Los personajes de esta historia no me perteneces al igual que la historia. Los personajes son de SM, al final de la historia daré el nombre de la autora, espero que disfruten esta historia como yo la disfrute.
.
.
.
Pov B
Claramente, a la mañana siguiente estaba exhausta cuando Alice me despertó con el aroma del café y un desayuno preparado, suficiente para ocho personas. Una de las razones por las que ha sido mi amiga por todos estos años es que ella nunca se rindió conmigo.
Me había dado mi espacio la noche anterior cuando fingí un dolor de cabeza, pero no iba a permitirme alejarla por mucho más tiempo, cuando sabía que yo necesitaba hablar acerca de lo que nos enteramos la noche anterior.
Para cuando terminamos de desayunar, Alice me había convencido de que como fuera que nos hayan dado esta oportunidad, nadie podía tener éxito o fallar por nosotras. Debíamos tomar esto como un regalo y mostrarle al mundo que nos merecíamos el trabajo que tan amablemente nos habían dado.
Yo sabía que tenía razón, pero eso no hacía que el dolor que sentía por la traición de Edward doliera menos. También sabía que cuando comenzamos aquel día esto no sería sólo sobre mí, esto era el sueño de Alice también, y había sido invariablemente desde que aprendió a hablar. Así que, a pesar de todo el dolor que Edward me había causado, iba a trabajar tan duro como pudiera con Alice para hacer de esta gira un éxito.
.
.
.
Los tres autobuses de la gira eran enormes. Los arreglos de convivencia del tour eran para que James y Emmett compartieran el autobús con dos de los miembros de la banda que fueron escogidos, pero ahora que Alice y yo nos uníamos, los arreglos habían sido reestructurados para que ahora fueran autobuses separados para chicos y para chicas. Me había preguntado si íbamos a compartir el bus con James y Emmett, y estaba secretamente aliviada de que no fuera así. Algo en la boca del estómago me decía que Emmett aún tenía sentimientos por mí, y eso me hubiese hecho sentir incómoda durmiendo tan cerca de él. Pero después de lo que me enteré anoche, me pregunto si esta situación de autobuses separados en realidad había sido arreglada por Edward.
Cargamos nuestro equipaje en nuestro autobús y Emmett nos dio un tour por los tres. Los dos primeros portaban el talento y el último los equipos, y Emmett nos dijo que ocasionalmente algunas personas de la compañía o del personal del tour podrían unírsenos. Emmett nos pidió que montáramos en su autobús por el día para poder terminar nuestra lista de canciones y hablar acerca de los próximos shows.
La parte de atrás del autobús estaba separada por una puerta y contenía cuatro cubículos y un dormitorio privado. Los cubículos estaban separados por una cortina entre sí y tenían dos literas. El dormitorio era pequeño, pero tenía una cama tamaño Queen que no dejaba espacio para caminar alrededor de ella.
En la parte delantera del autobús tenía asientos puestos de una forma que se sentía como una pequeña sala de estar. Al lado derecho un largo sofá de cuero frente a un televisor. A la izquierda había asientos individuales que podían ser girados o enganchados en una posición.
Era casi mediodía cuando ya habíamos cargado y estábamos listos. No me sorprendió cuando mi teléfono sonó justo cuando el bus comenzaba a salir del estacionamiento del hotel. Era temprano por la noche en casa, y Edward solía llamarme después del trabajo. Miré el teléfono y vi la foto de Emmett. Dudé por un minuto, y luego presioné el botón para enviarlo al buzón de voz. Cuando levanté la vista encontré a Emmett viéndome con una coqueta sonrisa arrogante en su cara..
.
.
.
Para el momento en que llegamos a nuestro destino en Berlín, había enviado a Edward al buzón de voz al menos media docena de veces. No podía explicar por qué estaba evadiendo sus llamadas, sólo sabía que no estaba lista para hablar con él aún. No estaba segura si me daba miedo enterarme que Edward me quería en cualquier otro lado, o si me atemorizaba más la idea de saber que yo no tenía ninguna intención de dejarlo aun cuando estaba controlando mi vida. Por más que lo pensara, la única cosa que no podría siquiera considerar sería dejarlo ir. Estaba completa y absolutamente enamorada de ese hombre y me aterroriza a muerte de lo que sería capaz de hacer por mantenerlo a mi lado.
