La batalla se estaba alargando demasiado. Chat estaba agotado, necesitaba parar y curar sus heridas. Sweet Death esquivaba los torpes ataques del joven héroe con rapidez y gracilidad, por el contrario Chat apenas podía levantar el levantar el bastón del suelo. Lo arrastraba por el pavimento, y luego en un pequeño impulso lo en empuñaba contra la akumatizada.
Alya había empezado a despertarse, entreabrió los ojos, enfocándolos en dos figuras borrosas que se movían rápidamente. Su vista empezó a aclararse, mostrándole una imagen más nítida de lo que ocurría. Chat Noir luchaba contra la villana, la cual, al contrario que el joven héroe, no parecía estar nada cansada, más bien parecía estar divirtiéndose con todo aquello.
Con dificultan empezó a levantarse, sintió un punzante dolor en la nuca y se le nublo la vista. Volvió a caer al suelo provocando un fuerte sonido y llamando la atención de Chat, que al oír la caída se giró encontrándose con una imagen que le helo la sangre. La chica se encontraba tumbada en el suelo, sin apenas poder moverse y más pálida que un muerto. Con una rapidez felina, se acercó velozmente a la muchacha, consiguiendo esquivar lo más rápido podía los ataques de Sweet Death. Cuando llego a su lado la cargo en sus brazos, y usando su bastón extensible se propulso hacia las alturas alejándose de la villana y buscando con la mirada a sus dos amigos. Finalmente llegó al edificio contra el cual se habían estrellado anteriormente, encontrándose solamente con un par de gotas de sangre secas en el suelo. Un escalofrío le recorrió la por completo, esa sangre procedía de su Lady, el no había podido protegerla, aun sabiendo que ella se encontraba débil debido al reciente ataque de Sweet Death, no estuvo pendiente de ella, por si necesitaba de su apoyo. Busco frenéticamente por los alrededores, aun con Alya en sus brazos, recorriendo cada calle cercana, en búsqueda de una señal de vida.
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Mientras tanto en un edificio cercano se encontraban un sorprendido (aunque puede que no tanto) Nino, y una muy nerviosa Marinette. Por dios ¡El chico la había descubierto! ¿Que debía hacer? ¿Debía hablar, o fingir que nada había pasado? Tikki se había ocultado en el pequeño bolso que siempre llevaba consigo. Que el chico haya descubierto que ella era Ladybug no significaba que tuviesen que contárselo absolutamente todo, por lo menos, por el momento.
Marinette observaba sus manos como si fuesen lo más interesante en el mundo entero, estaba nerviosa, y mucho. Su secreto había sido descubierto, y por nada más y nada menos que el novio de su mejor amiga. La ansiedad la corroía por dentro ¿podía ser acaso peor? ¿Cómo podría mirarle a la cara de ahora en adelante? Mientras tanto Nino observaba a Marinette con una expresión que denotaba sorpresa y algo de nerviosismo. ¿Cómo era posible que Marinette fuese Ladybug? Antes se lo había parecido, no iba a rebatirlo, pero de un pensamiento a una realidad hay un gran paso.
Sin embargo ahí estaba ella, Marinette y a su vez Ladybug, su tímida compañera de clases, la heroína de París, y la mejor amiga de su novia. Su novia… ella ¿Estaría bien? Sus pensamientos fueron conducidos hacia otro rumbo, pero fueron interrumpidos por un carraspeo providente de la muchacha que tenía enfrente. Nino se dio cuenta entonces que llevaba observándola durante bastante tiempo, sin apartar la vista siquiera. Ladeo su mirada algo avergonzado, la había estado mirando sin apenas parpadear como un bobo.
- Se… sé que esto es extraño, y estoy segura de que tienes muchas preguntas acerca de todo esto pero yo…- empezó a excusarse Marinette.
- No hace falta que me expliques nada Lady… Marinette, no voy a negarte que estoy sorprendido porque ¡Wow! Tía eres Ladybug la heroína de parís, es alucinante, apenas me entra en la cabeza que mi compañera de clases y una de mis mejores amigas sea Ladybug, pero aun así… no necesito que me expliques nada. No voy a divulgar tu secreto a todas las cadenas de televisión, tampoco voy a contárselo a nadie. Tu secreto esa a salvo conmigo Marinette.
Marinette lo observo durante unos momentos, asimilando las palabras del moreno. Él no iba a contárselo a nadie. Su secreto aún era un secreto. Nadie sabría acerca de su doble vida, y podría continuar como si nada hubiese pasado.
