Hola! Estoy de regreso, perdón por la tardanza es una historia complicada, pero aquí estamos. Con la esperanza de que todavía me lean. Este es un capitulo muy bonito, traten de disfrutarlo con alguna canción romántica y movidita. Mientras lo escribía yo escuchaba/ Natalia Lafourcade - Amor, amor de mis amores y para el resto La pasión Medley With Rectangle- Gigi D' Agostino. Que fue durante el momento que Freddie se une al juego.
-Adelante, disfruten.
No sabe decir no, cuando debe decirlo
—Punto número uno: Ser cortes, no significa contar el cabello de la gente.
Sam la miro mal. —Y daleee con eso. Yo no puedo prohibirle contar, él vive para eso.
—Ya lo sé, Sam. Solo no dejes que cuente a las personas, es incómodo. Cómo se supone que haga amistades de ese modo tan ¿Particularmente... ehmm…
— ¿…Raro? Seeeh… es odioso, me repatea cuando cuenta mis masticadas. Porque eso son mis masticadas. No me deja comer a gusto—Se lamentó, pensó en Freddie cuando se sentaba frente a ella y comenzaba con sus 1..2..3 cada que Sam se dedicaba a masticar, y..1...2...3 indefinidamente.
Carly tuvo que reírse de la cara de su amiga.
—De eso hablo precisamente, tienes que mostrarle que está bien o no hacer delante de más gente. Como contar, no puede contar todo el tiempo.
Sam asintió cansinamente. —Deee acuerdo, lo intentare.
— ¡Genial!
—No, no Genial. Y guarda esa horrible listita, ve a saber que otras locuras escribiste—Sam refunfuño, hasta que la puerta del departamento callo su voz mientras se iba cerrando.
~.~
—¿Qué hay Marissa?
La madre de Freddie la miro desde la barra de su cocina, con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Esa niña no le agradaba para nada como amistad de su pequeña criatura. Sin embargo, con ella alrededor Freddie siempre daba más muestras de vida que ninguna otra ocasión, así que por eso al menos podía soportarla.
—Hola Samantha—Por fin Marissa dijo entre dientes, el nombre de Sam siempre salía de sus labios como una grosería.
Sam no pudo evitar reírse entre dientes, mientras seguía jugueteando con las figurillas en la mesita de la sala. Marissa no lo sabía aun, pero esa horrible mirada de perro rabioso, siempre hacían que su amistad se sintiera más segura, como que estaba bien estar ahí. Y eso a Sam no podía importarle menos, es que cuando una persona te demuestra tanta ira, algo estás haciendo bien.
— ¿Termino hoy temprano su turno? —No pregunto por cortesía, a ella le gustaba molestarla con preguntas que sabía que Marissa si respondería por cortesía.
Marissa estaba en la cocina cortando verduras, y creyó escuchar como el cuchillo caí con más fuerza sobre la tabla de madera.
—Sí. Y tu Samantha, ¿No tienes tarea o no tienes nada que hacer con Carly? —Ella pregunto con urgencia.
Sam no pensaba irse. —No, ya sabe que yo prefiero perder mi tiempo con su hijo. ¿Cuánto tiempo cree que tarde? — Sam se paró ocultando sus manos en los bolsillos traseros de su pantalón y se trasladó a la cocina con Marissa. Ella ni si quiera levanto la vista, todo el tiempo ignorándola. Bueno, otra cosa que no me importaba. De repente el estómago de Sam protesto. —Tengo hambre— Murmuro.
Justo en ese instante Freddie salió caminando distraídamente por la sala, sin notar todavía la presencia de Sam. Su cabello caía húmedo tapando sus oídos y un fragmento de su frente. Sus mejillas estaban rojas por la ducha caliente.
— ¡Freddie, hasta que te dignas aparecer! — Sam corrió a su lado palmeándole sorpresivamente el hombro y canturreo feliz.
Su amigo apenas le dio una mirada de reconocimiento. Fredward no era el cliché de chico que se sobresaltaría o gritaría de susto. De hecho el solo le daba esa mirada aburrida, que le arruinaba la diversión a todo. Justo la mirada que ahora mismo tenía.
