Buenos días/tardes/noches. Parte IV, sé que les va a gustar. Sólo una pista: tensión.
Parte IV
Harry Potter no perdió la compostura ante el mudo balbuceo de sorpresa que se paseó por la mesa. Recorrió los rostros de todos con su verde mirada, regodeándose interiormente ante las expresiones que le regalaban.
Ron se movió incómodo en su lugar, ojeando a Harry con el entrecejo fruncido y notablemente confundido.
La señora Weasley le sonreía al forastero, y su rostro brillaba con una idea nueva que tomaba peso en su cabeza de matriarca; súbitamente dirigía vagas miradas desde Ginny hacia Harry.
El señor Weasley también sonreía, pero su sonrisa era más bien una mueca de confusión y sorpresa muy parecida a la del resto de sus hijos.
Harry desvió su atención hacia Hermione Granger. La joven permanecía con la mirada baja y los ojos apagados.
-¿A casarte¿Has venido... a casarte?- preguntó Ron cuando recuperó su voz, que había sido arrastrada por la noticia repentina hasta un recodo de su garganta.
-Así es- confirmó Harry bebiendo tranquilamente de su vaso de cerveza de mantequilla, y confirmando para sí que esa bebida era una de las mejores que había probado.
-Pero...- Luna parpadeó-¿Con quién lo harás?
Harry se incorporó mejor en su asiento; el tenedor oscilaba en su mano con vagancia inescrupulosa.
-De eso se trata, señorita Lovegood. He venido a este pueblo-Harry se abstuvo a tiempo de decir "mediocre"- a buscar una compañera terrenal, una acompañante de por vida, una esposa, una mujer, una...
-Quedó claro el concepto- masculló Ron mirando a Harry con desconfianza.
Harry sonrió curvadamente y volvió a beber de su vaso. Sabía que Ron sospecharía de él, pero no importaba, ya habría tiempo de mantener una conversación de amigo a amigo.
-Pego¿pog qué ha venido a este pueblo a buscag esposa?- preguntó Fleur Weasley, la exótica mujer de Bill.
Fleur había llegado de la antigua tierra de los francos buscando un porvenir, y su destino terminó siendo entre los brazos del mayor de los hermanos pelirrojos, al que había conocido en uno de los viajes de éste por tierras lejanas.
-Bueno. Por empezar, podría asegurar que conozco muy bien a las mujeres. He viajado toda mi vida, y toda mi vida he tenido damas... este pueblo, nuevo para mí, representa la oportunidad de conocer nuevas señoritas...
-¿Qué hay del amor? Habla como si buscar alguien con quien pasar el resto de su vida fuera un juego- exclamó Hermione.
La indignación en su voz sorprendió a todos. Hermione había escuchado cada palabra en silencio, lo que era muy raro, ya que ella por lo general hablaba abiertamente de cualquier tema.
La voz segura y profunda de Harry Potter la había sumido en un extraño estado de sopor, que había terminado cuando él abrió la boca y contó el motivo de su visita al pueblo.
Hermione observaba a Harry con el entrecejo fruncido y la barbilla levantada, en claro gesto de estar buscando una buena explicación. Se sentía ofendida por cómo había hablado él, se sentía tocada por sus palabras, ya que ella se casaría pronto, y sin haber tenido elección sobre su destino.
-El amor es sólo una tragedia interpretada por malos actores- contestó Harry con la mirada posada sobre el rostro de ella cual ave de rapiña.
-¿Y por qué son malos esos actores?- inquirió Hermione sin dejar de observarlo.
-Porque ambos caen en la mentira de sus personajes. Su interpretación se vuelve verdadera, hasta el punto de creerse los papeles que interpretan- explicó Harry.
Ambos olvidaron por completo que se encontraban rodeados de personas; sólo existía para ellos el otro. Así volvieron a visitar el desconocido lugar al que estaban destinados cada vez que se miraban o intercambiaban palabras.
-¿Y qué tiene de malo eso?- volvió a preguntar Hermione, sintiéndose cada vez más molesta con el forastero que tenía frente a ella.