Alice y yo nos levantamos apenas amaneció a la mañana siguiente, aunque nos hubiéramos ido a dormir sólo unas cuantas horas antes. Había ansiedad en el aire entre nosotras, sabiendo que estaríamos en el escenario frente a miles de personas por primera vez en sólo unas horas.
El autobús estaba estacionado en el estadio dónde actuaríamos más tarde esa noche, y nos dijeron que había un carro que nos transportaría a cualquier lugar de la localidad que necesitáramos. Alice y yo decidimos salir a tomar el desayuno, que era para ambas nuestra comida favorita del día. Muchos de nuestros mejores recuerdos eran de desayunos, principalmente eran cenas mientras continuábamos despiertas desde la noche anterior.
En el carro, de camino a comprar la comida, Alice apretó mi mano y miró alrededor, viendo Berlín por primera vez.
-Él me llamó anoche cuando no le respondiste.
-¿Qué? -Estaba confundida a inicio-, ¿Edward?
-Sí, Edward, cabeza de chorlito. ¿De quién más te estaría hablando con los guantes puestos?
-¿Le respondiste?
-Sí.
Mi cabeza le espetó a Alice, y la miré fijamente cómo si acabara de cometer un crimen mortal de chicas
.-¿Por qué hiciste eso?
-Porque alguien necesitaba madurar un poco. Sólo la miré con mi boca colgando, sin palabras por un momento.
-¿Qué le dijiste?
-Le dije la verdad, que estabas molesta porque averiguaste que Cullen era el patrocinante de la gira. -Dijo Alice sin rodeos.
-¿Y qué te dijo él?
Como que me gruñó y luego sus palabras exactas fueron, lo cito, "¿Qué. Demonios?". -Ella puntualizó cada palabra de la misma forma en que yo sabía que Edward lo hacía, de hecho pausando entre cada palabra para llegar a un punto.
No pude evitar sonreír a su imitación de Edward. Pero mi reacción sólo la alentó.
-Isabella. Qué. Vas. A. Querer. De. Desayunar, -dijo con el mismo tono en que Edward lo hubiese dicho-. Qué. Demonios. -Su voz profunda no estaba tan mal tampoco.
Las dos nos reímos histéricamente, la primera risa real que había tenido las últimas veinticuatro horas, lo cual debe haber sido un record por haber pasado ese tiempo con Alice sin reírme lanzando gaseosa por mi nariz.
Aún llorábamos de la risa cuando Alice pudo al fin volver a hablar.
-En serio Bella, sabes que yo estaba preocupada de que te metieras en alguna relación tan pronto después de Jacob, pero ese hombre jodidamente te ama. Lo sé en mis huesos. Él no haría nada parar herirte intencionalmente. Necesitas hablar con él.
Como siempre, mi mejor amiga quien tiene el record en perder a cuenta de sus relaciones con hombres, tenía un punto dándome un consejo sobre mi relación.
-Gracias, Alice. -Apreté su mano.
Cuando llegamos a desayunar, le pedí a Alice que agarrara una mesa para nosotras y me quede afuera unos minutos pensando qué decir antes de llamar a Edward. Después de haber calmado mis pensamientos, llamé, pero fui directo a buzón de voz. Decidí no dejarle un mensaje porque mis ideas eran muy complicadas para expresarlas en un buzón de voz y sabía que cualquier cosa que dijera iba a salir equivocadamente.
.
.
.
Durante el día traté de llamar a Edward un par de veces más pero cada vez la llamada se iba al buzón de voz. Estaba comenzando a ponerme nerviosa el que estuviera evitándome después de que yo estuve evitándolo. Sabía que él no estaba feliz de que hubiesen estado James y Emmett en mi habitación la otra noche y luego estuve evitando sus llamadas, lo que probablemente lo molestó aún más.
Aunque estaba confundida acerca de algunas cosas entre Edward y yo hasta ese momento, había dos cosas de las que estaba segura. Una, amaba a ese hombre dominante con todo mi corazón. Y dos, Edward iba a estar más furioso que un maldito tsunami cuando finalmente nos encontráramos el uno al otro.
.
.
.
