Harry Potter se había esmerado en que cada uno de los Weasley se vistiese como los muggles —algo que entusiasmó a Arthur— luego había tenido que alquilar una camioneta para llegar de la mejor manera a aquel vecindario, no querían llamar la atención de los muggles.

George había decidido usar unos lentes de marco rectangular y usar una poción para dejarse algo largo el cabello y así cubrir la ausencia de su oreja, además de usar un hechizo de ilusión óptica, así por si su cabello llegaba a descubrir el agujero del oído verían la oreja. Fred en cambio decidió dejarse el cabello corto. Y vestir como un muggle de 22 años. Jeans negros y la chaqueta roja del Liverpool.

Harry estacionó la camioneta frente a la casa de Draco. — bajen con cuidado por favor.

Harry les ayudo a bajar los dos baúles, el primero eran los objetos personales de Hermione, los gemelos lo llevaron entre ellos sin usar magia. El segundo baúl contenía la comida preparada por Molly, la llevaban Arthur y Ron.

Los gemelos fueron los primeros en tocar el timbre, tras pocos segundos Draco les abrió, saludó y dejó pasar a cada uno de los Weasley.

Hermione iba detrás de todos, al final, no sabía cómo actuar, si saludar con un "buenas tardes Malfoy" o "¿dónde está mi ahijado, Malfoy?". Ingresó en silencio asintiendo al saludo del Malfoy.

En el salón los Weasley se quedaron viendo a Draco, Theo, Daphne y Pansy. Era un ambiente tenso. Demasiado tenso para el gusto de Harry.

El rubio miró a cada uno. — Yo... Sé que están aquí por Teddy, así que quiero pedirles que me perdonen por la actitud despectiva que tuve en el pasado con ustedes, sé que no se podrá deshacer, pero apreciaría que nos llevemos mejor, los acontecimientos han hecho que cambié mi visión del mundo y aprecie el tipo de vida muggle que llevo. — Se sentía algo preocupado ya que Hermione no le había mirado, podría ser que no hubiese aceptado la disculpa. Además su perfil le atraía, el maquillaje resaltaba sus facciones haciéndola ver frágil y más hermosa. — Granger, espero que perdones todo lo que dije en el pasado, lo que hice, yo era un adolescente influenciado por las ideas de su padre. Ahora soy un adulto con sus propias ideas y actitudes. He madurado.

Los Weasley asintieron ellos esperaban la respuesta de la castaña, la cual tenía la última palabra en el asunto.

Hermione asintió lentamente — olvidemos lo ocurrido hace años, empecemos de nuevo.— se dirigió a los otros tres ex Slytherin —Tendrán que ganarse la confianza de cada uno de nosotros.

Pansy, Theo y Daphne asintieron. Si con ello lograban ser queridos por teddy, comerían hasta ranas,

— ¿cuál será la habitación de Hermione?. — preguntó George. Debían de llevar el baúl.

Daphne y Pansy cruzaron miradas, jugaron piedra papel o tijeras delante de todos.

— Gané. — Gritó Daphne y tomó del brazo a George. — Me quedaré con éste Weasley. Que por la ausencia de la oreja es George.

Pansy le sonrió a Fred. — Yo me quedé con el más atractivo.

—¿acaban de sogteagse a los gemelos?. — preguntó Fleur, estaba sorprendida igual que el resto de los presentes.

— Son así. — Susurró Draco en repuesta. — lo hacen para evitar peleas.

—¡Somos Gemelos Idénticos!. — corearon Fred y George.

Las chicas solo sonrieron con coquetería.

— la apariencia es distinta. — Opinó Theo— ahora puedo diferenciarlos.

Los otros Weasley sonrieron, los gemelos tenían nuevas admiradoras. Ellas los dirigieron al segundo piso.

Molly sonrió y miró a los otros dos Slytherin. — ¿tienen cocina?.

— Por supuesto que sí. — afirmó Theo. — le va a encantar, aunque es una cocina muggle. — la guío a través del salón, Arthur y Ron volvieron a llevar el baúl, habían olvidado que podían usar magia. Fleur y Bill los siguieron, observaban la casa con curiosidad. Bill llevaba una gran maleta.

Ahora Harry, Draco, Hermione y Ginny estaban a solas.

— Malfoy, tengo algunas cosas que pedirte. — Habló Hermione. —y decirte. — él asintió. — Cuando estemos junto a Teddy deberemos dirigirnos a nosotros por nuestros nombres.

— ¿Crees que todo el tiempo te llamaremos por tu apellido?. —preguntó Draco con sorpresa. — olvida los formalismos, viviremos como una familia... No podemos actuar de diferente. Usaremos nuestros nombres en cuanto despierte Teddy.

— Entiendo...— "empezar de cero" pensó . — yo tengo que estar en el ministerio a las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde. En ese período tu estarás a cargo de Teddy y si surge alguna complicación deberás enviarme una lechuza o ir a mi oficina por la chimenea — Hermione trataba de ser clara y no oírse nerviosa. — Haremos las compras entre los seis...

— Estoy de acuerdo. — asintió Draco.

— Yo quiero una habitación, vendré cada semana a visitarlos. —interrumpió Ginny que abrazaba una manta afelpada y azul. Junto a ella estaba el equipaje de Teddy.

El rubio asintió.
— Granger quítate esos zapatos. — Ordenó Draco, veía los tacones de Hermione con preocupación.

La castaña frunció el ceño, no había pasado ni diez minutos desde había ingresado a esa casa y ya le estaba dando órdenes— Malfoy, a mi no me vas a...

— Podrías resbalar, el piso está encerado, si cargas a Teddy y caminas con ellos podrían lastimarse. — interrumpió Draco.

— Lo siento. — Hermione se disculpó

— debí haber usado otro tono de voz. — Draco se explicó. — Los dirigiré a mi habitación, Donde está Teddy.

Hermione se quitó los zapatos —12 centímetros de tacón aguja—, se quitó la capa y la colgó en el perchero más cercano.

— Te has encogido. — bromeó Ginny. — Me alegra tanto no tener que trabajar en el ministerio. Debe doler demasiado.

Hermione sonrió. — cómo un crucio en los pies.

Ginny rió divertida. — Draco... — el rubio la miró expectante. — ¿crees que mis hermanos estén bien?

— Para saberlo debemos subir. — el rubio les instó a subir los escalones.

A medida que subían oían risas y suspiros. Harry les había explicado antes el hechizo que tenía el segundo piso, caminaron por el pasillo. Hasta que oyeron...

— es inmenso. — habló uno de los gemelos.

Ginny y Harry se miraron con sorpresa y casi preocupados, por otra parte Draco y Hermione tenían el ceño fruncido. ¡Metes Sucias!

— es el niño más hermoso que he visto. Lo adoro — La voz de Pansy hizo suspirar de alivio a los cuatro.