Lo que siempre había deseado

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Empatía

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Gracias a los apuntes de Nanoha, Hayate pudo manejarse sin muchos problemas con Arisa y Suzuka cuando éstas se presentaron para visitarla. Ciertamente era más sencillo relacionarse con ellas, que ya conocía de la escuela que con la familia de la castaña. La chica disfrutó el tiempo en que las dos amigas estuvieron con ella. En el fondo no eran malas chicas, todo lo contrario, parecían muy agradables y sinceras en su relación con Nanoha. Arisa incluso tuvo la amabilidad de copiarle las clases en unas hojas que le ofreció con un sonrojo. Hayate sonrió agradeciendo el gesto.

No, realmente no eran malas chicas. Eran buenas amigas. Debía acostumbrarse a ellas ya que según Nanoha, ellas dos eran las únicas amigas de verdad que poseía. El perro y el gato, como Hayate gustaba de llamarlas en privado, le estuvieron explicando un poco el día en el instituto. Hayate estuvo sublime en su interpretación de Nanoha , ninguna de las dos parecía notar nada raro. Eso fue hasta que en su charla abordaron la hora de la comida.

"Y esa Yagami tuvo la osadía de acercarse a nosotras como si fuera lo más común del mundo...si su perrito faldero no llega a aparecer y se la lleva, no sé que hubiera sido capaz de hacer" comentó Arisa con la misma rabia que tenía en el momento de los hechos. Suzuka le dedicaba una mirada de reproche pidiéndole que se controlara. Arisa enarcó las cejas asombrada y calló, pero no por la intercesión de su amiga de infancia, sino por la tensa figura de Nanoha. El rostro de la castaña estaba ensombrecido y toda jovialidad había desaparecido. "¿Nanoha?" preguntó Suzuka en un susurro, preocupada por su convaleciente amiga. Su comportamiento no era normal.

Hayate no pudo evitarlo, cerró los puños con fuerza intentando contenerse, pero estaba enfadada, la acababan de ofender.

Acababan de insultar a Fate en su presencia y eso era algo que no iba a permitir. No al menos de Arisa y Suzuka. ¿Qué le habían hecho ellas a Nanoha y estas dos para que les odiaran, para que hablaran mal de ellas de esa manera? No lo merecían. Tomó aire repetidamente y se mordió la lengua. Ahora ella era Nanoha, no podía permitirse el lujo de iniciar una pelea sólo horas después de prometerle a la dueña de ese cuerpo no hacerlo. Una parte de ella sí lo deseaba, clamaba justicia, y de paso igualar la balanza ya que Nanoha sí había reñido con Fate. Pero eso no era justo. "Nanoha ¿estás bien?" le preguntaron. Con un gran acoplo de autocontrol, Hayate consiguió calmarse "Sí, si. Estoy bien" contestó entre dientes, pero había perdido las ganas de seguir la conversación.

"Nanoha, si no te sientes bien deberías descansar. Aún te estás recuperando. Arisa, vámonos" dijo Suzuka empezado a recoger sus cosas. Hayate la ojeó sorprendida el tiempo que Arisa tardó en reaccionar y tomar sus cosas también. La de cabellos oscuros era perceptiva. A Hayate le hubiera gustado agradecérselo y hablar más con ella, pero la sangre aún le hervía. Necesitaba estar sola. "No te esfuerces demasiado Nanoha. Mañana volveremos a visitarte ¿eh?" tanteó Suzuka haciendo acallando a Arisa, que no entendía nada, antes de que abriese la boca, con un apretón de mano. Hayate asintió.

Se despidió con la mano y las jóvenes hicieron otro tanto marchándose con rostros preocupados. Casi las acababa de echar de casa, pero Suzuka parecía comprender de algún modo su malestar.

Suspirando Hayate cogió el móvil de Nanoha en sus manos y empezó a teclear. "Gracias por la visita, chicas. Lo siento" les mandó el mensaje sin dar más explicaciones. Yuuno que había estado acostado en su canasto alzó las orejas y miró a su nueva dueña curioso.

Hayate volvió a teclear, ésta vez un número que conocía de memoria. Alzó el celular a su oído y esperó. "Pi, pi, pi." Tras un momento se escuchó una suave voz al otro lado "¿Diga?" El corazón de Hayate reaccionó y la rabia y dudas que albergaba se desvanecieron al instante. "Ah, Fate-chan" estuvo apuntó de gritar con alegría, pero recordó a tiempo lo que estaba haciendo y no dijo nada. "¿Hola?" sonó la voz de Fate al otro lado de la línea. Apresuradamente, Hayate colgó.

