Sendas de Venganza y el Fuego.
Naruto no me pertenece, sino que es propiedad de Masashi Kishimoto
— Dialogo
"Pensamientos"
Palabras remarcadas
Recuerdos
CAP 3: Equipos, Rivalidades y Pruebas.
Estaba a punto de anochecer, y Sasuke iba caminando con las manos en los bolsillos en dirección a su casa, su expresión neutra mostraba un poco de confusión, y es que no podía sacarse de la cabeza las palabras que le había dejado el rubio, ya que él sabía que dentro de aquellas se encontraba un mensaje oculto, pero por mucho que lo razonara no conseguía descifrarlo.
De repente se detuvo mirando a un costado del camino, contemplando los últimos reflejos del sol en las aguas de aquel río que cruza la aldea, y que en antaño fue un sitio muy especial para el. En ese momento un recuerdo le asalto, haciéndole ver una proyección fantasmal de sí mismo parado sobre el puentecito de madera, contemplando a una chica de largos cabellos rubios, esta lentamente se daba vuelta hacia el pequeño, pero antes de llegarle ver el rostro las ilusiones se desvanecen, dejándole un sabor amargo al pelinegro.
Sacudió su cabeza evitando mirar nuevamente aquel lago.
— En que estoy pensando, no es momento para estar perdiendo el tiempo —tras decirse eso, siguió su camino a casa.
Llegada la noche el joven pelinegro se encontraba acostado en su solitaria casa, mirando el techo sin poder conciliar el sueño, "como puede ser que unas simples palabras, me trastornen tanto" pensaba.
— ¿Y porque la recordé a ella, ahora? —se preguntaba, cerrando los ojos cayendo a los brazos de Morfeo.
Al mismo tiempo al otro lado de la aldea, una joven rubia contemplaba el cielo nocturno acostada sobre el techo de una casa, sus fríos ojos azules estaban fijos luna, mas el resto de sus facciones permanecían serenas, como si sus ojos fueran los de otra persona.
— Al fin de cuentas las cosas no han cambiado en nada —murmuro para sí misma, luego de unos minutos una sonrisa se le formo — seguramente, buscaras el significado de mis palabras… después de todo eres el prodigio que desean poseer, Sasuke —susurro con gracia, cerrando los ojos disfrutando de las brisas nocturnas y recordando las reacciones del Uchiha.
Después del anuncio del novato el año, Sasuke vino a mi lado con una expresión de triunfo, seguramente a burlarse, por lo que antes que dijera una palabra…
— Esta vez me has vencido, pero sabes… los shinobis somos sombras… y que tu me hallas derrotado significa que varias se han movido —susurre para que solo él escuchara, viendo con satisfacción como su expresión cambiaba a una de sorpresa, para luego desaparecer de su vista, antes de que me interrogara.
— Esos tres algún día lo pagaran caro, "y yo estaré presente cuando eso pase" —se dijo con serenidad, mas sus preciosos ojos azules se mostraban mas gélidos — creo que es hora de ir ah acostarme —murmuro mientras se desvanecía con la leve brisa.
-.-.-
A la mañana siguiente los genins estaban esperando en el salón de clases al profesor Iruka, por lo que cada uno se encontraba con su grupo; salvo por los grupos de fans que pasaron la prueba, y parecían estar discutiendo sobre el asunto del novato del año.
— Silencio —ordeno Umino, mientras se acomodaba en su lugar, para luego comenzar — como saben, ya han dado el primer paso a convertirse en shinobis, pero lamento decirles que todavía no lo son —las expresiones de sorpresa y los reclamos no tardaron en aparecer, pero fueron silenciados cuando el profesor levanto la mano derecha en señal de silencio — Déjenme terminar… bien, como dije todavía no lo son, ya que les falta estar asignados a un equipo, en Konoha nos manejamos de esta manera y es por la que somos tan fuertes; ahora cada equipo cuenta de tres integrantes y un jounin o chunin, estos actuaran como guías y profesores, hasta que los vean lo suficientemente preparados para andar por su cuenta… ¿quedo claro? —Pregunto, y al ver las afirmaciones generales, prosiguió — bien, entonces paso a dictar los grupos —agarrando de su escritorio una lista.
Después de unos cinco minutos, termino de informar como estarían compuestos los equipos, siendo en total nueve, y el ultimo llevando el numero diez, ya que el nueve todavía se mantenía activo.
— Bien, ahora solo deben esperar a sus respectivos supervisores, y seguir las indicaciones de estos… —dijo mirando a cada uno de los presentes, para luego despedirse — que tengan la mejor de las suertes, y cualquier duda que les surja pueden venir a verme —tras lo cual salio.
