Disclaimer: Los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y esta trama a DH78. Yo solo traduzco con su autorización.


Proteger: una técnica usada por el jugador que lleva la pelota para proteger la pelota del defensor cercano que lo marca; el jugador mantiene su cuerpo entre la pelota y el defensor.


Capítulo cuatro

Proteger

—¿Qué? —Rose y yo decimos al mismo tiempo.

Yo hablo primero.

—Eh, sí…después de todo lo de la fiesta, como que terminamos en mi habitación de hotel, y las cosas se salieron un poco de control, y ya sabes…follamos… —digo la última palabra casi en un susurro.

Ella está por abrir su boca y la detengo.

—Y no digas "Te lo dije". No digas nada. Preferiría que me digas cómo terminaste haciendo el mambo horizontal con McCarty.

—No hay mucho qué decir, B. Él es dulce. Es un gran oso de peluche. Es un buen tipo, y hablamos como por una hora después que te fuiste. Terminé yendo a su casa por la noche, y una cosa llevó a la otra. Fin de la historia. —Ella suena bastante feliz y no voy a juzgar.

—Eso es genial, Rose. Estoy feliz por ti, en serio.

—Sí, sí, sí, okay, así que, ¿qué pasó anoche? Cuéntame todo. —La mujer está en una misión.

—Agh, Rose, él es tan…exasperante…y arrogante, y yo solo quería hacerle bajar un decibel. —¿Estoy siendo coherente?

—Eso no tiene sentido. —Supongo que eso responde mi pregunta—. Quieres hacerle bajar un decibel, así que ¿te acuestas con él? Explica eso en lógica de personas normales, por favor.

—Rose, él es tan superado, decidí que si le mostraba que yo estaba en control, lo tendría en mis términos, bajaría un poco. Entonces, lo podría rechazar y seguir adelante. —Agh, eso ni siquiera tiene sentido cuando lo digo.

—Eh….okaaaaay. Juzgando por tu expresión confundida, ¿eso no funcionó como planeabas?

—No exactamente. Me desperté y él no estaba; dejó una nota básicamente ordenándome que lo encontrara en una cafetería en Soho para la entrevista, pero ni siquiera dejó algún número…así que no podía cancelar. Como necesitaba la historia, tuve que ir.

Rose luce sorprendida y mueve un costado de su boca hacia arriba en una sonrisa. Conozco esa mirada. Odio esa mirada.

—Wow. Bella "La Jugadora" fue jugada —dice, aparentemente entretenida por su propio descubrimiento.

—Agh, eso no es todo…él como que me invitó a su casa. —Deja caer su boca abierta ante esta nueva revelación pero presiono—. Rose, morirías. Él tiene un apartamento increíble dando hacia el West End. Quería tocar su piano para mí, ya que le pregunté si tenía algún talento especial y…

—Oh, espera un minuto —exclama Rose—. ¿Fuiste a su casa? ¿Follaron otra vez?

—Bueno, no, no lo hicimos. Solo hablamos un poco, él tocó una pieza de Chopin y eso fue todo…¿por qué?

Rose luce incrédula.

—¿Fuiste al apartamento de un súper sexy jugador de fútbol en Soho y no cojieron otra vez?

—No, no quería, así que me fui.

Otra vez con el rostro sorprendido.

—B, creo que estás en una gran carrera aquí…pero no tienes ni idea. Quizás deberías darle una oportunidad a este tipo… —La interrumpo antes que tenga chance de decir lo que creo que va a decir.

—NO, Rose, no va a pasar. No soy una chica de relaciones, así que hazte a un lado. Pasó. Fue una gran follada, la pasamos genial, ya pasó. Fin de la historia.

—Ok, ok, lo dejaré. ¿Por qué no te alistas? Em nos encontrará para almorzar en un pub a una cuadra. Será una linda tarde, ya verás.

.

Rose y yo caminamos hacia el pub y encontramos a Emmett ni bien entramos. Su sonrisa es contagiosa, sus hoyuelos dándole un look de chico de al lado, hasta que ves lo enorme que es y te das cuenta que probablemente puede derribarte en un intento. Emmett probablemente es uno de los tipos más dulces que he conocido, y Rose suelta su aspecto de chica dura ni bien se unen.

