Disclaimer: Los personajes de Card Captor Sakura no me pertenecen, sólo la historia es de mi completa autoría.
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Challenges to Perfection.
Cap. 4: Cuando todo falla.
"Quise ganar la batalla…El juego de olvidar tu cara,
Quizá poder soportar la segunda ronda,Y en el juego mismo, no quedarme sola"
(Quise jugar, Verónica Mariel, fragmento)
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Tres días después y una vez concluidas las clases en el instituto, Sakura, Syaoran, Eriol y Tomoyo se encaminaron hacia la casa de esta última, la cual quedaba muy cerca de los límites de la ciudad de Tomoeda y era el lugar en donde se llevaría a cabo el cuarto desafío.
Nada mas llegaron a la puerta de entrada esta se abrió automáticamente, cediéndoles el paso a la gran mansión de los Daidouji, que ciertamente no dejaba de impresionar a Sakura por su elegancia.
—Pasen por favor, primero serviremos la cena y luego podremos ir al salón donde será su reto— la de ojos amatistas les cedió el paso hacia el interior de la casa, dando una leve reverencia en señal de elegancia extrema, ante lo cual los muchachos restantes asintieron, siendo Eriol quien se atrevería a pasar primero al gran comedor, seguido por ambos castaños que se hallaban algo cohibidos por encontrarse en aquel lugar, en el que fácilmente podría habitar la realeza.
En cuanto tomaron asiento, en una de las esquinas de la gran mesa, una muchacha de aspecto dulce y bondadoso se presentó ante ellos, dando una inclinación de cabeza y al mismo tiempo llamando a otro par de chicas, que se encargaron de colocar sobre la mesa los platos pertenecientes a una fina vajilla de porcelana.
Sakura abrió mucho los ojos cuando vio como, sin previo aviso, comenzaban a dejar frente a ella un montón de cucharas, tenedores, cuchillos y copas, todos de diferentes tamaños y formas.
—¿Y para qué son tantos?— pregunto curiosa, mientras señalaba la gran gama de utensilios y meneaba la cabeza, como tratando de hallarles significado —.¿Tomoyo?— llamó una vez, preguntando por su amiga, sin embargo esta se encontraba muy ocupada del otro lado de la mesa, observando a Eriol que le susurraba quien sabe que cosas al oído.
Y fue entonces que al sentirse demasiado entrometida desvió la mirada, posándola de nuevo sobre su plato al frente y la ornamentación extraña, al saber que posiblemente esos dos estarían teniendo un momento romántico que a ella no le gustaría presenciar y mucho menos interrumpir.
Ya era muy incomodo estar sentada al lado de su eterno rival como para añadirle una visión explicita de su amiga siendo besada por Eriol.
—Caray, ¿No pueden hacer esto más rápido?— el susurro que escuchó, luego de que sus pensamientos terminaran, la obligó indirectamente a voltear hacia su derecha y encontrarse con que Li estaba igual que ella, con la cabeza gacha y la mirada fija en la fina cubertería, pues seguramente ya se había dado cuenta de los arrumacos que estaban dándose ambos níveos y se encontraba muy consciente de no querer ver nada al respecto.
Sakura rió levemente, pero pronto decidió guardar silencio, en el momento en que su contrincante le mando una de sus típicas miradas asesinas.
—¿De qué diablos te ríes?
—¿Yo?, de nada que te interese Li— respondió, mientras movía su cabeza al lado contrario y dejaba que su cabello se meneara en el aire, como restándole importancia a su pregunta hostil.
—Sigue riendo todo lo que quieras, porque cuando gane de nuevo no estarás muy contenta— rebatió, agitando su mano izquierda para después sonreír socarronamente, como casi siempre lo hacía —.Eres una tonta Kinomoto
—Y tú un idiota Li— ambos se vieron nuevamente con una mirada retadora, mas el contacto no duró demasiado, pues en ese instante las chicas de antes hicieron nuevamente su aparición, con el único propósito de servirles una especie de sopa con muchas verduras.
—Gracias por la comida— Tomoyo y Eriol fueron los primeros en comenzar a ingerir sus respectivos alimentos, luego Syaoran les hizo compañía y así finalmente Sakura se atrevió a comer, sólo que antes de hacerlo comenzó a preguntarse seriamente en cual de todas las cucharas frente a ella debía ocupar.
