Jan Di POV

Una vez fuera del aeropuerto mis fuerzas me abandonaron, literalmente. No supe sino hasta después como es que desperté en casa de Ji Hoo sunbae.

La verdad es que la noche anterior me dio insomnio, esa mañana el hambre se fue y como pude me aferré hasta la última gota de fortaleza que me quedaba para verlo partir. Tenía que ser así ya que no quería que Jun Pyo diera marcha atrás con sus planes por mi debilidad. También había visto a Ga Eul con mucha entereza cuando Yi Jung se fue, así que yo debía comportarme a la altura. Y otra razón era porque su madre estaba ahí y no quería mostrarle fragilidad. Pero, una vez en el estacionamiento, mientras Ji Hoo sunbae se ofreció a llevarme a casa y nos despedíamos de Woo Bin y Ga Eul no supe más de mí.

Había disfrutado muchísimo el último tiempo que tuvimos con los F4 completos, y aunque estaba algo decepcionada porque no pasé el examen de ingreso a la universidad no me permití dejar que eso robara lo especial de esos días con ellos. Ya habíamos acordado que cuando ellos no estuvieran nosotros debíamos permanecer unidos para así no sentir tan fuerte el golpe, pero en realidad, el estar tanto tiempo juntos hizo que el dolor se incrementara una vez que ellos partieron. Sé que Ga Eul estaba tanto o más deprimida que yo pero con mi estado de ánimo no podía ser de ayuda o apoyo a ella, por lo que agradecía que Woo Bin tomara su puesto de protector para ella.

Al despertar, ahí estaba él, mi mejor amigo, mi bombero, mi salvavidas, mi sunbae, sentado en una silla al lado de la cama. Tomaba mi mano mientras me miraba atentamente y tenía una expresión que nunca le había visto. Él, que siempre reflejaba calma y paz, ese día reflejaba preocupación, tristeza y algo más que no supe descifrar. Cuando se dio cuenta de que desperté dio un suspiro de alivio y me brindó una de sus siempre cálidas sonrisas.

- Ji Hoo sunbae?...

- Abuelo, despertó!... Jan Di, te sientes bien?

- Si sunbae, creo… pero, porqué estoy aquí?

- No quise llevarte a casa, no quería que estuvieras sola

- mmm… pero sunbae, no habría estado sola, estarían mis padres y Kan Sang

- Tú sabes a lo que me refiero... Sabes, la alarma no ha dejado de sonar así que, aquí estoy…

Sólo bastaron esas simples palabras para que yo me desmoronara y como ya era costumbre ofreció su hombro para que soltara toda mi tristeza. Lloré hasta que no pude hacerlo más mientras él me abrazaba y acariciaba mi espalda y mi cabeza diciéndome que todo estaría bien. Agradecí al cielo que él hubiera tomado la decisión de estar ahí para mí, una vez más, como siempre que lo necesitaba. Tiempo después comenzó a cantarme y su paz venía con su voz, una paz que me calmó al grado de dejarme dormida.

Ji Hoo POV

Las últimas semanas fueron difíciles para mí. Era caótico hasta cierto punto debido a todos los sentimientos encontrados que se agolpaban en mi mente y mi corazón.

Por un lado, tuve que hacerme cargo de mi cambio de especialidad ya que había decidido estudiar medicina, era algo que tenía ya más que claro. Mi abuelo trató de persuadirme para que no tomara una decisión apresurada solo por sentirme comprometido a cumplir con el sueño de mis padres, pero le aclaré que en cierto modo se debía a eso, aparte de que era otra forma de conocerlo y compartir tiempo y aficiones con él, aunado a que el día que Jan Di me había prácticamente arrastrado con ellos hacia la clínica me había sentido muy bien. Después de la aclaración se mostró aliviado y emocionado con mi decisión y ofreció ayudarme en todo lo que necesitara para lograrlo.

Por otro lado, era confuso el pasar tiempo con mis amigos. De cierta forma me sentía bien, y así debía ser antes de que dos de mis hermanos partieran y quería hacerlo, pero eso implicaba ver a la chica a la que amaba compartir su tiempo con mi mejor amigo y eso dolía y mucho. Aun así, decidí comportarme a la altura puesto que no quería dividir al grupo o que fuera incómodo, aunque por dentro sintiera una profunda punzada cada vez que ellos estaban juntos, pero sabía que hasta cierto punto era necesario ya que tenía que dejar de pensar que estar con Jan Di algún día podía ser una opción, simplemente jamás lo sería.