***

Al llegar a casa Vita salió corriendo a recibirla. "Hayate, llegas tarde" Nanoha se disculpó con una sonrisa y como Hayate le había dicho que hiciera, le frotó la cabeza a la pelirroja que refunfuñó pero no se apartó. Nanoha rió mentalmente. Sorprendentemente se había acostumbrado a su nuevo entorno con rapidez y casi podía decir que disfrutaba de su nueva identidad. Al llegar a el dormitorio de Hayate, Nanoha descargó su mochila e hizo los deberes concienzudamente. Cuando Hayate volviese a la escuela ya le valía esforzarse por conseguir buenas notas en su nombre o se arrepentiría.

Signum llegó a la casa en menos de diez minutos y se ofreció a preparar la cena mientras las primas tomaban el baño. Signum la ayudó a entrar en el agua y Vita se encargó de cuidarla y ayudarla a lavarse, incluso le masajeó esas torpes piernas que ahora tenía. La verdad es que fue muy relajante. "Signum, ven a tomar el baño con nosotras" llamó la morena a su guardián. Pero Signum estaba demasiado concentrada en la cocina. "No la distraigas que todavía puede quemar la cocina" le advirtió Vita. Nanoha rió suavemente y Vita soltó un par de carcajadas también.

"Vita, te he oído" rugió la voz de Signum desde el otro lado de la puerta.

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Vita también se quedó a dormir esa noche. Mientras la pelirroja se hundía bajo las mantas, Nanoha de nuevo tuvo que desistir de acostarse por sí misma y dejó que Signum la arropara de nuevo. La suave sonrisa de la adulta mostrándole cariño.

"No olvides darle el beso de buenas noches a Signum o empezará a sospechar" recordó Nanoha uno de los consejos de Hayate. Así pues una vez acostada, sin haberse soltado aún del cuello de la mujer, Nanoha le dio un besito en la mejilla. Signum dio un respingo y la miró con ojos abiertos y un leve sonrojo. Apartándose lentamente Signum ojeó a su protegida mirándola contenta e inocentemente. "¿A qué ha venido eso?" susurró la desconcertada mujer de cabello rosa. Nanoha parpadeó "Mi beso de buenas noches" dijo con creciente duda "¿no?" Vita y Signum la miraron raro. A Signum no pareció molestarle el gesto pero estaba claro que no estaba acostumbrada a él. Nanoha frunció levemente el ceño imaginando a Hayate riéndose de ella desde su cama. Le había tomado el pelo.

"Ah" pronunció la guardiana. "Buenas noches" pronunció seguidamente volviendo a su expresión neutra habitual. "Buenas noches, Signum" se despidió "buenas noches, Vita-chan" repitió volteando hacia la pelirroja. Vita no contestó, ya estaba durmiendo como un lirón, abrazada a su conejo de peluche. Nanoha sonrió. Alargando la mano, tomó el blandito peluche que había quedado a su alcance. El mapache que Fate le regaló. Entrecerró los ojos mirando aquel lindo animalito de aspecto inofensivo pero de pícaro brillo en los ojos. Por fin comprendía el regalo. "Estúpido mapache" murmuró en voz alta mientras pensaba en su Némesis. A pesar de la mala jugada de Hayate, Nanoha sonrió y se acomodó abrazándose al animal.

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Todavía no había cerrado los ojos cuando el teléfono sonó, Nanoha lo atrapó de inmediato, anticipándose a su interlocutor saludó alegre "Buenas noches Fate-chan"

Hayate le había hablado de la costumbre que tenían de llamarse a menudo antes de acostarse. El hábito no tenía razón de ser, puesto que las chicas se veían diariamente y pasaban casi todo su tiempo juntas, pero incluso con eso, Nanoha no protestó ni se burló. Le agradaba.

"Hayate, buenas noches" susurró la voz de Fate. Nanoha frunció el ceño, Fate sonaba cansada. ¿O estaba triste? Todavía no podía diferenciar. "Fate-chan ¿qué pasa?" preguntó inquieta Nanoha.

"Yo..." se oyó la voz de Fate "...quería disculparme. Por dejarte de esa manera antes..." comentó la rubia al aparato. Nanoha se tranquilizó "No te preocupes, tonta. Sé cuidar de mi misma ¿recuerdas?" sonrió "¿Está bien tu madre?" se interesó recordando que Fate la había dejado corriendo tras recibir un mensaje de ésta. "Sí, ya está todo bien. Gracias." Contestó Fate "Sé que te las apañas perfectamente, pero no me gusta dejarte sola, ¿llegaste bien a casa?" "Ajá. Ningún problema" mintió Nanoha. Estaba ocultándole a Fate la verdad, su visita al Midoriya, pero contando con la reacción que había tenido con posterioridad, no quería comentarle. No podía.

"Bueno, entonces nos vemos mañana" dijo un poco más alegre Fate. Nanoha sintió su pecho más ligero "¡Hecho! A la misma hora en el mismo lugar" bromeó contenta. "Okidoki" secundó Fate con el mismo tono. Ambas rieron.

"Que duermas bien, Hayate" se despidió Fate suavemente. "Dulces sueños, Fate-chan" susurró Nanoha recostándose.