— Bien Hinata-chan, parece que estamos en el mismo equipo —le dijo el rubio a la ojiperla con una sonrisa, a lo que esta desvía su mirada, y asiente nerviosamente.
— C-cierto Naruto-kun —contesto levantando su mirada con una pequeña sonrisa — y con Aburame-san.
— Por cierto… —dijo el Senju con una expresión pensativa, y luego suspirar, mirando a todos los presentes y preguntarle — ¿Quién es?
— ¿Eh? —cuestiono sin entender, parpadeando un par de veces.
— ¿Quién es Aburame Shino? —consulto con algo de vergüenza al no reconocer a su compañero.
— Soy yo —dijo con voz neutra a sus espaldas, la cual era acompañada por leves ruidos, esto causo que el joven rubio se asustara y rápidamente se pusiera atrás de la Hyuga, que se encontraba sorprendida por la reacción del joven — Siento haberte asustado Senju-san.
— N-no t-te preocupes, y es mi culpa por estar distraído —hablo un poco mas repuesto, pero sin apartarse de la ojiperla, luego de unos segundos en los que varios zumbidos salían del joven vestido con un sobretodo gris y gafas negras.
— Entiendo… tiene cierta lógica —menciono en acuerdo su nuevo compañero de equipo.
— Es un placer formar equipo contigo Aburame-san —dijo la Hyuga.
— Creo que es mejor ser menos formales, después de todo seremos un equipo y lo mejor seria empezar a entendernos —informo el rubio más sereno, pero sin apartarse del lugar, recibiendo afirmativas de ambos.
— ¿Qué idea tienes? —pregunto su amiga.
— Mm…. que tal si empezamos llamándonos por nuestros nombres —acordó con una sonrisa, volviendo a recibir afirmativas.
— Correcto… Naruto —musito.
Mientras al otro lado del salón, Sasuke se encontraba mirando por la ventana ignorando a su fan numero uno; Haruno Sakura, que no dejaba de decirle que tan emocionada estaba, y cada tanto burlarse de su rival por la suerte que tenia, haciendo enojar a mas de una de sus fans.
— ¿Porque Akamaru? —Pregunto Kiba a su perro, haciendo que este le ladre en respuesta — De todos los grupos en el que podríamos haber estado, nos toco este —dijo como su le hubiera caído la peor de las maldiciones.
— ¿Qué dices Kiba? —Dijo enojada una de las fans, a lo que otra agrego — deberías estar contento, te toco estar junto al novato del año.
— Pero que dicen, si el novato del año debió ser Naruto-kun —reprendió una del otro club, haciendo que ambos grupos empezaran la segunda discusión de la mañana.
— Hmp —fue todo lo que salio de los labios de pelinegro, "al parecer, me toco el peor grupo…" pensaba con fastidio, mirando de reojo a su rival que hablaba con sus compañeros, "cual es tu secreto, Naruto".
— Vaya, me pregunto cual de los tres grupos es el mas fuerte —dijo un genin, a lo que otro le responde — seguramente, el de Shikamaru, Ino y Chouji… ya que son los mas regulares, mientras que el de Naruto y Sasuke… bueno creo que por ellos dos son fuertes — mientras que un tercero menciono — yo creo que será el grupo de Naruto, no solo por que soy su admirador, sino porque Hinata a pesar de ser débil puede volverse fuerte si le sigue sus pasos.
— Que problemático —dijo el joven Nara, cansado de escuchar tantos comentarios, mientras su compañero simplemente comía a su lado, y Ino peleaba con la pelirrosa, aunque de momentos miraba al Senju — Chouji, ¿a ti no te parece raro que no allá salido como el novato del año?
— Shika, el profesor nos dijo… que si bien… él es más habilidoso… y social… no fue elegido por… que ingreso a medio año —respondió entre bocado y bocado.
— Lose, pero me parece un pretexto muy vago —dijo seriamente — que problemático.
Luego de unos minutos empezaron a llegar los jounin y chunin, siendo el equipo de Naruto el segundo en salir del salón, guiados por una mujer de unos veintiséis años, que tiene un cuerpo esbelto y sensual, además un largo cabello negro, y unos hipnotizantes ojos rojos.
-.-
Kuranei llevo a su equipo al campo de entrenamiento numero ocho, el cual como todos los otros cuenta con un gran área despejada, una laguna artificial y un pequeño bosque, para preparar a los aspirantes a adaptarse en distintos ambientes, y circunstancias adversas. Por lo que ahora el equipo ocho, cuyos integrantes son Naruto, Hinata y Shino; se encuentran sentados alrededor de su jounin sensei.