Las despedidas llegaron.

Yi Jung fue el primero en marcharse, dejando el primer hueco en nosotros. Todos pensamos que Ga Eul necesitaría ser consolada por largo rato pero ella fue fuerte como un roble, todo el tiempo se mostró tranquila. Imaginé que con Jan Di se sinceraría después, dejando salir el dolor que la partida de mi amigo le dejaría.

Cuando el turno de la partida de Jun Pyo llegó imaginamos que, Jan Di, al ser más fuerte que Ga Eul estaría firme y tranquila y hasta cierto punto así fue pero yo lo noté, ella no estaba bien. Ya había visto ese semblante antes. No sólo era tristeza lo que apagaba sus ojos con la partida de Jun Pyo, había fragilidad, debilidad, desánimo. Una serie de cosas que no eran normales en mi chica maravilla, así que sin más le propuse, casi en tono de orden que yo la llevaría a casa mientras que Woo Bin llevaría a Ga Eul. Ya me esperaba que comenzara a replicar pero en un instante se desvaneció. Todos nos asustamos y preocupamos. La cargué y pedí a Woo Bin ayuda para acomodarla en mi auto, los calmé diciendo que el abuelo estaba en casa, que la llevaría para que la revisara y cualquier cosa los tendría al tanto.

Al llegar a casa ya me había comunicado con el abuelo para que estuviera preparado y al revisarla nos encontramos con casi el mismo diagnóstico de la vez anterior: debilidad, agotamiento y desnutrición, sólo que no era tan simple, sino algo más grave de lo que sonaba. El abuelo me explicó que era un tipo de anemia que si no se cuidaba podía convertirse en algo fatal. Escucharlo me dio pavor.

Yo sabía que no había parado en las últimas semanas, entre el estudio para su examen de universidad, su trabajo, el voluntariado en la clínica del abuelo y el tiempo compartido con los F4, añadiendo que podía intuir que había perdido el sueño y apetito por la partida de Jun Pyo.

El abuelo estaba preparando una fuerte reprimenda para ella en cuanto despertara, yo por mi parte solo rogaba que ella estuviera bien y que al despertar confiara en mí. Pasé algunas horas sentado en una silla al lado de mi cama, esperando, rogando que volviera en sí. El abuelo me dijo que la dejara descansar, que podía dejarla sola y no le pasaría nada pero yo quería estar ahí, velando su sueño, observando su rostro que para mí era el rostro más bello que podría contemplar, tomando y acariciando su mano.

Suspiré aliviado cuando al fin despertó. Avisé al abuelo desde la silla. Sabía que debía ir a avisarle a donde estuviera pero lo único que quería era estar con ella. Me miró algo confundida y preguntó porque estaba ahí.

- No quise llevarte a casa, no quería que estuvieras sola

- mmm… pero sunbae, no habría estado sola, estarían mis padres y Kan Sang

Era verdad, sabía que su familia estaba ahí pero probablemente eso no le permitiría sacar toda la tristeza acumulada y ella tenía que sacarlo todo para poder continuar.

- Tú sabes a lo que me refiero... Sabes, la alarma no ha dejado de sonar así que, aquí estoy…

Casi automáticamente bajó sus defensas y comenzó a llorar. Me puse de pie y me senté en la cama quedando frente a ella, la abracé y le dije casi en un susurro que estaba bien, que yo estaba ahí, que podía soltarlo todo, que todo estaría bien. Me abrazó muy fuerte, cosa que nunca había hecho y lloró, lloró mucho. El abuelo llegó pero al ver la escena salió de nuevo dando la privacidad que Jan Di necesitaba, gesto que agradecí profundamente.

Cuando sentí que su llanto disminuyó, que fue mucho tiempo después por cierto, comencé a cantarle ya que lo relacionado con la música era lo que a mí me daba paz en tiempos difíciles, así que decidí intentarlo a ver si con ella funcionaba y valla que lo hizo, sus sollozos bajaron hasta que de pronto sentí que dejaba de abrazarme pues su cuerpo se soltó, indicándome que se había quedado profundamente dormida. La acomodé en la cama cuidadosamente para no despertarla y seguí con mi rutina contemplativa.