Con un feliz suspiro, Nanoha dejó el teléfono en la mesita y se tapó con las sábanas. Ya era la segunda noche consecutiva que se iba a dormir con una sonrisa en los labios.

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A la mañana siguiente Nanoha despertó desorientada. Se sentía algo mareada, pero hizo caso omiso de la sensación. Empezó el día encarando a la vida desde el cuerpo de Hayate Yagami. Un día más.

Fate estuvo con ella, fiel a su palabra. La compañía de la rubia era como un bálsamo para el contrariado espíritu de Nanoha. Si Nanoha hubiese cambiado cuerpos con cualquier otra persona, estaba segura que estaría perdida y no podría soportarlo. Pero Hayate, a pesar de todas sus debilidades, tenía a Fate a su lado.

Nanoha intentaba justificarse de este modo, sin comprender que aquello tampoco tenía mucho sentido. ¿Qué tenía Fate de especial? La castaña no paraba de preguntarse. Fate-chan era Fate-chan, acababa por explicarse simplemente.

Las miradas de desprecio y el maltrato del resto de compañeros era algo nuevo, desconcertante y angustioso, pero Nanoha podía soportarlo. Lo que más le hacía sufrir era la indiferencia o desdén con el que Arisa y Suzuka la trataban.

Nanoha se concentró mucho en las clases, asumiendo su papel y siendo responsable con su promesa a Hayate. En los cambios de clase y tiempos de descanso, Fate se transformaba en una cápsula de protección, una manta que la aislaba de un mundo hostil y la envolvía con cariño. La joven de ojos carmesí era fuerte y tierna. Reía sus gracias y Nanoha no podía evitar hacer el payaso frente a ella. Adoraba hacerla reír. Cada vez comprendía más a Hayate, y eso la hería por dentro ya que entendía que su visión de ella hasta ahora había sido tan y tan errónea. Su comportamiento como Nanoha había sido injusto y cruel. Hayate no lo merecía y Fate tampoco.

***

'Game Over' parpadeó la pantalla del ordenador. Hayate bostezó. Tras recoger la habitación de Nanoha, jugar con Yuuno, hacer los deberes de la escuela y chismorrear el ordenador portátil de Nanoha, Hayate había acabado por encontrar un juego bélico escondido en un archivo y después de dos horas interrumpidas de juego, de traspasar el record y conseguir nuevas pantallas, Hayate estaba aburrida.

Los padres de Nanoha le habían pedido que no fuese al café hoy y descansase en casa, con esperanzas de que ahí recobrase la memoria más rápidamente. Hayate frunció en ceño. La habían dejado completamente sola en casa. Era aburrido. Y terriblemente solitario. No era de extrañar que Nanoha Takamachi quisiese siempre estar rodeada de gente. Con un suspiro Hayate se preguntó por su familia. Estaba perturbada por saber qué estaría haciendo Nanoha en la escuela también. ¿Se estarían metiendo con ella? Y Fate ¿cómo se estaba portando ella? Hayate sabía que Nanoha intentaría no volver a meter la pata, se lo había visto en los ojos el día anterior. Pero eso también le preocupaba. Parecía que Nanoha se estaba encariñando con Fate.

Hayate empezó a dar golpecitos al suelo con el pie, irritada.

No había elección. Hayate se despidió de Yuuno, escribió una nota y se vistió el uniforme de la escuela. Con paso raudo trotó hasta la parada de autobús más cercana. La situación era insostenible, Hayate tenía que cerciorarse que todo iba bien.

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Se presentó a la última hora de la mañana. Toda la clase guardó silencio al verla entrar, hasta el profesor de matemáticas la miraba anonadado. Nanoha, en el cuerpo de Hayate, la miraba con los ojos desorbitados, preguntándole silenciosamente qué estaba haciendo ahí. Hayate sin embargo ignoró a todos, su interés centrado en la reacción de Fate que la miraba con calma, parpadeando de vez en cuando con indiferencia. Hayate sonrió para sí, conocía a Fate mejor que eso. Había reconocido el brillo en sus ojos, de sorpresa y alegría.

Tras obtener lo que quería, Hayate actuó su mejor papel. Magistral interpretación. Hayate se felicitó a sí misma, cuando todas esas chicas de sonrisa falsa y interés hueco se relacionaron con ella. Sí, Hayate Yagami era una profesional, ni siquiera Arisa o Suzuka sospecharon. No hubo fallos esta vez, había estado practicando durante el trayecto hasta la escuela, su actuación era perfecta. Sólo una persona la miraba con cara de malas pulgas, la auténtica Nanoha. Hayate no supo si el ceño fruncido era debido a su súbita aparición, si era una queja de su interpretación u otra cosa. Fate susurró algo al oído de Nanoha, y Hayate sintió una punzada de envidia, de celos. Nanoha relajó sus facciones y sonrió a la rubia. La ahora chica más popular no pudo evitar sentir una sensación cómo de rabia dirigida hacia su mejor y más fiel amiga. Fate no había notado la diferencia entre Nanoha y la verdadera Hayate, ni Hayate y la verdadera Nanoha. Eso la entristecía y la enfadaba. Aunque aún no sabía por qué.