— Ahora que estamos aquí, nos presentaremos y diremos algunas cosas sobre nosotros mismo, para irnos conociendo —al ver la afirmativa de cada uno, prosigue — Bien, mi nombre es Yūhi Kurenai, fui recientemente ascendida a jounin, mi especialidad Ninja es el genjutsu, y mi meta es ser la mejor en ese ámbito —se presento viéndolos unos segundos, antes de asentir — ¿Quién siguiente? —tras esa pregunta los tres chicos se miraron decidiendo silenciosamente.
— Mi nombre es Shino del clan Aburame, soy descendiente directo del jefe, mi estilo es el mismo de mi clan, y mi objetivo es el de crear un gran colmena —dijo el chico de las gafas negras, con voz monótona acompañada por leves sonidos.
— Y-yo soy la siguiente… mi nombre es Hinata y pertenezco al clan Hyuga, primera hija del líder del clan, mi estilo de lucha es este mismo, y mi sueño es el de ser una buena sucesora —se presento suavemente, la ojiperla un poco nerviosa, por lo que todas las miradas cayeron finalmente al ultimo del equipo, que solo asintió.
— Mi nombre es Senju Naruto, mis habilidades son promedio y no tengo una especialidad clara, soy alumno de Tsunade, por lo que puedo decir, que tengo un control sobre el chacra un poco más avanzado que la mayoría, además de conocer algunas técnicas de curación… sobre mis metas… tengo muchas, que se van a cumplir —respondió el rubio con determinación, y serenidad sorprendiendo a la jounin pelinegra.
— Bien ahora les informare, que ustedes todavía no son shinobis oficiales de la hoja —comunico seriamente, examinando las expresiones de sus estudiantes — para serlo primero deben pasar una prueba mas, que yo preparare para mañana… el margen de pasarla es de un veinticinco por ciento, así que… mañana a las siete horas los quiero aquí —dijo antes de desaparecer, tras lo cual el grupo decidió quedarse un rato mas.
-.-.-
Mientras en el salón de la academia, permanecía un solo equipo esperando a su jounin sensei, ya había pasado una hora y media desde que el ultimo equipo se había retirado, por lo que el joven Inuzuka y Sakura se encontraban algo irritantes.
— ¿Porque me tiene que tocar todo lo peor a mi? —preguntaba Kiba a su compañero animal con desaliento, a lo que este le contestaba con un par de ladridos — Si eso, pero también se ve que tendremos un sensei inútil —respondió a las contestaciones del can.
— Kiba —le llamo la pelirrosa, haciendo que este volteara a verla notando la expresión curiosa en su cara — ¿acaso sabes hablar el idioma perruno? —pregunto con interés, lo que hizo que el muchacho la mirara incrédulamente, y hasta el joven pelinegro volteo un instante con una leve mueca de sorpresa, para luego volver su vista a la ventana con aburrimiento.
— ¿Ves Akamaru?, se nota que al profesor no le gustaron nuestras bromas, y ahora nos castiga de esta manera —le dijo a su perro totalmente deprimido, ignorando a la muchacha que cerro los puños con fuerza, e iba a pegarle pero la puerta se abrió.
Un hombre de unos veintiséis años, peliplateado hacia arriba, con su ojo izquierdo cubierto con su hitai-ate que lo lleva en su frente en diagonal, además viste un traje Ninja negro y un chaleco verde.
— ¡Yosh! —Saludo levantando su mano derecha, luego de mirarnos un instante — ¿supongo que ustedes son los integrantes del equipo siete? —Dijo tranquilamente, viendo como estos asentían — bien, yo seré su instructor por el momento… ahora los espero en el techo en cinco minutos —tras eso desapareció en una nube de humo blanca.
Los tres chicos llegaron justo a tiempo, encontrándose con su sensei leyendo un librito, este aparto un momento su vista para contemplarlos.
— Bien, ahora que estamos aquí porque no me cuenta un poco de cada uno.
— Porque no empieza usted, así sabremos que decir —propuso la pelirrosa.
— De acuerdo, me llamo Hatake Kakashi… veamos… me gustan… muchas cosas, me disgustan otras… mm… mis sueños para el futuro… de momento no tengo —contesto luego de unos leves segundos, divirtiendo un poco por las expresiones de perplejidad de sus alumnos, "solo nos dijo su nombre" era lo que pensaban en conjunto — bien, ahora porque no sigues tu —dijo señalando al pelicastaño
— Me llamo Kiba y pertenezco al clan Inuzuka, el es mi compañero Akamaru… me gusta divertirme y hacer bromas junto a el, y mi sueño es el de ser el mejor Ninja Inuzuka —hablo con una sonrisa altanera y orgullosa.