Aunque estaba ansiosa y completamente borde durante el día, estuve extrañamente calmada cuando fue el momento de subirnos al escenario para nuestra primera presentación. Nuestra actuación consistía sólo en nuestras canciones originales, así que la audiencia estaba oyéndolas por primera vez, lo que hacía difícil que ellos engancharan con nosotras. Las audiencias tienden a gustar de los shows donde pueden cantar o tararear; eso los hace sentir que son parte de show. Pero después de nuestro acto de apertura de cuarenta y cinco minutos, la audiencia fue generosa con sus aplausos y nosotras estábamos felices de haber tocado en nuestro mayor escenario en la vida.
Alice y yo vimos a Double Strife desde un costado del escenario, bailando y cantando. La multitud los amaba y era increíble escuchar a tanta gente cantando con distintos acentos. La última canción de la noche, Gone, fue la que cantamos todos juntos en el bar un par de noches antes. Cuando comenzó la canción, la multitud cantó cada palabra. El lugar estaba eléctrico y yo estaba asombrada solo de verlos desde un costado de escenario.
Luego de haber cantado un par de frases, vi a Emmett mirar hacia donde nosotras estábamos y paró de tocar la canción.
¿Sabes que haría a esta canción sonar mucho mejor, James?-Emmett preguntó juguetonamente, Los dos hermanos tenían una magnífica dinámica en el escenario.
-¿Si me dejaras cantarla sólo como para cambiar. -James respondió rápidamente, tocado despacio su guitarra para dejar la canción de fondo.
Emmett sonrió a la multitud y agitó su cabeza, los gritos de las chicas alardearon aún más.
-Este chico tiene suerte de llevar mi sangre, sino le pateaba el trasero. -Él bromeó con la audiencia-. Lo que esta canción necesita son unas chicas sexys, hermano. -Emmett levanto su barbilla apuntando hacia donde Alice y yo estábamos, y James nos miró y sonrió, entendiendo lo que su hermano había planeado. Emmett nos apuntó y torció su dedo, haciéndonos señas de ir al escenario. Las dos volvimos al escenario y la multitud respondió rugiendo a Emmett que decía que necesitaban un empuje para acompañarlos en la canción final. Emmett en silencio le indicó a Alice que se uniera a James en el micrófono y torció su dedo pequeño hacia mí para que me acercara a él. La multitud enloqueció, viéndonos a todos tocar sobre el escenario. El hombre rebozaba confianza en el escenario y el simple hecho de llamarme hacia él con un solo dedo resultó extrañamente sexual.
Cuando Emmett tuvo a la multitud tan exactamente frenética como quería, la banda comenzó a tocar la canción desde el principio y los cuatro cantamos desde nuestros corazones como si lo hubiésemos hecho de esa forma desde siempre.
Después del show, los cuatro tuvimos un loco coctel de felicidad y adrenalina post-show y definitivamente no estábamos dispuestos a cerrar la noche
Nos fuimos al bar más cercano y celebramos con una ronda de Shoots de tequila. Estábamos riendo y disfrutando, a punto de hacer una segunda ronda de Shoots, cuando sentí un brazo fuerte envolver mi cintura. Mi cuerpo entero se encendió y no tuve que darme vuelta para saber quién era. El simple toque de Edward encendía todo mi cuerpo en llamas.
Me giré y lo miré, sus maravillosos ojos verdes mirándome de vuelta como si fuera la única en todo el lugar. Por una fracción de segundo estuve nerviosa por su reacción por haber tenido hombres en mi habitación, nerviosa por como él me iba a explicar por qué no me dijo que era el patrocinante. Pero luego vi cómo se sentía hacia mí en sus ojos y envolví mis manos en su cuello ajustadamente y empujé su boca hacia a mía, devorándolo en un beso. Un beso que le dijo todo lo que yo sentía.
No sé cuánto duró, pero definitivamente al menos un par de minutos antes de que lo rompiéramos, ambos jadeando salvajemente por aire y sonriendo. Él se inclinó para que su rostro quedara en mi cuello y me levantó del suelo en un abrazo. Sus brazos envolviéndome tan apretado que era difícil respirar, pero no me importó. El calor de su respiración tan cerca de mi oído junto con el silencioso sonido de su incontrolable gruñido envió escalofríos desde la punta de los dedos de mis pies directo hasta la hinchazón de crecía entre mis piernas.
Cuando finalmente me bajó, encontramos a mis tres amigos mirándonos muy concentrados. Por un par de minutos me había olvidado completamente que había alguien más en el lugar además de nosotros dos.
Levanté la vista avergonzada y encontré a Alice sonriendo como una idiota. James miraba intrigado por mi reacción, y Emmett nos miraba fijamente.