La chica le sonrió, fue una sonrisa sincera y llena de agradecimiento y alivio. El chico le devolvió el gesto.
- Muchas gracias Nino- dijo Marinette, de verdad estaba agradecida, no todo el mundo guardaría un secreto de ese nivel.
- No hay de que, para eso están los amigos.- respondió el.
Amigos… ahora tendría a alguien al cual contarle sobre su doble vida, un amigo con quien compartir sus dolores de cabeza y que le resguardara las espaldas en clase. Ya no tendría que soportar todo el peso que esa doble vida conllevaba, podría desahogarse. Una sensación desconocida empezó a invadirla, su sonrisa se ensancho aún más y asintió con la cabeza, dándole a entender lo mucho que esas palabras significaban para ella.
- Bien, es hora de ponerse en marcha, seguramente Chat nos estará buscando.- Marinette se puso de pie y se transformó delante del chico, el cual la observaba maravillado.- sube- dijo, indicándole que subiese a su espalda.
- Ni de broma, no pienso dejar que cargues con el muerto- dijo el chico algo sonrojado apartando la mirada, no veía correcto que la chica herida se comportase como el caballero de brillante armadura, mientras él se convertía en una damisela en apuros, no quería ser una carga para nadie.
- De esta forma iremos más rápido, además, tú no puedes saltar por los edificios de París- le dijo ella con una sonrisa sarcástica.
- Bueno, y tú tampoco, estas herida- contraataco el chico-
- Ya estoy bien, apenas me duele ya, por favor sube, no tenemos tiempo.- le dijo ella en un tono más comprensible.
Nino la observo, debatiendo internamente si subirse o no, la chica cansada de esperar a que el chico terminase su debate interno, lo cargo como si fuese un saco de patatas.
- ¡Hey! ¡Suéltame!- reclamo él para nada cómodo con la manera que Ladybug lo cargaba.
- ¡Agárrate fuerte!- le grito mientras corría al exterior del edificio y lanzaba su yo-yo para propulsarse por las calles de la ciudad.
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Chat noir empezaba a desesperarse, no conseguía encontrar ni a su Lady ni a su amigo. Alya se estaba mareando, el constante balanceo no ayudaba a su estado de casi muera viviente. Sacando fuerzas de donde no sabía que tenía consiguió formular algunas palabras.
- Chat Noir… me estoy mareando.- Chat la observo, en efecto ella no se encontraba con fuerzas para semejantes vaivenes.
El héroe se aproximó a una azotea, y deposito cuidadosamente a Alya en el suelo. La respiración de la chica estaba entrecortada, y su rostro más pálido que el de un fantasma. Era idiota. La chica desangrándose en sus brazos y el saltando como un poseso por las calles de París. Si pudiese se copelaría la cabeza con una sartén por las idioteces que cometía cuando estaba tan alterado. Del equipo la que pensaba con cabeza fría era Ladybug. Observo el cielo, el cual se estaba oscureciéndose debido al tránsito de la noche al día. El tono rojizo que adquirieron las nubes del horizonte le recordó a su amada heroína, su preocupación incremento, sus amigos estaban heridos y solos por las calles de parís, y con Ladybug herida se les volvía aún más complicado defenderse. Con cuidado deposito la cabeza de la chica por encima de sus piernas, al igual que con su Lady anteriormente, y le empezó a acariciar el pelo, esperando que eso ayudase a su mareo. El efecto fue inmediato, la chica empezó a respirar más regularmente y se durmió. Chat la observo sin decir nada, Alya había perdido mucha sangre, estaba herida, y aun así había seguido luchando. En ese aspecto le recordaba a Ladybug, valiente, intrépida y audaz. Siempre luchando por lo correcto, sin rendirse. Suspiro, pensando en el paradero de sus amigos. Se relajó un poco, Ladybug era completamente capaz de protegerse a sí misma, pero ella estaba herida…
Se oyó un fuerte golpe. Con cuidado, e intentando no despertar a la chica Chat se levantó buscando con la mirada la procedencia de aquel sonido. A lo lejos pudo distinguir una figura que se acercaba saltando por los tejados de París, se puso en guardia, tras aquel rápido movimiento sus músculos le reclamaron, aun le dolía todo el cuerpo tras la ardua batalla contra Sweet Death. El cuerpo empezó a tomar una forma conocida. La forma de Ladybug ya era visible a esa distancia y a su espala se encontraba Nino. Una punzada de celos lo invadió, pero se calmó al pensar que era una tontería sentir celos respecto a su mejor amigo. Ladybug aterrizó a unos metros de él y el muchacho bajo de su espalda.