— Yo sigo —dijo la muchacha levantando la mano — me llamo Haruno Sakura, me gusta… mi sueño para el futuro… —decía mientras le lanzaba miradas de reojo al pelinegro — ¡me disgusta Naruto! —termino exclamando en voz alta.
— Soy Uchiha Sasuke, me gustan pocas cosas y me disgustan muchas… yo no tengo un sueño sino una ambición, que es la de matar a cierto sujeto —termino.
— Bien, quiero que mañana a las ocho vayan al área de entrenamiento numero siete, para que realicen una prueba… ¡ah! Y les recomiendo que no coman podrían vomitar —informo para luego desaparecer en una cortina de humo, "es un grupo mmm… ¿exótico?, pero no creo que pasen" pensaba el jounin apareciendo en un salón de la torre, donde se encontraban los otros instructores.
-.-.-
A primera hora de la mañana se encontraba Naruto y Hinata en el campo de entrenamiento, esperando a su compañero y a su nueva sensei. Pasados uno par de minutos llego el muchacho de gafas oscuras, y tras saludar a sus compañeros con un leve gesto, se les unió para discutir entre los tres sobre lo que habían conversado el día anterior.
Kuranai llego unos cuantos minutos mas tarde, encontrando a su equipo bastante entretenido casi sin notar su presencia, le gustaba ese grupo "es algo raro de ver, por lo general cuando se arman los equipos y mayoría están distanciados, pero ya sabremos cuanto duran así" pensaba con una mezcla de malicia y lastima, al ser la posible causante de la desvinculación de aquellos amigos.
— Siento la espera muchachos, estaba terminando unos asuntillos… bien, como les dije hoy tendrán la prueba oficial para ser genins… debo decirles que este equipo en un principio seria uno especializado en rastrear y reconocer, pero por alguna razón se impuso que Naruto sea parte de este grupo en vez del Inuzuka, supongo que fue para equilibrar un poco los equipos —comento la pelinegra, que recibía toda la atención de sus posibles estudiantes — bien, ahora la prueba es simple, tienen que buscar un kunai como este, y traerlo ante mi… —indicó, mostrando una kunai un poco mas alargado al normal y con la punta pintada de negro — estos kunais están escondidos dentro del área de entrenamiento, otra cosa, es que tienen hasta el medio día para conseguirlos cada uno… ¿entendido? —los chicos asintieron en acuerdo, pero ahora les toca el baldazo a agua fría — una ultima cosa —dijo antes de que estos empezaran la búsqueda — solo hay dos kunai, por lo tanto solo dos pasaran la prueba, mientras el restante volverá a la academia —finalizo, observando detalladamente, notando como los chicos que miraban entre sí con seriedad.
Después de unos cortos segundos, los chicos se separaron. El rubio se dirigió hacia el lago para extrañeza de la jounin, mientras que los otros dos fueron hacia el bosque por sectores diferentes, usando las respectivas técnicas de sus clanes, que les favorecían enormemente en la búsqueda, por su puesto ella como instructora había adecuado el terreno para dificultarles la tarea, incorporando distintas trampas.
Media hora mas tarde, la pelinegra se encontraba totalmente intrigada, por la actitud que tomó el rubio, y se preguntaba si se estaba rindiendo, al saber las pocas posibilidades que tenia contra sus dos compañeros.
El joven se encontraba sentado en posición de meditativa, sobra una piedra en el medio del lago, dándole la espalda a la jounin, y a simple vista se le veía relajado, mas unas gotas de sudor descendían por su rostro, cuya expresión de concentración era increíble para un chico de su edad, "ya casi es hora" pensaba el joven, que dejaba de sentir la profunda mirada que su posible sensei le dirigía.
Paralelamente la muchacha Hyuga había terminado de inutilizar una última trampa mecánica básica, pero bien escondida tras un genjutsu que apenas sus ojos notaron, para luego mover una piedra pequeña, que ocultaba un más diminuto agujero. Metiendo su mano derecha por el estrecho hueco terrestre, hasta tocar delicadamente un frío objeto, y con sumo cuidado sujetarlo y sacarlo, fue una tarea dura, y un movimiento brusco o descuidado podría provocar una lastimadura, ya que esta sujetándolo del fino filo.
