Muchos me han de querer matar, pero ya he regresado, comencé a responder algunos reviews de manera personal, así se me hace más cómodo.

Ojala sigan escribiendo sus opiniones, se los agradecería mucho. Varios de sus comentarios me alegran el día.

Pero como extra y disculpa les tengo unas cuantas sorpresas en esta ocasión. Ojala sigan disfrutando de la historia.

Sin más que añadir, comencemos.

Disclaimer: Los personajes aquí utilizados pertenecen a la gran Shungiku Nakamura.


-Y bien, An-chan. –Le lanzo una mirada a Takano-san-, ¿Dónde está mi mamá?

Con eso basta para que la batalla de miradas entre ellos termine y Takano-san muestre una expresión de alarma, aunque no muy notoria.

-Oh, en realidad ella ya se fue –explica An-chan-, la deje en un taxi y cuando me iba noté que deje mi bufanda junto al consultorio.

Con eso basta para que de un gran suspiro de alivio y veo la expresión de Takano-san relajarse levemente. Pero me doy cuenta de que An-chan nota mi cambio de temperamento; él me conoce demasiado bien y es muy observador.

-¿Qué pasa, Ricchan? ¿Por qué pones esa cara? –Pregunta An-chan con un tono de preocupación- ¿No deseas ver a tu mamá?

-Eh…Bueno,… -No sé exactamente que responder-. Últimamente hemos discutido mucho, y no deseo enfermarla aún más.

-Ella solo está preocupada por ti –exclama An-chan en forma de regaño-, si en serio deseas no estresarla ve más seguido a verla y ten una plática con ella.

-Realmente no sé si es lo mejor –respondo mientras agacho la mirada-, ya no puedo hablar tan tranquilamente con ella, ya ni siquiera he podida hablar con mi papá.

-Yo iré contigo si es necesario –An-chan muestra una sonrisa-. Realmente te quieren ver.

-Lo entiendo –digo en voz baja-, pero para mí este no es el mejor momento.

De nuevo se arremolinan todos los problemas en mi cabeza, todo lo que tendré que resolver con mi familia por lo que ha pasado. Y no es algo que pueda ocultar por mucho tiempo, de eso me doy cuenta fácilmente al ver que con un encuentro casual como este todo se puede derrumbar.

Justo es en ese instante cuando reacciono, An-chan aún no sabía lo del embarazo, pero seguramente preguntaría que hacía ahí; un segundo después recordó que An-chan había tomado sus vitaminas y no las había regresado. Las necesitaba de regreso.

De un momento a otro siento un empujoncito en mi espalda. Volteo a ver a Takano-san, quien me esta mirado.

-¿No crees que ya es hora de irnos? –pregunta Takano-san con una expresión indiferente.

-Sí, ya es hora de irnos –digo lo más relajada que me es posible-, tenemos mucho traba…

En ese instante Takano-san me interrumpe con una tremenda estupidez.

-Además tenemos planeado pasar todo el día de hoy juntos –exclama Takano-san en tono triunfante-, incluso durante la noche.

Lo último lo dice en su tono especial para convencer a las mangakas, que causa que me dé un escalofrío, después de decir eso lanza una mirada de superioridad hacía An-chan, quien tiene una expresión de clara irritación en su rostro. Y una vez más creo ver una vena saltando de su frente, mientas Takano-san solo tiene una sonrisa de satisfacción en su rostro.

Y de nuevo comienza otra guerra de miradas, reacciono, trato de aprovecharme de la situación y pedirle a An-chan que me regrese mis vitaminas mientras él esta distraído y así evitar las preguntas incomodas.

-Eh…An-chan –llamo en voz baja-, ¿Podrías regresarme mis pastillas?

No fue lo que esperaba, An-chan voltea a verme confundido separándose por completo de la competencia que estaba teniendo con Takano-san, cambiando completamente de actitud, pero después se percata con sorpresa de que todavía sostiene algo en su mano. Mira su mano y después extiende el frasco hacía mí. Lo tomo son demora y lo pongo en mi bolsa, empiezo a relajarme levemente al ver que An-chan no hace preguntas.