—Me estaba bañando—El resolvió.
—Lo puedo ver
Enseguida el pregunto, ignorando el sarcasmo. — ¿Qué haces aquí?
—Carly quiere hacer una especie de pijamada, y no se obviamente tienes que estar ahí. Queremos hacer Icarly de madrugada, un especial.
Freddie solo la miro.
— ¿Qué esperas?, pídele permiso a tu mamá.
Él se giró tontamente, ya que Marissa había escuchado todo por la corta distancia del departamento. Pero para Fredd era primordial siempre pedirle su consentimiento. Lo que para Sam carecía de importancia, ya que ella salía y regresaba cuantas veces quisiera de su casa. A su mamá eso le venía dando igual.
—¿Mamá? — Freddie se acercó a su madre, que había terminando de acuchillar sin misericordia las verduras.
Ella miro de uno al otro, no muy convencida. Al final suspiro arrepentida y saco de un cajo lo que parecía un gel anti bacterial. —Tómalo, frótalo cada vez que tomes algún alimento de los Shay.
Freddie asintió.
—Y te quiero bien temprano mañana por la mañana.
Sam revoloteo los ojos.
—Señora Benson, nosotros vamos a desvelarnos. Apenas si vamos a dormir y usted quiere a Fredward bien temprano. Yo no pienso levantarlo, y sabes que tiene el sueño de un oso.
Marissa se encontró con los ojos de su retoño. —Está bien, está bien. En ese caso espera…
Se quitó el delantal y se perdió en una de las habitaciones.
— ¿Qué-que quiere ha-hacer Carly? —Freddie rompió el silencio cuestionando a Sam, a Fred le gusta tener una respuesta a todo.
Sam se encogió de hombros —No lo sé, dijo que era una sorpresa. ¿Puedes créelo ni a mí me dijo?
—No puedo creerlo.
Sam rodo los ojos. Y palmeo su cabeza cariñosamente. —No tenías que responder a eso.
—¿Por qué?
—Porque…
—…Aquí esta, llévate esto —Marissa interrumpió con una maleta de viaje.
Sam abrió los ojos sorprendida—Oiga señora Benson, pero si solo vamos aquí en frente, justo ahí. —Ella señalo hacia la entrada, refiriéndose al departamento de Carly.
Marissa le dirigió una horrible mirada y tomo a su hijo de los hombros. —Llevas todas tus cosas importantes, antibióticos y medicamentos por cualquier emergencia. Tienes mi número de celular, de casa y de trabajo. Llevas tu aparato para los ácaros y los ronquidos, si alguien ronca solo pónselo ya sabes cómo, necesitas dormir tus ocho horas diarias. ¿Entendiste?
Freddie miro a su mamá sin entender mucho. —Está bien
Marissa sonrió abrazando a su hijo —Buen chico.
—Vámonos Benson, Hasta pronto Marissa—Sam grito ya con la puerta abierta.
Sam y Freddie salieron arrastrando la maleta por detrás de ellos.
Marissa tomo una rápida respiración, recordando inhalar y exhalar, muchas veces. Sam podía no ser santo de su devoción, pero hacia feliz a su hijo, ella por lo menos lo sacaba de su caparazón. Que más daba.
Mientras nunca se casaran, todo iba muy bien.
~.~
Carly estaba caminando de un lado a otro. Puerta, luego cocina, puerta, luego cocina. Bastante tiempo se mantuvo haciendo eso, hasta que salió Spencer, rascándose el ombligo y miro con curiosidad el comportamiento de su hermana.
Antes que Carly pudiera continuar mareándolo, la tomo de un brazo.
—Puedes explicarme que horas son estas de ejercitarte —Spencer Exigió.
—Voy hacer algo malo, muy malo.
Freddie y Sam entraron quejándose. En realidad, solo Sam se quejaba. —Estúpida maleta de pacotilla.
Soltó la maleta, y Freddie trastabillo hacia atrás con todo el peso, su cuerpo quedo debajo de esta. Pero no se lamentó en lo absoluto.