Tenía un total de tres cucharas, una grande, otra mediana y una muy pequeñita, por lo que, eligiendo entre lo que creyó más conveniente, se decidió a tomar la de tamaño mediano.
Y a punto estuvo de meterla a la sopa de no ser porque en medio del camino Li le detuvo la mano, mientras limpiaba su boca elegantemente con la servilleta de tela que estaba a un lado suyo.
—¿Qué crees que haces, tonta?— preguntó con tono burlón, mientras ella, indignada, se zafaba del agarre y le miraba con el ceño fruncido.
—¿Qué más?, voy a comer, ¿Qué acaso vas a impedírmelo?
—Para que te lo sepas, inculta, esa cuchara que vas a utilizar es la cuchara del postre— explicó, como si fuera lo más obvio del mundo, en tanto Sakura, al recibir la noticia, miraba al objeto que tenía entre sus manos con mucha curiosidad, comparándolo a la vez con el resto de las cucharas que descansaban sobre la mesa —.Esta, es la de la sopa y la otra es la del café…
—Ya veo— susurró, luego de que Li le extendiera la cuchara más grande.
—Eres tan tonta, no puedo creer que…
—Gracias Li— nuevamente Syaoran se quedó en silencio cuando Sakura le interrumpió amablemente en sus insultos, dedicándole una de sus típicas sonrisas de gratitud.
Li se quedó sin habla por unos segundos pero, al saber que estaba siendo irracional, volvió la mirada hacia su plato y tosió algo incomodo, antes de seguir comiendo como si nada hubiese pasado.
Sakura asintió lentamente y dejó la cucharita mediana sobre la mesa, sólo para comenzar a comer la sopa que, en su opinión, tenía un sabor exquisito y refrescante.
Pronto llegó la hora de servir el plato fuerte, que consistía en puré de patatas, un pedazo de carne asada, algunas verduras y pan para acompañar.
La hija de Fujitaka observó el plato frente a ella con ojos brillantes, pensando en lo bien que se veía y en lo delicioso que seguramente sabría, así que sin afán de perder más tiempo se dedicó a buscar el tenedor que le ayudaría a ingerir aquellos alimentos tan espectaculares a la vista.
No obstante sus planes nuevamente se vieron algo frustrados al ver tres tenedores en la mesa, uno relativamente normal, otro más delgado y uno muy pequeño.
Syaoran a su lado suspiró y después de beber un sorbo de agua, señaló con un dedo el tenedor de tamaño normal y luego el más delgado de los tres.
—Ese es para la carne y el otro es para las verduras— dijo, recibiendo en respuesta una ligera exclamación de sorpresa por parte de la ojiverde —.¿Qué enserio no sabes nada de esto?
—No acostumbramos a ser tan elegantes en mi casa— respondió, con una ligera risita —.Gracias— ninguno de los dos dijo nada mas al respecto, Sakura se apresuró a tomar el tenedor para las verduras y comenzó a comer, deteniéndose después al ver que igual tenía enfrente tres cuchillos diferentes…
—Sí ya sé, ese es el de la carne, el otro es para el pan y el más pequeño el del postre— Sakura agradeció de nuevo la información y tomó de la mesa el cuchillo que antes había señalado Syaoran y era el adecuado para comer, así que, apresurándose, también tomó el tenedor y lo sumergió en el pedazo de carne, intentando cortar un trozo pequeño.
—Hey, hey, hey, así no vas a cortar nada— habló Li nuevamente, mientras le detenía las manos y le arrebataba los cubiertos con algo de brusquedad.
—¿Entonces cómo?— preguntó Sakura expectante y ante esto Syaoran, luego de soltar un suspiro cansino, se puso de pie, se colocó detrás de ella y le hizo tomar el cuchillo y el tenedor nuevamente, guiándola, con sus manos colocadas sobre las suyas.
Sakura se sintió extraña al percibir el contacto tan cálido y se sintió todavía más rara cuando Li, en un intento por explicarle, se inclinó un poquito y comenzó a susurrarle algunas cosas al oído.
Se sonrojó cuando al frente advirtió la mirada picaresca de Eriol y Tomoyo, que ya comenzaban a prestarles atención, luego de haber terminado con su sesión de besos y abrazos.
—Veo que ya no se llevan tan mal— Syaoran, al reconocer la voz burlona del níveo, se separó rápidamente de la castaña y retomó su lugar a un lado, mientras desviaba la mirada y carraspeaba bastante incomodo, tratando de evadir el tema y el penetrante análisis que su mejor amigo estaba realizando sobre su persona.