James sonrió agradablemente y dijo.
-¿Me imagino que éste es tu novio Bella?
-Lo siento, si, él es Edward. No tenía idea que vendría. -Levanté mi vista hacia Edward sonriendo excitada-. ¡No puedo creer que estés realmente aquí!
Edward me tiró posesivamente hacia sí, con su brazo envolviendo mi cintura cuando habló. Extendió su mano libre hacia James.
-Edward Masen.
James asintió y le sonrió de vuelta.
-James McCarty. Un placer conocerte, hombre.
Edward se inclinó hacia Alice y la besó en la mejilla, susurrándole algo al oído que la hizo sonreír y soltar unas risitas bobas.
Luego miró a Emmett y le extendió su mano. Emmett se tomó un segundo un tanto demasiado largo antes de coger la mano de Edward.
-Emmett McCarty.
Edward asintió y miré dándome cuenta que su reacción fue diferente con Emmett que con James. Algo no hablado sucedió entre ellos. Nada bueno.
Después de algunos minutos intercambiando bromas, Edward le preguntó a Alice:
-¿A qué hora tengo que traerla mañana?
Alice sonrió.
-¿Al atardecer? -Ella redirigió la pregunta a James y Emmett con una mirada arqueando una ceja.
Emmett respondió con voz cortante.
-Temprano en la tarde. Quiero revisar tu lista de canciones.
Edward se volvió hacia mí con una pequeña sonrisa burlona en su rostro.
-¿Lista para irnos, o debo cargarte fuera de aquí?
Yo sabía que lo haría, porque ya lo había hecho antes en medio de un bar, cuando no me moví lo suficientemente rápido para salir.
Lo miré y arrugué mi frente desafiándolo y él me respondió levantando sus cejas, atreviéndome a cuestionar sus intenciones de llevar a cabo su amenaza. Me reí y agité mi cabeza.
-Buenas noche, chicos.
Edward tenía un carro con chofer esperando afuera. Le dio al chofer el nombre de un hotel y agarró mi mano apretadamente, enlazando nuestros dedos mientras se acomodaba para el viaje. Me giré para hablarle, pero antes de poder decir dos palabras, su boca estaba en la mía. No fuimos conscientes de que habíamos llegado al hotel hasta que el chofer se aclaró la garganta para obtener nuestra atención.
Zigzagueamos nuestro camino a través del hotel en una frenética búsqueda por la habitación de Edward y privacidad. Como siempre, yo me quedaba unos pasos atrás por las largas zancadas de Edward, luchando por mantener su ritmo. Llegamos a su habitación, y Edward metió la llave y abrió la puerta para que yo entrara delante de él y siguiéndome, agarró firmemente mis caderas mientras nos guiaba hacia la cama.
Mis pantorrillas tocaron la cama y los labios que Edward cubrieron los míos con urgencia. Nuestras bocas presionadas una contra la otra mientras nuestras lenguas chocaban con insaciable necesidad.
Lo que fuera que necesitáramos decir iba a tener que ser expresado, las palabras vendrían después.
Tiró mi camiseta por sobre mi cabeza y me liberó de mi brasier antes de que siquiera me diera cuenta de que estaba media desnuda. Me levantó y puso mis piernas alrededor de su cintura mientras succionaba mi pezón dentro de su boca. Sentí el escozor del filo de sus dientes mientras me mordía con fuerza, apretando mi cuerpo contra el suyo. Sentí su gruesa excitación presionando en mí y un gemido se me escapó por la sensación de sentir su dureza presionando firme entre mis piernas. Edward tomó mi boca otra vez, arrastrándome a un beso tan apasionado que bordeaba en la violencia.
Se inclinó hacia adelante y me acostó en la cama, quitando el resto de nuestras ropas frenéticamente. Cuando estuvimos los dos desnudos, se cernió sobre mí, su gruesa erección presionando firme contra mi clítoris como hace siempre moviéndose de arriba abajo poco a poco, masajeando mi botoncito de nervios más sensible. Sus antebrazos enmarcaban ambos lados de mi cabeza y sus pulgares acariciaban suavemente mis mejillas mientras continuaba su ligero movimiento que me tenía a punto del éxtasis.
-Dime, -Edward gruñó, con su rostro a escasos centímetros del mío, sus ojos buscando los míos.
-Te pertenezco, Edward. -Mis palabras salieron sin aliento.