Pero al separar la vista de mi bolso y fijarme nuevamente en los hombres frente a mí me doy cuenta de que An-chan me mira y que Takano-san tiene los ojos cerrados que conforman parte de su cara de completo enojo.

-Ricchan, al final no me respondiste –dice An-chan con un toque de curiosidad y preocupación- ¿Para que necesitas eso?, ¿Estas enferma?

Con eso siento que todo mi cuerpo se pone frio, que en cualquier momento voy a desmayarme y tener que ser internada en el hospital de nuevo. Aunque prefiero que eso pase a tener que responder esa pregunta.

Yo me quedo callada pensando en que responder.

An-chan nota que dudo en responder, frunce el ceño y voltea a ver directamente a Takano-san.

-Takano-san –inquiere An-chan con irritación-, si es que usted está cuidando tan bien a Ricchan, ¿Por qué ella necesita eso?

Takano-san voltea a encararlo mientras truena su lengua con fastidio.

-¿Te enteraste acaso de que ella se desmayó por desnutrición y cansancio? –exclama Takano-san con un deje de altanería en su voz.

-Si me entere –responde él-, y seguramente se debe a que su jefe es muy duro con ella.

-Y por eso mismo yo me encargo de su alimentación –explica Takano-san con exasperación-, de su cuidado y salud.

-Y ya que veo que acepta la responsabilidad –dice An-chan rápidamente-, si algo así le vuelve a pasar a Ricchan yo, personalmente, la alejaré de usted y le diré todo a sus padres.

Al solo escuchar eso mi piel se enchina de nerviosismo, eso sería muy cruel de mi parte dejar que todos culpen a Takano-san por algo que es totalmente mi culpa, que lo culpen por distanciarme de mi familia cuando en realidad yo he sido la que ha causado todo.

Y de repente la idea de alejarme de Takano-san y de que él se tenga que enfrentar a mis padres, y que todo al malinterpretarse acusen a Takano-san en su trabajo directamente, y si por casualidad ellos llegaran a enterarse de que Takano-san es la misma persona que Saga-sempai, o la persona que causo que me fuera a Inglaterra y que mi personalidad cambiara completamente no reaccionarían de la mejor manera.

Pero también me atormenta lo podría pasarle a Takano-san, en el sentido de que podría regresar a lo fue durante la universidad, en ese momento el único que pudo salvarle fue una persona tan fuerte como lo es Yokozawa-san. Yo tan solo escuché una pequeña parte de lo que pasó a Takano-san, y no quisiera que él tuviera que pasar por eso otra vez.

Viendo como el realmente se preocupa por mí, siempre está diciendo que me ama y la manera tan gentil con la que me trata durante las noches. Solo me hace pensar que él es alguien que me desea a su lado y si yo desapareciera todo sería peor.

Todo sería horrible tanto para él como para mí, lamentablemente siempre me doy cuenta de todo en los peores momentos.

Me doy cuenta de que realmente deseo estar al lado de Takano-san, y tener mi hijo con él.

Doy un paso al frente y me interpongo entre los dos hombres, me giro directamente hacia An-chan.

-An-chan, en realidad todo fue mi culpa –exclamo yo-, yo me sobrecargue de trabajo, decidí no dormir por estudiar, decidí no comer bien y además me dio un resfriado.

-Ricchan, no te culpe…

-¡AN-CHAN! ¡FUE MI CULPA! –grito con desesperación- Takano-san es la persona que siempre se preocupa por mí, él me ha enseñado muchas cosas sobre ser editor y me ha hecho sentir un poco más segura de mi misma.

-Onodera… Ritsu…-Fue todo lo dicho por Takano-san.

-No es la mejor relación entre un jefe y su subordinada –explico yo con calma-, pero si haces lo que te pide puedes tener una buena relación.