¿Es que simplemente no podía quedarse callado y quieto, sin molestar?
—Le estaba enseñando a esta torpe como tomar los cubiertos— explicó, luego de lanzar un suspiro al aire, para quitarse de encima el ligero sonrojo que, en un momento de idiotez, había llegado hasta sus mejillas —.Es tan tonta que ni eso sabe hacer…
—¡Oye Li, eres un tarado!
—¡Hey, ya basta!— intervino Eriol, una vez considero que ya había escuchado suficientes "explicaciones" al respecto —.Como veo que ya han terminado con la cena, entonces es hora de pasar al siguiente desafío— Sakura bufó con desespero, empujando suavemente el plato de comida que casi no había tocado, al saber que luego de aquella mini discusión no iba a poder recuperar el apetito que antes tenía.
Le lanzó una ligera mirada de molestia a Li y luego enfocó su atención completa en Tomoyo, que ya se había puesto de pie y ahora extraía de uno de los bolsillos de su falda un pequeño letrero con la leyenda: Cuarto Desafío, Prueba de destreza mental.
—¿Y ahora de que se trata eso?— indagó el ambarino como siempre con cierto tono reprochador, al tiempo que recibía una mirada cansada por parte de su mejor amigo y una sonrisa proveniente del amable rostro de Tomoyo Daidouji.
—Los juegos de destreza mental son muy interesantes, al llevarlos a cabo muchas veces nuestra habilidad mental se incrementa, pues nos vemos forzados a resolverlos de la forma que sea— comenzó a explicar la nívea, una vez colocó el letrero de vuelta a su lugar original —.Es por eso que Eriol y yo, para el cuarto desafío, hemos preparado un juego de destreza mental muy típico en todos los países del mundo.
—Si nos acompañan se darán cuenta de lo que se trata— ambos castaños se vieron por un breve momento y posteriormente salieron del comedor, siguiendo de cerca a Eriol y Tomoyo que caminaban delante de ellos y los guiaban por en medio de los pasillos de la gran mansión Daidouji, hasta llegar a una enorme puerta de madera.
Tomoyo, luego de los preámbulos, tiró del picaporte y la abrió, revelando en el interior un amplio salón, con algunas columnas en el centro y al fondo dos marcos gigantes.
—¿Un rompecabezas gigante?— Eriol sonrió con mucha diversión al advertir la enorme sorpresa de sus dos amigos, así que, retomando de nuevo el control del juego, se colocó delante de los castaños, llamando su atención.
—Como ya les explico Tomoyo, los rompecabezas son juegos de destreza mental típicos en todos los países del mundo, es por eso que al ver su constante discusión presumiendo sus habilidades, les hemos puesto un rompecabezas especial de seis piezas gigantes— dijo, señalando los tableros negros, que mostraban en su interior el espacio suficiente para colocar exactamente seis fragmentos de alguna imagen desconocida —.Estas piezas están hechas por la empresa de juguetes de la madre de Tomoyo y están diseñadas para soportar grandes impactos, por lo que pueden jugar con ellas como quieran.
—Al otro extremo de este salón están doce piezas de rompecabezas, seis para cada uno, tendrán que correr de un extremo a otro en un tiempo límite de dos minutos para completar el rompecabezas, el primero que termine o el que tenga más piezas de rompecabezas armadas será el ganador del desafío— volvió a hablar Tomoyo, en tanto señalaba al otro extremo las piezas del rompecabezas gigante, las cuales estaban ordenadas en dos filas, apiladas una sobre otra de forma desordenada —.Se vale todo, menos llevar más de una pieza a la vez, pueden correr por una pieza, colocarla en el rompecabezas y luego ir por otra, pero si hacen trampa están descalificados, ¿De acuerdo?
—De acuerdo.
—Bien, entonces colóquense en sus lugares— Sakura y Syaoran tomaron sus puestos a un lado de sus respectivas piezas de rompecabezas mientras que, desde una esquina del salón, Eriol sacaba del bolsillo de su pantalón un pequeño cronometro y un silbato.