— Lo logre —susurro complacida, mientras que con su mano libre se limpiaba su rostro, de los rastros de finas líneas liquidas que representaban el esfuerzo.
Por un instante se mantuvo quieta con una pequeña sonrisa, esperando pacientemente. Un minuto después unos pasos llamaron a su atención…
Naruto abrió sus ojos y se paró sobre la piedra repentinamente, sobresaltando a la pelinegra, por el brusco y rápido cambio.
Sin decir una palabra empezó a caminar hacia ella, y para su perplejidad, cada paso lo daba sobre el sendero acuático sin mojarse. "Tengo un control sobre el chacra un poco mas avanzando" recordó las palabras del chico la jounin, "sin embargo, para caminar sobre el agua es requerido un gran dominio sobre si mismo, que es muy improbable de tener a su edad". Viéndolo acercarse, noto en sus ojos una chispa de confianza y determinación, que le provoco una saliente admiración, que velozmente paso a ser decepción.
— Creo que ya es tarde para unirte con tus compañeros —reprendió la instructor, que miro intrigada al rubio.
— Nunca es tarde, si sabes lo que quieres hacer de un principio —dijo suavemente, mientras volteaba la mirada hacia el bosque.
— ¿A que te refieres? —pregunto con curiosidad, copiando el movimiento del joven, notando que de entre los árboles, los otros dos chicos se movían hacia nosotros.
— Tú has dejado las indicaciones muy claramente, y era obvio que yo estaba en desventaja… pero para esta prueba eh encontrado tres soluciones —contesto el muchacho atrayendo nuevamente su atención.
— ¿Cuales? —cuestiono, inclinando una ceja, ya tenia una en mente y le resultaba muy poco alentador que el rubio pensara actuar de esa forma.
— La primera seria la traición o atacar a uno por la espalda, luego de que allá conseguido el objeto, para agarrarlo cansado… en ese caso todavía estoy a tiempo, y no me costaría mucho en hacerme de uno —informo tranquilamente, ante un pelinegra que ya había intuido eso pero esta intrigada por las otras dos — la segunda y mas complicada es la de obtener el tercer kunai, que usted lleva, por lo que había pensado en pedirles que me ayudaran en dicha tarea, pero al final elegí seguir con solución final —eso dejo totalmente perpleja a la jounin no esperaba tal idea, sin duda interesante.
— ¿Y la tercera? —si la segunda era bastante impresionante, no esperaba por saber cual seria la ultima solución.
Pero el muchacho se enmudeció para su consternación, y con la próxima llegada de sus compañeros, ella sabia que no tendría oportunidad de tener la respuesta.
Los dos chicos llegaron con los kunais en mano, parándose al lado del rubio con serenidad, siendo todo lo contrario a lo que ella esperaba, "donde estaba la competencia, y el enfrentamiento entre ellos" pensaba la instructora, que fue golpeada por un rayo de luz, que ilumino su camino y la guío hasta la verdad. Pasando un expresión de incomprensión a una sonrisa cansada.
— Veo que ya saco la respuesta —dijo con una sonrisa el rubio, a la que se sumaron unos leves sonidos, y una expresión similar de la ojiperla.
— Están aprobados, pero díganme… ¿Cuando lo planearon? —pregunto con voz cansada, estaba mentalmente estresada, pero orgullosa de tener que ser la tutora de tal grupo.
— No lo planeamos, solo quedamos de acuerdo en seguir un código —respondió el ojiazul.
— N-nunca podríamos haberlo planeado, p-porque no sabía que clase de prueba iba a darnos —afirmó la Hyuga.
— Creamos un código lógico, para poder organizarnos y adaptarnos rápidamente como equipo —acotó Shino, que asentía a las palabras de sus compañeros — seria ilógico, plantear una estrategia sin tener ningún punto de referencia con el cual guiarnos.
— Aunque si tuvimos un punto claro, que nos permitió pasar esta prueba —comento el rubio, trayendo la atención de todos, y con serenidad agrego — no lo comentamos, pero los tres lo tuvimos consciente, y es lo que el profesor Iruka nos dijo cuando nos agrupo… en Konoha forman grupos y el trabajo conjunto nos da fuerza, ¿que sentido tendría esta prueba si solo se le diera valor individualmente, siendo que nos juntan en equipo? —pregunto retóricamente, por lo que el resto solo asintió.
— En ese caso, ya pueden decir que son genins oficiales de Konoha, y por lo mismo los invito ah almorzar —dijo con una sonrisa la jounin, a lo que todos aceptamos y partimos.