—Hola —susurra en el oído de Rose. Ella se sonroja y me giro para darles un segundo de privacidad, sintiéndome como si estuviera interrumpiendo. Emmett no me da oportunidad de sentirme así, porque levanta su vista para verme y me da un dulce beso en la mejilla.

—Hey, Bella, es bueno volverte a ver. Nos conseguí una mesa en el fondo, así que podemos ir y ordenar algo mientras esperamos.

Rose me mira asombrada mientras yo pregunto:

—¿Qué esperamos?

—No qué; sino quién. Masen llamó y le dije que iba estar con ustedes y él decidió unirse.

En este punto, decido hacer que todo está bien y entrecierro mis ojos hacia Rose, haciendo que cierre su boca.

—Oh, eso es genial, debería ser…divertido.

Rose decide meterse, pero lo hace luciendo como el gato que se comió el canario, y en un instante quiero matarla.

—Sí, debería ser muy divertido. Bella justo acaba de volver de entrevistar a Masen esta mañana. —Gracias, Rose.

—¿En serio? ¿Cómo fue eso? Apuesto que te hizo esperar como media hora antes de presentarse, ¿no? Siempre hace esa mierda…siempre actúa como si no puede ser molestado… —comenta Emmett.

Estoy algo sorprendida ante su revelación, porque es exactamente el tipo de comportamiento que asumí que era el modus operando de Masen, y estuve equivocada cuando él había estado esperando por mí.

—Eh, de hecho, él ya estaba esperando allí cuando llegué. Tuvimos una conversación interesante.

Emmett luce algo atónito ante mi comentario, alzando sus cejas.

—¿En serio? Bueno…eh…eso es genial. No creo que lo haya visto llegar temprano a algún lugar. Debes haberle dado una buena impresión anoche.

Suelto algo de cerveza que intentaba tomar, mi mente dirigiéndose inmediatamente a la fiesta de coctel, y la espectacular fiesta de dos en mi habitación de hotel. Rose palmea mi espalda suavemente.

—¿Estás bien? —dice astutamente.

—Sí…sí…—Toso—. Estoy bien. Solo se fue por la vía equivocada.

Justo cuando me compongo para continuar con la conversación, veo a Masen acercándose a nuestra mesa, tomar una silla ruidosamente y sentarse a mi lado.

Emmett comienza: —¿Qué tal, Masen? Te ordenamos una pinta, pero nada de comida aún. Espero que tengas hambre…

Masen me da la Sonrisa Socarrona y dice:

—Sí, tengo mucha, mucha hambre, y ya sé que sabe bien.

Oh Dios, oh Dios, oh Dios, oh Dios.

Lo observo por un segundo en silencio aturdido antes de poder recomponerme lo suficiente como para seguir el juego…

—¿En serio, Masen? ¿Por qué no nos iluminas? ¿Qué recomiendas?

—Realmente amo pescado y papas fritas —dice sin titubear.

—¿Veo que has probado ese plato bastante entonces? —Toma eso.

—Tengo que admitir, he tenido varios…pero el de aquí, tiene algo que te hace querer volver por más.

Santo. Cielo.

Emmett y Rose nos observan; Rose boquiabierta, Emmett totalmente despistado. Él rompe el ambiente en un instante, cuando la mesera se acerca en ese momento para tomar nuestras órdenes.

—Este tipo y yo comeremos pescado y papas fritas, escuché que son las mejores.

Momentos después, la charla entre Masen y yo se ha calmado y todos entramos en una conversación cómoda. Masen parece casi…normal. Hablamos sobre los equipos que están reclutándolo, eventualmente cambiando la conversación hacia películas y música. Estoy sorprendida que tengamos algunos favoritos en común. Realmente me encuentro pasándola bien. Emmett hace un chiste y Masen suelta la mejor risa que he escuchado…eso, junto con su sonrisa sexy, capta mi atención. Miro casualmente intentando no mostrar mi incomodidad con esta situación. Nunca me encuentro incómoda, siempre soy dueña de la conversación, y ahora, en presencia de Masen, no puedo ser capaz de unir dos oraciones coherentes. Rose nota esto; por supuesto que lo hace, y me da una mirada inquisitiva.

—Así que, Masen… —comienza ella.

—Edward, por favor…llámame Edward.

—Ok…Edward, Emmett me dice que lo metiste para hacer algo de trabajo filantrópico en tu fundación. —Me da una mirada cómplice—. ¿Por qué no nos cuentas más sobre eso? —Te odio, Rose.