Spencer se apresuró a ellos y tomo la maleta de un lado, Sam le dedico una mirada de alivio. Y Freddie dijo gracias.
—Una maleta ¿Cuánto piensas quedarse? —Carly pregunto con miedo.
Sam señalo a Freddie. —No me mires a mí. La mami de Freduchini lo hizo. Y este pedazo de tonto no fue capaz de negarse, ya ves.
—Sam no seas así. Marissa solo se preocupa por el eso es todo.
—Uhmm—Sam rodo los ojos no muy convencida, eso era exceso de protección, así como se suponía que podía ayudarlo si vivía en una pecera con su mamá tiburón.
Una vez que Spencer dejo por ahí la maleta de Freddie botada, los tres amigos se apresuraron al estudio de Icarly.
Sam no sabía exactamente lo que Carly tenía planeado, pero había puesto un montón de almohadas en el piso todas formando una especie de círculo, y unas cuantas velas aromáticas intercaladas entre las almohadas. De no ser porque lo iban hacer en vivo, tenía la impetuosa sensación de que algo olía realmente mal. Tuvo que observar todo el tiempo los pasos de su mejor amiga, sus manos estaban en constante movimiento. Sam arrugo ligeramente la frente, centrándose en las manos de Carly, parecía una especie de tic nervioso, ella hacia esa cosa con las manos, como si estuviera lavándolas mientras le daba indicaciones a Freddie. Repentinamente las miradas de las dos chicas en encontraron, Carly brinco y aparto rápidamente los ojos. Sam parpadeo sobresaltada. ¿Que…? ¿Qué… que?
Carly siguió hablando con Freddie, en ningún momento miro a Sam. Lo que de verdad le tenía los pelos de punta. Hasta que media horas más tarde, Gibby se apareció con su novia, un par de amigos más y su hermanito al que habían mandado a dormir inmediatamente.
— ¿Qué hacen todos ellos aquí, Gibson? —Sam pregunto confundida, tenía la ligera idea de que el Icarly de madrugada era más personal.
Gibby le lanzo una mirada de auxilio a Carly.
—Yo le dije que trajera más amigos, es para el Icarly de madrugad —explico simplemente.
Sam todavía no entendía el punto — ¿Si… cómo porque?
Carly mostro una mueca que se podía interpretar como sonrisa, y se encogió de hombros restándole importancia. —Vamos a… jugar. Miren mejor porque no escogen una almohada y se ponen cómodos. Freddie tú ya sabes, ve a tu lugar y haz la cuenta.
Freddie rápidamente tomo la cámara y comenzó a apretar un monto de cosas en su laptop.
Sam se dejó caer en una almohada gris. Unas plumas salieron volando de la almohada.
—Por el amor de Dios Sam, es mi almohada consentida. ¿No puedes tener más cuidado?
Ella se cruzó de brazos, se alzó y luego se dejó caer de nuevo en la almohada, mas plumas salieron volando. — ¿Eso responde a tu pregunta?
— ¡Sam! —Carly chillo molesta
Sam alzo una ceja retándola.
—Tú me ocultas cosas, yo porque tendría que cuidar tu ganso.
—No sé de qué hablas— Rebatió nerviosa, ella sabía que no podía ocultarle nada a Sam, lo sabía, lo sabía. —Podemos empezar ya…
—…No tienes raciocigno Samantha—Gibson opino interrumpiéndolas.
Sam y Carly le clavaron la mirada y dijeron al mismo tiempo. —¡Es raciocinio Gibby y no te metas!
Gibby se calló al instante, fingiendo el candadito en sus labios.
—Freddie ¿por favor? —Carly le hizo una seña para que comenzara a contar. Mentalmente estaba cruzando los dedos para que su plan surtiera efecto.
Freddie se puso a una distancia considerable de ellos. — Y 3…2…1
—¡Hola público de Icarly! — Carly empezó saludando divertida a la cámara.
Luego Freddie enfoco la cámara en el rostro de Sam. — ¿Se preguntaran que hacemos tan… debería decir noche, Carly?
—No señor, es temprano. Debido a que son la 1:00 en punto de la mañana y esto es…
Sam se paró de un salto y mostro su pijama de tiranosaurio Rex. — ¡Icarly de madrugada…—Luego volvió a dejarse caer en la almohada.
