Algo por lo que luchar
Para Harry, el dolor era definitivamente desconcertante.
No podía comprender absolutamente nada. Solo podía sentir dolor. ¿Por qué no se acababa de una vez? Harry recordaba haberse sumido en aquella nube de la inconsciencia, recordaba haberse perdido en los rincones de la calma aparente.
Pero ahora, una sensación que no nacía de ningún lado en particular, pero que parecía estar a su vez en todos lados, inundaba su cuerpo intentando hundirlo entre las tinieblas oscuras que lo rodeaban.
¿Por qué rayos no se moría? Era un dolor tan innegable...
Su cuerpo, mente y ser, intentaban rechazar aquella tortura, que amenazaba con sumergirlo por completo en aquella densa oscuridad, lográndolo de a ratos, y ahorrándole solo meros segundos de agonía.
Y todo resultaba aún más desconcertante. Su mente, que procesaba los minúsculos cambios a una velocidad alarmante, también estaba hecha un nido de confusión, de sonidos lejanos, de gritos ahogados, de palabras que no tenían el más minúsculo sentido.
Las tinieblas que lo rodeaban se extendieron sobre sus ojos con más solidez que antes, oscureciendo su campo visual, que antes se había visto plagado de sombras inconsistentes.
Y el dolor, lejos de remitir sus constantes y tremendas punzadas, aumentó la presión sobre todo su cuerpo. Todos, y cada uno de los huesos de su cuerpo gimieron en agonía, y Harry pudo sentir como se hundía cada vez un poquito más.
Y luchar por salir a flote, por no dejarse hundir, requería fuerzas que poco a poco, iban menguando.
En un soplo de desesperación, su cuerpo suplicó dejarse hundir, dejarse aplastar hacia abajo, hasta un lugar en el que no hubiera dolor, ni cansancio, ni preocupación, ni miedo, ni perdidas.
Pero sabía que había algo por lo que tenía que seguir luchando. Solo que su mente estaba tan ocupada intentando no vencerse ante el peso de la agonía, que no podía recordar que era aquello por lo que debía continuar batallando.
Los segundos pasaban, pero Harry no estaba seguro de cuánto tiempo llevaba soportado esa tortura. Había perdido la noción del tiempo.
Solo podía intentar luchar contra aquella odiosa oscuridad, sumido en la penumbra de la noche, mientras intentaba acordarse, mientras intentaba buscar un recuerdo lo suficientemente poderoso como para darle sentido a aquel insufrible dolor.
Un vocecilla en su cabeza, que sonaba curiosamente distante y distorsionada, le ordenaba seguir luchando, y no dejarse morir.
Pero ¿por qué? Harry le contestó a esa voz con una pregunta desafiante. ¿Por qué seguir viviendo en un mundo que hace tanto daño? ¿Porqué soportar esto sin razón aparente?
Fue entonces cuando su cansada y adolorida mente evoco crudamente un recuerdo, rescatado desde las profundidades de la memoria. Si que había una razón para vivir, para seguir luchando.
Sintió su corazón latir vigoroso y acelerado dentro de su pecho, en un lugar impreciso dentro de aquella oscuridad. Se sintió tan aliviado que estuvo a punto de soltar un grito de alivio, solo que había olvidado donde se encontraban sus labios.
Si fuera por el únicamente, no habría sido capaz de continuar luchando contra ese suplicio mucho más tiempo.
Pero, susurró aquella vocecilla molesta, esto no se trata solo de ti.
Si Harry hubiera tenido una milésima más de sentido común y si hubiera sido un poco menos masoquista, hubiera dejado que aquella nada oscura lo tragara en cuestión de segundo.
Pero les estaría haciendo daño. A todas aquellas personas por las que llevaba años enteros luchando, dando lo mejor de sí mismo en cada batalla. Les hubiera hecho daño a ellos, a todas aquellas personas que había jurado proteger.
A todo el mundo mágico, pensó Harry casi conteniendo un suspiro, cuyas vidas dependían de él. Porque él era el Elegido, y como tal no podía rendirse tan fácilmente a aquella tortura anónima.