Aparentemente, Masen se siente tan incomodo al hablar sobre ello como yo al escucharlo porque se mueve incómodamente, echándome un rápido vistazo en busca de mi reacción mientras intenta explicarlo.

—Bueno, eh…no es la gran cosa. Solo eh, uno algunas clínicas deportivas para los orfanatos locales en el área…Yo…

—Amigo, haces más que eso…eres dueño de dos campamentos de fútbol aquí —añade Emmett, explicando más para nosotras—. Cada temporada, junta a algunos de nosotros en temporada baja y manejamos las clínicas, como sesiones de entrenamiento para chicos sin casa permanente. Ellos son elegidos por un sistema de lotería. De hecho, tuvimos a un chico que es un talento natural…estamos por hacer que sea reclutado para la liga menor del Arsenal.

Me siento allí incorporando todo. No puedo creer lo que estoy escuchando. ¿Masen tiene una fundación? ¿Y trabaja con niños? Mis ovarios acaban de despertar y chocarse los cinco, lo cual es raro porque han estado durmiendo por los últimos siete años. Esta conversación se está volviendo demasiado esclarecedor. Juntando todo lo que sé sobre Masen hasta ahora, las cosas no concuerdan. Mi opinión inicial de Masen era de un jugador profesional, sin corazón, y un idiota arrogante. Pero ahora, entre el abrazo post-coito, el piano, y la fundación, no tengo idea de qué pensar de él. Usualmente entiendo a los tipos. Él es tan confuso.

Añadiendo a la confusión, está la forma en que me mira mientras Emmett cuenta la historia de cómo comenzó todo. Parece que la mayoría de los jugadores del equipo han participado. Los ojos de Masen son cautos, brillosos, verdes como el césped, y buscándome. Casi como si estuviera buscando mi aprobación.

—Wow, eso es increíble, Edward. Pero, ¿qué va a pasar cuando te vayas a los Estados? ¿Quién se hace cargo? —pregunta Rose.

—Seguramente seguirá funcionando sin que me necesiten físicamente allí. Tengo directores muy capaces de seguir las cosas. Probablemente comience otro en dónde termine.

Quiero decir algo, lo que sea, pero no puedo encontrar las palabras, porque mi mente está tan jodida que no tengo nada valioso que decir. Masen debe pensar que no estoy interesada o impresionada, porque baja la vista hacia su comida en silencio decepcionado mientras Rose y Emmett siguen con el próximo tema.

—Mierda, B. Tienes que probar esto, tiene que ser el mejor risotto que he comido —exclama Rose, presentando un bocado frente a mí. Lo tomo dispuesta y gimo con deleite. Está cocinado perfectamente, y la salsa está condimentada a la perfección.

—Wow, eso está genial. Creo que tienes razón.

Masen suelta un bufido.

—Como sea, puedo hacer risotto dormido.

Creo que está bromeando.

—Sí, claro, Masen. ¿Lo has probado aquí?

—Sí, he probado prácticamente todo en el menú aquí, y puedo decir con confianza; lo hago mejor.

Emmett lo respalda rápidamente.

—En serio, Bella, tiene razón. Edward es genial en la cocina. El tipo tiene talento.

Mis experiencias con Edward en la habitación confirman lo talentoso que es…y también lo he visto matar en el campo, así que no puedo discutir eso. Pero creo que si es un genio de la cocina, puede que lance la toalla y lo salte encima aquí en el restaurante. Por supuesto, no puedo mostrar el efecto que este hombre tiene en mí, así que actúo tranquila.

—Sí, claro. Lo creeré cuando lo vea —digo, repentinamente consciente que estoy tentándolo.

—¿Es ese un desafío, Swan? —Masen arquea una ceja hacia mi lado, sus ojos verdes como el cristal.

Lo miro fijamente.

—Bueno, ok…sí… ¿por qué no? Es un desafío.

—Entonces, te cocinaré esta noche. Ven a mi casa a las siete. —Otra vez con las demandas.

La Bella vieja, la Bella más ruda le diría que se vaya a la mierda con sus órdenes. Pero la nueva Bella estúpida se le está haciendo difícil decirle que no. Mi cerebro está muy frustrado conmigo.

—Está bien. —Mierda. ¡No puedo creer que haya accedido a esto!

—Está bien.