-.-.-
A las diez treinta de la mañana, Sasuke y Sakura se encontraban escondidos tras unos arbustos observando pacientemente, la paliza que le estaba proporcionando el peliplateado a su compañero y can.
En un determinado momento el pelinegro noto un espacio abierto en la defensa del jounin, lanzo tres kunais en distintas direcciones, que sorprendieron a su objetivo y a la pelirrosa.
El instructor realizo un técnica de sustitución remplazándose con un tronco, solo para tener que bloquear un par de patadas del Uchiha, y luego enfrascarse con él en un leve combate de taijutsu, "es un novato apenas, y su habilidad para lanzar armas es muy buena, al igual que su ataque cuerpo a cuerpo" analizaba brevemente, pero tuvo que dejar sus pensamientos al notar las intenciones de su adversario, por lo que realizo un bushin simple y aprovechar la pequeña cortina de humo y meterse bajo la tierra, mientras creaba un clon y lo enviaba hacia la muchacha observadora.
Sakura se encontraba sorprendida por el alto nivel de su amor platónico, y tras ver el desarrollo de la batalla no podía dejar de sentir una creciente admiración por el, ahora estaba segura que no solo lo amaba sino que también lo adoraba, pero fue devuelta a la realidad bruscamente, al sentir a sus espaldas una fuerte presencia y por puros reflejos lanzo un par de armas, hacia la posible ubicación… tras pasando unos arbusto. Tras esperar unos segundos para calmarse, decidió asomarse, solo para lanzar un pequeño grito ahogado, en el lugar estaba nada mas ni menos, que el chico por el cual suspiraba de rodillas, con las múltiples heridas que había recibido de su instructor, pero lo que mas la trastorno fue el hecho de notar dos kunais clavadas en su pecho, levantando la visto horrorizada vio la expresión de sorpresa y dolor que este le dirigía… y con voz débil pregunto:
— ¿Por qué Sakura? —Lo que termino con la realidad y consciencia de la chica, para pasar a la inconsciencia.
Mientras el joven pelinegro esperaba alerta que la cortina de humo se dispersara, agudizando sus ojos noto una silueta en su interior, su mente le advertida y le decía que esperara, pero decidió ignorarla, "es la mejor oportunidad, él no me vera venir" pensó, para luego lanzarse con una kunai en mano, solo para golpearse mentalmente por su arrebato.
— Maldición —murmuro, al tras pasar aquella silueta, quedando en una muy mala posición, que no fue desaprovechada por su instructor, que le sujeto ambas piernas y lo succiono, enterrándolo, dejando solo su cabeza al descubierto.
— No deberías apurarte tanto —recrimino el peliplateado, que se encontraba de cuclillas mirándolo con tranquilidad, "ahora solo falta uno" se dijo antes de irse.
En otro sector del área de entrenamiento se encontraba el Inuzuka y su perro mas repuestos, buscando a su sensei y a sus compañeros, pero un exquisito aroma los llevo por el camino contrario, terminando por encontrar el lugar donde el instructor había escondido los almuerzos, por supuesto ambas se encontraban hambrientos y no sentían a nadie cerca.
— ¿Qué me dices Akamaru? —le pregunto a su mascota babeando por saborear un poco de aquella comida, el ladrido de su compañero le indico que estaba de acuerdo — ¿Pero que sucedería si nos descubren? —por unos leves minutos estuvo batallando contra la tentación, logrando derrotarla muy apenas, para luego volver a buscar a sus compañeros.
La pelirrosa se levanta con un poco de dificultad, masajeándose la frente tratando de recordar que es lo que había sucedido. Empieza a caminar algo tambaleante, para entre unos arbusto, y ve a unos cuantos metros la cabeza pelinegra de su amado, separada de su cuerpo a su parecer, ya horrorizada nota como este la mira.
— Sakura, ayúdame —pidió el joven, solo para quedar perplejo ante el grito de puro terror y desconsuelo que lanzo la chica, para luego caer sin fuerzas y duramente contra el firme suelo, inconsciente.
Al muchacho solo se le ocurre una idea de lo que podía estar pasando, "ella pensó que me cortaron la cabeza, y destrozaron mi cuerpo".
Diez minutos mas tarde, aparece el pelicastaño con su mascota, y se les queda contemplando por unos segundos, y su ceño fruncido.
— ¿Qué es lo que sucedió? —le pregunto a su compañero.
— Kakashi me enterró, y ella apareció para luego gritar y desmayarse —respondió este con voz neutra — ahora ayúdame a salir.