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La alarma que anunciaba el almuerzo sonó al poco. Hayate enseguida se vio rodeada de gente. Todo el mundo le hacia preguntas a la vez, sobre cómo se encontraba, qué había pasado, si quería comer con ellas. La chica se vio arrastrada contra su voluntad por esas personas con las que no quería estar. Sólo podía sonreírles una sonrisa vacía mientras sus ojos se desviaban buscando a las dos jovencitas repudiadas por el resto. Apenas distinguió la rubia melena de Fate desaparecer por la puerta tras una silla de ruedas.

Hayate se sentía desbordada por tanta atención; de ser una don nadie a ser la chica más admirada de la clase. Por suerte para ella, Arisa se interpuso entre ella y el resto, rescatándola hábilmente.

Una vez en pequeño comité, Arisa y Suzuka le dieron la bienvenida alegres. "Podrías habernos avisado de que venias. ¿Estás segura que ya te encuentras bien?" Arisa se preocupó. "Perfectamente" sonrió de oreja a oreja Hayate mostrando bíceps. "Vamos a comer" propuso Suzuka. Hayate echó un último vistazo hacia la puerta antes de asentir.

***

"Fate-chan" llamó Nanoha mientras comían tranquilamente en su sitio habitual.

Los ojos de la rubia se elevaron de su bento y la encararon. "Nanoha ha vuelto" comentó la recién minusválida, quería comprobar la reacción de su nueva mejor amiga. Fate ocultaba muy bien sus emociones, pero si Nanoha se concentraba, podía percibir, podía leer en esos orbes escarlata el auténtico yo de la rubia. "Sí, ya lo he visto" contestó Fate con la misma neutralidad. Nanoha enarcó las cejas. "¿Y?" quiso saber más, saber su opinión. "¿Qué?" se irguió Fate con cejas enarcadas y un leve rubor en las mejillas.

"¿No tienes más que decir?" se enrabió ligeramente la morena sin darse cuenta del nerviosismo de su compañera. Fate miró a Hayate extrañada. Desde hacía unos días se comportaba extraño, ¿o se comportaba así a porosito?. Luego bajó la mirada de nuevo a su plato. "Me alegro que esté bien" dijo suavemente en un susurro la rubia. Nanoha parpadeó y al ver que Fate no iba a decir más y que continuaba comiendo en silencio, tomó un poco de arroz con sus palillos y decidió hacer lo mismo. "Sólo espero que no nos moleste" comentó en voz alta sin darse cuenta. Fate dejó su comida y se quedó mirando a su única amiga con expresión pensativa. Hayate ignorante a ello, siguió comiendo y masticando distraídamente su almuerzo. Fate no dijo nada, pero notaba algo diferente en Hayate. Sus gestos, su mirada, había algo que no era igual, no sabía decir bien qué. Era como si fuese otra persona.

Nanoha levantó la cabeza al ver a Fate observándola inmóvil. "¿Mmm?" preguntó con una tierna expresión de ingenuidad, aún con la boca llena. Fate sonrió negando con la cabeza, deshaciéndose de sus extraños pensamientos.

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Ser Nanoha Takamachi no era tan sencillo como Hayate había imaginado, pero tampoco era especialmente difícil. Arisa Y Suzuka no la presionaban y eran unas buenas amigas, con el resto, bueno, fingir no era tan complicado cuando podías ver que las demás tampoco eran sinceras. Eso sí, mantener esa máscara era agotador.

Hayate no podía evitar vigilar qué hacía a cada momento la auténtica Nanoha.

Su intención era proteger a Fate, aunque fuese en la distancia. Porque sólo ella sabía el gran daño que la castaña podía provocarle a Fate, aunque fuese sin querer. Por el momento parecía que Nanoha de verdad se había tomado seriamente su promesa. Demasiado. ¿Podía Nanoha llegar a ser mejor Hayate que ella misma? En tal caso Hayate podía ser mejor Nanoha que la original también, se retó.

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A segunda hora de la tarde, el profesor de arte llegó de buen humor y propuso hacer un dibujo al aire libre. Toda la clase se entusiasmó con la idea ya que hacía un día precioso y cualquier excusa era buena para salir de las aulas.

Hayate volvió a pegarse a la perrita Bannings y la gatita Tsukimura. Sin quererlo cada vez más se estaba encariñando con aquel par. No era de extrañar que Nanoha las tuviese como mejores amigas.

Encontraron un buen lugar y se sentaron sobre la hierba.