Edward gruño mientras se empujaba dentro de mí, enterrándose hasta la empuñadura en una larga y fuerte estocada. Permaneció enterrado profundamente por un momento sin moverse. Cada segundo que pasaba, mi cuerpo anhelaba la liberación. Había estado tan cerca de correrme y estar tan llena me empujaba tan cerca del borde que era insoportable.
-Edward, por favor muévete para mí.
La respuesta de Edward fue apretar su agarre sobre mí y rodarnos para que yo quedara encima de él. Estaba aliviada de ser capaz de encontrar la fricción que necesitaba tan desesperadamente. Edward soltó su agarre en mi espalda, permitiéndome alzarme y sentarme sobre él, controlando mi propio placer.
-Móntame nena, necesito verte
No tuvo que pedirlo dos veces. Comencé a rodar mis caderas en pequeños círculos, manteniendo su ancha y dura polla firmemente plantada dentro de mí. Cada vez que giraba, su longitud tocaba un punto dentro de mí que hacía que me sintiera en el cielo. Mis lentos giros se hacían más pronunciados hasta que estuve al borde. Un circulo más y sabía que habría terminado, pero yo quería que Edward se corriera conmigo. Juntos. Paré y me alcé en mis rodillas, usando mis muslos para soportar mi peso, y luego apreté y bajé de un solo golpe, sentándome en él hasta que mi humedad fluyó contra su piel.
-Demonios, Bella. -Edward gruñó, apretando su agarre en mis caderas y levantándome de nuevo, antes de que me dejara caer sobre él otra vez. Mis ojos se cerraron y mi cabeza se inclinó hacia atrás, mientras yo apuraba el paso, montándolo firmemente arriba y abajo, arriba y abajo, cada vez tomándolo completamente dentro de mí.
-Bella, -gruñó suavemente otra vez, mientras una de sus manos llegó entre mis piernas, encontrando mi clítoris con su pulgar. Presionó suavemente y masajeó en pequeños círculos al mismo ritmo con el que yo me movía arriba y abajo a lo largo de su enorme eje. Mis ojos se cerraron cuando mi orgasmo comenzó a rasgarme.
-Abre tus ojos.
Mis ojos se abrieron para encontrar su mirada y vio mi orgasmo vaciándome mientras decía su nombre una y otra vez.
-Hermoso, nena.
Cuando vio que mi orgasmo comenzó a bajar, Edward me sostuvo firmemente en mi lugar, con una mano a cada lado de mis caderas mientras me levantaba casi completamente fuera de él y me bajó bruscamente dando estocadas dentro de mí, con tres rápidas estocadas. Sólo entonces se permitió su propio desahogo. Sentí el calor de su semen dispararse dentro de mí como si estuviera vaciando su cuerpo y llenando el mío profundamente.
.
.
.
La mañana siguiente comenzó de la misma manera en que la noche terminó, con Edward dentro de mí. Yo sabía que necesitábamos hablar, pero desde el día que Edward y yo nos conocimos comunicamos nuestros sentimientos con más que sólo palabras.
La noche anterior había sido acerca de emociones y necesidades rudas. Pero la mañana siguiente fue acerca de hacer el amor y entregarnos el uno al otro.
Era casi el mediodía antes de que estuviéramos suficientemente saciados para mantener las manos alejadas del otro. Cualquiera que nos hubiese visto, pensaría que éramos amantes alejados por meses, pero en realidad había pasado sólo una semana desde la última vez que nos vimos.
Permanecimos en la cama, cada uno en su lado, mirándonos. Edward puso un mechón caído de mi cabello detrás de mí oreja y luego suavemente acarició mi mejilla mientras me decía con voz suave y tierna.
-Comencemos con las cosas fáciles, nena.
Asentí con mi cabeza concordando. Aunque no estaba muy segura de cual parte de nuestra discusión iba a ser fácil.
-No puedo manejar la idea de que estén otros hombres en tu habitación. En realidad no puedo manejar la idea de que tengas otros hombres a quince metros de distancia, pero hago lo mejor que puedo para mantener mi temperamento bajo control cuando pienso en un hombre cerca de ti en una habitación de hotel. -La voz de Edward era baja e intensa pero aun calmada y controlada a la misma vez.
-Ahora lo entiendo, fue inocente cuando pasó y es por eso que ni siquiera pensé en ello.