Carly se mordió la lengua y se tragó las ganas de convertirse en una fugitiva.
—…Si, así como lo oyen. No sé si recuerden, pero días atrás les avisamos que haríamos un especial al que llamamos Icarly de madrugada, para todos los desvelados.
Sam la interrumpió. —… solo hay dos reglas.
— ¿Cuáles Sam? —Gibby secundo, mirando de reojo la cámara sostenida por su amigo.
—…No me interrumpas Gibson. Ahora sí, tambores por favor.
Freddie apretó un par de botones de su control y unos tambores retumbaron por el estudio. Sam volvió a ponerse de pie, y se acercó a la cámara.
—…Regla número uno, no dormir. Regla número dos, todos sin excepción deben tener su pijama puesta, durante la noche queremos recibir fotos de ustedes mostrando sus mejores pijamas.
Carly corrió a su lado. —Buena idea Sam.
Durante la primera media hora Sam y Carly participaron con el resto de amigos y público en general, en diferentes y locas ideas. Como contar cuentos de terror, invitar a los fans de Icarly para que contaran sus propias leyendas y mitos. Explicaron cómo hacer una perfecta pijamada, literalmente porque usaron a Gibby de chivo expiatorio. Poniéndole mascarilla, y pintándole las uñas de un bonito color lila. Y para las 2 de la mañana, la mayoría de los chicos estaban cayéndose de sueño, así que Carly decidió que era el momento para el último juego de la noche.
— ¡Hey, hey! — Carly paseo palmeando sus manos delante de la cara de todos sus amigos —Tenemos que cerrar el programa con broche de hora, el último juego de la madrugada antes de que den las 2:30 —Anuncio.
Sam que apenas estaba conciliando el sueño en una de las almohadas, bostezo fuerte y se tallo los ojos. — ¿Falta más? Pensé que te darías por vencida con eso de romper el record guiness.
Carly se paró frente a ella con las manos en la cintura —Estamos en el libro ¿recuerdas? Además no es eso, este juego es la atracción principal de esta noche. Y…— Se cortó, mirando a donde estaba Freddie. —… Freddie tú también despierta—Grito, corriendo a su lado y zarandeándolo.
— ¿Qué? ¿Qué? ¿Ya la apago…?
—No, no. Aun no terminamos, falta la última sección.
Rápidamente organizo a todos para que tomaran sus posiciones, a Freddie le indico que dejara la cámara en su soporte enfocando en medio al piso. Ella corrió rápido a un pequeño armario y saco un robot.
—Me lo presto Spens. — Explico.
Se sentó en su almohada y luego lo coloco en medio del círculo.
—Bueno amado público este es el último juego del programa, a partir de aquí quiero que tomen sus palomitas y refresco. Y se diviertan con este juego que yo llamo –Robot de las verdades- . Cuando era más chica solía jugarlo con mis papás y mi hermano. Hoy quiero compartirlo con ustedes—Miro hacia la cámara con total nostalgia. — Es muy similar a la botella, verdad o reto. Simplemente era más inocente, porque teníamos que adivinar nombres de películas o personajes de caricaturas. Pero conforme Spens y yo fuimos creciendo lo hicimos más complicado y maduro. Así que tómense la libertad de aprender como jugarlo y compartirlo con sus amigos y familiares.
Carly jalo una cuerda de atrás del robot, y los ojos redondos se encendieron de un color azul. Lo puso en medio y el robot comenzó a caminar dentro del círculo, él se detuvo frente a Gibby. Su amigo miro a Carly esperando sus indicaciones.
—Ya les dije es como verdad y reto. Los ojos de ese robot a veces parpadeando rojos, pero por lo regular es azul. Así que te toco azul, por lo que azul es igual a Verdad, mientras que ya te imaginaras rojo que es— Gibby asintió comprendiendo todavía esperando que ella continuara hablando — ¿Por qué te gusta bailar sin camisa?
—Porque es cool y sexy. ¿Verdad nena? —Guiño un ojo a su novia, ella soltó una risita.