—Te sorprenderás, Bella. Te lo digo, Masen tiene talento. —Ríe Emmett ante lo que ha pasado.

—Veremos. Todavía tengo que ver algo por lo que escribir. —¡Ja!

Masen sonríe y dice con un rostro totalmente serio: —Bueno, eso es porque ni siquiera lo estaba intentando.

Eso lo hace.

—Entonces, si es un desafío, espero lo mejor esta noche. —Esperen, ¿seguimos hablando de comida?

—Oh, puedes contar con ello, Swan.

Emmett se ríe fuertemente ante la escena frente a él.

—Bueno entonces, esto debe ser interesante.

Rose tiene una sonrisa en su rostro y ligeramente da unos golpecitos en mi pierna por debajo de la mesa. Me conoce bastante bien, y sabe lo que tramo. No le hago caso y en cambio, cambio el tema de conversación. Voy a tener que lidiar con Rose y sus reacciones no-tan-sutiles en otro momento.

.

.

Después de almorzar, todos nos dirigimos por nuestros caminos y Rose y yo regresamos a nuestro hotel. Me tomo unas horas para escribir mi artículo y lo envío por email a Ben en Nueva York. Estoy bastante contenta con mi entrevista con Masen y pienso que finalmente hará que sea notada en el periódico, y quizás me traiga más trabajos.

Comienzo a recordar algunas de las cosas que Masen y yo hablamos. Honestamente estoy perdida con todas las contradicciones que este hombre presenta. Su reputación de mujeriego está bastante establecida, y puedo probar su arrogancia. Pero hay algunos detalles que me confunden. ¿Su actuación de futbolista arrogante es mentira? ¿Qué esconde? ¿Por qué haría que el público opine así de él, cuando aparenta ser mucho más de lo que se deja mostrar?

Decido investigar un poco antes de terminar el artículo, y me encuentro con la página web de su fundación. A penas se lo menciona. La página lo menciona como uno de los encargados de la clínica. El nombre, Fundación Masen-Cullen, es la única pista que tiene que ver con él. Raro. La mayoría de las celebridades aman estar en el centro de la atención cuando se trata de beneficencias, pero aún así Masen, al parecer, ha participado de forma silenciosa. Me pregunto por qué.

También descubro que su padre, el Dr. Carlisle Cullen, es un buen reconocido cirujano ortopédico en Chicago, y es uno de los doctores del Chicago Bulls. Wow. Mamá, Esme Cullen maneja su propia firma de diseño interior.

Cierro mi laptop y me siento allí contemplando todo lo que he escuchado y leído, estoy más confundida sobre Masen de lo que estaba antes de la entrevista. Decido no afligirme ya que tengo una cita con él en unas horas, y tengo el tiempo justo para tomar una siesta, ducha, y prepararme. ¿Es una cita? El pensamiento me llena de pánico…y emoción, si estoy siendo honesta. Rose ya me dijo que se iba a quedar con Emmett, así que estoy por mi cuenta esta noche.

Después de ducharme, me visto en un top azul oscuro, súper sexy, y jeans ceñidos negros. Coloco mi cabello en una coleta y me pongo mis sandalias bajitas y me dirijo hacia la puerta. Después de un corto viaje en taxi, me presento en recepción. Soy dirigida hacia el elevador de inmediato y me encuentro en su puerta en un minuto. Él la ha dejado entreabierta, una invitación para simplemente entrar. Mientras entro, toco a la puerta ligeramente y digo su nombre. Escucho algo de música agradable de fondo y las luces están algo atenuadas a mi alrededor. El aroma delicioso a albahaca y ajo llena el aire.

Lo escucho gritar de la cocina: —Entra, ponte cómoda.

Camino por su apartamento, notando más detalles que la primera vez que estuve aquí. Fotos de él con su familia están esparcidas por sus libreros y pareces, pero además de algunas pinturas en abstracto, el lugar es prácticamente minimalista y cómodo. Decido unirme a él en la cocina, y lo que veo cuando llego allí casi me paraliza con lujuria.

Él se encuentra en un sweater negro con cuello en V, jeans gastados, un mandil negro, y descalzo. Se encuentra de espaldas a mí y no ha notado mi presencia, o al menos no creo que lo haya hecho, así que tomo asiento en uno de los bancos y lo observo, justo como lo hice en la cafetería. Su cabello está en su desorden usual, las luces de la cocina haciendo brillar sus reflejos broncíneos como fuego. Estoy distraída por lo fácilmente que se mueve, cortando, removiendo, y tomando cosas de la alacena; todo es demasiado para mis sensaciones.