-Nena, no hay nada inocente en la forma en que Emmett te mira. Él te desea. -El pulgar de Edward dejó de moverse y se quedó quieto esperando mi respuesta, manteniendo mis ojos bloqueados con los suyos.
Fui a hablar dos veces, cada vez tomando aliento y formando las palabras, pero las pensaba mejor. Edward y yo no nos mentimos y yo no tenía la intención de comenzar a hacerlo cuando iba a pasar meses lejos de él.
-Sé que sintió algo por mi hace años atrás, pero eso fue hace mucho tiempo, Edward.
Observé la mandíbula de Edward apretarse y apareció un pequeño zumbido en su pómulo.
-¿Él quería tener algo contigo?
-Sí, pero nada nunca pasó, él me dijo lo que sentía y días después Jacob me propuso matrimonio y él fue respetuoso con mi compromiso.
-Él aún siente algo por ti. -Tú no sabes eso. Lo conociste por sólo cinco minutos, Edward.
-Lo supe en tres segundos por la forma en que te miraba, nena. Te estás engañando a ti misma si no lo ves.
Me quedé quieta por un minuto, pensando.
-Entonces sin chicos en mi habitación, especialmente Emmett. Puedo manejar eso. ¿Qué más tienes? -Levanté mi barbilla.
Edward sonrió y sus cejas se levantaron, divertido por mi respuesta.
-Me alegra que puedas manejarlo, nena.
-¿Qué más hay en tu agenda de discusión? -Nuestra conversación estaba comenzando a sentirse como una negociación.
-Creo que tú tienes algo que quieres discutir conmigo, algo de lo que debiste haber hablado en vez de ignorar mis llamadas.
Mi cara feliz desapareció.
-Siento haber ignorado tus llamadas. Sólo necesitaba tiempo para pensar.
-No puedes alejarme cuando estas enojada, nena. Estuve trepándome por las paredes por diez horas mientras viajaba para llegar a ti.
-Creo que me volví un poco loca cuando lo supe. -Me mordí mi labio inferior al admitirlo.
-Ahora volvemos al problema original, nena. ¿Qué era lo que estaba volviéndote loca? Nunca me diste el beneficio de la duda ni me preguntaste que era lo que creías que sabías.
Levanté una ceja y la arruga entre mis cejas se profundizó, mientras mi nariz se arrugaba, transmitiendo mi estado de confusión. Luego mis ojos se abrieron como platos, cuando me di cuenta de lo que Edward trataba de decirme. Nunca me había detenido a pensar en que quizás no era verdad, nunca le había preguntado a él antes de hacer tremendo berrinche.
-Ah, ahora lo entiendes. Retrocedamos. Pregúntame lo que crees que hice.
-Oh Dios mío, Edward. ¿Eres el patrocinante de la gira de Double Strife?
-No.
-Pero el tour es auspiciado por Cullen International. Lo vi yo misma en los carteles detrás de escenario anoche.
-El tour es auspiciado por Cullen Internacional. Los hoteles que yo poseo con mi padre son Cullen International Hotels. Cullen International es la compañía de mi padre. No tenía idea que él era el patrocinante de la gira hasta que Alice me dijo por que estabas molesta e hice algunas averiguaciones.
-Oh, Dios mío, Edward lo siento tanto.
-Disculpa aceptada, nena. Pero la próxima vez, sólo pregúntame. He sido honesto contigo desde el día que te conocí.
-Lo siento, bebé. -Envolví una mano alrededor del cuello de Edward.
-Me lo compensarás. -La esquina de su boca se torció hacia arriba.
-Nada me gustaría más que compensártelo.
Salté encima de él y le llené su rostro del cientos de pequeños besos por todos lados. Luego me hundí bajo las sábanas y comencé a compensárselo.
Hay alguien?... es mi idea o hace calor?, y que tal nuestro Emmett, creo que le dará grandes dolores a nuestra pareja favorita y espero que bella aprenda su lección y se comunique con nuestro Eddy antes de comportarse infantilmente.
pasando a otro tema , no podre actualizar en dos días como prometi solo me retrasare dos dias, es decir actualizare el miercoles ya que tengo que estudiar para mi ultimo examen de la universidad pero como es el ultimo podre actualizar lo demas dias sin problemas, las que quieran me dejan Reviews o su correo (sin punto para que no lo borren) y no tendré problemas en darles un adelanto del siguiente capítulo