"Pensar que fue la mas inteligente del salón" pensaba Kiba imaginándose al grupo en acción, y luego cerrar los ojos "seremos los primeros en caer".
Luego de ello, se dedico a desenterrar a Sasuke, y despertar a Sakura. La cual al volver a estar consciente abrazo al Uchiha, para molestia de este. Después de todo eso el joven Inuzuka propuso que trabajaran en equipo, cosa que trajo lucidez en el pelinegro, que rápidamente acepto. Pero a pesar de poner todo en esa táctica, gastando cada gota de su energía, y desgastar cada célula de sus seres, no pudieron sacarle ningún cascabel, deprimiéndolos. Aunque no les duro mucho, porque su instructor les informo que estaban aprobados, y que la verdadera prueba era la de trabajar en equipo pese a las circunstancias adversas.
-.-.-
A la tutora le recorría la curiosidad por cada poro de su ser, a pesar de las horas que habían pasado, y ahora se encontraba en departamento acostada, mirando el techo amarillo, aunque sus ojos rojos parecían traspasarlo y mirar mas allá de aquel bloque.
Desde un principio el chico le había llamado la atención, y transcurrido el poco tiempo, el se transformo en el centro de su vista, opacando a los demás con sus actitudes y palabras, que en algunos casos se le hacían indescifrables, sin duda no podía comprenderlo, ni sabia como actuaría. Ella que se dedicaba al genjutsu, como base entendía con mayores rasgos la mente humana, por situarse explícitamente en esa área para dedicarse a su sueño, su rapidez para analizar actitudes, traumas eran espectaculares, y hasta era capaz de predecir en cierto puntos los posibles pensamientos de las personas, por lo que le resultaba increíble no poder descifrar a aquel joven, que se había transformado en su mas grande a interrogante a resolver.
— ¿Te voy a descifrar, Senju Naruto? —tras ello cayo en los brazos de Morfeo, con una sonrisa ansiosa.
-.-.-
Al día siguiente Naruto, caminaba por las calles de Konoha en dirección al complejo Hyuga, recordando como fue que decidió ir.
Luego del almuerzo el grupo se iba a separar para tomar cada uno su camino.
— Chicos —nos llamo la pelinegra — quiero decirles que mañana tienen el día libre, por lo que los espero en dos días a la misma hora que hoy… ¿de acuerdo? —luego de que asentimos ella se desvaneció en un pequeño torbellino.
— Nos vemos entonces —se despidió el Aburame.
— ¿Que bien que la pasamos no Hinata-chan? —le dije con una sonrisa.
— T-tienes razón Naruto-kun… etto… —contesto algo nerviosa, cosa que trajo mi atención, y note como esta se encontraba algo sonrojada y debatiéndose algo, "debe querer decirme algo importante" tras lo cual yo abrí los ojos ampliamente "e-espera no creo que sea por eso" pensé tragando algo de saliva.
— S-si quieres decirme algo, soy todo oídos —hable tartamudeando al principio, para luego retomar con serenidad, aunque en el fondo me encontraba totalmente nerviosa.
— ¿Eh? ah. Bueno y-yo… quería decirte ¿s-si mañana quieres ir a mi casa? —pregunto la ojiperla jugando con sus deditos, cosa que se me hacia totalmente tierna.
— Con gusto voy —acepte con una sonrisa, ahora totalmente calmada.
Después de eso caminamos juntas un tramo, para luego separarnos eh ir cada una a su casa.
Y así fue como ahora, me encontraba en la entrada de la imponente mansión Hyuga, esperando que atendieran la puerta con algo de nerviosismo.
De repente la puerta se abrió revelando al chico de larga cabellera castaña, que se inclino con respeto, dando una formal bienvenida.
— Te estábamos esperando Senju Naruto —saludo con una leve sonrisa genuina, que muy pocas veces brindaba.
— Es un gusto verte Hyuga Neji —dijo el rubio de la misma forma, y eso era porque ambos se entendían y conocían como nadie. Los dos se comprendían medianamente al saber un gran secreto del otro.
— Es cosa del destino que hoy nos veamos, y podamos compartir un tiempo.
— ¿Quién sabe? —pregunto de forma retórica el ojiazul.
— Hace bastante que no te veía, y lo siento por estar tan ocupado en misiones —se disculpo sin borrar la sonrisa.
— Solo han pasado dos semanas.
— Tiempo suficiente para unos aliados, aunque hubiera preferido verte como realmente eres —término diciendo muy suavemente, para que solo su destinatario los escuchase.