Me doy cuenta de que acabo de decir algo parecido a lo que le dije a Haitani-san cuando dijo que Takano-san no servía para trabajar con otras personas. Creo que tengo la costumbre de defender a Takano-san cuando alguien dice algo malo, que no es verdad, acerca de él.

-Ricchan… -An-chan suspira, justo después me voltea a ver y me da una calidad sonrisa-, dije que te apoyaría, te quiero a mi lado pero lo que más quiero es que seas feliz.

-An-chan, yo solo te puedo ver como un hermano –digo con cariño.

-Al menos me alegra ver que el realmente te ama. –Sigue manteniendo su cálida sonrisa.

Lo último lo dice tratando de mantener la compostura, después se gira y se dirige hacia la salida.

Lo veo solamente como un hermano, ambos hemos pasado mucho tiempo juntos yo lo veía cuando él tuvo novias y él me vio cuando yo tuve novios. Jugamos junto, y siempre que algo nos preocupaba podíamos hablar tranquilamente el uno con el otro. Y seguirle ocultando cosas y hacerle sentir que no le tengo confianza, que no siga sus consejos que solo buscan lo mejor para mí; hace que me sienta como una mala persona.

Debo afrontar todo lo que se avecina.

Logro alcanzar a An-chan y le tomo el brazo para llamar su atención.

-An-chan, necesito decirte algo. –El me mira con una expresión triste y confundida-. Es algo importante.

-¿Qué más necesitas decirme? –pregunta el con voz acongojada.

-Es algo importante –respondo con inseguridad-, sé que te lastime pero necesito decirte. Pero no aquí.

El entiende y caminamos hacía la salida, volteo a ver a Takano-san y le hago una seña con la mano para que nos siga al exterior. El inmediatamente camina tras nosotros, aunque con el ceño fruncido.

Llegamos al estacionamiento del hospital, pero durante el trayecto sucedió algo realmente muy extraño.

&Onodera Ritsu no baai&

Íbamos caminando prácticamente trotando hacía la salida, no me sorprendería que algún doctor llegará y nos pidiera no correr. Pero ese nunca paso, de hecho lo que vi fue justamente lo contrario a eso.

Exacto. Vimos a un doctor corriendo.

Era alto, más alto que Takano-san, pero no se veía de mayor edad que él y tenía uno expresivos ojos azules que en ese momento los ignoraron completamente a ellos tres, que estaban a unos centímetros de donde él estaba caminando. Era un doctor de pediatría, logré leer en su gafete, además de que su nombre era Kusama.

La razón de que los ignorara era porque su vista estaba solamente centrada en una mujer de ojos castaños y cabello del mismo color, que se veía mayor de los treinta, o al menos eso aparentaba con su expresión de completo enojo que se veía en su cara mientras maldecía y aventaba un montón de cosas que sacaba de su bolso contra el doctor.

-Hiro-san, Hiro-san, cálmate –decía el doctor una y otra vez mientras esquivaba los objetos.

-¡No pienso calmarme! ¡Siempre logras que haga cosas estúpidas! –Gritaba la mujer con la cara roja- ¡LOGRAS QUE ACTUE DE MANERA INFANTIL CUANDO SOY UNA MUJER ADULTA!

-Hiro-san, ¿Por qué hiciste eso? –Exclama el doctor- ¿Qué pasó?

-Cuando llegue lo único que vi fue que los niños jugaban contigo –exclamo la mujer aún bastante alto pero más calmado-, y de repente llego tu sempai y te abrazo diciendo "Nowaki es mío", ya son dos veces que lo hace.

-¿Estabas celosa, Hiro-san? –pregunta el doctor con una repentina aura de alegría brillos y flores, como un héroe de Manga Shoujo. Que por alguna razón me recuerda a otra persona.

-¿Qui-Quién rayos es-esta celosa? –dice la mujer con nerviosismo y la cara roja.

-Perdón, Hiro-san –dice el doctor-. Por ponerte celosa.

-Tengo que ir a disculparme por el golpe y por espantar a los niños –explica ella con pena.