Harry sonrió curvadamente, en su mente surgía la misma pregunta que lo asediaba desde ese mediodía cuando se encontró por vez primera con Hermione Granger.
-Ya no distinguen lo real de lo irreal- respondió sencillamente.
Hermione abrió la boca para refutar, pero Ginny la interrumpió:
-¿Entonces simplemente buscarás al amor de tu vida entre las solteras del pueblo?- cuestionó con escepticismo.
Harry rió a carcajadas.
-¡Bueno, lo hace ver como si fuera una aberración! Tengo un par de pautas a seguir, por supuesto. No quiero casarme con la primera que se me ponga enfrente. No quiero aceptar cualquier proposición- indicó son sorna.
Y dicho esto, miró a Hermione con desdén. La joven sentía crecer en ella las ganas de golpear al forastero, y las ganas de desaparecer.
La mesa volvió a caer en silencio; Harry bebía copiosamente de su vaso. Algunas miradas se dirigían de vez en cuando, de manera furtiva, a Hermione, que mantenía su vista fija en Harry, con expresión concentrada y seria. Parecía querer buscarle una explicación a las palabras del joven.
Ron, al verla, pensó que ella siempre quería buscarle una explicación a todo. Por primera vez, él estaba dispuesto a hacerlo también.
-¡Han sido demasiadas noticias buenas en un solo día!- exclamó la señora Weasley-La llegada de Harry, el motivo de esta llegada... ¡el compromiso de Hermione! Oh querida, estoy tan contenta por ti... Víktor Krum es un buen muchacho...
Hermione tomó aire y le sonrió a la señora Weasley. Esperaba poder evitar el tema, pero sabía sin embargo que era imposible, tan imposible como volar.
-¿Víktor Krum, eh?- preguntó Harry sin interés.
-Oh, sí, un maldito búlgaro orgulloso...
-¡George!- gritó la señora Weasley escandalizada.
-... que está muy enamorado- finalizó George.
Ron gruñó y Luna miró soñadoramente a las estrellas negando con la cabeza.
-¿Y usted también está muy enamorada?- inquirió Harry con ese tono burlón al que Hermione le había tomado odio personal.
La joven apretó los dientes, pensando rápidamente en una respuesta satisfactoria y poco evidente. Pero McGonagall lo había dicho; en ese pueblo todos estaban ciegos. Exceptuando a algunas pocas personas, claro.
-Lo estoy- aseguró, intercambiando una breve mirada con Luna que decía mucho más que esas dos palabras.
Harry volvió a sonreír y se levantó de su asiento con el vaso lleno, sin dejar de observar a Hermione.
-Por el compromiso de la señorita Hermione Granger- dijo, y al instante todos se pusieron de pie, gritando al viento aquellas mismas palabras.
Hermione permaneció sentada en su asiento, dura como una roca, sin poder creer que, en un solo día, su destino había sido muerto, pisoteado, burlado y escupido. No había cabida para la esperanza, sólo había lugar en su nuevo mundo para la resignación. Y ahora, el desconocido frente a ella no hacía más que recordárselo con cínica persistencia.
Sintió nuevamente esa incipiente necesidad de librarse de lo que la acongojaba. Los siguientes minutos permaneció sumida en el silencio, siendo devorada lentamente por las ansias de huir.
-...¡y entonces descubrí que eran Fred y George!- gritó Bill; todos en la mesa estallaron en carcajadas, excepto Harry, que sonrió sin mucha efusividad pero genuinamente, y Hermione, que no poseía en esos momentos la capacidad para alegrarse.
Cuando la señora Weasley levantó la mesa y se dirigió a los interiores de la casa acompañada por Fleur, la charla se volvió más amena entre los presentes.
-Oye, Harry, cuéntanos de esas mujeres que dices conocer. ¿Son buenas en...?- preguntó Fred, pero se detuvo a tiempo al ver la sombra de advertencia que cruzó por el rostro de su padre.
-He notado que en este pueblo no tienen burdel- comentó Harry ignorando la pregunta del pelirrojo.
-Oh, no, no tenemos uno. Pero si te interesan ese tipo de actividades, deberías consultar con Cho Chang. Se tiró a la mitad del pueblo- le dijo George.