— Tú ya sabes que todavía no es momento para ello —respondió con seriedad.
— Lose… —Empezó a hablar pero fue interrumpido.
— ¿Ya ha llegado Naruto-kun, Neji? —pregunto a sus espaldas una voz femenina.
— ¿Que tal Hinata-chan? —saludaba el rubio con una sonrisa serena, viendo sobre el hombre del pelicastaño a la muchacha.
— H-hola —dijo devolviéndole el gesto, para luego allegarse a ellos — gracias por venir —hablo dando una pequeña reverencia.
— No tienes nada que agradecer —informo el rubio.
— Ah, quiero presentarte a mi hermana —dijo esta, dandose la vuelta hacia la casa — Hanabi-chan ven —llamo, a lo que una chica de unos siete años de pelo negro largo y liso, ojos igual de blancos que el de hermana, pero con mas orgullo — el es Senju Naruto —presento una vez que la pequeña se encontraba cerca.
— Hola, ¿tu eres fuerte? —pregunto para sorpresa de los tres.
— No lo sé, ¿porque preguntas? —cuestiono el ojiazul.
— Porque mi hermana dice que lo eres, y mi primo piensa parecido.
— Talvez un poco…
— Creo que ya es hora de que entremos, adentro platicaremos —comunico el pelicastaño con decisión.
Despues de eso, pasamos un día agradable
-.-.-
En otro lado de la aldea, en una sala amplia se encontraban los distintos instructores y algunos otros maestros, discutiendo sobre las pruebas realizadas y los resultados. Para muchos fue sorprendente que cuatro equipos hallan pasado el examen, y mas lo fue cuando se enteraron que el Hatake había aprobado a su grupo, siendo este el primero en hacerlo, pero rápidamente asumieron que el factor desequilibrante fue el Uchiha.
Luego llego el turno de Yūhi Kuranai de informar los detalles, lo que formo un ambiente de perplejidad eh incredibilidad, ¿Cómo tres genins podían desenvolverse tan bien? Era lo que se preguntaba en general, mas les sorprendió la actitud del chico rubio, sin duda otro genio.
Luego de dos horas discutiendo sobre los equipos, y los instructores se retiraron, quedando solo algunos maestros.
-.-.-
Esa misma noche en la torre hokage, mas específicamente en la oficina de este. Se encontraban dos ancianos encarando al líder de la hoja.
— ¿Qué es lo que quieren decir, con que hay que modificar el equipo siete y el ocho? —pregunto el Sandaime con el ceño fruncido, aspirando un poco de nicotina de su pipa.
— Es simple, queremos que Senju Naruto pase al equipo siete por Inuzuka Kiba —dijo la mujer de avanzada edad.
— Eso lo entiendo, pero… ¿con que fundamentos? —cuestiono algo molesto.
— Primero para que el equipo ocho sea establecido como uno de reconocimiento, como en un principio se había planteado, y segundo porque con el Senju el equipo de Kakashi se hará más fuerte, lo que quiere decir que el Uchiha avanzara mucho mas —informo el otro anciano de lentes.
— Lo importante es que el Uchiha crezca como se debe —aclaró la consejera de gran edad.
Luego de un par de minutos en silencio, que se tomaba el líder mientras fumaba con tranquilidad, desesperando a sus visitantes.
— Lo siento pero eso no será posible, y no tengo porque explicarles totalmente mis razones —sentencio con dureza el Hokage, para luego agregar — si quieren una, solo les diré que no quiero tener equipos tan desequilibrantes, que se forjen de ambiciones y superioridad, por lo que la competencia entre ambos chicos la veo interesante… ahora pueden retirarse —dijo a lo que ambos solo asintieron con algo de enojo. Tras estar se dio vuelta y mire el cielo estrellado con admiración — debo preparar todo, puedo sentir que una tormenta se acerca.
Fin del Cap
Notas:
Espero que les guste.
Siento la espera, pero estoy muy ocupado en estos momentos… muchos exámenes, el comienzo de la uni, y los viajes me sacan demasiado tiempo...
Voy a tratar de actualizar cada dos semanas este fic, y para los que siguen Un Guerrero Natural lo mismo, por lo que seria una semana cada uno.
Gracias por los reviews empezaba a pensar que esta historia era demasiado aburrida, en serio se los agradezco y espero que puedan dejarme alguno que otro.
-.-
Avance del próximo cap.
Las misiones comenzaron, y no tardaron en aburrirse… Ahora será el turno de la misión rango C… ¿Cuánto puede complicarse una misión, que en un principio se ve simple?