Sin pretenderlo, Hayate sacó la artista de su interior, sorprendiendo a sus amigas "Ala, Nanoha, eso es increíble. ¿Desde cuando sabes dibujar tan bien?" le dijo Arisa con un tono asombrado, curioso y a la vez gruñón mientras observaban el dibujo de su amiga. Hayate rió nerviosamente. Las agradables y suaves risas de Suzuka llegaron inmediatamente a ayudarla a salir del entuerto.

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Como terminó la tarea en poco tiempo, Hayate se recostó esperando que sus amigas acabasen la suya. Arisa garabateaba con el ceño fruncido y sacando un poco la lengua inconscientemente. Suzuka trazaba cuidadosamente sobre su lienzo con más calma de la que era necesaria.

La habitante en el cuerpo de Nanoha rió por lo bajo. Esa vida no era del todo mala. No lo era.

Curiosa, se puso en pie y rastreó con la mirada todo el patio. En general las alumnas habían formado grupos y se repartían por cada rincón del campo. Hayate siguió buscando. Entonces las localizó bajo un árbol. Todavía se le hacía raro ver su propio cuerpo y saber que no era suyo por más tiempo. Nanoha enseñaba su folio a Fate, que estaba sentada junto a la silla. Fate abrió los ojos como platos y Nanoha gesticuló con las manos, expresándose abiertamente con muecas.

Hayate se alejó de su puesto silenciosamente, acercándose un poco más a su antigua vida, alejándose de su nueva existencia.

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Ni siquiera se dio cuenta de que la clase había terminado.

Desde la distancia observaba a la pareja. Estaban riendo. Fate estaba riendo con Nanoha, con tanta naturalidad y alegría con la que era capaz. Una punzada de dolor le atravesó el pecho. Envidia, traición, vacío. Se sentía sola. Necesitaba volver a tener a Fate en su vida. "Nanoha" gritó alguien. "Ey, Nanoha" repitió Arisa acercándose a su amiga al ver que no respondía. Se preocupó al ver la extraña expresión en el rostro de Nanoha, entre enfadada y triste. "¿Na·noha?" susurró al alcanzar su nivel. La aludida al fin reaccionó, volteando hacia ella con una sonrisa "¿Sí? Arisa-chan" le contestó con energía. Arisa hizo una mueca. "Oye, Nanoha ¿Te pasa algo?" se preocupó la rubia. Hayate ensanchó la sonrisa y negó con la cabeza "Estoy bien. Venga, vamos" la distrajo adelantándose. Arisa ojeó en la dirección que tenía ensimismada a Nanoha y distinguió a ese detestable par, Hayate Yagami y Fate Testarossa. No sabía que estaba pasando pero se prometió que lo descubriría. Se prometió que haría que Nanoha volviese a ser la chica feliz de antaño.

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Nanoha suspiró contenta mientras ojeaba de nuevo su horroroso dibujo. El arte no era su fuerte, pero lo había pasado tan bien junto a Fate al aire libre que ya poco le importaba la nota del trabajo o la reprimenda de Hayate. Estar bajo aquel cielo azul parecía darle fuerzas. Ya les quedaba sólo una clase para terminar el día, eso aún motivaba más a la joven.

"Ya estoy lista" le indicó Fate apareciendo a su lado, ya vestida con el chándal. Nanoha asintió y dejó que la rubia la condujese hasta la pista de atletismo. Hoy en educación física, la profesora también parecía quererles hacer sudar bajo el sol.

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Fate acomodó la silla junto a las gradas donde se sentaban dos chicas más que parecían indispuestas para realizar la clase. Las chicas las miraron de reojo y seguidamente las ignoraron. Fate frunció un poco el ceño pero suavizó sus facciones al voltear y sonreír a su mejor amiga. Nanoha le devolvió la sonrisa determinada a no dejarse hundir por nimiedades. Mientras Fate estuviera a su lado, se creía capaz de conseguirlo.

La profesora de Educación Física empezó a dar ordenes organizando la clase. Empezaron con ejercicios de estiramientos. Nanoha miraba asombrada la flexibilidad con la que Fate los ejecutaba. La rubia se había quedado cerca de las gradas y en las pausas entre ejercicios la miraba con una sonrisa o la saludaba como una niña de tres años que acaba de ver a su mamá. Nanoha no podía evitar reír cada vez.

Por curiosidad Nanoha vigiló a Hayate. La chica parecía estar sacando el mayor partido de su cuerpo, esforzándose en cada movimiento, parecía estar pasándoselo bien. En ocasiones, Hayate la miraba por un segundo y ponía más ímpetu en los ejercicios.

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Cuando la maestra separó a la clase en tres grupos para correr la pista, Fate trotó al lado de Nanoha y se sentó con un resoplido. "¿Estás cansada?" le preguntó Nanoha con media sonrisa. Fate la ojeó con cejas enarcadas.