Hermione bufó y puso los ojos en blanco. Luna estaba muy ocupada hablando con Ron, y Ginny prestaba atención a Harry, así que la joven se sintió como si sobrara allí. Se levantó y se dirigió a caminar por los terrenos cercanos al establo de los Weasley.
Harry la siguió con la mirada sin poder evitarlo.
-¡Vamos, George, ten más recato, por favor!- exclamó Ginny, amparada por Percy- Aunque pensándolo bien, tienes razón...
-Por supuesto que la tiene- afirmó Fred. Percy negó con la cabeza en silencio.
Harry se levantó de su silla, alegando que iría a estirar las piernas. Ron lo siguió con la mirada y el entrecejo fruncido, percatándose curioso que su amigo tomaba el mismo rumbo que había tomado Hermione segundos atrás.
Harry caminó como en un trance. Lo único que veía en medio de la noche era el rostro de Hermione Granger. Y la misma pregunta. Él no se consideraba una persona curiosa, pero ahora surgía la necesidad de contestar aquella duda. Porque esos ojos estaban demasiado presentes en sus pensamientos para su gusto.
Caminó, como siempre, con pasos firmes y seguros. Se detuvo cerca de los establos, buscando a Hermione. Levantó el rostro al cielo, empapelado de estrellas brillantes. "Mis amigas", pensó Harry con cariño.
Hermione detuvo su andar incierto cerca del establo. Posó su cuerpo sobre el tronco amistoso de un viejo árbol, que le ofrecía su apoyo de muda compañía. Hermione se sintió agradecida, porque lo último que quería oír en esos momentos eran palabras de cualquier tipo.
Levantó la vista hacia el firmamento, descubriendo que miles de estrellas la observaban. Escuchó el canto de los grillos y la respuesta del viento susurrante. Se dejó invadir por la soledad.
Pensó en el giro desgraciado que había dado su vida ese día de primavera. Y se avergonzó de sí misma, por no haber luchado contra ese enemigo inesperado.
Hermione se secó rápidamente los ojos con la mano al escuchar los pasos seguros de alguien que se acercaba anunciándose sin sigilo alguno.
La joven se dio vuelta, quedando frente a Harry Potter.
-¿Qué quiere?- preguntó bruscamente Hermione, volviéndose a pasar disimuladamente la mano por los ojos.
Harry notó con estupor la pena que emanaba de ellos, como si las orbes castañas fueran un manantial lleno de tristezas y desilusiones. Nunca había visto tanta angustia junta. Y eso que había visto muchas cosas en su vida.
-Hermosa noche¿no es cierto?- dijo serio, elevando su rostro hacia el cielo por unos instantes, antes de que su atención volviera a posarse sobre la joven.
-Es igual a todas las otras- contestó Hermione con la voz molesta y chillona.
Impedida de decidir sobre su vida, ahora también estaba impedida de pasar un momento con la soledad y las estrellas como única compañía.
-No lo creo así- refutó Harry con tranquilidad.
Caminó lentamente cerca de Hermione, que le echaba incómodas miradas de reojo. Harry la oyó suspirar. Se sintió de repente como un invasor que no tenía nada que hacer allí.
-¿Ocurre algo?- preguntó al escuchar a Hermione suspirar nuevamente.
Harry apretó la mandíbula luego de haber formulado la pregunta. No era curiosidad, no, era más bien preocupación. Pero él tampoco se preocupaba por nadie más que por sí mismo. Entonces¿qué tenían esos ojos marrones que lo hacían preguntar ese tipo de cosas, aunque su tono halla sido burlesco?
-Ocurren demasiadas cosas- respondió Hermione casi en un gemido- Por favor, déjeme sola.
Harry hizo una mueca. Hermione volvió a pasarse la mano por los ojos.
-¿Por qué? Tengo el derecho de...
-¡Usted no entiende!- chilló Hermione, olvidándose esta vez de poner freno a las lágrimas que huían de ella-¡No entiende nada! Déjeme sola.
Harry frunció el entrecejo. Su mirada siguió el trayecto de libertad de una de las lágrimas que había logrado escaparse de Hermione, y que se deslizaba en rauda carrera hacia el suelo.