—¿Ves algo que te gusta?

Casi me caigo de mi asiento mientras él mira por encima de su hombro y me da su mini versión de la Sonrisa Socarrona.

Ok, puedo hacer esto.

—De hecho, estoy observando ese Pinot a tu lado. ¿Es para nosotros?

—Claro, toma una copa, está en el gabinete por encima del refrigerador. —Me señala con su barbilla.

Tomo dos copas y las coloco en la mesada, mientras lo escucho abrir la botella. Mientras intento controlar mi respiración errática, él de repente se encuentra detrás de mí, el calor de su aliento haciendo cosquillas en mi cuello.

—Di cuando. —Comienza a servir el vino por encima de mi hombro, su boca a milímetros de mi oído. Estoy pérdida en un manojo de cosquilleos antes de notar que mi copa está siendo llenada casi hasta el borde.

—¡Ya! ¡Ya…! —logro decir, a penas.

Puedo sentirlo sonreír contra mi oreja mientras cierra la distancia entre nuestros cuerpos para que pueda sentirlo…por completo. Pero antes de poder humillarme por completo y girarme para dejar que me tome justo allí en la cocina como la zorra que parece que soy, él ya no está. Me giro para verlo de vuelta en la cocina. ¿Cómo es que me hace esto? Soy un charco…en serio, no puedo funcionar cuando él está alrededor. ¿Se ha dado cuenta? ¿Está jugando conmigo, "La gran jugadora"? ¿O solo no está consciente del efecto que tiene en mí?

Me siento en el banco y él comienza a servir nuestros platos.

—Por qué no te adelantas y te sientas a la mesa, ya voy allí.

—Eh, ok, ¿no necesitas ayuda?

—Claro, ¿por qué no tomas el pan de ajo que está allí en la mesada y la ensalada que está en el refrigerador? —dice.

¿Pan? ¿Ensalada? ¿En serio?

Hago como me dicen y unos minutos después, él aparece con dos platos calientes de algo que huele divino. Orgullosamente coloca mi plato frente a mí y no puedo evitar reír ante lo serio que se está tomando esto.

—Esto realmente huele bien, ¿qué es?

—Pollo asado con risotto y cebollas acarameladas —dice satisfechamente.

Entonces levanta su copa y espera a que yo alce la mía.

—Por las posibilidades y las sorpresas.

Me sorprende su brindis, pero igualmente choco nuestras copas. Entonces tomo mi primer bocado, mientras Masen observa; casi puedo jurar que está mirando mis labios mientras aparto el tenedor de ellos.

Mierda. Él tiene razón. Este es el mejor puto risotto que he probado. Y ahora tengo que admitirlo. ¿Podría mentir? Claro, podría decirle que he probado mejores. Pero él está siendo tan cortés como puede ser, y no creo que tenga el corazón para rechazarlo.

—Wow, eso estuvo muy, muy bueno. Estoy sorprendida.

—¿Mejor de cualquier cosa que hayas probado jamás? —Él sabe cuál es la respuesta, solo quiere que lo admita.

—Eh, sí…ok, lo admito. Es lo mejor que he probado.

Y sorprendentemente, no luce satisfecho; ni arrogante, no superior, solo contento. Luce feliz de haber hecho algo para satisfacerme (como si no hubiera hecho suficiente de eso la otra noche).

El resto de la noche pasa con conversaciones cómodas, sonrisas, y coqueteos sutiles. Él me cuenta un poco más sobre su infancia, hablando de lo integrales que sus padres fueron con él para que no terminara mal. Le cuento sobre mi vida en un pequeño pueblo en Washington, dónde mi padre es jefe de Policía, cómo pasé mis veranos con mi madre en Phoenix, visitando a mi abuela. Entonces, cuando le pregunto por qué su apellido es Masen, no Cullen como sus padres, él dice algo que no estaba esperando.

Duda en responder. Entonces, me mira, sus ojos casi verdes vividos y reflexivos.

—De hecho soy adoptado. Mis verdaderos padres murieron cuando tenía siete años en un accidente automovilístico. Mi madre, Elizabeth, era la mejor amiga de Esme y habían nombrado a ella y Carlisle como mis guardianes en caso de que algo le pasara a ella y mi padre. Ellos han sido mi roca desde entonces. No sé qué hubiera pasado si ellos no hubieran estado allí.