Las compañeras a las que no les tocaba correr en el primer turno, fueron sentándose a su alrededor, comentando y quejándose. Hayate y Suzuka se quedaron de pie cerca de la pista para animar a Arisa que corría con fuerza en el primer grupo. Nanoha las miró embelesada. Normalmente era ella la que gritaba y saltaba animando a sus amigas. Todas las alumnas siguieron la corrida mientras esperaban su turno. Arisa acabó siendo la segunda. Suzuka y Hayate la aplaudieron y felicitaron mientras la rubia retomaba el aliento. El segundo grupo se preparó y a la orden de la profesora, echó a correr. De repente Hayate volteó hacia ellas y se les acercó con paso raudo.

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"Fate-chan. Te reto a una carrera." Hayate hizo publico el desafío. Fate la miró con la cara más cómica que le había visto hasta el momento.

***

Hayate sonrió para sí. El careto estupefacto de Nanoha no tenía precio. Y la expresión de Fate, esa si valía su peso en oro. La rubia estaba tan asombrada y confundida que era hasta gracioso de ver.

Su cuerpo ahora estaba lleno de energía. Tras ver la carrera de Arisa, la emoción le quemaba por las venas. Siempre había querido correr junto a Fate, y ahora tenía la oportunidad. Ese había sido un sueño imposible hasta hacía unos días. Ahora no deseaba otra cosa. Sabía que Fate era rápida, pero su estúpida enfermedad, esa maldita silla de ruedas, ella, la había estado frenando. Era el momento de demostrarles a todos lo buena que era. Les enseñaría a todos las habilidades de Fate. Ya no iba a detenerla más. Hoy podía no solo dejarla ir, sino seguirla también.

"..." Fate abrió la boca y volvió a cerrarla. ¿Era eso un no?

"Vamos" le pidió. Fate la miró extraño. Nanoha tosió junto a Fate y Hayate la miró, viéndose a sí misma. Su cuerpo. Con una mueca mental, Hayate recordó que ahora era Nanoha, debía comportarse más como tal.

Se le ocurrió la manera perfecta de obligar a Fate a correr a su máxima potencia. Era algo cruel, pero nadie sospecharía. "¿Temes perder, Testarossa? Comprensible" comentó, pero Fate no reaccionó, tal y como había sospechado.

"Cobarde" susurró alguien a sus espaldas y Hayate se dio cuenta de que las alumnas que quedaban miraban pendientes la interacción. Hayate las miró con rabia. ¿Por qué tenían que ponerse de por medio? Hayate apretó los dientes por no contestarle a la entrometida. ¿Por qué la verdadera Nanoha aguantaba a esas impertinentes?

Fate hizo caso omiso a los insultos y a su coacción, bajó la cabeza, odiaba las confrontaciones. Hayate se entristeció profundamente por un momento, teniendo en cuenta que la causa del sufrimiento de la rubia era Nanoha Takamachi, ni más ni menos. La Nanoha que ahora mismo era ella.

"¿A qué estás jugando?" interpuso una conocida voz. Hayate vio a Nanoha tirarle cuchillos con la mirada. "No te entrometas Hayate-chan" le avisó. Fate se irguió. Hayate lo vio y sonrió levemente "Al no ser que quieras hacer tú la carrera contra mí" susurró ha la minusválida, algunas espectadoras rieron. Fate se tensó.

Hayate sabía que Fate no se defendería a sí misma, pero saldría en salvaguardia de su amiga. "Hagamos una apuesta..."

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La profesora llamó al último grupo. Suzuka ojeó intranquila a su amiga. "Nanoha, esto no está bien" le murmuró mientras tomaban puestos en la parrilla de salida. "No te preocupes" le sonrió Hayate mientras daba unos saltitos preparando sus piernas. Solo una alumna se interponía entre ella y Fate, pero la castaña vio como Fate le dedicaba una mirada sin emoción mientras se colocaba en su sitio.

Dieron la salida y todo el mundo salió corriendo como loco. Se palpaba la tensión de esta última carrera. Hayate mantuvo un buen ritmo durante el primer tramo de pista. Sentía los músculos de sus piernas tensarse a cada pisada, cada zancada. Suzuka fue la primera en quedarse atrás.

Nanoha, impotente desde su silla gritaba animando a Fate. Fate apenas la miró por el rabillo del ojo, concentrada en la pista. Hayate sonrió cuando dejaron atrás a otra compañera.

Tomando y expulsando el aire rápidamente, Hayate aceleró. Fate sin embargo no se quedó atrás. Pronto quedaron las dos solas. Fate parecía seguirle el ritmo sin problemas, pero a la que tomaron una curva y se abrió ante ellas la recta final, la rubia no tuvo piedad y le pasó delante. Hayate arrugó el ceño y no pudo evitar sonreír. "Lo sabía" hubiera acusado a su vieja amiga si la agitada respiración que mantenía le permitiera gastar el aire para hacerlo.