-Está bien, iremos –dice el doctor en tono dulce y suave.

-Perdón por hacer eso en tu trabajo. –Se disculpa ella con la mirada agachada-. Me enojo con facilidad cuando se trata de tu sempai. Sé que suena algo infantil, pero es que no me agrada mucho.

De repente la mujer de estar con la mirada baja y apenada cambio a otra con una enrome sonrisa y salió disparada de al camino por donde había llegado, mientras gritaba "¡¿VES?! ¡SOLO UN ADULTO PUEDE DECIR ESAS!", aunque en el camino se desvió un poco y termino chocando con una pared.

-Nowaki, me duele la cabeza –murmura la mujer sin apartar la cabeza de la pared.

-Sí, Hiro-san, vamos a curar tu cabeza –dice el doctor acercándose y dándole un tierno abrazo a la mujer-. Estoy en mi descanso, así que no hay problema; después iremos a disculparnos.

Él le da un beso corto a la mujer mientras está se pone roja y aleja la cara pero igual sostiene tímidamente su mano con la de él mientras caminan de regreso por el pasillo, si siquiera reparar en nuestra presencia.

&Onodera Ritsu no baai&

Ya que después reaccionamos de la extraña escena seguimos caminando, pero rondo por la mente la cara de la mujer. Se parecía muchos a… Kamijou-san. La amiga que Usami-sensei en una ocasión me presentó cuando ella vino de visita, pero eso era imposible, Kamijou-san se veía como alguien sería y responsable, no la veo capaz de hacer un espectáculo de tal magnitud.

Supongo que solo se parecen.

Pero finalmente estamos aquí y salgo de mi ensoñación para regresar a lo que tengo que hacer ahora, puede que mañana me arrepienta de hacer esto pero tengo que hacerlo de una manera u otra.

-Bien, An-chan… tengo que decirlo de una vez –digo con nerviosismo.

Estoy asustada de lo que pasará de ahora en adelante al hacer esto, pero justo ahí siento la mano de alguien en mi hombro, la mano de Takano-san.

-No hago esto para lastimarte aún más –explicó yo sin mirarle a la cara-, pero te quiero demasiado como para seguirte ocultando cosas cuando tu si confías en mí.

-¿Qué pasa, Ricchan? –pregunta el con preocupación.

-Las cosas que me regresaste hace un rato –empiezo con mi voz temblorosa- no eran por lo de mi desmayo.

-Entonces, ¿Para qué eran? –exclama él rápidamente y con ansiedad.

-Para… Para un… un embarazo.

Después de eso cierro los ojos esperando una respuesta, pero esta nunca llega. Lentamente abro los y veo algo que me retuerce, An-chan con un sonrisa, pero también con un montón de lágrimas saliendo de sus ojos.

-He de suponer qué es de él –dice con voz quebrada- ¿No es así? –Yo asiento con la cabeza despacio-. Con esto ya no hay vuelta atrás.

-Lamento todo esto, An-chan. –Siento mis ojos arder.

-Nada de eso, Onodera Ritsu –exclama An-chan-, nada de arrepentimientos ahora, un hijo es algo maravilloso. Así que apréndelo a cuidar.

Justo después de eso se limpia las lágrimas y me da una de sus cálidas sonrisas normales.

-Eso haré –respondo con una sonrisa en el rostro.

-Te prometí que te apoyaría en esto y que te protegería –dice An-chan-, además me alegra saber que aún confías en mí.

-Kohinata-kun –llama Takano-san, me doy cuenta que él ha estado muy callado y que necesitaba escucharlo-, gracias por cuidar de Ritsu mientras no estaba.

-Es mi deber como hermano y como futuro tío –responde An-chan riendo-, pero no crea que dejaré de vigilarlo, si hace algo mal yo me encargaré de usted.

-No tienes que preocuparte –dice Takano-san con facilidad-, yo la amo más que a nada.

Con eso basta para que An-chan finalmente se dé la vuelta y se vaya corriendo, pero no sin antes decirme.