Me encuentro en silencio. No sé qué decir. Masen sonríe algo triste.

—Perdón por haberte puesto mal con eso, no era mi intención. Realmente no pensé que fuera a hablar de eso esta noche. Lo siento.

—No lo estés. Quiero decir, me siento halagada que sientas que puedas hablar conmigo sobre eso. De hecho, estoy muy feliz por ti. Has sido bendecido. Estoy seguro que te aman mucho. —Ok, me estoy poniendo algo pesada y algo muy personal.

Masen toma aire profundo, y decide romper el aura pesado alrededor nuestro al tomar nuestros platos y dirigirse a la cocina. Tengo un momento para reflejar en lo que acaba de pasar. Me contó sobre una parte muy personal de su vida. ¿Por qué? ¿Y por qué estoy secretamente encantada ante el prospecto de que él confíe en mí lo suficiente como para hablarlo? Acabo de conocer a este tipo; no me permito acercarme a los hombres así. Pero hay algo en él. No sé qué. Antes de seguir analizándolo, él vuelve con tiramisú casero. Intenta matarme.

Coloca un pedazo en un plato y me lo ofrece en silencio. Le agradezco suavemente y tomo un bocado. Es delicioso. Mientras tanto, él me observa intensamente, como si descifrando un código.

—Así que, tú y Alec…¿Cómo va eso?

Bueno, eso es abrupto.

—No hay "yo y Alec". La pasamos bien: se terminó. Tú de todos debería conocer esa rutina.

—¿Eso piensas? No creas todo lo que lees, Swan. —Luce algo enojado ante mi conjetura.

—Bueno, entonces, ¿qué pasa con Barbie…cómo se llamaba, Tara?

Suelta un bufido.

—Su nombre es Tanya, y no hay nada con Tanya. Ella se fue ayer antes que nosotros… —deja a entender, y me mira cautelosamente, sin saber si el tema era prohibido.

—¿Así que ustedes terminaron?

El responder cortadamente.

—Como dijiste elocuentemente, la pasamos bien, ya terminó. Esa rutina normal que pareces conocer muy bien.

Bueno, tiene razón allí.

Hay unos minutos de silencio incomodo antes que él se pone de pie y se pone a limpiar la mesa. Ofrezco ayudar, pero él me aparta y me dice que me relaje en la sala. Cuando finalmente vuelve, es con dos copas, llenas de vino.

—¿Te molestaría tocar esa pieza de Chopin otra vez? Realmente me gustó. —No sé de dónde sale eso. Quizás el vino está jodiendo conmigo, pero en serio quiero ver y escucharlo tocar otra vez.

Él asiente silenciosamente con una sonrisa tímida y antes de dirigirse hacia el piano, me ofrece su mano, haciéndome poner de pie y seguirlo. La extraña electricidad entre nosotros cada vez que nos tomamos está allí nuevamente, y esta vez, es extrañamente reconfortante. Nos lleva hacia el instrumento así estoy inclinada contra su costado, y él se sienta en la banqueta. Ni bien comienza a tocar, mi mente se dirige de vuelta a mi abuela; cómo ella tocaba esto para mí todo el tiempo, intentando hacer que aprenda. Pronto se dio cuenta que no tenía un hueso musical en mi cuerpo, y estaba contenta con dejarme escuchar.

Me despierto de mi sueño y lo miro. Él está tan concentrado en la pieza y su ceño está fruncido en concentración, sus ojos cerrados. Es una de las cosas más sexys que he visto, y estoy atraída hacia él. Mi cuerpo reacciona involuntariamente y me siento a su lado en el banco, mis ojos pasan desde su hermoso rostro hacia sus largos y agraciados dedos y estoy acabada. La música termina y la sala está completamente en silencio, y cierro mis ojos.

Lo próximo que siento son sus suaves labios rozar mi cuello desde mi oreja hacia la unión de mi hombro y espalda otra vez. Suelto un suave gemido y sirve para alentarlo. Él levanta su mano, y toma mi barbilla y gira mi rostro hacia el suyo y justo así esos labios están sobre los míos. Está dudoso al principio, lamiendo y succionando dulcemente mi labio inferior, en pedido silencioso por entrada. Estoy tan perdida en mis sensaciones que pierdo todas las inhibiciones y lo tomo del cuello, abriendo mi boca y tomando de su cabello.