Intentó alcanzarla. Se acercó sólo por un momento antes de que Fate se diese más impulso y tirara por los suelos todo su esfuerzo.

La rubia atravesó la línea de llegada ante la atónita mirada de la profesora y el resto de la clase. Seguidamente fue Hayate que finalizó y se desplomó agotada, pero más contenta que nunca. Aquello había sido fantástico, a pesar de haber perdido.

Soltó unas risas mientras Arisa se acercaba a ella. El resto del grupo empezó a llegar, Suzuka fue la última.

Haciendo caso omiso de la vencedora, que acababa de crear un nuevo record, algunas compañeras se acercaron a felicitarla. Ella también había roto su propio record, en más de un sentido

***

"Estuviste increíble Fate-chan. No sabía que eras capaz de...quiero decir, como es que no...Wow" exclamó sorprendida Nanoha ante la hazaña de su amiga. Fate sin embargo le desvió la mirada, como avergonzada. Nanoha parpadeó maniobrando la silla para acercarse más a la rubia, y entonces comprendió por qué Fate era tan evasiva. "Fate-chan, mírame" le dijo "Mírame, tonta" se atrevió a vociferar enternecida. Cómo iba ha hacerle entender a esa chica que no le importaba no poder caminar, que le enorgullecía que ella fuese tan rápida. Qué no suponía una barrera en su relación.

"¡Fate-chan!"

Tanto la aludida como Nanoha alzaron la vista sorprendidas ante el alegre tono que había llamado a la rubia. Era Hayate, aún recuperando el aliento. "Fue fantástico. Prométeme que lo repetiremos otro día. Quiero mi revancha" sonrió la chica, demasiado emocionada para darse cuenta de la conmoción que estaba levantando con su comportamiento.

Nanoha se puso de por medio "Nanoha" pronunció recordándole a la habitante en su cuerpo cual era su lugar.

"No entiendo nada, Nanoha" refunfuñó Arisa tras la subcampeona de la carrera. "¿A qué ha venido todo esto?"

Fate encaró a Hayate con rostro serio, ignorando toda conversación. "He ganado. Ahora cumple tu parte. Discúlpate con Hayate"

Se hizo un profundo silencio.

Hayate miró a su alrededor incómoda. Nanoha sabía que si estuviera sola lo hubiera hecho sin dudar, pero la presión de las miradas podía ser muy fuerte. Resultaría humillante. Nanoha lo sabía. Lo sabía demasiado bien.

Supo que Hayate no sería capaz en cuanto vio su antiguo cuerpo sacar pecho y mirar a Fate arrogante. Se entristeció por la posición de Hayate, por comprobar que incluso la libertina muchacha había caído en las redes del juego de la popularidad. Se entristeció por ella misma. Vista desde ese nuevo ángulo, su antiguo yo resultaba tan soberbio y vulgar. Era decepcionante.

"No" dijo Hayate tras mucho pensar, tal como Nanoha había temido. Fate no aceptó la respuesta. "Discúlpate con ella" susurró dando otra oportunidad.

Nanoha tomó de la mano a Fate. Era momento de intervenir, por el bien de las tres. "Fate-chan, no importa. Déjala"

La rubia miró a su discapacitada amiga y suspiró. No valía la pena seguir aquella inmadura discusión.

El leve público que se había concretado empezó a murmurar. "No les hagas caso, Fate-chan. Tú has ganado" le sonrió Nanoha a la decaída Fate mientras volvían hacia el edificio.

Mirando atrás la morena distinguió el arrepentimiento en el rostro de Hayate, la impotencia, que fueron cubiertas rápidamente por el perfecto disfraz de Nanoha, la popular e invencible.

La chica suspiró, esperaba tener la oportunidad de hablar a solas con Hayate de nuevo. Las cosas se les estaban yendo de las manos, necesitaban otra charla.

***

En los vestuarios algunas alumnas miraban a Fate de reojo. Hayate sabía que estaban impresionadas, que admiraban a la silenciosa muchacha de ojos rojizos, pero temían acercársele, tenían miedo de ser repudiadas como lo era la joven rubia. Hayate suspiró.

Se acercó a ella cuando nadie estaba antento, pero Fate simplemente la miró de reojo.

"Ha sido una buena carrera, de verdad" le comentó amistosamente. "Ya" soltó Fate. Hayate se sorprendió por la sequedad de su vieja amiga. Fate estaba enojada.

"No estés enfadada" le sonrió con tono burlón intentando deshacer el mal ambiente entre las dos. Fate la miró a los ojos seriamente, pero no dijo nada.

"Vale, me disculparé. ¿Contenta?" gruñó molesta Hayate, Fate no solía ser tan difícil de tratar. Fate la miró de arriba a abjo, estudiándola. Cómo decidiendo si era sincera o no, cómo si la reconociera de algún modo. Hayate se sintió un poco incómoda

"Sólo quiero ser tu amiga" reveló Hayate. Era cierto, quería volver a tener a Fate cerca, como amiga, y al mismo tiempo la frase era la excusa perfecta para su extraño comportamiento en su personificación de Nanoha.