Por todos ellos, por todo el mundo, por ellos debía seguir luchando
Y entonces, cuando todo parecía haber encontrado un sentido, cuando el dolor se había hecho inextricable, pero curiosamente soportable, un pánico infundado lo invadió por completo, tomado la primera plana de sus sentimientos.
¿Qué tal si ya era tarde? Un Ahora sabía por quienes debía luchar, pero… Estaba todo tan oscuro, todo tan insensible, tan incoloro que ni siquiera podía ver sus rostros en aquella penumbra.
El dolor aumentó, inesperadamente, con devastadora fuerza. Quiso gritar. Su cuerpo se convulsionaba, pero no era él quien lo movía.
Trató de concentrarse. No podía rendirse, no ahora. Debía seguir, seguir luchando.
Haciendo acopió de fuerzas que ni siquiera sabía que aún tenía, continuó empujando, soportando y sufriendo a aquella densa negrura, intentando ignorar el casi insoportable dolor que consumía su cuerpo.
Y eso era rodo cuanto podía hacer era evitar que aquella oscuridad y aquel suplicio se lo tragaran por completo. Era todo lo que podía hacer por intentar sobrevivir..
Siempre había sido así. Siempre era él, Harry, quien debía sufrir penas y agonías tremendas, pero siempre sobrevivir al fin y al cabo. Sufrir, pero sobrevivir.
Siempre era lo mismo. Soportar todo, ante todo y por todos.
Había sobrevivido cuando apenas tenía un año, cuando vio morir a sus padres, a Sirius, A Dumbledore, a Cedric… incontables e innumerables perdidas, personas que iban cayendo bajo el poder de Voldemort.
Sufrir las pérdidas, un dolor que casi ni se podía comparar con el que sentía en esos momentos, pero sobrevivir, ileso, a todas ellas.
Y ese día, en ese momento y en ese exacto segundo, no haría una excepción.
Se ordenó mentalmente soportar hasta que llegara ayuda, sobrevivir el martirio hasta que alguien lo rescatara de aquella densa oscuridad que lo rodeaba y tomaba posesión de sus sentidos y movimientos.
Sabía, estaba completamente seguro, que todos aquellos por los que en ese preciso instante estaba luchando, harían hasta lo imposible por rescatarlo de aquel asfixiante agujero negro en el que padecía aquella insufrible tortura y que pese a todo nunca se rendirían. Pues bien, Harry tampoco iba a rendirse. No así de fácil.
Como podía, soportando penas inimaginables, lograba mantener la oscuridad a raya, a escasos centímetros de su cuerpo. La distancia suficiente y necesaria para no ceder ante su peso.
Pero aquello no era suficiente. A medida que el tiempo pasaba la oscuridad se acercaba más y más a su indefenso cuerpo. Su fuerza no era suficiente.
De a ratos, el miedo lo volvía a invadir con locura, y imaginaba que no tardaría en enloquecer. Ni siquiera podía recordar el rostro de Ginny. Ni el de Ron, Hermione, el Sr. y la Señora Weasley, Fred, George, Bill, Charlie, Hagrid, Lupin, Tonks...
Ninguno. Y entonces, temía que ya fuera demasiado tarde.
Pero luego surgía nuevamente aquella voz amiga, que le susurraba que pese a que no los viera, ellos estaban. Aunque la oscuridad se los hubiera ocultado, Harry los sentía.
Muy cerca. Rogando por que se recuperara, e ignorando los increíbles esfuerzos que hacia el muchacho para lograr este fin.
Sobrevivir.
Buen, como lo prometido es deuda, aquí estoy con el nuevo capítulo.
Espero que les haya gustado. Sinceramente, me costó sangre, sudor y lagrimas poder dejarlo como quería, pero creo que el resultado no ha ido tan mal. ¡Les agradezco muchísimo los comentarios dejados! Creo haber contestado todos. Y, claro, sería fantástico que dejaran un review contando que tal marcho este capítulo… Ya saben, los reviews son mi suplemento esencial (?)
¡Nos estamos leyendo!
Adictaapotter