Él gruñe en mi boca y giro mi cabeza ligeramente, enterrando mi lengua en su boca caliente. Sus manos comienzan a moverse de mi cuello hacia mis hombros, hasta que está tomando de mis caderas rudamente. No hay uso en negar lo loca que me está volviendo y suavemente muevo mi pierna para ubicarme sobre su regazo en el banco. Su dura polla presiona contra mí y sé que estoy tan húmeda como puedo estar. Lentamente me inclina hasta que estoy presionada contra las teclas; notas suaves y fuertes suenan en la sala silenciosa. Él rompe nuestro beso y baja su cabeza, dejando besos apasionados y húmedos por todo mi cuello, pecho, y finalmente sobre mis pechos. Me encuentro embistiendo contra él sin control y justo cuando lo siento comenzar a tomarme en sus brazos, supongo para llevarme a su habitación, suena mi teléfono.

—No te atrevas a contestar esa mierda —dice Masen contra mi pecho.

—Tengo que…Puede ser…oh…podría ser Rose…o…ahhh, oh Dios…o podría ser del trabajo —chillo en mi lujuria.

Lentamente él detiene sus movimientos, dejando suaves besos en mi cuello, hasta que gentilmente me aparto de él para tomar mi teléfono de mi cartera. Es Ben.

—Bella Swan. —Sale en un exhalo apurado.

—¡Bella! Hey, ¿te atrapé en un mal momento?

Miro en disculpas a Masen, quién me está mirando con su cabeza descansando en su codo, el cual está plantado sobre las notas. Me mira enojado y muy excitado.

—No, Ben, estoy bien, ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Te llegó el artículo?

—Sí. Por eso quería hablar contigo. Es brillante, Bella. Todos lo aman. El editor quiere que te quedes en Londres por otras dos semanas con Rose. Básicamente, vas a quedarte hasta que termine el reclutamiento para MLS. Él quiere que Rose siga reportando las charlas y tú vas a asistirla como siempre, pero eres bienvenida a ayudarla con la escritura también.

—Oh, wow, Ben…eso es…eso sería genial. Estoy encantada que le haya gustado. ¿Asumo que ya le has dicho a Rose?

—Sí, y ella está a bordo, y está muy feliz de quedarse. Te mandaré por email con más detalles mañana temprano, ¿de acuerdo? Pero Bella, solo quería decirte que estoy realmente orgulloso de ti.

—Aw, gracias, Ben, en serio aprecio la oportunidad.

—Ok, bueno, hablamos pronto, entonces.

—Gracias otra vez, Ben…buenas noches.

La llamada termina y siento una ola de orgullo que es difícil de suprimir. Mi sonrisa debe alertar a Masen porque en un segundo está a mi lado, colocando sus brazos alrededor de mi cintura, jalándome contra su pecho. Sus labios están en mi oído.

—¿Buenas noticias?

—Sí, ese era del periódico. Amaron tu entrevista. Extendieron mi trabajo aquí por otras dos semanas. Voy a poder escribir además de asistir a Rose.

Puedo sentir su sonrisa mientras frota su nariz contra mi cuello y momentáneamente giro mi cabeza para darle más lugar.

—Quédate conmigo esta noche —susurra, y por un segundo, considero decirle que sí. Pero me doy cuenta que es demasiado, muy pronto. Mi cabeza de repente me grita que corra lejos; esto no es lo que hago…lo que sea que es esto. Me tenso en sus brazos y él lo nota, soltando sus brazos y mirando hacia el suelo.

Me siento terrible por rechazarlo, pero no estoy acostumbrada a conectar con alguien así. Se suponía que él fuera una follada, como todos los demás. ¿Por qué me siento como la mierda?

Me muevo incómodamente en mi lugar.

—Escucha, Masen…No soy buena en esto. Mira, ya te dije que lo que pasó entre nosotros fue solo algo de una vez…no puedo permitir…

—Cálmate, Swan. No te estoy pidiendo matrimonio, solo pensé que hubieses querido quedarte esta noche. Quiero decir, lo que pasó hace unos minutos…solo pensé… —Luce como un niño que perdió su cachorro.

