivino Athena.

Perséfone asintió. "Ella estaba bajo mi comando en ese tiempo, la llame desde las Puertas del Tiempo para que escoltara a la Reina y a la Princesa al Castillo de Tritón cuando la primera ola pego."

Serena se levantó y camino hacia su cama. "Todas sabemos que Pluto se volvió una traidora e intento lavarnos la cabeza a todos para que tomáramos el control de Terra." Se sentó y puso sus brazos sobre sus rodillas. "Pero esto es demasiado. Ha planeado en asesinar a Endymion y a mí para seguir este retorcido camino que ha creado."

"Y no le importan los riegos," dijo Eros lentamente. "Si una Senshi se ve envuelta en el asesinato de Endymion, Terra declarara la guerra al Milenio de Plata y no importaría si la Princesa muriera estando aquí."

"Ananke ha consigne voluntariamente al universo al infierno." Perséfone se volteó hacia ellas. "No podemos dejar que esto pase, Eros. Necesitamos encontrar a Atalanta y a Xanthe inmediatamente."


xXx


En el salón de comunicaciones, Troy y Umino estaban escuchando la conversación de las mujeres. Las sospechas de Endy eran correctas, habían llegado para rescatar a sus hermanas Senshi. Tenían menos de tres horas de estar en el planeta y ya había decidido su siguiente acción. Lo que era algo bueno puesto que Endy realmente quería a las dos confundidas Senshi lejos de Terra y posiblemente hacer algo acerca de la guerrera de Pluto.

Ahora esperarían para que ellas trajeran a las dos Outer y su plan era esperar para que la Guardiana de Pluto llegara y luego la trampa se cerraría.

Cuando Endy se levantó a la semana siguiente encontró un pequeño paquete de reportes y las transcripciones que esperaban su atención. Terra le había informado que Serena y su corte habían salido de compras después de encontrarse con su madre, lo que era algo que no hubiera querido escuchar. Podía lidiar con la Reina Serenity y justificar sus acciones, pero su madre era una snob arrogante y ciegamente estúpida que podía comenzar un incidente intergaláctico por abrir su maldita boca.

Reportes provenientes de Mike establecían que Urano y Neptuno aún se encontraban en la isla británica. Se encontraban en Londres y no parecían moverse. Serena y sus Senshi estaban en Edimburgo o por lo menos habían estado dos horas antes.

Sintió sus energías saltar desde Escocia a Paris mientras que se encaminaba hacia la sala de control.

Encontró a Troy tumbado en su asiento favorito, observando todos los monitores mientras que los reportes aparecían.

Troy acababa de confirmar la presencia de las Princesas en la Ciudad de las Luces, antes de que saltaran hacia el otro lado del mundo a Los Ángeles. Antes de que una confirmación pudiera hacerse, se habían movido de nuevo, Endymion pudo sentirlas en Tokio, luego en Bangkok, Pekín, Nueva York, Anchorage y Nueva Esperanza, antes de que los campos de energía se unieran y el ya no pudiera sentirlas.

"¡Maldición!" grito, asustando a todos en la habitación.

Troy miraba a su Señor y se preocupó al ver la agobiada mirada en los ojos de Endy. "¿Qué pasa?" le pregunto, preocupándose más cuando Endy se dejó caer en una silla, sosteniéndose la cabeza.

"Se están moviendo por todos lados, distorsionando los campos—" Endy gruño de dolor.

Troy estaba alarmado, "Deja que salga de tu mente antes de que te pierdas—"

Endy asintió, "No puedo enfocarme—tengo—que—" Y como si nada, Endy salió de su trance para salvar su mente.

Las Sailor Senshi estaban moviéndose tan rápido como podían, activando todas las alarmas del planeta y causando suficiente daño para mantener a la Orden ocupada mientras que salían de Terra. Athena había logrado encontrar su ubicación cuando llegaron al Sur de Londres con un estruendo.

Serena sonrió con satisfacción, "Eso mantendrá ocupado a Endy por un tiempo."

Eros y Athenas escaneabas el edificio de apartamentos en mal estado, buscando a las huellas de las Senshi de Neptuno y Urano.

Perséfone se volteó rápidamente hacia la izquierda, mirando hacia un callejón, puesto que sentía la energía de los terrícolas. No eran ordinarios, podría sentir el poder del Cristal Dorado y maldijo.

"Eros, tenemos compañía," dijo lentamente.

Su líder afirmo con la cabeza y luego el infierno se desato.

"¡Tierra tiembla!" dijo una voz proveniente de las sombras.

Las Senshi sintieron el aire, pero el ataque no estaba siendo dirigido hacia ellas, sino que a la entrada del callejón. Saliendo en completa vestimenta de batalla, los soldados terrícolas eran dirigidos por Mike y todos los soltados apuntaban hacia la puerta.

Eros maldijo. "Maldición, ¿Qué han hecho?"