-¿Qué es lo que no entiendo?- preguntó.
Su tono de voz le sonó curioso a sus oídos; nuevamente apretó la mandíbula, más no apartó la mirada de Hermione.
Ésta aspiró fuertemente el aire y negó despacio con la cabeza.
-Lo que tengo que soportar, lo que estoy viviendo, lo que estoy pensando aquí, justo ahora...
La voz de Hermione se quebró y no pudo seguir. Ese pequeño arrebato de verdades la sorprendió a sí misma. Y a Harry también. Pero la sorpresa no era curiosidad.
Hermione pasó rápidamente por al lado del forastero, esquivándolo y secándose más lágrimas. Sin embargo, Harry Potter la detuvo sujetándola con sombría firmeza del brazo.
-Entiendo que uno nunca debe resignarse a su destino- susurró en el oído de ella, haciendo que las palabras se deslizasen fluidamente por los sentidos de Hermione.
La joven se separó de él con más fuerza de la debida. Ambos se observaron fijamente, mientras un vago miedo surgía en el interior de ella y crecía la curiosidad dentro de él.
-Mi destino está muerto- susurró Hermione, clavando esas palabras en medio de los dos con firme imposición.
Dicho esto, abandonó el lugar sin mirar atrás y con la sensación de estar hundiéndose en su propia miseria cada vez más.
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-¿Dónde estabas?- inquirió Ron con brusquedad.
Hermione lo miró cansinamente.
-Tomando aire cerca del establo. Es una hermosa noche- respondió.
Ron gruñó y dirigió su mirada hacia el establo, cuya figura se recortaba deforme en medio del campo.
-¿Has visto a Harry? También salió a caminar, y creo que fue en esa dirección.
-No, no lo he visto- dijo Hermione antes de darse vuelta en dirección a la casa.
Ron se encogió de hombros y se encaminó hacia el establo. En medio del camino se encontró a Harry, que venía caminando lentamente.
-¿Dónde estabas?- inquirió Ron una vez más con fiereza.
Harry levantó las cejas.
-Admirando las estrellas cerca del establo- contestó señalando hacia el lugar con la cabeza-Es una hermosa noche.
Ron levantó la mirada hacia el cielo, percatándose de que éste comenzaba a cubrirse de amenazadoras nubes, que se juntaban como un pequeño ejército en el inmenso campo de batalla que era el firmamento.
-Por casualidad¿no te has encontrado con Hermione?- preguntó simulando indiferencia.
-No, no me la he encontrado. Es algo extraña tu amiga¿cierto?- Harry se rascó la barbilla, aparentando también indiferencia.
-Es mi mejor amiga. Puede que algunas de sus costumbres sean extrañas (se pasa horas y hasta días encerrada leyendo), pero es una excelente mujer.
Harry asintió algo perdido, y junto con Ron emprendieron el rumbo hacia la casa. A lo lejos comenzaron a escucharse truenos.
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Hermione se despidió de Luna y Ginny bajo la promesa de hablar con ellas al día siguiente. Justo cuando salía de la cocina, entraron Ron y Harry.
Evitando cruzarse con el segundo, se dirigió rápidamente hacia la puerta principal de La Madriguera, desapareciendo por ella sin mirar atrás.
Harry la siguió con la vista, algo desinteresado y algo curioso. Se maldijo internamente por encontrarse en ese nuevo estado de poca definición, en el que se hacía preguntas,
quería conseguir las respuestas, pero tampoco pretendía agregar un asunto más a su importante lista de temas pendientes por resolver.
Luego de despedirse de los Weasley, subió a su cuarto, pensando en el motivo que lo había arrastrado sin alternativa a aquél pueblo mediocre habitado por señoritas extrañas.
Harry comenzó a buscar con ímpetu en su bolso de cuero los papeles que eran la causa principal de su largo viaje. Los sacó con cuidado, abriéndolos como si se tratasen de un tesoro arcaico y leyéndolos por vez indefinida.
Escuchó pasos por el pasillo, y Ron entró en la habitación justo cuando Harry metía los papeles con rapidez en su bolso.