- Chat, me alegra encontrarte bien, me tenías preocupada, veras yo…- ella callo de golpe al sentir como Chat Noir la estrecho entre sus brazos.
- Me alegro de que estés bien my lady…- el alivio era notorio en su voz, algo ronca. Ladybug le correspondió a su abrazo. Eran raras las veces que las que su Lady le correspondía de esa forma sus muestras de cariño, por lo tanto se permitió disfrutar de aquella pequeña tregua de paz.
Nino carraspeo, la situación empezaba a volverse incomoda. Fue entonces cuando se percató de que Alya estaba recostada en la pared. Corrió a toda velocidad a su lado, y al llegar con cuidado le acaricio la mejilla, apartando de su rostro algunos de los mechones rebeldes que le tapaban su cara. Nino sonrió, su sonrisa era de alivio pero sus ojos aun mostraban preocupación. Su novia estaba muy herida y necesitaba de atención médica urgente. Con cuidado se sentó a su lado y el rodeo con sus brazos. Alya dejo salir un quejido. Entreabrió nuevamente sus ojos y la imagen de Nino se presentó ante ella. Dejo salir una sonrisa casi inconscientemente.
- Buenos días- dijo ella.
Nino se hecho a reír, ella era única. Aun habiendo sido capturada y utilizada como rehén por un akuma, haber perdido una cantidad considerable de sangre y estar tan exhausta, bromeaba.
- Buenos días bombón, te apetecen unas tostadas o prefieres mejor unos gofres- le dijo él. Por supuesto le siguió el juego, lo que ella necesitaba en estos momentos es algo que la distrajese del dolor.
- Prefiero mejor unos gofres, se me antoja algo dulce- dijo ella con una sonrisa.
- Tú ya eres lo suficientemente dulce…-dijo el dándole un corto y tierno beso en los labios. Era la primera vez que él tomaba la iniciativa, de normal era Alya quien lo besaba primero y él le seguía el juego. Pero verla tan débil y herida había creado en el la necesidad de no separarse de ella jamás.
Los dos héroes se habían alejado de los muchachos para brindarles unos momentos de tranquilidad. Estaban los dos muy cansados y en ese estado les sería casi imposible vencer a Sweet Death. CASI.
Después de dejar a sus amigos en un lugar seguro, fueron a combatía a Sweet Death, la batalla se estaba alargando demasiado, y París necesitaba unos momentos de paz para reponerse. Llegaron al lugar donde Chat la había visto por última vez, todo estaba destruido y cubierto de lo que parecía ser nata montada. Como si la villana hubiese sufrido una rabieta al no salirse con la suya.
- ¡Pero miren que trajo el viento! Un gato mugroso y un asqueroso insecto. Me parece que quieren jugar…pues ¡JUGUEMOS!- les lanzo a los dos una nueva ráfaga de polvos pica-pica, los dos héroes los esquivaron como pudieron.
- My lady, ha llegado la hora- le dijo chat a si compañera, la cual le respondió con un asentimiento de cabeza.
- ¡Lucky Charm!- grito con todas sus fuerzas, y sobre su cabeza se materializa un objeto.
- Eso es…- dijo chat confundido, de acuerdo, el Lucky Charm traía objetos muy curiosos, pero esto era demasiado extraño.
- Pasta de dientes- concluyó la chica, igual de confundida que su amigo. ¿Cómo iba a servirles un tubo de pasta de dientes para derrotar a la villana más poderosa con la cual habían combatido?
- ¿Algún plan My Lady?- pregunto Chat. Ladybug empezó a observar a los alrededores, y su visión mágica le indico unos cubos de basura, un banderín promocional de la campaña del alcalde y a Chat.
- Sí, tengo un plan, Chat Noir, acércate- Chat se acercó dudoso a su compañera, y ella susurrándole al oído le dijo- ¿ves esos cubos de basura de allí? Coge las tapas y cuando te diga haz un gran estruendo.
Chat giro su cabeza, y entiendo el plan de su Lady. Asintió en señal de que había comprendido lo que tenía que hacer y corrió en la dirección de los cubos de basura. Era hora de empezar el plan maestro.
Nota de autora:
Siento actualizar siempre tan tarde, estoy de exámenes y no tengo mucho tiempo para escribir, pero en terminar el curso le dedicare más tiempo al fanfic y publicare más seguido :D
(Aunque seguramente nadie espere con mucha ansias el siguiente capítulo, creo que solo lo leen tres personas XD)
