Medicina para Monstruos
Era apenas el quinto día desde que Inuyasha había dejado a Rin en el templo, cuando la joven esta aterrada, dentro de la pequeña habitación, si travesé a ver para afuera. Apenas hace unas horas, había llegado Kohaku y la había encerrado junto con Kirara y la funda del espada en la habitación. Ella había preguntado "¿qué sucede?", y el joven solo murmuro un "esta cerca". Rin no podía dejar de llorar, a pesar de que Kirara la tenia acunada en un enorme cuerpo en gesto de protección, mientras miraba fijamente la puerta.
De la cual surgía u olor extraño, demasiado dulzón que la castaña supo reconocer como medicina para alejar a los yokai, dudaba que ese artilugio detuviera a al señor Sesshomaru. Empezaba a sentirse desesperada y con unas fuertes ganas de gritar, pero estaba toda inmóvil, llorando en silencio, respirando lo más despacio que podía, espernada de que sí hacia eso podia desaparecer en el pelaje de Kirara.
Esos días en el pequeño templo habían plantado en su corazón una pequeña semilla de esperanza. Aunque en un principio se negaba a ella, de hacho paso todo el primer día y gran parte del segundo encerrada en esa misma habitación, sin atreverse a salir de ella. Pero al tercer y cuarto día, empezó a ver más posibilidades a su fuga, las cuales ahorita se desasían en el aire.
Las horas pasaron lentas y angustiantes. En algún punto de ese eterno tormento ya era el sexto día. Kohaku entro y cerro la puerta tras de sí.
-no creo que este lejos, pero no sé exactamente donde está.- la joven ahogo un gemido de frustración.-creemos que se ha dado cuenta que te estamos ayudando a huir de él.
Rin levanto la vista con duda.
-ya han pasado varios días, y nadie ha dado contigo, es más que obvio que somos nosotros quienes te escondemos.-
-entonces el señor Sesshomaru, podría hacerles daño.
-puede que no lo haga- dijo una pequeña voz que los sobresalto, pues nadie mas que Kirara estaba con ellos, pero despues vieron a una pequeña pulga pasando por debajo de la puerta.- Usaste demasiado esa medicina muchacho, casi me ahogo.- regaño y continúo después, ya que estuvo enfrente de ambos muchachos- si algo se del hermano del mi amo, es que Sesshomaru es muy orgulloso, de querer amenazar al amo Inuyasha, o alguno de los otros para saber tu paradero ya lo habría hecho. Puede parecer muy frio pero no es una persona paciente. Al darse cuenta de que se sabemos dónde estás lo más seguro es que venga a matarnos, pero no lo ha hecho.
-entonces no sospecha de nosotros-
-lo más seguro es que sospeche, y que este esperando el mínimo movimiento en falso, para atacarnos- todos se estremecieron.- pero también puede que no sea así, por alguna razón tengo el presentimiento de que no nos piensa lastimar, dependerá supongo.- los jovenes se quedaron en silencio, considerando, las posibilidades de que Sesshomaru, no matara a todos y cada uno por ayudar a Rin. Hasta que la pulga volvió hablar. -Bueno, he venido hablar del plan, saldremos al atardecer de hoy, por el pueblo, necesito que robes ropa usada para ambos- le dijo a kohaku- y salgas con ella del pueblo por calles donde transiten muchos humanos. Yo me quedare aquí con Kyrara. A las afueras por el bosque encontraran el extraño vehículo de la señorita Ahome y unas pieles de lobo, cúbranse ambos y lleva a Rin a casa de Jinenji.
Continuara...