—Claro. Lo sé, es completamente mi culpa. Perdón si te dejé pensar que había más. Pero, no me acuesto con alguien más de una vez, y esto solo es un inconveniente para mí. —Mierda, divagar no es lo mío. No sé que le pasó a la Bella segura, pero ha dejado el edificio, aparentemente. Realmente quiero quedarme, y follarlo hasta que desmayarnos. El solo pensar en comenzar en dónde lo dejamos en el piano me tiene húmeda otra vez, lo cual está comenzando a volverse algo incomodo. Pero mi cerebro no apagará mi mecanismo de defensa.

Él asiente, aún mirando el suelo, y me siento como una perra fría. Este es un lado de Masen que no creí que existía. Necesito arreglar la situación, pronto.

—Probablemente debería dirigirme a casa de todas formas, tengo un largo día mañana. Pero…eh…creo que iré a chequear esa cafetería en la mañana…realmente me gustaron sus escones y eso…así que…sí tú…no lo sé, tienes nada que hacer en la mañana, y quieres acompañarme…estaré allí.

Él levanta su vista, entrecerrando sus ojos hacia mí, pero una sonrisa lentamente aparece. Entonces, el Masen que conozco rápidamente cambia a su sonrisa Socarrona.

—¿Ves? Sabía que no podrías tener suficiente de mí…Soy irresistible.

Pongo los ojos en blanco, pero de alguna forma sé que solo está bromeando, así que le devuelvo la sonrisa.

—Sí, bueno, quizás solo estoy usándote así no tengo a desconocidos fastidiándome en la cafetería mañana —bromeo.

—Sí, eso apestaría. Supongo que un tipo te esté fastidiando es suficiente, ¿no?

—Oh, ¿así que admites que me estás fastidiando?

—Por supuesto que no. Estaba hablando de Alec. —Uuuh, golpe bajo, señor.

—Bueno, estoy segura que si Alec decide que tiene un deseo de muerte e intenta volverme a hablar, serás el primero en marcar tu territorio no-existente, ¿no? Hombres y sus peleas de territorios.

Y justo así, él toma de mis caderas y me empuja contra la pared…Dios, a este tipo le gusta las paredes.

Nos miramos y él me observa con oscura intensidad, labios a centímetros de los míos.

—Confía en mí, Swan, para el término de tu estadía, vas a querer que te aclame como mi territorio. —Entonces me besa con tanta fuerza que pienso que voy a desmayarme por su poder y mis hormonas se descontrolan. Mis manos se mueven hacia su cabello en contra de mi voluntad, y mi cuerpo reacciona con cada nervio terminando en una descarga. Esto no es normal. Tengo que parar esto.

Aunque no tengo que detenerlo, porque él se aparta de mí, su mano ciegamente alcanzando el picaporte que está a nuestro lado y ni siquiera aparta su mirada de mí. La puerta se abre y justo así, es un perfecto caballero. Se mueve a un lado para permitirme salir, y me sorprende su cambio de humor.

Tomo aire profundo un par de veces y cuando mi pulso vuelve a la normalidad, hablo.

—Eh…gracias…por la cena, estuvo deliciosa. Probaste que estaba equivocada esta noche. —Si solo supiera lo equivocada que estaba en todo aspecto.

—Fue mi placer. Estoy contento que lo hayas disfrutado. Déjame acompañarte hasta abajo.

—No, no…eso no será necesario, solo haré que el portero me llame un taxi. Quizás te…¿veré mañana, entonces? —No quería sonar demasiado ansiosa, no podía permitir que él tuviera ideas sobre que quería seguir viéndolo, lo cual supongo…que es verdad…no…sé que quiero…volver a verlo…otra vez.

Él solo me sonríe y me besa suavemente en la frente; otro primero. Ese gesto me convierte en una adolescente, y suspiro.

—De acuerdo, buenas noches, entonces.

—Buenas noches, Swan. —Y justo así, la puerta se cierra suavemente, y la noche terminó.

En el taxi de camino a casa, le doy vueltas a las emociones mezcladas que estoy sintiendo. Masen sigue confundiéndome, y cada vez que pienso que lo llego a comprender, él logra confundirme aún más.

En mi habitación de hotel otra vez y después de una larga ducha caliente, la cual incluye masturbarme ante imágenes y recuerdos del futbolista sexy y arrogante, me quedo dormida. Mañana parece ser que será diferente. Como al parecer, cuando de Masen se trata, nada es aburrido.