Ron cerró la puerta y se quedó observando a su amigo con los brazos cruzados.
-¿Y bien¿Piensas explicarme de qué se trata todo eso de que has venido a casarte?
-Pues eso. He venido a casarme- respondió Harry con un bufido.
Ron hizo una especie de mueca.
-No me lo creo. Conociéndote, no puedo creerlo- Harry puso los ojos en blanco- Dime la verdad. ¿Por qué has venido?
Harry se dio vuelta, tomó su bolso (del que nunca se separaba) y lo dejó en un rincón del cuarto.
-Ya te lo he dicho. Para casarme. ¿Es tan difícil de creer? Te sorprendiste más cuando te enteraste que esa amiga tuya, Granger, se casaría...-Harry se detuvo, preguntándose por qué su boca lo había traicionado de esa manera, mencionándola a ella.
-¡No metas a Hermione en esto, quieres! Suficiente tiene ella con su problema- Ron parecía molesto.
Harry aflojó la tensión en su rostro. Dentro de él se agitaban las preguntas, como en un nido de serpientes, engordando de curiosidad.
-¿Qué problema?- inquirió suavemente.
-Como si te importara- bufó Ron- Sólo te preocupas por ti mismo.
Harry no dijo nada más, ya que lo dicho por Ron era una verdad incuestionable. Sin embargo, las verdades pueden cambiar, y seguir siendo verdades.
-Sólo espero- dijo Ron antes de irse- Que lo que sea que tengas que hacer en este pueblo, lo hagas pronto, antes que todos se enteren de lo que haces, o de que a mi madre se le ocurra juntarte con mi hermana.
Harry sonrió a medias ante lo último. No faltaría mucho para que Ron se enterase de la verdad, ya que necesitaría su ayuda. Ningún hombre puede hacer algo completamente solo y eso era lo que Harry aprendería pronto.
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Hermione contempló cómo se juntaban las oscuras nubes a lo lejos. La tarde había estado despejada y luminosa, como su vida antes de esa mañana, en la que los nubarrones del compromiso irrefutable taparon el sol de su porvenir.
Apoyó la cabeza contra el vidrio de la ventana y cerró los ojos, deseando que, al despertar la mañana siguiente, todo lo vivido ese lunes sea sólo el efímero recuerdo que quedaba de una pesadilla sin sentido. Sin embargo, le avergonzó saber que no quería que Harry Potter fuese sólo una voluta de humo proveniente de las llamas de su memoria imaginativa.
En medio de estos pensamientos, apareció también la sombra del rostro de Víktor Krum, anteponiéndose a la del forastero. Hermione simplemente no podía creer que tendría que compartir su vida con Krum, a quien no amaba, y ser testigo a su vez de la vida de él.
Pensando en lo poco que había luchado, dejó escapar al llanto, que se combinó con el fuerte ruido de la lluvia pasando desapercibido.
¡Hola a todo el mundo! Espero que les haya gustado el capítulo, en el que Harry y Hermione hacen contacto ::babas:: Y prepárense para los que vienen porque...
Si les gustó esta parte de la historia, escriban por favor un REVIEW, y si no les gustó, también escriban un REVIEW justificando su desagrado, que es lo que a mí más me gusta: cuando justifican y comentan.
¡¡Gracias, gracias a todos los que me dejaron reviews en el capítulo anterior!! Fueron muy lindos de leer . Gracias a: kleenex, June PG, Ruby, amycvs, Petakiita, AtRaM Potter, hermis'lu, Yedra Phoenix, Saori-Luna, Angel, HHrldg.Black y Susy Potter.
Respondiendo una duda que creo es generalizada: no, no habrá lemmon, aunque la historia da perfectamente para varios¿a que sí? ;) De todas maneras, prometo contacto sexual. Pero para eso tendrán que esperar un poco más.
Ayer terminé de escribir la Parte VI, y como veo que la subtrama todavía no está demasiado desarrollada para ese capítulo, calculo que la historia tendrá al menos unas 12 partes. ¿Qué les parece?.
¡Saludos a todos!
·Towanda·