—Preparados… listos, ¡YA!— Kinomoto tomó al instante una pieza del rompecabezas al igual que Li y comenzó a correr a la par con él en dirección al otro extremo del salón, colocando la primera pieza…
En un tiempo de un minuto con diez segundos Sakura y Syaoran ya estaban cerca de completar el rompecabezas gigante al faltarles una pieza y fue entonces que al ver lo que sucedía, se vieron con infinito recelo para que finalmente… ardiera Troya…
—¡A donde crees que vas Li!— Sakura, al ver que su contrincante se adelantaba, luego de sacar sus energías guardadas para el último momento, tomó su pieza de rompecabezas faltante y con ella golpeó al chico en la cabeza, provocando que este resbalara y cayera sobre el lustroso piso del salón, mientras Eriol y Tomoyo los observaban con sumo pesar.
Extrañamente ya presentían que algo así sucedería.
—¡Kinomoto!— sin embargo Syaoran no se quedó atrás y apoyándose de un brazo se levantó un poco y jaló con una mano a Sakura, tomándola del tobillo y permitiendo que ella también cayera al piso.
—¡Suéltame!, ¡Eres un idiota!
—¡Cállate tramposa, tu empezaste primero!— ambos comenzaron a gritarse en el piso, más la discusión no duro mucho, pues en el instante en que Syaoran se levantó Sakura también lo hizo, se colocó enfrente de él y lo empujó un poco, obstruyéndole el paso.
—¡Les quedan treinta segundos!— gritó Eriol, desde la lejanía, al ver que el tiempo se estaba terminando para ambos.
Sakura al recibir la noticia siguió empujando a Li y este igual lo hizo con ella, ambos juntaron las manos y se empujaron mutuamente, siendo Li el que estaba superando a Kinomoto en fuerza, por aquello de la genética.
Kinomoto entonces, al ver que de seguir así perdería, soltó las manos de Syaoran y lo jaló del cuello sorpresivamente, en un movimiento rápido que estaba segura le daría la victoria.
—¡Oh santo cielo!— Tomoyo dio una exclamación de profunda sorpresa cuando vio como su amiga, de una forma muy osada, le había asestado un rodillazo a Li en aquella zona de su anatomía, provocándole un intenso dolor que le hizo inclinarse sobre sus rodillas y casi caer al piso.
Eriol, completamente atónito, observó como la ojiverde aprovechaba el momento para correr, tomar la pieza faltante del rompecabezas y colocarla en su sitio, mientras Li seguía en su lugar, quejándose por el penetrante dolor que seguía presente en él.
—¡Hermano, tírate al piso y rueda, tírate al piso y rueda!— gritó, luego de un momento de silencio, mientras que Syaoran sólo podía verlo con ira, a la vez que le lanzaba un par de maldiciones que por la lejanía no alcanzó a escuchar.
Cuando el contador llegó a cero fue entonces que ambos níveos se dieron cuenta de que Sakura, con todo y aquella acción violenta, había ganado el cuarto desafío.
—E-eso es i-injusto…— habló Li apenas, una vez pudo medio recuperarse del golpe anterior —.F-fue golpe bajo.
—Ustedes dijeron que se valía todo menos llevar más de una pieza, así que yo gané— se explicó la castaña medio sonriendo, en tanto Eriol y Tomoyo se observaban momentáneamente.
—Creo que por esta vez le otorgaremos a Sakura la victoria y prometemos que para el siguiente desafío haremos reglas más explicitas— proclamó el níveo, viendo como su amigo caía al piso esta vez y casi, casi, comenzaba a seguir el consejo que antes le había gritado —.Eso si no queremos que Syaoran se quede sin descendientes…
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Notas de la Autora:
Hey, ¿Qué tal? (la autora se reporta luego de meses de ausencia)
Sé que he demorado mucho con esta historia y también con Pandora´s Notebook (Para quien la lea, pronto habrá actualización), como ya había dicho no planeo abandonar ninguna de las dos y me disculpo enormemente por los retrasos respectivos, pero comprenderán que el tiempo a veces no me da tregua y todo se va entre la Universidad y trabajo.
En fin, esperando que me disculpen, les dejo un capítulo más de esta historia, cuya sentencia final, como siempre, les dejo a ustedes.
Si les gustó o no, pueden decírmelo con toda confianza mediante un review, muchas gracias a todos los que me leen y sobretodo a aquellos que siguen teniéndome una enorme paciencia en las actualizaciones.
Me despido por ahora y yo espero estar por aquí prontito, cuídense y nos estamos leyendo.