—Si—Dijo.
Sam bufo. —Sexy mis calcetines sucios.
Gibby miro a Sam. — ¿Qué? Es verdad.
Ella tuvo que rodar los ojos.
El robot toco a todos, incluida a Sam, y a nadie le había caído rojo. Iban de suerte esta noche. La mayoría habían sido preguntas sencillas, no obstante las de Sam eran un poco subiditas de tono, Icarly se tornaba más a clasificación B-15. Por mucho que Carly le rogaba con los ojos que parara.
—¿A qué edad perdiste tu virginidad? —Sam pregunto a la novia de Gibby.
—Sam esas preguntas no creo que…—Carly objeto.
—… ¿Quién dice que no soy virgen? —La chica contesto de malos modos.
Sam arqueo ambas cejas. —Es lógico que una virgen se mosquearía así: "Hay, hay que clase de preguntas son esas…" Luego agacharía la cabeza así: —A continuación ella también agacho la cabeza y se pellizco las mejillas para dejarlas coloradas— Y diría "Si, lo soy" — Afirmo— Y no se pondría a la defensiva. Como tú comprenderás.
La muchacha en cuestión se ruborizo. Y estaba muy dispuesta a meterle un par de jalones a ese cabello rubio.
Pero Carly interrumpió muy a tiempo. —Podemos seguir. ¿Sí? —Sam se encogió de hombros— Y ohm… yo quiero pedirle a Freddie que se una a nosotros, ¿Por favor?
Tanto Freddie como Sam abrieron los ojos exageradamente, más allá de lo humanamente posible. El tiempo en el ático se detuvo, todo giro alrededor de Carly como si de algún modo el oxígeno se pudiera terminar. ¿Había sido una mala idea? Si, lo había sido. Sin embargo no se pudo retractar, todo debía salir según lo acordado.
— ¿Qué? —Freddie por fin musito. El mirando con molestia a Sam, mientras ella negaba la cabeza.
—No me mires a mí, yo ni sabía.
— ¿Carly? —Fred se dirigió a su otra amiga.
—Mira Freddie, solo tienes que venir y sentarte aquí a mi lado. Te prometo que solo te haremos preguntas normales y no tienes que hacer nada más si no quieres.
—No se , yo…
—…Te prometo que si haces esto, nunca más voy a permitir que Sam trate de meterte en algún problema o te obligue a participar de más en el show. ¿Va?
Freddie miro a sus amigos sentados en el círculo, debatiéndose entre lo que debía y lo que no debía hacer finalmente suspiro rindiéndose a la petición de Carly y camino hasta el círculo dejándose caer en la almohada que su amiga le había dicho.
El juego volvió, el robot se deslizo en los participantes, y finalmente cuando creían que sería el fin y que tal vez el robot no servía porque jamás brillo rojo, en último instancia en manos de Carly sus ojos parpadearon un rojo pálido. Con movimientos lentos ella lo puso en su lugar, y el robo de repente se movió de uno en uno, hasta de tenerse otra vez en Sam.
Sam que apenas comenzaba a sentir la pesadez en sus parpados, se entusiasmó porque esta vez por lo menos harían algún reto, ella amaba los retos nunca dejaba ir uno. Así que se froto las manos y reto a su mejor amiga con los ojos. "vamos dame lo mejor que tienes"
Carly se froto las palmas en la rodilla, y Sam nuevamente sintió un extraño presentimiento, hasta el momento apenas había notado que su amiga seguía con ese raro tic nervioso.
—Muy bien Sam, quiero que…—Ella cerro los ojos un instante, y luego los abrió dando un rápido vistazo a Freddie —… Beses a tu mejor amigo.
—¡Ah! —Sam balbuceo, dejando salir todo el aire de sus pulmones, su rostro formo una mueca de horror, por primera vez mirando el debate detrás de los ojos de su amiga.
— ¡Espero no hables de mi Gibby—La otra chica se quejó.
—No—Sam respondió sin quitar la vista de Carly. —Mi mejor amigo es Freddie.
—Pues qué esperas, hazlo. —Los chicos le urgieron.