-Ricchan, no diré nada a tus padres –explica él con expresión seria-, eso lo tienes que hacer tu. Pero hazlo pronto, es tu deber decirles, te lo pido.

Yo asiento con la cabeza, pero ya cuando An-chan está a cierta distancia y esta de espaldas.

-¡RICCHAN, TE AMO! ¡ESFUERZATE!

Cuando ya no veo a An-chan me percató de que tengo unos brazos alrededor de mi cuerpo.

-Creo que con esto queda claro que ya te puedes declarar –dice Takano-san con una sonrisa altanera en su perfecto rostro.

-¿Quién demonios haría eso? –digo yo logrando enfadarme a gran velocidad.

Solo él sabe cómo lograr pasar de una situación tan dulce a una de total histeria, el me saca de mis casillas fácilmente.

-¿No vas admitir que me amas después de cómo me defendiste? –pregunta Takano-san con burla.

Solo logra hacerme sonrojar como nunca, ya que no tengo un argumento contra eso.

-Tengo que admitir que eres un buen jefe –digo yo sin mirarle a la cara-. Eso es todo lo que diré.

Él da un gran suspiro de frustración.

-Tengo que admitir que era más linda cuando eras Oda, en la secundaria –dice el en tono de irritación.

Eso solo logra hacerme enojar más.

-Entonces consigue una manera de reencontrarla –exclamo yo con la cara roja- y se feliz con ella.

-No puedo –dice Takano-san- porque tú y mi hijo están aquí y son lo que más amo.

Entonces él se acerca a mi rostro para darme un beso, y yo estoy a punto de acercarme cuando noto algo que llama mi atención, un inusual brillo cercano. Volteo a ver y lo que me encuentro me deja blanca, Takano-san sigue mi mirada y al ver lo que yo veo también se pone pálido y se queda como piedra.

A unos cuantos pasos cerca de mí veo al brillo que llamo mi atención, lo que me sorprendió fue el dueño del brillo, Yukina-kun justo parado a unos pasos cerca mío con una sonrisa, pero lo peor es la persona junto a él, Kisa-san junto a él con un termo de café en la mano y con su cara y el suelo cercano ella lleno de café; como si lo hubiera escupido.

-Eh… Buenos días, Onodera-san, Takano-san –dice Yukina-kun con su aura resplandeciente.

Los dos solo asentimos y después fijamos nuestras miradas en Kisa-san, quien solo levanta su mano de manera robótica y nos saluda. Y una vez más asentimos.

-Creo que debemos tener un platica –indica Takano-san, notando que seguimos en la posición del beso.

Rápidamente se aleja de mí y acomoda su ropa, yo hago lo mismo.

Kisa-san solo asiente.


¡OH DIOS! Me odio a mí misma por hacer sufrir tanto a An-chan, soy demasiado cruel, me dolió hacerlo pero tenía que hacerlos.

Ahí está, les dije que tenía algunas sorpresas, oficialmente ha aparecido Erótica en este fic, el siguiente capítulo se los dedicaré a ellos completamente. Y tuvimos un pequeño extra de Junjou Egoísta, tenía ganas de poner un pequeño Cameo como Nakamura-san lo hace a veces en el manga.

Y oficialmente daré mi última sorpresa:

Muchos me han dado comentarios súper dulces y los amo, me gustaría conocerlos y tener una buena platica.

Sé que la mayoría que me lee es de México.

Pues muchos se habrán enterado de la función única de cine de la película de Yokozawa no baai que se hará aquí en el Estado de México, que por cierto ya no hay lugares.

Pues yo estaré ahí. Si lo estaré, estoy tan feliz y si alguien quisiera conocerme estaría encantada de hacerlo.

Solo diré que para reconocerme necesitan saber que uso lentes y que llevaré gorro de gato morado con dos enormes tiras de colores colgando de cada lado del gorro. Creo que con eso resaltaré.

Con amor, Ili-Dany.