"Faltando al respeto a mi mejor amiga no es la mejor forma de ganarte mi simpatía" respondió Fate elocuentemente. Hayate parpadeó tontamente, sorprendida de que Fate fuera capaz de resistir aquella oportunidad. Estaba interponiendo su amistad por encima de su felicidad. Hayate sabía que Fate guardaba cierta devoción hacia Nanoha y sin embrago se estaba enfrentando a ella por su honor. Hayate se sonrojó por un momento.

"Pero si lo he hecho por ti" soltó sin pensar "La minusválida sólo hace que entorpecerte, estarías mejor sin ella"

La expresión de Fate cambió, su ceño se frunció y su mirada la atravesó como una lanza. Justo entonces Hayate fue conciente de lo que acababa de decir. ¿De dónde habían salido aquellas palabras? Fuera como fuera, era tarde para borrarlas. Tarde para disculparse.

"..." Fate no llegó a contestarle ni reprocharle nada, pero sus acciones hablaron por sí mismas. Tras fulminar a Hayate con la mirada, le dio la espalda y se marchó dando un leve portazo.

"¿Qué le pasa a esa?" "¿Quién se ha creído que es?" cuchichearon algunas voces "Se le ha subido una victoria a la cabeza" criticaron

Hayate sin embargo estaba sin habla. Se le había formado un nudo en la garganta. "Fate-chan...." susurró. Se tapó la boca con las manos, casi asustada, "¿Qué he hecho?"

***

"¡Ah, Fate-chan!" exclamó contenta Nanoha cuando su amiga entró al aula. La había estado esperando. Y rememorando la clase de arte y la maravillosa actuación de Fate en la pista, estaba animada . Estaba de buen humor, pero ese humor se desvaneció de inmediato cuando Fate no contestó y mirando con más atención a la muchacha, descubrió una capa vidriosa en sus ojos.

"¿Fate...chan?" preguntó dubitativa acercándose a ella. Fate se había sentado en su pupitre y había enterrado su cara en sus manos. "Fate-chan" repitió en voz baja Nanoha con voz compasiva.

La rubia sollozaba levemente. Nanoha acarició su hombro "Ey"

"Teniás razón, Hayate" hipó Fate mirando a Nanoha con ojos turbios, nariz roja y mejillas mojadas "Tenías razón" .

Nanoha frunció en ceño preocupada, sonaba como si aquella afirmación de Fate fuese una rabiosa acusación, sin embargo sonaba sumamente triste. Esperó paciente a que la rubia, que luchaba por sobreponerse se explicase.

"Tenías razón sobre Nanoha..." cuando por fin consiguió su respuesta, Nanoha quiso no haberla pedido. "Tú tenías razón" se lamentó Fate secándose las lágrimas con la mano. Pero el dolor que pronunciar esas palabras le producía era evidente. Nanoha la abrazó. Por un momento odió a Hayate, por un momento se odió a sí misma.

"Lo siento" fue lo único que se le ocurrió decir.

Continuará...


En el próximo capítulo:

Las conocidas voces que esperaba no tardaron en dejarse oír. Cuando sin verla, Nanoha y Fate cruzaron hacia la salida, Hayate les salió al paso. "Hola" dijo solamente, tímida. Le hirió ver como Fate se tensaba al instante colocándose protectora ante la silla de ruedas. No sabía si alegrarse por ver con qué fuerza protegía Fate a 'Hayate' o romper a llorar por recibir esa fría mirada llena de hostilidad por parte de su mejor amiga

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Un dolor desgarrador y corrosivo que respondía a dos nombres, culpabilidad y duda. Culpabilidad porque estaba engañando a esa tierna alma, porque a cambio de su fidelidad y confianza, Nanoha le respondía con mentiras. Se estaba aprovechando de la inocencia de Fate. Culpabilidad sobre todo por que en ese corto periodo en el que había empezado a conocer a la rubia, Nanoha se había enamorado de ella inevitable y profundamente


Tras muchos problemas con este capítulo, me doy por vencida y lo subo así mismo.

Fate empieza a sospechar pero no está segura. Nanoha se seinte cada vez más dependiente de la rubia, y Hayate que pretendía proteger a Fate a acabado siendo la que más daño le ha hecho.

Nanoha y Hayate parecen que están teniendo emociones nuevas, emociones que no son suyas. ¿Puede ser? Y en todo esto...ninguna de las dos se está interesando en volver a estar como antes.

En el próximo capítulo Hayate intentará arreglar las cosas, deseadle suerte.

Saludos y hasta pronto

Al anónimo de:

Ailec: Sí, Nanoha le está cogiendo mucho aprecio a Fate. Veamos como evoluciona la relación. Gracias por el review. Abrazos